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Las bajas cifras de mortalidad por COVID en África no se deben a que no se están vacunando

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 Por qué en África hay menos víctimas por COVID-19 con sello Verifica
Por qué en África hay menos víctimas por COVID-19 VerficaRTVE / https://coronavirus.jhu.edu/map.html

Circula por Twitter y en foros contrarios a la vacuna contra la COVID-19 un mensaje que dice: “Si fuese una pandemia real en África habrían (sic) millones de muertos”. Dar a entender que el coronavirus no existe o que la vacuna no tiene ningún efecto basándose en los datos inferiores de mortalidad en África es una falsedad. Hay indicadores oficiales que muestran cifras de víctimas inferiores a los de otros continentes pero se basan en dos hechos: la falta de datos fiables y la existencia de una población más joven. 

En redes sociales podemos leer mensajes recurrentes que cuestionan las vacunas contra la COVID-19 o la propia existencia de la pandemia. Se formulan según el siguiente razonamiento: Si en África hay tan pocas vacunas, ¿por qué la mortalidad es tan baja? Lo podemos encontrar por ejemplo en el tuit mencionado, que dice: “Si fuese una pandemia real en África habrían (sic) millones de muertos” (800 retuits) y en otros contenidos en Telegram que a su vez traducen artículos donde se dice: "[África] No tiene las [vacunas] y los recursos para combatir el COVID que tienen en Europa y EE.UU, pero les va mejor (...) [lo que] confirma de nuevo que las vacunas no funcionan”.

Encontramos repetido el mismo argumento en muchos idiomas, pero según las investigaciones que hemos realizado, hay otras causas objetivas que determinan esas cifras inferiores de fallecidos. Te lo explicamos.

La poca fiabilidad de los registros

Según la OMS, en África se han registrado hasta el momento 160.000 muertes por la Covid-19. El recuento oficial de la Unión Europea sostiene que la cifra es de 231.000 fallecidos (enero 2022). Sin embargo, los propios organismos que difunden estos datos son conscientes de que subestiman el alcance real de la pandemia. La OMS reconoce en un informe sobre fiabilidad estadística de las cifras oficiales de muertos en África por COVID-19 que el recuento de cada país apenas llega al 10% de víctimas reales. Entre las causas de este desajuste, la OMS sostiene en este mismo artículo que muchos países africanos carecen de un registro civil funcional o estadísticas fiables sobre nacimientos, muertes y causas de las defunciones. 

Hemos hablado con Laura de la Fuente, epidemióloga que trabaja en Mozambique para el instituto ISGlobal. Explica que la poca credibilidad de las cifras oficiales es un hecho: “En África muchísima gente nace y muere sin que quede registrada [...]. Es muy difícil estimar cuál es la proporción de individuos infectados porque no se sabe cuánta gente hay”. 

La responsable de enfermedades tropicales y COVID-19 de Médicos Sin Fronteras España, Carolina Nanclares, sostiene la misma tesis basándose en la excepción a la regla. Según ella, Sudáfrica tiene una cobertura asistencial mucho mayor que otros países africanos y allí “hay una tasa de mortalidad que no está tan lejos de la de otros países como puede ser España”. 

Emilie Gono Assogo, administradora de centros hospitalarios para la ONG española Fundación Recover, habla para VerificaRTVE desde Yaundé (Camerún). Confirma que muchos casos quedan fuera de las estadísticas sanitarias: “Hay mucha gente que tiene COVID-19 y no va a un hospital”. Añade que, con la excepción de los centros de las ONG como la suya, la salud no es gratuita y, por tanto, “solo van al hospital cuando pueden pagar y cuando no pueden aguantar más”.

Una población más joven

La experiencia de dos años de pandemia nos demuestra que los casos más graves o mortales de la enfermedad se han dado sobre todo en personas adultas y ancianos. En España, los fallecidos con más de 60 años representan el 94,18% del total. (Según las tablas del Instituto de Salud Carlos III la suma de todos los fallecidos por COVID-19 en España a 15 de diciembre de 2021 era de 88.612 personas, de las que 83.456 tenían 60 años o más). África es el continente más joven del mundo. La comparación entre las pirámides de población del continente africano y la de España resulta clarificadora.

A la izquierda la pirámide de población de África. A la derecha la de España. https://www.populationpyramid.net/ (Sobre datos de Naciones Unidas)

En África nacen muchos niños (199 millones entre 0 y 4 años) pero muchos menos llegan a la edad adulta (91 millones entre 30 y 34 años) y aún menos alcanzan la vejez (13 millones de 70 a 74 años) (Fuente: Naciones Unidas).  España es un país donde sus habitantes viven muchos años en comparación con la mayoría del planeta: el 27% alcanza los 60 años o más según el INE. En cambio en África los mayores de esta edad apenas representan el 4% de la población.

 Esperanza de vida en el mundo

Mapa de la esperanza de vida en el mundo (más oscuro = más alta) Fondo de Población de Naciones Unidas

Como se puede observar en este mapa del Fondo de Naciones Unidas para la población, la esperanza de vida de una persona nacida en África es muy diferente de la de otra nacida en el mundo desarrollado. La media del África subsahariana está en 61,6 años, según el Banco Mundial, mientras que en España es de 83,4 años.

Posible inmunidad cruzada con otras enfermedades

Una de las tesis que se ha extendido para explicar que en África la COVID-19 se presenta en formas más leves es la de la inmunidad cruzada, es decir, la posibilidad de que la exposición a otras enfermedades infecciosas haga que se desarrollen defensas que también son útiles cuando ha llegado el coronavirus. Los datos de los que se dispone sobre este tema no son concluyentes por falta de investigaciones suficientemente amplias.

La revista Nature publicó en junio de 2021 un artículo con un compendio de los distintos estudios sobre el tema realizados hasta el momento. El artículo informa de 27 investigaciones sobre la presencia de anticuerpos en la población africana pero lamenta que ninguno de ellos se haya realizado a gran escala lo que impide que haya suficiente información sobre la posibilidad de que la inmunidad adquirida por la infección de otras enfermedades proteja contra la COVID-19. A pesar de ello, el artículo sí se refiere a dos investigaciones que indican que sí pueden estar más protegidas aquellas personas que han superado la malaria (paludismo) pues, en las zonas donde hay más presencia endémica de está enfermedad, hay menor incidencia de la COVID-19.

En la misma línea Carolina Nanclares, de MSF, nos explica que “estudios observacionales” en Uganda con pacientes de un hospital que habían contraído antes la malaria comprobaron que “desarrollaban una [COVID-19] menos severa” que los que no la habían pasado.

En conclusión: Los datos oficiales de mortalidad a consecuencia de la COVID-19 en África subestiman la cifra real de fallecidos debido a la falta de fiabilidad de los censos o de los registros de la causa de la muerte. Además existen hechos objetivos como que las víctimas mortales de la COVID-19 en occidente se concentran en las franjas de edad superiores a los 60 años cuando en África muchas menos personas consiguen llegar a edades avanzadas.

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