www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5571108
Para todos los públicos Somos cine - Un día perfecto para volar - ver ahora
Transcripción completa

(OFF) "Mi padre y yo,

cuando viene a buscarme al colegio a Barcelona, de vuelta a casa,

subimos a una montaña

y volamos una cometa".

"Es una cometa que papá ha hecho para mí".

"Una cometa de color amarillo,

con unos ojos redondos y negros".

(Ventisca)

(Ruido)

Papá.

¿Papá?

(Truenos)

(Truenos)

(Truenos)

(Truenos)

¿Dónde estabas?

Buscando cobertura.

¿Dónde?

Aquí, al lado. Quería llamar y no...

Como hace tanto viento.

¿No hay cobertura?

No.

¿Por qué no?

Porque sopla demasiado el viento.

¿Y cuando sopla no hay cobertura?

No.

Si hay mucho viento no hay cobertura.

Y ya está. ¿Entiendes?

Pues en casa de mamá hay cobertura cuando sopla el viento.

Porque mamá vive en Barcelona y allí hay diez mil antenas

y hay mucha más cobertura.

¿Dónde están las antenas?

En los tejados.

En los tejados.

¿Y aquí?

¿Ves antenas?

Sí.

¿Ah, sí? ¿Dónde?

Con cuidado. Así.

Mira, ya se me ha enredado.

Se ha liado todo.

El Gigante ha escondido las antenas.

Al Gigante no le gustan las antenas.

¿Por qué no?

Porque cuando vuela su cometa mágica

se le enredan los hilos.

¿Tú hablas con el gigante?

¿Gigante? ¿Qué?

No, se lo digo al gigante.

¿Gigante?

¿Qué quieres, sinvergüenza?

Gigante, es que hay muchas antenas y las antenas dan cobertura.

No me gustan las antenas.

No me gustan. Las he cogido todas.

¿Y a quién se las has dado?

Las cogieron esos malditos peces.

Las cogieron y se hicieron casas con las antenas.

Y ahora no las quieren devolver.

Tengo hambre. Tengo hambre.

Pues devuélvelas.

Dile a los peces que queremos llamar.

Pues me voy para allá, con los peces,

a quitarles las antenas.

Hala, adiós.

Se ha ido.

Venga, ayúdame.

Coge, coge la cometa que vamos a volarla.

Desde aquí volará genial.

Coge, cógela con las dos manos, con las dos.

No, si... Cógelas con las dos manos.

Un poco más. Un poco más.

Un poco más. Levanta, levántala.

Un poco más. Un poco más.

Un poco... más, más.

¿Más hilo?

Va, ya.

Cuando yo diga la suelto.

La suelto en una, dos, tres, ya.

A ver, levántala. Tira, tira.

Levántala. Levántala. Levántala.

Ven, ven. Mira, cógela.

¿Más arriba?

Así, así.

Hay que ir tirando. Ve tirando.

(OFF) "Papá hace años que me cuenta un cuento,

que se inventa cada mañana cuando me acompaña

con el coche al colegio".

"Es un cuento de miles de capítulos,

en el que aparece un gigante que siempre tiene hambre".

"Papá hace las voces de todos los personajes

y yo, sentado en la sillita del asiento de atrás,

le escucho y hablo con ellos".

Tengo pipí.

Pues mea.

¿Algún problema?

¿Eh?

¿Qué te pasa?

Esto lo de desabrocharme. Esto...

Ya está.

Cuidado con el viento de cara, ¿eh?,...

Ya estoy. ...que te mearías encima.

(RÍE) Ya lo sé.

¿Estás ya? Sí.

Espera, que te ayudo. A este botón le cuesta mucho.

Venga.

Sergi.

¿Qué?

¿Por qué no vamos por ese camino?

¿Ahora?

¿Para... para qué?

Para buscar cerditos.

¿No querías volar la cometa? No.

¿Ah, no?

Es que se ha roto. No, no, no se ha roto.

Solo se ha enredado aquí,

entre estas zarzas. Hay que...

sacarla de aquí y ya está.

Ya, pero vamos a buscar cerditos.

No sé, no sé si le gustaría mucho al Gigante, ¿eh?

No, porque no está.

No está... Sí que está, sí.

Eso es lo que crees.

El Gigante siempre está, el Gigante lo ve todo.

¿El el planeta Saturno?

¿El Gigante? ¿Bromeas? Pues claro.

Hay que ayudar a los cerditos

porque si no el Gigante se los comerá.

Ya, pero, ¿y cómo?

¿Qué quieres que hagamos con los jabalíes?

Pues... llevarlos al coche.

(RÍE)

¿Al coche?

No caben en el coche.

Y no se dejan coger.

Y además,

si nos encontramos una hembra con jabatillos

es peligroso.

¿Por qué?

Porque pueden morder.

Porque son muy fuertes.

Muy fuertes.

Mucho. Mucho.

Mucho.

¿Te acuerdas del jabalí ese cuando íbamos en el coche?

Sí, casi chocamos, ¿eh?

¿Y si choca

el coche con un jabalí qué pasa?

Pues que seguramente el jabalí muere

y el coche se abolla.

¿Y nos haríamos daño?

Depende, depende, si vas despacio no.

Depende de la velocidad.

Sergi, ¿los cerditos qué comen?

Los cerditos comen de todo.

Lo que más, tubérculos.

¿Ah, sí?

¿Buscan raíces?

Sí, buscan raíces, tubérculos, sí.

Gusanos... Lo que pueden.

Como las... las piedras que hemos visto antes

que estaban levantadas.

¿Eh? Hacen agujeros...

Sergi, ¿por qué los jabalíes viven en el bosque?

Porque están más tranquilos. No les gusta el ruido.

¿Y las motos que hemos visto antes?

No, las motos tampoco les gustan.

Y las que hemos visto antes...

Les pondrán una multa.

Sí, señor.

Y tendrán que pagar mucho dinero.

Claro, porque no iban por el camino.

Sí. Iban... ¿Por dónde iban?

Por... por... por fuera de la carretera.

Y eso no se puede hacer.

Está prohibido.

Venga.

Vamos a volar la cometa.

Si viene el Gigante no podremos.

(OFF) "Vivimos en un pueblo cerca de la costa".

"Y nos bañamos en una cala donde no hay nadie".

"Para llegar tenemos que atravesar un pinar

y bajar por un barranco,

al lado de las vías del tren".

"Es una cala grande llena de guijarros enormes

y cormoranes negros,

que viven en los acantilados".

"Si hay temporal la arena de la cala desaparece".

"Papá dice que en el fondo del mar

hay unas vías de agua dulce,

que brotan del interior de las montañas,

y que al contacto con el agua salada

hace que esta

se vuelva de un color lechoso".

"A mí me gusta".

Mira qué agujero.

Y cuántas raíces.

Ajá. Es lo que buscan.

Raíces. A lo mejor ha olido algún...

algún gusano u otra cosa.

O una garrapata.

Una garrapata...

Mira, aquí han empezado a hurgar. Hurgando, hurgando, hurgando...

Esto lo hacen con el hocico.

Los jabalíes tienen un hocico muy duro.

Lo tiene muy duro. Mira...

Pero... ¿Qué?

Ponen el morro aquí debajo y lo levantan con la cabeza.

¿Con esta piedra? ¿Eh?

Sí, sí. ¡Hala!

Sí. ¿No se hacen daño?

No, tienen un hocico hecho para levantar piedras.

Como Perurena, ¿sabes? Parece... parece una motosierra.

Es una máquina. Un jabalí es una máquina.

Y empujan hacia aquí, hurgando, hurgando...

así, y lo levantan, ¿ves?

Esta piedra, mira.

Nosotros no la podemos ni mover. Bueno, ellos tampoco han podido.

Porque tienen que hacer un agujero muy hondo.

¿Has visto? Aquí empezaron a hurgar.

Con el hocico. Así.

Así.

Van haciendo así, así con la cabeza

y se van metiendo dentro.

Vaya agujero.

Y fíjate, si el morro es así de grande, si esto es el morro,

imagínate lo grande que debe ser. Es todo esto.

Sí, han metido el morro aquí dentro.

Todo esto es el hocico.

Así de gordo. Es un jabalí grande.

Si metes la mano igual se te... se...

metes la mano y se te sube un gusano.

Vete a saber.

Gusanos o una raíz, lo que tú decías, también puede...

¿Ves al fondo? Una raíz.

Aquí hay una raíz.

Lo ha hundido y todo. Lo ha hundido todo.

No queda ni una raíz. Se las han zampado.

¿Está húmedo el fondo? No.

No. ¿Está seco?

Aquí sí. Met la mano.

Eso es porque ya tiene unos cuantos días.

La tierra ya estaba seca, bien seca, sí.

Además aquí debajo hay roca.

Exacto, sí.

Por eso se llama macizo, ¿eh?

El Macizo Garraf es una masa enorme de...

piedra calcárea.

Es macizo, es algo comprimido, lleno, denso.

¿Así? Hazlo.

Es verdad, se te abre.

Es verdad, tienes como líneas.

¿Hay alguien?

(VOZ FINGIDA) No, no hay nadie.

Oye.

¿Quién ha hablado?

¿Hola?

(VOZ FINGIDA) No, no hay nadie.

¿Hola?

Uh.

¡Hop! ¿Aquí?

¿Para allá? Sí.

Venga.

Hala. ¡Mira, un paracaídas!

¡Allí!

Ah, sí.

¿Se ha tirado?

¿Es un paracaídas?

Parece un globo.

(Música animada de guitarra)

¿Qué es eso? ¿Una cometa?

No, una cometa no puede ir tan arriba.

¿Qué es?

Es pegajoso. ¿Por qué?

Pues para atrapar a los mosquitos...

A ver, tócalo. ¡Oh!

¿Ves? Está hecho para eso. Es su trampa. Se quedan pegados.

Es como pegajoso.

A mí no se me pega.

A mí no se me queda porque si hago así...

A ver, tócalo tú. Mira, ¿ves?

Solo lo tocas un poco y...

(Continúa la música)

¿Has visto? Es como una guitarra.

Se queda...

Espera, espera.

(Continúa la música)

No hago nada.

No te haré nada. No te haré nada.

No te haré nada. Mira hacia allí.

Mira hacia allí. Venga, mira hacia allí.

Tienes que afeitarte.

Tienes que afeitarte por aquí.

No me acuerdo.

¿Una qué...? ¿Una golondrina dices? Sí, una golondrina.

Se parece pero no. Es...

Ah, claro, las golondrinas tiene esto blanco.

Esto es un vencejo.

Mira, mira, mira, mira.

Tiene las alas muy... muy largas, muy desproporcionadas.

Mira. ¿Me lo dejas?

No pueden volar.

Desde el suelo no pueden elevarse.

Es el corazón, ¿no?

Nos lo llevaremos a casa.

Pero en casa no sobrevivirá, tenemos que dejarlo libre.

Este puede que haya venido con...

Quizá volando volando se haya enganchado

en los pantalones voladores del Gigante

y el Gigante al llegar ha hecho así

y se encontró un vencejo en los bolsillos.

Está tranquilo.

Ah. Ah.

Así. Espera. Pobrecillo.

No sé qué le han hecho.

Cómo abre la boca. A ver si te come la nariz.

Venga, tú, ¿qué hacemos ahí?

Tendríamos que buscar un sitio un poco alto y soltarlo.

Cuando están en tierra no pueden volar.

¿Por qué? Abren las alas así

y tocan el suelo.

¡Ah!

(Canto de pájaro)

¿Por qué no me cuentas el cuento del Gigante?

¿El cuento del Gigante?

Sí.

Aquella mañana el Gigante se levantó muy temprano,

muy temprano, muy temprano.

Y había gruñido como cada mañana.

¡Oh, qué hambre tengo! ¡Tengo mucha hambre!

Me comería unos bueyes o unos cerditos.

Me comeré unos cerditos. Me comeré unos cerditos

con el hambre que tengo.

Y se le ocurrió irse hacia la playa.

Se puso sus pantalones voladores,

cogió el paraguas mágico y...

salió volando por la ventana a la playa.

Iba por encima del bosque buscando cerditos y decía:

"¡Ay, cerditos! ¿Dónde estáis? ¿Dónde os escondéis?".

"¿Dónde os escondéis? Que tengo hambre. ¡Qué hambre!".

Mientras tanto, en otro sitio,

el conejo blanco de las orejas rojas

había salido con su cesta de mimbre a buscar

unas hierbas, un poco de romero, tomillo, un poco de lavanda.

Y caminando, caminando, caminando, caminando sin parar,

cruzó el bosque de los Winwanwe,

que son unos árboles centenarios

que vigilan que nadie dañe el bosque,

y que no hablan nuestro idioma.

hablan Winwanwe.

Entonces el conejo blanco de las orejas rojas

llegó donde estaba la Seta Mágica.

(RONCA)

Porque roncaba.

¿Sí o no? Sí.

¿Y cómo roncaba la Seta Mágica?

Como tú. Como yo.

Y se acercó y le dijo:

"Seta Mágica, Seta Mágica, despierta",

dijo el conejo blanco de las orejas rojas.

"Despierta, despierta".

"Merendaremos, merendaremos".

Mientras tanto, mientras tanto,

en la playa... El Gigante había llegado a la playa

y como tenía tanta hambre...

"¡Oh, qué hambre tengo!".

Se acercó a unas rocas y todos los cangrejos peludos

se escondieron en los agujeros,

porque al Gigante

le gustaban los cangrejos peludos.

Se los comía así...

Se los comía como si fuesen pipas.

Se los comía y los cangrejos se iban.

Se escondían.

Y, claro, el tío tenía ganas de bañarse.

Muchas ganas. Y se metió en el agua.

Pero, claro, como era tan grande...

Se quitó primero los pantalones voladores.

Plantó el paraguas mágico en la arena,

se metió en el agua...

Y, claro, se iba metiendo en el agua,

pero era tan grande que el agua

le llegaba siempre por las rodillas.

"Y qué rabia, no puedo bañarme del todo".

No podía terminar de bañarse del todo,

siempre le llegaba el agua hasta las rodillas.

¿Y se va hacia el fondo, el fondo, el fondo,

el fondo, el fondo, el fondo,

el fondo, el fondo, el fondo, el fondo, el fondo del todo?

Bueno, tan al fondo puede que sí, pero...

él sigue siendo un gigante y eso

tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Lo malo que tiene es que a lo mejor consigue

que le llegue en lugar de hasta la rodilla,

tan hacia el fondo quizá le llegue hasta la barriga.

Pero no acababa de...

¿Y si se zambulle?

También. Si se zambulle debe intentar

no golpearse la cabeza contra un continente.

Claro.

¿Por qué no se lo dices?

Claro.

¡Cuidado, vigila, Gigante!

No metas la cabeza

porque si no ya verás las cervicales

si te golpeas con un continente.

Con gafas.

¿Eh? Con gafas.

¿Qué gafas?

Con las gafas del Gigante para el mar.

¿Con unas gafas? Sí.

Se ve que sacó unas gafas

que se había hecho él con trozos de cristales

y plástico que se había encontrado y unas antenas torcidas.

Se había hecho unas gafas

para ir a buscar mejillones gigantes

al fondo del mar.

Y...

Como si fuese su huerto.

Como si fuese su huerto.

Y entonces el conejo blanco de orejas rojas

cuando pasaba por el bosque de los Winwanwe,

los Winwanwe le dijeron:

(HABLA EXTRANJERO)

Que significa...

Voy a... El Gigante ha pasado por aquí

y está buscando los cerditos.

¿Qué dices, Winwanwe? ¿Cómo que no?

¿Qué dices?

¿Qué dices?, decía el conejo blanco

de las orejas rojas.

Que no ha ido a buscar a los cerditos.

Le ha picado la araña venenosa.

Aún no.

Primero tiene que ir... que ir... como el Gigante tenía hambre

se metió en el agua y empezó a ver unas manchas blancas

por todas partes... Que eran medusas.

...medusas, que en Menorca se llaman...

Bors. Bors.

Y cogió, abrió el paraguas mágico

y de dentro del paraguas aparecieron

longanizas, sobrasadas, fuet, butifarras...

y también un salabardo.

Un salabardo. Un salabardo.

Un salabardo... ¿Cómo es?

Un salabardo inmenso.

De hecho en lugar de hablar de un salabardo,

era tan enorme que en realidad... Un salabardo.

Sí, señor.

Y con su salabardo el Gigante

empezó a coger medusas, a coger medusas,

y a los cinco minutos tenía una montaña de medusas en la playa.

Cogió una olla que tenía el tío escondida entre las rocas,

hizo una hoguera, puso las medusas dentro

y dijo: "Aquí falta algo".

Agua de río. ¡Aquí falta agua!

Necesitamos agua dulce. "¡El agua del río!", Gigante.

El agua del río dónde, de qué río.

Pues el de los Winwanwe, ¿ya no te acuerdas?

Oh, es verdad, el agua que pasa por el bosque de los Winwanwe.

Tienes razón.

Y entonces el Gigante hizo así...

y se fue volando otra vez hacia el río, hacia el río...

mientras pasaba volando, cuando iba por encima del bosque,

el conejo blanco de orejas rojas escuchó un ruido.

Se asustó y se metió en una madriguera.

La araña venenosa. Que estaba en un huerto.

Era un huerto donde había unos tomates.

Que eran del Gigante.

Que eran del Gigante. Que era tomates, tomates...

Grandes. Grandes como bueyes.

Eran tomates mágicos también.

Como bueyes. Como bueyes mágicos,

bueyes mágicos.

Y que, claro, el Gigante para hacerse una ensalada pues...

con dos de estos tomates se la podía hacer.

El conejo se escondió dentro de la madriguera,

que era, como bien dices, donde estaba la araña venenosa.

La araña venenosa que tiene un... unas pica...

Los ocho ojos. Tiene ocho ojos.

Ocho ojos, sí, señor.

¿Y qué hace la araña venenosa todo el rato?

Quiero picar. Quiero picar. Quiero...

Quiere picar. Está todo el día igual.

Es una manía suya, es su personalidad.

Y todo el rato quiere picar porque quiere comerse a alguien.

"Quiero picar a alguien". "Quiero picar a alguien

porque tengo mucha hambre y quiero picar a alguien".

"Quiero picar, quiero picar".

"Qué hambre tengo, te picaré".

Y el conejillo dijo: "Ajá, ahora sacaré las piedras luminosas

y esto lo arreglo yo enseguida".

Y metió la mano en el zurrón...

Y tenía un agujero. Sí, señor.

El zurrón tenía un agujero.

Las piedras luminosas se habían perdido por el camino

y no había polvos mágicos ni nada.

Y el conejo estaba de repente dentro de ese agujero oscuro.

húmedo, pegajoso, con telarañas.

Y la araña se fue acercando,

se fue acercando, se fue acercando, se fue acercando y...

el conejito estaba, estaba atrapado...

Entonces la araña venenosa...

Se acercó así muy despacito y...

Le picó, le picó en la espalda...

En la espalda.

Le picó en la espalda...

Le picó en la espalda y el conejo...

el conejo notaba que el veneno iba entrando en su cuerpo

y se iba durmiendo.

Y se quedaba como... como... como inmóvil.

Y se quedó totalmente paralizado en el suelo. Y la araña

se acercó.

Entonces le lanzó el hilo,

le hizo girar como un pollo

y le envolvió haciendo un capullo blanco

y le dejó ahí.

(RÍE)

¡Gigante, Gigante, el conejo ha picado al...!

(RÍE)

¡El conejo ha picado a la araña!

¡El conejo con sus pinchos!

Y la araña de las orejas rojas... Ay, no.

Que no es así.

Tú díselo, díselo al Gigante. Díselo.

¡Gigante, la araña venenosa

ha picado al conejo blanco de orejas rojas!

Y el Gigante: "Bah, el gigante de la puñeta,

el conejo de la puñeta".

"A mí este conejo de la puñeta me da igual".

No, di que no. No, no, no, no.

No. Ve a ayudarle. Ve a ayudarle.

Ve a ayudarle. Si no... Si no...

nunca más podremos contar el cuento.

Pues voy, voy enseguida y...

Salió corriendo hacia la playa.

Sorbió, sorbió, el agua del río. Hizo...

Aspiró el agua,

de una especie de poza enorme que había...

Se la guardó dentro,

con la boca hinchada,

y se fue volando, aunque ya no volaba tan rápido...

Iba...

Porque iba lleno, le salía el agua por las orejas.

Y entonces llega a la playa,

va a la olla,

llena de medusas, que estaba ya un poco...

Qué rollo, ¿no?

Lanzó todo el agua dentro, hizo fuego,

dejó la sopa haciendo chup chup...

Haciendo chup chup. Y... Haciendo chup chup.

Y se marchó.

Vio la madriguera de la araña venenosa

y con su brazo de gigante...

Metió el brazo, metió el brazo...

Fue pasándolo así por los canales y túneles

buscando al conejo

a ver si lo tocaba con los dedos.

Y la araña venenosa...

con sus ocho ojos lo vio y dijo:

¿Qué dijo?

¡Te picaré! ¡Te picaré!

¡Picaré! ¡Te picaré!

¡Piraré! Y ese ruido.

Hacía un ruido. Hacía...

Te picaré.

Te picaré.

Cogió y le...

le picó en el dedo al Gigante.

Le picó en el dedo y... al Gigante.

Le hizo daño. Sacó la mano de golpe...

Y dio... dio puñetazos contra el suelo...

Exacto. Hizo así contra el suelo.

¡Pom!

Dio un puñetazo contra el suelo

que hizo temblar el suelo y tembló...

el bosque de los Winwanwe,

templó el continente entero, el Montseny incluso,

que nunca tiembla, el Montseny incluso.

Todo tembló.

Y eso fue algo que todo el mundo recuerda.

Y, claro, en el bosque los jóvenes Winwanwe,

que son los más altos y que tienen los ojos en las hojas

se asustaron mucho, dijeron: "¿Qué pasa? ¿Qué pasa aquí?".

Y ellos lo vieron con sus propios ojos,

con los ojos vieron de lejos

vieron al Gigante tumbado en el suelo.

Vieron que le había picado... que le había picado con el...

la araña venenosa le había picado

y que el Gigante estaba allí en el suelo,

inmóvil...

con la mano...

"No sé qué me pasa. No sé qué me pasa".

Estaba inmóvil y dijeron:

"Oye, no puede ser, este Gigante, estos golpes que da este Gigante

no puede ser, muy mal. Muy mal, no puede ser".

"Habrá que hacer algo". Hicieron una asamblea popular.

Con la gente del bosque, jabalís, corzos, todos vinieron.

Y al final vino,

evidentemente, vino la Seta Mágica,

que fue quien cerró la reunión. Y dijo:

"Esto sí que no puede ser".

"Voy a ir allá con otro zurrón

con más piedras luminosas y más polvo mágico".

"Esto lo arreglo en un...".

Se fue para allá, poco a poco,

y se acercó. Entonces así entró en la guarida...

Ahí estaba el conejo en un capullo.

"Pobre conejo". Y el tío acercó las piedras luminosas

y la telaraña se deshizo.

Cuando acercó las piedras colocó las piedras así,

y con solo acercarlas, así, despacito,

la telaraña se...

se iba desintegrando, se deshacía toda.

El conejo salió, aunque seguía dormido, pero

aún estaba dormido.

Cogió el polvo mágico

y lo tiró por el cuerpo, las orejas, la nariz,

los pies, la tripa, un poco de polvo esparcido...

Y el tío empezó a revivir y se salvó.

Y dijeron: "Hombre, ¿y el Gigante?".

El Gigante pobre estaba en el suelo así...

El veneno había hecho efecto y estaba...

No se podía mover, estaba inmóvil.

Le acercaron las piedras luminosas,

les tiró el polvo mágico...

por encima y se curó.

Entonces, de repente, cuando todo parecía estar solucionado

y la araña ya tenía sus gafas de sol y todo,

oyeron como un...

un gran ruido. Miraron al horizonte por encima de los pinos

y vieron que se acercaba una...

masa inmensa de color rojo,

porque la sopa de medusa hirviendo, hirviendo, hirviendo,

se había salido de la olla,

se había hecho grande

y era como una especie de espuma de color rojo,

que se acercaba por el bosque.

Todos tenían miedo y dijeron:

"¿Qué hacemos? ¿Qué haremos?".

El Gigante lo sorbió todo y se lo comió todo.

El Gigante es un fenómeno,

lo sorbió...

Cogió toda, toda la espuma...

Se puso como una especie de bola

y en lugar de irse volando con los pantalones mágicos

se fue como un globo.

Fue volando por encima del bosque,

atravesó las nubes, se fue hacia el mar

y cuando llegó al mar...

Como los globos...

Así.

Y toda la espuma de medusa cayó al agua

y como el agua estaba fría

provocó una reacción química alucinante

que hizo...

Se convirtió en una especie de... de pasta

que de hecho era un helado de fresa,

era como un helado de fresa inmenso en medio del mar, como un iceberg,

de color rojo.

Y, claro, resulta que todos estaban contentos,

muy contentos, y empezaron a decir:

"Hombre, el Gigante al final puede que sea buen tío".

"Cogieron las hierbas que tenía

en el cesto de mimbre del conejo mágico,

el conejo de las oreja rojas,

se hicieron unas hierbas, un té,

con hierbas medicinales, todos juntos,

con la seta, los árboles y los Winwanwe

y todos y...

celebraron una fiesta y...

colorín colorado...

Este cuento se ha acabado. Eso.

(Música suave de guitarra)

(OFF) "Cuando llueve los pájaros callan

y la lluvia salpica las hojas de los algarrobos".

"Cuando llueve siempre salimos a pasear".

"Levanto la cabeza y abro los ojos

para ver cómo caen las gotas".

"Las hormigas se esconden y no hay nadie".

(Continúa la música)

Sergi, ¿cómo se hace el viento?

¿El qué? El viento.

¿Cómo se hace?

El viento se hace...

Bueno, porque el aire...

Cuando hay distintas presiones en el aire, una presión hace...

¿Lo ves?

Una presión aprieta al otro aire y entonces hace...

para que haya viento...

Además, es por la diferencia de temperatura que hay

entre el ecuador, que es cálido, y los polos que son fríos.

¿Lo entiendes?

Y en el espacio el viento es el...

movimiento masivo de gases.

Es como si el Gigante se hubiese tirado un pedo enorme.

En el espacio no hay oxígeno.

¿En el espacio hay Gigantes?

Hombre, no podrían vivir, ¿no?

¿No? Si no hay oxígeno, dices, ¿no?

¿Y si no hubiese viento

las nubes cómo llegarían a las montañas?

Pues no podrían ir.

No podrían ir y...

no reventarían nunca y no habría lluvia.

Y si no hubiese lluvia...

se acabarían los ríos.

Nos moriríamos.

Sí.

No habría árboles, ni peces.

Si no hay humanos, ¿qué harían los aviones?

No podrían volar, no existirían, claro.

Hay aviones que vuelan sin nadie. ¿Ah, sí?

Sí, son eléctricos. ¿Eléctricos?

Sí.

Los conducen los robots.

¿Cómo sabes tú eso?

¿Y si preparamos para cenar una sopa de tomillo?

¿Pero vienes a cenar?

Tú no puedes venir a cenar.

Sí que puedo.

Puedo ir como el Gigante.

¿Ah, sí? ¿Seguro? Como el Gigante.

¿No cena en tu casa el Gigante a veces?

Nunca cena porque no cabe.

Pero si vienes a cenar tienes que quedarte a dormir.

Claro que sí.

Claro.

Se ha enredado.

¿Qué pasa?

¿Se ha enredado?

Ah, coge. Cógela por aquí. Cógela.

A ver, sin tirar muy fuerte porque si no puede...

Mira...

Levanta. Levanta.

¿Así?

Ojo, ojo, ojo atrás.

Si no hay viento.

Podríamos ir más allá.

¿Ahí arriba? Sí, ahí arriba.

La cojo yo, igual la levanto.

Llegarás, ¿no? Vale.

Cógela, a ver si...

Acércate. Acércate un poco.

Acércate un poco. Así, así.

Tengo que ir más atrás y no puedo. Si tiro la romperé.

Ya está.

Uno, dos...

Una, dos, tres y...

ya.

Suéltala.

¿La sueltas?

Claro, si la dejas en el suelo seguro que...

Bueno, no.

Esto no funciona.

(Ventisca)

(Ventisca)

(Ruido)

Sergi.

Quiero hablar con la araña venenosa.

A la araña no le gusta hablar con niños.

¿Por qué no?

Porque no quiere que le hagan muchas preguntas.

Yo no hago muchas preguntas.

No muchas.

Sergi.

¿Por qué hace frío en las simas?

Porque están bajo tierra y bajo tierra

y bajo tierra está húmedo. Cae agua.

¿Y no entra el sol?

Los murciélagos no necesita sol.

No.

¿Qué comen?

Insectos, arañas...

¿Cómo los ven si todo está oscuro?

Porque tienen algo parecido a un radar.

Como los delfines.

¿Y las arañas?

¿Las arañas qué?

¿Si tienen un radar?

¿Qué comen? ¿Comen mosquitos?

Eh... Moscas. De todo.

¿Verdura?

Pues la araña venenosa es muy grande.

Porque come tomates mágicos.

Y al Gigante no le gusta,

porque es su huerto.

(Música animada de guitarra)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

(Canto de chicharras)

Cuidado.

Con estas no podremos hacer chocolate.

Ya, porque están verdes.

Hay que esperar a que maduren.

¿Cuándo las podemos coger?

En verano. ¿Cómo las uvas?

Eso es.

Esa también...

Aquella. Esta.

La que he tocado.

¿Vamos a buscar la cometa?

No, no, ahora no.

¿Qué pasa?

¿Vamos al coche? No, al coche no.

¿Por qué no?

Tengo frío.

¿Qué pasa?

Me voy a la sima.

Quiero ir.

No, tú no.

Me dijiste que un día iríamos.

(Canto de chicharras)

(Canto más fuerte)

¿Qué tienes en la espalda?

¿Te duele? No.

(Música dramática de guitarra)

(Truenos)

Si sopla el viento volamos la cometa.

Pero no siempre sopla el viento.

Y papá se sienta en una roca y esperamos.

Entonces buscamos piedras, piedras con formas de animales.

Esperamos hasta que llega el viento.

Pero el viento no se mueve y no podemos volar la cometa.

(Continúa la música)

Anda, cógela.

Venga, ve allí.

(Continúa la música)

(Zumbido)

(Zumbido)

(Zumbido)

Una abeja. Una abeja. No te muevas. No te muevas.

A ver.

No te muevas. ¿Dónde está?

No, ya se ha ido.

Menos mal que me he quedado quieto. No me he movido.

Porque ha entrado por aquí. A ver...

Una avispa.

Menos mal que no me ha picado.

Porque...

Y se ha escondido aquí.

Ah.

A ver... Toma.

Coge esto y lo desenredaremos.

Ven.

Esta cometa no vuela. Porque está un poco liada.

Hay muchos mohos. Levanta el pie.

A ver...

Papá, ¿qué hacías? Había ido a buscar agua.

¿Por qué no venías?

Espera. La cogemos así...

Hay que conseguir que esté arriba porque si no...

Ahora soltamos un poco... ¡Ups!

Es que cada vez que vaya hacia abajo

tienes que hacer como has hecho hoy.

Como haces.

Si no sopla el viento no podemos hacer nada.

Y si se enreda por aquí...

después es un lío.

Mira, ahora ha dejado de soplar. Vuelvo a tirar.

No tires. No tires.

A ver, tira.

Ahora.

A ver...

Vale, voy allí. Suelto.

Tira.

Ahora no sopla el viento.

Una, dos... Tres.

Ahora, ahora, ahora.

Tira del hilo, ya. Tira, tira.

Espera, espera.

Despacio, despacio.

Ahora no tires.

Ahora...

Mira, mira. Mírala.

No tires tanto. No tires.

No sé cómo se ha enredado.

La próxima vez si no sopla viento no vueles la cometa.

Papá, mira.

¿Qué? Que mires.

¿Qué es?

No sé, un espantapájaros.

¿Un espantapájaros? ¿Dónde? Allí.

Está abandonado. Hace ya mucho que nadie lo toca.

Solo el Gigante.

¿Quieres hablar con él?

Llámalo.

¡Gigante! ¿Qué?

No, tú no, el Gigante.

(VOZ FINGIDA) ¡Oh! ¿Qué pasa?

Pues que, ¿a ti te gustan los espantapájaros?

¿Qué quieres, sinvergüenza?

¿Si te gustan los espanta... espantapájaros?

¿Los espantapájaros? Sí.

¿Estos espantapájaros?

Se los llevaron los peces voladores.

No, aún queda uno.

Sí, me lo ha dicho Sergi.

¿Ha vuelto? Sí.

¿Dónde estaba?

Aquí, me ha ayudado con la cometa.

¿En serio has visto a Sergi?

Sí.

Roc, Sergi no está.

¿Nos echa de menos?

Sí.

¿Sabes una cosa?

Cuando lleguemos a Rivas cogemos las gafas y las aletas

y nos vamos a la playa a bañarnos.

Pero no se lo digas al Gigante, ¿eh?

¿Por qué no?

Porque si se lo dices se bañará

y cuando el Gigante se baña toda la playa se llena de agua.

¿Por qué?

Porque el Gigante pesa mucho y al meterse dentro...

todo el agua sube y se va hacia las rocas.

Y los cangrejos peludos se van, no les gusta.

¿Por qué no?

Porque los cangrejos quieren agua.

Y si no tienen agua, problemas.

...que solo choquen con las olas y ya está.

Exacto.

Papá. ¿Qué?

¿Le dirás a Sergi que ya sé nadar?

Papá.

¿Papá?

(Música animada de guitarra)

(Continúa la música)

Somos cine - Un día perfecto para volar

14 may 2021

En un paraje solitario cerca de la costa, un niño hace volar la cometa que le ha construido su padre. Hace viento y la cometa se enreda entre la vegetación. El niño necesita de la ayuda del padre para seguir haciendo volar la cometa.

Contenido disponible hasta el 22 de mayo de 2032.

ver más sobre "Somos cine - Un día perfecto para volar" ver menos sobre "Somos cine - Un día perfecto para volar"
Programas completos (175)
Clips

Los últimos 247 programas de Somos cine

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios