Tendido cero La 2

Tendido cero

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No recomendado para menores de 7 años Tendido cero - 07/12/19 - ver ahora
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(Música)

¿Qué tal? Buenas tardes.

Gracias por ocupar asiento en este tendido,

que es tendido informativo y divulgativo

de la fiesta de los toros, de la tauromaquia.

Y en los aspectos divulgativos

estamos ya mirando atrás en estas fechas

para recoger y recopilar algunos de los temas,

los más interesantes,

tratados en este 2019 aquí en nuestro programa,

pero hoy vamos a empezar con una cuestión

que es portada de todos los medios de comunicación

durante estos días, la cumbre del cambio climático.

Pues bien, en esta cumbre,

esperemos que se hable de la dehesa,

y ahora que se habla tanto de combatir

el llamado efecto invernadero,

hay un espacio único en la Península Ibérica

que es la dehesa, que es un sumidero, precisamente,

de esas emisiones de CO2 y también es un generador de oxígeno.

Bien, en ese entorno, Carlos, muy buenas tardes,

hay un animal clave,

que es el toro bravo, el toro de lidia.

Efectivamente, porque nos pensábamos, no sé por qué,

que esto del cambio climático,

de la desertización del planeta está muy lejos,

está en el polo norte o en el Ártico y no,

está al lado de cada ciudad donde vivimos

y donde ustedes nos están viendo,

en los pueblos desde donde ustedes nos están viendo,

que es esa especie de éxodo y de abandono del campo.

El campo si no se maneja, el campo si no se trabaja,

el campo si no se cuida es la tierra que se muere,

es una tierra yerma que no sirve para nada.

Precisamente, el toro bravo en la dehesa

sirve para fijar población,

fijar manejo y, por lo tanto, tener una naturaleza en equilibrio,

una naturaleza que nos da oxígeno, pulmón,

que nos da ese ecosistema que necesita, no solo la dehesa,

sino el planeta, la Tierra,

España y cada pueblo para poder sobrevivir.

El toro es fundamental, el toro es ecología.

Así es, por eso hoy,

dada esa importancia de la cumbre del cambio climático,

dada la importancia de la dehesa

y dada la importancia del toro de lidia,

vamos a escuchar a un ingeniero agrónomo

que es ecologista y que, fíjense, no es aficionado a los toros,

pero él reivindica la importancia, precisamente del toro,

en este espacio maravilloso y único llamado dehesa.

(Música)

"La dehesa, una extensión de tierra que tiene una superficie

similar a la de la provincia de Vitoria,

un ecosistema biológico

con un equilibrio sostenido modélico,

en donde cada elemento cumple una función esencial,

desde el hongo más microscópico del suelo

hasta el mamífero más grande.

Unos y otros crean una cadena de maquinaria biológica perfecta

desde tiempos de la Reconquista.

Ustedes dirán desde la ciudad que el cerdo ibérico

es uno de los reyes de la imaginería de la dehesa,

insaciable de apetito,

que devora una y otra vez esa semilla gigante

que el viento no puede transportar, que se llama bellota

pero ¿es el cerdo el rey de la dehesa?

En absoluto.

Este animal vive y se desarrolla

porque existe otro de superior grado natural.

Algún niño de ciudad o algún adulto, más de uno,

pensarán que este animal superior es el ciervo,

pero tampoco es la verdad.

Cerdos ibéricos, ciervos, gamos, culebras, serpientes, águilas,

cualquier fauna y flora se sostiene

porque existe un animal llamado toro bravo, que guarda,

protege algún árbol longevo de apariencia rústica y fuerte

que estaba cuando nacimos y estará cuando nos vayamos a morir,

la encina.

El centro vital del ecosistema es la encina,

que está protegido por el toro bravo

y el modelo de explotación ganadero de bravo.

Es el único posible

para que el ecosistema de la dehesa exista,

y con ella, el ecosistema perfecto, el mejor que hay en Europa.

Esta es una verdad científica irrefutable.

El deterioro y el peligro de desertización de la dehesa

es grande, porque los modelos de explotación,

sin el toro bravo, están acabando con la encina.

No lo decimos nosotros, lo dice César Martín,

un biólogo científico, un ecologista,

un ingeniero agrónomo no aficionado a los toros."

Cuando la encina pasa de los 100 años

crece anualmente menos de un milímetro el grosor.

Crece mucho en los primeros años y así, poco a poco.

No llega nunca a los 5 milímetros del anillo de crecimiento.

Ese que vemos ahí, podemos hablar de un diámetro de 55 o 60.

Pasa de los 150 años esa encina de ahí.

Esta que estamos viendo aquí

puede tener un diámetro de 40 cm o 45.

Ya tiene 100 años seguramente.

Aquella que vemos allí al fondo, un poco más pequeña,

parece que tiene algún problema sanitario,

pero es mucho más delgadita.

Puede tener sus 50 años.

Van evolucionando.

Es lo que decimos,

tenemos tres clases diamétricas de edad totalmente distintas,

que es lo que conforma una dehesa, una masa irregular totalmente.

La edad de la encina la vemos realmente

con los diámetros que tienen.

Hablábamos antes de 35 o 40.

Realmente esto nos lo está dando la forcípula.

Nos da 30 centímetros.

Es lo que decimos,

encinas de este diámetro pues podemos hablar tranquilamente

de que pasan de los 100 años, posiblemente.

Esta, sin embargo,

estábamos viendo de lejos que podría ser lo mismo

y, sin embargo, el diámetro está en 64 centímetros.

Aquí hablamos de que esta encina posiblemente tenga más de 200 años.

Y a partir de 15 se habla de que el ganado vacuno

no le accede,

ya empiezan a no ser capaces de llegar a las ramas altas.

Al no llegar a las ramas altas no puedes tirar de ella,

porque es que podrías partir una rama principal.

Pero una de las cosas que tú comentabas

era que el retinto, por ejemplo, es mucho más agresivo

a la hora de tratar de comer

o de alimentarse con una encina que el bravo.

Imagínate un retinto en pleno verano,

que no tenemos nada de comida.

Un retinto llega aquí,

te coge esta rama y tira con la fuerza que tiene una vaca

y parte de la rama principal.

Y después, coge la otra, que rompe otra principal, y al final,

acaba rompiendo la encina por la mitad.

O metemos una retinta,

que la característica de ese ganado...

Una vaca retinta nos puede pasar de 1.000 kilos

cuando está como madre.

Lo que se vende son generalmente terneros y demás, pero ahí están.

Las madres están durante muchísimos años en la dehesa

y realmente multiplican por dos

a cualquier semental de los que tengamos aquí en peso.

Yo, realmente,

no soy de los que siga de continuo el toreo,

pero yo este animal lo llevo conociendo en la dehesa

y en su ambiente toda la vida.

¿Qué otro significado tiene este animal

que no sea el ámbito taurino?

Si desaparece el ámbito taurino estamos hablando

de que desaparecería otra especie más.

Aquí hay una selección genética.

Hay una selección de las mejores reses.

La res que no vale, pues acaba siendo carne,

igual que cualquier otra ganadería de vacuno que tengamos,

que específicamente está hecha para carne.

Sabemos que hay ciertos ejemplares

que no pueden tirar para adelante en la lidia del toro.

No se van a quedar aquí por abandono,

no va a venir un león de la sabana a comérselo,

el depredador somos nosotros como humanos.

Todo lo que estamos viendo es lo que, mal o bien,

es lo que el majeo del hombre y del ganadero de bravo

ha traído hasta la actualidad.

El tema principal es ese,

el que haya una evolución y un equilibrio.

Ese equilibrio se está rompiendo por la superpoblación del ganado

dentro de este tipo de extensiones de dehesa,

dentro de este ecosistema,

porque con el ganado está conviviendo

muchísima fauna silvestre,

tanto de aves, como de mamíferos, como de insectos, como...

Y flora.

Aquí hay una diversidad de flora tremenda también,

de todo tipo.

No solamente es el suelo, sino el hongo que tienes,

las bacterias, microorganismos,

que van descomponiéndose y van haciendo suelo de verdad.

Un árbol no nace encima de una piedra,

necesita nutrientes, como vemos en estos suelos.

Veis suelos negros porque tienen el aporte de materia orgánica

que produce el ganado.

Simplemente las cacas de las vacas están haciendo

que el suelo tenga mayor riqueza en materia orgánica,

que cualquier planta es lo que está buscando.

Si no buscáramos la bravura, buscáramos la carne,

vender la carne o vender la leche,

estaríamos hablando de una superpoblación de la dehesa.

Está claro.

Si buscamos mayor economía...

La economía te lo está dando en una ganadería

las cabezas de ganado que tienes y las que puedas mantener.

Y muchas veces, no somos coherentes porque, además,

los años no son iguales nunca.

Este año podemos tener muchísimo pasto y me aguanta...

Esta finca, vamos a hablar de que tiene 500 hectáreas

y me está aguantando 500 cabezas porque había muchísimo pasto,

pero realmente, como venga un año malo,

la comida que hay en el campo no da ni para 100.

Cuando la economía es la ganadería

y las cabezas de ganado superpoblamos siempre la finca.

Nos vamos siempre al máximo exigido por legislación y demás

y no estamos pensando en que estamos destrozando

un ecosistema realmente por superpoblarlo, es así.

En el caso del toro bravo, yo las ganaderías que conozco,

la mayoría tienen densidades muy bajas,

porque necesitan que el toro campee,

necesitan muchas hectáreas para que se mueva el animal

y coincide con eso.

Y ahora mismo, donde nos encontramos,

es una finca de ese tipo

y por eso estamos viendo lo que vemos.

Vemos que sigue habiendo regenerado la encina,

sigue habiendo una evolución constante dentro del encinar,

y también por la filosofía del propietario,

hay que tenerlo muy claro.

Nunca vas a pensar...

Una encina, como hablábamos antes, 300 años.

Si yo no voy a conocer una encina con 300 años,

pero si tú no piensas en poner una encina

que dentro de 30 años evolucione, que esté ahí,

no se la va a encontrar

el que venga detrás de ti dos generaciones.

Encontrará un desierto directamente,

es lo que va a encontrar.

"Hay dos clases de ignorancia:

una, la del desconocimiento por desinterés.

Sería el que tiene un habitante de ciudad

respecto al ecosistema de la dehesa.

Es el desconocimiento de la mayoría,

pues la población rural es ya solo del 19% en España,

y, dentro de tres décadas, apenas llegaremos al 9%.

Cifras reales que se ocultan

y que forman parte del mayor desastre

que incidirá en los cambios climáticos

en nuestro país.

La otra ignorancia es la del hombre supuestamente letrado,

ignorancia agresiva e irresponsable,

de no querer analizar un medioambiente

antes de atacar a quien es base fundamental

en este equilibrio, el toro bravo.

En esas estamos, asistiendo a la enfermedad melancólica

y quizá ya irreversible de la dehesa;

encinas y robles que se mueren

porque la suma de estas irresponsabilidades,

la desertización de lo rural,

el éxodo de hombres y mujeres a la ciudad

y los mensajes del animalismo radical,

forman un cóctel de terrorismo ecológico,

cuyas consecuencias nadie denuncia.

Acabar con la tauromaquia es acabar

con este modelo de explotación no intensivo de la dehesa,

el que respeta proporciones de espacios,

el que respeta la encina en sus edades biológicas.

Acabar con la encina es crear un desierto

y el ecologismo debe estar alerta de este entramado

y de este peligro."

Sí, los árboles que estamos viendo en la dehesa son preciosos,

muy bonitos, pero son árboles que tienen ya

una media del orden de 200 años de media y más allá.

Y sabemos que la vida útil de una encina

o el turno de edad del decaimiento de una encina

empieza a los 250, hacia los 300 años.

Estamos con un encinar y una dehesa,

no solamente de encinas,

de alcornoque y encinas, que están decayendo,

tienen unas edades grandísimas

y no están apareciendo ejemplares más jóvenes

que estén sustituyendo a los que van decayendo.

¿Qué es lo que pasa?

Se están juntando muchísimos problemas,

que se están viendo ahora realmente.

Se habla mucho de la seca de la encina.

La seca de la encina la produce un hongo, una fitóftora,

de la cual hay un montón de especies

y cepas que se están estudiando poco a poco para saber cómo afecta.

En realidad,

esta fitóftora está en el suelo desde hace muchísimos años,

lo que pasa es que está empezando a afectar ahora.

Yo opino, como técnico,

que realmente es por esa edad que tiene ya el encinar.

No es lo mismo que un hongo ataque a una encina que tiene 50 o 60 años,

a que ataque a una encina que tiene 300 años.

La virulencia va a ser mucho más fuerte.

Aparte de eso, tenemos otros factores,

de los que se estaba hablando, los hemos observado antes.

El Cerambyx cerdo, que es un insecto que su gusano,

por así decirlo, la larva,

pues vive dentro del tronco de la encina

del orden de tres años, de dos y medio a cuatro,

y realmente, su mandíbula son como un taladro.

Tú ves una encina o un alcornoque

que está afectado por ese tipo de xilófagos,

y es un auténtico colador, pierde toda la consistencia.

Si sumamos los hongos que tenemos en las raíces,

a ese deterioro que tenemos en la madera ya,

que le está afectando también a sus ramas,

con todos estos efectos de tiempo y edad,

pues estamos ante una dehesa que está muy, muy envejecida

y lo que necesita es, cuanto antes,

que empiece a aparecer regenerado, y no que venga de golpe tampoco,

hay que planificarlo bien,

mediante proyectos de ordenación de montes y cosas así,

que te puedan decir:

"Quiero una masa irregular", porque yo el encinar,

no quiero que todas las encinas tengan la misma edad,

porque si no, pasaría lo que nos va a pasar ahora,

que todas van a ir a la muerte directa y segura.

Lo suyo es que tengamos encinas con una variabilidad de edad total.

Un ganado con más intensidad es lo que hace que no proliferen,

que no sean capaces de reproducirse por su fruto,

porque consumen el fruto y consumen la plántula.

La plántula que está saliendo la consume también el ganado.

La única forma es que tengamos menos densidad.

Cuando te encuentras una finca como en la que nos encontramos,

que tiene cercados cada 100 o 150 hectáreas,

está perfecta.

Hay variedad de productos que no son forestales ni son ganaderos

que están totalmente en desuso y quizá lo que falta también es eso,

potenciar todos los valores que tiene.

Simplemente, un valor que tiene grandísimo

es el turístico.

La visual que tenemos y los paisajes

que nos regala la Dehesa no lo tienen muchos ecosistemas.

Eso es un potencial económico también de una dehesa

Y hay que saber explotarlo. La diversidad como hablábamos antes.

Hay mucha gente de Alemania que viene a ver un pajarito.

Que no nos lo podemos imaginar,

hay gente que se desplaza desde Alemania para ver un pájaro.

Hay gente que, científicamente,

se desplaza miles de kilómetros para ver un pajarito o un hongo,

que vienen a ver una seta específica

porque se da solo en la Dehesa, y está muy por estudiar,

o sea, que posiblemente aparezcan hasta cosas nuevas

dentro de la Dehesa porque faltan estudios todavía.

Si ponemos en una balanza

cuestiones morales sobre la tauromaquia

o el toreo y la necesidad de la Dehesa,

¿hacia qué lado inclinarías la balanza?

La balanza...

quien lo equilibra es realmente este tipo de ganadería,

al no ser intensiva.

Para mí, la tauromaquia es la tauromaquia

y realmente este ganado está hecho

para ese fin en concreto,

y la Dehesa es un ecosistema perfecto

que convive con ese tipo de ganadería.

Si desaparecen las ganaderías taurinas,

posiblemente, esto pasaría a ser una explotación

de un tipo de ganado vacuno,

pero con muchísima más intensidad.

Peligraría la proliferación de la Dehesa, está clarísimo,

está clarísimo.

¿El tema que decimos animalista?

Realmente, yo me pongo en la piel de un ganadero

que tenga este tipo de ganado.

Si desaparece este tipo de actividad,

este ganado no tendrá uso de ningún tipo.

Iría en extinción, igual que tenemos las encinas.

O actuamos ante ello, o al final...

¿Y qué animales pueden convivir o conviven regularmente

en una dehesa con el toro bravo?

¿Con el toro bravo?

El listado sería interminable.

Podemos hablar de los más curiosos que conviven con el toro bravo.

Empezamos siempre por la vista del humano.

Lo que más nos llama la atención siempre es en tamaño.

Pues, podemos estar hablando desde ciervos, jabalíes, gamos...

los que más llamarán la atención de los silvestres,

aunque sean especies cinegéticas también,

pero aparte, avifauna...

te estás encontrando desde un buitre a un águila imperial

o un águila real campando en la Dehesa.

Podemos ver águilas perdiceras, culebreras...

Muchísimas variedades, que el listado es interminable.

O sea, que la Dehesa no está haciendo

que se quite la diversidad, sino que es al revés.

Hace que prolifere mucho más la diversidad.

"Dicen que las mentiras nunca mueren de viejas.

Ojalá las mentiras de este animalismo actual

y radical mueran antes que la encina.

Esta tiene paciencia, pero hasta la paciencia desaparece

con el tiempo,

cuando el tiempo es injusto y agresivo."

Queríamos hoy en "Tendido Cero" poner también en el debate

ese espacio que han visto, maravilloso, único,

que es la Dehesa,

y el toro de lidia como uno de sus grandes guardianes.

Así que aquellos que atacan a la tauromaquia,

cuando lo hacen, están atacando también a la Dehesa,

están atacando a valores ecológicos

y animalistas de gran incidencia en la naturaleza.

Vamos a hablar de toros y toreros,

que han toreado los últimos días en ruedos americanos.

Terminó la Feria del Señor de los Milagros, en Lima,

una feria con muy pobre resultado.

La prueba es que el famoso escapulario de oro

que siempre se disputan los toreros

que torean en este ciclo ha quedado desierto.

En la última tarde triunfó Sebastián Castella,

pero han fallado, sobre todo,

los toros en esta feria tan importante

de la capital del Perú.

Así que vamos a ver lo que sucedió en dos ruedos mexicanos

y en uno ecuatoriano los últimos días.

Plaza de toros de Guadalajara,

Plaza de Toros Nuevo Progreso, última corrida de la temporada,

en la que actuaban Ernesto Javier "Calita",

que escuchó los tres avisos en su segundo,

Ginés Marín, que no logró nada de relieve,

y Arturo Saldívar, que cortó la única oreja,

del quinto, en un festejo en el que se lidiaron

toros de Xajay.

Una corrida de toros seria,

como estamos viendo en este toro de Saldívar,

por cierto, fue el que mejor embistió,

o el único que tuvo buenas embestidas.

Y el triunfo de Saldívar,

los demás prácticamente no pudieron hacer nada,

Ginés Marín tuvo un lote pésimo.

Estamos ya en la Plaza Monumental de México,

uno de los carteles más esperados de esta temporada grande.

Ocho toros, en concreto, de Reyes Huerta

y dos de Jaral de Peñas para Pablo Aguado,

que confirmaba alternativa,

Enrique Ponce, Fabián Barba y Joselito Adame.

Tarde de excelente entrada

pero también tarde de muchísimo viento

que condicionó, en buena parte, la lidia de los ocho toros.

Sí, porque hubo toros que se dejaron,

otros que en vistieron con bastante buena condición, otros de mejor...

Vemos la ceremonia de confirmación de alternativa de un torero,

Pablo Aguado, que era muy esperado,

y cuando México espera tanto a un torero,

porque viene precedido de una gran fama,

si las cosas no salen bien, se desilusiona.

Y no salieron bien.

Independientemente del lote, independientemente del viento,

no estuvo a gusto en ningún momento Pablo Aguado,

incluso escuchó pitos en esta tarde de confirmación de alternativa

en la Plaza Monumental de México.

Enrique Ponce, muy brillante fue la primera parte de faena,

su primer toro, brindado a través de los micrófonos

de televisión a Mariano de la Viña.

Sí, hubo pasajes muy buenos de Enrique Ponce,

sobre todo, como tú dices, en la mitad de faenas,

en las primeras tandas,

aunque luego ya el toro tampoco sería el mismo.

Luego, el cuarto prácticamente, no dio ningún juego,

así que Enrique Ponce tuvo que conformarse con esa ovación

que iba a escuchar tras lidiar este primero de su lote.

Uno de los consentidos...

el principal consentido durante los últimos años,

cuando hablamos de los últimos años,

podemos hablar, prácticamente,

de 30 temporadas de Enrique Ponce en México.

Fabián Barba tenía una oportunidad.

Es un torero veterano, 16 años de alternativa,

pero también el viento le obligó a refugiarse en sus dos toros

cerca de las tablas y ninguno de los dos ejemplares

tampoco le ayudaron a aprovechar

lo que era, sobre el papel, una importante oportunidad.

La de... evidentemente,

era una oportunidad para este torero hidrocálido,

que tiene oficio, Federico, es un torero que pocas veces falla

pero que necesita mucho más que eso,

necesita un gran triunfo para remontar su carrera.

Segunda actuación de Joselito Adame

en esta temporada grande, iba a ser el máximo triunfador.

Triunfo importante al cortar tres orejas

en una tarde en la que se llevó,

con diferencia, los dos mejores toros,

uno de Jaral de Peñas y otro de Reyes Huerta,

premiados con un arrastre lento.

Y lo que marcó las dos actuaciones de Adame fue, sobre todo,

la vibración, la intensidad.

Es un torero, lo hemos dicho muchas veces en este programa,

que cuando el agua le llega al cuello es capaz de remontar.

Lo tenía más difícil,

cada vez lo tenía más difícil para mantener el cetro en México

y su actuación, sobre todo en el segundo toro,

fue importantísima.

Después del descabello, que te pidan dos parejas en México

significa que la faena ha tenido una gran emoción

y les ha encantado.

Es difícil, insisto, después de descabellar,

que te pidan dos orejas.

A ese primer toro le había cortado

una oreja protestada tras el descabello,

estocada que había caído caída, y esta sobre todo,

de mitad para adelante,

fue una faena que tuvo mucho calado en el público

y que iba a rematar con una excelente estocada.

Como decía Carlos Ruiz,

también con un descabello, las dos orejas,

hubo también protestas de algunos espectadores,

pero, en definitiva, triunfo muy importante

porque tres orejas en la Monumental le colocan ya, en estos momentos,

como el máximo triunfador, hasta el momento,

de esta temporada grande,

porque también cortó una oreja en la corrida inaugural.

Vamos a dejar México. Vamos a ir hasta el Ecuador

para ver imágenes de un festival muy simpático,

la primera edición, el Festival Arte y Solera,

que se celebraba en la ciudad de Tambo Mulaló,

lugar de interés turístico,

que está a unos 35 kilómetros de Latacunga,

en la provincia de Cotopaxi, y a una hora de Quito,

y en la que torearon ese rejoneador, Álvaro Mejía,

rejoneador ecuatoriano, junto a Juan Mora,

Paco Ureña y Alejandro Mora.

Juan Mora, que da gusto verlo.

Fíjate, solo ha toreado una corrida en España este año,

en Cáceres, pero siempre es un torero de culto.

Se ha convertido, por derecho propio precisamente,

en torero de culto, en torero para paladear el toreo.

Tiene unas formas que,

Bueno, nunca pasan de moda y es un regusto verlo torear.

Hubo ejemplares de Vistahermosa,

de Peñas Blancas y de El Andar para este festival amable.

Este es Paco Ureña, que también iba a cortar una oreja,

lo mismo que Juan Mora, pero lo de menos son las orejas,

sino también el compromiso con una afición,

con un país como el Ecuador,

que pasa por un momento delicado taurinamente hablando.

Y este es el sobrino, precisamente, de Juan Mora,

un torero con magníficas formas, como es Alejandro Mora.

Falló con la espada, pero dejó ese estilo

y esa clase que tiene este novillero

al que también se le espera mucho para la temporada 2020.

Poniendo muy bien la mano y, al final, pues...

día muy simpático con esas actuaciones

de los toreros en esta ciudad del Ecuador.

Eso ocurría en estos ruedos americanos.

En España, destacar la noticia de la reaparición,

de la vuelta precisamente a los ruedos

del torero malagueño Salvador Vega,

después de cuatro años apartado de los mismos.

También, que la empresa de Las Ventas,

Plaza 1, está haciendo una encuesta entre los abonados para proponerles

si se suprimen los lunes esa Feria de San Isidro,

sin reducir el número de festejos final del abono.

Y también destacar una noticia

que se ha producido también estos días,

y es que vuelven a la Venta del Batán

los tentaderos públicos impulsados

por lo que se conoce como tauromaquias integradas,

van a hacerse una serie de selección, de chavales,

de aspirantes a toreros a través de distintas pruebas,

distintos tentaderos.

Los dos primeros van a ser el próximo fin de semana

a las 11:30 de la mañana,

esa a madrileña Venta del Batán.

Y luego, va a haber también, tentaderos,

algunos de los cuales están ligados

al famoso Bolsín de Ciudad Rodrigo.

El Bolsín Taurino.

Así que ya habrá actividad continuada también

en enero y febrero en la Venta del Batán.

El concepto de revelación en el toreo solemos ligarlo,

casi siempre, a toreros jóvenes,

pero a veces, Carlos,

toreros muy veteranos pueden convertirse

en revelación en un momento determinado.

Sí, porque el toreo es cierto que vive de la memoria,

de la historia,

pero creo que se cuenta a través del recuerdo

y hay toreros que tienen ese sello identificativo.

Son toreros con arte, tocados por esa varita,

que hacen faenas para ser recordadas.

El caso de Finito de Córdoba que, como tú decías,

ya es un gran veterano,

que entró en Fallas por la vía de la sustitución,

sustituyendo, primero a Emilio de Justo, luego,

al resultar herido Ponce en esa feria,

también, toreó en Castellón y dejó esas dos faenas de espejo

para que se miren ciertos toreros.

Y también, en Castellón,

un torero que es paradigma del arte de torear con arte,

José Antonio Morante de la Puebla

dejó una de sus grandes faenas del año.

El toreo, insisto, es memoria, pero es recuerdo.

Y luego, el resto de la temporada, no toreó mucho Finito,

pero esas faenas a principio de temporada

regeneraron de nuevo la ilusión de un torero con tanta clase

como Juan Serrano, que en Castellón...

que en Castellón y Valencia triunfó.

En Castellón, con un toro de García Jiménez,

y en esa misma plaza, en la Feria de la Magdalena,

lo hizo José Antonio Mirante de la Puebla.

Vamos a recordar aquellas dos faenas

que tuvieron lugar allá por el mes de marzo

en la ciudad de La Plana.

(Aplausos)

(PÚBLICO) ¡Olé!

(Aplausos)

(PÚBLICO) ¡Olé!

(Aplausos)

(PÚBLICO) ¡Olé!

(Aplausos)

Una de las historias más emotivas

y más conmovedoras que les contamos este año la vivimos en Sevilla,

en una escuela que está en los terrenos

conocidos como Amate,

y es una escuela que es ejemplo de humildad y perseverancia.

Es, yo creo, que lo más próximo al concepto de escuela,

de escolástica de Aristóteles, el término griego de escuela, ¿no?

Es una escuela donde Curro Camacho, matador de toros de los 70,

intenta formar, con los valores del toreo,

a las personas, y luego,

si se da algún torero, pues qué bien.

En ese sentido, creo que haya unas cuantas

en la geografía española que están dotadas, precisamente,

de inculcar ciertos valores que creo que están desaprendidos

o no usados.

La de Amate, con Curro Camacho, cada vez va creciendo,

mejorar sus instalaciones, lleva a gente, chavales de Sevilla,

y también de otros lugares.

Es decir, está creciendo y ojalá crezca mucho.

Bueno, pues a esa escuela pertenece un chaval,

un gitanito que se llama Lolillo Soto.

Él vive en una de las zonas más desprotegidas,

no solo de Sevilla, no solo Andalucía, sino de España,

en las Tres Mil Viviendas.

Allí, él nos contó cómo siente la afición del toreo.

Él pertenece a esta escuela de Amate.

"Hay mundos en el primer mundo

que nunca jugarán la liga de ascenso,

hay mundos donde, más que vivir, se lucha por sobrevivir.

Las Tres Mil Viviendas, en Sevilla,

es uno de esos distritos donde te recomiendan que no entres,

pero nosotros hemos pasado la frontera

porque aquí hay un gitanito

que aspiraba de torero para huir del fuego que quemará

a tantos que como él nacieron en territorios prohibidos.

Se llama Lolillo Soto

y en su maltrecha vivienda habita la nada,

sin más decoración que el cartel del único día

que ha toreado en público.

Queremos saber qué siente, qué piensa y a qué aspira."

Lolo, cuéntame, ¿por qué quieres ser torero?

Para sacar a mi familia del barrio que yo vivo,

para poder comprarle a mi padre una casa,

y porque yo quiero ser torero porque me gusta.

Además, lo llevo dentro.

¿Algún amigo del barrio también quiere ser torero?

Aquí no hay chavales, nada más que uno de mi bloque,

se llama Rafael.

Quiere ser torero, pero al final no pudo, no le gusta.

¿Qué te dicen tus amigos?

Mis amigos me dicen que vaya para adelante, que siga así,

que puedo ser algo en la vida, ser algo en el mundo del toro,

que no lo deja, que siga para adelante,

que saque a mis padres de este barrio,

porqué ellos también quieren ser algo

y lo están intentando,

a lo mejor en el fútbol, en el cante...

cualquier cosa que les guste a ellos.

¿Pero estudias también? Estudio, sí.

¿Qué tal los estudios? Bien, tú sabes.

Un poco regulín, la verdad. Te soy sincero.

Estás empezando, pero ¿el miedo?

Yo no tengo miedo.

¿El toro no te da miedo? Le tengo respeto al toro,

pero yo no siento ese miedo a que venga un novillo...

que no... no siento: "Ay, qué miedo".

No, yo siento un respeto, que sé que me puede hacer daño,

y un respeto.

Si llegas a ser figura del toreo y llegas a ganar dinero,

¿qué es lo primero que vas a comprar?

Yo... sacar a mi familia de aquí, eso es lo primero.

A mi familia, a mis padres.

Sacarlos de aquí y después,

poco a poco, lo que venga, para adelante.

Pero ¿seguirías viviendo en Sevilla?

Sí, claro.

Donde yo he nacido.

Esta casa yo no la vendería, porque es donde yo he nacido.

Yo esta casa la tendría como un pequeño...

cómo digo yo...

De ahí he salido yo torero. No sé si me entiendes.

Aquí ha empezado todo. Aquí, aquí.

Esto es como si fuera algo ya muy antiguo.

Digo: "Esto lo voy a tener yo guardado".

De aquí ha salido todo lo que...

de aquí, mi profesión.

¿Vas a los toros?

Sí, el maestro me metió en los carteles de la escuela,

de Sevilla, de la Maestranza, para repartir folletos.

Me puso ahí y he visto todas... llevo ya dos años.

Y he visto todas las corridas de toros aquí en Sevilla.

¿Qué sientes al entrar en la Maestranza?

¿Qué siento? Una cosa...

Digo: "Qué alegría".

Cuando veo a los toreros entrando por las puertas, ese...

¿cómo te digo yo? Ese...

Toda la gente allí con los toreros, hablando, los empresarios, todo.

Digo: "Qué alegría, quiero estar ya mismo así.

Qué alegría, pero me lo tengo que currar también".

Y siento...

(RESOBLA) Una inspiración en el cuerpo...

Digo: "Qué alegría, yo tengo ganas ya de estar ahí

vestido de luces y darlo todo.

Tengo ganas de llegar aquí para que sepan lo que soy".

Cuando ves a un torero salir por la Puerta del Príncipe,

¿estás ahí tú de costalero, alrededor de los costaleros?

¿Estás con ellos? Sí, con ellos.

Los cojo y...

Y lo cojo y siento como un gusto, un cariño.

Digo: "Qué alegría, que yo estoy aquí

como si fuera la familia de los...

los toros...". ¿Entiendes?

Para mí, los toros, es como si fuera una familia aparte.

¿Se te repite algún sueño por las noches de toros?

¿Qué sueñas?

Que me veo en el Callejón de Sevilla.

Un día soñé con el maestro Curro.

Estaba yo vestido de luces con el maestro Curro y Curro Romero,

y los tres salimos por la puerta grande.

Los tres por la Puerta del Príncipe de Sevilla.

Y ese sueño lo he soñado ya dos veces.

Dos veces.

¿Cuándo te diste cuenta que podías ser torero?

Una cosa es quererlo y otra cosa decir: "Oye, yo puedo".

Pues cuando fui a la escuela del maestro Curro.

¿Cómo te enteraste de que existía esa escuela?

Por mi padre que...

y por un chaval, por un hombre que llevaba a su hijo a la escuela.

estaba...

¿Cuántos años tenías?

Yo ahí tenía 13 años.

Yo entré con 13 años a la escuela.

Pero no tenías nada,

no tenías ni capote, ni muleta, ni nada.

No. No tenía nada.

Tú sabes que los toreros gitanos son toreros de mucho arte,

¿tú eres de arte? Sí.

Yo lo he llevado dentro.

Yo he nacido para eso. Quiero ser torero.

Yo quiero...

yo quiero ser torero, quiero morir en las plazas.

Yo quiero darlo todo.

Ya, a partir de este año, nada más que empiece a torear,

yo voy a darlo ya todo.

¿Quiénes son tus toreros preferidos?

¿Quiénes son los que más te gustan?

Es que ahora, en el mundo del toro, no me llegan a mí.

¿No? El que más o menos me gusta

es Roca Rey, ese es mi fan.

Y me gustaría conocerlo, la verdad, y estar con él.

¿Y Morante, que es un artista?

Morante también.

Morante es muy parecido a Curro Romero.

¿Cómo es el maestro Curro Camacho?

El maestro Curro Camacho es lo mejor del mundo,

el que tiene más arte...

La verdad, yo lo quiero mucho.

Yo le tengo mucho aprecio y, para mí,

es como si fuera mi segundo padre, porque todo el día conmigo,

se preocupa, dónde estoy, dónde no estoy,

"no faltes a la escuela"...

El maestro Curro conmigo es lo mejor del mundo. La verdad.

Muy buenas señores, atentos,

atentos todos.

Vamos a empezar el curso en serio y además...

En vez de, no el curso,

también el estreno de esta pedazo de obra

que ha hecho el ayuntamiento por nosotros.

Esto que veis,

el terreno que estáis cansados de verlo lleno de matojos,

mierda y de todo, por fin,

el ayuntamiento de Sevilla se ha hecho cargo de nosotros

y lo que ha hecho es una maravilla.

Ha dejado limpio el terreno,

tenemos 4500 metros cuadrados de albero.

-"Lolillo Soto se enteró un día que había una escuela taurina

no lejos de las 3000 viviendas.

En el entorno de un complejo deportivo

conocido como "Amate".

Una escuela donde la humildad y el romanticismo son

las únicas matrículas.

En este tablero de sueños

un apasionado del toreo imparte consejos.

Su nombre, Curro Camacho.

Matador de toros que tuvo cierto cartel en los años 70.

Este espíritu apasionado lleva 13 años de lucha por sacar toreros

y formar hombres partiendo de los valores

impregnados en la profesión.

Aquí el que llega solo abona 25 euros al trimestre

para estar asegurado, nada más.

Camacho no se cansa de bregar con las administraciones

para que le hagan caso.

Este es uno de esos espacios semiocultos

en las esquinas del toreo donde habitan marginados

que desde su pequeñez transmiten la mayor de las grandezas.

También a ellos, algunos iluminados que hablan de justicia social,

tratan de privarles del único sueño del que disponen.

-Soy un gran rebelde, me rebelo contra lo imposible.

Y para mis alumnos y mi escuela, voy a luchar hasta que me maten.

La filosofía es la que yo quiero darle,

la que meto la cabeza a los niños

que de momento les digo que lo primero es la técnica

y que toreen con mucho arte,

aquí lo que queremos es que sean buenas personas

y buenos hombres del día de mañana.

Aquí no roneamos de nada, porque nada tenemos,

en otras escuelas tienen de todo, mejor para ellos,

así les va, a esta le va muy bien tal como somos,

pobres, humildes pero los tenemos bien puestos.

No hay quien pueda con nosotros,

es la mejor escuela que hay en Andalucía.

He pedido por Facebook a todos los toreros

que al que le sobre una muleta o un capote que la eche

porque no podemos comprarlo, como veréis,

los carros están rotos,

no podemos arreglarlos porque no tenemos dinero.

No tenemos ninguna ayuda,

todas las escuelas en España tienen ayuda, todas, la mayoría.

En otras escuelas, les irá muy mal porque no torean nunca,

ni van al campo,

ellos saben que...

Torean aquellos chavales a los que apuntan a la escuela,

pertenecen a ella, pero no van a la escuela.

Son gente con padres con mucho dinero

y les cubren los gastos.

Aquí los niños saben que en otras escuelas no torean.

Las fuentes de financiación de la escuela,

por lo menos de la mía y creo que de todas,

es lo que le pertenece a cada escuela, a cada año,

dinero que la Junta de Andalucía pone en

la Federación andaluza de las escuelas taurinas.

A mí me pertenece como a todas las escuelas,

1600 euros,

que claro está, hay que pagar 600 a la Federación

para estar inscrito.

Hay que pagar 600 euros y se hace con mucho gusto

y hay que hacerlo.

Nos sobran 1000 euros.

Es para bocadillos,

mantener durante un año a los chavales,

torear, prepararlos en el campo.

Después tenemos una rifa.

Aquí hay chavales que tienen algunos padres

que con suerte están bien, ofrecen un jamón, un queso...

Yo ayudo con lo que puedo

y hacemos una rifa y lo mío es de arte.

Los rifo y se hacen 800 euros.

Estos se gastan automáticamente para que los niños toreen,

es la única forma que tienen de aprender.

Los ganaderos se tienen que poner de acuerdo

en que el futuro del toreo está aquí.

No se pueden pagar 400 euros por torear a una vaca.

Si una escuela quiere ir a un tentadero,

tienen que ir, comprar la bravura

y yo no puedo comprar bravura todos los días.

Ni las demás escuelas.

Pero cuando tengo un poco de dinero, compro bravura,

No hay ganadero que me diga: "Curro,

vente con los chavales que voy a encerrar dos vacas

y os las regalo para que los niños aprendan".

Para que mañana me compren mis toros

si son figuras del toreo.

Si yo estoy tieso, ellos también.

Estos son niños, yo tengo 73 años y me importa una leche todo,

porque no voy a dejar de torear

pero estos niños tienen una ilusión tremenda

por ser figuras del toreo.

Por llegar a la Maestranza y pegarle 20 pases a un toro.

¿Cómo? Enseñándolos, creyéndoselo, haciéndoles creer, practicando.

Si no practican, no pueden ser toreros.

Y mientras encierran vacas a los toreros...

Encierran vacas hasta toreros que hace 30 años

que se tenían que haber ido, y están ahí y les encierran vacas.

A las escuelas no les hacen ni un favor.

Ni uno.

Como no sea comprando. Con nombres ilustres.

Ganaderías de superlujo.

De las que más se torean en España, que te cobran 400 euros.

Mal hecho.

Les tengo dicho a los padres

que cuando haya un niño que no quiere estudiar,

que está emborricado con la escuela y no estudia,

lo castigamos para que no venga en una semana o dos

hasta que no pruebe.

Esa es mi forma porque desgraciadamente no pude estudiar

y me costó mucho dinero a los 20 años

aprender a leer y a escribir.

-"Hoy será un día grande para los cerca de 20 aspirantes,

alguno con un pequeño grado de discapacidad,

a los que se da calor y valor para que se sientan integrados."

-Qué alegría conocerle. -No, no me digas eso.

-Cómo no voy a estar aquí. -Buenas tardes, maestro.

-Un placer, un verdadero placer.

De aquí tiene que salir más de una figura del toreo.

-Por lo menos 1 mozo, maestro.

-Me alegro de verte. -Enhorabuena.

-Muchísimas gracias.

-Hoy hemos tenido una gran sorpresa en la escuela "Amate",

la presencia del maestro Curro Díaz que ha tenido la gentileza

y todo lo que se le puede decir es poco,

de visitarnos y charlar un poco con los chavales

que están llenos de ilusiones, que lo han pedido muchas veces,

"El maestro Curro es el que nos gusta".

Y es el que ha estado aquí.

-Es un verdadero placer venir aquí y ver a tanto torero,

con tanta ilusión

y seguro que de aquí sale alguna figura del toreo.

Seguro. De verdad,

mi máxima admiración por el esfuerzo que estás haciendo

y que estoy a vuestra disposición, para lo que queráis preguntarme.

-¿Cuándo y por qué te empezaron a gustar los toros?

-Fui un día a un tentadero

y me puse delante de una becerra la primera vez

y lo que me causó, la sensación que me causó torear,

me enamoró.

Hasta el día de hoy,

es un veneno que no he sido capaz de quitarme.

Yo me cambiaría por vosotros y por poder empezar con esa ilusión

que tenía en ese momento.

-Maestro, ¿qué sensación guarda de la primera vez que toreó?

-La primera vez que toree fue un día de reyes,

la primera vez que me vestí, tendría 10 años,

fue un día de reyes.

Fíjate lo que son las cosas, cuando terminé,

le corté un rabo a un becerro y en ese momento creía que era,

el que había descubierto el toreo.

Mira que sensación más bonita.

Te das cuenta después y ves lo duro y difícil que es esto

pero sí que recuerdo la ilusión

y cuando llegué al hotel,

creía eso, que era el rey del mundo.

No me cambiaba por nada.

-¿Cuál es su torero favorito después de usted?

-Por la época en la que me tocó vivir,

tengo un vago recuerdo de haber visto

a José María Manzanares,

que en paz descanse. A José Fuentes.

Esos fueron los primeros contactos, ya casi de retirada.

Esos fueron los primeros contactos que tuve con el mundo del toro.

Fíjate en qué dos me fijé.

Ahora mismo, en la actualidad,

mirad la cantidad de toreros que hay.

Buenos y en los que fijarse.

-¿Qué plaza es la que más le gusta de todas?

-Pues, la plaza es según te haya ido,

hay plazas que son muy bonitas por fuera

y por dentro no te han funcionado y no les tienes buen recuerdo.

Cualquier plaza, cuando has toreado a un animal, es bonita.

Venimos aquí a Sevilla y vivimos aquí

y ¿qué plaza hay más bonita que la de Sevilla?

Después tienes triunfos en Madrid...

Y Madrid tienes muchos problemas

y da muchos dolores de cabeza pero es una plaza

en la que todo el mundo sueña con torear

y con triunfar.

-¿Qué se siente al torear en plazas tan importantes, maestro?

-Mucha responsabilidad.

Los días previos son muy duros.

Después, cuando llega el día y ruedan las cosas y funcionan,

creo que todo el sufrimiento y todos los dolores de cabeza

y las noches de insomnio se compensan.

No solo compensan, darías tu vida por volver a vivir esos momentos.

El día más especial que he tenido en mi vida fue en el campo,

en casa de Ignacio González,

había sufrido una cornada muy fuerte aquí en Sevilla

que me había dejado invalido de una pierna

y yo creía que nunca iba a volver a torear.

y...

Le pedí el favor a Ignacio González que era mi apoderado,

es como si fuese mi hermano,

de probarme en el campo y no habían pasado ni 20 días

o 25 días de la cornada tan grave.

Y volver a torear,

y la sensación que te daba volver a hacer algo

que creías que no volverías a hacer,

creo que ha sido el día más importante de mi vida

y la sensación más bonita que he tenido en mi vida.

No necesariamente, por eso hablábamos antes,

no necesariamente una plaza con muchos espectadores.

Estábamos solos y esa sensación nunca la olvidaré,

volver a torear.

-Maestro, ¿qué le gusta más,

torear con capote o con muleta?

-Yo con la muleta toreo más relajado,

más despacio.

Con el capote, es más difícil torear,

Torear con capote es muy difícil.

Me he sentido a gusto con el capote pero por regla general,

en mi caso,

consigo torear más despacio con la muleta.

Pero torear con capote, cuando sales a un toro,

es muy bonito.

No quiero irme sin deciros algo,

no soy nadie para daros un consejo

porque muchas veces no los he aceptado

pero esta es la profesión más bonita del mundo,

la más difícil

pero todo lo malo que yo haya pasado en mi vida,

por un momento en el que haya disfrutado

delante de la cara de un toro, ha valido la pena.

Sois unos privilegiados de empezar una profesión,

de disfrutarla.

Sed vosotros mismos

y dignificad una profesión tan bonita

como es la de ser torero. Mucha gracias.

(APLAUDEN)

(Música)

A mediados de agosto, en dos plazas francesas se vivieron

dos de las mejores faenas de la temporada gala.

Una firmada por un torero veterano

y joven a un tiempo y otra por uno de esos toreros

de la nueva hornada.

Dos toreros dotados de esa difícil facilidad,

que es un sello de identidad en algunas tauromaquias.

Que es muy difícil. Muy difícil

Esa difícil facilidad.

Fueron en dos plazas francesas de primera categoría,

en Dax y en Bayona.

Dos toreros distintos en tiempo y en espacio incluso,

como son Ginés Marín,

muy nuevo y del que esperar todavía,

y otros ya más veterano,

camino de la veteranía, Daniel Luque.

Uno cuajó una faena muy importante en Dax,

cortándole las dos orejas a un toro De Santiago Domecq,

Ginés Marín.

Y en Bayona, se encerró con seis toros Daniel Luque,

cuajó una gran tarde en conjunto

pero sobre todo, una gran faena con un toro de Pedraza

al que le cortó las dos orejas.

Luque ha sido declarado el mejor joven triunfador

de la zona del sudoeste francés,

así que nos apetece mucho volver a recordar

estas dos faenas, estas dos actuaciones,

de Ginés Marín y Daniel Luque en esas plazas francesas.

(Música)

(PÚBLICO) ¡Olé!

(Vítores y aplausos)

Hace pocos años, la ganadería de Gavira

se fragmentó en dos partes, precisamente,

por los hijos del que fuera famoso ganadero Antonio Gavira.

Dos de sus hijos se quedaron con una parte de esa ganadería,

la pudimos ver el año pasado,

y en este 2019 quisimos visitar la ganadería que lleva el nombre,

la otra parte, que es la de Salvador Gavira.

Esta ganadería, esta divisa, este hierro es muy especial

porque lo es desde el punto de vista morfológico

y también lo es en cuanto a procedencia.

Además, está en uno de los enclaves más maravillosos de Cádiz.

Sí, porque estamos hablando del Campo de Gibraltar

que es la zona más meridional de España,

por tanto la zona más meridional de Europa,

que tiene su propio microclima, su propio enclave

donde hay una fauna y una flora tremenda,

muy cerca del estrecho donde están pues los grandes peces,

orcas, ballenas, etcétera,

es un paso migratorio estratégico dentro del estrecho y,

entre otras cosas, volvemos a reivindicar lo verde,

es por esa ganadería o por esas ganaderías

que están en la zona que se permite ese tránsito de la naturaleza.

Sin ese enclave tan importante, sin estar el toro en ese enclave,

estaríamos hablando de otra cosa.

Belén Plaza fue hasta la ganadería de Salvador Gavira

y ahí se encontró con un ganadero que habla con gran pasión,

con gran conocimiento,

con experiencia y teniendo muy presente el legado

que le dejó su padre.

(Música)

La Isla de Vega Blanquilla es una finca de enorme belleza

y de una riqueza medioambiental inmensa.

Está situada en el corazón del Parque de los Alcornocales,

cerca de la localidad gaditana de Alcalá de los Gazules

y en pleno pantano de Barbate.

En sus 400 hectáreas de terreno completamente rodeadas de agua,

los toros y vacas de Salvador Gavira

habitan entre las orillas del pantano

y el monte de alcornoques y acebuches.

Anteriormente, en este hermoso paraje,

pasaron los utreros y erales de su padre Antonio Gavira

antes de que este comprase la finca Soto de Roma.

Y, primeramente, los toros de Baltasar Ibán

en la época de esplendor de ese viejo cortijo

que ahora, en tiempo de sequía,

emerge de las profundidades del pantano.

Este cortijo, que ahora está hundido,

era un cortijo impresionante.

El más emblemático de la zona.

Aquí pastaban los toros de Baltasar Ibán

y vivía don Baltasar Ibán.

Esta finca de Vega Blanquilla

siempre decían las personas de la zona

que tenía algo especial, que tenía alma.

Cuando don Baltasar se la tiende a mi abuelo, el gitano de Casares,

don Salvador Gavira, pues mi abuelo entra con mucha ilusión,

con la ganadería que había comprado en el centro de España

y se trae esas vacas desde la parte de Valladolid, de Pedraja,

se las trae aquí a la provincia de Cádiz.

Cuando pasan los años,

mi padre puede llegar a comprar las 100 hectáreas que quedaron

de esa magnífica finca que ahora está bajo aguas

con su cortijo.

El cortijo de Vega Blanquilla y la finca de Vega Blanquilla.

Es un paraje impresionante,

un ecosistema lleno de toda especie de aves y, por supuesto,

es el corazón, el pleno corazón del Parque de los Alcornocales.

Cuando el 31 de diciembre de 2014,

la ganadería de Antonio Gavira se divide entre los tres hijos

del fallecido ganadero nueve años atrás,

Salvador se desvincula de sus hermanos

y decide iniciar su andadura en solitario

en esta finca de Vega Blanquilla

con la casi totalidad de las vacas nodrizas

y con un nuevo hierro con el nombre de Salvador Gavira.

En el año 2015, el 1 de enero,

pues llegó a un acuerdo familiar para el histórico hierro

de Antonio Gavira con la sangre del encastre Marzal,

se lo queden mis dos hermanos y yo me quedo con todas la madres

o con el 90% de las madres de la ganadería.

Todos los machos y una cuota de hembras

se las quedan mis dos hermanos.

Yo arranco con un lote de vacas viejas.

Unas 120 aproximadamente, pero sin camada.

No tenían ningún macho que venderte.

Al final, sabía que cuando parieran esas vacas,

esperando tres años,

iba a poder comenzar mi andadura normal como ganadero,

pero, ¿cómo vivía yo esos tres años?

¿Cómo emprendía una partición sin tener ingreso a tres años?

Pues, sencillamente,

con la cultura de saber los oficios que me enseñó mi padre.

Aprovechando la corcha, aprovechando la leña,

haciendo la gestión holística donde se guardan las parcelas,

se secuestran las parcelas para la producción de heno.

Aprovechando el coto, lidiando alguna novillada,

y, de pronto, han pasado tres años

y me encuentro con que ya empiezo a tener corridas de toros.

Pero, claro,

con la sangre de la vaca y del toro de Antonio Gavira.

En ese momento,

el reto que se le planteó a Salvador no era fácil

porque partía de cero en una finca totalmente virgen

que no disponía de ninguna de las instalaciones necesarias

para el manejo del ganado bravo,

pero la amplia experiencia adquirida al lado de su padre

le dio seguridad y confianza.

Para tener una ganadería ahí arriba y competir,

tienes que tener una gran finca.

Y yo la tengo. Gracias a Dios.

Esta ahí la de Vega Blanquilla, es un ecosistema increíble,

con muchísimos recursos,

pero no tenía las instalaciones para el bravo.

Con una piara de vacas mansas o con una piara de cabras,

me era mucho más fácil gestionarlo.

E introducir aquí,

criar aquí los machos suponía una dificultad

porque necesitaba una inversión superior.

Una inversión que jamás lidiando corridas de toros

se puede llegar a pagar y amortizar convenientemente.

¿Cómo se hace eso?

Lo primero que tienes que tener es un proyecto para la finca.

Estudiarla, hacer tu maqueta, saber dónde van a ir los cerrados.

¿Cómo vas a aprovechar el monte?

En mi caso, el arma es el agua.

Si yo puedo utilizar el monte por todos sus recursos

para que mi vaca brava, para que mi novillo bravo,

incluso mi toro bravo, patee el monte, coma la bellota,

la carrasca, la metedura del acebuche, y, sin embargo,

solo con la gestión de alambrado

puedo hacer que a una hora determinada

salga a beber.

Para soltarlo o para encerrarlo.

Teniendo claro cómo son las querencias de los animales,

tienes que tener un diseño de todos los cercados

que quieres hacer.

Una vez que tienes eso, pasas a la parte más arquitectónica.

Los corrales, la casa, las instalaciones.

Es importante.

Porque no es lo mismo la exigencia para lidiar en primera

donde tienes que pesar los toros cada 15 días,

si ves si estás haciendo la ganancia a días,

tener un poco de mentalidad incluso de ganadero de manso,

increíble que el ganadero de bravo actual

tenga que pensar como el manso de hoy.

Porque nuestra exigencia de la báscula es tan enorme

que tenemos que saber si nuestra inversión en el toro

nos va a permitir llegar a los 500 kilos

y poder llegar a Madrid o a una plaza de primera.

A la par de eso, viene el entrenamiento.

La exigencia con la duración que le pedimos hoy al toro

tiene que ser rigurosísima en los tiempos de entrenamiento,

no llevar a una plaza importante el animal que no te está cumpliendo

el poder en el entrenamiento.

En mi caso,

tengo unos corrales que no son adecuados ahora mismo

para el toro de 500 kilos que entra y que es capaz de romper una chapa

o que hay que manejarlo

desde un sistema de puertas correderas

y no con puertas abatibles y con cuerdas

como se hacía antiguamente.

Pero es que se hacía antiguamente, mi educación ha sido ahí.

Yo he embarcado muchísimas corridas de toros con mi padre,

incluso con mi abuelo.

¿Cómo maneja en esta ganadería, en esta finca tan enorme,

los ganados?

Sencillamente, siendo un buen conocedor.

Yo me he criado al lado de los mayorales.

Como lo hizo mi padre.

Yo he vivido el toro día a día. A caballo.

Tengo golpes por todo el cuerpo.

Cojeo de una pierna, me duele este hombro.

Pero solo la afición y la fe en que voy a lograrlo

me quita todos esos dolores.

Al final, hay una tradición oral.

A mí me han enseñado.

Me han enseñado mayorales y vaqueros muy buenos.

Hoy por hoy, todavía no posee plaza de tientas en la finca,

pero gracias al apoyo de las gentes del toro,

Salvador realiza sus pruebas de bravura en tentaderos públicos

o en otras casas ganaderas.

Mis becerras las tientan las escuelas taurinas,

porque el director de la escuela, a través de la diputación,

hace ciclos para enseñar a los toreros jóvenes.

Llevo ya casi 35 años trabajando en esto.

Tengo mucho que enseñar.

Y ahora lo hago tentando mis becerras

con los alumnos de las escuelas de Cádiz, en este caso.

Me paseo por todos los pueblos, promociono el mundo del toro.

No me importa no tener la plaza todavía.

Consigo hacer el tentadero, en este caso,

a través del tentadero público.

Cuando tengo que torear algún toro a puerta cerrada

o sacar algún semental, tengo la ganadería de Torrestrella,

de Don Álvaro Domecq,

tengo la de Fuente Rey, de Fermín Bohórquez.

Ellos me ayudan.

Una selección en la que las hechuras,

tanto del toro como de la vaca,

tienen un papel muy destacado para él.

Para ser estricto en la selección

te lo tiene que permitir tu bolsillo y tu cartera.

Eso es fundamental.

Si tienes 150 vacas y quieres tener 250,

o compras por fuera, en mi caso no va a ser así

porque quiero guardar la pureza del encastre,

tengo que abrir un poco la mano para después retroceder.

En mis mejores tiempos de ganadería Gavira,

le daba tanta importancia al comportamiento como las hechuras.

Se desechaban vacas con ocho y nueve de nota

porque no echaban en el toro de raza morucha.

Estrecho en sienes, tocado arriba, un poco degollado y la desechaba.

Porque al final tenía muy claro

que el toro que transmite más bravura

es el que está en las hechuras de mi casa,

aunque le iba a ganar más dinero a un toro más grande,

con más pecho, más palurdón, que coja los 500 kilos antes,

que me permite un entrenamiento sin estar obsesionado con esos kilos

y, sobre todo, que tenga más toro de placer a la primera.

La transmisión de bravura dentro de mi encastre

está en una morfología muy concreta.

Subir poco a poco en musculatura y en tamaño,

sabía que me iba a costar la vida entera.

Pero, poco a poco, creo que lo voy logrando.

Salvador tiene una fe ciega en la longeva sangre

que maneja a la de Marzal.

Una vacada que su abuelo compró hace seis décadas

y que su padre moldeó en busca del toro que soñaba

y por el que siente verdadera pasión.

Según el estudio del genoma de esta ganadería

que hizo Julio Fernández,

fantástico veterinario de la Unión de Creadores,

descubrió que a todos los niveles celulares,

mitocondriales, desde el plasma, etcétera,

resultaba que esta ganadería

tenía una distancia genética increíble.

Como los encastre es más puros.

Y entonces,

sobre esa base científica tenía que investigar hacia atrás.

¿Por qué?

¿Por qué tenía esa distancia genética tan grande?

Esta ganadería se cruza con un toro del Club torero en el año 85.

En el año 30 se le echan dos toros de Pablo Romero

y un toro del Conde de la Corte.

Precisamente, por este ganadero, Marzal, que compró la ganadería.

¿Qué hay más atrás? ¿De dónde viene esa pureza?

Si uno ve el cuadro de encastres, primero ve que Gavira no está,

está Marzal, claro, es la misma raza.

Pero ve que hay una línea directa con el encastre castellano.

Se supone que está extinguido.

¿Y por qué yo tengo esa diferencia en mi ganadería

en todos los niveles del ADN que encaja perfectamente

con la explicación de que aquí hay sangre de ese encastre perdido?

Los ganaderos hablamos mucho, pero el ADN no engaña.

Esas marcas del ADN son imborrables.

Cierto es que todos los propietarios de este encastre se arruinaban.

Tenían la ganadería a 15, 20, 30 años.

No podían competir con otros encastres

que eran más bravos.

Morucho castellano, era una cosa mezclada, impura.

Y, sin embargo,

cómo el refresco de sangre le daba equilibrio

durante también una década

para que el ganadero pudiera subsistir.

No conseguía la reformulación y vendía la ganadería.

Hasta que llega mi padre y da con la fórmula exacta

donde con un 15 o 20%, en este caso, con el toro de Salvador,

consigue un toro capaz de competir con otros.

Yo creo que tengo una raza en peligro de extinción.

A mí no me importa que ahora no me lo reconozca

el Ministerio del Interior,

ya lo hará,

porque la marca genética no se va a borrar.

Soy capaz de aumentar la pureza de este encastre, soy capaz.

Yo estoy enamorado del toro de Antonio Gavira,

estrecho en sienes, tocado arriba,

es que así tenemos los dibujos del toro de raza castellana.

Así es.

¿Tiene futuro este encastre? ¿Se ha perdido?

No se ha perdido. Está en la casa de Gavira.

Hoy por hoy, el joven ganadero tiene las ideas muy claras

con respecto a sus propósitos de futuro.

Mi objetivo principal

es que la rentabilidad de la finca hable por sí misma.

Tengo que ser una empresa productiva.

Esa es la parte que me conecta con la realidad.

Es evidente que yo sigo en este oficio, no solo por afición,

tengo una devoción a mis mayores.

Sobre todo, mi padre.

Entonces, ahí viene la parte pasional.

La parte del bodeguero.

La parte del criador de galgo. La parte del criador de caballos.

Hay una recompensa porque sueñas un toro con unas hechuras,

sale a una plaza, embiste como tú quieres

y eso no lo cambias y por el torero que lo torea.

Porque sabes que el esfuerzo no ha sido instantáneo.

Ha sido a lo mejor un esfuerzo o un recorrido de diez años,

de 15 años, de 20 años,

ese pequeño momento, a veces, es el pago de una vida entera.

Salvador es heredero de la sapiencia

de un ganadero romántico y carismático como fue su padre,

Antonio Gavira, quien supo inculcarle

el amor a la ganadería brava y le dejó una herencia de valores

que no ha querido perder,

algo que pretende transmitir a sus hijos.

Cuando ven llegar a su casa

mi hijo Salvadorito, mi niña Lucía o Blanca,

fijaros que buena vaquera me ha salido,

y me ven muy cansado o dolorido o trabajando los fines de semana,

ahora ellos no lo entienden.

No entienden por qué su padre no lleva una vida normal.

Con vacaciones, con horas libres, no lo entienden.

No entienden que para pasar más rato con la familia

tiene que ser la familia la que venga al campo.

Y esté a lado de su padre.

Incluso que trabajen al lado de su padre

para poder pasar más tiempo, ahora no lo entienden.

A mí me pasó lo mismo.

Cuando yo estaba al lado de mi padre, no lo entendía.

Me rebelaba, porque resulta que en esta sociedad,

el valor del compromiso es algo que hay que eludir

porque da dolor de cabeza, o porque duele.

La educación en el trabajo y la laboriosidad

es esencial para conseguir el objetivo

que uno se traza en la vida.

Es fundamental.

Cuando ellos sean mayores se darán cuenta

que la dedicación que tenía su padre

y que tuvo su abuelo Antonio Gavira,

y que tuvo su bisabuelo,

Salvador Gavira, el gitano de Casares,

ese ejemplo vital en el trabajo será una huella imborrable

donde no sean capaces de eliminar

ya a tres generaciones conservando una raza.

Que eso les pese,

pero solo lo voy a lograr si doy la vida entera por ello.

Solo hablando con mi día a día y con mi trabajo,

poder convencerlos

de que en el futuro ellos también sean ganaderos.

En la personalidad sencilla y bohemia

de Salvador Gavira hay mucho de su progenitor

del que ha tomado el testigo hasta sus últimas consecuencias

destilando pasión por los cuatro costados

por la ganadería brava.

Un apego y una devoción que parece tener continuidad

en las nuevas generaciones de la familia

que comparten con él su enorme ambición.

Han visto a principio de "Tendido cero"

cómo el toro bravo es el guardián, es el rey de la Dehesa,

acaban de ver ese espacio maravilloso

donde están los toros de Salvador Gavira

y también vamos a terminar con toros,

los toros que se recogen en un libro

con unas fotografías magníficas.

Un libro que es un animal también

en un objeto de instrucción en vías de extinción,

un libro, un gran libro.

"Toro y tauromaquias",

sus autores Gorka Azpilicueta y Arsenio Ramírez,

que son, fundamentalmente, dos apasionados del toro.

Comenzaron haciendo fotografías en el campo, en la Dehesa,

en las distintas ganaderías de España,

de Francia y de Portugal.

Incluso también pasaron a la plaza de toros,

como tú decías antes, ese paso comunicante.

No puede existir una cosa sin la otra, por lo tanto,

su gran fotografía pasó de un sitio a otro,

de un lugar natural del toro.

Estamos hablando de un gran libro,

un libro de una obra de 400 páginas y 350 fotografías.

Es, digamos,

el segundo volumen de estos dos grandes fotógrafos

que han puesto en su objetivo una gran sensibilidad

en el toro bravo.

Y antes de dejarles con estas imágenes

que son contraportada de "Tendido cero"

queremos despedir a un compañero

que ha estado con nosotros muchísimos años,

Mario Bacho, compañero de producción,

él se jubila,

se corta la coleta, así que desearle lo mejor

y que nos venga a ver de vez en cuando,

seguro que así lo hará Mario Bacho.

Ya les dejamos con esas imágenes del toro, no solo en el campo,

también en la plaza con ese encuentro de dos destinos.

El del hombre y el del toro.

Aprovechen lo que queda de este largo puente

aquí en España.

Nos vemos dentro de siete días, muy buenas tardes.

(Música)

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Tendido cero - 07/12/19

07 dic 2019

Tendido cero profundiza esta semana en la dehesa como espacio natural privilegiado y en la importancia del toro bravo como su principal guardián, coincidiendo con la cumbre del cambio climático.
Un ecologista no taurino profundiza en este hábitat de flora y fauna productor de oxígeno y sumidero de emisiones de CO2 contra el efecto invernadero.

La actualidad se detiene en plazas americanas antes de recordar las actuaciones de Finito y Morante en la feria de Castellón, las de Daniel Luque y Ginés Marín en plazas francesas, la sacrificada Escuela sevillana de Amate así como la historia de uno de sus alumnos, Lolillo Soto, aspirante que vive en la zona marginal de las tres mil viviendas de la ciudad hispalense.

La ganadería gaditana de Salvador Gavira y las ilustraciones del libro 'Toro y Tauromaquia' completan el contenido del espacio taurino de TVE.

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