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No recomendado para menores de 12 años Versión española - La enfermedad del domingo (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hola, buenas noches, tras el estremecimiento

provocado por ese bautismo con el que Anabel renace

tras cumplir el deseo de muerte de su hija,

regresamos a nuestro plató para hablar de esta obra de arte

con sus principales artífices, Ramón Salazar, su director

y Susi Sánchez y Bárbara Lennie, madre e hija

en esta batalla por la búsqueda de una paz interior

que se adivina imposible.

Ramón Salazar. Buenas noches.

Susi Sánchez, buenas noches. Bárbara Lennie, buenas noches.

Buenas noches. Ramón, es una película que plantea

muchas preguntas, quizá podemos, si te parece bien, empezar

por ese final, ¿no?

por esa especie de bautizo cruel

y a la vez liberador, porque es exactamente,

lo hablábamos, ¿por qué esa muerte? Mientras veíamos la película

y decías: "Porque es la que elige ella" Efectivamente.

¿Por qué decides dejar a Anabel frente a la casa?

Por ejemplo, para empezar por algún lado

con una luz encendida que remite a la vida de su hija.

Pues tiene que ver con el hogar,

con el gran símbolo de la película,

el gran símbolo roto de la película

que vuelve a unir a las protagonistas en esta historia.

Y un poco más allá

hicimos también un cortometraje que funcionaba de alguna manera

como el previo a esta historia,

donde se contaba el día del abandono en ese cortometraje

y da la casualidad que el cortometraje

termina igual que termina la película, con el mismo plano,

comparten el plano, solo que están,

en uno es Anabel la que está mirando la fachada

y en otro es la hija la que está en la ventana esperando

el regreso de su madre, por tanto, así superpone

una historia con la otra, la madre y la hija

se están encontrando.

-Pero hoy es sábado, ¿no? -No, es domingo.

-Domingo.

Susi, tienes que meterte en la piel de una madre que, efectivamente,

ha abandonado a su hija,

¿cómo se afrontan esos sentimientos?

¿Dónde encuentras donde agarrarte para construir

lo que le pasa a esta madre en su camino?

¿Afrontar el personaje? Pues esto con mucha delicadeza,

porque el personaje tiene un arco muy fuerte

desde que arranca hasta que acaba la película,

arranca de una manera totalmente distinta a cómo acaba,

acaba desnuda literalmente, cuando en el arranque de la película

prácticamente lleva una armadura.

Toda la parte de arriba del vestuario

de ese modelo de ropa de Clara Bilbao

estaba hecho como con chapitas, era realmente una armadura pesada,

una cosa pesada, como algo que se protegía

y pasa de eso a ser un ser humano en definitiva,

una mujer vulnerable y con una conciencia

totalmente distinta de la vida y del amor sobre todo,

de la entrega, una mujer que no ha sabido ser madre

y solamente consigue aprender a ser madre

a través de la muerte de su hija.

-Mamá.

-¿Qué, hija?

Esto, cuando estábamos hablando Susi y yo prácticamente al inicio

de qué podríamos abordar, qué nos gustaría hacer juntos,

cayó en nuestras manos un libro de una autora israelí,

Orna Donath, que se llama "Madres arrepentidas"

y ahí leímos testimonios, es un libro que recoge testimonios

de madres que no tienen miedo

en decir que no se sienten madres una vez que lo han sido,

que no quieren a sus hijos,

que se sienten estafadas

por el hecho de que la sociedad las haya impulsado a ser madres,

era un libro fascinante, escalofriante

y desde luego cuando lo leímos nos pareció que ahí había

un tema interesante que tratar

que es el de la madre arrepentida

o el de la madre que descubre que su misión en la vida

no era ser madre como lo manda la sociedad,

si no, quiero otra cosa.

Y que tenga la valentía de afrontarlo,

que de repente hace muy grande al personaje,

es decir, "no, es que me pasaba esto",

de afrontarlo y de abandonar a la hija que es matarla en vida,

es una cosa muy, muy complicada.

¿Chiara acude a su madre de un modo más intuitivo

que racional? ¿Ella sabe lo que pretende?

¿Sabe lo que quiere de ella?

Pienso que sí,

que ha a priori sabe lo que quiere de ella

y que después en el camino se pierde,

o sea, creo que es lo más bonito, que está llena de contradicciones,

que hace una apuesta que es muy alta

y se presenta después de todos esos años

que ha estado sola

y se presenta y la busca y le dice muy claramente

lo que necesita y ahí sí que seguro que tiene ese impulso,

yo creo que es un personaje muy animalesco,

es un personaje muy instintivo,

es como que ella olisquea,

ella tiene más que ver con eso,

con lo animal, que con lo social,

lleva mucho tiempo viviendo fuera de toda sociedad,

entonces, sí que tiene como un instinto y un impulso

de pedir, ahora, después entra la torpeza humana

y entra la realidad

y entra el estar frente a frente y decir: "¿Y ahora qué?"

¿Sabes? No sé cómo decirlo, no tengo plan,

mi plan ya no me sirve y eso es lo que, además todo el tiempo

lo hablábamos, es como "no hay plan"

y como no hay plan,

entra la vida y es un jaleo.

Eso es lo bonito.

La vida que es como una apisonadora y tú estás debajo

y ella va avanzando. Y ella avanza y tu ahí como...

Como puedes, ¿no? Ahí estás.

¿Chiara busca la redención de Anabel?

No me lo he preguntado así,

creo que de alguna manera, bueno, no puede ni pensarlo,

¿qué va a pensar en la redención de Anabel?

Si está profundamente herida,

o sea, su vida ha estado marcada por eso que acabas de decir,

que tiene que ver con ese mensaje que me ha dejado de que mi vida

no merecía la pena ser vivida,

que es una cosa que también me contaba Ramón,

el mensaje que una madre deja cuando abandona a su hijo,

de alguna manera el inconsciente es "no mereces vivir",

entonces creo que Chiara básicamente su interior se ha conformado

en torno a eso, lo que le pase a ella,

bueno, ya veremos si le importa en algún momento, ¿no?

Creo que después sí hay un encuentro

entre las dos que es bello.

¿Qué pautas le diste a Bárbara para construir este personaje?

¿Qué tenía que hacer, según tú?

Pues fue muy curioso el proceso de ensayos,

porque yo hice un calendario como muy estructurado

de mes y medio de ensayos en Barcelona.

-Bueno, mes y medio.

-Y tienen que llegar tal día porque tengo cada semana

todo así estructurado y luego llegaron

e hicimos, creo que fueron tres lecturas completas del guion

y me dijeron: "Mira, Ramón, no queremos",

de repente vimos que no beneficiaba que estuvieran juntas,

que no beneficiaba que ensayáramos

emociones tan, como ha apuntado Bárbara ahora,

tan animales y tan instintivas

y por tanto, volvieron a sus casas y empezó a ser un proceso

de información, de referencias de manera individual,

es decir, empecé a mandar mail, a hablar por separado

y eso se convirtió luego en una dinámica en el rodaje.

O sea, ahí las biografías de los personajes, por ejemplo,

ninguna conoce la biografía de la otra, o sea, Bárbara no sabe

lo que yo he compartido con ella que Anabel vivió en esos 35 años

y viceversa y esto en el rodaje

también traspasó, es decir,

cualquier pauta que yo le daba a ella era al oído

y nunca Susi sabía la pauta que yo le estaba dando,

a menos que fuese una cosa de puesta en escena

y de cosa común, pero en lo que eran las emociones,

se convirtió en casi un rodaje secreto

con una y con otra que benefició mucho

al encuentro progresivo

que tienen los personajes en la historia.

Las actrices también se encontraron poco a poco.

Qué bonito proceso, me parece una cosa maravillosa.

Es una de las peculiaridades de Ramón como director,

tener esos regalos para las actrices

de encuentros y desencuentros totalmente jugados, digamos,

preparados, previstos, él entra con secretos,

nunca con mentiras pero siempre con secretos

y con los que va jugando y eso es apasionante

para el recorrido de una actriz trabajando con él.

-¿Te acuerdas de lo que hiciste ese día antes de irte?

-No.

-Te maquillaste.

Dejaste...

dejaste tus pinturas sin recoger,

como si tuvieras prisa, encima de la mesa.

(Música)

¿Qué aprende de sí misma Anabel

en esto diez días que comparte con su hija?

Pues yo creo que aprende a reconocerse

como mujer y como madre, se da entidad a sí misma

como ser humano,

porque aunque ella cree que lo ha sido toda su vida,

ha sido un ser humano sin alma en un punto, ¿no?

Y a través de esta especie de sacrificio,

que es un sacrificio para ambas, que es muy fuerte la situación,

no es que sencillamente la madre mate a la hija ahogándola,

es una cosa mucho más fuerte. No, claro.

Porque va más allá de la petición de ella también,

mucha gente ha identificado esa forma como una especie

de vuelta al vientre, al útero,

como un renacimiento pero a la inversa, ¿no?

Y para ella es como otra oportunidad,

una oportunidad que le da su hija a través de ese momento

para poder abrirse a la vida de una manera más sana.

¿Crees que después de esto hay cierta paz de espíritu en ella?

Sí, yo creo que ya en la última secuencia cuando ya va caminando

hacia la casa,

hay una relajación, un desasistimiento, ¿no?

Un abandono que ya no es esta rigidez

que ella ha estado teniendo durante la mayor parte de su vida.

Yo creo que sí.

-Sí, la película empieza y acaba con un paseo de ella,

empieza con ese pasillo

de ese palacio y donde se acaba torciendo el tobillo

en un primer término de la cámara, pero que es un paseo larguísimo,

pero la cámara está colocada al fondo del pasillo

y ella va hacia la cámara y aquí la cámara la acompaña

en ese paseo final, va con ella,

es un paseo que tiene prácticamente la misma duración

pero con efectos emocionales totalmente opuestos.

Bárbara, la interpretación de las dos

está marcada por una contención absoluta, ¿no?

Quería que me hablaras del trabajo de esa contención

cuando se están manejando emociones muy intensas

que pueden contener mucha rabia y mucha ira además y mucho dolor

y de la secuencia en la que explotas,

que es la única secuencia en la que realmente explotas

y que acabas tirándole la taza a tu madre.

(GRITA)

Pero es corto, ¿no? Enseguida vuelves

a, bueno, a introducir la emoción en ti misma.

Háblame de esas dos cosas.

La contención como tal no fue una cosa que jugamos

de una manera, ¿no? Por lo menos no la pusimos sobre la mesa,

creo que la historia, una vez la leías,

te llevaba a eso,

son mujeres que no hablamos mucho,

lo que hablamos seguramente no tiene nada que ver

con lo que nos gustaría estar hablando

o es lo contrario de lo que nos gustaría decir

y a mí me parece que hay algo también del personaje de Chiara

que se ha quedado como falta de herramientas,

como con falta de herramientas emocionales

y también de alguna manera de palabra,

la palabra te libera, poder hablar de las cosas

hace que las cosas se coloquen, te libera,

cuando no puedes poner nombres, no puedes poner palabras

a lo que te pasa, a lo que quieres transmitir al otro,

uno se queda muy cerrado en sí mismo y tiene algo de adolescente también.

Mi madre fue al cine y me dijo:

"Me recordabas a cuando eras adolescente"

y me gustó mucho porque es verdad,

hay algo como de esa cosa de adolescente,

¿sabes? Como de la incomodidad, de la incomodidad en tu piel,

de te quiero decir, pero no te quiero decir,

a la vez es como infantil y a la vez en un cuerpo

que no es infantil y que ya estás en otra, deberías estar empezando

a estar en otra y creo que todo eso jugaba

en esto que dices de estar aquí dentro,

de no expresar mucho, de las torpezas

y después, para mí fue maravilloso tener esa oportunidad

de hacer esa secuencia, que fue la secuencia

con la que hicimos la prueba cuando Ramón me llamó

para hacer el casting, pues me dice: "Esta es la secuencia

que tienes que hacer". Hola, buenos días.

De sopetón. De sopetón.

-No quiero hacerte daño.

Yo creo que todas mis historias parten de un lugar

en el que la relación con mi padre

es la que debería ser contada

y creo que los personajes femeninos son como una especie de disimulo

para contar esa historia

que es la que voy a contar en la siguiente película

sin ningún tipo de enmascaramiento.

(RÍE) Ole.

Pero creo que sin duda vienen de ahí.

Y es ahora cuando te sientes preparado.

Pero que cosa más bonita, muchas gracias por contárnosla.

Pero qué bonito, además es como que llevas un proceso vital

artístico creativo. Muy coherente consigo mismo.

Claro, que de repente llega un momento que dices:

"Ahora puedo". Es precioso.

No y fascinante también, porque luego cuando reconoces

dónde está el problema piensas que vas a tener la capacidad

de abordarlo sin ningún tipo de problema

y te das cuenta que, claro, dices: "Voy a escribir este guion

en seis meses" y resulta que en el sexto mes

es cuando aparece una capa interesante y tienes que volver

y añadir esa capa y cuánto más tiempo

des al proceso, más profundo llegas,

entonces es un proceso fascinante,

llegar a todos esos sitios, ¿no?

Es un placer, no te des ninguna prisa, por favor,

no te des ninguna prisa, porque vamos, con tu mundo interior

y tu capacidad y tu sensibilidad se avecina una gorda.

(RÍEN)

Es verdad.

(Música)

Me gustaría hablar del diseño del vestuario

que yo creo que es muy importante en el aspecto formal de la película

queriendo trasmitir también emociones y cosas muy concretas.

Bueno, yo creo que ahí también la suerte es contar con Clara Bilbao

que es una persona fascinante

con el entendimiento

y profundizar en porque los personajes son como son,

o sea, Clara no da puntada sin hilo,

nunca mejor dicho, porque es fascinante

sentarte con alguien que va a diseñar un vestuario

y tener esas conversaciones que he tenido con ella.

Y bueno, hay dos claves

que yo creo que son, obviamente, el personaje de Anabel,

es el personaje con un arco de transformación total

en la película y por tanto, la transformación de vestuario

también es la que visualmente

va a percibirse de una manera más clara

y como ya más o menos ha apuntado Susi antes,

todo el vestuario del arranque cuando Anabel vive

en esta especie del "El gatopardo",

pues tiene como peso,

son armaduras, todas las telas

o lo que se eligió para confeccionar ese vestuario

tenían peso, o sea, Susi iba armada de verdad,

el vestuario primero que tiene, como ya ha dicho ella antes,

era de metal prácticamente, pesaba y hacía ruido

en contraste con la falda que era ligera.

Y por ejemplo también hay en cómo Clara Bilbao nombra

los vestuarios, por ejemplo, ese abrigo blanco

con el que va a encontrarse por primera vez con su hija,

está inspirado en Darth Vader,

en una cosa como de líneas rectas duras,

pero en la parte del blanco, en vez de del negro, ¿no?

Y luego pues una vez que entra en el universo de Chiara,

se va permitiendo relajarse,

primero me interesaba mucho ver cómo estos vestuarios contrastaban

con la naturaleza y luego cómo se iba despojando de ellos

hasta llevar ropa de ella, pero la peculiariedad

es que su ropa tampoco es suya, su ropa siempre es de su padre.

Ahí está el factor, la peculiaridad del personaje

de Chiara y es que yo la pauta que le di a Clara Bilbao

es que esta persona no se ha comprado nada en 20 años,

por tanto, todo lo que tiene es, o suyo de hace 20 años,

o de lo que su padre dejó en esta casa.

Es como si ella misma no se viera en el mundo, ¿no?

No se definiera, no se dibujára. No tuviese identidad, exacto.

No se diera el derecho,

no a la felicidad, si no a existir.

Sí, a tener una identidad.

Cuando ya empezamos a convivir

un poco más yo empiezo a ponerme su ropa y sin embargo,

tiene otro significado, para mí tiene el significado

de que me acerco, hay otro contacto con ella,

esta mujer nunca se hubiera puesto antes una chaqueta de hombre así,

seguramente en su vida cotidiana, para ella es una forma

de acercamiento irse poniendo la ropa de ella.

La relación entre madres e hijas es, sin duda, un argumento central

de numerosos relatos, sin embargo no ha sido tratado

muy a menudo en nuestro cine,

estos son algunos de los títulos que lo abordan.

"Por extraño que parezca, solo unas pocas películas

han abordado las complejas e intensas,

misteriosas y pasionales relaciones

que se establecen entre una madre y una hija."

-¿Dónde vas? -Ay mamá, vete,

que voy a ver si estudio un poco.

-Adiós, amor.

-Mamá,

si fuera cierto eso que dices,

si de verdad creyeras que te vas a morir mañana,

¿qué me dirías?

-Se me está haciendo un poco tarde.

-Tú eres igual a tu padre.

"A veces, destacando la incomprensión

por parte de las hijas del mundo de la madre o viceversa."

-Te comportas como una tarada,

es que ves cosas que no son, estás en tu puto mundo, ¿no lo ves?

Papá les ha dicho que estáis separados.

-Cállate, ¿pero qué haces? ¿Por qué me haces esto?

Eres una amargada.

-No sé cómo hacerlo. -Sé tú.

Seguro que lo haces mucho mejor que yo.

-Tú y yo no tenemos porque ser iguales.

-Por el amor de Dios, es tu hija.

-Yo no tengo hijos.

"Especial protagonismo cobran las madres lejanas o ausentes,

que no han sido capaces de responder a los requerimientos de sus hijas."

-A mí lo que me gustaría es que fuésemos amigas.

-Pero es que eres mi madre, ¿sabes?

-Y ya es hora de que le pongas nombre,

que debe estar harto de que le llamemos ángel custodio a secas.

-Te quiero mucho, mamá.

"En ocasiones, el exceso de cariño y protección

pueden hacer la vida de una hija prácticamente insoportable."

-Me das pena, mamá.

-No tienes derecho a hablarme así,

todo lo que he hecho en la vida, todo lo he hecho por ti,

sacrificándome yo.

"Entre todas estas películas cabe destacar la belleza

con la que se han dibujado las relaciones cotidianas

entre una madre y su hija en la delicada

'Viaje al cuarto de una madre'

y por supuesto, en la ópera prima de Benito Zambrano,

convertida en todo un clásico del cine español."

-Soy tu madre, respétame, por favor.

-Es que dice usted unas cosas que me sacan de quicio.

-Eres igual que tu padre, los problemas los pagas conmigo.

"Pero es Pedro Almodóvar quien ha hecho de esta relación

uno de los temas centrales de su cinematografía."

-Es muy doloroso que una hija no quiera a su madre.

"Sin restar matices a unas relaciones

naturalmente complicadas, su obra se convierte con frecuencia

en una carta de amor entre madres e hijas."

-"Querida Antía,

voy a contarte todo lo que no tuve ocasión de contarte,

porque eras una niña,

porque me resultaba demasiado doloroso

o por simple pudor."

-Tenía miedo de que me odiaras.

-A veces también te odié,

pero incluso en esos momentos no dejaba de quererte.

Las relaciones entre las madres y las hijas,

la verdad es que es un temazo

para la literatura y para el cine sin ninguna duda,

¿por qué decides escribir sobre una madre y una hija?

Yo es que creo que la esencia de cualquier historia

está en el legado que deja la relación con los padres,

es decir, cualquier cosa que vivimos en nuestra infancia

con ellos es lo que marca el camino

de toda nuestra vida

y a partir de esos traumas, de ese amor,

de todo lo que ocurre en la relación con ellos

se pueden trazar historias infinitas en muy diversos caminos,

entonces yo creo que cómo no te van a gustar

las madres, los padres o la relación entre padres e hijos

si a partir de ahí nace todo.

¿Y qué películas te han servido como referentes?

Cuando escribo los guiones trato de intentar no tener

una referencia clara, donde me gusta que entren

las películas es cuando trabajo con Ricardo de Gracia,

el director de fotografía, y no películas completas,

si no decir, vamos a intentar buscar en qué películas

hay una secuencia similar a este momento

entre Anabel y Chiara, ¿no?

Por ejemplo, pues "Sonata de otoño",

me gusta mucho como en "Adiós muchachos"

Louis maltrata la relación con la naturaleza,

por ejemplo, como las secuencias comunes

en "El gatopardo", vas encontrando

como pequeñas partituras y guías

en otros lugares, no películas completas,

a mí me gusta mucho más a la hora de escribir

encontrar la inspiración en la fotografía, por ejemplo,

que esta película tiene una inspiración en dos fotografías,

unas fotografías de Matías Costa

que es de una mujer metida en el agua

de espaldas hasta por aquí

y luego, una fotografía del álbum privado

de Jane Birkin y Serge Gainsbourg,

de toda su infancia, de sus hijos

que publicaron y había una foto, creo que es Charlotte Gainsbourg,

que está totalmente girada en perfil

viendo el concierto de su padre, que era de donde nace prácticamente

la hija mirando por la ventana esperando que vuelva la madre

que es donde parece que se ha anclado

el personaje de Chiara el resto de su vida.

Sí recuerdo que vimos algunas películas juntos,

sobre todo yo creo que "45 años"

con la interpretación de Charlotte Rampling,

sí que fue, para mí cuando vi esa película le dije:

"Quiero que Susi vea esto". -Sí, un referente para el personaje.

-Como personaje, donde su movimiento interno,

es muchísimo más brutal

que lo que es capaz de expresar.

Yo lo que más recuerdo

no eran tanto películas,

si no fotografías, tú que hablabas de la fotografía antes,

alguna canción que también me mandaste, una de Lou Reed,

cuando me dijiste: "¿Cómo trabajarás esto de la muerte?"

Y me dijo, escúchate esta canción a ver si te sugiere algo.

-Y yo creo que compartimos ahí como muchísimos mails,

cómo sería ella de mayor si viviera. -Sí, de mayor.

-Y recuerdo que te mandé algo de Patti Smith.

(Música)

(HABLA EN INGLÉS)

Y luego estuvimos, bueno, yo vi mucho estas fotos

de esta artista que, ¿cómo era su nombre?

No me acuerdo del nombre pero es, creo que una actriz

que sale en una película de Yorgos Lanthimos,

que es, no me acuerdo, pero de ella,

que ella es una artista, es una fotógrafa,

nace la inspiración de las diapositivas de Chiara,

porque esta artista componía,

sus padres con ella, ¿no? -Claro.

Bueno, sus padres y su familia, que era muy bonito,

porque en realidad era un anhelo de haber vivido un tiempo

que no vivió, de haber estado donde no pudo estar,

de una vida que no fue, te da la posibilidad

de otros lugares y me pareció superinteresante la idea,

de dónde viene ese impulso, que tenía mucho que ver

con Chiara sola diciendo: "¿Cómo hubiera sido?"

-Cómo me puedo reinventar mi vida, ¿no?

¿Y en el aspecto formal cómo te planteas

la puesta en escena? ¿Qué le cuentas a tu equipo?

Pues yo creo que en esta película

ha habido como un deseo de no provocar estímulo

en el público a través de la puesta en escena,

si no dejar que los personajes transitaran por el cuadro

y que el espectador fuese el que decidiera que sentía,

por eso la película carece prácticamente de música,

los planos son prácticamente..., yo hice un ejercicio

con Ricardo de Gracia que era como,

a ver cuánto es el mínimo de planos

con la que podemos rodar esta secuencia, ¿no?

Y siempre decíamos: "El mínimo son tres,

pues quitemos uno", entonces, siempre era economizar

en el aspecto visual provocador

de enfatizar desde nuestro punto de vista

lo que el espectador tenía que sentir

y ser muy, muy escuetos

para que fuese de verdad el espectador el que contestaste

a todas las respuestas que no damos nosotros

desde la película.

-Necesito que pases diez días conmigo.

-¿Cómo?

"Nosotros nos planteamos una pregunta que fue,

qué pasaría si en el encuentro que tienen en el hotel

donde Chiara le propone pasar dos diez días juntas,

¿qué pasaría si Anabel no aceptara?

¿Y qué pasaría si toda nuestra película fuese

algo que ocurriese en el interior tanto de una como de otra?

Porque es algo que tienen que terminar resolviendo,

aunque sea en sus interiores, por tanto, toda la creatividad

visual y sonora a partir de esa secuencia,

tiene que ver más con el alma

y con algo que está ocurriendo en sus interiores

que con la realidad.

No sé qué opináis vosotras,

pero, ¿hay ciertos puntos de encuentro entre Ramón Salazar

y Pedro Almodóvar? Que nos gusta comentar,

las relaciones entre madres e hijas,

vosotras mismas.

Y me gustaría que comentarais si veis algo más

y que me cuentes tú, Ramón, cómo ves esta percepción,

que puedes decir, "pues no estoy de acuerdo".

Bueno, tienen ciertas similitudes. ¿A qué sí?

Sobre todo a la hora de abordar los guiones,

tanto Pedro como él tienen la peculiaridad

de que tú estás leyendo el guion y es como si estuvieras leyendo

una novela entera, lo que son las acotaciones

son apasionantes y te dan muchísima inspiración

para trabajar el personaje, a veces te impulsan

a un estado emocional las acotaciones,

es decir, que a veces, el texto es como tú decías muchas veces:

"A veces, no es tan importante lo que se dice,

si no lo que está pasando", pero lo que está pasando

él lo define muchas veces a través de las acotaciones

y Pedro tiene mucho de esto también, es muy apasionante,

porque te inspira muchísimo como actriz,

aunque son estilos diferentes, porque cada uno aborda

desde lugares diferentes, son estéticas distintas,

pero también es la pasión que tiene por la parte femenina

y el conocimiento profundo del alma femenina de ambos.

Y también es bonito otra cosa

que os pasa, creo que a los dos de diferente manera,

pero que hacen lo que quieren,

quiero decir, que como tú decías antes

es un recorrido muy ecléctico, Pedro de repente

puede hacer una película, pues una comedia disparatada,

después se mete en una cosa como supersentida,

como que la libertad a la hora de contar

me parece que no es tan fácil,

no es tan fácil de encontrar,

no es tan fácil hacer lo que a no le sale.

Lo que uno siente. Claro, lo que uno siente.

Tampoco es fácil que nos dejen hacerlo, por lo menos para mí,

porque es como: "¿Se parece a algo que has hecho?" "No".

"¿Por qué?" "Para no aburrirme". (RÍE)

¿Sí, no? "¿Nos puedes orientar?" "No".

(RÍEN)

Y punto, sí, sí, es verdad.

Me gustaría que hicieras así una reflexión,

nos regalaras una reflexión sobre este último año

en el que has abordado películas como "Petra", "El Reino",

"Todos lo saben", "La enfermedad del domingo",

¿no? Tú llegas a casa, Bárbara y de repente dices:

"Bueno, pues mi año ha sido...", ¿cómo ha sido?

(RÍE)

Pues ha sido muy excepcional, muy excepcional

y soy muy consciente de ello, cada día más.

Ha sido más en realidad el año pasado,

lo que pasa es que se han ido estrenando,

pero ahora estoy empezando un nuevo proyecto

y hacía ya un año y ocho meses que no pisaba un set de rodaje.

Que creo que también tiene que ver con eso,

como con una etapa maravillosa, fructífera,

que he tenido la oportunidad de trabajar con gente increíble,

diferentes, con personajes que todos me apasionaban,

que todos me daban un espacio bello y excitante

y a la vez terminar todo aquello y decir:

"¿Qué ha pasado?

¿Y dónde estoy? ¿Quién soy yo?" Claro.

Y mucha entrega y mucho...

Y ha sido increíble y creo que para mí

muy importante y muy determinante

y también me he permitido y me he obligado a darme

todo un tiempo para no estar delante de una cámara

y para crecer en otros lados

y para volver a llenarme de cosas.

¿Ya estás bien para darnos de todo otra vez?

(RÍEN)

-Ya está llena. Pues venga, pues genial.

Es una maravillosa noticia para cerrar el programa.

(RÍEN)

Es verdad y gracias de verdad a los tres

por hacer cosas tan bonitas, por llenarnos de momentos mágicos,

por vuestra generosidad y vuestra entrega en cada trabajo,

que hablan de todos vosotros, gracias.

-Gracias. -A vosotros.

Espero que vosotros hayáis disfrutado como nosotros

y os invitamos a acompañarnos una vez más la próxima semana.

Un beso grande. Chao.

(Música)

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Versión española - La enfermedad del domingo (coloquio)

03 feb 2020

Destaca el duelo interpretativo entre Bárbara Lennie y Susi Sánchez (Goya a la Mejor Actriz). Nos acompañarán el director y las dos protagonistas.

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