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Santiago Carrillo, una vida dedicada a la política y al periodismo

  • Fue secretario general del PCE entre 1960 y 1982
  • Fue diputado durante la Transición y participó en los "pactos de Moncloa"
  • También fue periodista y ha escrito numerosos libros
  • Especial: Muere Santiago Carrillo 

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Habla con: Santiago Carrillo

El histórico dirigente comunista Santiago Carrillo ha fallecido este martes en Madrid a los 97 años después de una intensa vida dedicada a la política que tuvo uno de sus puntos culminantes en la Transición española.

Santiago Carrillo nació en Gijón en 1915. Siendo muy joven ingresó en las Juventudes Socialistas en 1928, de las que fue secretario. Posteriormente, se afilió al Partido Comunista de España (PCE), del que llegó a ser secretario general entre 1960 y 1982.

Tuvo un papel destacado en la vida política tras el levantamiento militar del 18 de julio de 1936. "La guerra me sorprende en París. Llegamos el 17 por la mañana y en la prensa del mediodía nos enteramos de que se había sublevado el Ejército. Esa misma noche tomamos el tren. Llegamos a Irún el 18 por la mañana. En Irún, para mí comenzó la Guerra Civil", explica a RTVE.es el propio Santiago Carrillo en una entrevista con motivo del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

Fue delegado de Orden Público y miembro de la Junta de Defensa de Madrid. Cuando ocupaba esos cargos,  se le responsabilizó del a matanza de Paracuellos (Madrid) de noviembre de 1936, en la que un gran número de militares sublevados presos fueron asesinados cuando eran trasladados a Valencia. Carrillo siempre ha asegurado que fue obra de descontrolados.

"Es una infamia que me imputen lo de Paracuellos, pero es mentira. Yo he explicado esa historia hasta donde yo la conozco. Lo que pasó en Madrid esas primeras semanas no lo conoce nadie porque había una inicitiva popular y miles de ciudadanos con armas en la calle y los bombardeos de la aviación. Yo mismo nunca he llegado a saber qué pasó esos días", asegura.

Un exilio de 38 años

Desde que terminó la Guerra Civil se responsabilizó de la reorganización del Partido Comunista de España y fue delfín de Dolores Ibárruri La Pasionaria. En el VI Congreso del PCE en 1960, Dolores Ibárruri fue elegida presidenta, y Santiago Carrillo, secretario general.

En 1939 comenzó su exilio en Francia, un exilio que duró 38 años,  y que luego le llevó a la Unión Soviética, EE.UU., Argentina, México y Argelia, hasta que regresó de nuevo a Francia y fijó su residencia en París. "El exilio mío fue seis meses en París, seis meses en Moscú, seis meses en Nueva York, un año y pico en Cuba, otro año y pico en México y otro año en Buenos Aires. Y después vuelta a Europa", cuenta. Estando en el exilio, adoptó el apellido Giscard a iniciativa de su segunda mujer.

Desde 1956 apostó por un pacto de todas las fuerzas antifranquistas. Ya en 1974, creó la Junta Democrática con Rafael Calvo Serer.

Tras la muerte de Franco, luchó por conseguir la legalización del PCE. Entre las fórmulas que empleó para conseguirlo está la convocatoria de una rueda de prensa el 10 de diciembre de 1976 que acabó con su detención días después. Pero no fue la única detención. Antes de esa, hubo otras tres, la primera en 1933.

Diputado en la Transición

Fue elegido diputado en las primeras elecciones democráticas de junio de 1977 tras la legalización del PCE. Como representante comunista participó en los llamados "pactos de Moncloa".

Fue uno los artífices de la Transición española. Aunque de clara militancia republicana, no dudó nunca en mostrar su admiración por el rey con quien mantenía una buena relación. Además, siempre defendó al monarca como motor de la transición y como el que frenó el intento de golpe de Estado del 23-F.

Fue reelegido diputado en las siguientes elecciones de 1979. Vivió el golpe de Estado del 23-F y fue uno de los tres políticos, junto al presidente del Ejecutivo, Adolfo Suárez y el vicepresidente, el general Gutiérrez Mellado, que permaneció en su escaño desobedeciendo las órdenes del coronel Tejero.

Tras la derrota sufrida en las elecciones generales de octubre de 1982, presentó su dimisión como secretario general del PCE. En 1985 se separó del partido y creó uno nuevo, el Partido de los Trabajadores-Unidad Comunista, con el que se presentó a las elecciones de 1986, pero no obtuvo ningún escaño.

Después de negociaciones con el PSOE, firmó el ingreso de los miembros de su partido en las filas socialistas, aunque él decidió quedarse al margen.

En 2005 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónomade Madrid. En 2008 fue galordonado por la Fundación Sabino Arana por su contribución durante la transición. También ese mismo año se le concedió la Medalla al Mérito al Trabajo.

También periodista

Pero además de político, Santiago Carrillo también se consideraba periodista, profesión que comenzó a ejercer desde los 16 años cuando empezó a trabajar como redactor en la publicación El Socialista. Previamente había trabajado como botones en la imprenta donde se editaba esta y otras publicaciones del PSOE.

"Yo tenía aficción a escribir desde muy niño. En el periódico El Socialista sabían de esto. Andrés Saborit (el director) me mandó el 14 de abril cuando se proclamó la república que fuera a buscar a Julián Besteiro (presidente del PSOE y del Congreso de los Diputados en aquel entonces) traerle al Ayuntamiento para proclamar la república. A partir de ahí, en la redacción cambiaron las cosas y me promocionaron para hacer la información de los debates del Congreso", contaba Carillo a RTVE.es.

Asimismo ha escrito numerosos libros sobre política entre los que figuran El año de la Constitución (1978), Memorias de la Transición (1983), La crispación en España. De la Guerra Civil a nuestros días (2008) o su último La difícil reconciliación de los españoles (2011).