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Para todos los públicos Últimas preguntas - El silencio de Dios - ver ahora
Transcripción completa

Saludos amigos, bienvenidos una semana más,

estamos aquí en "Últimas preguntas".

Además, hoy con un invitado al que siempre es un gusto recibir,

ha estado en otras ocasiones y de verdad es un auténtico privilegio

que venga a nuestro programa,

porque tiene mucho que aportar

y además lo hace de un modo tan cercano,

tan sencillo, para que nadie nos quedemos apartados,

podríamos decir,

o sin saber esa profundidad de pensamiento a la que él llega

y que, como digo, generosamente comparte.

Está con nosotros don Alfonso López Quintás.

Buenos días, don Alfonso. Buenos días.

Gracias, como digo, por estar una vez más.

Don Alfonso López Quintás,

que es catedrático emérito de Filosofía

en la Universidad Complutense de Madrid.

Podríamos decir muchas cosas de él, pero por no alargarme mucho.

Es miembro de número de la Real Academia Española

de Ciencias Morales y Políticas y su trabajo más reciente,

aunque es fruto también de esos temas en los que él profundiza,

a los que él les da vueltas, sobre los que él piensa, en definitiva,

pues lo ha plasmado, como digo en este libro,

"La mirada profunda y el silencio de Dios",

pues es intenso este tema.

El silencio de Dios, verdad?

¿Por qué este libro, don Alfonso?

Pues, mira, realmente este libro lo hice durante muchos años.

Es decir, que iba publicando obras y siempre en el fondo del fondo.

Yo lo que entendía era clarificar bien

una serie de cuestiones difíciles para que,

sobre todo la juventud los conozca, y las profundice.

Porque cada día me convenzo más de que la vida humana,

si la entendemos bien, nos ofrece inmensas posibilidades.

Lo malo es que a veces no se lo conoce, no se lo conoce.

Recuerdo que me impresionó muchísimo

una carta que escribió un chico del centro de Europa

al entonces el mejor teólogo quizá de todo el mundo de aquel momento,

que era Karl Rahner, y él le decía:

"Padre Rahner mis amigos y yo fuimos en busca de la felicidad como locos.

Yo me marché del colegio, me escapé, me entregué al alcohol,

a las drogas, me entregué a la mordida, todo.

Venimos buscando como el guepardo va buscando a la gacela, ¿sabes?

Para comerse la presa a bocados.

Y ahora resulta que estamos convertidos en carne de hospital.

Y él le decía, una carta bien escrita, bien escrita,

se ve que el chico es adoptado,

y al final, le decía a Padre Rahner: "Usted que sabe tanto,

¿podría usted decirme qué es eso de la felicidad?

Y fíjate que frase, ese poderoso,

ese diabólico imán que nos arrastra y seduce

con una espantosa fuerza.

Yo decía: "¿Este joven no sabe el camino a la felicidad?".

Pero millones quizá no lo sepan,

la ansían, pero deben conocerla, y decía: "Esto hay que explicarlo".

Y es lo que estoy haciendo ver en los vídeos.

¿Y cómo le explicaría, ya que usted dice eso,

cómo le explicaría a un joven cuál es ese camino a la felicidad

o qué es la felicidad que busca?

Exactamente, pues mira, yo después de muchos,

de mucho trabajar con este asunto y darle vueltas,

y del trato que he tenido con tantísimos jóvenes en España

y fuera, he llegado a esta conclusión.

Parece sencillo, pero es enormemente fructífero.

Yo distingo, te distingo,

distinguimos todos en la vida humana

y en el entorno que tenemos, como cuatro tipos distintos de realidad.

Por ejemplo, por una parte están los objetos que los podemos manejar,

someter a estudio científico.

Pero luego viene el segundo nivel que sería el de las personas,

que nos distanciamos mucho del primero,

pero no sólo las personas, sino está también las obras culturales,

una obra de arte, etc.

Las relaciones que se crean entre nosotros.

Segundo modo de realidad, segundo nivel.

Pero después vienen los valores.

Si yo le quiero dar fuerza a la vida, le quiero dar calidad,

tengo que elevarme a nivel de los valores, realizar valores.

Y luego ya para los creyentes, como es mi caso,

el cuarto nivel que es el religioso.

Estos cuatro niveles son distintos, se entrecruzan entre ellos,

se necesitan entre ellos.

Pero ahora viene lo definitivo

que yo cuando lo descubrí dije: "Esto es una clave",

que es que cada nivel tiene una lógica propia,

lógica quiere decir un modo de ser y de actuar propio.

Por ejemplo, en el nivel 1,

la libertad y las normas parece que se oponen.

Si yo quiero conducir, conducir a lo loco,

me encuentro con las leyes del tráfico

y me encuentro con la autoridad.

Entonces es fácil para la gente

y veo que ahora se ha extendido esta idea.

Si en el nivel 1 se oponen, la gente las extiende y dice:

"Normas y libertad se oponen siempre".

Esto es terrible.

A mí cuando un alumno me dice... Siempre digo:

"Mira, ten cuidado porque con esto te cierras

el mundo de la creatividad,

porque ves todo el mundo de la creatividad ves al nivel 2.

El mundo del amor. El amor bien entendido que es creativo.

Crea relaciones y relaciones elevadas,

te cierras al mundo de los valores.

Es una inmensa pérdida el quedarse en el nivel 1.

Y hoy hay mucha tendencia a dejar a los niños en el nivel 1,

que no pasen al nivel 2.

Si yo fuera director de un instituto,

lo que más me preocuparía era

que ellos vean y hagan la experiencia de pasar a nivel 2,

el nivel de la creatividad, del ser humano, de la relación...

Pasar al nivel 2 y captar las inmensas posibilidades creativas

que le ofrece.

Un chico sí hace esto, está básicamente formado.

Tendrá que aprender mil cosas, pero fuertemente esta forma.

Usted estaba hablando, efectivamente,

nos estaba poniendo ese ejemplo, las normas, la libertad...

Si lo llevamos a ese nivel 4 del que nos habla,

que ya nos explicaba antes, qué es esa religiosidad,

ese encuentro con Dios, ¿cómo lo podemos interpretar?

Porque hay veces que incluso se nos ha trasmitido así.

A veces, en determinados momentos de la historia,

principalmente en determinadas épocas,

que Dios es prohibiciones, normas, mandamientos,

pero en el sentido podríamos decir, negativo.

Sin embargo, Dios lo que quiere es nuestra felicidad.

Dios es amor.

¿Esto cómo se ensambla?

Exactamente, mira, el tema es el silencio de Dios.

Es tremendo, maravilloso y tremendo también

porque a muchas personas las aleja de la fe.

Podría poner anécdotas que me han pasado.

Mira, a mí mismo me pasó.

Yo a los 33 años vi morir a mi hermano pequeño,

que para mí era mucho más que un hermano, era un amigo.

Y lo he visto morir en mis brazos en el hospital.

Él tenía 30 años o 33.

Para mí aquello fue un choque tremendo.

Y yo me acordaba del famoso hebreo Elie Wiesel, que decía:

"La vista, el recuerdo de aquellos niños que yo he visto

en el campo de concentración, me ha pulverizado la fe".

Y yo decía: "Yo no puedo hacer eso, yo tengo que defender mi fe".

Estaba tocado por aquello de mi hermano.

Y dije: "Esto hay que defenderlo".

Y me dediqué a estudiarlo profundamente,

pero a estudiarlo con verdadero amor al asunto.

Entonces me llegué a dar cuenta de una cosa, fíjate,

cuando se lo estudia bien el sentido del silencio de Dios

no solo no te aleja de Dios, sino al revés.

Y es mi caso.

Incrementa en ti enormemente el amor y la admiración

por la figura del Cristo silente en la Pasión

El Cristo guardaba silencio, y fíjate, pensemos ahora,

todo al mismo tiempo,

cuatro ideas que yo voy a decir rápidamente, primero,

Dios respeta nuestra libertad.

Eso es fundamental, el respeto a nuestra libertad,

porque crea un mundo de libertad amable.

Crea el mundo de tal manera que se puede explicar científicamente

estudiando las leyes del mundo.

No es que se explique de una manera, diríamos trascendental,

pero se explica científicamente, entonces diríamos,

no es obligatorio, diríamos,

no es forzoso admitir la existencia de un creador

en el aspecto religioso,

porque Dios lo ha creado de esa manera.

Entonces puede haber dos maneras de vivir la vida,

pero sin aceptar al Creador y a Dios, o bien aceptándolo.

Lo primero pues, Dios, por amor a nosotros

nos respeta la libertad, ¿por qué?

Porque en el fondo lo que quiere es que le amemos por encima de todo.

Eso vendrá después como conclusión.

Segundo, nosotros en la vida sufrimos avatares.

A veces pedimos con toda el alma a Dios

que nos ayude y él guarda silencio.

Eso nos causa un enorme choque,

porque decimos, pensando en el nivel 1,

decimos: "Dios es todopoderoso,

Dios, dicen que es misericordioso.

Yo le suplico y él no me ayuda". No me responde, ¿no?

Entonces, claro, decimos todo esto entonces parece falso.

Parece que me han engañado.

Yo digo si sólo existiera el nivel 1,

sí sería eso verdad, pero es que ahí están los otros niveles.

Entonces yo tengo que elevarlo a esos niveles

y decir paso al nivel... A la idea tres.

Ya tenemos dos ideas, respeta mi libertad por amor a los otros.

Segundo, sufrimos un choque,

parece que Dios no nos ama, que es indiferente,

pero viene la tercera, yo pienso en Jesús, que es nuestro maestro,

y veo que él nunca hizo un milagro en defensa suya,

siempre por amor a los demás.

Cuando le llevan al pretorio, donde dependía de un hilo,

ha asumido su muerte, no se defiende,

no hace ningún milagro. Eso nos desconcierta mucho.

Bueno, en eso estamos de elevar el nivel

para que no nos desconcierte,

sino que nos inste a amarle más y admirarle.

Entonces decimos, ¿qué pasa que él no hace un milagro?

Porque, mira, nosotros con toda la buena voluntad del mundo

al ver que estamos en un apuro, y Dios no nos ayuda,

queremos que haga algo extraordinario,

sencillamente para decirlo:

"¿Veis? Existe Dios, no os preocupéis,

¿ha habido un terremoto?

Sí, pero fíjate como ahora restauro una ciudad en cinco días".

Queremos que haga un gesto extraordinario.

Y él siempre lo dijo en el Evangelio:

"No, no esperéis esos gestos de mí.

Yo lo que quiero es que vosotros me améis incondicionalmente".

Entonces, tercera, Jesús nos dice:

"Yo me fío del Padre, aunque le he pedido que pasara de mí este cáliz,

que me quite esto que me horroriza y no lo hace.

Pero yo me sigo fiando de él porque él es el amor por esencia".

Entonces nosotros volvemos a Jesús y yo digo:

"Si él lo hizo, se fio del Padre a pesar de que no le escuchó

y él guardó silencio, yo tengo que fiarme de Jesús,

que da la vida por mí en esas condiciones terribles

en que tuvo que decir en la cruz:

'¿Por qué me has abandonado?'"

Y él no se...

No dejó de fiarse del padre ni se escandalizó del padre,

sino que dijo: "Esta es la logia...".

No lo dijo Jesús, lo digo yo. Era en el año 400...

Puede al principio desconcertar

porque no estamos acostumbrados a lógica.

Entonces viene la cuarta parte, ¿qué hace el padre?

Avala la actitud de Jesús dándole la gloria de la resurrección.

Pero fíjate que él resucita, no para vengarse de los enemigos.

Resucita para elevarse a otro terreno, que es el nivel divino.

Fíjate, si entonces yo hago esto

y digo: "He perdido a mi hermano, me ha dejado destrozado".

Yo me voy a fiar de Jesús y si me fío de él, me fío del Padre.

porque Jesús es el Hijo del Padre, es Dios.

Me fío de él y me fío, por lo tanto, del Padre

que le voy a amar incondicionalmente.

Entonces yo siento, y noto y lo he notado en mi vida,

que me adentraba en el ámbito divino del amor incondicional.

Y cuando uno entra en ese ámbito del amor

que podríamos llamar "obrativo",

uno está preparado para comprender esa lógica del Evangelio.

Cuando dice: "El que me siga tiene que sufrir,

pero él recibirá ciento por uno".

Pero, Jesús, nunca nos ha prometido liberarnos del dolor,

sino del sin sentido del dolor, eso sí.

Claro, que es el matiz... Es un matiz muy importante.

Entonces yo sé que en la vida hay que sufrir

y que tenemos que pasar por la muerte.

Jesús también pasó y dijo: "¿Por qué me has abandonado?

Pero en cambio lo hacía con un amor absolutamente incondicional.

Y yo por eso, al ver...

Que ahora esto es el círculo vicioso,

todo esto que dije de estas cuatro ideas en bloque,

verlas con una visión que podríamos llamar holista, diríamos,

en conjunto, que es lo que algunos filósofos llaman

"pensar en suspensión", es verlo todo junto.

Y yo decir, entonces, la luz que se me ilumina a mí dentro

me dice esto.

Aquí lo fundamental es el amor incondicional.

Dios respeta nuestra libertad.

Nosotros nos defraudamos cuando no nos escucha Dios,

pero vemos sólo el ejemplo de Jesús.

Lo vemos todo en conjunto y decimos:

"Aquí la clave de todo para llegar a Dios

y para ser felices profundamente,

entonces, es el encuentro con Dios".

Pero a ese encuentro, ¿cómo se llega?

Con un amor, un amor de entrega.

No el amor egoísta de "todo para mí".

El amor de entrega.

Si ahora me preguntaras qué respondería yo a ese joven alemán

que decía que la felicidad es un... ¿Cómo decía él?

Un imán diabólico que nos atrae con su espantosa fuerza.

Yo te diría: "Mira, tenemos que buscar otra fuerza

que no es espantosa,

que es una fuerza que te lleva a la felicidad.

Pero tú tienes primero que renunciar al egoísmo

buscando la felicidad para comértela a bocados.

Como el guepardo come al ñu...

Sino que tú debes buscar la felicidad de los demás

más que la tuya.

Ese es el secreto del nivel 2.

Yo me uno contigo: "Sí, ¿para qué?

Para sacarte jugo para mí, mala unión es esta.

Y entonces yo, de todo esto digo:

"¿Cómo podemos nosotros,

cómo podemos comprender el secreto del silencio de Dios?".

Entonces he pasado en el lenguaje filosófico,

he pasado al lenguaje religioso

porque el lenguaje en cada nivel se transforma,

el lenguaje en cada nivel se transforma

y entonces compuse una breve oración.

¿Ves? El lenguaje filosófico

se transforma al llegar al nivel 4 en el lenguaje.

Y yo pienso que todo este tema del silencio

se podría condensar en esta brevísima oración.

Yo diría: "Qué bueno sería, Dios mío

poder estar entre aquellos que te aman por ti mismo.

Poder estar ante aquellos que soportan tu ocultamiento

porque les importa más confiar en ti que entenderte.

Entre aquellos que no intentan encerrarte en sus deseos,

sino sólo inclinarse ante tu infinito.

Qué bueno sería Dios santo

estar entre aquellos que mantienen tu alabanza

aun cuando están destrozados.

Entre los pacíficos que se reconcilian

con las preocupaciones de este mundo

porque han oído la llamada del amor, amor con mayúscula,

el amor de ágape, amor incondicional y oblativo.

Si realmente adoptamos esta actitud,

estamos preparados para comprender el Evangelio hasta sus últimas,

sus últimas, diríamos, raíces.

Y para eso una última cuestión y muy brevemente,

porque el tiempo se nos va,

¿para eso estamos todos preparados?

Yo no lo estaba tampoco realmente

cuando mi hermano se murió en mis brazos

y sentí un desgarro tremendo

y decía: ¿Cómo se lo cuento a mi madre, cómo se lo digo?

Aquello fue realmente una... No digo desesperación,

No, era un desconsuelo tremendo, un desconsuelo terrible,

eso de decir: "Estoy triste hasta morir", era aquello...

Yo digo: "Pero esto habrá que comprender,

habrá que abrirse al misterio de esto".

Y por eso me he dedicado, he escrito varias obras, etcétera.

He estudiado a grandes autores

y entonces yo he llegado a esta conclusión,

y digo: "Aquí hay que defender la fe por encima de todo".

Pero se le defiende de esta manera, es dándose cuenta de que aquí

lo que está en juego es Dios, que respeten nuestra libertad.

Qué quiere que le amemos libremente, no forzosamente.

Y con esa libertad,

poder nosotros darnos cuenta de que lo importante en la vida,

con todas las penurias que tiene,

sin imitar al maestro que es Jesús,

en el horror de la muerte,

porque era un horror rodeado de enemigos,

como cuando muere está rodeado de amigos.

Él no, murió rodeado de enemigos.

Bueno, estaba María, Pedro, Juan, que ya no poco,

y la santa mujer,

pero, en general, él se sometió a eso.

Pero lo hacía, ¿por qué?

Por un amor de entrega, un amor absolutamente generoso.

Por supuesto, Jesús, todo esto en el Espíritu Santo,

que es el Espíritu del amor y el amor a los seres humanos.

Entonces, cuando uno comprende que todo el Evangelio

en el fondo es un anuncio del amor ablativo

y entonces uno dice, bueno,

pues en los momentos de mayor dolor en la vida,

entonces uno debe saber que el dolor no nos lo quitó el Señor

no nos redimió del dolor, sino del sin sentido del dolor.

Entonces, ¿cuál es el sentido?

Yo diría: "Pues, fiarse de Dios".

Como hizo Jesús con el Padre, fiarse pase lo que pase.

Pues don Alfonso López Quintás,

muchísimas gracias, de verdad, por habernos acercado este tema.

Yo creo que todos en algún momento de nuestra vida

nos hemos encontrado

o nos vamos a encontrar en ese silencio de Dios.

Don Alfonso, muchísimas gracias. Gracias a usted.

Y nosotros nos quedamos ahora para conocer otras historias

a través de las nuevas miradas.

Hay ocasiones en las que pequeñas películas que son como tesoros

se pueden convertir en grandes éxitos en la taquilla

o al menos de público.

Ese es el caso de "Las letras de Jordi",

que es una producción dirigida por una joven directora

que se llama Maider Fernández,

que encontró una persona muy especial que se llamaba Jordi

y que era una persona con una cabeza perfectamente amueblada,

con las ideas muy claras y con un espíritu muy fuerte

que tiene parálisis cerebral.

Jordi y Maider han tenido conversaciones muy profundas

y muy sentidas, solo con un dedo,

un dedo que iba señalando letra a letra cada una de las palabras

que Jordi quería decir, con su pausa, con su tiempo,

para llegar a contar lo que para él era lo más importante en su vida,

que es ir a Lourdes.

Para él, Lourdes es su vida

y Maider ha tenido el ojo a través de la cámara

para poder contarnos una vida muy profunda,

una vida muy interior de un hombre que es muy especial, Jordi.

Así que "Las letras de Jordi"

la podéis encontrar en las salas con toda la paciencia

y con toda la profundidad que estabais esperando del cine.

-Dime, dime...

C...E...

Si... To...

Ir...

Al...

A lo...

Necesito ir a Lourdes...

-Además, se ha estrenado recientemente

una película que cuenta una historia real

de una joven corredora, "jockey", del mundo de la hípica,

que hizo historia al competir en medio de hombres

en un mundo muy difícil,

que es el de las carreras de caballos,

para convertirse en la primera mujer en ganar una competición de hípica

en el mundo en las carreras de Melbourne.

Lo más bonito de esta historia, que se llama "Corre como una chica",

es la historia de superación,

que viene de una familia enorme y llena de dificultades.

Y cómo a través del deporte y de los caballos,

las carreras de caballos,

uno es capaz de sacar lo mejor de sí mismo a través del sacrificio

y de volver a levantarse cada vez, así que "Corre como una chica",

es una perfecta opción para toda la familia.

-¿Copa Melbourne del 65? -Park Flinders.

¿88?

-En... -¿Y en el 74?,

-¿Findy?

-Los demás trabajan con otros entrenadores, ¿por qué yo no?

-Porque no estás lista. -Sí lo estoy.

-Michelle va última, papá. -Gracias, Steve.

No digas nada, Steve.

Estás compitiendo a nivel regional.

-No me basta con competir a nivel regional,

quiero entrar en el grupo 1, ser la mejor.

Te has vuelto loca,

cásate, viaja por ahí, ten hijos...

-A vuestros maridos no les decís que lo dejen.

-Una mujer nunca ganará la Copa Melbourne.

-Lo que importa son las opciones que uno se da a sí mismo.

-Me gustaría verte asentada y feliz.

-Tranquilo papá, he encontrado a alguien.

¿Cuántas patas tiene?

-Puedo hacerlo.

-Sé que el caballo sí, va a ser un campeón.

-Lo has encontrado pequeña.

Bien, amigos, pues así nos vamos a despedir,

será, si Dios quiere, hasta la próxima semana.

Estaremos, ya lo saben,

encantados de que ustedes también estén al otro lado del televisor

o del ordenador, para quienes nos siguen

a través de internet, en la televisión a la carta.

Gracias en cualquier caso,

y lo dicho, el próximo domingo si Dios quiere,

aquí nos encontramos, buena semana.

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Últimas preguntas - El silencio de Dios

15 mar 2020

En muchas ocasiones, ante diversas circunstancias, nos preguntamos, ¿dónde está Dios? Esta semana hablamos con el catedrático de Filosofía Alfonso López Quintás para reflexionar sobre el silencio de Dios.

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