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1320223
Para todos los públicos  tres14 - Genios - Ver ahora
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Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

No está muy claro qué es un genio,

pero algo tiene que ver con el cerebro.

Llamamos genios a los que ostentan una capacidad mental extraordinaria

para crear o inventar.

El talento y la inspiración surgen de algún lugar

que la Ciencia está empeñada en descubrir.

El mapa del cerebro de las personas con dones especiales

es un laberinto creado por la genética heredada

y el entorno vivido.

El genio es un 1% de inspiración y un 99% de sudor.

Una reflexión del inventor estadounidense, Thomas Alva Edison.

En 1955, pocas horas después del fallecimiento de Albert Einstein,

el patólogo, Thomas Stoltz Harvey, extrajo su cerebro

y lo donó a la Ciencia.

Lo disecó en 240 bloques y lo encapsuló en probetas.

Hoy lo conservan en el Departamento de Anatomía

de la Universidad de Kansas,

con la esperanza de encontrar en él, la razón de su genialidad.

¿Fue su cerebro más grande de lo normal?

¿Podría cualquiera haber desarrollado la teoría de la relatividad

en sus mismas circunstancias?

¿Qué es lo que nos convierte en genios?

En 1980, la neurocientífica, Marian Diamond,

estudió muestras de distintas partes del cerebro de Einstein

y encontró que había un número significativamente mayor de células

en la zona parietal,

en comparación con cualquier otro cerebro.

Esa diferencia podría estar relacionada

con una mayor capacidad de razonamiento matemático.

Sólo, recientemente, la Ciencia se ha interesado

por esas cuestiones.

Y ha sido así,

sobre todo, por la incorporación de nuevas técnicas

para estudiar el cerebro,

sin las cuales, era imposible adentrarse

en el órgano más misterioso y desconocido del ser humano.

Hoy sabemos que hay genes asociados a la inteligencia

y que es una capacidad alojada en el cerebro.

Frente a este determinismo,

otros aseguran que todos llevamos un genio dentro.

Con Mara Dierssen hablamos de las bases genéticas

de la inteligencia.

Javier de Felipe, Juan Lerma y Santiago Canals

nos ayudan a comprender mejor el cerebro

y cómo es biológicamente la capacidad intelectual.

Y, con Elisa Álvarez, analizamos los matices psicológicos

de una figura genial.

A todos ellos les preguntamos:

Se nace, pero tiene que nacer en un entorno

que le permita serlo.

Se hace.

Nace y se hace.

Ambas cosas.

Las dos cosas.

Aquella persona capaz de ver las cosas

de una forma original, nueva, diferente.

Una persona que es capaz de resolver un problema

de una forma distinta a la de otros individuos.

La persona que da una respuesta adecuada

en un momento adecuado.

Una persona con capacidades excepcionales.

Una persona que deja una producción importante.

Por muy atrás que dirijamos la vista de Newton a Picasso,

pasando por Mozart, Darwin o Einstein.

Grandes nombres han hecho grandes aportaciones

para que el mundo sea tal y como lo conocemos hoy.

La evolución del hombre es la historia de la inteligencia.

La inteligencia, como cualquier otra función cognitiva superior,

se relaciona con la actividad de la corteza cerebral,

que es la parte que recubre el cerebro,

que es lo que nos diferencia también de otros animales,

nuestra capacidad de abstracción,

lo que nos hace ser humanos es lo que tenemos

en la parte superficial del cerebro.

Uno de los grandes retos científicos del siglo XXI

es el estudio de este bosque de neuronas.

En el Instituto Ramón y Cajal, están llevando a cabo

el primer intento exhaustivo de ingeniería inversa del cerebro.

El objetivo es resolver grandes incógnitas

sobre cómo funcionan las emociones, el pensamiento,

la memoria o la creatividad.

La idea no es crear un cerebro artificial,

sino crear mediante modelos matemáticos

y de la estructura del cerebro,

crear un modelo a través de un ordenador

que simule la actividad del cerebro.

Con sus 100.000 millones de células,

el cerebro es el más eficaz y potente ordenador.

Pero no funciona de la misma manera para todos los seres humanos.

Entre otras diferencias, hay cerebros más inteligentes que otros.

De forma excepcional, hay, incluso, mentes geniales.

¿Cómo es la biología de un cerebro genial?

Tiene que ver con conexiones que hacen que esa persona,

que a mayor capacidad matemática o en literatura,

las zonas del cerebro implicadas en esas actividades,

van a tener una estructura distinta.

Históricamente, se había pensado que el tamaño del cerebro

condicionaba la inteligencia.

Cuanto más grande, más neuronas y más conexiones nerviosas.

A lo largo de la evolución, aumenta el tamaño

y aumenta nuestras capacidades cognitivas.

Y, por eso, ha habido una asociación,

que el responsable de esas capacidades cognitivas

se debe a una mayor complejidad debido al aumento del tamaño.

Sin embargo, comparando el peso

y el tamaño de los cerebros de grandes genios

se ha visto que esto no es así.

El cerebro medio es un kilo y medio, más o menos,

un kilo, 400 gramos.

Lord Byron tenía un cerebro de dos kilos 200 gramos.

Era un cabezón, pero bien grande.

Así de grandote.

Y Anatole France, premio Nobel de Literatura,

tenía un cerebro muy pequeñito, que tenía 1000 gramos, nada más

o sea, un kilo.

La diferencia de un kilo de cerebro

significa miles millones de neuronas, de conexiones

y ambos eran genios.

¿Qué es lo que te hace ser genio, el tamaño u otra cosa?

Aunque no se ha comprobado experimentalmente,

se sospecha que es la forma de conectar los circuitos neuronales

lo que hace a alguien excepcionalmente inteligente.

Las personas más inteligentes utilizan menos partes del cerebro

y los que son menos inteligentes tratan de buscar una solución

utilizando muchas zonas del cerebro,

para ver si encuentran algo.

Y una persona más inteligente tiene un circuito mucho más rápido

y no le hace falta anunciar tantos recursos.

Son hipótesis que se trabajan ahora.

Gracias al desarrollo y evolución del cerebro,

somos capaces de realizar tareas tan extraordinarias y complicadas

como escribir un libro, componer una sinfonía

o inventar un ordenador.

Para algunas personas ejecutar esas tareas de forma excepcional

parece casi innato.

La duda es si el genio nace,

es decir, si la genialidad tiene una base genética.

Algunas de las habilidades que son necesarias

para que se produzca la genialidad, sí.

Depende a lo que llamemos genialidad,

para mí, genialidad es esa capacidad de generar conceptos nuevos,

de forma original,

a partir de habilidades que sí que tienen que estar ahí,

como la capacidad de correlacionar ideas

y, a partir de ideas conocidas, establecer un nuevo modelo,

de reinventar las cosas o verlas desde otra perspectiva.

En el laboratorio de Mara Dierssen,

en el Centro de Regulación Genómica de Barcelona,

estudian la discapacidad intelectual

en el síndrome de Down.

A partir del estudio de las discapacidades mentales,

también llegamos a entender bien o a entender mejor

los factores genéticos que pueden influir

en las capacidades cognitivas normales.

Los últimos estudios científicos establecen que más de 1000 genes

influyen en la inteligencia,

pero aún no han podido identificar los genes específicos.

Es difícil establecer genes concretos que participen

en la inteligencia general, en ese Factor g,

porque es difícil evaluar esas capacidades

en relación a la dotación genética.

No debemos olvidar la influencia del entorno,

porque el entorno es importantísimo.

Se sabe que hay genes relacionados con funciones celulares,

como la plasticidad neuronal,

que es un proceso por el que el cerebro

es capaz de cambiar su estructura y su función

en relación con el entorno.

Lo que sabemos es que para poder aprender,

para poder adaptarnos al entorno, para poder crear,

necesitamos que se produzcan unos fenómenos de plasticidades,

es decir, que la estructura celular cambie en cierta medida

y que, por lo tanto, el cómo computa ese cerebro la información,

de alguna forma también cambia.

Experimentos con gemelos separados e integrados

en diferentes contextos ambientales,

demuestran que, aunque son genéticamente idénticos,

acaban desarrollando distintos niveles de inteligencia.

Las personas que genéticamente muestran mayores habilidades,

también si les das la oportunidad, pueden desarrollarlas en mayor grado.

Las personas que de forma natural o congénita

expresan menos habilidades en determinados campos cognitivos,

pueden llegar a alcanzar el mismo nivel

que una persona mejor dotada genéticamente para esa tarea concreta

a través del entrenamiento.

Ocho ganadores del Nobel tienen hijos

que también han obtenido el premio.

El más reciente caso es el del químico, Roger Kornberg,

su padre obtuvo el de Medicina, en 1959, junto a Severo Ochoa.

¿La genialidad es herencia genética o un entorno favorable?

Quizá debemos buscar en esa genética, más que la receta ideal,

serían aquellos elementos genéticos que nos permiten ayudar a potenciar

determinadas capacidades,

cuando nosotros les hacemos interactuar en el entorno,

traducido a la vida real,

estoy a favor de que la educación se individualice.

Cada uno tiene unas capacidades.

No hagamos tabla rasa.

Con tan sólo cinco años, Mozart componía obras musicales

y representaba de forma prodigiosa piezas para piano y violín

ante la aristocracia y la realeza europeas.

Mozart nació con unas dotes innatas para la música.

También recibió una educación musical excepcional

para su época y para su edad,

por lo tanto, el genio nace y también se hace.

Pero, ¿cualquiera puede llegar a ser un genio?

Nikola Tesla es un genio indiscutible.

A él, le debemos gran parte de la tecnología del siglo XX,

como la electricidad, el radar o los ordenadores,

pero además Nikola Tesla es un ejemplo de genio excéntrico.

Entre sus obsesiones estaban no tocar nada que fuera redondo,

dar tres vueltas a un edificio antes de entrar en él

y usar 18 servilletas a la hora de comer.

Sufría un trastorno obsesivo compulsivo.

Junto a sus ideas totalmente adelantadas a su tiempo,

convivía con la necesidad de lavarse continuamente las manos

o solo poder dormir en habitaciones de hotel,

con un número que fuera divisible por tres.

El récord Guinness de cociente de inteligencia

lo tiene el coreano, Kim Ung-Yong,

con un valor estimado de 210.

Kim era capaz de mantener conversaciones

a los seis meses de edad

y a los cuatro años, podía leer en japonés, coreano, inglés y alemán.

Con 5 años, ya sabía hacer cálculos matemáticos complejos

y a los 6, empezó a estudiar Física en la Universidad.

La NASA le fichó con tan solo 8 años y pasó 10 años trabajando con ellos.

Hoy recuerda esa época como la más solitaria de su vida.

Desde que se instaló a las afueras de Seúl

y empezó a trabajar en una empresa local, es feliz

y no se siente un fracasado.

La ciencia ficción ha imaginado en muchas ocasiones

que los humanos evolucionemos

hasta convertirnos en una especie hiperinteligente.

Pero hay investigadores que creen que el cerebro ya ha llegado

a sus límites

y no puede desarrollar capacidades cognitivas extraordinarias

sin perder habilidades al mismo tiempo.

El estudio de cerebros que tienen facultades peculiares

como la memoria fotográfica extrema

o cocientes de inteligencia muy por encima de la media,

siempre muestran un reverso oscuro en forma de problemas neurológicos.

El autismo y la sinestesia extrema muestran

que aumentar el poder de la mente, tiene un precio alto.

El último concurso mundial de cálculo mental

lo ganó una niña de 11 años.

Somani Priyanshi consiguió vencer a sus competidores adultos

en prácticamente todas las categorías

y, además, batió algunos récords mundiales.

Somani es experta en hacer raíces cuadradas

y es capaz de sumar mentalmente 10 números de 10 cifras cada uno,

en un tiempo récord.

Es la única participante de la historia del concurso

que no se equivocó ni una sola vez.

En 2012, en Turquía, defenderá su título de mejor calculista mental.

Es la conclusión a la que han llegado un grupo de investigadores ingleses

tras un estudio realizado con adolescentes de 12 a 16 años,

a los que le realizaron un escáner cerebral y un test de inteligencia.

Cuatro años después, repitieron las pruebas

y vieron diferencias importantes en la estructura del cerebro

y en los cocientes de inteligencia.

Unos mejoraron y otros empeoraron,

pero, en general, los cerebros de todos cambiaron.

Hasta ahora, el resultado que sacábamos

en los test de inteligencia nos definían de por vida.

Ahora sabemos que somos mucho más que un número.

La caída de un genio.

De niño, William Shockley fue excluido de un estudio sobre genios,

porque su cociente intelectual no era suficientemente alto.

En 1956, Shockley ganó el premio Nobel de Física

por crear el transistor,

uno de los mayores inventos del siglo XX.

Con él, revolucionó la informática y las comunicaciones.

William Shockley no fue un hombre fácil.

Para algunos era un paranoico.

En 1963, ingresó en la Universidad de Stanford.

Aquí formuló su teoría sobre la disgenesia.

Shockley abogó, porque las personas,

con un cociente intelectual inferior a 100,

recibiesen dinero,

a cambio de someterse a una esterilización voluntaria.

Apoyó la creación de un banco de esperma de premios Nobel

para crear futuros genios.

Y sugirió que ciertos grupos raciales

podrían ser más inteligentes que otros.

La disgenesia fue rechazada como ciencia.

Afortunadamente, el transistor inventado por Shockley progresó,

pero sus teorías genéticas racistas, no.

Todo el mundo sabe que si frotas una lámpara mágica, sale un genio.

Esto que es pura fantasía, podría ser también cierto en las personas.

La inteligencia se basa en factores genéticos,

pero los científicos tienen cada vez más pruebas

de que un ambiente estimulante es fundamental para su desarrollo.

Es muy importante, porque los últimos datos indican

que la capacidad cerebral puede ser marcada desde la infancia.

El comportamiento de los padres frente al niño,

el entorno cultural, incluso, el entorno económico,

donde el niño se desarrolla,

influye para que la capacidad cerebral, en el adulto,

sea mayor o menor.

En el Instituto de Neurociencias del CSIC, en Alicante,

estudian la plasticidad cerebral,

en el contexto del aprendizaje y de la adicción a las drogas.

Están viendo cómo a consecuencia de un proceso de aprendizaje

o de memoria cambian los circuitos funcionales

que comunican las distintas partes del cerebro.

Es esta capacidad plástica las que nos lleva a decir

que es necesario entrenar el cerebro.

Tanto si eres genio como si no,

el mensaje positivo que tenemos que transmitir

es que el cerebro es como un músculo, si lo entrenas, mejoras.

No nacemos con una estructura fija,

que nos otorga unas capacidades determinadas

de las que no podemos salir, eso es falso

y es lo que venimos descubriendo en los últimos años.

Ramón y Cajal decía que somos escultores de nuestro cerebro.

No sólo las conexiones nerviosas pueden modificarse.

Durante los últimos 10 años,

se ha descubierto que la genética también es plástica.

El medioambiente, la información que nuestro cuerpo está recibiendo

y si nos referimos al cerebro,

la información que, por nuestros sentidos, está llegando al cerebro,

es capaz de modificar la expresión génica,

haciendo que unos genes se apaguen o que otros genes se expresen más,

entonces, está modificando nuestras capacidades plásticas

y nuestras capacidades de aprendizaje y de ser como somos.

La máxima plasticidad del cerebro se da

durante los primeros años de vida.

El aprendizaje genera nuevas conexiones neuronales

que permiten retener la información.

Una persona que es muy inteligente, es capaz de retener más información

de la que puede retener una persona menos inteligente.

La respuesta que puede dar ante un problema

es tanto más adecuada cuanto más información tengas

y cuanto mejor la recuerdes.

Y, en ese momento, estás dando una respuesta muy correcta

o, incluso, genial, ante un problema que a otro nos resultaría insoluble.

A medida que envejecemos, el cerebro se vuelve más rígido

y es menos capaz de crear nuevas relaciones sinápticas.

Las personas que mantengan un cerebro más joven,

cuanto más tiempo mantienen esa frescura

y esa capacidad de razonar y de ser geniales,

hasta más antiguos.

Hasta hace poco, la inteligencia era un concepto psicológico

y el cerebro, una caja negra imposible de penetrar.

La medida que se ha aplicado sistemáticamente

para su estudio, era el famoso test de inteligencia,

que inventó Alfred Binet.

Determinaba que un genio superaba el 140 de cociente intelectual.

Una persona para hacer cosas muy importantes,

para hacer cosas que cambien su mundo,

que haya un antes y un después,

que esa es la definición ahora para genio.

Tienen que dar un cociente intelectual alto o muy alto.

Tienen que dar un nivel de creatividad alto

y habrá que ver cómo y cuándo está metido.

Hay un certificado médico que decía que Einstein tenía retraso mental.

Entre estos niños, hay algunos que son superdotados,

tienen un cociente intelectual superior a 130.

Otros tienen una gran habilidad creativa

y quizás hay algún genio por descubrir.

Elisa se especializó en atención de niños

con altas capacidades intelectuales,

pero no tuvo en cuenta el cociente intelectual.

Tenemos unas herramientas para medir,

pero para medir a los que están en un grupo.

A los que están más centrados,

a los que están menos desviados de la media.

Los que se sitúan en extremos tan poco habituales,

no tenemos herramientas suficientemente fiables para ellos.

Es como las enfermedades raras.

La enfermedad rara no se estudia, porque son tan pocas las personas

que la sufren, que parece que no resulta rentable.

Durante los últimos años,

la Ciencia ha desarrollado técnicas de imagen cerebral

que permiten ver la actividad del cerebro en vivo

y comprobar en términos biológicos cómo un cerebro es más capaz que otro.

Viendo una resonancia magnética,

no podría decir si la persona es genial.

Podemos decir que tiene unas capacidades sobresalientes,

en este caso en la música.

Podríamos decir: "Esta persona se dedica a la música".

No podríamos decir si entre dos personas que se dedican

a la música una es genial, porque es más creativo,

porque no sabemos dónde reside esa creatividad genial.

Pero sí han observado que hay personas

que procesando la información de una forma distinta,

pueden llegar a conclusiones geniales.

Si se hace una resonancia magnética funcional

en un maestro del ajedrez, activa zonas del cerebro

que nosotros no activaríamos jugando al ajedrez.

Zonas del cerebro que, por ejemplo, se activan para reconocer caras

en nuestros cerebros.

El giro fusiforme, que activamos y que es muy importante

para reconocer patrones y caras e identificar personas,

ellos lo emplean para identificar jugadas de ajedrez,

para seleccionar la mejor jugada de ajedrez.

Todos estos cambios estructurales que parecen innatos

pueden entrenarse.

Hay estudios que demuestran

que simplemente cambiando la estrategia en la educación,

la estrategia no es cambiando el contenido de la educación,

sino transmitiendo al estudiante la idea de que entrenando el cerebro

puedes mejorar las capacidades del cerebro.

Esto hace estudiantes que se rinden menos ante los problemas,

son más luchadores y consiguen mejores notas.

Un individuo puede desarrollar mejor su inteligencia

si está motivado.

La familia, la escuela, tu sociedad, tu cultura,

y el hecho de que, en un momento determinado,

aquello que es tu tarea, a lo que tú te quieres dedicar,

puedas encontrar el tiempo y los recursos para hacerlo.

Y eso muchas veces también pasa por tener oportunidades,

por tener patrocinadores,

porque tu sociedad entienda el aprendizaje.

De la misma forma, una persona muy inteligente

puede frustrar sus capacidades si no está motivada.

Conozco niños de seis años que han aprendido

que la tarea no se debe terminar el primero, ni el último,

porque es quedar en evidencia.

Hay que buscar un punto intermedio en el que terminar la tarea de clase.

Y eso lo aprenden y lo hacen.

Pasar desapercibido, mimetizarse con el entorno.

Estadísticamente, un 3% de la población es superdotada.

Pasan desapercibidos,

porque no han exteriorizado sus habilidades.

Aún no podemos detectar los genios potenciales.

La Ciencia sabe que su cerebro es distinto,

pero desconoce qué es.

Ambas.

Ambas cosas.

Ambas.

Creatividad.

La creatividad forma parte de la inteligencia.

Leonardo da Vinci, Mozart, Rembrandt.

Newton,

Cajal.

Albert Einstein.

Santiago Ramón y Cajal, Albert Einstein.

Steve Jobs, el fundador de Apple.

"Viaje a través de los genios" recoge referencias históricas

y biografías de grandes matemáticos.

El objetivo del libro es que apreciemos sus trabajos,

entender el planteamiento de sus teoremas

y la creatividad de sus piezas maestras.

Elmundodelsuperdotado.com incluye juegos de ingenio

para que mentes preparadas practiquen su talento

con distintos problemas.

También hay test creativos, técnicos y de inteligencia

para medir las aptitudes talentosas.

Fleming, Curie, Edison, Gutenberg, Einstein,

todos aparecen en el DVD

grandes genios e inventos de la Humanidad.

También Leonardo da Vinci, uno de los más polifacéticos

y al que debemos el inicio

de la metodología de la Ciencia moderna.

La web de la Asociación española de niños superdotados

incluye información sobre cursos y actividades formativas

para maestros y padres.

Su objetivo es la identificación, evaluación

y educación de niños y jóvenes con talento especial.

Subtitulación realizada por Azucena Maire Montero.

tres14 - Genios

15 jul 2012

tres14 dedica su emisión a analizar cuáles son las bases genéticas de la inteligencia, la capacidad intelectual y cuáles los rasgos psicológicos que configuran una mente privilegiada.

Mara Diersen se ocupa de las bases genéticas de la inteligencia; Javier de Felipe, Juan Lerma y Santiago Canals explican en qué consiste biológicamente la capacidad intelectual; y Elisa Álvarez explica cuáles son los rasgos psicológicos de una figura genial.

El interés de la Ciencia por esas cuestiones es relativamente reciente y se ha debido, sobre todo, a la incorporación de nuevas técnicas para el estudio del cerebro. La neurocientífica Marian Diamond, una de las pioneras en la disciplina, analizó, en 1980, muestras de distintas partes del cerebro de Einstein. En las correspondientes a la región parietal, encontró un número de células inusualmente elevado, atribuyendo a esa cualidad una mayor capacidad para el razonamiento matemático.

El Descubrimiento cuenta la curiosa historia de William Shockley, ganador del Premio Nobel de Física en 1956 por inventar el transistor, excluido de un estudio 

sobre genios porque se consideró bajo su coeficiente 

intelectual.

Histórico de emisiones:

12/02/2012

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  1. Lucía

    Muy interesante todo el reportaje, pero por favor, no es CONTRA MÁS (minuto 5.46) ... confío en La2 como cadena culta ... no me hagáis estas cosas!!! Gracias

    21 feb 2012