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Para todos los públicos tres14 - Marte  - Ver ahora
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Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

El planeta rojo, el de los marcianos verdes,

es quizás el origen de la vida terrícola, quién sabe.

Llevamos medio siglo intentando hallar rastros de vida en Marte.

La hipótesis no se confirma, ni se descarta,

pero siempre hay algún dato que nos anima a continuar.

Curiosity es el último vehículo enviado a Marte.

Con Curiosity, viaja tecnología española.

Todos esperan de él grandes hallazgos.

"En algún sitio, algo increíble espera ser descubierto".

Palabras del astrónomo estadounidense, Carl Sagan.

Señoras y señores,

los maravillosos, The Jackson Five.

En 1969, mientras Los Jackson Five publicaban su primer disco,

Gadafi se hacía con el poder en Libia

y la guerra de Vietnam estaba a punto de terminar,

la Humanidad completó una misión histórica:

llegar a la Luna.

Alcanzado este sueño,

el ser humano fijó su mirada en Marte,

un reto más complicado.

Los astrónomos llevan mirando el planeta rojo desde el siglo XIX.

Los telescopios de la época ya eran suficientemente potentes

como para observar la superficie marciana.

Apenas observaban unas manchas blancas y negras,

pero algunos astrónomos como Percival Lowell,

creyeron ver en ellas canales construidos por vida inteligente.

La idea de que exista vida en Marte,

es tan antigua como los observatorios en sí.

Probarlo se ha convertido en una verdadera montaña rusa.

Al principio pensamos que se trataba de un planeta muerto,

pero descubrimos un paisaje por el que había fluido agua

y la esperanza de encontrar vida allí, se disparó.

Tras 50 años mirando a Marte, si hay o hubo vida allí,

sigue siendo un misterio.

Sin embargo, nuevas misiones al planeta rojo acaban de comenzar

o lo harán en los próximos años.

El trabajo de los científicos será fundamental

para desvelar si estamos solos o no en el Universo.

Algunos de esos científicos que participan en esta aventura son:

Ricardo Amils y Víctor Parro,

que saben cómo podrían ser las formas de vida marcianas.

Javier Gómez Elvira conoce cómo se construye

un robot de exploración para detectar vida extraterrestre.

Y Felipe Gómez y Elena Feichtinger,

cuánto tiempo nos falta para colonizar nuestra planeta vecino.

A todos ellos les preguntamos:

El lugar de donde venimos los terrícolas.

Un mundo por explorar.

El principal objetivo de la comunidad astrobiológica

en la detección de vida fuera de la Tierra.

Un origen parecido al planeta Tierra.

No creo.

Puede tenerlas.

Marte no tiene las claves del origen de la vida.

Los tiene la Tierra, lo tiene Marte,

lo tienen todos los planetas donde haya podido existir vida.

Unas claves importantes de si podemos encontrar vida,

fuera del planeta Tierra.

Cinco,

cuatro,

tres,

dos,

uno,

cero.

Ningún otro objeto del sistema solar ha captado tanto nuestra atención

como Marte.

¿Por qué?

Es el lugar al que podemos ir a averiguar si estamos solos

en el Universo o acompañados.

Esto es una puesta de sol.

Esto: dunas de arena en movimiento.

Ambas han sido filmadas en Marte.

El planeta del sistema solar más parecido a la Tierra.

Tiene días y estaciones, cordilleras, valles y volcanes.

Sabemos mucho de su geología, de su atmósfera y de su geografía.

Pero nuestra fascinación por Marte se alimenta del único misterio

que queda por resolver.

Sería el descubrimiento más importante

que se haya hecho a lo largo de la Historia de la Humanidad.

Sería un poco como cuando se descubrió

que el mundo era una esfera, que no era plano.

¿Hay vida en Marte?

¿La hubo?

Todos hemos imaginado qué aspecto tendría un marciano.

Los científicos de la NASA también.

En los años 70, dibujaron seres vivos con forma de platillo volante,

setos con ventosas y raíces que se extienden

en todas direcciones para captar el calor, la luz y la comida.

Los astrobiólogos fueron los más escépticos

frente a esta imagen de marcianos.

Siempre han buscado microorganismos que viven o hayan vivido en Marte.

Durante décadas, han diseñado experimentos

para comprobar esta posibilidad.

Pero Marte está demasiado lejos,

incluso, para nuestros mejores telescopios.

Alcanzar Marte, físicamente, es un desafío tecnológico

que comenzó hace más de 50 años,

cuando la sonda Mariner 4 obtuvo su primera fotografía

desde el espacio.

Desde 1960, la Humanidad ha enviado 43 misiones al planeta rojo,

de las que más de la mitad, 22, han fracasado.

Curiosity es el nombre del último robot lanzado a Marte.

Es la primera vez que tecnología española viaja a este planeta.

El día anterior estuvimos viendo el cohete,

nos acercamos a 100 metros de él,

lo ves tan impresionante.

Y dices: "Ahí arriba está el trabajo y lo van a mandar a Marte".

El peso del rover es prácticamente de 1000 kilos.

Y un volumen que podría ser equiparado

a un coche utilitario de los que vemos en las ciudades.

Es como dos o tres veces más,

en cuanto a transporte de carga científica,

de lo que hicieron los rover que han estado hasta el momento.

Curiosity es el explorador extraterrestre más sofisticado

que podemos fabricar hoy.

Gracias a robots como éste,

hemos encontrado hielo y metano en Marte,

elementos necesarios para el tipo de vida que tenemos en la Tierra.

Y los hemos encontrado en muchos lugares del planeta rojo,

lo que indica que este planeta no siempre fue como es ahora.

Curiosity se posará en el cráter Galle,

una región en la que existió un inmenso lago.

Allí estudiará el subsuelo y la atmósfera de Marte,

en busca de vestigios de vida.

De analizar el medioambiente marciano se encargará Rems,

un instrumento desarrollado en España.

Una herramienta a la que Javier ha dedicado

los últimos cinco años de su vida.

Va a medir la presión y la humedad relativa,

la temperatura del aire y la temperatura del suelo,

la velocidad y la dirección del viento

y la radiación ultravioleta que llega a la superficie de Marte.

Con estos datos determinarán si algún microorganismo

podría sobrevivir hoy en el planeta rojo.

Para cada lugar que pise el rover,

calculará su potencial de albergar vida,

creará un índice de habitabilidad,

útil también para poner nota de habitabilidad

a planetas extrasolares,

que aún están fuera del alcance de nuestras naves.

Marte al ser más pequeño que la Tierra se enfrió más rápido

y fue apto para la vida antes que nuestro planeta.

Esto plantea una fascinante posibilidad,

impactos de asteroides pudieron haber expulsado al espacio

rocas marcianas con bacterias en su interior.

Algunas podrían haber aterrizado en la Tierra,

sembrando la vida aquí.

Todos podríamos ser descendientes de los marcianos.

Hace un año, Felipe decidió averiguar

si bacterias terrestres podrían sobrevivir en Marte.

La respuesta la encontró aquí, en Riotinto,

un paisaje moldeado por la explotación minera

y por la acción de un río de aguas ácidas,

pobre en oxígeno y muy rico en hierro.

Aisló bacterias de este río

y las expuso a las condiciones del planeta rojo.

Las cubrió con el mismo tipo de polvo que hay en Marte

y las sometió a temperaturas

de hasta 100 grados centígrados bajo cero.

Bajas presiones, escasez de agua y grandes dosis de rayos ultravioleta.

En el caso de las bacterias de Riotinto,

tuvimos supervivencias por encima del 30, del 50

y hasta del 60%.

Ahora, nos queda el siguiente paso que es demostrar que hay rastros

de estos microorganismos en la superficie de Marte.

Si existe vida en Marte,

Curiosity tiene muchas posibilidades de no verla,

porque no está diseñado para ver vida, para buscar vida.

La carga bacteriana, en caso de que la hubiera,

sería mínima, el número de bacterias sería mínimo, sería muy bajo.

Las probabilidades de encontrarlo son difíciles

y lo que no lleva este rover es equipación

para hacer crecimiento bacteriano, enriquecimiento.

Por tanto, hay que identificar esa presencia de vida,

desde un punto de vista orgánico.

Lleva una equipación para poder determinar

presencia de moléculas de carbono, por ejemplo.

Curiosity no podrá fotografiar una bacteria,

pero sí intuir su presencia.

Las moléculas basadas en el carbono son la base de la vida que conocemos.

Los científicos podrán determinar si estas moléculas

proceden de una fuente con o sin vida.

Esto si tienen suerte.

Si aterrizase una nave en el desierto de Atacama

y no supiese cómo es el resto de la Tierra,

¿detectaría vida?

Pues, a lo mejor, no.

En nuestro planeta, la preservación de moléculas orgánicas

es muy dispar de una zona a otra.

En tres años, el predecesor de Curiosity,

el robot Oportunity, solo ha analizado 20 km.

La superficie de Marte es de 150 millones de km cuadrados.

Si Curiosity no detecta nada,

no indicará necesariamente la ausencia de vida,

en otras regiones de Marte.

Los antiguos egipcios ya hablaban de Marte como el planeta rojo.

A simple vista, lo parece,

porque muchas de las rocas marcianas contienen hierro

y éste, al oxidarse, tinta de rojo la atmósfera del planeta.

Pero esa no es la única tonalidad.

Si observamos con detalle las fotografías de la NASA,

el planeta muestra una gama de colores más amplia,

que van desde zonas doradas a marrones e incluso verdes.

Llamar a Marte el planeta rojo es sólo una generalización.

El mejor momento para viajar a Marte se da cada dos años.

La Tierra y Marte orbitan alrededor del Sol

a diferentes velocidades.

Eso hace que ambos planetas estén, a veces, muy lejos

y otras, más cerca.

Aprovechar el momento adecuado,

ayuda a hacer el viaje en el menor tiempo posible.

Y eso es importante,

porque, en un viaje de más de 500 millones de km,

el ahorro de combustible es fundamental.

El lanzamiento también es clave

y debe imitar los pases de los futbolistas con el balón.

El cohete no debe lanzarse

a la posición que ocupe Marte en ese momento,

sino al lugar en el que estará el planeta rojo,

cuando llegue la nave.

En Inglaterra, tres estudiantes de Física se han preguntado

si se puede jugar al fútbol en Marte.

Las conclusiones han sido divertidas.

Como la gravedad en este planeta es menor que en la Tierra,

cualquier disparo alcanzaría tres veces más altura

y cuatro veces más distancia que en la Tierra.

Además como no hay atmósfera, no podríamos darle efecto al balón

y ningún futbolista marciano sería capaz de conseguir

una trayectoria curva,

como la que hizo famoso a David Beckham,

con lo cual sí se podría jugar al fútbol en Marte,

pero sería un deporte muy diferente al que conocemos aquí.

Ha habido muchas misiones fallidas a Marte,

tras 12 fracasos, los rusos fueron los primeros

que hicieron aterrizar una sonda sobre la superficie marciana.

Fue en 1971, con la Mars 3.

Los norteamericanos han tenido cinco misiones fallidas,

una de ellas, la Mars Climate Orbiter,

es de la que más se ha hablado.

En 1998, la nave se desintegró al entrar en la atmósfera marciana,

la sonda pasó a tan solo 57 km del suelo,

en lugar de los 150 previstos.

Todo pudo deberse a un fallo humano,

en el que algún técnico pudo equivocar la conversión

de millas inglesas a kilómetros.

El robot de exploración Spirit ha estado más de cinco años

tomando imágenes de Marte.

Este video resume, en pocos segundos, sus aportaciones.

En este tiempo, el Spirit ha recorrido más de 7 km,

ha atravesado el cráter Gustev

y ha analizado cientos de rocas.

El vídeo muestra desde su aterrizaje en Marte,

hasta su apagón al descargársele las baterías

por falta de luz solar.

Su misión de cinco años se considera un éxito,

porque el robot estaba diseñado para durar tan solo 90 días.

La roca 84001.

El 7 de agosto de 1996,

una pequeña roca obligó al presidente, Bill Clinton,

a dar una rueda de prensa en la Casa Blanca.

Tenía que anunciar al mundo

que la NASA había descubierto vida en Marte.

El meteorito, bautizado con el nombre 84001,

se encontró en la Antártida, 12 años antes.

Se envió rápidamente a Houston,

donde fue fotografiado, catalogado y almacenado.

Así permaneció 10 años,

hasta que David Mckay puso la roca bajo su microscopio.

Este científico de la NASA halló una estructura alargada,

formada por entre 10 y 12 fragmentos

y que parecía tener una cabeza y una cola.

Los científicos de la NASA creyeron haber resuelto el misterio

de si hubo vida en otros planetas.

Pero el entusiasmo duró poco,

cada evidencia que apuntaba

hacia un resto de vida marciana fosilizada,

podía explicarse de otra manera.

Podía tratarse, incluso,

de una contaminación del hielo antártico.

La comunidad científica se dividió.

La única manera de saber si alguna vez hubo vida en Marte

era volver al planeta.

Hoy en día,

la mayoría de los científicos estamos convencidos

de que tiene que haber vida en otros lugares.

La búsqueda de vida, en el sistema solar,

es la búsqueda de agua líquida.

Incluso la forma de vida más primitiva en la Tierra

necesita agua para sobrevivir.

Y donde hay o hubo agua, queda huella.

El pasado verano, la sonda MRO de la NASA captó estas imágenes.

Los científicos creen que las líneas oscuras podrían ser agua líquida

fluyendo por laderas marcianas.

De serlo, este agua no es como la que encontramos

en cualquier río de la Tierra, es hipersalina

y solo existe en primavera y en verano.

Los hábitats más estables en Marte, donde puede alojarse la vida,

están en el subsuelo.

Hoy, en Riotinto,

este grupo de científicos está perforando el suelo,

como nunca se ha hecho hasta ahora.

Buscan formas de vida extrañas a 600 metros de profundidad.

Estudios preliminares de Geofísica,

nos indican que, entre 400 y 600 metros,

hay una anomalía, que podría corresponder a agua y sustrato,

es decir, las condiciones óptimas para que los microorganismos

sean felices y puedan comer su pirita y producir ácido sulfúrico.

Para encontrar estos microorganismos, utilizan esta perforadora,

muy similar a las que se emplean en la minería.

Microorganismos que viven en el lado oscuro,

porque no dependen para nada de la radiación.

Es algo muy novedoso en microbiología.

Es un mundo desconocido.

Entonces, el interés fundamental que tienes es explorar

cómo los microorganismos viven y cómo son capaces de desarrollarse.

Hallar microorganismos a tal profundidad,

demostraría que la vida es posible

sin necesidad de la luz de una estrella, como nuestro Sol.

Esto supondría que, en las entrañas de otros planetas,

podrían esconderse también seres vivos.

Saber que hay vida en ambientes similares

a los que pensamos que hay en Marte,

va a ayudar mucho para diseñar estrategias,

para buscarla precisamente en este planeta vecino.

Riotinto es lo más parecido a Marte en la Tierra.

En 2005, científicos de la NASA perforaron aquí

hasta 160 metros de profundidad.

Ricardo y Víctor participaron en aquella campaña.

Demostraron que a esas profundidades hay agua y microbios,

pero no pudieron identificarlos,

ahora sí podrán hacerlo gracias a este chip.

Es un biochip, equipado con más de 400 anticuerpos,

que nos permite identificar a otros tantos microorganismos,

relacionados con Marte

y que han sido aislados de ambientes terrestres

que tienen una propiedad con el planeta vecino

y, por ejemplo, Riotinto, minas profundas de Sudáfrica,

el desierto de Atacama o el permazoos antártico.

La muestra se coloca en este molde

y el mismo instrumento revela el resultado,

utilizando sustancias fluorescentes.

Está diseñado de tal manera que es como una matriz,

donde sabemos exactamente que es lo que tenemos

en cada uno de esos puntos.

Una vez que vemos un punto brillante, sabemos automáticamente

qué microorganismo, qué molécula o qué compuesto,

es el que está presente en esa muestra.

Este biochip viajará a Marte en el futuro,

de momento, lo que es factible en la Tierra,

cavar decenas o cientos de metros, en Marte, es una quimera.

Cuando Curiosity llegue a su destino,

será la construcción humana más grande y compleja

que alcance otro mundo.

Con la tecnología actual,

nada mayor o más pesado puede llegar a Marte.

Una misión humana que requeriría entre 40 y 80 toneladas de material,

es una utopía.

El principal obstáculo es la atmósfera marciana,

100 veces más ligera que la de la Tierra.

Sin embargo, los científicos están convencidos

de que algún día viviremos en Marte.

Y ya ensayan cómo poner a un ser humano

en nuestra planeta vecino en 2030.

Estos seis hombres acaban de regresar a la Tierra.

Han vivido totalmente aislados durante 520 días consecutivos,

el tiempo que duraría un viaje de ida y vuelta a Marte,

con una estancia de un mes en el planeta.

Han permanecido en un tubo de acero de 72 metros cuadrados

y sin ventanas, situado en un parking de Moscú.

No puedes poner unas personas en un cohete,

dispararlas millones de km lejos de la Tierra

y esperar que todo salga bien,

tienes que ver qué problemas puede haber,

problemas psicológicos, problemas de interacción grupal

y problemas con tu cuerpo.

Mars 500 es la primera simulación de un viaje interplanetario.

Nunca antes seis astronautas se han sometido

a condiciones tan duras.

Se duchaban una vez a la semana y recibían correos electrónicos

con más o menos retraso, en función de lo lejos que estaban de la Tierra.

Cada día, los astronautas se tomaban muestras de sangre y orina

y participaron en más de 100 experimentos.

Diego Urbina fue uno de ellos

y Elena Feichtinger, el único vínculo de los astronautas

con la civilización.

Su objetivo: averiguar si el cuerpo y la mente humanas

pueden soportar un viaje de varios meses y millones de km.

La microgravedad no la podíamos simular,

porque o estás en un tanque de agua

o en un vuelo parabólico que te da microgravedad

cada 20 segundos.

También la radiación no la podemos simular en más de 500,

entonces, se analizan los tejidos humanos en el laboratorio

o cómo reaccionan a la radiación.

El mundo exterior nos fascina.

Una macroexposición de la NASA viaja por todo el mundo

y triunfa, ahora mismo, en Madrid.

Poco a poco, vamos cumpliendo el sueño de alcanzar mundos lejanos

que algunos escritores, como Julio Verne y H.G. Wells,

vislumbraron ya en el siglo XIX.

Marte fue el primer planeta en el que posamos nuestras naves

y nos desplazamos por él.

Será el primero que pisarán nuestros pies.

Tras 50 años de exploración,

la prueba de si existe o alguna vez existió vida en Marte

parece tentadoramente cerca

y, a la vez, frustrantemente fuera de nuestro alcance.

Con cada misión, los científicos descubren nuestras razones

para seguir buscando.

Todo con la esperanza de que algún día encontrarán

la prueba de que no estamos solos en el Universo.

El problema fundamental de cuál y cómo fue origen de la vida

no lo resolvemos,

porque lo que hacemos es trasladar el problema a otro sitio.

Hay vida en Marte,

pero, ¿se originó allí? ¿Se originó en la Tierra?

¿Cómo se originó?

Son nuevas preguntas que nos haremos a partir de entonces.

Pudiera ser.

No podemos descartarlo.

Dentro de muchos miles de años, el sol crecerá y destruirá la Tierra.

Será incluso peor de lo que es Marte ahora.

De momento, dada la masa que tiene la Tierra,

no va a evolucionar como evoluciona Marte.

Para saber si estamos solos o estamos acompañados.

Conocimiento y necesidad de saber más.

La necesidad de conocimiento de la Humanidad no cambia nunca.

Porque necesitamos entender el Universo.

En la web en inglés de la NASA dedicada a Marte

conocerás más del planeta rojo.

Como la exitosa misión mars global surveyor,

que captó información

sobre la atmósfera y la superficie marciana, en 1996.

"La guía turística de Marte"

recopila detalles de su paisaje geográfico,

como el Olimpus Mons, el mayor volcán del sistema solar.

Tan grande como Gran Bretaña

y con una altura tres veces superior al Everest.

En viajeamarte.com, sabrás cómo serán

las misiones tripuladas al planeta rojo,

un largo viaje que exigirá a los astronautas

conocimientos de gastronomía y agricultura.

"Crónicas marcianas"

es todo un clásico de la literatura de ciencia ficción,

sobre cómo sería la colonización humana del planeta vecino.

Sus páginas exploran la naturaleza humana en un lugar hostil

y son un emblema de la lucha contra el racismo y la guerra.

Subtitulación realizada por Azucena Maire Montero.

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tres14 - Marte

01 jul 2012

Los astrónomos llevan mirando a Marte desde el siglo XIX. Los telescopios de la época ya eran suficientemente potentes como para observar su superficie. Pero apenas distinguían unas manchas blancas y negras. Algunos astrónomos como Percivall Lowell, creyeron ver en ellas canales construidos por vida inteligente. 

La idea de que existan marcianos no ha dejado de alimentar nuestro imaginario fantástico, pero también se ha convertido en una aventura científica que lleva 50 años ideando la forma de probar la existencia de vida allí. Al principio pensamos que se trataba de un planeta muerto, pero descubrimos un paisaje por el que había fluido agua y la esperanza de si hubo o hay vida en el planeta rojo se disparó. El trabajo de los científicos será fundamental en desvelar si estamos solos o no en el Universo. 

Desde 1960 se han enviado 43 misiones para averiguarlo, de las que más de la mitad, 22, han fracasado. Curiosity es el nombre del último robot lanzado a Marte. Es la primera vez que tecnología española viaja a este planeta. Algunos de esos científicos que participan en esta aventura son Ricardo Amils y Víctor Parro que saben cómo podrían ser las formas de vida marcianas. Javier Gómez-Elvira conoce cómo se construye un robot de exploración para detectar vida extraterrestre y Felipe Gómez y Elena Feichtinger cuánto tiempo nos falta para colonizar nuestro planeta vecino.

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