Adiós a Marcos Rodríguez, el "Mowgli español": "Su vida más feliz fue con los lobos"
- Vivió durante 12 años sin contacto con el ser humano y conviviendo con animales salvajes en Sierra Morena
- La experiencia de Rodríguez inspiró la película Entrelobos, de Gerardo Olivares, estrenada en 2010
Marcos Rodríguez Pantoja, conocido como el 'niño lobo de Sierra Morena' ha fallecido a los 80 años en Ourense, provincia donde había encontrado su hogar. Su vida fue de película, y de hecho fue llevada al cine con la cinta Entrelobos, de Gerardo Olivares, en 2010.
Nacido en Añora, Córdoba, vivió una infancia de miseria y violencia. Su madrastra le maltrataba y su padre le vendió, por hambre, a un cabrero anciano de Sierra Morena cuando el pequeño solo tenía 6 años. Ese hombre se convirtió en su única referencia familiar y le enseñó a sobrevivir en la montaña y a aprovechar sus recursos.
Cuando el cabrero murió, al poco tiempo, Marcos ya había adquirido destrezas para desenvolverse solo y terminó adaptándose a una vida sin contacto humano estable. Durante 12 años convivió con lobos y otros animales y esa experiencia hizo que desarrollara formas de comunicación basadas en sonidos y aullidos.
"Yo no sabía lo que era el dinero, pero la comida no me faltaba"
Finalmente, fue encontrado por la Guardia Civil y sometido a un proceso de integración en la vida convencional, una readaptación que no fue nada sencilla. "Era un Mowgli español [por el personaje de El libro de la selva]. Era una persona hecha de tierra, de viento, de aire, de lluvia, de nidos de caza. Él siempre decía que su vida más feliz fue con los lobos, porque con los humanos no se sentía muy a gusto", ha contado a RTVE Noticias Arturo Arcones, quien mantuvo una relación laboral y de amistad con él en su última etapa.
En 2010, un equipo de Informe Semanal de TVE entrevistó a Rodríguez de vuelta en su pueblo natal, Añora, que visitaba por primera vez en 60 años. "Yo estaba muy bien, yo no sabía lo que era el dinero pero la comida no me faltaba", contaba a las cámaras.
"Si yo quería pescar pescaba en el río; si quería un conejo lo cogía; si quería un ciervo llamaba a mis padres que eran los lobos, pegaba un aullido, yo me escondía en el río y los lobos me traían las reses para abajo", narraba con total naturalidad, imitando a la perfección el aullido del lobo.
“Si quería un ciervo llamaba a mis padres que eran los lobos, pegaba un aullido, yo me escondía en el río y los lobos me traían las reses“
Durante aquellos años jamás quiso acercarse a la civilización y huía o se escondía cuando escuchaba a personas en el monte.
Receloso con los adultos
Una vez reinsertado en la sociedad, su experiencia con los humanos estuvo también atravesada por maltratos, engaños y abusos.
Marcos Rodríguez era "muy receloso con los adultos y encantador con los más pequeños", le define Arcones, quien dio charlas junto a él a niños sobre educación ambiental. Era algo infantil, "ingenuo" y no dominaba a la perfección el español.
Era un "sabedor de campo total" y durante toda su vida tuvo "un trato especial con los animales". Su compañero cuenta una anécdota reveladora sobre su personalidad. Un día en coche en una ruta por el campo vio a unos corzos, pidió parar el vehículo y salió corriendo tras ellos. "Desapareció en el monte y apareció a los tres cuartos de hora por detrás nuestro haciendo el jabalí".
Marcos, tras su periplo vital, decidió dedicarse a divulgar su historia "con la intención de proteger la naturaleza y el entendimiento de la misma, con tanta desconexión que tenemos". Especialmente con los niños: "Acariciad más a vuestras mascotas, que las maquinitas solo se enchufan, y las mascotas piden cariño", decía.
Su caso fue objeto de estudio antropológico. El profesor Gabriel Janer Manila, de la Universidad de Baleares, realizó una tesis doctoral sobre su historia y más tarde la llevó al libro He jugado con lobos.
Su vida también fue adaptada al cine en la película Entrelobos, en cuyo rodaje participó el propio Marcos.
Encontró su lugar en la aldea de Rante, en Ourense, y allí realizaba visitas a colegios, campamentos y otros espacios para contar su experiencia vital. Marcos Rodríguez falleció el pasado sábado y sus amigos lo despidieron este domingo en Rante.