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Para todos los públicos Últimas preguntas - Todo va a salir bien - ver ahora
Transcripción completa

en esa nueva... creatividad que habéis tenido

(Música)

Saludos amigos, muy buenos días.

Bienvenidos una semana más a "Últimas preguntas",

Hoy vamos a conocer a dos mujeres

que, desde luego, tienen historias muy interesantes

que compartir con nosotros.

Dentro de unos minutos nos vamos a ir

hasta la Fundación San José

para conocer la terapia que se hace con música,

una terapia que lleva años realizándose,

pero que se ha visto intensificada,

y de un modo muy particular,

en estos días de confinamiento, de pandemia,

pero vamos antes a saludar a una persona,

una mujer que tiene, desde luego, mucho que aportar.

Ella es escritora, teóloga y es Cristina Inogés.

Cristina, muy buenos días. Hola, María Ángeles, ¿qué tal?

Pues encantada, Cristina, de que estés con nosotros.

Oye, cuéntanos qué lectura se puede hacer

o qué lectura haces tú de modo personal

de esta situación que estamos viviendo.

Mira, ha sido un paro tan imprevisto,

aunque se veía venir desde hacía unos meses,

pero eso de decir: "hay que cortar",

"hay que parar la actividad", es una situación tan nueva

que, realmente, las lecturas van a ser muchas.

Van a ser, por supuesto, desde el sufrimiento,

evidentemente, desde el sufrimiento, porque el sufrimiento es patente.

Unas personas están pasándolo de una manera más directa,

bien porque han pasado la enfermedad,

bien porque han perdido a sus familiares.

Las circunstancias de la pérdida son especialmente duras

porque se están produciendo muchos duelos,

no sólo el duelo típico,

sino muchos duelos,

que, por mucho que se estén viviendo ahora

saldrán realmente a la luz cuando abramos

la puerta de nuestra casa

y todos nos encontremos con un mundo

que no hemos dejado, un mundo totalmente diferente.

Y esa lectura variará mucho desde el punto de vista.

Habrá gente que, a lo mejor, piensa que esto ha sido un parón,

un aviso, la naturaleza que nos avisa;

habrá personas que verán realmente en esto

un signo de los tiempos y que hay que asumirlo,

y que leerlo desde la fe;

otros pensarán que hay que empezar a aplicar

en cuestiones científicas o...

Quiero decir, aquí las lecturas van a variar mucho.

Desde luego, la lectura desde el campo de la fe

es que el sufrimiento existe,

que no hay una explicación para el sufrimiento.

Ni siquiera el Libro de Job nos da las claves

para interpretar el sufrimiento,

Pero que Dios acompaña en ese sufrimiento.

Dios está en ese sufrimiento y está, aunque no lo veamos,

ahí está Dios.

Dios nos acompaña, Dios nos da la mano,

Dios está con nosotros.

Y yo creo que esa es la lectura mayor y más importante

que, en este momento, podemos hacer en clave de fe.

Hace unos días hablaba con un médico

en el programa de Radio Nacional, en "Frontera",

y me decía: "Hay compañeros míos

que se preguntan de dónde les viene esta fuerza

que están teniendo para sacar adelante esta situación,

especialmente, en las primeras semanas,

donde todo estaba tan desbordado".

Y ella me decía: "Yo creo que sé,

creo que tengo claro de dónde me viene esa fuerza

y es de la oración, de tantas personas

que están rezando en este momento por nosotros".

Sí, efectivamente.

Es que, además, cada uno aporta su ayuda desde donde puede,

como puede, hasta donde puede, quiero decir.

Entonces, hay mucha gente que, a lo mejor,

en esta situación de confinamiento cree que no puede hacer nada.

No, al contrario, se puede hacer muchísimo.

La oración, por supuesto,

es un valor que, yo creo que en este momento,

mucha gente está descubriendo

que quizá tenemos en todas estas claves

que ahora están apareciendo por internet en...

Este volcarse muchas veces muchos sacerdotes

en esa presencia en internet, por ejemplo,

nos va a tener que hacer reflexionar cómo afrontar un futuro,

porque el mundo va a ser distinto.

No va a ser distinto durante unos meses,

el mundo va a ser distinto durante unos años

hasta que nos acostumbremos a vivir en un contexto

de que esto puede volver a pasar.

Entonces, es verdad que ese aporte que cada uno puede hacer,

lo tiene que incrementar una vez, o lo tiene que adaptar, mejor dicho,

una vez que se abra la puerta de nuestra casa

o la puerta de donde estemos.

Es decir, la ayuda muchas veces no es una ayuda activa,

lo que no significa que sea una ayuda pasiva,

sino que es una ayuda desde el confinamiento.

Entonces, ahí, por ejemplo,

los conventos de religiosas de vida contemplativa

también tienen mucho que enseñarnos

y tenemos mucho que aprender de ellas en esta situación,

porque su ayuda en este momento de oración es vital,

y muchos cristianos están descubriendo

que orar desde sus casas es vital

y, por lo tanto, existe esa idea de comunión,

de verdad se está viviendo ahora en la Iglesia

y se está viviendo,

pero, de una manera palpable para mucha gente,

que, a lo mejor, era algo que oían,

pero que, por la habitual costumbre

a lo mejor de asistir a la iglesia

lo tenían como una cosa cotidiana

que no le daban la importancia que realmente tiene.

En cambio, ahora hay muchas personas que lo están descubriendo.

Hace un momento tú lo comentabas. Muchas personas se preguntan...

Nos podemos preguntar en estos momentos

dónde está Dios en esta situación, ¿no?

Pero, si me permites,

yo te voy a plantear la pregunta, esta cuestión,

desde otro planteamiento, desde otro punto de vista.

¿Nos podemos preguntar también dónde está la humanidad?

Es una pregunta que se complementa,

porque, no podemos olvidar que Dios está con nosotros,

Dios está en el que sufre, Dios está en el que acompaña,

Dios está en el que está investigando,

Dios está en el que está haciendo su trabajo,

sea teletrabajo, o sea trabajo presencial,

Dios está ahí,

pero la humanidad está porque Dios se hizo hombre.

Entonces, nosotros tenemos que tener muy presente

el ejemplo de Jesús en el Evangelio.

Jesús curaba porque Jesús se ponía en el lugar del que sufría,

y Jesús ayudaba al que sufría porque sentía su dolor.

Y, en este momento, la humanidad tiene que sentir el dolor,

aunque no nos toque directamente,

aunque hayamos sido unos privilegiados

que en nuestra familia no nos haya tocado

ni siquiera pasar la enfermedad, aunque se haya pasado bien.

Bien, quiero decir que se haya salido adelante, ¿no?

Pero, quiero decir...

Seríamos unas personas de auténtica piedra

si no sintiéramos el sufrimiento ajeno.

Entonces, Dios está

en todas las personas que están sufriendo

y las que están ayudando, en las que están combatiendo,

sea en primera, segunda, tercera línea,

o seamos en nuestras casas confinados.

Y Dios está...

Dios está en todas esas personas

y la humanidad está acompañando a todas esas personas

en la misma medida que lo hace Dios,

porque entendemos que, el ser humano es una imagen de Dios,

y si nos acercamos al ser humano nos estamos acercando a Dios,

que también sufre.

Cristina, tú en muchas ocasiones has hablado del dolor,

del sufrimiento...

¿Qué sentido tiene, si es que tiene algún sentido?

A ver, el mal, el sufrimiento...

Ya que he dicho antes que ni el Libro de Job sabe explicar

por qué el sufrimiento existe ni para qué existe en realidad,

porque dices: "Bueno, se sufre", ¿no?

Es que sufriendo, realmente, es una de las mejores maneras

que tenemos de aprender en la vida.

Cuando todo nos va bien, independientemente de la situación,

todo nos va bien,

no somos conscientes muchas veces ni de nuestros propios esfuerzos

ni de nuestros propios logros, porque todo va bien.

Sin embargo, cuando algo sale mal en nuestra vida

y nos tenemos que parar a pensar "¿qué he hecho mal?",

"¿dónde ha metido la pata?",

hablando así en una manera coloquial,

reflexionamos mucho.

Entonces, el sufrimiento,

y en este caso un sufrimiento que es a nivel mundial,

tiene que hacernos reflexionar que algo...

Vamos a entrecomillar la palabra.

Algo "positivo" tiene que haber para que podamos sacar un beneficio,

por así decir.

Yo creo que, en este momento, la mayor reflexión

y el mayor sentido es que tenemos que pararnos a pensar

que tenemos que cambiar.

Es decir, no podremos salir de nuestra casa

con las mismas ideas que teníamos antes,

con las mismas pretensiones que teníamos antes,

ni siquiera con las mismas ideas de ayudar que teníamos antes.

Es decir,

tenemos que cambiar y tenemos que cambiar de tal manera

que todo en nuestra vida dé una vuelta,

una vuelta absoluta y afrontar la vida de otra manera

y razonar de otra manera,

e implicarnos, fíjate, como sociedad civil incluso,

de una manera diferente,

porque también tenemos que pensar que, por ejemplo, claro,

en nuestra condición de cristianos, quiero decir,

no todos los cristianos colaboran...

Colaboraban ya en ONG

o en asociaciones cristianas, católicas y demás.

Hay muchos cristianos que están implicados

en asociaciones laicas.

Entonces, como cristianos,

ahora vamos a tener que cambiar un poquito más el chip

para que esa presencia al menos se cuestione de otra manera

y nuestra actividad en esas entidades

sea de otra manera,

porque entonces el sufrimiento habrá valido la pena,

en cuanto conseguimos cambiar la sociedad en la que hemos vivido.

En realidad, el sufrimiento como tal en si no tiene ningún sentido.

¿Qué sentido tiene sufrir?

Ninguno.

Si sufrimos es para cambiar algo, y cambiar algo a mejor siempre.

Claro. Cristina, me gustaría comentar contigo

un artículo que publicabas hace unos días

en la revista Ecclesia y que, de verdad,

yo aconsejo a todos los espectadores que lo lean.

Lo pueden localizar fácilmente.

Y en el que hablabas de esa frase que tanto se está diciendo,

o tanto se ha dicho en estas últimas semanas:

"Todo va a salir bien".

Pero tú le dabas un enfoque

mucho más profundo del que, a veces, podemos interpretar.

Cuéntanos.

Es que yo tenía la sensación de que la gente repite esa frase

como si fuese una frase que... Como un eslogan publicitario, ¿no?

"Todo saldrá bien".

Esa frase tiene un contexto,

además, un contexto que nos viene de muy antiguo,

nos viene del siglo XIV,

de una mujer que se llamaba Juliana de Norwich.

Esta mujer,

que es verdad que tiene una teología muy atractiva,

muy optimista, muy...

Un puntín colorista, diría yo.

No mucho, pero tendría un puntito ahí de color también

parecido al arcoíris que dibujan los niños.

Sin embargo, esta mujer escribe

en un contexto de auténtico sufrimiento.

De hecho, cuando se estudia la teología Juliana de Norwich,

se estudia como la teóloga del sufrimiento.

Lo que pasa es que ella ve en el sufrimiento

la clave de la esperanza.

Y si lo ves, es un poco lo que decíamos antes,

cuando todo nos va bien,

no necesitamos que nadie nos diga "todo te va a salir bien",

porque todo está saliendo bien.

Sin embargo, en un contexto de sufrimiento,

es muy importante pensar que no todo acaba en el sufrimiento,

que hay una esperanza.

Hay un horizonte que nos está llamando

porque hay más a partir del sufrimiento.

Y esto es lo que hizo Juliana de Norwich.

La frase es mucho más larga,

incluso mucho más larga de lo que aparecen en sí

en el texto de la revista Ecclesia.

Pero bueno, es que me interesaba sobre todo

que llegase la idea de que este "va a salir bien"

o "todo va a ir bien" no es un eslogan publicitario,

es una frase que tiene un contenido teológico

muy fuerte de esperanza cuando se lee la frase entera

y cuando se ven las circunstancias.

Lo cual no deja de ser curioso,

porque fíjate que en una sociedad que, aparentemente, es laica total,

descreída absolutamente, que vivía al margen,

ha ido a buscar una frase que es verdad que suena muy bien

yo no sé quién la ha inventado, quien la ha acogido

o a quién se le ha ocurrido.

Pero es verdad que, al final, el subconsciente nos hace

muchas veces ir a buscar expresiones

que, en realidad, tienen mucho más de fondo y,

en cambio, no sabemos ni siquiera de dónde proceden.

Pero hay algo en nuestro interior

que en estos períodos de sufrimiento,

donde quieras o no, la búsqueda espiritual

de lo que cada uno quiera, estoy hablando en términos

muy generales, no solo cristianos,

esa búsqueda espiritual se acrecienta

de una manera absoluta, ¿no?

Y entonces, muchas veces, se construyen frases

o se citan pensamientos que a lo mejor están

en un subconsciente muy metidas y que, en un momento de estos, sale.

Entonces yo quise, con ese artículo,

fundamentar un poco por qué todo va a ir bien,

y va a ir todo bien porque tenemos esperanza.

Sí, pero miramos, seguimos un poco los medios de comunicación

y nos encontramos con crisis económica,

crisis social, crisis sanitaria.

¿Hay lugar para la esperanza en medio de esto?

Precisamente, porque cuanto más grande sea

ese sufrimiento, más sentido tiene la esperanza.

Si nos quedásemos solo en el sufrimiento, sería horrible.

Y si pensásemos que no hay salida, es que sería...

Vamos, sería para tirarnos por la ventana,

la verdad sea dicha, ¿no?

En cambio, la esperanza es muy activa

y por eso, la esperanza no solo es que tenemos

esperanza en un futuro,

es que estamos viviendo ya la esperanza.

Y estamos viviendo la esperanza en todas estas personas

que están dando todo de sí para que otras personas

puedan salir adelante,

da igual dónde estemos, a mí me da igual que el señor

que reparta o la señora que reparta esperanza,

sea la frutera de la esquina o el ingeniero

que está ideando un respirador.

Quiero decir, todas las personas que estamos

o que están contribuyendo, mejor dicho,

a que esto se pase,

a que una persona pueda pasar por la enfermedad

de la mejor manera posible, eso es esperanza.

Es decir, no hay que estar esperando a que esto vaya a mejor,

a que alguien busque.

No, todos aportamos. Todos queremos ayudar.

Esa ayuda es necesaria y esa ayuda es esperanza realmente.

Realmente, se está viviendo ahora.

Pues Cristina Inogés,

muchísimas gracias por haber estado con nosotros.

Nos emplazamos para otra entrevista,

si Dios quiere, en el plató.

Una entrevista más extensa, más en profundidad,

y si la tenemos que hacer a través del ordenador,

bueno, pues así lo haremos también.

Lo que tenga que ser.

Así que, en cualquier caso,

nos encontramos pronto si Dios quiere, Cristina.

Gracias, Mariángeles.

Muchas gracias, Cristina.

Y vamos a hablar de otras historias.

Vamos a compartir otras historias.

En esta ocasión, tiene que ver con la música.

La musicoterapia, la que se está llevando a cabo

desde hace mucho tiempo en la Fundación San José,

de la Orden de San Juan de Dios, los Hermanos de San Juan de Dios,

pero que ahora se ha intensificado

y se le ha dado una vuelta para responder

a esta situación provocada por la pandemia del COVID- 19.

Pero mucho mejor que yo nos lo va a contar

una de las personas que lleva a cabo

esta terapia con la música.

Ella es Mireia Serra, musicoterapeuta.

Mireia, muy buenos días.

Buenos días, buenos días. Es un gusto.

Muchísimas gracias a ti por acompañarnos.

Oye Mireia, cuéntanos, así de forma general,

en qué consiste la musicoterapia.

La musicoterapia consiste en coger los elementos musicales,

de la música, y ponerlos al servicio de la persona

para aquello que necesite.

Ya sea a nivel físico o a nivel emocional,

de expresión, a nivel vincular de la familia

para mejorar capacidades cognitivas y sociales de la comunidad también.

Entonces, nosotros lo integramos dentro de un sistema de salud,

que está en beneficio de las personas,

del equipo y de la familia.

Para aquello que se necesite.

Esto lleváis tiempo haciéndolo, como comentábamos,

algún día estaría bien que pudiésemos hacer un programa

sobre la musicoterapia,

pero hoy nos vamos a fijar especialmente

en esa nueva... creatividad que habéis tenido

y en ese nuevo aire que le habéis dado

a la musicoterapia con motivo de la pandemia.

Cuéntanos qué estáis haciendo.

Pues mira, adaptarnos, como todos,

al cambio continuo que esto nos supone como personas,

como familias, como equipo, como comunidad, como individuos.

Y la música, pues tiene que adaptarse

continuamente a este movimiento.

Habitualmente, hacemos sesiones individuales

y familiares con las familias en horarios de familias,

y en estos momentos en que las familias no pueden

entrar a cuidar a sus pacientes, a sus seres queridos,

lo que hemos hecho ha sido usar la tecnología

para que pudieran estar continuando, participando con nosotros,

pues desde un grupo de WhatsApp abierto

a las familias que tenemos.

Y en unos horarios que son exclusivos de musicoterapia

con familia, pues abrimos el WhatsApp

y estos familiares nos mandan audios,

vídeos y links a músicas que son de su historia musical,

que les activan recuerdos que quieren compartir

con su ser querido o con el resto de la sala,

porque son salas comunes con más personas.

Y entonces, lo que hacemos es:

los mensajes individuales yo me comprometo a pie de cama,

uno por uno los fue repartiendo, bien sean vídeos, sean audios.

Cuando hay canciones que pueden ser compartidas con el grupo,

pues las cantamos, las tocamos, las bailamos todos juntos,

porque los familiares nos mandan también músicas

pensando no solo en su ser querido,

sino en el grupo, porque llevan ellos también,

mucho tiempo han estado con nosotros,

viniendo cada día a cuidar a sus seres queridos

durante mucho tiempo, incluso años.

Y ahora, este vínculo también para ellos se ha roto

y es importante que, de alguna manera,

sientan esa proximidad con el resto de sus compañeros habituales.

Claro, tenemos que decir, porque es muy importante

esto que comentas, Mireia, del vínculo.

Para cualquier persona,

para cualquier enfermo que esté en un hospital,

el vínculo con su familia es fundamental

y es una labor magnífica la que se está haciendo

en tantísimos hospitales.

Pero tenemos que decir que en la Fundación San José,

en el departamento en el que tú trabajas,

en la unidad en la que trabajas,

estamos hablando de personas con daño cerebral.

Con daño cerebral, además, en muchos casos, muy severo,

personas que igual llevan en la cama diez años

y el único vínculo, y en muchas ocasiones,

a lo único que reaccionan es a una voz conocida

o a una canción que les evoca, que les...

No sé, desde el punto de vista médico,

no sé interpretarlo, pero sí que tiene esa conexión

y esa capacidad terapéutica para ellos, ¿no?

Sí, mira, yo he estado muchos años trabajando

y hay una compañera musicoterapeuta trabajando en cuidados paliativos

y siempre decimos que la voz, el tacto,

son cosas que están muy preservadas en nosotros,

que nos acompañan desde el inicio hasta el final de la vida.

El tacto de sus familiares ahora, en estos momentos, no es posible,

con lo cual, todo lo que viene de la voz y del cantar,

cantar algo que sea suave, que envuelva,

que te acoja, que te acompañe.

Además de celebrar la vida,

pero hay momentos en que necesitamos que todo esté muy calmado, en calma,

pues desear amor, desear que podamos respirar en paz,

que podamos... que haya luz.

Todas estas cosas, las características de la voz,

tanto de los familiares, ya sean habladas o que nos cantan,

porque ellos también nos cantan, y lo que podamos cantar nosotros,

pues hacen este acompañamiento que no puede suplir nunca

a un ser querido que no está,

pero que intentamos que acompañe lo máximo,

que nos dé el máximo confort y bienestar en unos momentos

en que todo está en mucho movimiento.

Es como intentar que todo se estabilice al máximo

para el bienestar y el confort de la persona.

Y la voz es muy importante.

Mireia, y a ti,

¿de dónde te nace esta ilusión, esta esperanza?

No sé,

hay veces que pienso que la llevo

como muy incorporada en mí,

que forma parte de mi estado vital

y natural de estar al servicio de las personas también.

De usar la música, la belleza, la alegría,

el conectar con la vida, transmitir,

de transmitir todo esto, esta belleza que es la vida.

Aunque a veces, pues el color que nos toca vivir

no nos gusta tanto.

Pero saber descubrir que forma parte de la vida.

Es un arcoíris con muchos colores.

Y entonces, nos toca vivir colores que, a veces, no nos gustan tanto.

Pero si los aceptamos vivir,

y esta etapa ha sido también un canto a la vida muy grande

el que estamos viviendo.

Un canto a compartir, a compartir todos juntos,

a ponernos a quien necesita, a la otra persona también.

Y yo lo hago desde el cómo soy,

desde la presencia, desde la música, en mi caso, es la música.

Pues Mireia Serra, muchas gracias, como digo,

por haberlo compartido con nosotros

y nosotros nos vamos a quedar con más música.

Migueli también está en su casa,

pero tiene propuestas interesantes que compartir con nosotros.

Nos despedimos hasta la próxima semana,

pero nos quedamos con la música de Migueli.

Buenos días, ¿cómo estás?

Gracias, Mariángeles, linda. Gracias por todo lo que nos das.

Y gracias a todas y a todos por estar por ahí.

Un abrazo enorme.

Tiempos difíciles, tiempos especiales, llenos,

llenitos de gente especiales como vosotras y vosotros.

Y desde este programa, lleno de espíritu y de positividad,

queremos cantar, quiero cantaros "Todo va a ir bien".

Realmente, nos lo Luis Guitarra, que es un amigo, un cantautor,

un compositor fantástico que tiene canciones de estas

que te dan en la cabeza y en el corazón y que llegan

cuando tienen que llegar.

Él canta, bueno, mientras haya algo que crecen,

mientras haya alguien a quien ayudar.

Mientras mantengas las ganas de reír,

mientras mantengas las ganas de denunciar

y de que el mundo sea mejor.

Mientras disfrutes del amanecer

y una estrella todavía te haga feliz.

No te canses, no te rindas, no te canses de vivir.

Eso, eso vamos a cantarlo.

Los espectadores y las espectadoras de este programa fantástico

vamos a cantarlo

en este pedazo de marea amorosa universal

que hay, ¿vale?

Todo, todo va a ir bien.

Un beso muy grande. Que aproveche.

(Música)

# Mientras haya un horizonte # en esta tierra.

# Mientras no pierdas # las ganas de reír.

# Mientras brille en nuestro cielo # alguna estrella,

# no te rindas, # no te canses de vivir.

# Todo va a ir bien.

# Todo va a ir bien.

# Todo, todo, todo, # todo va a ir bien.

# Mientras haya quien denuncie # en las aceras.

# La injusticia, # las promesas sin cumplir.

# Mientras que de algún peldaño # en tu escalera,

# no te pares, # no lo dejes sin subir.

# Mientras siga amaneciendo # en cada aldea,

# mientras falte una canción # por escribir,

# mientras sientas # que aún te merece la pena,

# No te calles, # no te quedes sin decir.

# Todo va bien.

# Todo va bien.

# Todo, todo, todo, # todo va a ir bien.

# Todo va bien, # todo va a ir bien.

# De algún modo, # sé que todo, todo va a ir bien.

# Hay ventanas # en mitad de mi ciudad.

# Hay palabras en el aire

# que nos hacen confiar.

# Y certezas que nos dan # la libertad.

# Que nos hablan de utopías # que contagian valentía,

# que nos muestran # un camino por andar.

# Todo va a ir bien.

# Todo va a ir bien.

# Todo, todo, todo, # todo va a ir bien.

# Todo va a ir bien.

# Todo va a ir bien.

# De algún modo, sé que todo,

# todo va a ir bien. #

(Guitarra)

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Últimas preguntas - Todo va a salir bien

10 may 2020

Esta semana nos acompaña Cristina Inogés, teóloga y escritora con quien reflexionamos sobre la esperanza en tiempos de crisis. Mireia Serra nos cuenta cómo trabajan con las personas con daño cerebral y sus familias la terapia musical en la Fundación San José.

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