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No recomendado para menores de 7 años Somos cine - La vida inesperada - Ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Megafonía del metro)

(Gritos)

-El cosaco en su brioso corcel

va a la estepa siempre al trote,

que del mundo es un azote, zote, zote, zote, zote

porque nunca va a cuartel.

Y si fiero es en la guerra al vencer,

al volver es más terrible.

Porque trae un hambre horrible y de genio está imposible

y su encanto es el deber.

-El deber. -El deber.

-El deber. -El deber, el deber.

(LOS TRES) Y no pagar.

Cosacos de Kazán, que sobre caballo van

sin temor y sin desmayo.

Cosacos de Kazán,

que en la tierra son un rayo y en la paz un huracán.

¿Dónde irán?

Al asalto del caballo

¿Dónde irán?

¿Cómo y cuándo volverán?

Volverán, que no les parta un rayo;

volverán, mediado el mes de mayo;

volverán con más plumas que un gallo

los cosacos de Kazán.

¡Este debe ser mi primo, que viene! -¿Quién?

-Su primo.

¿Es tu primo? Sí, que ya está aquí.

-¿Y cuánto tiempo se queda? Un mes.

Mi madre, que me ha metido en este embolao.

Si no veo a mi primo desde hace...

-Pero si tú no tienes sitio. Ya. Y no puedo tenerlo en el sofá.

Voy a dormir un mes con mi primo. -Ven a mi casa.

Y aguantarte un mes a ti. -Dirás yo a ti.

Venga. Que no, que no, llevo años engañando a mi madre.

Se me ocurrió decirle que vivo

en un piso de dos habitaciones con ascensor.

Y la mujer tiene esa idea en la cabeza.

-¿Y para qué viene tanto tiempo? Yo qué sé, para joderme la vida.

-¿Tu primo qué es, artista como nosotros?

No, no, qué va, para nada.

Es normal... es inversor o algo así.

(Llaman a la puerta) Un poquito gilipollas. Ahí está.

Hola, buenas, ¿qué tal? ¡Guau!

¡Primo, contaba las horas para verte!

¿Cómo estás, Juanito? Juan, Juan.

Juan. ¿Pero de qué vas, Juanito? Pues de cosaco, como estos.

-Estaba impaciente tu primo, loquito por verte.

La familia que tira mucho. -¿Es tu primer viaje?

No, ya vine con los compañeros de trabajo a un curso.

Lo del Metropolitan y el MoMA ya lo tengo hecho.

Como yo digo ahora: a disfrutar.

-¡A escena! -¡Gracias, vamos!

-Soy Sandra. Hola, ¿qué tal?

Encantado. Oye, si ves a la sastra, que venga.

-¡Muy mono tu primo! Tendremos que sacarlo alguna noche.

Eh, tranquila. Si es de mi familia, sólo te lo puedes montar conmigo.

(Música de orquesta)

(Aplausos y murmullos)

Oye, una fotito antes de cambiaros, por favor.

Primo, una fotito antes de cambiaros.

-A ver... -¡Patata!

¡Ahí, ahí, ahí! -¡Os lo vais a pasar bomba!

Pero, primo, ¿qué te ha pasado en la cabeza?

¿En la cabeza? ¿Y el pelo?

¡Ay!

(LLORANDO) ¡Ay, el pe...!

Este es el listo de la familia.

Qué calvo te has quedado. ¿A qué huele esto?

A choto. Pues el sudor no es mío.

Es del que hace de ruso los fines de semana.

¡Ver aquí en Nueva York y de actor a mi primo, no m lo creo, tío!

¿Alguien me necesitaba? ¿Y esta cosita tan mona?

Eh, ¿eres la de vestuario?

Bueno, soy la sustituta.

Yo el sustituto del ruso. ¿Podrías llevar esto a lavandería?

El ruso de verdad es un pedazo de cerdo.

Déjalo ahí y diré que lo laven.

A ver si has dicho un mes y te vas a quedar.

Pero si la mitad de las cosas son para ti.

¿No sales?

No. ¿Y te llamas?

Jody. Pero todos me llaman Jojo.

¡Jojo! Te pega mucho.

¿Y te vas a quedar mucho por aquí, Jojo?

Hasta que Laura, la sastra, salga del hospital.

Esperemos entonces que siga en el hospital, ¿no?

Al principio Nueva York te parecerá sucio.

Pero no me lo digas, que ya me lo sé.

También lo mal que comen los americanos.

Aguántate las ganas, por favor. ¡Venga, vamos!

Verás que los neoyorquinos se ponen de los nervios si los tocan.

Querrás elaborar diversas teorías: que si están reprimidos,

que si Dios, si las armas, que si el dinero.

Me lo querrás contar como si fueras el primer español que teoriza.

Pero yo llevo aquí ya diez años. ¡Diez años, primo, qué fuerte!

Pues sí. Diez años escuchando a turistas españoles

que me quieren contar cómo son los americanos.

Cada día los entiendo menos.

Por eso no te preocupes, que soy poco teórico.

Y no me defiendas la alimentación mediterránea con las hamburguesas.

Y no le digas a mi madre cómo es esta escalera.

A todos los españoles les parece supercutre.

Estoy como mareado. Aquí tienen unos portales

muy cutres pero luego el piso

es cojonudo.

No es el caso.

Cola Cao, galletas Príncipe,

foie-gras La Piara, berberechos Cuca,

dos huesos al vacío,

cinco paquetes de jamón,

crema Nivea, quesitos El Caserío,

chorizo Palacios y arroz SOS.

¡Pero que yo no paso hambre!

Te podían haber deportado.

No hay nada como el Cola Cao de mi madre.

Primo, ¿tu duermes siempre con pijama?

No, no, no. Como es la primera noche

y no tengo confianza, me daba no sé qué.

Bueno, que tampoco vamos a coger mucha confianza, ¿no?

¿Porque tú maricón no eras? No, yo tengo novia.

¡Anda que no hay maricones así! Ya, pero yo no.

Oye, ¿y tu novia qué?

¿Qué de qué? ¿Está bien, regular...?

Es guapa, es lo que dice todo el mundo.

¿Y tú qué dices? Pues lo mismo.

Tú lo que diga todo el mundo. Hombre, pues...

¿Pues qué?

Es que no sé de qué va esta conversación.

¿Tú a qué has venido aquí, primo? A verte.

¿No te ha mandado mi madre a espiarme?

Ah, no, no, no, a mí las vidas ajenas no me importan.

Lo que haga cada uno... no, yo he venido a...

¿A qué? A respirar un poco.

¿A respirar? ¿Y eso qué quiere decir exactamente?

Bueno, en principio, me caso este verano.

¿En principio? Aún no tengo la fecha.

¿Pero, en principio, te casas? Entonces...

Un día me dio por pensar... ¿Por pensar?

Pensé... ¿En qué?

¿Y si todo hubiera sido demasiado perfecto, en mi vida?

¿Y la sensación que tienes cuando todo te salió bien?

¿Sabes cómo te digo?

¿Cuando todo te ha salido bien?

Mira, a las cinco de la mañana te vas a despertar

y te van a dar ganas de mear y de comer.

¡Aguántate, que no tengo jet lag!

Primo.

¡Te quiero!

(Ruido de tráfico)

No, no, pero bien.

Sí. Me he levantado

y le he hecho el desayuno al primo.

Y he recogido un poco la cocina...

Tenía todos los cacharros, todo manga por hombro.

Pero bien, bien. No, no, el pisito muy bien.

Tiene lo justo para que no nos molestemos. Bien.

(Pedo)

Mamá... que sí, mamá, sí te llamo, pero deja que me pase algo.

¡Es que me lo dices ochenta veces!

Que sí.

(Cisterna)

(SUSPIRA)

Oye, el primo te manda besos.

De tu parte se los doy.

¡Qué pesada, ochenta veces me lo has dicho!

Sí, mamá, venga, luego hablamos. Venga, hasta luego.

Buenos días, primo.

¡Qué bueno está el jamón de mi madre!

Que yo iba a salir un rato.

Ah, primo, ahí tengo información pa los españoles que se quedan.

Información sobre el metro, restaurantes buenos, baratos...

Horarios de Empire State, museos...

No te preocupes, el turismo ya lo tengo hecho.

Ya te digo que lo que quiero de este viaje es disfrutar.

Pero como un neoyorquino más: con mis llaves, mi apartamento.

Como si fuera de aquí, vamos. ¡Igual que cuando vine la otra vez!

Los de mi curro no se meten en un sitio así...

¿Ah, no? No.

¿Ni gratis? Ni gratis.

Si vas a estar libre hasta la tarde, me quedo.

¿Hasta la tarde? ¿Tú ves eso?

Estos son los trabajos que me esperan.

¿Pero lo tuyo no era sólo la interpretación?

Pero tú crees que con eso me puedo pagar esto.

¿Esto? Esto...

Esto son 2000 dólares, criatura. ¡Joder!

Pero me voy a enamorar para compartir gastos.

Es lo que hace aquí todo el mundo, enamorarse.

¿Sí, hombre? Coño, lo mismo que harás tú, ¿no?

Relativamente. Yo me voy a casar y voy a compartir una casa...

Tú a lo tuyo, primo, no quiero molestar.

Esa es buena filosofía. Y si quieres que te arregle algo...

No, no, no, dejas las cosas como están, eh. Tú, a disfrutar.

Luego nos vemos. ¡Hala!

¡A disfrutar!

(Bullicio de los puestos)

(Martillo hidráulico)

(Sirena)

¡Hola, mami!

-Hola. ¡Huy, qué cara tenemos hoy!

-Una hora llevo delante de la pantalla paralizada.

A ver, mamá, tú haz tus cosas. Cuando oigas el timbre, te sientas.

-No, que si andorroteo por ahí no lo oigo. Que lo sepas,

me levanto de comer y vengo aquí.

Y el día que no llamas, me puedo pasar 2 horas mirando la pantalla.

Mami, qué presión. -¿Qué hora es allí?

Las nueve, seis horas menos.

-¡Qué disgusto me da que vivamos en horas distintas!

¡Es que lo llevo peor que la distancia!

Ya. -¿Y qué tiempo hace?

No está mal. -Oye, ¿y tu primo?

Bien, por ahí anda, paseando.

-¡Ay, cómo está mi cuñada con ese hijo!

¡Loquita la tiene!

Que si tiene un trabajo buenísimo, que si la novia es un primor...

¡Un regalo para una madre!

Lástima que todo lo que tiene de listo, lo tenga de tonto.

No, no lo entiendo. -Que es un muchacho muy parado.

Su madre dice: "Huy, es que es muy prudente".

Yo la respeto porque es mi cuñada del alma.

Pero ya de chiquillo le decía yo a su madre:

"Oye, ¿este chiquillo no será un poco...?".

Y ella: "Huy, Paula, qué cosas tienes".

Pues prudente no, ¡corto!

Que me pasa lo contrario que a ti:

lo que tienes de tonto, lo tienes de listo.

Ay, mami. -¡Y ella presume de su hijo!

Y lo que yo digo, más difícil será buscarse la vida

en Nueva York que en Alicante.

¡Me tiene harta! ¡Hasta el día menos pensado...!

Bueno, mami, que llego tarde al trabajo.

-Vete, hijo, que el trabajo es sagrado.

¿Ahora estás haciendo de indio? No, mami, de ruso.

-Ay, de ruso. Como es en América,

tengo en la cabeza que haces de indio.

¿Pero por las mañanas haces de ruso?

No, de ruso por las tardes. Ahora voy a dar clases.

-¡Ay... cuánta gente te reclama!

Pero a mí me gustaría, hijo, que...

Que estuvieras recogido en un solo sitio, eh.

De ruso, pues de ruso; de indio, pues de indio.

Pero poder decirle yo a la gente dónde trabajas.

Cuídate, guapa. -Hala, hala, hala.

Oye, que el primo te invite, que el hotel le sale gratis.

Que hay que tener mucho cuidado con los simples.

Besos, mami.

¿Os acordáis de este? Queso de Burgos.

(ALUMNOS) Queso de Burgos.

¡Cómo huele! Cabrales. (ALUMNOS) Cabrales.

¿Y este? Idiazábal.

(ALUMNOS) Idiazábal. ¡Es maravilloso!

No, ¡estoy impresionado!

¿Y este, cómo se llama? Holly.

¿Teta... tetita?

Casi. Tetilla.

Tetilla.

¿Qué suelen decir los catadores de vino?

Que le vino nunca se prueba con queso.

Porque, con queso, cualquier vino parece bueno.

Pero nosotros sabemos que este es un gran vino.

Ribera del Duero.

(ALUMNOS) Ribera del Duero.

-A mí me encanta. El vino en plástico es horrible.

¿Creéis que sabe igual en vaso de plástico?

Como español, sufro mucho, mucho.

Pero, bueno, vayamos al grano.

La tapa. Nos están engañando.

No comas esto, no bebas aquello.

El queso fortalece los huesos.

El vino quema grasas y es bueno para el corazón.

¡El vino adelgaza!

¿Cuántas copas te tomarías al día, Carol?

-¿Tres? ¡O cinco!

Pero siempre con su tapa.

¿Sabéis qué tomaba mi madre mientras me amamantaba?

Su platito de queso y su vasito de vino.

-Eso lo explica todo. ¡Y aquí estoy!

Y ahora os hago una pregunta: ¿es mi madre una alcohólica?

No, mi madre es una santa.

(Risas)

¿Soy yo un alcohólico?

(Risas)

-Juan, perdona, tus clases sobre la importancia

de la tapa son encantadoras.

Gracias.

-Pero estamos aquí para aprender cocina española.

Creo que todo esto es perder un poco el tiempo.

Bueno, es la base.

Primero hay que hablar de la base.

-Sí, pero nos encantaría hacer una tortilla de patata.

O un gazpacho... ¡o paella!

-¡Paella! -Algo.

-Me parece buena idea. -¿Tiene marisco?

-Creo que sí. -Yo no como marisco.

¡Eh!

¡Míralo, así me gusta, que hace turismo con traje y corbata!

Sí, es que voy... ¿Tú sabes hacer paella?

¿Yo? Sí, tú, el de Alicante.

Sí, como todo el mundo, ¿no?

Mira por donde, me vas a servir para algo.

Un día te hago una. Bueno, me voy.

Espera, ¿tomamos un café y te cuento?

Es que no veo el momento de patear la ciudad.

Cuando el verano violento ponga el llano carmesí

y la escarcha deje en mí alfileres de lucero,

te digo porque te quiero que me moriré por ti.

-Yo ansío verte llegar una tarde por Granada,

con toda la luz salada por la nostalgia del mar,

amarillo limonar,

jazminero desangrado

por las piedras enredado impedirán tu camino.

Y nardos en remolino pondrán loco mi tejado.

¿Volverás? Sí, volveré.

-¿Qué paloma iluminada me anunciará tu llegada?

El palomo de mi fe.

-Mira que yo bordaré sábanas para los dos.

Por los diamantes de Dios y el clavel de su costado,

juro que vendré a tu lado.

-¡Adiós, primo!

Prima.

Adiós.

(Cricrí de grillos)

¿Sigues aquí?

Me está gustando mucho.

¿Ah, sí? ¿Conoces la obra?

Bueno, la he leído.

No sólo llevo trajes a la lavandería, ¿sabes?

Ya supongo.

Esto es para ti.

En sombreros. (ASIENTE)

¿Te gusta? Yo me pongo lo que tú me digas.

¿Qué?

¿Qué? Deberías tomar en serio mi trabajo.

Estudio tu personaje para el vestuario.

¿También has leído "Tres sombreros de copa"?

No, estoy aquí sólo por dinero.

(Aplausos)

Si no te pagan por tu trabajo, al final pierdes la pasión

Yo no la pienso perder.

Eh...

¿Quieres venir a tomar algo después de la función?

Gracias pero no puedo, me queda trabajo aquí.

¿Y otro día?

A lo mejor. ¿No sales nunca de aquí?

¿Eres el fantasma de la ópera? Casi.

Preparo una paella en mi casa la próxima semana.

¿Quieres venir?

Un chaval, primo, parecías. ¡Vaya actor se ha perdido el cine!

Bueno, no todo está perdido. No, todavía puede sonar la flauta.

¡Qué historia la de doña Rosita!

Por eso no me gusta ir al teatro, porque me identifico enseguida.

¿Vosotros quién creéis que tiene la culpa?

-¿La culpa de qué? Esa chica

que espera toda la vida a ese novio que se va a América...

¿De qué estás hablando? De doña Rosita.

O sea, ¿la culpa es de ella

por estar dispuesta a esperarle toda la vida

o de él por no decirle que no va a volver?

¿Y tú, tú qué crees? La culpa está repartida, ¿no?

-Ah, ¿no crees que él sea un cobarde y un hijo de puta?

Hombre... un poco cobarde sí, pero...

También hay personas que no quieren darse cuenta de la verdad.

¿De qué estamos hablando? De doña Rosita la soltera.

Ah.

(Teléfono móvil) ¡Hola!

Te iba a llamar justo ahora. -Qué complicado, ¿no?

¿Viene de familia? ¿Qué, con quién has salido?

(RÍE) ¿Con quién? ¿Quién es ese?

¡Acaba de pasar un ratón!

¡Bah! ¿No se lo dices al camarero?

¿Quieres que se lo diga? Pues se lo digo. Perdona.

Mi primo, que ha visto un ratón. ¡Ahí!

-Se lo diré al encargado. Gracias. ¿Está todo bien?

Sí, gracias.

Oye, ¡eh!

Explícame qué es eso del turismo con corbata, anda.

Me acaban de ofrecer un puesto aquí de asesor financiero.

Con lo mal que están las cosas en España... por eso he venido.

Y por verte a ti, claro.

Ya he hecho mi primera entrevista. ¿Y?

Bien.

Esto no se lo he contado a nadie, ¿sabes?

¿Ni a tu madre ni a tu novia?

Quería ponerme a prueba.

Pero tú te vas a casar. En principio sí.

¿Y si te cogen? Pues ya se verá.

Ya.

Eh, me voy a poner copas a un sitio.

¿También eres camarero?

Sí, es un sitio especial, gente del espectáculo...

¡Eh!

¡Hola! ¡Qué sorpresa!

Me iba para casa.

Quería decirte que me gustan mucho tus clases.

Gracias, Holly. Vente a tomar una copa.

Me encantaría pero estoy agotada.

Ah, mi primo. Un gran cocinero. Hola.

Os va a enseñar cómo preparar una excelente paella.

Del mercado al plato, muy auténtica.

Oye, ¿puedo ir yo también a comprar los ingredientes para la paella?

Me encantaría conocer todo el proceso.

Sí, sin problema. Ningún problema, ¿verdad?

Yo, encantado.

¡Pues genial!

Adiós. Chao.

¡Adiós!

(CANTA EN INGLÉS)

Esto está de puta madre, primo.

Llegarás hecho polvo, después del teatro y las clases de cocina.

Voy a emborracharte para que me cuentes algún secreto.

¿Yo? Sí, tú, el de Alicante.

Yo no tengo secretos, primo. Todos tenemos secretos.

No.

¿Te gustaría, por ejemplo, follar esta noche?

¡Anda...! ¿Te gusta la chica de mi clase?

¿La de la paella?

A mí se me ha insinuado alguna vez.

Me ocurre a menudo, ¿sabes?

Te ven ahí, de profesor, un actor...

Te idealizan. Claro.

Pero... aquí no está bien visto tirarse a una alumna.

Yo follaría todas las noches, primo.

Los de campo es que somos muy calientes.

Pues mira, ya sabes.

(Aplausos)

Pa eso me hago yo una buena paja.

Oye, ¿y la novia que tuviste americana, la que fue al pueblo?

Todo viene...

Pero mi madre le puso pegas.

Y me da rabia, pero yo le veía las mismas pegas.

No quiero tener hijos aquí, primo.

Tienes hijos aquí y no son tuyos, son de sus madres.

Son americanos pero no son tuyos.

Las mujeres son muy caras aquí, primo.

Para tirarte a una en la primera noche, hay que invitarla a cenar.

¿Eso es igualdad? No, hombre, no. Mira,

las mujeres aquí son la hostia, ¡están como putas cabras!

Quieren que las invites, que las folles contra la pared...

Que seas sensible, que te cases, contratos prematrimoniales,

que la dejes embarazada, que tengas dinero.

¿Y qué haces? Pues...

El día que estoy muy salido le pagó una cena a una tía.

Pero, claro, no está seguro al 100% que te la vayas a follar.

Tienes que pagar y trabajártelo. ¡Qué difícil, madre mía!

¿Y tú qué? ¿Follas fuera del matrimonio?

Yo todavía no estoy casado.

No... oye, ¿y con Sandra hay rollo, no?

Sí y no...

Somos tan amigos ya que...

Cuando llevo una temporada sin comerme un rosco, la llamo...

La quiero mucho. Pero es como...

Follar de mantenimiento, ¿sabes?

Para mantener la maquinaria engrasada.

Yo... algún rollete he tenido. ¡Vaya!

Siempre con miedo, porque Alicante es muy pequeño.

Pero Nueva York es grande, primo.

Nueva York es grande.

Bueno, ¿qué? ¡Eh, primo!

Bueno... ¡venga, a ver!

Venga, que habrá que descansar, vamos. Ponte, ponte el abrigo

Póntelo, hombre, póntelo.

Ahí.

¿Quién eres?

¿Quién eres? ¿Quién, yo?

Eres tú. ¡Quién iba a ser si no!

No se ve nada.

Ayer puse unas cortinas.

Pero... ¿es de día o es de noche?

¿Pero qué es esto? ¿Pero qué cortinas has puesto?

Las del hotel. ¿Pero qué hora es?

Yo qué sé. ¡Las diez y cuarto!

¡Que me van a echar! ¿Serás capullo? ¡Me cago en la leche!

¡Mira que te lo dije, que no tocaras nada y tú, ahí...!

En Alicante las ponen en los hoteles.

¡En Alicante, pa turistas que se levantan a las 12!

¡Tú eres un turista, pero esta es mi casa!

¡Y necesito ese trabajo!

¡Lo siento, Claudio, lo siento!

-Quieren copas de cristal.

Dicen que las clases son caras, que les prometiste una paella.

Que les devuelvas el dinero de hoy.

Te recuerdo que fuiste vos quien me metió en este lío.

¡Son hijas de puta, Claudio, esta neoyorquinas sólo se quejan!

-Sí, son unas hijas de puta pero hoy tienen razón.

No quería decírtelo...

Han ingresado a mi madre. -¿En el hospital?

Tuvo un desmayo y... Esperemos que recupere toda la movilidad.

-Lo siento. Lo sé, lo sé.

-¿Vas a irte a España? No, no, no, no...

Tenemos que esperar. Están mis hermanas con ella,

hay que esperar... luchar y demostrar a estas hijas de puta...

¡Todos tenemos fallos! -Yo les hablo ahora.

Gracias, Claudio, eres un amigo.

Yo traigo mañana las copas, eh.

Y la paella la montamos en mi terraza, me ayuda mi primo.

Mi primo lo hace gratis. -No te preocupes de eso.

Y ahora andate a tu casa.

Anda, anda.

-¿Pero, bueno...? ¡No me lo puedo creer!

-¡Se va, se va!

-Tía... ¡no mola!

(Timbre de llamada de "Skype")

¿Esta tía por qué no contesta?

Pues claro que te echo de menos, ¿cómo no te voy a echar de menos?

Mucho te quiero, mi amor. Pero es que estas cosas

le tienen que surgir a uno espontáneamente, si te las piden...

Pues nada en especial, ya te digo. Paseo, acompaño a mi primo...

Hoy le he arreglado la cisterna.

Pero me paso la mayor parte del tiempo solo.

Claro.

Vale. Entonces hablamos mañana, ¿vale? Venga, yo también, mucho.

Besito, besito.

Perdona. ¿He interrumpido algo?

No, mi madre, que quiere saber si como bien, si duermo, ya sabes.

Ya. ¿Nos vamos?

¿Por qué habré dicho que la han ingresado?

(Timbre de llamada de "Skype")

Mami, ¿dónde estabas? -En el váter, hijo mío.

Que he oído el teléfono y he pensado:

a ver si Juanito ha tenido un accidente.

Hombre, tampoco hay que ponerse en lo peor. ¿Pero tú cómo estás?

-Bueno, con una descomposición que no me da tiempo ni a llegar.

¿Qué hora es allí? Eh... las doce.

-Ay... las doce, ¡qué pena más grande!

Si me muero, te enterarás seis horas más tarde.

¿Pero cómo te vas a morir, mujer? -Dice el doctor que tengo

heces en melena. Ah.

-Y llama la madre de tu primo y me dice:

"¡Qué pena, tú tan malita y tu hijo tan lejos!".

Le digo: "Pero es que mi hijo una buena colocación". Y ella:

"Menos mal que mi hijo tiene...". ¡Mándala a la mierda!

-Y le digo: "Pero si yo hablo con mi hijo todos los días".

Y ella: "Pero no es lo mismo".

¡Tía mamarracha, que no sabe ni navegar por Internet!

¿Qué?

-Pues nada, que en el fondo tiene razón.

Yo qué sé de tu vida. Porque no quieres venir.

-¡Embustero! ¡Nunca has querido que vaya!

Mami, es que... no tengo ascensor.

-Hijo mío, pues sin ascensor, ya nos apañaremos.

Si yo con tener una cocina...

Pero dice tu hermana que ahora te descalzan en el aeropuerto.

¿Y cómo le enseño los pies a la policía, con esta artrosis?

Nadie se fija. -Bueno, iré

con un justificante del médico, que yo los pies no los enseño.

Y eso si no me confunden con una terrorista suicida.

¿Pero quién te va a confundir con una terrorista?

-Hijo, tú siempre haciéndome de menos, como tu padre.

Ay... nene, que me voy, que tengo una urgencia.

Causa de fuerza mayor.

Mami...

Soy un imbécil.

Bueno, quería ser bailarina y... Era buena.

Pero crecí y me volví demasiado grande.

¿Tú? No, qué va.

(RIENDO) Sí, sí lo soy, sí.

Demasiado alta. Ah.

Así que estudié alemán en la universidad.

Ah, ¿sabes alemán? Un poquito.

Siempre me he sentido fuera de lugar,

como si hubiera sido griega o española.

¿A ti te pasa eso? ¿A mí? No.

En mi familia, volvemos siempre al mismo pueblo.

¿Y te gustaría quedarte aquí?

Nueva York es duro pero... ¿Dónde vive tu familia?

En el campo, al norte del estado.

Es bonito, pero quiero buscarme la vida aquí.

¿Cuánto tiempo llevas de cocinero? ¿Yo? No...

Yo soy asesor financiero.

Pero tu primo nos ha dicho que...

En Alicante todos los hombres saben hacer paella.

Casi nacemos sabiendo, no es nada del otro mundo.

Mi sueño es montar un restaurante de cocina internacional

Cada día dedicado a un país: comida española lunes,

italiana martes, miércoles rusa,

jueves... ya veré. Inglesa.

¿Quieres que me arruine? (RÍE)

Se lo he contado a poca gente. Siempre hay quien te roba la idea.

Quiero llamarlo La Vuelta al Mundo en Siete Días.

¿Qué te parece? Genial, me encanta el nombre.

Voy a necesitar socios, dinero. Pero mi instinto me dice

que lo conseguiré. ¿A ti te pasa eso?

No, yo no creo en mi instinto.

Pero admiro mucho a la gente como tú.

Mira. ¿No es genial?

(Risas de Jorge y Holly)

¿Te gusta? Es gracioso.

Me refiero a mi primo, ¿te gusta?

Es simpático, pero no es mi tipo.

¿Estás segura? Absolutamente.

¿Y cuál es tu tipo? No lo sé.

Los americanos no. Están obsesionados

con el trabajo, con el dinero...

Prefiero otro tipo de hombre. ¿Mediterráneo tal vez?

A lo mejor.

¿Yo? ¿Te gusto yo?

Oye, vas un poco rápido.

Perdona, no suelo ir tan rápido pero es que no tengo mucho tiempo.

Muy bien. Bueno, tengo que irme.

(Ruido del tráfico)

Traed las cosas y prestadme atención que estoy debe salir bien.

Tienes que hacer como que sigues mis instrucciones.

Porque se supone que yo soy el que sé.

De cara a los alumnos. -Para nosotros, ni puta idea.

Eso. Tú no te hagas la graciosa que te vas.

Los pimientos y tomates déjalos. Los que he encontrado.

¡Eh!

-Dime, ¿cómo va tu madre?

Lo malo ya pasó. Ahora a vivir. -A vivir.

Esto, como ya sabéis, es jamón de Guijuelo.

-Jamón de Guijuelo.

Y cecina de León.

-Ah, cecina de León. -¿Era de León?

-Sí, de León. Muy bien.

Primero las tapas.

Hay que beber, pero siempre con su tapa.

Hola. Hola.

Pensé que no vendrías. No podía perderme esto.

Bien. ¿Qué tienes ahí?

-Salud. -Salud.

¡Vaya, al final te has animado!

Sí, pero no conozco a nadie.

No te preocupes. Tú a mi lado todo el rato, ¿vale?

-Perdona, ¿no bebes nada?

-Sola nunca. -Pues vamos a arreglar eso.

-Gracias. -Aquí tienes.

Ahora echamos la carne. Pollo.

Conejo, pollo y conejo.

-Perdona, ¿qué ha dicho? ¿Qué es eso?

-Me parece que ha dicho...

¿Cómo se te ocurre comprar conejo? Muy mal.

¿Qué hago, lo guardo y lo hacemos esta noche?

No.

Esto es cordero de corral.

-¿Cordero de corral? -Ah, vale.

¡Tachán!

Venga, vamos a servirlo.

(MURMURAN)

-¿Podríamos hacer un brindis, no? -Claro.

-Por nuestro profesor, ¡por Juan!

Gracias. Eh...

Y... ¡Y por mi primo!

Gracias. No hay

un Quijote sin un Sancho Panza ni un chef sin pinche.

¡Salud! (TODOS) ¡Salud!

-Esta es la luz de Buenos Aires, la misma luz.

¿Ya no vas a volver?

-¿A Buenos Aires? Sí.

-¿Pero qué pinto yo allá ahora?

Si viviera mi señora, todavía pero...

Ahora tendría que volver solo. Además mis hijos son americanos.

Pero vos sí, vos podías volverte a tu país,

vos tenés a toda tu familia en España.

¿Volver a España? ¿Ahora? -Claro.

No sabes lo que dices.

Bueno, eso es lo que diría mi padre, si viviera:

que volviera a la tienda. A una tienda buena como la tuya.

Él era un genio vendiendo. Sí.

Quería que yo continuara con el negocio...

Nunca se creyó que yo pudiera ganarme la vida como actor.

A lo mejor tenía razón. (RÍE)

-Rinconcito arrabalero

bajo el toldo de estrellas,

sobre el patio que quiero.

Todo, todo se estremece

cuando ella viene a verte.

Y la vieja madreselva

está en flor para quererte,

como una nube que pasa mis ensueños se van,

se van, no vuelven ya.

Gracias, gracias.

Bueno, me voy... ¡No hay nada más patético

que un argentino viejo,

borracho, nostálgico y dispuesto a cantar tangos!

Mañana a tu hora... hasta luego. Adiós.

-Me voy. ¿Quién se viene conmigo?

-¡Chao! -¡Adiós!

-Adiós, Juan. Eh.

-Gracias. Hasta luego.

-¡El conejo estaba buenísimo! Eh...

-Muchísimas gracias, Juan, lo he pasado estupendamente.

Bueno...

Dame.

Bueno, pues...

Creo que me voy.

Voy contigo. Vale.

¿Bajamos a casa de mi primo?

¿Y si baja, qué hacemos? No, no va a bajar todavía.

¿Quieres uno? No, no fumo.

Pero no me importa que fumes.

Mis padres solían hacerlo antes de irse en la cama.

¿El cigarrito para dormir? El porro para dormir.

Ah. Ahora me fumaría yo uno.

En España me fumaba uno de vez en cuando.

Pero cuando llegué aquí, estaba aterrorizado por la policía.

Es curioso, por un lado,

me sentía libre; pero, por otro...

Tenía mucho miedo. Es raro ser extranjero.

¿Por qué raro?

No sé, supongo que todo es más difícil.

¿Por qué?

Porque no tienes nada. Sólo tu juventud...

Y eso se pasa y luego... ¿qué?

Todo lo que podría aferrarme está en otra parte.

Tienes suerte. Al menos tienes algo en alguna parte,

yo no tengo nada en ningún sitio.

Habrás nacido en alguna parte.

En Orlando, la ciudad de Mickey Mouse.

¿Ahí nace gente de verdad? Como yo, por ejemplo.

¡Pero cómo no había caído, eres Minnie Mouse!

Te voy a contar una cosa pero no te rías.

Ya sabes que todo es falso en Disneylandia:

los palacios, los monumentos...

Bueno, pues un verano fui a Sevilla en viaje de fin de curso

y nos llevaron al centro.

Y cuando vi la catedral pensé:

"¡Vaya, aquí sí que saben hacer las cosas bien!".

Ni se me pasó por la cabeza que todo aquello podía ser auténtico.

Aquí estoy con Minnie Mouse que dice que no fuma porros.

Pues no, la verdad. Mis padres son viejos hippies.

Y hubieran querido que fuera más abierta.

¡Y no soy la hija que esperaban!

Creen que soy demasiado convencional.

¿Tú? ¿En serio?

¡Me hubiera encantado que el armario de mi madre

hubiera estado lleno de zapatos de tacón para ponérmelos

y andar a trompicones por la casa!

Yo tampoco soy lo que mi padre esperaba.

Y aunque dicen que soy como él, yo no estoy muy seguro.

Dime la verdad, ¿crees que tengo estilo?

Vamos a ver.

¿Un cierto estilo francés? (ASIENTE)

¿Te gusta mi vestido? (RÍE)

¡Muchísimo! ¡Lo he hecho yo!

Esto del teatro es temporal. A mí me gustaría ser como Chanel

o Balenciaga.

Me han ofrecido irme a Boston con otra compañía.

Ah. Pero si la sastra sigue enferma,

me darán el trabajo aquí. ¿Te marchas?

Sí.

¿Vas a pedirme que pase la noche contigo?

¿Pero bueno... quién lo hubiera dicho de Minnie?

No tengo casa, duermo en el teatro, no lo sabe nadie.

¿Sola, en ese sitio tan tétrico? Sí. Oigo ruidos por las noches.

Bésame.

¿Por qué no me lo has pedido?

¿Puedo besarte?

Oye, si quieres, bajamos a mi casa.

Sí, no tengo dónde ir.

¿Pero sólo... quieres un sitio donde dormir?

No, no... bueno, no... pero primero tengo que decirte algo.

¿Tienes novio? No, todo lo contrario.

¿Y qué es todo lo contrario?

Hace años que no me acuesto con nadie.

¿Por qué? ¡No lo sé!

Todo el mundo me presiona con eso, ¿pero es tan extraño

querer esperar a alguien que te guste de verdad?

No, no, no, no. En realidad yo soy un poco así.

Esto no se lo puedo contar a cualquiera.

Hay un montón de tíos inmaduros por el mundo.

¡Qué me vas a contar!

¿Tú crees que la gente lo hace tanto?

No, qué va. Mi madre insiste tanto

que he tenido que decirle: "Estoy con un actor mayor".

¿Soy yo el actor mayor? Claro, ¿te gusta?

(IRÓNICO) Sí, me encanta.

¿Y tu primo?

Se ha ido con esa chica. Oh.

Estoy nervioso. ¿Por qué?

Un tío como yo, mayor, experimentado...

Ven aquí. (RÍE)

(Jadeos)

¡Es que es acojonante esto! ¿Qué pasa?

(Jadeos)

(RÍE)

Mira que los hecho. No, no...

¿Estás cachondo? Sí. Bueno... estaba.

¡El corazón me late por todo el cuerpo!

Pues a ver qué hacemos.

No me puedo ir ahora.

¡Vamos a hacerlo aquí! No, no, no...

Minnie se merece algo especial.

Esto puede esperar. Dormiremos en el sofá.

(SUSURRANDO) Quédate conmigo, ¿vale?

(Claxon)

(SUSURRANDO) Juanito, Juanito.

Juanito... perdóname, que no te oí entrar.

Ya.

Habrás pensado que tengo morro. No, ¿cómo voy a pensar yo eso?

¿Quieres que despierte a Holly y nos venimos aquí?

No, el mal ya está hecho.

Bueno, pues me quedo aquí contigo. ¿Eh?

¡Que está en el baño! Ya, pero ahora me siento mal.

¿Me quitas mi cama y ahora el sofá?

¿Quieres irte a la cama? ¡Venga, que te largues ya, chaval!

¿Qué haces? No me voy a acostar. Me sabe mal.

¡Es alucinante!

(Cisterna)

(Murmullo)

¿Eh?

¡Puf!

Ay...

¡Se han ido!

He cogido frío, estoy... como con fiebre.

Oye, Juanito... Eh.

Que lo de anoche fue un rollo. Tú verás.

Sólo quiero que tu típico rollo no me perjudique.

(Timbre de llamada de "Skype") Me voy a hacer el desayuno.

¡Eh, hola! ¿Estás mejor?

-Pues ahora con los medicamentos estoy estreñida.

Ay... -¿Qué hora es ahí?

Las nueve en Nueva York, las tres en La Rioja.

-Pues dice tu tía que el primo está muy a gusto ahí contigo.

Y yo pensaba: seguro que Juanito está pagándolo todo.

Mami, que el primo está aquí.

¡Hola, tía! ¿Cómo estás? -Hola.

Encantada de que le hagas compañía a Juanito, que está solico.

Aquí estoy haciéndole el desayuno; ayer le arreglé unas cosas.

Yo, para lo que haga falta. -¡Qué suerte tiene tu madre!

Bueno, ya está. Mami, que te llamo para que me des unas recetas.

-¿Pero ahora quieres cocinar, hijo? ¡Da clases a unas americanas!

-¡Ay, madre mía, si tú no sabes ni freír un huevo!

¿Y das clases vestido de indio? No, de indio no, de ruso.

-Pues le veo mucho mérito a cocinar vestido de ruso. Yo no podría.

Te llamo mañana con más calma. -Se nota que quieres colgar.

Mira, mi madre cree que me gano la vida como actor.

Y, de momento, no quiero que tenga más información.

¿Vale? Yo no le cuento a la tuya que ayer

me quitaste la cama para tirarte a una tía.

Ah, no sabía que era una cosa tan secreta.

No, no es tan secreta.

Pero ella piensa que mi vida es de una manera.

Y quiero que siga pensándolo.

(Ruido de cañerías)

Luego te arreglo el grifo.

¡Eh! ¡Hola!

Mañana me voy a Boston.

Oh... ¿Vamos a tu casa luego?

Mi primo está enfreno.

Pues quédate a pasar la noche aquí conmigo.

A... ¿Aquí? No quiero irme sin...

Un buen recuerdo tuyo, ¿entiendes?

(Bullicio de la calle)

-¿Vamos a tomarnos un trago, vienes?

No es que tengo al primo malo en casa.

-Nene, que nos tienes abandonados.

-Me voy que no llego al restaurante.

¡Taxi!

-Siempre con el primo, siempre con el primo.

Parecen novios, ¿en?

Ven.

¡Ya puedes abrir los ojos!

¡Tachán!

Y tus padres creen que eres convencional.

Es el peor vino que probado jamás. (RÍE)

Me encantó verte el otro día cocinar en la azotea.

Cuando veo a un hombre trabajar con su manos, sudando...

Cambiando una rueda... cortando leña.

¿Te enamoraste de mí mientras hacía una paella?

Me gustabas ya desde hace bastante tiempo.

Oh... Me enamoré del ruso sudado.

(RÍEN)

¿Tu madre cocinaba para ti todos los domingos?

Mi madre vivía para darme de comer.

Por eso ahora está tan triste.

Mi madre siempre traía comida preparada.

La comida china me recuerda a Orlando.

Lógico.

(RÍE)

Pide siempre lo que más desees.

¿A qué estás esperando?

Hazle el amor de una vez.

No dice eso.

¿Cómo se hace el amor en un escenario?

Yo soy solo un actor, necesito que alguien me dirija.

¡Ah!

Espera.

No quiero ir muy rápido.

Quiero que... me digas cosas.

Dime que... te gusto.

Eres preciosa. (SUSPIRA)

Me gustas.

Y me das un poquito de miedo.

¿Miedo?

¿Por qué?

Porque eres tan...

No quiero hacerte daño.

Te aseguro que sé cuidarme mejor que tú.

¡Aaah, aah, ooh, aaah!

¿Qué te pasa? Tengo frío...

Aquí por las noches siempre hace frío.

¡Aah, aah, aah! Oh, perdona.

Ya... ya... ¡Oh, sí, sí!

Ya está, ¿mejor así? Así, creo que sí.

(JADEA) ¡Ya, ya, ya...!

¿Ya? ¿Ya? ¿Te canso, hablo demasiado?

No, no, no, no, no... ¡Sí!

¡Sí! ¡Así, así...! ¡Oh!

¿Te gusta? ¿Te gusta? ¡Me gusta!

Bastante. ¡Bastante!

¡Bastante...! ¡Oh!

¡Bastante...! ¡Oooooh!

¡Ooh! ¡Oooooh!

¡Ooh! ¡Oh!

¡Oooh!

¿Ya está?

¡Oooh!

Perdóname.

¡Oh! Llevamos aquí dos horas.

Yo soy un ser humano.

No pasa nada.

Lo siento.

Hace años que no me pasa esto.

No, en serio, estoy bien.

¿Lo hacemos otra vez?

Eh... Esto necesita recuperarse.

No soy una máquina. Oh, vale, pues hablamos.

(SONRÍE)

¿Te has acostado con muchas mujeres? Pero, ¿qué clase de pregunta es esa?

Si quieres te cuento con cuántos tíos me lo he hecho yo.

¡No!

Gracias.

(RÍE)

Ahora que ya hemos roto el hielo podemos hacerlo en plan salvaje.

¡Sí, en plan salvaje! (RÍE)

(Ruidos extraños) ¿Qué ha sido eso?

Siempre hay ruidos por la noche.

A lo mejor hay más gente que duerme aquí.

(Ruido de cristales) ¡Oh!

(Muelles de la cama)

Pero cómo me he dejado liar por una mujer tan loca.

No te preocupes, ya verás como ahora paran.

Yo me voy.

¿Cómo has podido quedarte aquí? Es gratis.

(Ruido de cristales) ¡Oh!

(Una botella rueda por el suelo)

(Chillidos de ratas) (GRITA) ¡Aaah!

¡Aaaah!

(Chillidos de ratas) (GRITA) ¡Aaah!

¡Aaaah!

Si no llego a estar yo te cagas encima.

Y que lo digas.

Me marcho en un par de horas.

Ver triste a Minnie es demasiado triste.

Cerraré los ojos en el tren y pensaré en esta noche.

Menos mal que...

Las cosas mejoras con el recuerdo.

¿Por qué siempre te haces el gracioso?

Te estás riendo de mí con esa broma.

Me estoy riendo de mí.

¿Pensarás en mí?

Claro.

Te quiero.

Eh, eh, para el carro...

Aquí enseguida

decís te quiero, pero eso son palabras mayores, ¿sabes?

Mira, Jojo...

Me gustas... ¿Pero?

Eh... ¿Sandra es tu novia?

No. Pero te acuestas con ella.

No quiero que te tomes esto tan en serio.

Estás a punto de irte de gira con una compañía de actores.

(RÍE) ¿Acabas de acostarte conmigo

y ya me estás diciendo que me acueste con otros?

Lo que ha pasado no te compromete nada.

Lo entiendo.

Eh, no te enfades.

No, de verdad, lo entiendo. ¿Sí?

No nos conocemos lo suficiente como para echarnos de menos.

(Bullicio de la estación)

Juanito...

Juanito...

¡Juanito!

¿Qué?

He soñado que me dejabas solo como a un perro.

¿Cómo te voy a dejar yo a ti solo?

Si eres sangre de mi sangre.

Mira a ver si me estoy muriendo.

Pues repatriadito y el cuerpo a España, por eso no te preocupes.

Venga... ahí.

¡Hala! Eh... Eh...

¿Qué?

¿Ha llamado ella?

¿Cuándo me dices ella a quién te refieres?

Es que han llamado varias.

Tu madre, tu novia... No, no... Ella.

Que sí, llamó.

Dios me ha castigado por echar un polvo acojonante.

Pero qué tonterías dices.

Duérmete, que te tienes que poner bueno para la próxima entrevista.

-¿Por dónde íbamos? Te estaba tocando aquí un poco

y me hacías algo por aquí por el pantalón, ¿no?

Ooh...

-No tienes ganas, ¿verdad? No, no es eso, es...

-Que no tienes ganas.

¿Cuánto tiempo llevamos haciéndolo?

Joder... Hace...

No me acuerdo.

¿Cuánto hace? -Podíamos habernos casado,

haber tenido hijos, haber hecho algo provechoso con nuestra vida,

pero no. (RÍE)

Yo no te he gustado lo suficiente.

No soy ese tipo de tía loca que a ti te engancha.

Eh, no seas tramposa, que yo tampoco te gustaba ti

como padre de tus hijo, ¿eh?

Si hubieras insistido... Si soy un manso.

-¿Tú un manso? Sí.

(RÍE) ¿Qué?

¿Qué? (RÍE)

(RÍEN)

¿Qué pasa? -No, nada.

(RÍE) No... Que yo... que...

Que siempre he pensado que follamos como de mantenimiento.

¿Cómo?

-Sí... Y cuando yo no estoy con nadie pues tú sirves como para...

Mantenerte la maquinaria engrasada, ¿no?

Pero tú eres un zorrilla.

-Bueno. (RÍEN)

¿Qué era, un superintendente de sexo?

-Pero con cariño, claro.

Me gusta este trabajo.

Que buena pareja hubiéramos hecho...

Si hubiéramos tenido un poquito más de cabeza.

-¿Hechas de menos a la sastra?

No creo que la sastra y yo lleguemos a nada.

-Pero te la has tirado.

No me gusta hablar de ella en esos términos.

-Eso sí que es nuevo.

¿El qué?

-¿Y por qué estoy celosa si yo a ti no te quiero?

Ven a aquí, ven a aquí...

-Déjalo, Juan, déjalo.

Los dos sabemos que esta sería la última vez.

Y eso sí que sería triste.

(Tono de llamada)

Hola, cariño.

Sí, sí, hoy es el primer día que salgo a la calle desde hace ya...

Sí, he tenido mala suerte, pero bueno...

Todavía me quedan unos días para disfrutar.

Espera un momentito, cariño, espera.

(Música india)

Hi...

A West Broadway con Grand Street, por favor.

Ya no...

¿Qué?

No, no, sí que te oigo.

Claro que sería diferente si estuvieras aquí, mi amor.

¿Qué?

He pillado un taxista indio que tiene la música a tope.

(Música india) Adiós.

Gracias.

Y steak tartar y tienen el menú y...

En seguida vuelvo.

Hola.

Hola.

Hola. ¡Qué sorpresa! ¿Cómo estás?

Mejor, un poco mejor.

Te llamé. Lo sé.

Me lo dijo mi primo.

Quería ir a verte, pero... me dio corte.

Vas muy guapo.

¿Te has puesto traje para verme?

No, no, qué va. Es que acabo de tener una entrevista.

¿De trabajo? Sí.

¿Aquí? Aquí, sí... Aquí.

No lo sabía.

Es que no se lo he dicho a nadie.

Bueno... ¿Y qué tal ha ido?

Pues... Muy bien, sí.

¿Quieres tomar algo? No tengo hambre.

¿Te vas a perder la mejor hamburguesa de Manhattan?

¿Dirías que mi cuerpo es el de una mujer que ha tenido hijos?

No... Bueno, no sé.

¿Tienes hijos?

Una hija.

Tienes seis años. ¿Y dónde está?

Con mis padres... en el campo.

Nunca ha vivido conmigo.

Si la trajera aquí no podría trabajar todo el día.

¿Te parezco una mala madre?

No, ¿quién soy yo para juzgarte?

Creo que nunca llegará a vivir conmigo.

¿Por qué no? La vida es larga. La vida es corta.

¿Vas a quedarte en Nueva York?

Supongo, no es algo que deseara realmente, pero... sí.

Qué suerte tengo.

Yo sí que deseo

muchas cosas.

¿Cómo qué? Como tener mi restaurante...

Seguro que lo conseguirás.

Y un... hombre con quien compartirlo todo.

¿Tienes novia en España?

Más o menos.

No sabe que

he venido por un trabajo.

¿La quieres?

Claro.

Si tuvieras... que elegir pasar

una última noche con una de las dos, ¿con quién elegirías?

¿Con ella o conmigo?

Contigo.

Ahora.

(Vibraciones del teléfono móvil)

(JADEAN)

Buenos días.

Buenas. Me marcho.

Te puedes quedar, ¿eh?

Mierda, no he llamado a mi primo.

Esto es Nueva York.

Nadie llama a nadie para avisar que acaba en otra cama.

¿Tú acabas en otras camas muchas veces?

Es una forma de hablar.

Adiós.

Ciao.

(La puerta se cierra)

(GORGORITEA)

(GORGORITEA MÁS AGUDO)

Me gusta. -Tienes que decidirte.

Sólo nos dejan cantar una, hay gente que quiere bailar.

Es que ya no tienen sensibilidad, escucha la otra.

Pero pon atención, que te conozco, y luego votas por una o por otra.

Y un lindo pajarito

cierta noche

herido refugiose en mi

(Alguien entra) ventana

y yo le recogí compadecida. Eh, ¿tú eres tonto, chaval?

¿Qué pasa? Pensé que te había muerto.

Es que me quedé en casa de Holly.

¡¡Aaah!! ¿Qué haces? Me has hecho daño.

¿Que te he hecho daño? ¿Tú eres gilipollas o qué?

Pobrecito pajarito...

¡Las gafas! ¡Coño, las gafas! ¡Las gafas!

(Se oye el forcejeo)

(CANTA) ¡Tonto, me has roto las gafas!

¡Gilipollas! ¡Ahora qué!

-Y los primos ahí juega que te juega como cuando eran chicos.

(RESOPLA)

Me duele todo el cuerpo.

¡Esta tarde tengo función! Te jodes, has empezado tú.

Mira, primo... Eh...

Te voy a ser sincero, creo que para que mejore

nuestra relación... hay que echar la mierda fuera.

¿Qué mierda? La mierda, la mierda.

Yo siempre te he tenido manía, primo.

Cuando mi madre me decía en Navidades: "que viene el primo".

Es que para mí era una pesadilla, no te podía ni soportar.

¿Qué dices? Eras más guapo,

eras un puto empollón, siempre te salías con la tuya.

Todos te mimaban y para colmo cuando hacías

una putada no dejabas huella. El niño perfecto, un hijo de puta.

Los niños no son hijos de puta.

Que los niños no son hijos de puta... Venga, hombre.

¿Qué tiene que ver eso ahora?

Pues que siempre seremos lo que fuimos, primo.

Me sigues pareciendo un puto empollón que ha venido

a mi casa a humillarme. Pero que...

A restregarme tu vida por la cara. ¡Pero, por favor!

Si viniste a Nueva York con tus amigos y ni me llamaste.

¿Tanta vergüenza te daba? Todo lo contrario.

No te llamé porque tenía miedo de que te parecieran gilipollas.

(RESOPLA)

Siempre te he admirado mucho, Juan, desde pequeño.

Si todo eso que dices es verdad me lo podías haber dicho antes.

Porque entonces no sé qué hago aquí.

(Bullicio de la calle)

Entonces, ¿te han aceptado?

Yo creo que en dos meses puedo dominar bien el inglés.

Si llevara el tiempo que llevas tú aquí y hablaría como un nativo.

Y me proponen venirme en junio.

¿Has pensado vivir conmigo?

Provisionalmente. ¿Qué?

(SUSPIRA)

(RÍE)

(RÍE)

(RÍEN)

(RÍEN)

(RÍE)

¿Cuánto te pagan?

-¡Oh!

¿Por qué me ocultaste esto?

Te casas, Dionisio.

Sí. -No eras siquiera un malabarista.

No.

-Te casas, Dionisio.

Me voy a mi habitación. No.

-¿Por qué?

Porque esta habitación es más bonita.

Desde el balcón se ve el puerto.

-Te casas, Dionisio.

Sí, me caso, pero poco.

-¿Por qué no me lo dijiste.

No sé.

Tenía el presentimiento de que casarse era ridículo, no quería.

Me he casado porque me he pasado la vida en un pueblo pequeño y triste.

Pensaba que para estar alegre había que casarse con la primera chica

que al mirarnos te palpitara el pecho de ternura.

Yo adoraba a mi novia.

Ahora veo que en mi novia no está la alegría que buscaba.

No sabía que había mujeres como tú.

Yo no sabía nada de nada.

Yo me casaba porque todo el mundo se casaba a los 27 años.

Pero ya no me caso.

Me casaré contigo y haré malabares con tres sombreros de copa.

-Hacer malabares con sombreros de copa es difícil, se caen al suelo.

Aprenderé a bailar, como bailas tú.

-Bailar es peor. Duelen mucho las piernas y se gana muy poco.

Aprenderé a hacer algo extraordinario para ir contigo.

Siempre has dicho que soy un muchacho maravilloso.

-Y lo eres, tanto que dentro de un rato te vas a casar.

(Suena un móvil) Y yo no lo sabía.

Aún hay tiempo.

Dejemos esto y vivamos en Londres. -¿Sabes inglés?

(Risas)

Un poco de respeto, estamos trabajando.

-Te casas Dionisio... -¿Respeto? ¡Vete a la mierda!

¿Perdona? -¿No te dijeron quién soy?

-¡No jodas! ¡Vete pa'la mierda!

¡Hijo de la gran puta! ¡Qué coño estás diciendo!

-¡Qué te jodan, cabrón! ¡Qué te jodan a ti!

-¡Qué te jodan, pendejo! ¡Un poco de respeto!

¡Imbécil! ¡Gilipollas!

Creo que esto no te compensa, primo.

80 dólares por perder toda la tarde, pagarte el transporte, la cena...

Ganas más quedándote en casa. Qué no todo es el dinero.

No lo entiendes, hay más cosas. ¿El qué?

El teatro en sí, coño.

La experiencia del teatro. ¿Qué experiencia es esta?

¿Un teatro lleno de macarras?

-A lo mejor no es el momento. No te preocupes.

Si tiene una idea le gusta desarrollarla.

Tú eres un actor grande, primo, tú necesitas un público como yo.

Me implico en la obra, siento que todas hablan sobre mí.

Pero eso en un buen teatro, con un buen decorado.

Con tu buen sueldo, con un buen público, pero así, no, Juan.

Así no te compensa.

-A ti lo que te pasa es que eres un sentimental, primo.

Hola. -Hola.

Buenos días. ¿Puedo ayudarla?

-Quería llevarme un poco de queso.

¿Cómo lo quiere? Este de aquí está muy bueno.

-Este es... Muy rico.

Tipo italiano.

¿Sabroso? -Sí.

Muy bueno. Se lo pongo.

¿Le gusta? Es intenso.

-¡Oh, es muy rico!

Sí, me lo llevo.

Gracias.

Gracias.

Hasta luego.

-Adiós.

(Pitido del contestador) "Hola, Juan.

Soy Jojo, hola.

No debería llamarte pero... ya no podía esperar más.

He seguido tu consejo y he salido con uno

de los actores de la compañía.

No es tan buen actor como tú, pero es... muy mono...

Es joven...

Pero bueno, no tengo mucho tiempo para divertirme.

Cuando no estoy trabajando preparo mi nueva colección.

Bueno...

Espero que te acuerdes un poquito de mí.

No te preocupes, no voy a decir 'te quiero'.

Bueno, adiós".

(Pitido del contestador)

-Voy a preparar unos sándwiches, si no tenés nada mejor que hacer....

¿Te gusta?

Umm...

No sabía que también sabías cocinar.

-Juan, ¿cómo va la vida?

¿La vida?

¿En qué sentido? -La vida.

La vida va... -Ja... ¿Y el teatro?

El teatro siempre...

Es más difícil. -Juan.

-¿Por qué no sabes cocinar?

¿Yo? Yo, yo... sí.

-No, vos no sabés.

Si tienes algún problema conmigo dímelo claramente.

-No... no tengo ningún problema con vos.

Me importa una mierda que no sepas cocinar.

Ah. -Vos lo que sabés hacer bien

es vender, Juan. No tiene ningún misterio.

-Pues hacés muy bien lo que hacía tu viejo.

No me digas eso, por favor. Nunca he querido pasarme

la vida clavado a un mostrador. -¿Ya lo detestabas desde niño?

No... Cuando eres niño pues hay...

Una poesía en las cosas, ¿no?

Mi padre era como un dios detrás del mostrador.

Encandilando a las mujeres con sus bromas.

Y... yo estaba a su lado haciendo los deberes.

Rodeado de olores antiguos... -¿Lindo, eh?

Los recuerdos son tramposos, Claudio, más cuando uno está lejos.

-Mirá, voy a hablarte claro.

Necesito un socio. Mis hijos quieren que venda esto y que me retire.

¿A dónde voy a ir yo?

¿A Florida? ¿Qué hago yo en Florida?

Mi vida es este pedazo de calle. Ah.

-No, no sería gratis, tendrías que comprar tu parte,

pero podrías hacerlo en varios plazos.

Aquí se gana dinero, además yo no quiero ver aquí a cualquiera.

Ya, ya, pero yo no soy el socio que tú buscas.

-Ah, te sobran las ofertas de trabajo por lo que veo.

No, no, no es esto... -¿O es que estás pensando en volver?

Oh...

Ya ves, volver a España.

Tendría que vivir de mi madre.

-¿Por qué no te convencés de que tenés talento para esto?

¿Me estás diciendo que deje el teatro y venga a aquí

a ser un tendero? -Sí.

¿Me estás diciendo que después de detestar la vida de mi padre

y salir huyendo

me ofreces la oportunidad de acabar siendo lo que él fue,

pero al otro lado del océano?

Vaya, vaya bromas. -Yo era librero en Buenos Aires

y cambié los libros por los quesos.

Ya, pero tú eras un exiliado.

Yo vine a aquí con un sueño.

Mira como he acabado como un puto inmigrante mejicano.

-Y yo como un puto inmigrante judío-argentino.

Yo soy un buen actor, Claudio.

Casi... preferiría ser una mierda. -Yo era un buen librero.

Tuve que cambiar "El Quijote" por el queso manchego.

A Borges por el dulce de leche.

No... No es tan grave.

Pero tenés que admitir

que hay ciertos sueños que ya no se van a cumplir.

Es muy cruel eso que dices.

-Te hablo con un padre.

La vida tiene a veces giros inesperados

y hay que esta atentos y aprovecharlos.

Me gustaría estar así siempre.

Pues... yo tengo que irme. No te vayas.

¿Vas a pagarme tú el sueldo de hoy?

Pagaría lo que fuese por hacerlo otra vez.

¿Cuánto? Lo que sea.

Me quedan 10 minutos.

Suficiente. (SE SONRÍEN)

Me traen a Sally este fin de semana.

¿Sally? Mi hija.

Ah.

Podíamos quedar a comer, los tres, en algún sitio.

No creo que eso sea una buena idea.

Sí, todos los tíos salís huyendo.

Tú fuiste la primera en salir huyendo.

(Aplausos del público)

("Es un muchacho excelente")

(TODOS CANTAN)

(TODOS) ¡Y siempre lo será!

(APLAUDEN Y VITOREAN)

¿Quién ha puesto estas velas? Yo.

Lo sabía. Ven.

¿Tú eres tonto, chaval?

Llevo años ocultando mi edad en este puto teatro y vas tú...

¡Anda! (TODOS RÍEN)

-Mi ídolo. Llegó siendo un niño y ahora es un actor multifacético.

¡Qué cumplas muchos más y que se rompan muchas piernas!

-¡Sopla las velas, anda!

(Aplauso y vítores)

-Ha flipado con la tarta. -Ha sido precioso.

-Bueno, se emocionó de verdad.

Oye, brother, ¿tú me puedes...?

Eh... el primero...

Para mi inseparable amiguita.

-Pues vete acostumbrándote a echarme de menos.

¿Cómo?

-Me voy, Juanillo.

Me voy de esta puta ciudad que me gusta tanto.

Vamos, no me lo creo. -Pues créetelo.

He hecho aquí todo lo que tenía que hacer.

Estoy harta de vivir sin un duro, siempre al límite.

Hay un loco que se ha enamorado de mí

y me ha propuesto ir a vivir a Wisconsin. (RÍE)

Es un genio de la Física, va a trabajar en la universidad

y vamos a vivir en el campo.

¿Tú en el campo?

No me jodas. -Voy a ser fiel,

voy a tener hijos, les voy a dar leche a demanda

y me voy a poner gorda como una vaca.

-Hola. -Eh.

-¿Qué tal? -Hola.

¿Me dejas por ese? -Es más listo que tú,

más rico... Eso era fácil.

Y... Y folla mejor que yo.

¿Por qué siento celos si no te quiero?

-Sandra... -Hola.

Eh...

-Gracias, Juan.

A tu salud.

Hola. Eh, hola.

¿Cómo está Sally? Muy bien.

¿Lo habéis pasado bien el fin de semana?

Sí, gracias.

(Aplausos)

(EL PIANISTA COMIENZA A TOCAR)

No, no, otra vez no, por favor.

(Risas) Eh...

Voy a cantar un canción.

(Aplausos)

Ah...

Se la quiero dedicar a mi primo que está aquí.

Ha venido a visitarme desde España

y llevamos un mes acostándonos juntos.

(TODOS RÍEN)

Sí... Al principio pensé:

"No voy a ser capaz de aguantarlo".

Pero ahora que se va me pregunto:

Primo, sé que no vas a volver

dile a mi madre que a pesar de todo disfruto de la vida.

Dale.

(CANTA EN INGLÉS)

¿No vas a volver, verdad?

No lo sé, Holly, tengo que irme...

Pensar con calma... Dímelo.

Lo sabías desde el principio.

(CANTA EN INGLÉS)

(JUAN SIGUE CANTANDO EN INGLÉS)

(Aplausos y vítores)

Me has dejado como un imbécil delante de mis amigos.

No es para tanto.

Te dedico una canción y te vas... No seas infantil.

Tú que eres tan sensible te podías haber dado cuenta de las cosas.

¿Y Holly, se ha ido?

¿Te has enamorado?

¿En serio? Yo qué sé.

¿Y qué haces que no sales detrás de ella?

Tienes la posibilidad de volver con un buen trabajo.

No sé ni por qué me presenté.

Eres un caprichoso. Querías demostrarte a ti mismo

que podías venir aquí, conseguir un trabajo cojonudo,

follarte a la guapa y dejar a tu primo como un imbécil.

Qué va, Juan, es más simple.

Me surge la oportunidad de vivir otra vida y no me atrevo.

¿Prefieres volver a casa y casarte con una chica

que no te hace feliz en la cama? Soy yo el que no la hace feliz.

Es una tía maravillosa, podría esta con cualquiera.

Pero se empeña en mí.

Déjala.

No seas capullo, la vas hacer una infeliz.

Es que ella quiere ser infeliz conmigo.

Y yo con ella.

No es tan fácil, Juan, hay que tener mucho valor

para estar aquí como estás tú.

Estar enamorado para mí no es suficiente.

¿Te parezco un miserable por no querer correr esos riesgos?

No... Fíjate en mí.

Yo corro riesgos, sí.

Aún no soy capaz de ir con la verdad por delante.

(Bullicio de la calle)

(Timbre de llamada de "Skype")

-¡Ay, qué sorpresa! Ya no te esperaba.

¿Qué pasa? -¿Qué me va a pasar?

Que no puedo estar contenta.

Claro que sí. -Ah, pues eso.

Mami...

Yo hacía tiempo que... Que quería

decirte algo. -Hijo, qué poca curiosidad

tienes por las cosas que me pasan. Si te acabo de preguntar.

-Es que ha llamado tu tía.

Pues resulta que el banco de tu primo está muy mal.

Vamos que lo tienen que rescatar los alemanes.

Imagínate la mujer lo preocupada que está por el trabajo del hijo.

Pero eso no tiene gracia, ¿no?

-No, si lo gracioso es... lo que yo le he dicho.

Le dicho: "Pues a ver si al final se va a tener que ir fuera.

La gente con preparación se está yendo.

Mira mi Juan".

(RÍE) Eso le he dicho.

"Mira mi Juan". Oye...

A ver...

Que...

Estaba pensando

en monta aquí algo.

Un negocio.

-Ah, ¿así de tipo teatro? No, no, no.

Más pequeño... Eh...

Un negocio de comida.

Cosa fina, para preparar también almuerzos.

-Pero disfrazado de algo... No... Necesariamente.

-Bueno, pues lo que tú digas, hijo.

Si tú siempre lo has sacado todo para delante.

Igual yo te puedo ayudar en algo.

Madre, no sé. -Hijo.

Yo me... Yo me apaño. -Si lo digo por el gusto

que tengo yo de ayudarte.

Tu padre y yo teníamos un dinero ahorrado para cada uno.

Tus hermanas me lo pidieron cuando se casaron, pero tú...

Voy a por el té, que lo tengo aquí puesto.

-Capaz serás de pedirle el dinero a un extraño en vez de pedírselo

a tu madre y hacerme pasar esa vergüenza.

¡Juan!

Mira que la manía de dejarme aquí hablando sola.

Juan, que tú eres mi príncipe.

¡Mi príncipe!

Ya voy, madre. -Y todo lo que tengo es para ti.

¡Sal de ese rincón!

¡Orgulloso!

Hijo, no sea soberbio que eso está muy feo.

Y ven a decirle a tu madre lo que te hace falta.

Hola, tía.

-Hola. Mira la foto que tenía Juan aquí.

Se la he enmarcado.

-Ay, si la tenía él, "bandido".

Que bonico está.

Te admiro, primo. Anda, calla, pesado.

(RÍE)

¡Qué actorazo se ha perdido el cien, coño!

Te digo una cosa, Juan, este es un buen negocio.

Me parece estar viendo a tu padre. ¡Venga, tira!

¡Vamos!

Primo.

Si tuviera dos vidas me gustaría vivir la tuya.

Vámonos.

Hola. Hola.

No me lo puedo creer.

Es Minnie Mouse.

Pero tú no estabas en... Boston.

Estás muy guapa. Gracias.

¿Te gusta el vestido? Sí.

Pareces un mantel. Es que es un mantel,

lo robé de un restaurante italiano.

¿Por qué no haces cosas normales? Es de mi última colección,

sólo telas robadas. No.

Es broma.

La sastra ha muerto.

Ah, ¿sí? ¡Sí! Sí.

Era una viejecita muy simpática. Es triste, pero supongo

que la vida sigue. El espectáculo debe continuar.

¿Y el chico mono con el estabas saliendo?

No... llegamos muy lejos. Era joven y un poco frívolo.

Te advierto que eso no se pasa con la edad.

¿No me preguntas si me acosté con él?

No.

Mira, yo sé lo que siento por ti y...

Si tú no sientes lo mismo, me lo dices y no volveré a molestarte.

¿Qué tal?

Muy bien.

¿Saben lo que van a pedir?

Somos cine - La vida inesperada

25 may 2020

Juanito es un actor que fue a Nueva York a triunfar. Los años han pasado, no ha conseguido lo que esperaba y se gana la vida trabajando en lo que puede. Un día llega a visitarle su primo, aparentemente triunfador y que tiene "todo lo que unoesperatener". Sin embargo la convivencia va descubriendo la realidad que hay detrás de cada uno de ellos. La vida inesperada es una comedia sobre cómo el azar nos abre puertas que jamás habríamos imaginado y cómo nuestro destino final depende de si nosatrevemos o no a traspasarlas.

Contenido disponible en España hasta el 25 de noviembre de 2023.

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