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Al cole en taxi, la realidad de cientos de estudiantes en la España Vaciada

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Al cole en taxi, la realidad de cientos de estudiantes en la España Vaciada

En el mundo rural, donde se sufre un continuo envejecimiento de la población, son pocos los municipios que cuentan con colegio o instituto. Muchos niños y niñas tienen que desplazarse cada mañana a localidades cercanas para ir a clase. Unos desplazamientos que en ocasiones constan de escasos minutos pero, en otras, se trata de recorrer decenas de kilómetros.

Este último es el caso de Darío, Lucas y Alejandro. Viven en La Peraleja, un pequeño pueblo de la Alcarria conquense que no alcanza los 100 habitantes. Cada mañana, un taxi rural los recoge en la puerta de su casa para acudir al CRA (Colegio Rural Asociado) más cercano que se encuentra en Huete, a 20 kilómetros.

Antes de llegar a destino, el vehículo de nueve plazas también hace parada en Moncalvillo de Huete. Allí suben Amina y Mae cuyos padres, por horario laboral, no pueden acercarlos al colegio. Estas rutas son un servicio gratuito que ofrece la administración regional para los alumnos de la España Vaciada.

Una solución efectiva y gratuita

Allí donde los autobuses escolares no se llenan por escasez de población, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha contrata vehículos más pequeños, ya sean taxistas rurales o empresas que ofrezcan el servicio. “Los taxis cubren líneas de colegio a lo mejor de la Serranía Alta o Serranía Baja; pueblos pequeñitos donde solo hay un niño o dos. O incluso nosotros como empresa también porque ofrecemos servicio taxi”, señala María Palomar, conductora de la ruta escolar La Peraleja-Huete que cubre la empresa de transportes Rubiocar.

Además, todos los trayectos están supervisados por un acompañante escolar. En este caso es Marisa Iglesias quien acompaña cada día a María y supervisa la ruta. “La verdad es que somos como una familia. Si tienen algún problema en el colegio te preocupas por ellos, intentas facilitarles la vida lo que puedas”.

La educación fija población

La existencia de centros escolares y la facilidad para acceder a ellos se convierten en motivos esenciales por los que las familias deciden quedarse en la España rural o, incluso, mudarse a ella. “Si el cole es importante para todos los niños, para ellos más, porque en sus pueblos no hay más niños… Entonces aquí es donde socializan”, recalca Marisa.

Los padres, por su parte, agradecen el servicio de transporte escolar. Sin él, muchos de ellos no podrían continuar su vida en los pueblos. Sería el caso de Paloma, madre de Alejandro: “Nosotros trabajamos, mi marido y yo. No tenemos tiempo para llevarle. Si no es por ellos, pues la mitad de los días no sé cómo le llevaríamos. Supongo que con mis padres”.

“Somos afortunados en tener esta ruta. Gracias a ella sabemos que nuestros hijos están con personas que son casi de la familia. Ayudan a nuestros hijos a que, aunque estén en el campo, puedan ir al colegio con total normalidad como si estuvieran en una ciudad”, señala el padre de Amina y Mae, que trabaja en una finca privada de Moncalvillo.

Una bomba de oxígeno para el taxi rural

En Castilla-La Mancha, de las 1.003 rutas escolares dependientes de la Consejería de Educación, 364 las realizan taxistas. Un sector que está atravesando uno de sus peores momentos. El estado de alarma y el confinamiento hicieron caer en picado la demanda de sus servicios. Ahora, la Asociación provincial de taxistas conquenses (ACUTAX) considera "vital" el transporte escolar para el mantenimiento del taxi rural. “Si ya de por sí en estos pueblos hay poca población, ahora el miedo por la Covid disminuye más si cabe el número de pasajeros”.

En este sentido, ACUTAX reivindica que los taxistas están haciendo cerca del 40% de las rutas escolares de la región “demostrando que se trata de un medio de traslado de total confianza y que cuenta con una relación directa tanto con la administración regional como con los padres”.

Según la Federación castellano-manchega del taxi, este tipo de ocupación da trabajo a casi un tercio de los taxistas de la región. Así, los trayectos a centros educativos se han convertido en el balón de oxígeno de cientos de profesionales, pues estos contratos de ruta escolar suponen el 80% de sus ingresos.

Estricto protocolo de seguridad y limpieza

Los taxis rurales, como otros servicios públicos, mantienen un estricto protocolo de limpieza y seguridad para prevenir el contagio por coronavirus. “Mascarilla, gel hidroalcóholico cada vez que suben y bajan, mantener su asiento en el taxi y también intentamos que en cada fila se sienten hermanos del mismo núcleo familiar”, detalla Marisa.

La desinfección también adquiere un papel esencial. María, la conductora, limpia a conciencia cada rincón del taxi antes y después de cada trayecto. “Mucha higiene y mucha limpieza. Agua-lejía para todo lo que se toca: volante, agarradores… todo. Y lo demás que se puede estropear, con alcohol y mucha desinfección”.