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Cuentos que nos ayudan a relacionarnos con los demás y nos descubren otras culturas

  • La narradora e investigadora Teresa Duran publica 50 cuentos para entendernos mejor
  • Una selección de cuentos tradicionales de todo el mundo

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Detalle de la portada de '50 cuentos para entendernos mejor' Edelvives

Los cuentos son para compartirlos. Para que pasen de unas generaciones a otras y que vayan evolucionando sin perder su esencia. La prestigiosa narradora, e investigadora Teresa Duran (Barcelona, 1949) lo sabe muy bien y por eso ha recogido narraciones de distintas épocas, lugares y procedencias y los ha reescrito para actualizarlos y hacerlos más accesibles a los niños. El resultado es el libro 50 cuentos para entendernos mejor (Edelvives) que refleja la diversidad cultural de nuestro mundo y lo enriquecedor que es relacionarnos con otras civilizaciones. Cuando más diferentes sean de la nuestra mejor, porque más aprenderemos.

Dividido en cinco secciones, en razón de su categoría temática, el libro reúne cuentos muy populares entre los lectores y otros menos conocidos. Cada relato aparece precedido por una introducción que lo vincula con temáticas, emociones y comportamientos que ayudan a entender el mundo de hoy. 

Tersa nos comenta cómo ha seleccionado los cuentos: "Tengo en casa nueve estanterías llenas de recopilaciones de cuentos de aquí y de allá. Y, además, me gusta visitar las bibliotecas públicas y las librerías… De modo que en eso no había problema alguno. Lo que pretendíamos era conseguir un buen equilibrio entre los cuentos: que hubiese una buena proporción entre cuentos de aquí y de allá: occidentales y orientales, de Hispanoamérica y de centro Europa, de miedo y de humor…"

"Ahí es cuando, buscando esta proporcionalidad, los fui agrupando por temas y motivos, teniendo el título del encargo -ese “para entendernos mejor”- como objetivo principal -continúa Teresa-. Para entenderse entre sí hacen falta, como mínimo, dos personajes, ¿verdad? Pues entonces, observando qué tipo de relaciones establecían los personajes protagonistas, empezamos a entender que podíamos agrupar los cuentos en cinco tipos de relaciones: ya fueran relaciones afectivas, o entre fuertes y débiles; entre lo que está bien y lo que está mal; o entre causa y consecuencia; o de carácter ingenioso y picaresco… ¡Que al final resultara que hay diez de cada categoría fue pura casualidad, no era intencionado!"

Ilustración de 'El lobo y los siete cabritillos', de Marion Arbona

Cuentos para ser "leídos en voz alta"

Teresa, que acaba de recibir el premio a la trayectoria profesional en Cataluña (que otorgan libreros, editores y bibliotecarios), por su labor de divulgación, nos comenta por qué ha querido reescribir estos cuentos tradiconales: "Lo aconsejable, sobre todo en los cuentos de autor, como Andersen, o en los de los hermanos Grimm, hubiese sido remitirnos a la versión escrita original, pero ¿en qué traducción? ¿de qué año? ¿a qué editor pagarle los derechos de la versión? Esto provocaría un lio administrativo en la editorial, con un montón de e-mails de acá para allá que preferían no asumir".

"De modo que, como yo ya llevo muchos años contando cuentos de viva voz, como cuentacuentos, me dijeron que eso era precisamente lo que ellos querían, que se oyera mi voz cuando se leyeran, para restituir a estas historias la oralidad de la que procedían. Intenté redactarlos de tal manera que fluyeran bien al ser leídos en voz alta, que es lo que esperamos que ocurra en la mayoría de los casos. O sea que no se trataba tanto de modernizar los argumentos como de sustituir las florituras literarias por un léxico más coloquial, más asequible para los pequeños oyentes…"

Además, muchos conocemos esos cuentos por versiones "infantilizadas", como las de Disney. Por eso Teresa ha querido volver a las fuentes: "Voy a las versiones originales de los folkloristas, antropólogos o lingüistas siempre que puedo, y lo aconsejo vivamente, porque resultan ser las más vivaces, menos moralistas y dirigidas a un espectro más amplio de lectores que las usuales “adaptaciones infantiles”. La literatura de tradición oral no era “sólo” para niños… Y continua no siéndolo".

"Que yo, en este caso, haya intentado adaptar el relato a la comprensión lectora de niños y niñas es por imperativo editorial, pero nada impediría hacer una antología de cuentos tradicionales para mayores de 50 años" -añade Teresa-.

Ilustración de 'Hansel y Gretel', de Marion Arbona cropper

Cuentos para compartir y jugar

Estos cuentos también son ideales para que los padres los compartan con sus hijos o los profesores los lean en los colegios. "Compartir es un verbo que me encanta -asegura Teresa-. Y lo de compartir lecturas entre padres e hijos, entre maestros y alumnos en la escuela o mezclando lectores, edades, profesiones y más cosas en un club de lectura dentro de la biblioteca pública me parece una muy buena idea".

"Así lo deseamos fervientemente. Y si de la lectura compartida se sacan ideas para jugar (v. El cazador de liebres), o para comer salchichas (v. El sabio juez Nasreddin), o para dibujar y pintar (v. Los colores de los pájaros), mejor. Los libros no son únicamente para leerlos: a ser posible también deben invitar a la convivialidad, a la experiencia, a la acción…"

Ilustración de 'El puma y el saltamontes', de Marion Arbona

El cuento de... ¿Las tres cerditas?

Sorprende encontrarnos en el libro el cuento de... ¿Las tres cerditas? Nos lo explica Teresa: "Como digo en la entradilla de este cuento (y eso de las entradillas es para mí uno de los atractivos de esta edición) yo lo extraje de la antología de Fiabe Italiane, llevada a cabo por Italo Calvino (a quien admiro profundamente). Como este importante autor siempre remite a las fuentes, yo busqué quien era Isaia Visantini, un folklorista y maestro de escuela que la había escuchado de uno de sus alumnos en Mantua, y que la publicó en un espléndido libro con la cincuentena de cuentos recogidos de viva voz el año 1879".

"Esta versión lombarda de los tres cerditos me gusta especialmente -continúa Teresa-,no sólo por el curioso cambio de género (y que no resulta tan curioso, ya que la versión más popularizada en Occidente fue la que se publicó en Inglaterra el año 1890, y el vocablo inglés pig no indica género), ni tampoco por ser, consecuentemente, más antigua, sino porque me encanta la aparición del tío Jabalí, el herrero que corona la sucesiva aparición de distintos materiales en la historia mundial de la construcción: primero fueron habitáculos de paja o mimbre, después de barro y hay que llegar a la Edad de Hierro para sentirse fuertes y seguros. Aunque me comí un trozo del cuento mantovano, porque era demasiado largo para esta edición, la versión de Visantini me continúa pareciendo la mejor y más completa de las que existen. Y de éstas, la más popular es, sin duda alguna, el cortometraje animado de la factoría Disney, al que le reconozco el mérito de haber incorporado una espléndida y pegadiza canción dedicada al lobo".

Ilustración de 'La Noche de Todos los Santos', de Marion Arbona

"Otro curioso cambio de género del protagonista de un cuento es el de Ricitos de Oro -añade Teresa-, cuentecillo que aparece por escrito inicialmente en una breve reseña de fábulas de animales hecha por un fraile germánico. En realidad, se trata de la típica escaramuza entre un zorro y tres osos, en la que el raposo entra y escapa impune de la guarida de éstos, tras haberse zampado su comida y su miel. A finales del siglo XIX, el manuscrito de este monje estaba en una biblioteca británica, y un poeta romántico, G. Nicol, lo toma como base para una fábula rimada. Se hizo tan popular que pronto aparece en forma de pliego de papel, dentro de la literatura de caña y cordel que se vendía en los mercados, guardando cada vez menos fidelidad a las estrofas de Nicol y poniendo o quitando versos".

"Para vender mejor esta hoja había que ponerle un grabado, y un buen día el zorro protagonista apareció con la imagen de una vieja regañona, de estas que nunca encuentran la silla suficientemente cómoda o la sopa en su punto. A esta zorra vestida de anciana la bautizó alguien como Silver Hair (Greñas de Plata) y, con los años y las aportaciones espontaneas de rimadores y dibujantes, llegó el día en que el zorro no sólo se había convertido en zorra, la zorra no sólo había envejecido y se llamaba Greñas de Plata, sino que rejuveneció, convertida en una niña más traviesa que gruñona, a la que llamaron Goldiloks (Ricitos de Oro). Y con este nombre triunfó y triunfa aún hoy internacionalmente".

Ilustración de 'La princesa del guisante', de Marion Arbona

Cuentos que nos va a sorprender

Además, el libro incluye muchos otros cuentos que no conocemos y que nos van a sorprender:  "España es muy diversa en esto de la tradición oral, y un cuento muy popular en Euskadi puede no serlo en Córdoba o en Menorca -nos comenta Teresa-. A mí me sorprendió la leyenda mitológica de Maui, un semidiós en la Polinesia y un personaje muy dicharachero, que se puso a pescar islas como quien pesca sardinas. ¡Y pescó más de mil! Una de ellas aún lleva su nombre".

"Otra historia que puede ser muy desconocida es la de Los amigos del sol, gracioso cuento de la etnia kono (Guinea), en el que se presenta al sol como un hábil espadachín que con sus rayos ahuyenta los nubarrones y que, en recompensa sólo pide a los humanos que le den una sandía. ¡Menuda consecuencia motiva tal petición!"

"En un registro más lírico, recomendaría la lectura de El origen del violíncuento maravilloso de origen zíngaro, recopilado en Hungría, dónde se narran las penosas circunstancias que llevaron a un joven gitano encarcelado por un rey déspota a crear este prodigioso instrumento musical y conseguir así el amor de una princesa".

Ilustración de 'Rapuncel', de Marion Arbona

"La imaginación no es más que la suma de dos experiencias"

Preguntamos a Teresa que si cree que esos cuentos pueden atrapar a los chavales en un mundo tan lleno de estímulos audiovisuales: "¡Alto ahí! ¡A mí también me apasionan los estímulos audiovisuales, y ya no soy una niña ni de lejos! Gracias a mi padre soy cinéfila desde mi más tierna infancia, y bibliófaga empedernida por influencia de mi madre y de la gloriosa biblioteca de la escuela donde asistí. Una cosa no quita la otra, como lo cortés no quita lo valiente".

"Además, si tienes en cuenta que lo mismo hago guiones de cómics y de programas televisivos, que escribo librotes como este, ya podrás comprobar porque digo lo que digo. No me cabe duda de que a los humanos nos gustan las historias y que nos da lo mismo que nos las sirvan de viva voz, por escrito o en pantalla. Según Vigotski, la imaginación no es más que la suma de dos experiencias. De modo que, consecuentemente, quien más experiencias acumula, mejor dotado está para imaginar. Imaginar es también la fuente de la creatividad, y según este mismo psicólogo ruso, ningún avance creativo, ya sea en el campo de la ciencia, la técnica o las artes, sería posible sin la fascinante facultad imaginativa del género humano. Amén".

Portada de '50 cuentos para entendernos mejor', de Marion Arbona

Destacan las ilustraciones de Marion Arbona

Los cuentos siempre son más excitantes con unas buenas ilustraciones y en este caso la elegida para dar vida a los personajes de 50 cuentos para entendernos mejor ha sido la francesa Marion Arbona (no os perdáis su página) "Me parece una ilustradora muy dotada en el dominio de la imagen plástica -afirma Teresa-. Sombrea de maravilla, otorgando viveza al color. Sus personajes, en este libro, dan vida a lo que se narra, tanto en sus estudiadas composiciones a página entera como en los pequeños dibujos que animan y dinamizan aquellas páginas en las que los bloques de texto serían muy macizos".

En cuanto a sus proyectos, Teresa nos confiesa que: "No sé si es conveniente decirlo… Pero bien pudiera ser que ya estuviésemos preparando un segundo volumen semejante a este, pero más centrado en los personajes arquetípicos de la literatura universal. Aunque resulta difícil adivinar si seremos capaces de llevarlo a cabo. No sé, no sé…".

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