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Para todos los públicos tres14 - Bebés del futuro - Ver ahora
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Subtitulado por Teletexto i-RTVE.

Hace más de 30 años que somos capaces de reproducirnos

de forma artificial.

Pero la fecundación de óvulos en laboratorios,

no basta para combatir algunos tipos de infertilidad.

En el futuro, la ciencia promete desarrollar

placentas y úteros artificiales,

alargar el periodo fértil de la mujer,

y permitirnos tener descendencia a partir de una célula de la piel

o del pelo.

Las grandes barreras no son científicas, sino éticas.

"Miremos más que somos padres de nuestro porvenir,

que hijos de nuestro pasado".

Una reflexión del escritor español Miguel de Unamuno.

Hace apenas 30 años, se produjo un hecho insólito

en la historia de la evolución.

Por primera vez, una especie, la humana, fue capaz

de crear un descendiente de forma artificial.

Fue una niña llamada Louise Brown.

La fecundación "in vitro" supuso la culminación de un deseo

que se remonta siglos atrás.

Al mito griego de Prometeo, a las recetas de los alquimistas medievales

para fabricar un homúnculo, o a poder crear al monstruo de Frankenstein.

Intervenir de una forma tecnológica en la procreación humana

sigue viéndose como algo peligroso.

Pero los científicos están convencidos

de que se puede hacer mucho bien.

Hemos aprendido a preservar ovarios, óvulos, espermatozoides y embriones

con los que fabricar vida,

a reescribir el ADN para evitar enfermedades que acabarían con ella.

Ninguna rama de la medicina ha avanzado tanto en tan poco tiempo.

En los próximos años, podríamos tener

nuevas técnicas más revolucionarias,

incluso, que la fecundación "in vitro",

herramientas que hagan de la infertilidad un problema del pasado.

Los humanos como especie no somos eficientes a la hora de reproducirnos

Carles Giménez, Mireia Salandinas, Inma Sánchez y Gloria Calderón

explican porqué y cómo la ciencia

puede solventar este hándicap evolutivo.

Cristina Eguizábal y Josep Santaló, hasta donde extender la fertilidad

y si hay algo sagrado en la biología humana.

David Mon busca si en lugar de concepción,

bien sea el vientre materno o una placa de ensayo,

deja algún tipo de huella en los bebés.

A todos ellos les preguntamos:

Yo creo que no.

En gran parte, sí. -Sí.

La ciencia no logrará acabar con la infertilidad

de la misma manera que la ciencia no acabará con las enfermedades.

Son propias del ser humano.

Considero que en un futuro próximo, sí.

Ha hecho libre a la mujer.

Ha disociado el sexo y la reproducción.

Que la gente sea más feliz.

Llanto de bebé.

Llega justo antes de medianoche.

Es un parto como otros tantos, en un hospital español.

El bebé pesa 3,400 kilos.

A partir de aquí, nada más es rutinario.

El recién nacido es exactamente como soñaron sus padres,

que hicieron todo lo medicamente posible para que así fuese.

El bebé tiene rasgos de los dos

gracias a un pelo que permitió fabricar esperma del padre estéril.

Secuenciaron todo su genoma

cuando tan solo era un embrión de una pocas células.

Lo eligieron a él porque sus genes decían

que tenían las mejores posibilidades para crecer libre de cáncer.

Acabamos de describir una escena futurista, pero posible,

gracias a una revolución que se inició en 1978

en una simple probeta de laboratorio.

Desde tiempo inmemorial, los procesos reproductivos se han representado

en culturas, en formas religiosas, en forma artística,...

Es decir, está en la naturaleza humana el interés por la reproducción

A pesar de todos nuestros conocimientos,

la concepción y el proceso de dar a luz siguen siendo un misterio.

Pero es un misterio que estamos desvelando,

y conforme más aprendemos sobre el comienzo de la vida,

más lo podemos cambiar.

Una gran parte de los problemas

relacionados con la infertilidad o la esterilidad

son las anomalías cromosómicas en embriones.

Los fallos en el ADN son la principal causa

de que muchos embarazos nunca lleguen a suceder,

y el origen de muchas enfermedades en los recién nacidos.

En apenas 24 horas, Carles y Mireia pueden saber

si un embrión concebido de forma artificial

producirá un bebé sano o no.

La respuesta la tiene este microchip poco más grande que un sello.

Muestra si al embrión le faltan o sobran cromosomas

mediante un simple código de colores.

Lo que hacemos es coger el ADN de la célula del embrión

y marcarlo con un color verde.

Por otro lado, tenemos un ADN que sabemos que es normal

y lo marcamos de color rojo.

Los mezclamos y los ponemos en el chip.

Ponemos el chip en el escáner

y observamos qué proporción de colores tenemos.

En aquellos puntos en los que tenemos rojo,

quiere decir que vamos a tener más muestra de ADN normal,

por lo tanto nos faltan cromosomas en nuestro embrión.

En aquellos puntos en los que veamos verde,

quiere decir que hay más muestra de nuestro blastómero,

que es la célula del embrión.

Por lo tanto, vamos a tener un exceso de cromosomas.

Los puntos que veamos amarillos quiere decir

que hay exactamente la misma proporción de ADN normal

que ADN de nuestro embrión, por lo tanto, va a ser normal.

El análisis genético es la forma más poderosa

que tiene la medicina de combatir las enfermedades.

Y los chips de ADN su arma más avanzada.

Hasta hace poco, solo podíamos detectar

entre 9 y 12 cromosomas alterados.

Ahora, al poder detectar todos los cromosomas,

quiere decir que vamos a evitar que se transfieran embriones anormales.

Vamos a conseguir aumentar las posibilidades de embarazo,

disminuir las tasas de aborto, y por lo tanto, tener más posibilidades

de conseguir un bebé en casa.

El año pasado, pocos días antes de Navidad,

en este hospital, Sant Paul, de Barcelona, nació un bebé excepcional

Los genes que iba a heredar de sus padres eran una losa para él.

Se trata de un caso de una paciente,

portadora de una mutación en el gen BRCA1,

que aumenta considerablemente la posibilidad

de padecer cáncer de mama y de ovario.

De hecho, en su familia,

hay varias mujeres afectadas de este tipo de cáncer.

Se les planteó la posibilidad

de realizar un diagnóstico genético pre-implantacional,

que es una técnica que consiste en analizar el embrión

antes de la transferencia al útero materno.

Se lleva a cabo un análisis genético

para determinar si es portador o no de esa mutación.

Y se transfieren únicamente aquellos embriones libres de la mutación

causante de la posible patología.

La ciencia modificó su destino

y lo convirtió en el primer bebé español seleccionado

para evitar la probabilidad de sufrir o transmitir una enfermedad.

Esta misma ciencia nos está llevando a un terreno inexplorado.

La cuestión está en si eso debe ser considerado como una eugenesia,

y donde ponemos los límites.

Hasta donde consideramos que una determinada característica

es una característica, hasta donde consideramos que esa característica

es simplemente algo que diferencia al embrión,

hasta cuando consideramos que eso es una patología que es indeseable,...

La selección de embriones para evitar enfermedades

está regulada por ley, y de momento, es posible en aquellas anomalías,

provocadas por un solo gen.

Si una pareja con mucho dinero quisiese comprar a la carta

ciertos rasgos para su hijo,

lograr el embrión genéticamente perfecto

sería un reto importante.

Un embrión genéticamente perfecto solo sería perfecto

si no lo sacáramos de una pequeña urna

en la cual no sufriera ningún tipo de agresión externa.

Los seres humanos somos organismos dinámicos,

y no somos estrictamente lo que está escrito en nuestros genes,

sino que interactuamos con el ambiente, y el ambiente nos modifica.

Los cambios en el ADN provocados por el entorno que nos rodea

son la esencia de la evolución, de la selección natural.

Hemos secuenciado todo el genoma humano,

tenemos más información genética que nunca,

pero apenas sabemos lo que significa

Aún no conocemos bien cómo actúan los genes

en el desarrollo del embrión.

Lo que tenemos que hacer es ser capaces de asociar problemas,

por ejemplo, de abortos,

saber si están relacionados con un gen determinado,

con una mutación en un gen determinado,

para poder después tratar y dar, o bien cura,

o intentar evitar que hayan embriones afectos,

o intentar solucionar los problemas relacionados con la infertilidad.

Entrenar a un embriólogo, un especialista en reproducción asistida

es un proceso largo y costoso que requiere, además, utilizar

abundante material biológico humano.

Todo esto podrá reducirse gracias al primer simulador virtual del mundo

diseñado por científicos españoles.

El "Embrio Training" es como un videojuego

que enseña de forma virtual

como introducir un espermatozoide dentro del óvulo.

El simulador tiene diferentes niveles de dificultad,

según la experiencia del usuario.

El siguiente paso es crear nuevos programas

que simulen otras técnicas de reproducción asistida más complicadas

En 2012, se planea realizar

el primer trasplante de útero de la historia,

y para muchos se trata de una operación polémica.

No solo por el riesgo que supone,

sino porque la donante y la receptora del útero

son madre e hija.

Una mujer de 25 años que nació sin útero

recibirá la matriz de su propia madre, para poder llegar a concebir.

La operación se llevará a cabo en Suecia,

y muchos se preguntan si el deseo de tener un hijo

compensa todos los riesgos a los que se exponen madre e hija.

La cirugía estética hace maravillas

para ocultar los signos del envejecimiento.

Pero aún no hay solución para los problemas de fertilidad femenina

que surgen con la edad.

Ahora, un grupo de científicos cree haber dado

con una nueva vía de investigación

con el gusano más famoso de los laboratorios.

El llamado "C Elegans" tiene un reloj biológico

que funciona de forma parecida al de los humanos.

Los investigadores han conseguido manipular genéticamente a los gusanos

hasta conseguir ampliar su vida reproductiva.

Ahora hay que ver si se puede fabricar un fármaco

que tenga el mismo efecto en humanos.

En EE.UU., más de 150 niños han sido concebidos

con el esperma del mismo donante.

Lo han descubierto los propios niños, cuando ya de adolescentes,

han contactado entre ellos a través de las redes sociales.

Y no han tardado en levantarse las voces de alarma

entre los médicos, los padres y los donantes.

La inseminación artificial es una técnica cada vez más usada,

y la falta de límites de los bancos de esperma propicia

que muchos niños tengan el mismo padre genético.

Y eso puede traer problemas médicos y morales.

¿Qué significa la familia cuando tienes 150 hermanos?

De momento, la ciencia no ha logrado que los bebés se gesten 9 meses

en el vientre del padre.

Pero un inventor japonés se ha propuesto que los hombres,

al menos, experimenten en su cuerpo qué es un embarazo.

Para ello, ha diseñado un artilugio

que simula el crecimiento del vientre y los pechos,

e incluso, las pataditas del feto en los últimos meses de gestación.

El 80% de las madres que lo han probado

dicen que la sensación es muy parecida

a tener un bebé real en el interior.

Pero claro, la simulación solo dura 2 minutos,

y no incluye nauseas, cambios hormonales, ni pies hinchados.

"El trasplante de ovarios".

En 1999, Margaret Lloyd Hard cogió un vuelo de Arizona a Nueva York.

En el asiento de al lado, viajaron 72 muestras congeladas de sus ovarios

Eran para Kutluk Oktay, ginecólogo y cirujano de un hospital de Brooklyn

que la esperaba en el aeropuerto.

Margaret era bailarina.

Con solo 30 años, quedó menopáusica y estéril

cuando la extirparon sus ovarios por causas médicas.

A través de internet, localizó al doctor Oktay,

que utilizó las muestras congeladas

para realizar el primer trasplante de ovarios de la historia.

Pero la técnica no funcionó del todo.

Los ovarios de Margaret no producían óvulos con normalidad.

Hubo que esperar hasta 2004

para ver el nacimiento del primer bebé concebido

tras un trasplante ovárico.

Hoy, gracias a esta técnica,

muchas mujeres pueden recuperar la fertilidad perdida

por una grave enfermedad.

Los humanos estamos entre los animales más infértiles del planeta.

Un óvulo y un espermatozoide excelentes pueden producir

un embrión excelente que no acabe en embarazo.

Si comparamos la eficacia del ser humano

con, por ejemplo, con el ratón, con el conejo, con la cabra o con la vaca

es infinitamente inferior.

En cuanto a hablar del desarrollo del embrión humano "in vitro",

si lo comparas con este mismo tipo de mamíferos,

también salimos en desventaja.

En la naturaleza, solo 3 de cada 10 intentos, termina en una bebé.

De forma artificial, solo 5 de cada 10.

¿Qué necesita un embrión para terminar en embarazo?

Es la pregunta que Gloria e Inma intentan responder.

Este es Juan.

Y este, cuando tan solo era una célula.

Juan es el primer bebé concebido

dentro de este incubador cinematográfico.

Una cámara que imita el útero materno.

Lo que nos permite es grabar

el desarrollo embrionario humano "in vitro" completo.

Desde antes de la fecundación hasta el día 6 de desarrollo.

Lo único que podemos hacer, hasta este momento,

para seleccionar los mejores embriones,

para transferir y que den lugar a un embarazo, es mirarlos.

Antes, los podíamos mirar una vez cada 24 horas.

Lo que hacía el embrión en el resto de esas 24 horas

era desconocido para nosotros.

Y gracias al "Embrioescop" ahora sabemos, en cada momento,

qué es lo que está haciendo el embrión.

Y nos hemos dado cuenta de que "in vitro"

también cometen anomalías del desarrollo

que son posibles causas de fallos de embarazo,

que antes no podíamos detectar porque no los podíamos ver.

Imagina tener que averiguar si una persona está sana o enferma

solo mirando su aspecto exterior.

Es lo que ocurría con los embriones.

Conocer los niveles de colesterol, de azúcar,

la tensión de un individuo, si fuma, si bebe alcohol, y como es su dieta,

nos da un retrato más real y preciso de su estado de salud.

El objetivo que nosotros buscamos

es poder determinar si un embrión es normal o no es normal

en base a lo que encontramos en el medio de cultivo

donde ese embrión ha vivido los primeros días.

Una gota de agua.

Ese es el volumen de líquido en el que vive un embrión,

donde está la comida que utiliza para crecer,

y los desechos que genera,

donde médicos y científicos buscan, gracias a la metabolómica,

una herramienta que estudia el metabolismo del embrión,

las pistas para elegir al mejor.

El medio de cultivo, metabolómicamente, es distinto

si comparamos embriones normales

de embriones que tienen alteraciones cromosómicas.

Si somos capaces de saber,

según los metabolitos que encontramos en ese medio de cultivo,

y podemos relacionar eso

con la información cromosómica que tiene un embrión,

de una forma no invasiva,

podremos seleccionar mucho mejor los embriones que vamos a transferir.

Y eso nos puede dar un incremento en nuestras tasas de embarazo.

De momento, tras filmar cientos de embriones,

ya se está empezando a construir el perfil del embrión ideal.

Cuanto más sincrónicas sean las divisiones embrionarias,

mayor potencial implantatorio tiene ese embrión.

Un parámetro que tiene mucha importancia

es lo que tarda el embrión en pasar de 4 a 5 células.

Y esto si que ha sido como muy sorprendente

para la mayoría de los embriólogos,

porque todos pensábamos que el día 3 de desarrollo embrionario

era el que tenía más valor predictivo, y parece ser que no.

La idea de hacer crecer embriones en el laboratorio nos fascina

pero, al mismo tiempo,

es un temor tremendamente enraizado en nuestra mente.

La imagen del científico juagando a ser dios

forma parte del argumento de muchas novelas y películas de terror.

Si llegaremos a tener un bebé clonado no lo sé.

La gran pregunta, no solo en el aspecto biológico,

sino también en el aspecto ético,

es si tiene algún sentido clonar a un individuo,

que no hay ningún problema reproductivo

que solo pueda ser solucionado con las técnicas de clonaje.

Josep es el padre de Cloe, Cleo y Clona,

los tres primeros animales clonados con éxito en España.

Tres ratones que nacieron en 2009.

La clonación de animales sirve para mejorar técnicas

para conseguir células madre

capaces de generar cualquier tejido del cuerpo.

Y esto si que tiene sentido en la medicina reproductiva.

Estos ratones nacieron el verano pasado en Japón.

Son los primero animales concebidos

con esperma fabricado en el laboratorio.

Los científicos trasformaron células de la piel de ratón en células madre

Y a partir de ellas, crearon espermatozoides

que se inyectaron en los testículos de los roedores.

De este esperma artificial, tras fecundar una hembra,

nacieron 7 crías sanas.

El mismo procedimiento podría producir descendencia

en los seres humanos.

Ese es el trabajo de Cristina,

imitar en el laboratorio lo que ocurre en nuestro cuerpo

dentro de los ovarios y los testículos.

Partimos de las células madre pluripotentes,

las cuales modificamos las condiciones de cultivo,

añadiendo diferentes compuestos

que favorecen que se diferencien hacia el tipo celular,

bien o un óvulo, o bien un espermatozoide artificial.

El reto es, como ella misma lo describe, una tarea de chinos.

Hasta el momento, solo han conseguido células

con ciertos rasgos de espermatozoides.

Los óvulos y los espermatozoides son dos tipos celulares complejos,

ya que durante la diferenciación "in vivo"

pasan a tener únicamente la mitad de la información genética

en comparación con el resto de las células de nuestro organismo.

Y este proceso, el poder reproducirlo "in vitro" en el laboratorio,

es muy complejo.

En un futuro próximo, digamos, si que se podrá conseguir

tanto óvulos como espermatozoides artificiales,

en el laboratorio.

Poder fabricar óvulos y espermatozoides a partir de un pelo

será un avance extraordinario.

Permitirá a las parejas estériles tener hijos

con los rasgos genéticos de ambos.

La seguridad de las técnicas de reproducción asistida

sigue siendo un reto pendiente.

Son herramientas tan nuevas que no hemos tenido tiempo de averiguar

si tienen algún efecto en los bebés.

Seguramente sean inocuas,

pero los primeros niños nacidos por fecundación "in vitro"

apenas superan los 30 años,

y los problemas pueden hacerse evidentes

solo cuando se hace un seguimiento a lo largo de toda su vida.

David está comparando el ADN de más de 250 bebés

concebidos de forma artificial y natural,

para averiguar si el lugar de concepción

deja huella en nuestro genoma.

Desde el momento de la concepción,

nuestro entorno modifica el funcionamiento de nuestros genes

sin alterar la secuencia de ADN.

Se llaman cambios epigenéticos,

y tienen un gran impacto en nuestra salud.

También son los responsables

de que los gemelos idénticos sean diferentes.

Durante la emisión de este programa,

han nacido cerca de 3.600 bebés en el mundo.

Unos 400 han sido concebidos en un laboratorio.

Para bien o para mal,

la especie humana ha optado por la ciencia y la tecnología

en su afán por reproducirse.

Nos fascina y nos aterroriza.

Es instinto.

Nos fascina curar la enfermedad.

Porque preservamos la especie humana.

Cualquier medicina reproductiva o terapéutica

cambia nuestro destino como especie.

La medicina reproductiva es parte de la medicina,

y la medicina, de hecho, ha cambiado nuestro destino como especie.

No.

No cambiará nuestro destino como especie,

pero ayudará a curar enfermedades.

Todas las opciones para preservar la fertilidad

en personas con cáncer que quieran ser padres en el futuro

se pueden consultar en la revista online "Reproducción asistida.org"

"Infertilidad y reproducción asistida"

intenta guiar a los psicólogos para tratar en sus consultas

el desajuste emocional que suelen experimentar las parejas infértiles.

Mongolia, Namibia, San Francisco y Tokio.

El cineasta Thomas Balmés recoge en "Babies"

el primer año de vida de cuatro bebés nacidos

en estos cuatro lugares del mundo.

El documental refleja la aventura de nacer y crecer en distintas culturas.

"Lainfertilidad.com" recoge toda la información necesaria

para las parejas que tienen problemas para conseguir ser padres.

Desde las únicas técnicas de reproducción asistida,

hasta una guía de los centros especializados en España.

Subtitulación realizada por Mercedes Escudero.

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tres14 - Empeñados en concebir

03 jun 2012

Louise Brown fue la primera niña probeta. En 1978 se produjo este hecho insólito en la historia de la evolución. Por primera vez, una especie, la humana, fue capaz de crear un descendiente de forma artificial. A pesar de que la reproducción artificial siempre ha sido objeto de polémica, ninguna rama de la Medicina ha avanzado tanto en tan poco tiempo. En los próximos años podríamos tener nuevas técnicas más revolucionarias incluso que la fecundación in vitro. Herramientas que hagan que la infertilidad sea un problema del pasado. Los humanos estamos entre los animales más infértiles del planeta. Un óvulo y un espermatozoide excelentes pueden producir un embrión excelente que no acabe en embarazo. En la naturaleza, sólo tres de cada diez intentos termina en un bebé. De forma artificial sólo cinco de cada diez. Hemos aprendido a preservar ovarios, óvulos, espermatozoides y embriones con los que fabricar vida. Y a volver a escribir el ADN para evitar dolencias que acabarían con ella. Carles Giménez, Mireia Salandinas, Inma Sánchez y Gloria Calderón explican por qué y cómo la Ciencia puede solventar este hándicap evolutivo. Cristina Eguizábal y Josep Santaló hasta dónde extender la fertilidad y si hay algo sagrado en la biología humana. David Monk busca si el lugar de concepción, bien sea el vientre materno o una placa de ensayo, deja algún tipo de huella en los bebés.

 

Histórico de emisiones:

08/01/2012

03/05/2012

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