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No recomendado para menores de 16 años Somos Cine - Tiempo sin aire - Ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Disparos)

(Continúa la música)

Vamos, vamos, rápido. -¡A la cola!

-Vamos. Siguiente.

-Vamos, vamos, vamos.

-Derecha.

-No, por favor, señor comandante, se lo ruego, es una equivocación.

Mi niño no tiene nada que ver con ellos.

(LLORA) Por favor...

-Siguiente.

Siguiente. Vamos.

-No me miren a los ojos. No me miren a los ojos.

-¿Estás sorda o qué?

-Vaya...

Tú eres la viuda del ganadero asesinado.

Te doy mis condolencias.

¿Y ellos?

Ellos son mis hijos y mi suegro.

Izquierda.

Es la familia de Ismael Leiva.

Secuestrado y vilmente asesinado por la guerrilla.

-Siguiente.

Venga. Vamos, vamos, adelante.

Arrocero, ¿eh?

Pero yo me digo...

si te dejaron vivo es porque algo tienes con ellos, ¿no?

No hemos visto muchas cagadas de las FARC por aquí.

Lo mismo es que estaban estreñidos. (RÍEN)

Derecha. -No, no, señor comandante.

-Vamos. -Señor comandante, mire.

Por favor, yo le doy una información

para que usted vea que mi lado es el bueno.

(SUSURRA) -Ese es un "sanpupilas".

-Señor comandante... Yo la...

Yo la vi a ella

que una tarde recibía en su finca a tres cerdos guerrilleros.

Le entregaron un herido para que lo curara.

Yo lo vi con estos ojos.

-¿Es cierto eso?

¿Es cierto eso?

Yo soy enfermera

y no miro el uniforme cuando atiendo a un herido.

Malparida, venga para acá. No... ¡No!

(LLORA) No... ¡Mis hijos! Quieta.

-Españolito, el viejo y los niños también.

Vamos.

Escúchenme todos, en este país de mierda,

donde no hay ni dios ni ley ni justicia ni esperanzas,

todos vamos a terminar muertos.

Ustedes son una mierda. Y nos van a volver mierda a todos.

Venga de donde venga la bala, vamos a terminar muertos.

-Y usted va a ser el primero, hijo de puta.

-Máteme.

Por caridad, máteme. Sebastián, por favor.

¡Máteme, hijo de puta!

(Gritos)

Veamos.

Izquierda.

Y en cuanto a ti, si mal no recuerdo, te dije derecha.

-No, por favor, se lo ruego. Señor comandante...

Señor comandante, yo les juro que estoy con ustedes.

(Llantos)

Siguiente.

¡Siguiente!

-No me miren a los ojos. No me miren a los ojos.

(Música)

Ahora, una cosa te voy a decir, nada de contratos y esas cosas, ¿eh?

Que una vez que conseguís los papeles,

si te he visto, ni me acuerdo.

Pero antes tiene usted que saber que tengo un niño chiquito, mírelo.

(Música)

¿Sí? Estoy buscando a Iván.

No. No, no. Iván, Iván, el del perro.

Ah, Iván.

Sí, sí, sí. Pero ese chico vivía en el piso de arriba.

Estuvo ahí de alquiler.

Cuánto tiempo va a hacer...

Candelaria, ¿cuánto hace que se marchó el Iván?

-¿Quién dices?

-Sí, mujer, Iván el chico que vivía aquí, justo arriba.

-¡Ah! Pues hará unos tres años, más o menos.

Y no sabrán dónde vive ahora. Ni idea.

Si no lo ha dejado con la novia, cerca andará.

La vi el otro día en el autobús.

Y del apellido, ¿no se acuerdan? Oiga, ¿quién es usted?

(Música animada)

¿A Colombia?

Pero si es que está a tomar por culo.

Que es un año, coño,

que es menos de lo que tú y yo llevamos juntos.

Vamos a ver...

¿Colombia no es donde hay coca? (RÍE) Sí, claro...

Todo Santa Cruz sabe que me voy esnifando los ceniceros.

No me jodas...

Cari, escúchame.

Vamos a ver, Vero.

¿Tú no decías que pasabas del ejército?

No, yo de lo que paso es de los bancos,

que te asan a intereses.

En un año me traigo 100 000 . Pásalos a pesetas.

16 millones de las antiguas pesetas, coño, así, por el ala.

Si mientras estoy en Colombia tú te vas a casa de tus padres

y ahorras tu parte, cuando volvamos, pasamos de los bancos

y montamos nuestro propio centro y nos ponemos a trabajar juntos,

como siempre hemos querido.

¿Qué? Daudilan.

Venga. Pero si el nombre se lo pusiste tú y todo.

Y en menos de tres años te compro uno de esos pisazos.

Como a ti te gusta. Con vistas al mar.

Y con una terraza grande.

Para hacer barbacoas con los amigos.

Además, lo único que voy a hacer es ayudar a unos campesinos.

Enseñarles a cómo defenderse.

Que es una mierda que terroristas te estén punteando día si día no.

Voy con los buenos.

A mí no me hables de dólares.

Ni de campesinos ni de terroristas.

A ti, de verdad, lo que te pasa, es que estás zumbado.

Estás zumbado y te va la marcha.

¿Pero qué voy a hacer yo si te matan?

¿Eh? Pero, Vero...

(Música suave)

Joder, Vero.

Qué bonito.

(Música suspense)

(Televisión)

(RONCA)

¿Iván? "Aquí no vive ningún Iván".

Mamá...

¿Por qué está escribiendo en un mapa? Su mamá tiene otro trabajo, mijo.

¿Qué trabajo?

Busco gente para venderle cosas. ¿Qué cosas?

Cremas para la cara y vainas así.

Duérmase. Duerma ya, que mañana hay que madrugar.

(Música suave)

¡Iván!

Cuéntame más cosas del chaval. Me dijiste que era colombiano.

Sí. Su padre murió en el conflicto. Él vino con su madre hace unos meses.

No me extraña que el niño esté así con la que tienen liada en su país.

Está mal que lo diga yo, la directora de un colegio,

pero no me aclaro entre unos y otros.

Que si la guerrilla, los paramilitares, el ejército...

Te faltan los narcos. También... Es aquí.

¿Cómo se llama? Daniel.

Hola, Dani.

Me llamo Gonzalo.

¿Quieres venir un momento conmigo?

Yo creo que se lo están pasando bien, ¿no?

No.

Le están haciendo daño.

Pero poco.

¿Sabes una cosa, Daniel?

Si yo fuera tú también estaría preocupado.

Es normal.

Estás en un país muy diferente al tuyo, con otras costumbres.

Y este colegio, pues... también es nuevo.

Tendrás que hacer otros amigos.

Y luego, claro, está lo que pasa en tu país.

Porque aquí nosotros no tenemos ni idea, pero...

¿Quieres contarme algo de lo que pasa en Colombia?

¿No?

(Puerta)

¿Sí?

Ah, hola, Silvia. Pasa.

Daniel, traigo tu mochila.

Qué suerte tienes, ¿eh?

Hoy dos clases menos.

Pero no siempre va a ser así.

¿Me dejas ver tus libros?

A ver...

Aúpa...

Me encantan los libros.

Sobre todo me gusta cómo huelen.

¿Este quién es?

Es el Mendoza. El Toro. Aquí está con la selección.

Tres chicharros que les clavó a los chilenos.

Ah, Mendoza. Me suena.

¿Este no estaba en un equipo italiano?

Eso era antes.

Ahora juega en el Tottenham.

Pero pronto volverá a su equipo de verdad.

El Atlético Nacional.

Es mi equipo.

Ya...

Y, entonces, tú quieres ser como Mendoza, ¿no?

Quiere ser delantero para clavar buenos chicharros.

Delantero centro. Ajá...

Pues, fíjate, a mí me parece que tienes pinta de portero.

Mira qué brazos. Fíjate. Estos brazos...

Déjame... No, tranquilo. Tranquilo, Dani.

No te preocupes.

Solamente voy a ver que tienes unos brazos...

A ver el otro. Que son brazos de portero.

Delantero centro. No, portero.

Son brazos de portero.

(RESOPLA)

Tranquilo. Tranquilo, tranquilo, tranquilo.

Daniel. Solo son unos lápices. Se han caído.

Daniel, tranquilo. Tranquilo, no pasa nada. Eh...

Ya. Ya está.

(Música suspense)

(Timbre)

Ah... Es que ya no valgo para nada.

Cuando llegas a cierta edad... ni sirven tus lumbares,

ni sirven tus cervicales, ni sirves para tus sobrinos...

¿Conoces a mis sobrinos? No. ¿Y por qué?

Porque en los tres meses que llevas conmigo no me han hecho

ni una visita. Qué vida tan triste la mía.

Sebastián, ahí lo dejo con los niños.

Téngame aquí, Gloria.

Los niños se quedan con usted. ¿Oyó?

Al marido de Gloria se le está gangrenando una pierna.

Dani, las tareas.

Deje de colorear y póngase a hacer las tareas, por favor.

Mi hijita, va a ser usted la mujer de la casa.

No le abra la puerta a nadie, ¿oyó?

¿Tampoco a usted? A nadie. Sea quien sea. Prohibido.

Camine, Gloria.

(Música suave)

(Teléfono)

¿Sí? "Hola, ¿es usted Gonzalo?".

Sí, sí. Soy yo. "Llamo por lo de la silla.

¿Está en buenas condiciones?". Sí, está prácticamente nueva.

"Yo conocía a su madre, pero hace tiempo que no la veía. Mucho tiempo".

No, últimamente apenas salía de casa.

"No somos nada". Exacto.

"Necesito la silla. Mi marido se pondrá en contacto con usted".

Muy bien. Perfecto.

El Toro para el balón de espaldas. Se gira. Se la lleva.

La mete al defensa. El portero sale y globito por encima.

¡Y gol!

Vaya chicharro, tío.

Tottenham, 2, Girondins, 0.

Sí, señor. Este me lo perdí. Es verdad.

¿Sabes que dibujas muy bien?

Y me ha dicho Silvia que también eres buen estudiante.

Aunque no siempre, ¿eh?, porque a veces te despistas.

Como el viernes, por ejemplo,

que te despistaste cuando saliste a la pizarra.

Me dijo que te quedaste allí callado como una estatua.

¿Qué pasó?

¿No habías estudiado?

Yo siempre estudio.

Lo que pasa es que no la oí.

Ah... ¿Y eso?

Pensaba en otra cosa.

¿Quieres contarme la cosa?

No.

Bueno...

¿Qué te parece si hablamos de tu mamá?

(CANTA) "Duerme, mi niña...". ¿Qué pasó?

¿Qué pasó?

¿Qué pasó? ¿Qué pasó, Sebastián? ¿Qué pasó? No...

No. No. No. No. No.

¿Qué pasó, Sebastián? No.

No, no, no, no. (LLORA) No, no, no, no.

(GRITA LLORANDO) ¡No! ¡No!

Hola, mamá.

Hay un profesor que quiere hablar con usted.

¿Por?

Creo que es porque no juego en los recreos.

¿Qué bobada es esa?

(Música suave)

Mijo... Mijo...

Vamos para la cama. Camine. Camine, vamos.

No, mamá, no quiero mojar la cama. Ya verá como no la moja.

Y si la moja, no importa. Sí importa.

No, no importa. Sí importa.

No importa. Tranquilo.

Tranquilo.

Yo creo que su problema tiene que ver con el conflicto.

Aquí la prensa lo llama así. El conflicto.

No sé cómo lo denominan ustedes. Lo de Dani viene de de allí, ¿no?

Viene del...

Perdone.

Perdone, a lo mejor estamos hablando de algo

que para usted es delicado y...

Mi hijo vio cómo mataron a su hermana.

Fueron los paracos de mierda.

Eran tres de los que vinieron al pueblo.

-¿Dónde está la puta de su nuera? -Le juro que no está aquí.

Vinieron a buscarla.

Como no la encontraron... trajeron a la niña...

-La madre no está pero hemos encontrado esta pollita.

(Gritos)

Por favor, no le hagan daño a la niña.

Me golpearon.

Yo no podía hacer nada.

Y luego,

los hijos de puta comenzaron a violar a la niña.

Uno tras otro.

-Silencio, silencio. Calla, calladita.

-La niña gritaba.

Lloraba, se defendía.

Después, se desmayó.

Quedó desmayada.

Luego me apuntaron con un arma.

Y dijeron que volverían por usted.

(Música)

Yo recogí a mi niña.

Murió entre mis brazos.

Mi niña murió entre mis brazos.

¿Por qué no me mataron?

¿Por qué no me dispararon a mí, por qué?

¿Y Daniel? ¿Dónde está Daniel?

(LLORA)

Discúlpeme.

La implicación emocional es... Es un tema tabú para los psicólogos.

Disculpe.

Enterramos a la niña, y como a los dos días,

supimos que estaban combatiendo río arriba. Así que,

aprovechamos para coger nuestras cosas y largarnos de Guaranda.

Podían volver en cualquier momento.

Sino eran ellos, era la guerrilla.

Allí nunca sabes quién ni porqué te pueden mandar al lado malo.

Y...

Y después de eso, ya Dani...

Daniel ya no volvió a hablar más del tema, ¿no?

No, nunca.

Él es como si hubiera borrado esa parte de su vida.

Como si esa casa en Guaranda nunca hubiera existido.

Ni ese abuelo ni esa hermana.

¿Y del padre habla?

Porque tengo entendido que también falleció, ¿no?

Sí, del papá sí habla. Tampoco mucho.

En verdad Dani no habla de casi nada.

Salvo del Toro Mendoza.

Pero a su papá lo mataron pocos meses antes de lo de Patricia,

y Daniel no lo vio morirse.

Bueno.

No va a ser fácil.

Pero si usted no tiene inconveniente me gustaría poder ayudar a Daniel.

Eso significa que va a tener que afrontar sus propios fantasmas.

A veces para curar un dolor crónico hay que provocar un dolor agudo.

Pero yo creo que merece la pena intentarlo.

Si usted cree que va a ser bueno para él, adelante.

Muchas gracias.

(TELEVISIÓN) Así que acompáñennos, amigos de la Península.

Que esté todo el mundo preparado.

Ahí llegan las campanadas.

(Campanada)

(Campanada)

(Música)

(Vítores)

(Música)

Vamos, fuera fútbol. A otra cosa.

¿Cuántos años tienes, Dani?

Casi 11. Ah, pues ya eres mayor.

Y la gente mayor se enfrenta a las cosas que no le gustan, ¿no?

¿Sabes dibujar soldados?

Toma, dibújame tres soldados.

No.

Te invito a un refresco. ¿Iván Medrano?

No, no está.

¿Y usted no sabe a qué hora podría localizarlo?

Mi padre vive ahora en un asilo. ¿Quién le llama?

(Música)

No, no, yo... yo no.

Yo voy a continuar con el agua.

No es que quiera emborracharme, es que...

Es que me lo tiene prohibido

el doctor Santana, Gonzalo Santana, soy yo.

¿Todo bien, María?

¿Eh? ¿Todo bien?

Sí, sí, sí bien.

No deja de ser raro comer marisco con el psicólogo del colegio.

¿Por qué? Pienso que va demasiado rápido.

Sí, es posible.

Es solo un desesperado cambio de estrategia.

Yendo despacio me ha ido de culo.

Dani.

Prueba uno de estos, ya verás. Te va a encantar.

Toma, peladito y todo. Ya verás, pruébalo. ¿Te gusta?

Sí, está riquísimo, ¿no?

¿Sí?

Uy.

Ay, ay, ay. Por favor. ¿Ya? Sí.

Es la primera vez que te veo reír.

Uy.

Creo que estoy tuteando a tu mamá, creo tenía que haber pedido permiso.

Hala, venga, a comer. Que no quede uno.

Toma, Dani, ese para ti.

Este para mí.

Quiero ir al baño.

Espera, María, espera.

Ve al baño, Dani. Está ahí mismo.

Son 4 metros, nada más. Vamos, nadie se va a comer los tuyos.

Dani.

Vamos. Espera, espera, espera.

Déjame a mí.

Ya voy yo, yo también tengo ganas.

¿Vamos?

Mira qué fácil es, es aquí a la derecha.

No cierre la puerta, por favor. Bueno, tranquilo, solo la entorno.

(Música)

¿Le gusta?

Me la regaló Gonzalo por mi cumpleaños.

Me dijo que el sábado vamos a ir los tres

a ver al Toro Mendoza en un bar inglés.

-María.

(TODOS) ¡Gol!

(TELEVISIÓN) Hubo esa falta lateral a favor del Tottenham.

Jugada ensayada.

(Música)

El balón introducido en el área. Controla, eso es falta.

(TODOS) ¡Eh! (TELEVISIÓN) Eso es penalti claro,

lo señala el colegiado.

Penalti sobre el Toro Mendoza, que se disponía a...

(Música)

Mendoza mira al portero, la pega: ¡gol!

(Música)

¿Señora Carmen? Sí, sí, pase por aquí.

Por favor, por aquí. ¿Dónde está Daniel?

Mire, un momento. Es usted el psicólogo, ¿verdad?

Si no lo fuera mal asunto, señora, porque ya estoy dentro.

Ha sido nada más empezar los fuegos, se ha puesto a gritar

y a moverse como un loco. Y luego ha venido corriendo hasta aquí.

Y mire, mire.

Era la vajilla de mi familia, ¡la vajilla de los Metencuch!

¿Dónde está Daniel? La guardaba como oro en paño,

y ahora ese mocoso me la ha roto. Por favor, ¿puede bajar el volumen

de ese televisor? Aquí no hay quien se entienda,

¿lo puede bajar, por favor? Esta en mi casa

y pongo la tele como me da la gana. Es que no...

Jodido país, siempre confundiendo la diversión con el ruido.

¿Dónde está Daniel? No sé, porque esta casa es muy grande

y ese niño me da miedo. Oiga, ¿pero a dónde va?

¿Pero qué hace?

Pero, oiga.

¿Adónde va? Dani.

¿Dani? ¿Pero oiga, qué hace?

Dani, soy yo, Gonzalo.

Oiga, eso sí que no, ¿eh? Ese es mi armario, es mi intimidad.

Dani, ¿qué pasa, hombre?

Venga, ya está, ya pasó.

Solo son fuegos artificiales. Ven.

(RÍE) Ay.

Ya está.

Y mire, mire lo que esconde su madre, mire lo que esconde en su mesilla.

¿Qué clase de trabajo es este?

¿Eh? Y mire, mire esto. ¿Qué me dice? Dígamelo usted.

Usted es psicólogo, ¿no? ¿Y esto?

¿Son estas las cosas de una persona de bien?

Pero diga algo, no se...

(Música)

(Bullicio)

(Música)

(Coche)

Vaya, vaya, ¿quién tenemos aquí?

En Guaranda debieron dejar solo los perros, ¿no?

Estos huevones no saben que este camino es más largo

para llegar al embarcadero.

Es la enfermera.

No irá a curar por ahí a un puto guerrillero, ¿no?

-Como vino con tantos ayudantes...

¿Por qué no me mira?

¿Por qué no me mira?

(SUSURRA) Sebastián.

(Música)

¿Dónde está...? (EXPLOSIÓN)

Mierda.

¡El cucho, el cucho! -El hijo de puta, ¿dónde cree que va?

(Música)

¿Qué le dije, viejo gran hijo de puta?

Le voy a volar la cabeza. -Vamos, vamos.

-Están buscando al comandante en el Realillo.

-Vamos, vamos.

¡Granada! (TODOS GRITAN)

(Música)

¿También vendes crema los festivos?

Daniel ha tenido una crisis.

Quiso esconderse en ese armario pero con tan mala suerte,

que el armario ya estaba ocupado por no sé qué preciada vajilla

de la señora Carmen. Está bien, hijo.

Ahora está hecha añicos en el suelo. La vajilla.

Ya está todo arreglado, os venís los dos a mi casa.

Bueno, ¿os vais de una vez o qué?

Míralos, son tal para cual.

Los tres igual de raros. Nos vamos, señora. Ya nos vamos.

Un momento, ya vengo, ya vengo.

¿Es esto lo que buscabas?

La encontré en una cartuchera debajo de un mueble

como un año después de enterrar a Patricia.

Ah. ¿Volvisteis a Guaranda?

Las cosas ya estaban mucho más tranquilas por allá.

Y además yo ya sentía que estábamos abusando

de la hospitalidad de mi cuñado.

Pero Iván ya no vive en esa casa y el señor que se la alquiló se murió.

Ahora lo que me quedan son las listas que saqué del locutorio.

¿Y tú te has parado a pensar la cantidad de "Ivanes"

que puede haber aquí en Santa Cruz? No tantos.

En las listas hay menos de 500.

¿500?

Claro que no todo el mundo tiene el teléfono a su nombre.

Ya.

Yo no sé si es más locura tu historia de los "Ivanes",

o esperar a que un juez haga algo a partir de una simple foto.

Mira qué cara.

Parece mentira que con esa sonrisa se pueda llegar a hacer algo así.

Encontrar a este hombre es lo que me da fuerzas

para levantarme todas las mañanas.

¿Daniel desayuna cacao?

Es usted un buen hombre.

Sí, buenos días, la llamo por lo del trabajo.

Colombiana.

Sí, conozco perfectamente los cuidados que necesita un anciano.

Soy enfermera.

Lo único es que yo no estoy sola, tengo un niño pequeño.

Sí, sí, seríamos dos.

Hola. Cuánto tiempo.

¿Una cañita? No. Pon un agua con gas.

No, no, referencias no tengo. Déjame.

Sí, hola. Hola, yo le voy a dar referencias, verá.

Es la mejor viendo telenovelas,

mientras tanto la fregadera llena de cacharros sucios,

además es ladrona, sí. Gonzalo.

¿Se puede saber qué está haciendo? ¿Qué hace?

¿Qué hace? ¿No ve que estoy buscando trabajo?

Gonzalo, Daniel y yo llevamos una vida viviendo en su casa,

además yo no soy ningún parásito.

El agua con gas. Gracias, Juan, siempre a tiempo.

En primer lugar, un mes no es una vida.

Segundo: hay teléfono en casa,

no sé porqué vienes a llamar aquí.

Si quieres también recárgueme el celular.

Si hace falta también. No tienes más que pedirlo.

Y tercero.

Si vuelves a trabajar, me parece muy bien, pero que sea en lo tuyo.

¿Por qué no homologas ese título de enfermera?

No tienes más que ponerte a estudiar.

Los libros corren de mi cuenta, ya está.

No he venido a España a estudiar, Gonzalo. No tengo tiempo para eso.

Tengo una cosa para ti. ¿Qué?

Ya verás.

Mira.

Eso es un listado de la Seguridad Social.

Lo conseguí a través del Colegio de Psicólogos.

Ahí hay una relación de todos los varones con edades

que van entre 24 y 32 años.

El café de la señora.

¿Qué pasa?

¿Por qué no te pierdes un poco, anda? Piérdete.

¿Qué te parece?

Les dije que era para una tesis que estoy haciendo

sobre la asunción de la madurez.

"Asunción de la madurez", menuda capullada.

Algún día tendré que dar explicaciones sobre esa tesis.

Pero bueno, coló.

Todos los "Ivanes" van en amarillo, ¿lo ves?

Aquí sí están todos los que son.

Y son unos cuantos.

(Música)

Yo también voy a buscar a Iván.

(Música)

Prométeme que vas a estudiar.

Aunque tuviera tiempo para estudiar yo no podré homologar ese título.

No soy más que una ilegal aquí.

Ya.

(Música)

¿Estás leyendo a Kant para dormir?

(Música)

No es esto lo que quiero.

Quiero decir, que no es lo único que quiero.

O sea que no tienes que hacer nada.

(Música)

María. ¿Qué?

María Solazar D'agua, ¿consientes en este acto contraer matrimonio

con Gonzalo Santana Segura?

Sí.

Gonzalo Santana Segura, ¿consientes mediante este acto contraer

matrimonio con María Salazar D'agua? Sí.

Ahora podéis proceder al intercambio de anillos.

¿Por qué no te quedas a remolonear conmigo hasta media mañana?

Siempre he tenido curiosidad por saber qué se siente

remoloneando en la cama,

con una mujer que te gusta,

y mientras tanto ahí fuera todo el mundo currando.

María, ten cuidado, ¿eh?

Se puede mirar atrás de vez en cuando, pero no a todas horas.

No tenemos ojos en la espalda.

Lo siento, pero tengo que irme.

Chao.

¿A qué hora volverás?

Es igual, vuelve cuando quieras.

Te estaré esperando.

Siempre.

(Música)

¿Iván Marchena Díaz? Sí, soy yo.

(Música)

Pues hay que pagar, hombre, hay que pagar.

(Música)

Pues muy bien, Iván.

En un mes se verá usted en el insti.

Hola. Hola.

El parte del día. Negativo.

Nos vamos a la playa, ¿te vienes?

Dani ya se está poniendo el bañador.

A esta hora es cuando mejor está el agua.

No tengo ganas.

Joder, no tengo ganas, no tengo ganas.

Tienes un hijo, ¿sabes?

Está empezando a parecer un marido. Es que soy un marido.

Ya no te acuerdas, ¿verdad?

Hoy hace dos años tú y yo nos casamos.

Para que un día más sin encontrar a ese tipejo,

esa especie de fantasma al que persigues.

Pero mira, es igual.

Dos años en vuestra compañía que yo no cambio por nada,

y ya está, se acabó. En esas estamos.

Pensé que ya no tomaba.

Sabes perfectamente que no bebo.

Hay olas, mamá. No, vayan ustedes.

¿Ya estás?

Pues vámonos a la playa.

(Música)

Es muy bonito.

(Música)

Dani.

¿Has visto lo de el Toro?

Se nos va para Brasil.

Bueno, al menos la camiseta del Palmeiras

es casi como la del Nacional, ¿no? Solo le faltan las rayas blancas.

Eh, al menos estamos cerca.

¿Vamos a casa?

¿Qué tal tu primer día de clase? Bien.

¿Bien o muy bien?

Esa sonrisa tuya me dice que hay chicas nuevas.

¿O es la profe? No me digas que es la profe.

Toma, espérame en el coche, voy enseguida.

Lo arrancó del libro de ciencias.

Y yo pensé que con el tiempo iría a mejor.

Pero es que han pasado ya cinco años desde aquello, cinco años.

Y sigue igual, sigue estancado.

No sé.

Hay veces que pienso que hay algo más ahí escondido en su cabeza.

¿Le parece poco ver cómo violan y matan a su hermana?

"Algo más", dice. ¿"Algo más" como qué?

¿Como que no le compran los últimos patines o la bicicleta de moda?

María.

Yo quiero mucho a tu hijo, ¿me oyes? Y hago todo lo que puedo por él.

Pero es que, lleva ya casi tres años aquí.

Y no consigo que salga a la calle, que vaya al cine o a la playa,

o que se pierda por ahí con los amigos.

¿Pero qué amigos va a tener? Si no habla con nadie.

Me siento un fracaso, ¿comprendes?

Como psicólogo y como padre. Postizo, como padre postizo.

¿Quieres saber cuál es su fracaso?

Pretendes que mi hijo sea normal.

Daniel nunca va a ser un niño normal.

Y yo tampoco.

Yo no soy una persona normal, Gonzalo.

Esto no tiene cura.

Pero a usted parece que no se le mete en la cabeza.

¿Lo entiende? ¿Que no voy a volver a ver a mi hija nunca más?

Nunca voy a volver a ver a mi niña.

Y ella era mi alegría.

Ella era mi vida.

Ella era mi vida, Gonzalo.

Ella era mi vida y me la quitaron.

Me la quitaron.

Tendrían que haberme encontrado a mí, pero yo no estaba ahí.

Yo no estaba ahí.

Hola, buenas. Hola.

(Música)

(Música triste)

¿Sí? Hola.

Son las 23:30. ¿Y?

No sé, podía haberme pasado algo, ¿no?

¿Qué le iba a pasar?

Nada.

Nada, nada, voy para allá.

(Música)

¿Sí? ¿Iván, por favor?

No, se ha equivocado.

(Música)

Hola, María.

No me has llamado. ¿Qué?

Nunca lo llamo. Ya.

Podías intentarlo, ¿no? Por una vez.

No sé, por ver qué se siente.

Es muy fácil, no tienes más que marcar un número y decir mi nombre,

entre interrogantes, claro.

Fácil. ¿Gonzalo?

Y ya está. ¿Gonzalo?

Pero no, no.

Cualquier cosa antes que pronunciar mi nombre,

no vaya a parecer que me necesites.

Una mierda me necesitas.

Te hago falta, que no es lo mismo.

¿Qué es lo que le pasa?

Todavía no sé si me has adoptado o has dejado que yo te adopte.

Ay, de verdad que no le entiendo.

(Música)

¿Y Daniel?

En su cuarto, como siempre, ya cenó y se ha ido a su cuarto.

Acabo de ver al último.

¿Y ahora qué vas a hacer?

Algo se nos debe haber escapado.

Tengo que volver a revisar los que usted eliminó de la lista.

Pero eso lo hago yo. Lo hago yo.

Al fin y al cabo la que le vio los ojos fui yo,

usted solamente vio una foto.

Estoy hasta los cojones.

Y después de revisarlos a todos, ¿qué vas a hacer, eh?

¿Vas a recorrer España o Sudamérica?

¿O el mundo entero por si se ha mudado?

¿Y si está muerto?

¿Quién te dice a ti que no esté bajo tierra? A lo mejor en tu país.

Qué ironía, ¿eh?

¿Te imaginas?

¿Qué vas a hacer? ¿Vas a ir a buscarlo al infierno?

Es igual.

Aunque lo encuentres en el infierno todavía te quedan otros dos.

Sí, qué pasa, he bebido, he bebido, he vuelto a beber.

¿Te parece mal?

Qué cojones te va a parecer mal, a ti no te parece nada.

¿Y tú qué?

¿No tienes un armario donde meterte?

Vamos a la cama, Daniel. Que hoy no ha sido un buen día.

Le vi hace seis meses.

Se llama Iván Sánchez Vega.

Te mentí.

Pensé que si te lo contaba me abandonarías para siempre.

Y cuando hicieses lo que tengas que hacer o lo que vayas a hacer...

Agarrarías a tu hijo y os iríais los dos a vuestro país.

Total, yo ya no pinto nada en nuestra vida.

En el caso de que haya pintado algo alguna vez.

Que lo dudo.

Pero no te lo reprocho.

He pasado medio año sintiéndome una rata.

Maldiciendo mi egoísmo por permitir

que ese hijo de puta ande suelto por ahí.

Medio año.

(Música triste)

Me voy a una pensión.

Tomaros el tiempo que necesitéis.

(Música triste)

Dani.

Perdóname por lo de antes.

No sabía lo que decía.

No pasa nada.

Nunca entendí sus movidas. Ya.

Me voy.

Él también se despidió.

(Música)

Adiós, chaval.

(Continúa la música)

(Flashes)

Mierda.

Cago en Dios...

¿Qué pasa, Lupi?

Vaya racha llevamos, cuqui. De mierda.

Y encima, este calor.

Pues no tomes tanto café. Joé, Vero.

Si es que llevo más de 3 semanas sin beber una gota, coño.

Esto es un poquito arisco.

Eh, ven, perdón.

¿Qué vas a hacer, vas a salir a correr?

Sí, lo único que me calma.

Mejorando lo presente. Vale.

Despiértame cuando llegues.

Que, por si no te acuerdas,

estamos en plena maratón oficial.

Vuelve pronto. Vuelve ya.

Y te devuelvo en el aire.

Era mi hermano menor,

y no supe protegerlo.

Yo siempre voy a estar al lado de ustedes, no lo olviden.

Para lo que sea. Gracias, Carlos.

(GRITA) ¡Ah!

(Música tensión)

¿Qué me habéis dado?

¿Qué queréis de mí?

(JADEA)

¿Pero qué coño es todo eso, hija de puta?

(Continúa la música)

¿Se acuerda de mí?

¿Qué? Que si se acuerda de mí.

¿Quién eres?

Yo no te conozco.

Míreme.

Míreme bien.

No.

No te he visto en la puta vida. ¿Ah, no? ¿No?

Venga,

déjeme, yo le refresco la memoria.

(Música tensión)

¿De dónde has sacado esa foto?

Usted y otros dos malparidos

entraron a mi casa,

me violaron y me mataron a mi niña.

¿Qué me has dado?

¡Yo no estuve allí! (GRITA) ¡Mentira!

¡Esa foto me la robaron! ¡Mentira!

Él me la quitó. ¿Él, quién?

Uno de los colombianos, Ferrer.

¡Estaba obsesionado con esa foto!

¿Ferrer? Ferrer...

¿Qué es eso?

¿Qué vas a hacerme? ¿Para qué es todo eso?

¿Me quieres escuchar, joder?

¡He dicho que yo no estuve allí!

¡Que te estás equivocando, coño!

¡Estás poniendo mi cara a alguien que no era yo!

(LLORA) Porque fue el comandante,

ese americano estaba obsesionado contigo.

No estaba allí, te lo juro. Sí, el comandante, sí,

entonces, ¿quién era el otro? ¿Qué otro?

Eran tres, eran tres.

¿Quién era el otro? No lo sé,

puede que fuese Sanabria. Sanabria, le llamaban el guajiro.

Acompañaba a Ferrer a todos los sitios.

Pero yo no estuve allí, te lo juro.

¿Saben ellos dónde están esa gente, dónde están?

Ahora le cortamos el pescuezo y acabamos de una vez.

Que no, que eso es lo que yo quiero, Carlos.

No se vaya, no se vaya que esto ya está.

¿Dónde está Ferrer y el guajiro ese?

Sanabria está muerto.

Oí que un viejo hizo explotar una granada

y que saltó por los aires.

(GRITA) ¡Granada!

y Ferrer creo que perdió las piernas allí mismo.

No he vuelto a saber nada de él, te lo juro.

Te lo juro...

No estuve allí.

¿Qué es eso?

(Continúa la música)

Y entonces Ferrer,

Sanabria,

y Lupi, ¿no?

¿Quién?

Lupi, malparido.

Lupi.

¿Qué vas a hacerme?

(Música tensión)

(Aullido)

(Teléfono)

(Música)

(SOLLOZA)

Mi amor, ¿qué te han hecho?

¡No!

Dale, pero mírame, dale.

(SOLLOZA) ¡Mírame, gordo, mírame!

¡Mírame, que está aquí la Vero, mírame, cariño!

Voy a llamar.

Sí, sí, hola.

Mi marido está muy mal.

¡No tengo ni puta idea de lo que le pasa, no lo sé!

Perdón.

En el muelle del carbón.

Necesito una ambulancia, por favor.

Ya está, gordo, ya está.

Ya está, ¿vale?

(Música)

(Máquina de constantes)

(Música)

"Hemos comprobado en el quirófano que los cortes de la castración

han sido limpios. Quien lo ha hecho, sabía bien lo que hacía".

(Ladridos)

¡Uf! ¡Joder!

¿Por qué a mí?

Claro que sé quién es esta niña.

Eso es su madre la que me ha hecho esto.

Las dos estaban en una hacienda en Guaranda.

El comandante de nuestra unidad

mandó que toda la gente del pueblo viniera

para comprobar sus papeles.

Pero yo por la noche me enteré que habían violado a la niña.

Mírame, Vero, mírame,

yo ni siquiera salí del acuartelamiento.

Yo no estuve allí, no estuve.

¿Por qué esa mujer tenía nuestra foto?

Esto te lo puedo explicar.

Estás de broma, ¿no?

¿Me estoy riendo?

No me jodáis, esa niña no tiene ni 13 años.

¿A usted qué le pasa, hermano? ¿Está pensando en rajarse o qué?

-Claro, como aquí el españolito no puede meterla en otro hueco

que no sea el de su querida Vero.

¿De dónde coño has sacado esa foto?

No debería dejar por ahí su cartuchera.

Dame la foto.

¡Ah, ya, deje la huevonada, hermano!

Tanta pasión por un pedazo de papel, marica.

-Aquí, el guajiro y yo nos vamos a culear a esas dos morochas

y después nos vamos a hacer unas pajas con la foto de su novia.

Tenemos para eso y para mucho más.

Voy a dar parte al comandante de todo esto.

Ya, voy a dar parte al comandante de todo esto,

él también viene con nosotros, ¿se acuerda de lo que dice?

Para una emboscada, un mínimo de 3.

(RÍEN)

Vamos.

Vosotros no vais a ninguna parte.

¿Y ahora me puedes creer o no?

A mí ya me da igual, Vero.

Ven para acá, tonto.

Si es que quién te mandaría...

(Música)

Si lo quería tanto...

(Continúa la música)

Vamos a ver, Vero, decir la verdad, ¿para qué? ¿Eh?

Para que pongan a 10 tíos ahí para buscar

a una colombiana de mierda, ¿eh?

Y en una semana, todo Santa Cruz se entere de que vives

con un medio hombre, ¿eso es lo que quieres?

Otra incidencia, lo firmo con la punta la polla.

Ah, y la cena de tus padres, paso.

No tengo ganas de ir, te inventas cualquier excusa

o lo que quieras, pero no voy.

(TV) "Un tema importante, un tema interesante".

(Música)

¿Qué haces, Vero?

(Continúa la música)

Dame placer.

No lo hago por ti.

Lo hago por mí.

No me jodas, Vero. No me cuentes historias.

Salte de aquí, por favor.

(Continúa la música)

¡He dicho que te salgas de aquí, coño!

(Música)

(Aullidos)

Vamos, Lupi, vamos, gordi.

(Continúa la música)

He contratado a un auxiliar para que me ayude en el centro.

Porque yo sola ya no puedo con todo.

De puta madre, Vero.

Y así de paso te... ¿Y así de paso?

¿Y así de paso me qué? ¿Y así de paso, me folla,

ibas a decir? Pues sí.

Y ya puestos, que te deje preñada, ¿no?

Al ver cómo tienes el puto calendario.

(Continúa la música)

(LLORA)

Lo siento, Vero.

Me voy a ir, Iván.

Me iré unos días, necesito aire.

(Continúa la música)

(Campanas)

(ESCUPE, TOSE)

(Campanas)

(Música)

¿Es que nunca se va a cansar?

¿Qué saca mirando a un muerto pudrirse?

Ya le pedí perdón.

¿Qué más quiere?

¿Que me ponga de rodillas?

(Continúa la música)

Hola, Vero.

Esto por aquí es muy chiquito como para pasar desapercibida,

y más si anda preguntando por ahí por una enfermera

que estuvo en España.

Entiendo que esté aquí.

Escuchó a la rabia, ¿cierto?

Mírese.

Mírese ahí sentada, con ganas de hacer algo que no haría nunca,

porque hace 3 meses seguro que este sitio

ni siquiera sabía que existía, ¿no?

Cuánto dolor sin sentido.

Solo vine aquí a ayudaros.

Pero mi marido no llevaba esa foto, se la robaron de la cartera,

pero él nunca estuvo allí.

Su frase de la foto está muy bonita,

pero a mí, nadie,

ni nada me devolvió el aire.

Mire,

ya pasaron más de 6 años,

y a día de hoy,

a día de hoy yo no...

No puedo ni imaginar cómo fueron sus últimos minutos.

¿Murió?

(Música)

Venga conmigo.

Por lo visto hay muchas cosas que no sabe.

Venga.

(Música)

Esta es la cartuchera donde le robaron la foto,

¿no es cierto?

Cójala, cójala y mire lo que hay dentro.

(Música)

Coja la cámara.

(Continúa la música)

Su marido era alguien capaz de llevarla a usted

en el mismo sitio donde guardaba sus miserias.

Era un mercenario, y su manera de ayudar

era matar gente a cambio de plata.

(SOLLOZA) Llevo dentro un hijo suyo.

(SOLLOZA) No, no, no.

No, no, no, no.

(LLORA)

Alguien me dijo un día que por algo no nos pusieron ojos en la espalda.

Devuélvaselo a España y cuide lo que tiene.

(Música)

¿Sí? ¿Gonzalo?

Gonzalo. (SUSPIRA) Otra vez.

Dilo otra vez. Gonzalo.

Otra vez.

(Bullicio)

Di que iba a ser más fácil.

El viaje ha ido bien.

Se ha movido un poco en Brasil.

¿Te abrazo?

Sí.

Te abrazo, ¿verdad? Por favor.

(Música)

(SUSURRA) Vamos, Dani, tenemos que irnos.

(Música tensión)

¿Dónde está la puta de su nuera?

-No sé, señor, le juro que ella no está aquí.

Le juro, créame.

(Continúa la música)

(Lloros)

¡Quédese quieta, vieja!

La madre no está, pero hemos encontrado esta pollita.

-¡Pare esto, por favor, señor, pare esto!

-¡Viacucho, no joda! -¡Ay!

(Lloros)

(LLORA)

(Continúa la música)

Bueno, vamos.

(Disparo)

Nos quedamos con ganas de ver a la nuerita.

Dígale que vamos a volver para que se una a la fiesta.

(Continúa la música)

(SOLLOZA) Pobrecita mía.

Patricia...

Mi amor...

Le prometo que nunca más va a sufrir.

Esos malditos no volverán a "setear".

Lo prometo.

(Continúa la música)

Esto, esto es solamente perfume.

Huélalo, huélalo.

(Música dramática)

(CANTURREA) "Duerme, mi niño...

cuando el sol se oculte, sale la luna.

Duerme, mi niña.

Los niños buenos al cielo van.

Con los angelitos se han de encontrar".

Daniel, Dani.

Daniel, vamos. Vamos, que nos deja el avión.

(Música)

(Música créditos)

Somos Cine - Tiempo sin aire

14 ago 2020

María, una enfermera colombiana que perdió a su hija a manos de tres paramilitares, viaja desde Colombia acompañada por su hijo pequeño, hasta Santa Cruz de Tenerife para encontrar y vengarse de uno de los asesinos. Guarda una foto que encontró en su hogar destruido, con un rostro, una dedicatoria y un nombre: Iván. Gonzalo, un psicólogo escolar cuya existencia da un vuelco el día que conoce a Maria, se implicará con ella en su incesante y obsesiva búsqueda. Mientras tanto, ajenos a todo, en algún rincón de la capital canaria, la vida de Iván y su novia Vero está apunto de cambiar para siempre.

Contenidos disponible en España hasta el 29 de octubre de 2026.

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