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Para todos los públicos Últimas preguntas - Aquí estoy, envíame - ver ahora
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Muy buenos días, amigos, bienvenidos una semana más

a "Últimas preguntas".

Pues ya estamos en octubre y ya estamos a punto de celebrar

la Jornada Mundial de las Misiones.

El Día del Domund, el próximo domingo.

Nosotros queremos adelantarnos estos días,

porque al fin y al cabo, hay que prepararse

para esta jornada tan importante.

Es lo que ya están haciendo con unas medidas diferentes

en unas circunstancias distintas

a años anteriores, por ejemplo, en los colegios, en las parroquias,

preparándonos para esta celebración mundial

de las misiones. Para hablar de este tema,

que además, este año lleva como lema

"Aquí estoy, envíame", está con nosotros José María Calderón,

que es director

de Obras Misionales Pontificias en España. Buenos días, José María.

Muy buenos días, María Ángeles.

Gracias por estar una vez más con nosotros.

Gracias por invitarme.

Me alegra muchísimo estar aquí contigo.

Sabes que es para nosotros un gusto siempre.

Y como siempre, acompañado de un misionero.

En esta ocasión, Luis Carlos Rilova.

Buenos días, Luis Carlos.

Buenos días, María Ángeles, ¿qué tal?

Muchas gracias. Encantada de que esté también con nosotros.

Misionero burgalés, y eso, hablar de misiones

y de misionero de Burgos, tiene solera.

Hombre, es...

Diócesis misionera. Un potencial.

Esfectivamente, sí, ahí estamos.

Además, que este año Burgos va a hacer una diócesis especial

en cuando a la celebración de la jornada, ¿no?

Coinciden dos cosas. Bueno, muchas.

Pero vamos, es el octavo centenario de la catedral.

Hemos decidido hacer allí el comienzo del Domund,

la celebración de Domund, el peso fuerte lo va a tener Burgos

por la catedral, pero coincide.

Él pertenece al Instituto Español de Misiones Extranjeras,

que tuvo su germen en Burgos, en el Seminario Misionero de Burgos.

Y que también celebra su centenario este año.

Hemos juntado esas tres cosas: Domund, el IEME y la catedral.

Y es lo que vamos a hacer.

Has estado muchos años en Zimbabue.

Pues ahí he estado, es el único sitio.

Estuve unos años en Burgos, haciendo un trabajo pastoral

en la diócesis, allí en la ciudad y luego en unos pueblos.

Y ya llevo la mitad de todos estos años de pastoral

en Zimbabue, sí, 12 años.

12 años. 12 años un poquito largos.

Pero 12.

Hay que contar, cada día es importante.

Cada día es importante.

Además, ahora lo comentaremos,

el hecho de que nos acompañe Luis Carlos Rilova,

creo que nos va a dar una perspectiva

de la misión mucho más amplia.

Tiene que ver, ahora lo comentamos también,

con el lema "Aquí estoy, envíame".

Ese "envíame" es a cualquier país del mundo,

pero también envíame a potenciar las vocaciones,

a sensibilizar sobre las misiones.

Es muy amplio, el ser misionero implica mucho, Luis Carlos.

Bueno, mira "envíame, aquí estoy". Yo lo digo ahora,

porque hasta febrero he estado en Zimbabue muy bien.

Muy a gusto en la misión, es lo que quieres.

Pero ahora me han pedido venir a Animación Misionera aquí a España.

Y aquí estoy, envíame.

La otra vez dije: "Espera un poco, ahora me envías".

Hace tres años, pero esta vez digo: "Mira, ya envíame".

"Envíame". ¿Por qué este lema, José María?

Hay que decir que desde el año pasado

que celebramos el Mes Misionero Extraordinario,

es la Santa Sede, el papa, el que elige el lema.

Cosa que nunca había ocurrido.

El Domund, cada país teníamos nuestro lema.

Lo elegíamos aquí, en nivel de España.

Desde Mes Misionero Extraordinario del año pasado,

el papa nos está marcando el ritmo.

Y entonces, ha elegido este lema

porque quiere hacer continuidad con lo del año pasado.

"Aquí estoy, envíame", porque queremos recalcar,

que el bautismo es la fuente donde nace nuestra misión.

Discípulos misioneros. En el momento en que nos bautizamos,

tenemos ya una misión encomendada.

El Señor ha pensado en nosotros para una misión.

La disponibilidad del cristiano es eso.

"Aquí estoy, Señor, si me necesitas" son palabras del profeta Isaías.

"Si me necesitas". "¿A quién enviaré?",

dice Dios a Isaías, y dice Isaías: "Aquí estoy, Señor, envíame".

Pues esa es la actitud que queremos, que tienen los misioneros, sin duda,

y queremos tener todos los cristianos.

"Señor, estoy disponible para lo que quieras, envíame".

Es la esencia, un poco al hilo de lo que dice José María.

¿Es la esencia de la vocación en general

y de la vocación misionera en particular?

"Aquí estoy, envíame".

Bueno, sí, es la llamada, ¿verdad?

Es que tienes que escuchar la llamada.

Nosotros somos, en el IEME,

Instituto Español de Misión Extranjera,

que es un cauce misionero, de curas diocesanos,

entonces, bueno, "aquí estoy, envíame" el día de la ordenación

para la diócesis, y después vas descubriendo,

o ya lo iba descubriendo también anteriormente,

que mi vocación no solamente es allí,

sino que el Señor creo que me quiere enviar a otro sitio.

A otro sitio más lejos porque me gusta,

porque veo las cosas ahí diferentes,

porque noto algo, y entonces, bueno, esa es la esencia.

"Aquí estoy, envíame". Efectivamente.

Es la esencia de toda vocación.

Ahora hablaremos de ese envío a Zimbabue, ahora aquí en España

como animación vocacional y demás.

Pero antes me gustaría, yo decía que este año, además,

hay actos diferentes con motivo del Domund,

también marcados de algún modo por la pandemia, claro.

Como está marcada toda nuestra vida, prácticamente.

Bueno, ¿qué no está marcado ahora por la pandemia?

Radio Televisión Española, este programa,

lo he hecho contigo a través de Zoom.

Fuiste de los primeros, además. Zoom o lo que fuera eso.

No podíamos hacerlo de otra forma.

Estamos aprendiendo a manejarnos en una situación

en la que no sabemos lo que ocurrirá mañana.

Cuando organizábamos lo de Burgos,

la exposición misionera, el acto de presentación.

Pues si podemos, estamos organizándolo todo

si podemos, entonces, sí, claro, estamos aprendiendo todos.

Tengo una ventaja sobre cualquier otro.

Y es que los misioneros son siempre muy atractivos,

su testimonio, su vida, para todos los cristianos.

Entonces, siempre la gente está abierta a recibirles.

Uno. Y dos, los misioneros son estupendos.

Están siempre dispuestos. Por eso lo de "aquí estoy".

Están siempre disponibles.

Si pueden, no van a dejar de hacerlo para ayudar a los demás.

Así es, y además, están siempre dispuestos

a venir a la tele.

A mí hay veces que me da hasta apuro,

porque digo: "Viene un mes a estar con su familia,

y ya le hacemos que se venga aquí a la tele

a contarnos sus historias".

Vamos a hablar un poquito de Zimbabue.

Te viniste justo antes de...

Justo, 1 de febrero. De esta pandemia mundial.

Sí, bueno, lo alargué un mes en realidad.

Porque tenía que haber estado ya para el día 1 de enero,

pero tenía que rematar unas cosillas allí y tal.

Y bueno, llegué, que yo no me había enterado

de que había esta cosa por ningún sitio.

Ni oír algo, que había ya rumores,

y cosas que había por China y no sé qué, vi alguien en el avión

con la mascarilla, pero no sabía nada.

Y bueno, lo fui descubriendo casi en marzo.

Casi en marzo. Y eso es.

O sea, yo vengo para tres años.

Ajá. Y después de estar allí 12,

y bueno, hay que hacer animación misionera,

donde, aquí ahora en España, con los sacerdotes,

en los seminarios, con la gente, aquí.

Pues animar a la gente a la misión, que salgan.

Sobre todo a curas diocesanos.

Nosotros somos en el IEME, curas diocesanos.

Entonces, curas diocesanos para la misión.

Aquellos que entre los curas de las diócesis,

todos los que conocemos de los pueblos, de las ciudades,

que sientan la llamada a salir fuera,

porque también la siente el cura diocesano,

animarle a que deje esto

en lo que está trabajando y que salga a la misión fuera.

"Ad Gentes", que se dice.

En ese sentido, las diócesis españolas

son generosas, ¿no?

A la hora de motivar o invitar o sugerir

a los sacerdotes para que salgan a la misión.

Bueno, espera, sí.

-Yo me callo. -No, vienes tú ahora.

Que es verdad, lo que pasa que cada vez hay menos vocación.

Ya. Y luego, hay diferencias

entre las diócesis.

Hay algunas más generosas que otras.

Por ejemplo, la de José María Calderón,

no sé si es Madrid o Navarra.

O la propia, Burgos, que realmente, son diócesis muy generosas.

La mía de Toledo también. (AMBOS) También.

También es muy generosa. También.

Hay que decir que tiene muchos sacerdotes

la diócesis de Toledo.

Es verdad. Sobre todo en Perú.

Trabajando allí. Sí.

Porque además, es que tiene

ahí dos vicariatos en responsabilidad.

Bueno, pues esta animación, que se haga extensiva.

Pero es verdad que partimos de, digamos, escasez de vocaciones

al sacerdocio.

Hay una cosa que hay que recalcar, el papa Francisco

en esto es un lince, lo ha sabido plantear muy bien.

Y está continuamente pegándonos ahí con la regla.

Diciendo: "Hombre, hay que dar con generosidad".

La Iglesia nunca ha tenido sobrados de nada.

O sea, cuando la Iglesia comienza en el siglo I,

¿cuántos eran? Y se extiende por toda la tierra.

Ya empieza a evangelizar.

Tenemos que ser generosos, el Señor no se va a dejar ganar

en generosidad, entonces, para una diócesis,

arrancar un sacerdote a veces es muy duro.

Claro. Porque no hay tantos.

Pero hay que tener misión universal.

¿Sabes? A mí, lo que me ha enseñado la misión,

no soy misionero como él, desgraciadamente,

porque a mí me han dicho que tengo que ser misión aquí.

No puedo hacerlo en otro lado.

Bueno, pues me da mucha pena porque a mí África me apasiona.

Pero he aprendido una cosa de las misiones.

A ser universal, a tener un corazón católico.

No puedo estar contento si en Madrid va bien,

aunque sea de la diócesis de Madrid.

Cuando sé que hay diócesis en el mundo donde la gente

se muere sin haber conocido a Jesucristo.

Y sin haber tenido la posibilidad

de conocer el amor de Dios; eso no me puede dejar tranquilo.

Eso da que pensar. Bueno.

Somos cristianos.

Claro. Esa vocación universal,

que es la esencia de la Iglesia católica,

esa mirada amplia. Yo creo que ahora, de algún modo,

estamos redescubriendo eso.

No vale con que miremos solamente lo que nos pasa al lado.

Hay veces que ni siquiera miramos al vecino de enfrente,

cuanto más difícil se nos hace mirar a otros lugares.

Pero esa es la vocación como cristianos.

Y eso es una forma de ser misionero, digo yo.

Bueno, el misionero, cualquier cristiano en realidad,

a veces debería de notársenos la alegría, la fuerza.

El soñar, el ir más allá en todo lo que hacemos.

A veces nos acostumbramos a ir a la iglesia.

A hacer las cosas ordinarias.

En realidad, eso hay que hacerlo extraordinario.

Como dicen estos, que hay que ser santos.

En las cosas ordinarias, está lo extraordinario.

Pero es verdad que la vocación cristiana bautismal

es la de Jesús, es siempre ir a las fronteras, salir de su pueblo.

Ver dónde se necesita, mirar más allá con unos ojos

que miran más allá de lo que alcanzan otros ojos.

Y en ese sentido, la misión, el que tiene ilusión por soñar,

por aprender algo nuevo, por darse en otro sitio,

pues tiene eso que dicen de la utopía también,

¿para qué sirve la utopía?

Camino, y el horizonte se va más allá.

Vuelvo a caminar, el horizonte se vuelve a ver más allá.

Y no alcanzo nunca el horizonte. Dicen:

"¿Para qué sirve la utopía?". Para eso, para caminar.

Es de Galeano, pero es muy bonito porque es lo que te invita

a salir de ti mismo y a ir a lo desconocido.

Ahí donde uno se puede realizar y puedes darte

y también recibir, porque yo creo que el misionero recibe, sobre todo.

Eso lo decís todos. Bueno, nos estamos tuteando.

Te agradezco.

Todos los misioneros coincidís en eso.

Al final es mucho más lo que nos llevamos nosotros

que lo que podamos dejar siendo mucho.

Es que bueno, yo veo también, eres uno para dar.

Y son tantos que te dan, que al final,

recibes mucho más, es verdad.

¿Cómo han sido estos años en Zimbabwe?

Desde el punto de vista personal también.

Bueno, han sido los mejores años de mi vida.

¿Sí? Yo creo. Sí, claro.

El estar ahí con esta gente, diríamos un poco los pobres,

lo están pasando mal siempre, no tienen casi nada.

Pero siempre son felices y aprendes mucho

la sencillez, el no mirar el reloj.

El reloj. El saber acoger en casa.

El compartir lo que tienes.

Esto así, a nivel humano. A nivel cristiano, también.

Gente que reza con la vida.

Que reza en todos los sitios.

Te dan mil vueltas en tantas cosas.

Bueno, sobre todo en personalidad.

Lo que hace a la persona ser persona.

¿En qué sentido? Bueno, pues claro,

porque aquí vamos más a las apariencias.

Ya. Trabajas más de cara a la galería.

A quedar bien, a triunfar, a hacer las cosas bien.

Pero ahí ves que lo importante es el hacerlas desde el corazón.

Lo importante es el gesto pequeño.

Lo más pequeño, lo que ellos te enseñan, el compartir.

El acogerte en tu casa, que decía antes.

El andar contigo kilómetros.

El que cuando llegas tú, es lo más importante.

No miran como nosotros.

"No, tengo que ir a hacer otra cosa".

Tantísimas cosas que, bueno, ves que realmente ellos

son extraordinarios en lo ordinario.

¿Cómo están viviendo los misioneros el tema de la pandemia?

Bueno, hay que decir que gracias a Dios, en África,

por ejemplo, la pandemia no está teniendo la gravedad

que está teniendo en Europa. Y que se auguraba.

A ver África. Que temíamos.

Gracias a Dios, aquí está él, que sabe más que yo de Zimbabwe,

pero gracias a Dios he visto

que cerraron en seguida las fronteras,

que en seguida se percataron que había que tener problemas.

Es verdad que tienen más experiencia que nosotros en pandemias.

Porque tienen una pandemia continua, que se llama hambre.

Pero luego, desde la malaria, el ébola,

todas estas cosas, a ellos les ha atacado y saben.

Ellos se refugiaron

en seguida en el tema de recibir gente.

Y eso les ha salvado. Estamos hablando de África.

En Asia no es mismo. En la India está siendo terrible.

En Bangladesh, en China. Está siendo duro.

Y en América, ¿qué te voy a decir?

Países como Perú y zonas como Perú, de Ecuador, de tal, en Bolivia.

Lo están pasando muy mal, francamente mal.

La parte selvática de Brasil.

Con lo cual, lo están pasando mal.

Pero a ellos se les añade otra cosa y es la pobreza.

Y él lo puede decir. Si una pandemia común en África

y en estos países es la pobreza,

ahora no te digo nada, cuando hay una vida de sobrevivencia.

Es decir, se vive al día. Lo que ganas en el día,

te lo gastas para comer, lo que tú consigues para ese día,

lo tienes, ¿ahora si no sales?

Si no te lo permiten, no puedes vender,

si no puedes comprar, ¿de qué vives?

La pobreza es eso.

Entonces, los misioneros están con ellos.

En el video, que es muy bonito, es "we are still here",

"estamos todavía aquí".

Los misioneros no se van, están en la pandemia,

hay hambre y ellos están allí.

Muchas veces no solucionan problemas.

Porque más quisieran ellos.

Pero están con ellos, están acompañándoles.

Lo más bonito, lo que más me gusta de los misioneros,

es que son gente que está.

Está presente y comparte con los demás la vida,

que no es ni dinero, ni comida,

que a veces si lo tienen, lo comparten también.

Pero si no tienen, comparten la amistad.

Y la vivencia y la vida misma.

Es una gozada.

Y eso es lo que están haciendo.

Hablábamos esta semana un poco de, bueno, octubre, mes misionero,

esta semana es donde se concentran quizá

más actos en las parroquias, en las diócesis,

en los colegios también, tan importantes los colegios

ahora en todo momento para las misiones.

¿Va a haber algo especial este año?

Por ejemplo, estoy pensando en la colecta.

También es importante. Los misioneros,

hay que mantener esas misiones de algún modo, lógicamente.

¿Cómo se va a hacer esta colecta? ¿Hay algún cambio?

Estamos, no puedo decir tirándonos de los pelos porque no tengo

para tirarme, pero estamos pensando muchas ideas.

Es muy complicado esto, no sabemos lo que va a pasar en dos días.

Si nos van a confinar más, menos.

Y la cabida de las iglesias, los colegios,

los niños que tienen que estar en casa. Es muy complicado.

Entonces, vamos a hacer lo mismo que hemos hecho siempre

y hemos ampliado con temas como cosas por internet.

En la página web de Obras Misionales Pontificias,

uno puede dar donativos o le pueden ofrecer allí

la forma de dar donativo.

Nuestro lema es

"que la pandemia no deje tu donativo en casa".

Porque esas iglesias de misión viven gracias al Domund.

Si el Domund no existiera, esas iglesias se cerrarían.

No me refiero a un templo, me refiero a las diócesis

que hay en Zimbabue, las diócesis que hay en Sierra Leona,

las diócesis de Etiopía, se cerrarían

si no existiera el Domund, gracias a lo que la Santa Sede

les aporta a esas diócesis, consiguen vivir,

consiguen mantener un poco la estructura fundamental

para que puedan sobrevivir.

En eso tiene experiencia él, que ha sido...

Ese dinero llega, obviamente. Hombre, claro que llega, sí.

Llega de distintos caminos.

O distintos modos.

Yo he estado ahí en eso también un poquito.

Encargado de las Obras Misionales Pontificias.

Sobre todo de subvenciones y todo esto.

El Vaticano da esto del Domund,

envía a la diócesis nuestra, que es una diócesis de tercer mundo

y necesitada, envía una cantidad.

No supone tampoco la solución de los problemas,

pero es una ayuda más.

Y entonces, se utiliza fundamentalmente,

pues eso, para la organización de la diócesis

y para cosas así organizativas.

Luego, también se recibe del Domund, yo he recibido, soy testigo de ello,

me parece que he solicitado cuatro veces

a las Obras Misionales Pontificias para unas capillas.

Capillas que son unas iglesitas, no solucionan todo el problema,

pero igual te cubren en 60, 70 %.

Esas comunidades cristianas, es una gozada

el día que abren la iglesia, porque es una fiesta impresionante.

Han estado con cabañas de paja y de barro,

y de repente dicen:

"No tenemos que preocuparnos de volver a poner

cada tres o cuatro años, que se lo comen las hormigas,

las termitas, la paja".

Y también la madera, que se la comen también.

Y siempre están llenas porque están al aire libre.

Entonces, se ensucian, la lluvia también estropea el barro.

Es un mantenimiento. Entonces, esta ayuda del Domund

nos viene como anillo al dedo.

Lo he recibido en cuatro ocasiones.

Los tres últimos años, creo que he recibido dos o tres.

Bueno, las he solicitado, claro.

Y también los niños reciben, aunque es de la otra colecta.

De la Infancia Misionera. De la Infancia Misionera.

Eso es.

Pues... Para catequistas, perdona,

también la diócesis

de esto que llega, para catequistas voluntarios,

agradecer a algunos que se dedican a esto,

a catequizar, porque igual no es suficientemente clero,

esta labor también se utiliza sin dinero.

Como decíamos, como veíamos en ese video, José María,

los misioneros siempre están. Están ahí.

Siempre. Y están.

Quiero decir, no se hacen notar, están.

A mí me gusta mucho, es la parábola de la sal.

La sal está, no te das cuenta que está,

pero está en la comida; los misioneros están allí,

están haciendo que haya una verdadera comunidad.

Crean comunidad y es una gozada.

Pues que sea una jornada maravillosa.

Diferente a otros años. Eso va a ser.

Pero igual que los misioneros, la jornada sigue, la jornada está.

Y aquí igual tenemos que hacer el esfuercito,

si el sobre no viene a nuestra casa,

vamos nosotros a buscar de qué manera

podemos hacer nuestra aportación económica

y con la oración, esa siempre.

Esa, ahí da igual la pandemia.

-Sí, sin duda. -Muy bien.

Muchísimas gracias a los dos, José María Calderón,

Luis Carlos, muchísimas gracias

por habernos acompañado. A vosotros.

-Sí. -Gracias a ti por invitarnos.

Y nosotros ahora nos quedamos con otras historias

que nos cuenta Margarita García.

"La juventud no está reñida con la santidad.

Y un ejemplo de ello es la vida de Carlo Acutis.

Un joven italiano que falleció en 2006 con tan solo 15 años

a causa de una leucemia fulminante.

Misa diaria, defensa de la castidad,

ayuda a los pobres de su ciudad, oración ante el sagrario.

Apenas una década de vida le bastó para conocer la fuente de la vida.

Una certeza que tenía desde los siete años,

cuando pidió recibir la primera comunión.

Para Carlo, el fútbol, la informática e internet

y la eucaristía eran sus grandes pasiones.

Por eso puso todos sus dones al servicio de la eucaristía,

al elaborar con su ordenador una exposición

sobre milagros eucarísticos en todo el mundo.

De ahí que muchos ya hablen de él como el patrón de internet.

Carlo, sin duda, tenía don especial para las cosas de Dios.

Hablaba sobre el alma como si fuera un globo aerostático.

Para subir alto, hay que soltar esos pequeños pesos

que son los pecados veniales.

En 2006, intuyó que moriría de forma rápida.

Y cuando llegó la leucemia, ofreció sus sufrimientos

para saltarse el purgatorio e ir directamente al cielo.

El próximo 10 de octubre, la Iglesia declara a Carlo Acutis beato.

Y reconoce su vida virtuosa y santa."

Y nosotros también nos despedimos.

Si lo desean, hasta el próximo domingo.

El día del Domund, por cierto, como estamos diciendo.

Les deseamos que tengan una semana estupenda.

Podemos seguir en contacto, ya lo saben,

a través de las redes sociales;

de Twitter, de Instagram, de Facebook.

Y a través, como no, de Televisión a la Carta.

Allí pueden ver este y todos los demás programas.

El domingo, aquí de nuevo, con otras historias

en "Últimas preguntas". Hasta entonces.

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Últimas preguntas - Aquí estoy, envíame

11 oct 2020

En un tiempo incierto para el mundo, los misioneros, siguen en su tierra de evangelización. Uno de estos misioneros que dijo "Aquí estoy, envíame" (el lema de esta jornada) fue Luis Carlos Rilova, misionero en Zimbabwe, con quien hablamos.

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