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Para todos los públicos Últimas preguntas - Ser misionero en Sudán - ver ahora
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(Música)

Hola amigos, muy buenos días.

Gracias por estar con nosotros

una semana más en "Últimas preguntas".

Saben que nos gusta, con la frecuencia que podemos,

con la frecuencia que es posible,

nos gusta pasear, viajar por el mundo

y conocer cómo está la realidad en distintos lugares.

Y tenemos unos, podríamos decir, embajadores de excepción,

que son los misioneros,

Misioneros españoles que están en muchísimos lugares del mundo

y que cuando pasan por aquí, cuando pasan por España,

procuramos que nos dediquen... Algunos de ellos,

ojalá pudieran pasar todos por el programa, ¿verdad?

Nos gusta que vengan y nos cuenten algunas cosas.

Hoy el tema nos interesa especialmente

porque vamos a hablar de un país

que está, de algún modo, ahora lo comentaremos,

retomando o iniciando una situación de normalidad

después de un conflicto muy largo y muy duro.

Hablamos de Sudán, está con nosotros Jorge Naranjo,

que es misionero de Madrid,

nacido en Madrid y que es misionero comboniano.

Lleva ya bastante tiempo en Sudán, además,

con unos proyectos maravillosos, pero mejor que nos lo cuente él.

¿Qué tal? Buenos días, Jorge.

Buenos días, buenos días. Encantada de que esté...

O nos vamos a tutear... De que estés con nosotros.

Jorge, ¿cuánto tiempo en Sudán?

Llevo 11 años. 11 años...

Además, sí que has podido vivir en primera persona

este cambio esperanzador, podemos decir,

que se está viviendo en Sudán, ¿no? Cuéntanos.

Sí, yo en los últimos años trabajo en una universidad

que es Comboni College of Science & Technology

que está localizada, precisamente en la calle

que lleva al palacio presidencial.

Por lo tanto, cuando empezaron las manifestaciones

en la ciudad de Jartum,

el 25 de diciembre del 2018,

estábamos rodeados de manifestantes, gases lacrimógenos, disparos,

fuerzas del orden, y estábamos en el núcleo de la revolución.

¿Y cómo ha sido...?

¿Cómo está la situación ahora en Sudán?,

por contextualizar un poco de dónde vienen y,

sobre todo, dónde quieren ir.

Pues se viene de una dictadura de 30 años,

con el presidente que era Omar al Bashir.

Era una dictadura de carácter militar e islamista,

donde el islam se usaba un poco como con fines,

digamos, ideológicos.

Ya en los últimos años, la corrupción era terrible,

la situación económica era insostenible para la gente

y se ha ido acumulando una cantidad de frustración tan grande,

que, en cierto momento, sobre todo los jóvenes y profesionales,

porque ha sido una revolución liderada, sobre todo,

por la asociación de los profesionales sudaneses,

que incluía e incluye ingenieros, médicos, arquitectos,

gente que ha puesto toda su capacidad

al servicio de esta transformación

que ha costado vidas humanas.

Ha costado muchos esfuerzos,

pero ha sido una revolución totalmente pacífica.

Es decir, los revolucionarios no han matado a nadie y,

por el contrario, han padecido, pues, más o menos...

Es difícil saber cuántos, aproximadamente unas 400 personas

han perdido la vida durante esta revolución

que ha producido ahora un gobierno de transición,

donde hay un Consejo soberano

que es el equivalente al presidente de la República,

pero que en lugar de ser una persona,

es un consejo formado por seis militares y cinco civiles.

Y luego hay un primer ministro y un Consejo de Ministros

y estos ministros han sido elegidos por comités populares,

entre gente, o propuestos por comités populares,

entre gente, reconocida por su capacidad técnica

y su honestidad, capacidad de servicio

y luego aprobados por el primer ministro.

Este gobierno está llevando...

Liderando un proceso de tres años

que acabará con unas elecciones democráticas

Y ahí en medio han estado, están,

y si Dios quiere, seguirán estando los misioneros combonianos.

Sí, ha sido un tiempo, desde la revolución,

pues muy duro y complejo, nosotros...

Los colegios fueron cerrados todos

porque no había condiciones de seguridad.

Las universidades fueron cerradas, pero en nuestro caso

los estudiantes nos pidieron que querían estudiar.

Los propios estudiantes...

Los propios estudiantes en ese contexto,

quizás también porque nosotros tenemos

aproximadamente un 45% de estudiantes

de familias refugiadas de Sudán del Sur y Eritrea,

sobre todo, para los que la motivación fundamental

de estar allí es estudiar.

Esto y, a lo mejor, un mensajito para los estudiantes españoles,

que incluso en medio de una situación de violencia,

de tensión social, querían estudiar.

Tuvimos que iniciar un diálogo

con el Ministerio de Educación Superior,

con los servicios de inteligencia,

para, digamos, pedir permiso, y poder trabajar en esa situación.

Y por este consenso entre estudiantes, personal,

y nosotros, hemos conseguido acabar el año académico

en un contexto de revolución.

Eso es un...

Podemos decir, un símbolo magnífico de lo que puede estar por venir.

Que la propia gente del país...

Es que esto pasa por la formación,

por la educación, por el crecimiento personal,

desde luego, y el crecimiento profesional.

O sea, hay millares de jóvenes en África en general,

ni en Sudán, que son los que tengo yo más relación directa,

pues que tienen unas ganas enormes de aprender,

ganas enormes de hacer cosas, de empezar proyectos, de emprender.

Y ese es el África que vivimos en nuestra vida diaria.

Y es un África muy desconocido aquí en Europa,

podríamos decir, en España de un modo más concreto,

y en tantos otros lugares.

Creo que seguimos teniendo una visión muy distorsionada

de lo que realmente es África.

Sin duda hay muchos prejuicios, el europeo y el español,

de modo particular, en relación al africano.

Pues yo veo, por ejemplo,

los chicos nuestros que se levantan a las cinco de la mañana.

Los que son cristianos vienen a la misa a las seis y media,

empiezan las clases a las siete,

estudian, hacen todo lo que pueden.

También muchos tienen que trabajar

para poder pagar esos estudios

y son gente que lucha, además, en un contexto,

el nuestro, el sudanés,

con temperaturas de más de 40 grados,

es decir, en un ambiente difícil

tanto por el aspecto climático, como por la situación socioeconómica

y luchan y trabajan para sacar sus vidas adelante.

Es todo un símbolo de lo que, como decimos, de lo que puede ser.

Hablaba de los cristianos.

¿Cuál es la situación de los cristianos en este contexto?

Los cristianos en Sudán somos una minoría muy pequeñita.

Se puede calcular que si juntamos todas las confesiones cristianas

las diferentes iglesias,

llegamos más o menos al 2% de la población.

Una población que es, más o menos, de 42 millones de habitantes.

Y de ese 2% los católicos,

pues somos aproximadamente un 0,9%.

El tema de las estadísticas

es siempre muy complejo por dos motivos.

Uno, el último censo se hizo en el 2008,

por lo tanto, no hay un censo actualizado de la población.

Y luego, está el tema de la movilidad.

Quiero decir, por ejemplo,

la mayor parte de los cristianos locales son nuba,

que es una cierta tribu que se encuentra, sobre todo,

originariamente al sur del país,

pero allá llevan años en guerra.

Por lo tanto, se desplazan hacia zonas más seguras,

sobre todo, hacia la capital,

y esos probablemente son alrededor de 200.000.

Luego están todos los refugiados de Sudán del Sur,

que son extranjeros, no son locales desde la separación,

la creación de Sudán del Sur.

El ACNUR los cuenta por 865.000,

pero son los registrados con el ACNUR.

El número real es mayor.

Y en esa población la mayor parte son cristianos

y más del 50% son católicos.

Pero, en esa población de sudaneses del sur

encuentras jóvenes nacidos en Sudán y que nunca han visto Sudán del Sur

y te encuentras sudaneses del sur que han huido de su país

durante los últimos años de guerra civil en Sudán del Sur.

Y luego están los refugiados eritreos

que están continuamente llegando,

más o menos se calcula que 1000 jóvenes eritreos

cruzan la frontera entre Eritrea y Sudán cada mes.

Y ahí también hay una pequeña minoría de católicos.

Por eso el tema de las estadísticas es muy complejo,

porque tenemos toda esta situación de movilidad.

Y en este contexto que antes nos estabas describiendo,

¿cómo viven los cristianos

y cómo es su relación con una mayoría,

muy mayoritaria, si me permites, de población musulmana?

La mayor parte de los cristianos locales

pertenecen a las tribus llamadas negras,

más de raíces africanas.

Digamos que Sudán es un conglomerado de muchas tribus,

algunas más de influencia árabe

y otras más de influencia de raíces africanas.

Y durante la dictadura de Omar al Bashir,

eran esas tribus árabes las que han copado el poder

y las tribus más de, digamos de ancestros negros,

han estado mucho más marginadas y,

sobre todo, provienen de las periferias del país.

Entonces, ser cristiano significa estar marginado socialmente,

no tanto por la cuestión religiosa,

sino también por la cuestión tribal, social, histórica,

y por eso, normalmente, viven en las periferias

de las grandes ciudades.

Del área metropolitana de Jartum, por ejemplo,

tienen unos ocho millones de habitantes

y los cristianos se encuentran en esas zonas más de periferia.

Hay una pequeña minoría dentro de la minoría de cristianos

de origen árabe.

Cristianos sudaneses nacidos en Sudán,

pero de antepasados egipcios, armenios, sirios

y esos normalmente tienen una posición social

un poco más alta, media, media alta.

Luego, pues, ese punto de partida social,

te condiciona todo el futuro

y todas las posibilidades de estudio, de desarrollo...

La oración sí se podía hacer normalmente,

han podido expresar su fe

en las parroquias, centros de la iglesia,

pues normalmente se aglomeran para rezar, para recibir...

Para prepararse para los diferentes sacramentos.

El tema más delicado ha sido el de las conversiones,

eso ya es otra historia.

Pero cuéntenosla,

hasta donde se pueda.

Bueno, como se sabe, en muchos países de mayoría islámica

el tema de las conversiones, eso es un tema un poco tabú.

Pero las hay.

Algunas... Puede ser que las haya.

Puede ser que las haya...

Vamos a hablar del tema de la educación,

que es donde más se centra, en este caso, la misión

que los combonianos tienen en esta zona de Sudán.

Una educación, que en el caso concreto de usted

está centrada en la universidad, principalmente, ¿no?

Allí en Sudán el nombre de "Comboni" significa escuela.

O sea, hay muchos musulmanes sudaneses

que no saben que Comboni fue una persona,

pero todos han oído hablar Comboni,

¿Y lo identifican directamente con escuela?

Sí, escuela, educación.

Hay que tener en cuenta que Comboni en el siglo XIX

fue de los primeros que introdujo escuelas,

como las entendemos en el mundo occidental,

en un contexto donde solo había escuelas coránicas.

Las escuelas coránicas, pues estudia el Corán,

gramática árabe para poder memorizar el Corán

y un poco de aritmética.

También en el siglo XX los misioneros combonianos

han ido creando un gran número de escuelas y,

por ejemplo, el Comboni College

fue la primera escuela secundaria privada

de todo el Sudán en 1929.

Y más recientemente, a finales de los noventa,

padres sudaneses musulmanes que estudiaban en nuestras escuelas

nos pidieron: "Bueno, tenéis escuelas primarias,

tenéis escuela secundaria, y queremos que nuestros hijos

continúen estudiando con vosotros".

Y se les dijo: "Si nos ayudáis, adelante."

Y el desafío parecía no pequeño,

porque estamos en los finales de los noventa con la ley islámica,

y pensar que un gobierno islámico

iba a aprobar una institución de la Iglesia,

una institución universitaria, parecía una quimera.

Pero con el apoyo de estos ciudadanos sudaneses musulmanes,

este sueño se hizo posible.

Y se consiguió la aprobación por parte

del Ministerio de Educación Superior en el 2001.

Y es ahí donde trabajo desde hace seis años.

Es una escuela, una universidad abierta a toda la población.

No solamente, obviamente, a los cristianos.

De hecho, el 48% de nuestros estudiantes universitarios

son musulmanes.

Y luego nuestro personal,

prácticamente el 75% son musulmanes.

Hay que tener en cuenta

que es difícil encontrar personal cualificado cristiano.

Trabajamos juntos en el proyecto educativo musulmanes y cristianos,

porque compartimos una misma visión,

aunque pueda parecer paradójico.

Nos caracterizamos un poco por estar abierto a todos.

Y eso es especialmente significativo considerando

que en la mayor parte de las universidades sudanesas

pues, normalmente, el 98% de la población

son sudaneses musulmanes.

En cambio, en nuestro caso,

pues tenemos un porcentaje más o menos del 55% de sudaneses.

Tenemos un 32...

De estos refugiados son sudaneses,

y luego hay otro 12% de refugiados eritreos.

Esto hace que haya una diversidad muy grande,

tanto religiosa como cultural.

Y los musulmanes sudaneses que trabajan con nosotros,

pues son invitados y lo hacen con mucho gusto

a descubrir esta diversidad como un tesoro.

Eso iba a decir, es un enriquecimiento para todos.

Habrá habido momentos, muy conflictivos en el país,

donde aparte de todo el contexto que nos ha comentado,

pues el entendimiento, digamos, entre las religiones,

quizá no ha sido modélico, por decirlo de algún modo,

pero en la universidad se estaba produciendo,

si me permites, ese milagro, podríamos decir.

Sí, esto, la verdad fue muy bonito,

porque incluso durante los años de guerra civil entre Sudán

y lo que hoy es Sudán del Sur,

en nuestras instituciones estudiaban juntos.

Yo les suelo decir a los estudiantes que cuando Dios creó el mundo,

no usó la máquina fotocopiadora para decir esta es la persona ideal,

la fotocopiamos, porque es esta la persona perfecta.

Dios creó la diversidad.

Y si Dios, que sabe todo

y que creó la diversidad,

quiere decir que la diversidad es algo positivo para todos.

Y ese es un mensaje que compartimos con estudiantes musulmanes,

cristianos, con el personal.

Y descubrir que la diversidad es positiva

y que implica que tenemos que crear un ambiente

donde cada uno en su diversidad se encuentre en casa.

Lo que significa que somos prácticamente la única,

sin prácticamente, la única institución

donde tenemos capillas en nuestros edificios

y salas para la oración de los musulmanes.

Los cristianos empiezan a las seis y media,

los que quieren, con la misa por la mañana

se reza el Ángelus a las once y media,

no a las doce, porque es la hora del recreo.

Los musulmanes tienen su sala de oración.

Luego, a nivel universitario, también la religión es obligatoria

¿A nivel universitario?

En Sudán, desde el jardín de infancia hasta la universidad,

la asignatura de Religión es obligatoria.

Sólo en nuestro caso, pues se ofrecen las dos religiones,

de manera que, los cristianos en esa hora

van con el profesor cristiano,

y los musulmanes con el profesor musulmán.

Celebramos la Navidad, celebramos la Pascua,

y cuando llega el tiempo de Ramadán rompemos el ayuno juntos.

Se celebra la Fiesta del Sacrificio de los musulmanes,

se celebra la Navidad ortodoxa porque tenemos a los eritreos...

Esa atención es la que nos educa a todos

a descubrir esa diversidad como un tesoro y, como decía,

un desafío que nos ayuda a poner la atención en el otro

y crear las condiciones para que se sienta en casa.

Ahora mismo esto se está dando en la universidad,

pero los universitarios saldrán, formarán sus familias...

Su vida seguirá los años que Dios quiera

y el encuentro que se va a producir entre cristianos y musulmanes

en las comunidades de vecinos,

en las reuniones con familias, con los hijos...

En tantas cosas cotidianas de la vida,

van a venir ya con otra, con otro sustrato, ¿no?

Sin duda, lo que intentamos hacer experimentar

es un modelo de sociedad.

Al final la sociedad debería ser ese espacio

donde cada uno se siente acogido en su diversidad.

Y este mensaje tiene una fuerza...

A mí algunos estudiantes musulmanes han venido mi despacho sorprendidos

porque en una institución de la Iglesia

había un espacio para su oración.

Me lo han dicho explícitamente:

"Padre, nosotros musulmanes hablamos de tolerancia,

pero ¿en qué universidad aquí en Sudán

los cristianos tienen un espacio para la oración?"

Entonces... Es un predicar, un evangelizar sin palabras.

Un simple espacio...

Tiene una fuerza, comunica un mensaje muy fuerte.

En ese espacio,

y la forma cómo se vive la religión,

el islam, el cristianismo...

Al final estamos hablando de una relación con Dios.

Cada uno de una manera diferente,

pero estamos hablando de un pueblo, el sudanés,

que yo me imagino tiene una espiritualidad,

una relación con Dios importante.

El sudanés sea musulmán, cristiano, es una persona muy religiosa,

Dios está muy presente en la vida cotidiana

y eso se manifiesta en valores como la honestidad,

el servicio, la solidaridad...

Y por eso alguna vez a mí cuando me han cuestionado:

"Bueno, teniendo musulmanes y cristianos

¿no es mejor que la institución sea laica?"

Digo: "No, porque la educación

debe abrazar todas las dimensiones de la persona,

incluida la espiritual.

Lo que hay que hacer

es que el cristiano encuentre las condiciones

para que crezca en la fe y que también el musulmán

se sienta en casa para poder crecer en su fe.

Este encuentro del que estamos hablando

ha dado muchísimos frutos, obviamente,

pero corrígeme si me equivoco en el año 2013,

cuando fueron expulsados por la situación

que antes estábamos comentando

cuando fueron expulsados los misioneros del país,

ustedes, vosotros, los combonianos,

pudisteis permanecer gracias

a que en el gobierno había personas

que habían estudiado en instituciones combonianas.

Esto pasó en 1964. ¡Ah! ¿En el 64?

Pensé que había sido más reciente...

Esto pasó en el 64, que hubo un edicto, un decreto,

para la expulsión de los misioneros del Sur

y que fueron todos expulsados.

Y hubo gente en el gobierno,

pues quería también aplicar el mismo decreto no solo al sur,

sino también al norte, y ahí, como dices,

fue la intervención de personas que estaban en el gobierno

y que se habían beneficiado de la educación con nosotros,

los que nos defendieron,

protegieron nuestra presencia en el norte.

Es un poco lo que decíamos antes,

esas condiciones para la convivencia,

para ese modelo de sociedad que yo veo bastante esperanzador,

por lo que nos estás contando.

Desde luego la realidad es mucho más amplia

y no nos da tiempo en apenas unos minutos llegar a todo.

Pero yo veo esperanza ahí ¿no?

Nosotros vemos que esta visión de la sociedad

que proponemos atrae a muchos jóvenes sudaneses,

cristianos y musulmanes.

A veces también encontramos dificultad

entre los cristianos para aceptar este modelo,

y a veces algunos estudiantes cristianos nos dicen:

"Si a nosotros no nos dejan rezar en las otras universidades,

¿por qué les tenemos que dejar a ellos?".

Decía antes, que a veces también entre los cristianos,

hay esta visión de decir:

"Bueno, este es nuestro espacio aquí,

ellos se tienen que adaptar o aguantar un poco a nuestra...".

O sea, es...

Es un trabajo que hay que hacer

no solamente a destar, digamos, pero también a tinta.

Claro, claro,

Al final estamos viendo cómo cobra sentido

el ideario o el ideal original

de lo que es una universidad en toda su amplitud.

Por un lado, el ideario de universidad

y por otro lado me parece que es evangelio vivido.

Jesús nos dijo que teníamos que intentar hacer al otro

lo que nos gustaría que nos hicieran, ¿no?

Y eso es lo que estamos intentando.

O sea, al final eso es,

me parece que sea expresión del Evangelio y expresión,

como decías, de lo que debería ser una universidad.

Pues Jorge Naranjo,

misionero comboniano en Sudán desde el año 2011.

ahora, de paso por España,

yo te agradezco muchísimo, de verdad,

que hayas venido aquí al programa a contárnoslo,

pero sobre todo agradezco esa labor tan maravillosa,

tan desconocida.

Me encanta este ratito de conversación que tenemos,

para quedarnos con esa parte de África

que ignoramos absolutamente

y que gracias a vuestro paso por el programa,

nos descubrís, gracias.

Muchas gracias a vosotros

por abrir esta ventanita al Comboni College y a Sudán,

a la Iglesia en Sudán y a la sociedad en Sudán,

que como decíamos, está obrando milagros.

Bien, pues así nos vamos a despedir

será Dios quiere hasta la próxima semana,

cuando de nuevo nos encontremos aquí.

en "Últimas preguntas", tratando de dar respuesta,

como decimos siempre,

a esas grandes cuestiones que todos,

de una u otra manera, nos formulamos.

Gracias y lo dicho hasta el próximo domingo,

si Dios quiere.

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Últimas preguntas - Ser misionero en Sudán

22 mar 2020

El próximo domingo conversamos con el misionero Jorge Naranjo, impulsor de un interesante proyecto universitario en Sudán.

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