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Para todos los públicos tres14 - Alimentos del futuro - Ver ahora
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Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

Alimentos del futuro.

El futuro de la alimentación es controvertido.

Necesitamos intensificar la producción

para abastecer a toda la población.

Mientras tanto,

muchos rechazan la química y la manipulación genética

y buscan recuperar el pasado.

Lo ecológico.

Los alimentos biológicos compiten con un futuro transgénico

que todavía no ha llegado a nuestras neveras.

De los dos extremos se difunden supuestas verdades

que la ciencia no puede corroborar.

Cuando yo era un niño, la comida era comida.

Antes de que nuestros magos científicos

envenenarán el agua y el suelo.

De la película futurista de "Soylent Green".

Hace 70 años,

los productos químicos comenzaron a introducirse

en la industria alimentaria.

El objetivo era rentabilizar los cultivos

y abaratar su coste de producción.

Esto, junto con la mecanización de la agricultura y la ganadería,

dio lugar a lo que se conoce como "producción intensiva".

Este tipo de producción aseguraba una fuente de alimentos estable

para una población mundial

que ha crecido más en estos dos últimos siglos

que en todos los anteriores.

Al comenzar el siglo XX,

1500 millones de personas poblaban la tierra,

hoy somos ya más de 6000.

Pero la explotación intensiva de recursos naturales

es también una amenaza a la estabilidad del medio ambiente.

La agricultura y ganadería ecológica es respetuosa con la naturaleza

y supone una alternativa a este tipo de producción intensiva de alimentos.

La producción ecológica no usa pesticidas químicos

ni tampoco organismo genéticamente manipulados.

Sin embargo, muchos dudan de su capacidad

para abastecer las necesidades del futuro

cuando el planeta este sobre poblado y el clima sea más extremo

en zonas donde ahora hay cultivos.

Mientras tanto,

los estudios estiman que el mercado de productos ecológicos

está creciendo a un ritmo de entre un 10 y un 15% por año.

Carlos Álvarez Dardet y María Dolores Raigón

creen que los alimentos ecológicos son beneficiosos para la salud,

pero, José Miguel Mulet, duda de su efectividad.

Josep Usall y Pere Arús, investigan para saber

como nos adaptaremos a las necesidades alimentarias del futuro.

A todos ellos les preguntamos.

¿Comemos peor que nuestros abuelos?

Definitivamente sí,

tenemos una gama de sabores mucho más restringida.

-Sin duda.

-No, comemos bastante mejor y sobre todo, mucho más seguro.

-Bueno yo creo que, comemos más,

seguramente siempre decimos que lo anterior es mejor

pero, yo creo que comemos más y mejor que nuestros abuelos.

-Definitivamente no, comemos mejor y con mucha más variedad.

Nuestra dieta se parece muy poco a la de nuestros abuelos

y, seguramente, poco tendrá que ver con la de nuestros nietos.

En apenas unas décadas, la tecnología ha avanzado tanto

que podemos comer alimentos pre cocinados o deshidratados

y, conocemos frutas que hace 50 años no imaginábamos ni probar.

El futuro también nos depara nuevos cambios,

se estima que en 2050 la población aumentará un 50%

y, a finales de este siglo seremos 11.000 millones de personas

habitando el planeta.

Se prevé un cambio climático que traerá más sequías

y recursos energéticos como el petróleo, se agotarán.

Tendrá que cambiar, por lo menos en el sentido,

de que tenemos que cultivar unas plantas

que sean mucho más productivas que las actuales,

que sean unas plantas que tengan resistencia a enfermedades, insectos,

que tenga resistencia a la sequía, a la sanidad,

por lo menos mejoradas con respecto a las que tenemos ahora mismo.

El futuro requerirá un esfuerzo tecnológico importante

para producir suficientes alimentos para todos.

El IRTA, de la Generalitat de Cataluña,

es uno de los centros donde los científicos investigan

nuevas formas de producción de alimentos.

Una vía digamos, importante,

hacia la mejora de la capacidad de alimentar

va a ser precisamente producir hortalizas y frutas

que produzcan que se resista durante más tiempo sin echarse a perder.

Un factor clave en el futuro va a ser el de la post cosecha,

que es el periodo comprendido entre la cosecha del fruto y su consumo.

Si no fuera por los tratamientos post cosecha

que sirven para alargar la vida de las frutas y verduras,

el 50% de la producción agrícola se perdería.

Para hacer este proceso de post cosecha, es decir,

para tener esta fruta, digamos, en condiciones durante largo tiempo,

lo que se hace es, digamos, ralentizar el proceso de maduración

de esta fruta.

Para poder conseguirlo, lo que hacemos fundamentalmente

es bajar la temperatura hasta el máximo posible hasta que,

digamos, no le produce ningún daño

que en algunas frutas puede ser 0 grados

pero, en otras que son tropicales son diez o doce grados

y, la otra opción, es bajar el oxígeno,

evitamos que la fruta pueda respirar.

Durante este proceso los alimentos conservan sus nutrientes

pero pierden sabor y aroma.

Los científicos tratan de reducir al mínimo

las alteraciones fisiológicas y patológicas de la fruta

para que pueda ser consumida como fresca por más personas

y más lejos del lugar donde fue cosechado.

Estamos trabajando en entender

por qué un hongo ataca a unas frutas y a otras no.

Estamos estudiando cuales son los genes relacionados

en este proceso de patogenicidad, de podredumbre,

para luego entender que variedades serían las más interesantes

para que no se pudrieran, por ejemplo, ¿vale?

Por tanto, estamos trabajando en parte de este proceso

y en el otro proceso estamos trabajando

en sustituir algunos productos

por otros que sean más respetuosos con el medio ambiente.

Por ejemplo, estamos desarrollando microorganismos,

serían agentes de control biológico,

para que puedan evitar que se pudra la fruta.

También es importante desarrollar técnicas

que permitan optimizar al máximo los cultivos.

Pere Arús, trabaja en la mejora genética

para conseguir cultivos más rentables.

Algo que se hace desde hace 100 años de forma instintiva

pero, que hoy incorpora tecnologías muy modernas.

Una de sus aplicaciones son los polémicos transgénicos

pero, hay otras como la utilización de la información del ADN

para predecir el comportamiento de una planta.

Cogiendo una muestra de manzano por ejemplo,

con una plantita pequeña,

podemos saber si esta planta cuando sea grande

va a producir manzanas de color rojo, o de color verde,

o cual va a ser la resistencia de estas manzanas

a determinadas enfermedades

y, lo mismo con otros cultivos con los que trabajamos, ¿no?

Entonces, esto es algo que ya se está usando en la práctica

para poder ir más deprisa y para poder ser más precisos

en la selección.

José Miguel Mulet también trabaja en la mejora genética de las plantas

su objetivo es lograr cultivos resistentes a la sequía.

Para hacerlo, él usa métodos de manipulación genética

y ha insertado el gen de una remolacha en esta otra planta

Hemos identificado genes que, sabemos que por sobreexpresión,

son capaces de dar tolerancia a sequía y a frío,

esto lo hemos probado en los sistemas modelo,

primero lo probamos en la levadura Saccharomyces Cerevisiae,

y luego lo probamos en una planta de investigación

que se llama, Arabidopsis Thaliana.

Y ahora estamos viendo

si esos resultados que hemos obtenido en sistemas modelo,

son aplicables a plantas de interés agronómico

como puede ser el tomate o la berenjena.

Mulet ve en los transgénicos

una solución a muchos problemas que plantea el futuro.

Los productos transgénicos garantizarían la cantidad,

la calidad y la conservación de los alimentos,

necesaria para alimentar a todo el planeta.

Hay posibilidades de hacer plantas que sean capaces

de incorporar más fácilmente el nitrógeno al suelo, a las hojas,

y al resto de la planta, por lo tanto,

plantas más eficientes desde el punto de vista

de la nutrición o de la fertilización.

Plantas que sean resistentes a la sequía, es decir,

que puedan cultivarse en unas condiciones de menos agua

y que sin embargo, produzcan de una manera parecida

a las que tienen mejores condiciones.

Bueno, todas estas cosas,

desde el punto de vista del cambio climático

y desde el punto de vista de productividad,

son absolutamente cruciales.

Aunque polémicos, los transgénicos cuentan con el beneplácito

de una gran parte de la comunidad científica.

En Europa, solo está permitido cultivar

maíz transgénico resistente a insectos y pesticidas

pero, hace 20 años que otros países del mundo

cultivan productos transgénicos.

En total hay 150 millones de hectáreas en el mundo

y aún no ha habido ningún caso que demuestre

que perjudican la salud humana.

Cuando se desarrollen variedades de transgénicos

como puedo ser el trigo apto para celíacos

o la carne de cerdo con menos colesterol,

o maíz o tomates ricos en antioxidante,

pues la gente apreciará mejor estos beneficios

y yo supongo que, el miedo absolutamente infundado que tenemos,

ira despareciendo poco a poco.

En el lado opuesto, los ecologistas dudan

de la inocuidad de los transgénicos en la salud

y critican que estén desplazando la producción ecológica.

Tiene una talón de Aquiles,

la producción ecológica en el mismo espacio,

cae la producción entre un 30 y un 50%.

Somos 7000 millones de personas,

si ahora toda la producción se hiciera ecológica

tendríamos entre un 30 y un 50% menos de alimentos,

lo cual no daría para alimentar a toda la humanidad.

-Es verdad que el rendimiento de la explotación es un poco más bajo

pero, en esas cuestiones, para eso estamos los científicos,

para intentar mejorar, superar y llegar en la medida de lo posible

a obtener buenos rendimientos comparables,

con los de la producción convencional.

-Sin embargo,

para conseguir algo que sea más respetuoso con el medio ambiente

se puede hacer de muchas maneras diferentes, ¿no?

Una de ellas, por ejemplo,

yo creo que es un poco contradictoria

con el pensamiento de algunos ecologistas

es que, se podrían utilizar perfectamente plantas transgénicas

resistentes a plagas y enfermedades

o más eficientes en la simulación de fertilizantes

como una parte de la agricultura ecológica.

Una de las ultimas innovaciones de el ejercito norteamericano

tiene que ver con la comida.

Se trata de un sándwich que no caduca nunca.

Tiene sabor a pollo barbacoa

y es inmune a las bacterias y al paso del tiempo,

dicen que es sano y encima sabe bien.

Los investigadores han conseguido

que conserve sus propiedades durante tanto tiempo,

controlando el PH de la comida y diseñando un nuevo envoltorio

capaz de absorber oxígeno.

Ahora siguen investigando en busca de una pizza

que se mantenga siempre como recién hecha.

Una empresa de EE.UU ha creado el primer animal

modificado genéticamente para consumo humano.

Se trata de un salmón transgénico

que crece el doble de rápido que los normales

y está especialmente diseñado para adaptarse a las piscifactorías.

Solo han tenido que manipular dos genes

para conseguir este nuevo salmón.

Un gen activa la hormona de crecimiento

y el otro sirve de anticongelante para que el pez

no deje de crecer en invierno como hace naturalmente.

Este salmón alcanza en 18 meses

el peso que tendría uno convencional de tres años.

El salmón transgénico todavía no se puede comercializar.

La carne cruda aporta menos energía.

Eso ha demostrado un equipo de investigación

estudiando ratones de laboratorio.

A unos les daban carne picada cruda y a otros hamburguesas a la plancha.

Los ratones disfrutaban de la comida por igual

pero, al estudiar el efecto de la dieta en el peso,

los investigadores vieron que los que comían carne cruda

adelgazaban rápidamente.

Los resultados cuadran

con lo que dicen los antropólogos que estudian la evolución humana.

Cuando aprendimos a cocinar los alimentos

conseguimos que la comida nos aportara más energía,

algo que sirvió para alimentar mejor nuestro cerebro.

Cocinar nos convirtió en lo que somos hoy.

El gluten que contiene gran parte de los cereales

es un problema para las personas celíacas.

Un equipo de investigación español

ha logrado eliminar la toxicidad del trigo

manipulándolo genéticamente.

La harina resultante tiene la misma textura y sabor

pero, se ha eliminado el 99%

de la proteína que afecta a los celíacos.

Ahora pretenden aplicar técnicas similares

para eliminar el gluten de la cebada y el centeno.

No se prevé que se pueda comercializar el nuevo trigo

antes de cinco años.

Muchos creen que en los supermercados abundan

los alimentos transgénicos,

nada más lejos de la realidad.

Los transgénicos abundan en la vida cotidiana pero no en la alimentación,

la mayoría del algodón, por ejemplo, es transgénico.

Encontramos productos modificados genéticamente

en la ropa, en los billetes o en el material sanitario.

Los detergentes también tienen enzimas

que se consiguen con ingeniería genética.

Para encontrar transgénicos en el supermercado

hay que mirar en el pasillo de productos de limpieza

antes que en el de frutas y verduras.

El movimiento ecologista.

Rachel Carson era bióloga marina.

Comenzó a interesarse por compuestos químicos como el DDT

cuando unos amigos la contaron que los petirrojos de su zona

habían muerto tras un rociado masivo con este insecticida.

En 1962, Rachel, recogió este hecho en "Primavera Silenciosa".

En este libro, la bióloga advertía

de los efectos perjudiciales de los pesticidas

sobre los seres vivos y el medio ambiente,

y culpaba a la industria química de la creciente contaminación.

Muchos científicos lo tildaron de fantasioso

pero años después, Rachel lograría que el gobierno de EE.UU

prohibiese el uso agrícola del DDT como insecticida.

Primavera Silenciosa se considera hoy

el primer libro divulgativo sobre ecologismo

y el que inicio el movimiento ecologista en el mundo.

Este año se celebra el 50 aniversario de su publicación

aunque su autora, nunca conoció su influencia,

Rachel falleció por un cáncer de mama

año y medio después de que el libro saliera a la venta.

España es el primer país de la UE y el sexto del mundo

en cuanto a producción ecológica.

El 10% de las tierras españolas

están destinadas a este tipo de cultivo

y no solo producimos comida ecológica, también la comemos.

A pesar de que la mayor parte de la producción se exporta,

cuatro de cada diez hogares españoles

sirven alimentos ecológicos en su mesa.

¿Es una moda? o ¿son realmente mejores alimentos?

Berg solo cocina alimentos ecológicos para sus clientes.

Este cocinero, ganador de una estrella Michelin en 2009,

promueve las bondades del producto ecológico

tanto para el paladar como para la salud.

Lo hace junto a Carlos Álvarez Dardet,

catedrático de salud pública de la universidad de Alicante.

Carlos cree que la agricultura intensiva

no solo es nociva para el planeta si no que, para la salud humana

es una puerta de entrada a los contaminantes químicos.

El problema es que muchos de estos productos fertilizantes

tienen muchas similitudes químicas con productos naturales al ser humano

con lo cual, digamos, simulan dentro del organismo, por ejemplo,

con los disyuntores endocrinos, hormonas,

y producen anomalías sexuales.

Pensando en su salud y la del planeta,

cada vez son más las personas que se apuntan al carro ecológico

aunque suponga pagar algo o mucho más.

Sin embargo, no hay evidencias científicas

de que lo ecológico sea más saludable.

La mayor parte de sustancias cancerígenas y químicas

que ingerimos en la dieta potencialmente peligrosas

son de origen natural, es decir,

la mayor parte de los venenos, la mayor parte de los fármacos,

son naturales.

Si tu miras toda la composición que tiene por ejemplo, un tomate,

verías que la mayoría de los compuestos naturales

que acumula ese tomate están catalogados como peligrosos,

¿por qué no nos morimos?

Pues, obviamente, porque la cantidad es muy pequeña

y la dosis es lo que hace el veneno.

José Miguel Mulet,

es biotecnólogo de la universidad Politécnica de Valencia

e investigador

en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas.

Acaba de publicar un libro

donde analiza de forma crítica los productos ecológicos.

Hay mucha gente que los compra pensando que son mejores

para el medio ambiente o que son mejores para su salud

pero, el problema es que no hay ninguna evidencia científica

que respalde estas afirmaciones y, de hecho,

si uno va a la página de la UE dedicada a la agricultura ecológica,

en ningún momento le van a decir que son mejores para la salud,

entre otras cosas porque, en el primer reglamento

prohibía explícitamente anunciarlos así.

Y a pesar de que la UE es muy exigente con la seguridad sanitaria

de los alimentos convencionales, el mercado de lo ecológico

crece cada año a un ritmo del 20% en España.

Estamos comiendo tanta química

que no sabemos que efectos puede tener, ¿no?

Hay una especie de gran caja negra y en los próximos años

cuando haya más estudios de biomotorización,

veremos realmente, yo creo,

evidencias muy interesantes.

Lo ecológico es motivo de polémica y también de confusión.

Ecológico, biológico y orgánico significan lo mismo

pero, ¿Es lo mismo ecológico que natural o fresco?

¿Es ecológico el producto de proximidad?

Definitivamente, no.

Los productos ecológicos son los que están certificados como tal

por cada comunidad autónoma según un reglamento especifico de la UE

que rige como deben ser producidos y elaborados.

Deben ser alimentos libres de sustancias químicas de síntesis

como pesticidas, fertilizantes y medicamentos.

Tampoco pueden ser manipulados genéticamente

ni sometidos al uso de aditivos, conservantes o aromas

que no sean los permitidos en la elaboración

de los productos ecológicos.

Los productores ecológicos deben respetar

el ciclo vital natural de los animales y las plantas

y minimizar el impacto humano en el entorno.

Si ponemos un paréntesis

desde el inicio de la revolución verde hasta ahora,

todo lo demás que hemos tenido ha sido producción ecológica.

A pesar de que predominan los estudios científicos

que no reconocen ningún valor adicional al producto ecológico,

excepto que supone un menor impacto medioambiental,

para esta investigadora

experta en agroecológia de la Politécnica de Valencia,

La alimentación ecológica no es solo más saludable

si no también, más nutritiva.

Los alimentos ecológicos pueden aportar mayor contenido vitamínico,

mayor contenido mineral, mayor contenido en proteínas

y también, algo que se apunta desde diferentes trabajos de investigación,

que lo alimentos de producción ecológica de origen vegetal

tienen mayor contenido en sustancias de carácter antioxidante.

María Dolores lleva más de una década analizando

las cualidades de los productos ecológicos

respecto a los alimentos convencionales.

Su investigación se basa

en la comparación de productos de la misma variedad,

ecológicos y convencionales cultivados en temporada

bajo las mismas condiciones de suelo, de clima y de manejo.

María Dolores ha detectado que los alimentos convencionales

concentran mayor cantidad de agua y, por lo tanto,

tienen menor resistencia a la putrefacción.

¿A qué conclusiones hemos llegado?

Pues, los alimentos ecológicos

son alimentos que retienen menor contenido en agua,

este menor contenido en agua no se relaciona exclusivamente

con el sistema de riego si no que, en la gran mayoría de los casos

esta relacionado con el sistema de fertilización.

Si a la planta se le realiza un abonado en forma de nitratos,

la planta va absorbiendo el nitrato y va absorbiendo el agua

y eso, finalmente acaba en la hoja, acaba en el fruto,

acaba en la raíz, en la patata, en la zanahoria, en la cebolla.

Investigaciones como la de María Dolores

son casos aislados.

Tampoco hay datos concluyentes

sobre la calidad organoléptica de unos y otros,

¿es más sabroso un tomate ecológico que uno convencional?

Según un estudio de la Asociación Española de Catadores

sí, lo ecológico sabe mejor.

Pero en eso la comunidad científica tampoco se pone de acuerdo.

Los datos que se han hecho de doble ciego que, hay pocos,

suelen darnos resultados, digamos que, da muy similar,

entre otras cosas porque el sabor

depende de una combinación

de moléculas, etc..

entonces la producción convencional y la ecológica,

este cambio es muy pequeño.

Si que hay una diferencia por ejemplo,

entre los tomates madurados en mata y los tomates de cámara

pero es que, la producción ecológica

también permite la maduración en cámara y si no,

cualquiera que se compre tomates ecológicos en enero,

vera que están igual de insípidos que los del mercado.

Otro de los argumentos sobre el que suele apoyarse

la producción ecológica y que Mulet desacredita,

es, el de que estos cultivos

mantienen la biodiversidad del territorio.

La mejor forma de conservar la biodiversidad es no cultivar,

en el momento en que tú quitas las malas hierbas

ponemos una azada en un campo y metes semillas,

te estás cargando toda biodiversidad que hubiera en ese campo

independientemente que vayas a hacer un cultivo ecológico o convencional.

Ninguna especie cultivada es natural.

En definitiva, faltan resultados concluyentes

sobre las ventajas y desventajas de unos y otros,

según algunos, es cosa de ideología y no de ciencia

según otros, detrás de los estudios se mueven intereses

que nada tienen que ver con la objetividad.

El futuro de la alimentación presenta muchos frentes abiertos,

queremos alimentos sanos, sabrosos y respetuosos con el medio ambiente

y seguramente, serán los mismos que han servido

para alimentar al hombre durante 10.000 años, seguramente.

¿Comeremos alimentos desconocidos para nosotros?

No creo que masivamente.

-Espero que no.

-Seguro que sí, porque la alimentación

está cambiando continuamente como cambian las modas.

-Yo estoy convencido que sí,

ya estamos consumiendo de hecho alimentos desconocidos.

-Alguno, pero muy pocos.

En la película "Soylent Green", Rychard Fleischer,

imaginó Nueva York en 2022.

El mundo es un lugar superpoblado donde la comida escasea

y la carne y la verdura son un lujo.

Soylent, es un concentrado alimenticio que comen todos.

"La comida del futuro", es un documental que muestra

como la ingeniería genética de la semilla es aún controvertida,

y como la crisis mundial de alimentos,

cambiará la tecnología usada por muchas empresas agrícolas.

En la web www.clubdarwin.net

hay un articulo que aborda el tema de la cocina de insectos

como una alternativa real de la alimentación del futuro,

porque tienen muchas proteínas y son fáciles y baratos de criar.

30 familias de todo el mundo muestran en "Hungry Planet"

su rutinas alimentarias.

En este libro puedes ver a través de fotografías

como son sus compras semanales, como cocinan los alimentos

y la forma de consumirlos.

(Música)

Subtitulación realizada por Juan Rosa Rivas.

tres14 - Alimentos del futuro

11 mar 2012

Hace 70 años, los productos químicos comenzaron a introducirse en la industria alimentaria. El objetivo era rentabilizar los cultivos y abaratar su coste de producción. Esto, junto con la mecanización de la agricultura y la ganadería, dio lugar a la producción intensiva que aseguraba una fuente de alimentos estable para una población mundial que ha crecido más en estos dos últimos siglos que en todos los anteriores. 

Al comenzar el siglo XX, 1.500 millones de personas poblaban la Tierra. Hoy somos ya más de 6.000. Pero la explotación intensiva de recursos naturales es también una amenaza a la estabilidad del medio ambiente. Cambiar nuestra forma de producir alimentos para respetar la salud del planeta es el espíritu de los alimentos ecológicos, que no permiten sustancias químicas en su cultivo. 

Sin embargo, ¿podríamos alimentar a toda la población sólo con alimentos ecológicos? La producción ecológica tiene un talón de Aquiles... en el mismo espacio de tierra se produce entre un 30 y un 50% menos de alimento que un cultivo convencional.  Carlos Álvarez Dardet y María Dolores Raigón apuestan por los alimentos ecológicos porque dicen que son más beneficiosos para la salud, pero José Miguel Mulet duda de su efectividad y cree que debemos potenciar los transgénicos. Josep Usall y Pere Arús investigan para encontrar formas de producción y conservación de alimentos que se adapten a las necesidades alimentarias del futuro.

 

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