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Philae, la primera sonda espacial que intentará aterrizar en un cometa

       
  • Tras diez años en el espacio, en noviembre llegará el momento de la verdad
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  • Philae estudiará las características físicas y químicas del núcleo del cometa
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  • Lleva diez instrumentos a bordo para ello

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Impresión artística de Philae sobre el núcleo de 67P/Churyumov¿Gerasimenko
Impresión artística de Philae sobre el núcleo de 67P/Churyumov¿Gerasimenko. ESA/ATG medialab

Tal día como hoy hace diez años, la Agencia Espacial Europea anunciaba que el nombre del aterrizador de la misión Rosetta iba a ser Philae.

Philae es el nombre de la isla del río Nilo en el que fue descubierta la piedra de Rosetta, que a su vez da nombre a la misión, y fue propuesto por Serena Olga Vismara, una estudiante italiana que entonces tenía quince años.

Un largo camino

Rosetta y Philae fueron lanzadas al espacio el 2 de marzo de 2004 con el objetivo de acompañar al cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko en su camino alrededor del Sol mientras lo estudian, solo que a causa de su peso combinado no se las podía lanzar en una trayectoria directa, con lo que han aprovechado la gravedad de la Tierra y Marte para coger impulso hacia su destino haciendo tres pasadas por las proximidades de nuestro planeta y otra por las de Marte.

Después de algo más de dos años y medio en hibernación en el espacio profundo Rosetta se despertó el pasado 20 de enero para irse preparando para poder por fin llevar a cabo su misión, aunque el turno de Philae no llegará hasta el 28 de marzo.

Un aterrizaje peliagudo

Y si la tarea de Rosetta de seguir a 67P/Churyumov–Gerasimenko en su camino alrededor del Sol no es sencilla, la de Philae de aterrizar en su núcleo tampoco lo es en absoluto; de hecho será la primera vez en la historia que se intente tal cosa.

Una vez que los responsables de la misión tengan imágenes detalladas de la superficie tomadas por Rosetta tendrán que escoger el lugar en el que va a aterrizar Philae, pero desde la distancia es difícil saber qué tipo de terreno se va a encontrar el aterrizador.

Así que en cuanto toque la superficie del cometa, lo que está programado para noviembre de 2014, Philae lanzará un arpón para asegurarse de no salir despedida, lo que no sería muy difícil debido a la reducida gravedad del cometa, y luego sus patas, que tienen la capacidad de rotarla, elevarla, o girarla, se encargarán de colocarla de pie para que pueda llevar a cabo su misión.

Esta consiste en determinar las propiedades físicas de la superficie y del subsuelo de 67P/Churyumov–Gerasimenko, así como su composición química y qué isótopos concretos de los elementos químicos están presentes en ella.

Dado que los cometas se formaron muy al principio de la historia del sistema solar, los científicos creen que al estudiar tan de cerca 67P/Churyumov–Gerasimenko podrán obtener muchos datos acerca del origen de nuestro propio planeta.

Diez instrumentos

Para ello Philae lleva a bordo diez instrumentos, que incluyen entre otros espectrómetros y cromatógrafos, cámaras, un medidor de campos magnéticos, e incluso un instrumento que transmitirá señales de radio a través del cometa hacia Rosetta para hacer una especie de escáner de su interior.

También tiene un taladro para tomar muestras para que las analicen los instrumentos de a bordo.

El objetivo mínimo de la misión es que Rosetta esté en funcionamiento al menos una semana, aunque dado que su cuerpo va cubierto de paneles solares, podría llegar a estar meses en funcionamiento hasta que el cometa se aleje tanto del Sol como para que ya no generen suficiente electricidad.

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