Últimas preguntas La 2

Últimas preguntas

Domingos a las 10.00 h.

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5617684
Para todos los públicos Últimas preguntas - Mario Alonso Puig - ver ahora
Transcripción completa

en relación a la historia de la medicina.

Subtitulado Accesibilidad TVE.

Saludos, amigos, muy buenos días.

Bienvenidos una semana más a "Últimas preguntas".

Hoy está con nosotros una persona

que ya nos ha acompañado en otras ocasiones

y que siempre es un gusto recibirle aquí, en el programa.

Está con nosotros el doctor Mario Alonso Puig,

él es médico, escrito, es conferenciante...

Es un gran gran conversador

y tiene desde luego muchísimas cosas que aportarnos

por eso queríamos que hoy estuviera aquí con nosotros.

Mario, buenos días. Buenos días, muchas gracias.

Es un gusto, como digo, un gusto que estés con nosotros

y para hablar, además de unos temas

a los que ya le hemos dado alguna vuelta

pero me gustaría también hacerlo desde una perspectiva

que yo creo que todavía en el programa no hemos tocado

aunque hemos hecho algunos programas, digamos,

un poco especiales y de más.

Y es esta... bueno, esta situación que...

Hemos vivido de una manera, estamos viviendo de otra

vamos a seguir viviendo, quién sabe cómo.

Y todo ello provocado por la pandemia del Covid-19.

No sé, qué situación, qué sensación le da

todo esto que estamos viviendo, así para romper el hielo.

Bueno, la sensación es algo muy peculiar

por no decir bastante raro.

Han cambiado drásticamente

dimensiones que para nosotros son esenciales.

Por ejemplo, al dimensión de la movilidad,

la dimensión de la relación,

la dimensión de lo que podemos controlar,

la dimensión de aquello a lo que podemos aspirar.

Y todo esto ha generado, a nivel profundo,

pues una especie de movimiento sísmico,

y en estos movimientos sísmicos, el ser humano,

primero se siente en shock, se siente perdido,

luego intenta negar esta realidad porque le desconcierta

y siempre acaba encontrando su camino,

y el camino que podemos encontrar puede ser un camino verdaderamente

para crear entre todos una realidad mucho más satisfactoria

incluso de la que partimos.

Tenemos que entender que cuando uno sale de la zona de confort

el mundo, en este caso, un virus nos ha sacado de la zona de confort,

lo primero que uno se encuentra no es una zona de expansión, de entusiasmo,

lo que se encuentra es lo que se llama la zona de breakdown,

la zona de hundimiento porque hay confusión,

has perdido la tierra conocida y aquello...

Las cosas no son como eran tampoco acabas de de adaptarte al nuevo mundo

entonces es normal mucha calma, mucha paz interior,

mucha serenidad, está esta turbación interior que muchas personas

o todos estamos experimentando, hay que entender que es normal.

No quiere decir que haya algo malo en nosotros,

no quiere decir que no podamos adaptarnos

sencillamente que estamos en la etapa previa,

lo que se llama breakthrough, etapa de descubrimiento,

donde aparecen nuevas oportunidades.

Y en el breakdown es...

Como la persona que está navegando por el mar y viene una tormenta.

Bueno, hay una tormenta, la tormenta no es agradable

hay que mantenerse firme,

sabiendo que después hay un continente por descubrir.

Cómo encontramos, o qué podemos hacer para encontrar

ese equilibrio, esa paz interior, ese...

Bueno, no sé si decir de algún modo el haber aprendido algo

de todo esto que ha pasado y que está pasando

y que no sabemos cómo sucederá.

Porque no sé, igual podemos andar entre extremos,

por un lado podemos ir de la inseguridad, la incertidubre,

el miedo, el dolor...

O podemos irnos al otro extremo, esto ha pasado ya,

vamos a vivir que son dos días, por decirlo de un modo así,

como muy coloquial pero que nos entendemos.

Aquí la vida te cambia de un día para otro,

vamos a aprovecharla al máximo.

¿Cómo podemos encontrar un equilibrio?

Bueno, lo primero que creo que hay que reconocer es que...

esta pandemia ha dado en la línea de flotación del ser humano.

¿Y a qué me refiero con eso?

Los seres humanos tendemos a ser muy arrogantes,

muy preponte, creemos que con nuestra tecnología y nuestra ciencia

podemos dominarlo todo.

Hace no mucho, hablaba con una persona

sobre la situación del planeta y decía, no te preocupes

los seres humanos somos tan creativos que lo resolveremos todo.

Una cosa es ser creativo y otra cosa es ser arrogante,

entonces, darnos en la línea de flotación de nuestra arrogancia

es darnos cuenta de que tenemos esta fragilidad

y tenemos la posibilidad de abrazar esta fragilidad

que para nada va en contra de nuestra grandeza.

Esto es lo primero porque si nos revelamos

contra nuestra fragilidad es imposible, desde mi perspectiva,

mantener el equilibrio,

solo en la humildad uno se abre a conocer,

desde la arrogancia uno se cierra a cualquier reconocimiento.

Y para mantener la línea de equilibrio hay que trabajar,

desde mi perspectiva, tres dimensiones que están

tremendamente entrelazadas en el ser humano

de tal manera que no se pueden separar, solo se pueden distinguir.

Es como la palma y el dorso, no las puedo separar,

las puedo distinguir.

La primera es la faceta física, o la dimensión física

la segunda la dimensión mental

y la tercera es la dimensión espiritual.

Por dimensión física me refiero al cuidado del cuerpo,

el cuerpo no es la cárcel del alma, el cuerpo es el templo del alma.

Quién no cuida su cuerpo, con la nutrición, con el ejercicio,

con el descanso, no está cuidando ni de su mente ni de su alma.

La mente, la mente en este momento juega un papel absolutamente clave.

¿Qué ocurre con la mente humana?

La mente humana tiene una serie de desviaciones

que hacen que su poder,

lejos de ayudarnos a veces nos perjudique.

La primera desviación es irse al pasado para lamentarse

o al futuro para angustiarse.

La segunda es enfocarse en lo que no quiere,

enfocarse en lo que teme

en lugar de enfocarse en lo que quiere.

Y la tercera es centrarse exclusivamente

en lo que a uno le afecta,

y desestimar que otros seres humanos también sufren

y posiblemente mucho más,

desestimar que otros seres humanos también quieren ser felices.

Y la dimensión última, la dimensión espiritual,

entendida en un sentido muy amplio es entender que la vida no es

el resultado de un azar, la vida, el universo, Dios,

como queramos llamarlo, es infinita consciencia, infinito amor.

Es decir, no disfruta ni mandándonos castigos,

ni disfruta viéndonos sufrir, por alguna razón, todos

tenemos que aprender de esta situación algo valioso

para crecer como seres humanos

y el trabajo del alma es un trabajo sobre todo de relación,

es buscar el encuentro con los demás,

es buscar no lo que nos separa sino lo que nos une

y luego también saber expresar gratitud,

porque es verdad que esta pandemia nos ha quitado muchas cosas.

Primero, se ha llevado seres excepcionales,

luego ha causado enfermedad, un daño económico,

pérdidas de empleo, sí,

hay cosas que siguen estando en nuestra vida.

El simple hecho de que muchas personas

podamos ver, oír, hablar, tener algo que llevarnos a la boca,

tener un techo es suficiente para agradecer.

Cuando nosotros trabajamos esto es mucho más difícil

que se nos saque del equilibrio,

y es mucho más fácil cuando algo nos saca

reconocer si nos ha sacado porque no hemos movido el cuerpo

nos ha sacado porque estamos pensando en el pasado o en el futuro

o nos ha sacado

porque somos incapaces de agradecer nada a la vida.

Y al caer en la cuenta de eso podemos volver al eje, sencillamente,

recuperando eso que no hemos utilizado

en el cuidado del cuerpo, en la mente o del alma.

Qué importante es, y permítame que me pare un poquito en esto,

el tema de la gratitud.

Hemos perdido muchas cosas, de pronto,

de un día para otro prácticamente, nos vimos metidos en casa

y nos dimos cuenta, entiéndaseme como digo esto,

de que en casa se estaba bien, con la familia se estaba bien,

quizá hemos valorado cosas que dábamos por hecha

que no iban a faltar nunca y ahora de pronto hemos visto

que se podían tambalear.

Pero... sugiere ese paso, agradecer a la vida,

a Dios, quienes somos creyentes, agradecer por eso que tenemos,

por muy pequeñito que nos pueda parecer.

Sí, yo creo que en esta época de confinamiento,

en los lugares, en los hogares donde la relación ha sido buena

se han dado cuenta de hasta qué punto la unión en la familia

podía ayudar a sobre llevar esta situación

de una forma mucho mejor.

En los hogares donde esto no se ha dado,

donde ha habido grandes tensiones, también se han dado cuenta

de la importancia de la relación.

Y esto ha puesto, de alguna manera, en excepcional valor

la importancia de la relación humana.

El estudio más largo que existe en el mundo sobre la felicidad que sigue,

que sigue vivo y que lo lleva acabo la Universidad de Harvard,

es tan largo que ya lo lleva actualmente el tercer director

porque los dos anteriores han fallecido

porque eran personas ya muy mayores, han demostrado

que la relación, las relaciones humanas

es elemento clave en la felicidad.

El simple agradecer

tener alguien, aunque sea en la distancia,

que a ti te importa y tú le importas yo creo que en estos momentos

es fundamental, el ser humano como dice tan maravillosamente

el doctor Alfonso López Quintás, gran filósofo.

El ser humano es un ser de encuentro,

nos necesitamos enormemente unos a otros.

Entonces, hay personas que piensan que solos llegan antes,

se les olvida, que juntos se llega más lejos,

entonces, la vida es un maratón, no es una carrera de velocidad

y entender la importancia de la relación es esencial,

porque además hay estudios espectaculares

estudios por los que se ha ganado...

Algunos científicos han ganado el Premio Nobel de Medicina

que muestran, clarísimamente, que la relación humana

tiene la capacidad de afectar a la longevidad,

llega a impactar a nivel genético.

Es decir, estamos hablando de algo tremendamente importante, entonces,

yo creo que saber agradecer que somos seres en relación,

que hay personas a las que importamos y personas que nos importan

es un elemento muy importante

para sobrellevar cualquier situación por compleja que sea.

En esta situación, una situación, que bueno hemos visto

como casi iba cambiando de un día para otro

no sabemos qué puede pasar de aquí...

Iba a decir a unos meses, ni a unas semanas ni a mañana.

Por un lado se están dando,

y yo hablaba hace unos días con algunos médicos,

dicen estamos viendo muchos casos, algún cardiólogo me lo decía,

están habiendo muchas personas

que manifiestan palpitaciones, taquicardia,

ahora que ya hemos empezado a salir de casa,

estados de ansiedad...

Por una parte está la inseguridad, la incertidumbre,

el miedo a lo que puede pasar, pero también hay un dolor,

hay familias que han sufrido muchísimo,

porque les ha pasado algo o por el miedo a que pasase algo.

En fin, hay muy complejos todos los sentimientos

que se están dando, ¿cómo gestionar todo esto, Mario?

Yo diría que lo primero que hay que hacer es reconocerlos,

es decir, que un ser humano reconozca que siente miedo

no le convierte en una persona cobarde,

le convierte en una persona valiente,

porque solo las personas valientes saben reconocer

sentimientos tan difíciles de reconocer como el miedo.

Que una persona sienta tristeza exactamente igual.

Lo que ocurre es que en nuestra sociedad es

muy analfabeta emocionalmente, es decir, somos hijos de Descartes,

que dio todo el valor al cogito, al intelecto

y muy poco al mundo emocional.

Y esto ha hecho que las emociones, no solo no las sepamos gestionar

es que no las sabemos ni entender.

Entonces lo primero es...

reconocer que uno está sintiendo estas emociones y que es normal,

es un ser humano.

En segundo lugar, saber que esas emociones

no tiene porqué atrapar a la persona, es decir,

uno puede sentir miedo y no tiene porqué vivir asustado.

Uno puede sentir tristeza y no tiene porqué vivir triste,

es la diferencia entre un sentimiento y un estado afectivo.

El sentimiento es algo puntual, puede durar un tiempo,

el estado afectivo se prolonga en el tiempo como una forma de ser.

Entonces, cuando uno reconoce su miedo,

cuando uno reconoce su tristeza,

si la puede gestionar porque puede en lugar de rechazarlo

atravesarlo, trascenderlo, ir más allá de ello.

Lógicamente pide por nosotros,

lo mismo cuando aprendimos las letras del alfabeto

pide por nosotros un entrenamiento, en este mundo afectivo

en el que muchas veces hemos tenido tan poca formación.

Y aquí es donde la relación con los demás nos puede ayudar tanto

porque el simple hecho de compartir con alguien cercano

en confianza, tu sentir, eso hace que automáticamente

puedas ver una forma mucho más efectiva de gestionarlo.

Cuando uno intenta gestionar sus afectos, sus sentimiento,

desde su cabeza, exclusivamente en su cabeza,

es muchísimo más difícil.

Hay un tema que, bueno, nos daría para muchos programas

pero vamos a tratar de reducirlo a unos minutos,

por falta de tiempo, desde luego, no por otra cosa.

Todos estamos pendientes de que se descubra

que se está investigando ya, por supuesto,

en una vacuna que acabe con el coronavirus,

que nos prevenga de contraer la enfermedad.

Mientras tanto, ¿podemos hacer algo?

¿Nosotros podemos hacer que con nuestra actitud,

con nuestra forma de vivir, que nuestros...

nuestros sistema inmune aumente las defensas,

que podamos hacer desde dentro frente al coronavirus?

¿Se puede? Sí, vamos a ver,

yo he ejercido la cirugía general 26 años.

Y siempre he tenido muy claro una cosa,

y lo he tenido así de claro no por ninguna brillantez intelectual

sino por las lecturas de libros

en relación a la historia de la medicina.

Es normal, es lógico, que nosotros esperemos

un tratamiento especifico para el coronavirus 19,

es lógico, es natural que esperemos una vacuna.

Es peligrosos tomar una posición de víctima,

es decir, hasta que no haya vacuna,

hasta que no haya tratamiento no hay nada que hacer.

Esto es un error, esto es como cuando un enfermo va al médico

y pone todo su potencial curativo en manos de los médicos,

y se olvida de que en su interior tiene la capacidad

de activar o desactivar recursos internos esenciales

para vencer la enfermedad.

Respecto a la pregunta del sistema inmune,

el sistema inmune es de una complejidad excepcional.

Su modulación es la clave, es decir, que sea muy agresivo

contra agentes dañinos, bacterias, virus y tumores

y muy amable frente a las células del propio organismo

porque sino se desarrolla las llamadas enfermedades autoinmunes.

Para la regulación del sistema inmune es esencial

el buen equilibrio entre el sistema simpático y parasimpático

que operan por debajo de la conciencia,

porque el sistema parasimpático,

que es el propio, los estados de relajación,

estado de paz interior, los estados de confianza y serenidad

tiene un impacto directo en el sistema inmune

favoreciendo su capacidad de atacar bacterias, virus y tumores,

esto ha sido mostrado en múltiples estudios.

Cuando una persona toma el papel de víctima

y lo único que hace es espera que alguien

le ponga, o le ofrezca una solución definitiva

esa posición de víctima por sorprendente que parezca

por el impacto de la mente en el sistema nervioso

vegetativo, el sistema nervioso autónomo,

simpático y parasimpático,

lo que hace es activar el simpático y desactivar el parasimpático.

Es decir, cuando activa el simpático

empeora el funcionamiento del sistema inmune,

y al desactiva el parasimpático también lo empeora.

Por eso, mantener la confianza, mantener la ilusión,

mantener el entusiasmo...

sabiendo que en algún momento alguien va a encontrar una vacuna

alguien va a encontrar un tratamiento específico

me parece la disposición inicial.

Estar asustado, estar empequeñecido, estar encogido

hasta que alguien nos diga

que se ha encontrado un tratamiento definitivo

o una vacuna que solucione la situación actual

me parece que es biológicamente hablando un gran error.

Que interesantes, ¿eh?, que interesante y tenemos...

¿Todos tenemos herramientas?

¿En nuestro interior? Sin ninguna duda, vamos.

Esto pertenece a la condición humana, si el ser humano fuera consciente,

como dicen los japoneses, del "quimé" del poder interior que tiene

para transformar su fisiología, para transformar su perspectiva,

para transformar su perfección,

su forma de pensar, de sentir y de actuar

viviríamos de una forma completamente distinta,

lo que pasa es que no somos conscientes de este poder

porque hay muy pocas personas que hagan trabajo interior,

nos obnubila el mundo de fuera y nos asusta el mundo de dentro.

De esto hemos hablado algo durante estas semanas, estos meses,

esa vuelta a la interioridad pero a la vez la trascendencia

son compatibles, ¿no?

Es totalmente compatible porque por ejemplo en la distancia

que me separa del otro es la misma distancia que me separa de mí mismo.

Es decir, todos estamos conectados con nosotros mismos

y la vida contemplativa no solo pertenece

a unos monjes budistas o a personas que están...

En monasterios llevando una vida contemplativa.

La vida contemplativa es algo imprescindible

en la vida de un ser humano que viva en una ciudad bulliciosa

o en un entorno complejo, ¿por qué?

Porque está muy demostrado que el silencio

lo que hace es para el ruido incesante

que tenemos en nuestra cabeza, lo que se llama la "rumiación",

y que tiene un efecto sumamente dañino

a nivel del sentimiento y a nivel de la fisiologías,

entonces, desde el punto de vista, aunque solo fuera médico,

el silencio es absolutamente esencial.

Pero es que además el silencio es muy importante

porque se ha demostrado que cuando una persona entra en silencio

cambia el funcionamiento del cerebro y una red que se llama

la red neuronal por defecto, que es la que nos tiene distraídos,

se apaga y se enciende la red ejecutiva central.

La red ejecutiva central es la que permite

que podamos procesar muchos más datos de información,

tomar mejores decisiones y ser más creativos.

Por eso, introducir en el día a día momentos de silencio

aunque sean cinco minutos, dos minutos, tres minutos,

es esencial para el ser humano.

Lo que pasa es que nuestra tendencia

es a buscar lo utilitario no lo útil,

el silencio es muy útil pero no es utilitario,

parece una pérdida de tiempo pero no es así,

es como si yo riego la raíz, no es una perdida de tiempo,

no se ve la raíz pero sí se va a ver en el tronco,

en las ramas, en las hojas y en las frutas,

entonces por eso sí vale la pena dedicar parte del día

a entrar en estos momentos de silencio.

Durante estas semanas, que hemos hecho programas,

como digo, un poco más especiales, más centrados en el tema de...

De lo que estaba sucediendo a raíz de la pandemia,

hemos hablado mucho de esperanza, al menos lo hemos procurado

desde un punto de vista, obviamente, religioso,

ese ha sido nuestros planteamiento.

Desde el crecimiento personal,

desde la psicología se habla de optimismo,

actitud positiva, ¿son compatibles? Sí, normalmente la incompatibilidad

es algo que solo lo genera nuestra mente,

no suele existir en el mundo real.

Vamos a ver, la esperanza es, desde mi punto de vista,

abrirse a la posibilidad de una realidad más abundante,

más rica, más satisfactoria, más alegre.

Donde hay que tener cuidado es en

abandonar el presente por estar constantemente proyectado al futuro.

Hay que saber entender que el futuro se genera desde el presente.

Y también hay que tener en cuenta una cosa,

que las cosas al final, cuando uno abraza al presente,

con sus dificultades no lo vive como un castigo,

no lo vive como una... una...

Como una maldición sino que lo vive como una prueba, como un camino,

empieza a crear futuro, por eso para mí, la esperanza

que se proyecta en el futuro es perfectamente compatible

con la confianza que se proyecta en el presente.

Qué interesante, desde luego el poder que tenemos

y nosotros mismos y trascendiendo de nosotros mismos también.

Y la espiritualidad pero en este caso, como decía antes también,

¿llevada a la relación con Dios?

¿Ayuda a quienes somos creyentes? Vamos a ver.

Yo lo primero que creo que es fundamental

es matizar que entendemos por dios.

Porque la palabra dios, a las personas que somos creyentes,

nos genera una imagen de cercanía, de amor, de infinita compasión

pero hay otras personas

que han vivido experiencias asociadas a esa palabra

donde se les ha presentado un dios punitivo,

un dios enjuiciador, un dios que no te deja ni respirar,

entonces, si abrimos la perspectiva y entendemos

que Dios, la vida, energía cósmica, campo a cásico, campo cuántico,

como cada uno le quiera llamar, lo que están expresando

es lo que no se puede expresar en palabras,

que es la consciencia infinita, el amor infinito

y la creatividad infinita todo lo que sea relacionarse

con esa dimensión de la existencia es lo que te cambia la vida.

¿Por qué? Porque al trascender el ego,

al ir más allá del propio ego y encontrarte con esa dimensión,

¿cómo vas a vivir con miedo?

¿Cómo vas a vivir con angustia?

Si el propio Jesús,

que para mí es la referencia número uno,

decía, hasta cada uno de vuestros cabellos está contado,

es decir, a mí no me va a pasar nada

que esa consciencia infinita y ese amor infinito

y esa creatividad infinita no permitan que me pase,

y si permiten que me pase es porque hay algo, que yo no lo veo,

y que sin embargo es fundamental, no para cubrir lo que deseo

sino para cubrir las necesidades de ese espíritu, de esa dimensión,

de ese alma que está en un proceso de evolución.

Entonces, a mí me parece que abrirse a eso sin tenerle que poner un nombre

que a uno le achique, sino generar esa relación,

es que te permite mantenerte sereno en momento de verdadera turbación.

Te permite mantenerte confiado

en momentos donde te ves demasiado pequeño.

Y me parece que eso es una invitación preciosa

que siempre ha de ser una propuesta y una invitación,

nunca ha de ser una obligación.

Y yo creo que esa dimensión, hoy por hoy,

está generando cada vez más interés porque cuando el ser humano

toca su fragilidad entonces está dispuesto a abrirse al misterio.

Mario Alonso Puig, qué gusto, como decíamos al principio,

siempre es agradable un ratito de conversación

siempre se nos hace corto pero abusando de su amabilidad

ya le emplazamos para que, bueno, dentro de unos meses,

o cuando Dios quiera... Estupendo.

Esté de nuevo aquí con nosotros. Estaré encantado, muchas gracias.

Muchas gracias.

Y a todos ustedes, amigos, gracias también por este tiempo

que nos han dedicado.

Les emplazamos, si lo desean, hasta la próxima semana,

aquí, en "Últimas preguntas". Hasta entonces.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Mario Alonso Puig

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Últimas preguntas - Mario Alonso Puig

05 jul 2020

Esta semana conversamos con Mario Alonso Puig, cirujano, escritor y conferenciante, que nos va a aportar algunas claves para, desde las emociones y la espiritualidad, manejar esta nueva situación que estamos viviendo.

ver más sobre "Últimas preguntas - Mario Alonso Puig" ver menos sobre "Últimas preguntas - Mario Alonso Puig"

Los últimos 592 programas de Últimas preguntas

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios