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No recomendado para menores de 12 años Somos cine - Cuando dejes de quererme - Ver ahora
Transcripción completa

(Sirenas de policía de fondo)

(Puerta)

¡Enfermera!

¡Enfermera! ¿Hay alguien? ¡Enfermera!

(Música melancólica)

¡Enfermera!

(Música melancólica)

Permiso.

Lo siento, hija...

El hecho de que el Señor lo reciba en sus brazos...

debe servirte de alivio.

No quiero parecer brusca,

pero debemos ocuparnos de los necesitados.

Hay quien no tiene con qué vestirse.

Sí, sí, claro...

Gracias.

Perdón.

-¿Sí? -Uno nunca sabe si se olvida algo.

Claro, claro.

Gracias, hija.

Y que Dios te bendiga.

(Megafonía de hospital)

(Música melancólica)

Hola, bichita.

Espero hayas encontrado la carta del abrigo.

Le di otra copia al escribano.

Pero sabés lo mucho que se alargan los testamentos,

y quería contarte esto cuanto antes.

(Ladridos)

(Radio de policía)

Es curioso que dos hechos tan alejados en el tiempo...

pueden estar tan relacionados en el espacio.

(Ladridos)

Imagino que es la manera que tiene el azar de darnos pistas...

¿Recordás aquella llamada desde España?

(Puerta)

¿Vos tenés un quilombito en el extranjero?

¿Perdón? ¿Cómo dices?

Tenés un llamado, pero no es de acá.

Parece del hemisferio norte.

-¿Hombre o mujer? -Hombre.

Por la voz parece viejito para vos.

Mi edad, por ejemplo, está sería la indicada.

Es mi viejo que se hace el tano.

¿Italiano?

Es cualquier cosa menos un tano.

Porque le sale fatal.

Vino de chiquito, y todavía cree que vive allá.

Mirá...

Hola papá.

¿Laura?

¿Quién habla?

¿Ya no te suena mi voz?

¿Tío Martín? ¿Sos vos?

¡Bien!

Sí que te suena.

Perdón...

¿Hace cuánto no hablamos?

En febrero hará cinco años de mi última visita.

Cinco años. Cuánto tiempo...

Quise llamarte, pero entre una cosa y otra...

Bueno...

¡Pero qué linda sorpresa!

Más sorpresa te vas a llevar cuando te diga por qué llamo.

¿Qué pasó?

Tu padre.

Ha aparecido muerto cerca de Durango.

(Música de piano)

Según parece,

nunca se fue.

¿Cómo nunca se fue?

Sus huesos han aparecido en un bosque...

a diez kilómetros de la que era vuestra casa...

No entiendo.

Laura...

Tu padre lleva muerto treinta y tres años.

Y todo indica que lo mataron de un tiro en la cabeza.

(Música melancólica al piano y violines)

(La donna è mobile de Luciano Pavarotti)

¿Sabés lo que estoy pensado?

-En hacer un curso de cocina. -¿De cocina?

¿Para qué si cocinás bien?

Puede ser...

Ahora tengo tiempo libre.

Buenísimo, ¿eh?

Además, cuando tu mamá vivía.

No sé, nos complementábamos bien.

Nos potenciábamos uno a otro.

Ella...

le ponía el toque vasco a las comidas y yo el italiano.

Por eso comías tan bien cuando vivías con nosotros ¿no?

¿Y ahora?

Ahora no sé, conmigo tenés carbohidratos de sobra,

no sé qué hacés el resto del tiempo.

¿El resto del tiempo?

¿Querés la versión larga o corta?

Esto está ya, así que la corta.

Trabajo.

Está rico; la larga.

Trabajo mucho.

Bueno...

Debe ser por eso...

que tengo que venir a hacerte la cena.

¿Perdón?

No te hagás el mártir. Te gusta venir.

Y a mí que vengas.

Debo ser el único tipo al que le permitís volver.

Cómo era este, ¿el pelirrojo biólogo?

Creí que no te gustaba.

Otro más rechazado.

Papá...

Ya sé que no debo meter mis narices napolitanas...

¿Sabés qué? Te quiero ver bien.

Siempre pienso que...

el miedo a sufrir es otra forma de sufrir.

Cambio de tema.

¿Qué pensás hacer al final?

No te dicen todos los días

que tu padre desaparecido hace más de 30 años estaba muerto.

Sería un buen comienzo decir lo que sentís.

Ni siquiera sé qué siento.

Siempre pensé que me abandonó...

y es como si fuese un desconocido.

Es un desconocido.

Pero es tu padre.

Sí...

Igual no sé qué hacer.

A parte,

mi papá está acá conmigo,

bien vivito y comiendo ravioles.

¿Qué?

Sonreís igual que ella.

Vamos a comer.

El kutun de mamá.

Oh... Ese amuleto.

No se lo sacaba nunca.

Decía que era para ahuyentar el mal.

Cosas de vascos.

Pero con vos no sirvió.

¡Ragazza!

Ningún amuleto puede con un Bertoni.

Sí, de lo pesado que sos.

Pesado no.

Insistente...

A propósito, no me dijiste si vas a ir al funeral.

Mira.

Tu mamá siempre quiso...

que sus cenizas volvieran a su tierra.

Si decidís que vayamos,

es una forma de cumplir su voluntad.

(Música melancólica)

(Motor de avión)

(Megafonía estación)

¡Martín!

Cuánto tiempo.

Estás hecho un pibe. ¿Seguís con la montaña?

Sí. No tanto como antes.

Cuando tengo tiempo.

Tú tampoco te cuidas mal.

El mate, alguna copita y ciertas licencias que me permito

y que no voy a mencionar delante de tu sobrina, ¿no?

Tío.

Sobrina...

¿Cómo estás?

Yo qué sé...

-Rara. -Normal.

En el pueblo están igual.

Es como si tu padre...

Vamos, como si Félix hubiese resucitado.

En su caso, resucitado muerto.

Recordadme que pase por la oficina de turismo a poner una queja.

Elvira me hablaba de hermosas praderas...

vengo acá y me encuentro con Transilvania.

Mi hermana no te mentía, pero sí...

Hoy el día está triste.

Sí, bien triste.

El kutun de los Gurtubay.

Erruda ta apio oni ezin naikio.

Eso lo decía mi mamá.

Ya no me acordaba.

"Ruda y apio, a este no lo puedo".

Lo dice el diablo al ver el saco.

Sale acojonado por patas.

-Con perdón. -No, "acojonado" está bien.

En opinión de un historiador...

Decía mi aita, tu abuelo,

que por el siglo XVI hubo más de un Gurtubay

colonizando América con su kutun al cuello.

¿Y el tuyo? ¿Dónde está?

No sé dónde estará.

Andará por casa, en algún cajón.

Me llevará el diablo.

(Truenos)

(Música melancólica)

Dicen que cortar una foto trae mala suerte.

Intento pero no puedo acordarme de su cara.

Sería un milagro. Tenías tres años.

Martín.

¿Podría poner las cenizas en algún sitio...?

-Hasta que las llevemos. -Por favor.

Este sos vos, ¿no?

Y este...

¿José María, tu hermano el que murió?

No murió.

Lo mató el amigo de los Careaga.

Franco.

Lo encontramos por casualidad.

Estábamos vaciando un zulo y, de repente,

junto a varios kilos de amonal, aparece su padre.

¿Seguro que es él?

Félix Careaga, no hay duda.

Cotejaron el ADN con el de su tía Encarnación.

Se empeñó desde en que eran los restos de su hermano.

¿Y seguro que fue asesinado?

El cráneo estaba atravesado por una bala

con entrada occipital y salida frontal.

Y no creo que su padre se autoenterrase.

Alguien se molestó en dejarlo oculto.

¿Encontraron algún sospechoso?

Estamos hablando de 1968.

Ha prescrito.

Es caso cerrado.

¿Cerrado?

-Pero si no está abierto. -Mire...

¿Señorita?

A quienquiera que lo hiciera lo juzgará Dios,

no nuestros jueces.

Es mejor no removerlo.

¿Tiene alguna teoría de quién pudo ser?

Bueno...

No tengo tiempo para teorías, pero si quieren una...

Ahí va.

Es un hecho más que probado que el 3 de febrero de 1968...

Félix Careaga sacó veinte mil pesetas de la cuenta familiar

con la intención de desaparecer.

Lo que pasó...

es que no le dio tiempo a salir de Durango.

(Música de suspense)

Seguramente algún canalla le vio sacar el dinero...

le obligó a llegar al bosque...

Y...

(Respiración)

Le pegó un tiro.

(Música de órgano)

-¿Acá te parece? -¡Shh!

Con el poco tiempo que llevamos y ya somos populares.

-Esto me recuerda a San Bernardo... -¡Shh! Papá.

(Ríe)

(Interferencia micrófono)

(Campanas)

¿Tía Encarna?

¿Sos vos?

Laura, ¿verdad?

Hola, ven, hija.

Mira, estos son tus tíos.

El mayor, Esteban.

-Hola. -Hola.

Y el pequeño, Antonio.

Encantado, Laura.

Él es Fredo.

Mi papá.

Hola.

¿Esteban, verdad?

-Sí. -Y Antonio, claro.

-Encantado. -Mucho gusto.

Sabíamos que Elvira se había casado.

Aquí todo se sabe.

Cierto. En Argentina, en San Bernardo...

Es impresionante el parecido que tienes con Elvira.

Eres tan guapa como ella.

Gracias.

Por lo poco que me contaron, vos te parecés mucho a mi padre.

Bueno, no tanto...

Cierto aire.

Siempre fui el calvo. Por eso él se llevó a la guapa.

Dicen que los calvos tienen mayor potencia sexual

y menos oportunidades de demostrarlo.

(Ríe)

¿Cómo me avergüenzas así?

¿Qué tenés en la cabeza?

Yo, todavía pelo, por eso no ando justo de potencia.

¿Ves? No lo puedo evitar.

-Estoy enfermo. -¡No, yo estoy enferma!

¿Sabés de qué?

¡De Fredo Bertoni! ¡Eso tengo!

No puedo creer. Nunca vi un tipo así.

Hola.

Hola.

Laura Careaga, ¿no?

Sí.

Disculpe, lamento su pérdida.

Soy Javier Egoskue, delegado de Seguros Lasai.

Creo que lo que tengo que decirle le va a interesar.

Así es.

Félix Careaga tenía un seguro de vida a favor de su mujer,

Elvira Gurtubay, y de su hija,

es decir, usted, Laura.

La cantidad no es para tirar cohetes,

pero en esa época sí.

Hablamos de 300.000 pesetas.

Traducido a euros...

Mil...

Mil...

Mil ochocientos tres euros, perdón.

Aún no me acostumbro.

Esto de los euros es un quilombo...

-¿Puede firmar aquí? -Quilombo dijiste.

¿Perdón?

-Dijiste "quilombo". -Ah.

Puede ser. Es herencia materna.

Nací en Buenos Aires, pero vine con dos años.

-No te puedo creer. -Sí.

¿Se cruzaron en Canarias?

-Papá... -Laurita fue igual pero al revés.

Nació en Durango y se fue con dos años a Buenos Aires.

Ah, qué bueno...

Que yo no lo hablo, ¿eh?

Pero me gusta practicar.

Me encanta el acento.

A mí me pasa lo mismo con litaliano.

Bobadas.

Yo nunca me creí la historia esa de que...

Félix os abandonara a ti y a tu madre.

Por eso, cuando supe lo de los restos,

tuve el pálpito de que sería él.

Y pedí que me hicieran las pruebas.

Félix os quería, ¿cómo os iba a abandonar?

Entonces...

¿Por qué se llevó la plata del banco?

Tendría deudas que pagar...

Félix era emprendedor, tenía mucha iniciativa.

Pero también mala suerte.

Además...

no contaba con el apoyo familiar desde que se casó con tu madre.

Política, ya sabes.

Félix me escribió antes de morir.

Fue estando yo de misiones en África.

Parece una despedida.

Una despedida definitiva.

(Lluvia sobre el coche)

Mi padre sabía que lo iban a matar.

Este viaje va a ser más largo...

Es elpaso más lógico, papá.

Saber quién contrató el seguro es importante.

Bueno...

Si ese paso implica volver a ver al atractivo joven, mejor, ¿no?

Papá no empieces.

No empiezo. Sólo constato lo que veo.

¿Qué ves?

Javier, hombre...

Te estábamos buscando. Ella te buscaba.

¿Sí?

En realidad,

necesitamos saber quién contrató el seguro de mi padre.

Esa información es confidencial. Pero para cualquier cosa.

Creemos que él conocía al asesino.

Y no sabemos por dónde empezar.

Félix Careaga...

¿Tenés registros tan antiguos?

De las pólizas anteriores al 95 sólo se informatizó lo básico.

Cuando salió lo del hallazgo,

buscaron el apellido Careaga y surgió Félix.

Y con él su seguro.

-¿Dice quién lo gestionó? -Veamos...

Sí, Revilla. Lo conozco.

¿Podemos hablar con él?

No.

Corrijo: lo conocí. Murió hace unos años.

En los archivos físicos podría haber algo.

Quizá Revilla añadió información.

Acá se fue la gente dejando todo bien atado.

Tranquilizando sus conciencias.

Debe ser un alivio irse sin cargas, ¿no?

Laura.

Premio.

Aquí está todo...

Titular...

Beneficiarias...

No parece que haya nada raro.

-No, nada en especial -¿Nada raro? Déjame ver.

La fecha en la que se contrató el seguro es relevante.

Mirá, tu papá contrató el seguro...

dos semanas antes de que le dispararan.

Llegó el momento de reunirse con la familia Careaga.

Podemos empezar por Antonio.

No creo que él esté por la labor.

No sabía por dónde empezar la búsqueda de las beneficiarias,

así que fui a casa de Antonio Careaga.

Llamé a su puerta, pero no me abrió.

Por mi experiencia, sé cuándo alguien se esconde tras una puerta.

Sé si una respiración es de hombre o de mujer.

Aquella...

Era de un hombre.

Un hombre de cierta edad.

Yo diría que fumador.

¿Por qué haría algo así?

Vete a saberlo

¿Vos tenés auto?

(Música de suspense)

Mejor voy sola.

(Rumor del viento contra los árboles)

(Aldaba contra puerta)

Hola, tío.

Laura.

¿Esta es la hospitalidad vasca?

Perdona. Perdona, pasa.

Hay demasiado silencio hasta para un vasco.

Un viudo reciente con hijos crecidos debería de agradecer las visitas.

Mi padre tenía miedo de que lo mataran.

Y alguien dice algo así es porque conoce a su futuro asesino.

Encarna te ha enseñado la carta, ¿no?

Sí.

Y también sé que contrató un seguro 15 días antes de morir.

Pensé que quizás tu hermano...

te podría haber contado algo.

Tu padre y yo no hablábamos mucho.

Su matrimonio enfrió la situación en casa.

¿Por qué no hicieron nada al desaparecer?

Por qué se quedaron con la versión de que se fue.

En ese momento no era una versión.

Las mentiras se convierten en verdad si no se indaga.

(Reloj dando las dos)

Debí haber prestado más atención a la carta en ese momento.

Pero cuando se fue...

mi única preocupación era que tu madre y tú estuvierais bien.

Pero yo era invisible para Elvira...

En vez de dejarse ayudar, decidió marcharse.

Sin una palabra ni una carta.

Enamorarse de tu cuñada pasa hasta en las mejores familias.

Que yo sepa, no es delito.

Tu madre no te lo contó.

No.

Mi mamá no me contó nada.

¿Por qué no le abriste la puerta al del seguro?

¿A quién del seguro?

¿Por qué te quedaste tras la puerta?

Él te escuchó.

(Silba)

(El perro jadea)

El pobre está tan mayor como yo.

Pero aún no le he enseñado a abrir puertas.

Mi cuñastro me va a llevar de fiesta hoy.

-Anda, mira. -Sí.

Y Laurita se queda sola.

O sea que yo estaba pensando que...

-Bueno no... -No, no. ¿Qué?

No tengo derecho... Qué sé yo.

Cada uno tiene sus relaciones,

algunas son circunstanciales y nada...

"Un hombre de cierta edad".

"Yo diría que fumador".

¿No supiste la marca de cigarrillos? -¿Qué pasó?

Que quedé como una paranoica.

¿No tenés nada que hacer? ¿No trabajás?

-Perdona, yo sólo quería ayudar. -Ayudá a otra.

¿No tenés una novia para molestarla?

Pues... No. No tengo novia.

¿Vamos?

La recta sigue siendo el camino más corto.

¿Qué?

(Canta Alla stazione dell'amore de Franco Battialo)

Fuerte, fuerte el aplauso.

Muchas gracias, muchas gracias.

Me has hecho llorar de emoción,

canalla.

Grazie. Tante grazie.

(Música de bar)

Tu madre...

¿Hace mucho que murió?

Cinco años.

Me gustaría que ella esté acá.

¿Te habló sobre tu padre? Sobre...

Félix, me refiero.

No, no.

No hablaba de él.

Y lo peor es que murió creyendo que nos abandonó.

¿Y tú no preguntabas?

Cuando tenía cinco años preguntaba dónde estaba.

Después qué había pasado.

y a los 15 dejé de preguntar.

Hasta hace unos días mi único padre era Fredo.

(Puerta)

(Carraspea)

Tú eres el padrastro de Laura,

la hija de Félix Careaga.

Así es.

Santiago Mendía.

Puedes llamarme Santi.

Alfredo Bertoni.

No sé si podés llamarme Fredo.

(Grifo)

Yo era muy amigo de Félix...

¡El mejor!

Toda la vida cagándome en él

porque se había largado con esa puta de Miren...

y al final...

el pobre...

estaba muerto.

¿Cómo iba a despedirse?

¿Miren?

Mi historia es como cualquier primer capítulo

de una historia de desamor.

Ajá.

Te enamorás.

Te entregás.

¡Pum! Te dan el cachetazo de tu vida.

Ese hombre maravilloso, el príncipe azul,

es un cabrón y tirás siete años de tu vida a la basura.

Y no queda nada.

Eso es lo más triste,

que los lindos recuerdos se van al carajo.

¿Para qué probar más?

Eso es una careta.

-¿Una careta? -Sí, eso...

-No es una careta. -Sí, lo es.

Para amigos tengo a Fredo.

Y para lo otro no faltan candidatos.

Igual, no sé ni por qué te lo cuento.

Yo también lo pasé mal, y no dejo de buscar.

¿Y cómo te va con la búsqueda?

¿Cómo que cómo me va?

Decís búsqueda como si fueras a comprar algo.

No, yo no he dicho eso, cuidado.

Pero mira...

Me va bien. No te estoy hablando de buscar.

Te estoy hablando de...

De encontrar.

-Javier... -No, no, pará, pará.

Escúchame.

No tiene nada que ver, pero me entenderás.

Yo soy comercial, lo sabes.

Soy comercial, llamo a muchas puertas...

y nunca sé qué aparecerá al otro lado.

No lo sé, hasta que...

cruzo una primera mirada.

Fundamental.

Me lo cuenta todo.

Puedo estar hablando con esa persona

lo mismo un minuto que un mes,

que con esa primera mirada...

sé si hay un interés real.

Una mirada.

Javier...

¿Sí?

Vos y yo no vamos a coger.

¿Quién ha estado hablando de coger algo?

Tenés un cartel luminoso en la frente.

¿Sí?

Sí.

Bueno...

También me cierran puertas.

Quiero decir que soy buen encajador.

Por los buenos encajadores.

Porque no falten candidatos.

Aunque soy persistente.

Que no quiere decir ser pesado.

Se escondieron a conciencia. Los busqué por media ciudad.

Martín se fue temprano y me quedé con una amiga...

En el... Cómo se llama...

-Papá, ¿estuviste tomando? -¿Yo?

Siempre.

Oíme.

No, esto.

Que Félix tenía una amante,

una percanta, una tal Miren Juaristi.

¿Cómo una percanta?

Percanta que me amuraste...

en lo mejor de mi vida...

(Tararea)

Dime.

¿No hay un lugar tranquilo para charlar?

Es importante.

Les presento a...

Félix Careaga.

El hombre que, según Durango,

se fugó con 20.000 pesetas de la cuenta familiar

dejando abandonadas...

a su mujer, Elvira...

y a su pequeña hija, Laurita.

Con su hermosa sonrisa.

Y, tras 33 años, descubrimos...

que Félix nunca llegó a irse

porque alguien lo mandó al otro barrio.

Con perdón, bichita.

También tenemos...

al hermano del difunto,

el bueno de Antonio...

que estaba enamorado de Elvira.

Cosa comprensible, por otra parte.

Por si fuera poco, según el inspector,

tenemos a un facineroso que fue quien le pegó el tiro rastrero...

huyendo con la guita.

Y a esto le sumamos que ante la aparición del muerto...

descubrimos la existencia de un seguro

por valor de 300.000 pesetas.

Por lo tanto, nos da un nuevo...

y difunto sospechoso: el agente de seguros, Revilla.

¿Revilla sospechoso?

Él sabía de la existencia del seguro.

¿Querés otro cafecito?

Estoy bien, tranquila...

La única posibilidad de que Revilla fuese sospechoso

sería si hubiese tenido algo con Elvira.

-¿Perdón? -No, no.

Si es que es imposible.

Dudo que tuviese mal gusto.

No conocisteis a Revilla, pero yo sí

y ese hombre era feo como un demonio.

Y "acá" está la prueba viviente del buen gusto de Elvira.

Me lo quitaste de la boca.

Ah, y con permiso...

Estarás de acuerdo conmigo en que siempre...

no sonríe.

Oídme.

Resulta que uno va a hacer el ridículo

al más raro bolichón de Durango,

¿y con quién se encuentra?

Con Don Santiago Mendía,

reina del urinario en sus ratos libres,

que al parecer tenía negocios varios con Félix.

Negocios todos ellos desastrosos.

Santiago me contó que al tiempo de desaparecer Félix

desapareció también...

Miren Juaristi,

su primera novia,

peluquera...

y de profesión, rubia.

Es fácil deducir...

que entre Félix y Miren...

habían vuelto sus más y sus menos, ¿verdad?

Esto, por si no se entiende, son ondas copulativas.

O sea, sus más y sus menos.

Perdón, bichita.

Vinimos a saber quién mató ami padre, no a santificarlo.

Cierto.

(Música de suspense)

(Puerta)

¿Por qué no pensar que Félix y Miren...

planearon fugarse juntos,

pero fue Miren quien lo hizo?

Con la guita que le robó.

(Disparo)

Despachándolo a Félix.

¿Aplausos?

Este Santiago...

(Aplaude)

¿Dijo dónde estaba Miren o si está viva?

No, bueno...

No le pregunté.

Estábamos en un baño.

Qué sé yo...

¿Por qué creés que tengo algo que ver con lo del ligoteo?

¿No pudo salir de Javier?

Me lo dijo él, papá.

Maldito traidor...

¿Dónde carajo estará el jugo?

Ahora...

¿De dónde viene esta manía de meterte en mi vida?

Dame un mate.

Oíme.

¿Cuál es la probabilidad de que una duranguesa porteña

y un porteño durangués se encuentren en el tiempo y en el espacio?

Ninguna.

Eso sólo puede llamarse...

"predestinamiento".

Dudo que esa palabra exista.

¿Y qué si no existe?

Es perfecta para ustedes.

"Predestinamiento".

Está buena.

Un asco esto, ¿por qué no le ponés un poco de azúcar?

La palabra que existe y que deberías utilizar es sutileza.

Mirá.

La vida me enseñó que la sutileza sirve de poco.

Además, sos mi única hija.

No te librarás de limpiarme el culo cuando sea viejito.

Te limpiaré el culo igualmente.

Eso quiere decir que Javier te gusta.

(Ríe)

(Alarma de coche al cerrar)

-Peluquerías e... -"E institutos de belleza".

Epígrafe 972.1.

Casualmente encontré estos listados.

"Casualmente".

-Tener yo estos papeles es ilegal. -¿Ilegal?

Tan ilegal como que los tenga tu empresa.

No, qué va.

No exactamente.

Pero...

Es que es un tema complejo.

Lo importante es haberla localizado.

Sí.

(Ronca)

Javier, te agradezco lo que estás haciendo.

No... No es nada.

Pero seguramente tenés que "laburar"...

Yo "laburo" por objetivos, ¿viste?

No, en serio.

Los objetivos de este mes los tengo cubiertos.

Y Vitoria está aquí al lado, a menos de 40 kilómetros.

Buenos Aires nos queda un poco más a desmano.

Como a 10.000 kilómetros.

¿No hay ascensor en esta casa?

Parece que llegamos tarde.

¿Vienen del ayuntamiento?

Eh... ¿Tanto se nos nota?

Es que hace ya más de un año

desde que llamamos para lo de los pisos vacíos.

Más vale tarde que nunca ¿no?

Hace tres años que se fue de vacaciones.

Trajo a un albañil para hacer reformas,

y las cucarachas son las que...

Ella decía que la peluquería era de señoras...

Pero yo...

siempre veía entrar...

hombres.

Y no a cortarse el pelo precisamente.

La concejalía de urbanismo cursó su comunicación

y hemos venido para certificar el abandono efectivo de la vivienda.

Mi nombre es... Xabier Aguirre,

y este mi equipo, soy agente catastral.

Si son tan amables, dennos sus nombres como testigos

del acto administrativo, por favor.

Si te parece vamos a coger...

papel y boli...

y vamos a tomar nota de los señores.

Yo, como fedatario público, doy fe del procedimiento.

La misma palabra lo dice.

María Dolores López...

de Albéniz.

Isidoro Ruiz Landa.

Perdón, ¿Ruis...?

-Ruiz, Ruiz. -Ruiz.

Ruiz Landa.

Isidoro, María Dolores,

si efectivamente la vivienda estuviese vacía,

entonces habrá que encontrar al propietario o a sus herederos.

En caso de que no aparezcan,

cualquiera puede personarse en el registro de la propiedad

con un par de testigos y, por 250.000 pesetas,

puede solicitar la expedición de dominio,

de manera que la propiedad pase a su nombre.

Insisto, con "cualquiera" quiero decir...

-Cualquiera. -Cualquiera.

Ustedes, por ejemplo.

Pues sin más dilación, vamos a proceder a...

Al procedimiento de...

Vamos.

(Carraspea)

Porque...

un taladro no tendrán, ¿verdad?

¿Con broca?

(Taladro)

(Puerta al caer)

Lo siento,

pero una vez han ejercido como testigos del acto de apertura,

sólo nosotros podemos acceder.

Sírvase.

Muchas gracias.

¿Qué hay ahí?

(Chirriar de puerta)

(Música melodramática)

(Chirriar de puerta)

Nada como un dúplex para tener una doble actividad.

¿Qué mirás?

Nada.

Que...

A la derecha hay nombres de mujeres

y a la izquierda solo nombres de hombres.

Hay como el triple de hombres.

Claramente no era no era muy buena peluquera de mujeres.

(Ríe)

(Música melancólica)

¿Qué?

(Chirriar de madera)

La puta madre la madera...

¿Qué pasó, papá?

Nada...

Un mal paso como cualquiera en la vida...

¿Qué es eso?

(Música de tensión)

(Golpe de música)

(Sonido de flashes y moscas)

Hay un boquete abierto a la calle.

Para evitar el olor.

¿Dónde están?

(Chirriar de puerta)

(Sirena de policía)

Estaba tranquilo, tomándome un café,

cuando mi colega...

me ha llamado para decirme que tres argentinos andan por ahí

descubriendo cadáveres y destrozando cerraduras.

Y yo me pregunto:

¿tres argentinos?

¿No serán dos?

Pues no.

Resulta que ahora son tres, ¿eh?

¿Y éste de dónde sale?

-Yo en realidad no... -Larrea.

¿Sabes que vayan donde vayan aparecen muertos?

¿Sois la señorita Fletcher versión "Los sudamericanos"?

Es un poco absurdo lo de esa mina.

Ella no va donde hay un crimen; hay un crimen donde va.

-Es una colifa. -No le veo la gracia...

Allanamiento de morada,

alteración de escenario del crimen,

suplantación de funcionario,

¿sigo?

Pero esa mujer es Miren Juaristi, ¿no?

Juariste.

Usted se pregunta quién es esa mujer.

Y yo me pregunto qué coño le importa.

Su muerte y la de mi padre tienen una relación.

Sí, ustedes tres.

-Quiero hablar a solas con ella. -Señores...

Tranquila, estamos afuera.

(Chirriar de puerta)

Laura, Laura, Laura...

Entiendo su necesidad de saber,

pero no pueden entrar en casas ajenas.

Es muy grave.

Podría suponer cárcel.

En fin...

No hay antecedentes.

Y Larrea me debe varias.

Hablaré con él y lo olvidamos.

¿Y la bala?

¿Qué bala?

La que mató a mi padre.

¿O ni la buscaron?

Laura...

A ver... Me encantaría ayudarte. De verdad.

Pero yo no puedo hacer nada.

Los 60 eran asunto de los picoletos.

De la guardia civil.

(Suena ópera)

Muchas pólizas son de policías y guardias civiles.

Los escoltas tampoco se quedan atrás.

Lo ideal...

Sería encontrar uno que no se haya jubilado.

¿Por qué un no jubilado?

Porque la mayoría, cuando se jubilan, se van.

Piazzolla, Malosetti...

Excelente gusto musical.

A ver...

Mira, Juan José Crespo, este se jubila en un año.

Quizá sepa quién estaba al mando a finales de los 60.

-Eso es. -Tenés un mensaje.

Javi, soy Grandío.

Siento molestar, pero no encuentro un expediente.

Por cierto, el jefe está que trina por coger vacaciones sin avisar.

Justo cuando viene curro.

Llámame cuando puedas.

Pensé que laburabas por objetivos.

Laburo por objetivos. Lo que pasa es que...

Me debían unos días y...

Muchos.

Pero está bien, entonces...

No pasa nada.

No pasa nada.

Nada en absoluto.

Recuerda Laura que tú eres la becaria y yo tu tutor, ¿vale?

Dime, ¿cómo hiciste para convencer a ese tal...?

-¿Crespo era? -De Crespo conseguí el contacto.

Aranda se llama este tipo.

Estuvo en Durango en aquellos tiempos.

¿Y cómo lo convenciste?

Bueno, toda mesa tiene sus cuatro patas:

Prescripción penal,

anonimato...

y dinero.

¿Y la cuarta?

Más dinero.

(Ríe)

(Llaman a la puerta)

Aúpa, ¿Luis Aranda?

(Televisión con misa de fondo)

Papá.

¿Señor Aranda?

Soy Eneko Hualde, hablamos por teléfono.

Viene con mucha gente.

Ella es Beatriz, mi becaria,

se encarga de transcribir las entrevistas.

Y él es Juan Carlos Beitia, se encarga de la tesorería.

Lleva su... ¿verdad, Juan Carlos?

Sí.

Su cheque.

Durango queda muy lejos. Ya se lo dije.

Con intentarlo no perdemos nada.

¿No?

Quede claro...

que yo hablo de oídas.

Quienes me lo contaron...

murieron.

Todos.

Llegué a Vascongadas...

en el año 1967.

A finales.

Lo recuerdo porque me jodieron la Nochebuena.

En el 67...

en Durango...

(Niños cantando la lotería)

mandaba Camacho.

Acérquese, Aranda, no sea tímido.

(Gestos de asfixia)

No, mi sargento, gracias. No fumo.

Peor para usted.

(Gestos de asfixia mientras sigue la lotería)

(Tose)

Qué.

-¿Se te refresca la memoria? -Ese no sabe nada...

¿Traigo a Félix Careaga?

No.

Que lo traiga él.

(Truenos)

Lo conoces, ¿verdad?

¿No?

Pero seguro que a quien sí conoces es a su socio:

José María Gurtubay.

El hermano de tu mujer.

Sabes lo del atraco al Hipotecario de Tolosa.

Aquí donde lo ves,

fueron este y tu cuñado.

Ciento y pico mil robaron para sus camaradas.

Esos que se hacen llamar ETA.

Te suenan, ¿no?

Por cierto...

José Mari no estará en tu casa, ¿no?

No me jodas.

Sabes que tu cuñado se escapó.

-Hace mucho que no lo veo. -Ah.

¿Qué le parece, cabo?

¿Le creemos?

No sé, sargento.

El hijo del gobernador civil no ocultaría a un separatista.

El hijo del gobernador civil ya tiene una separatista en casa.

Y las churras y las merinas...

no deberían mezclarse porque luego pasa lo que pasa...

¿Verdad, Félix?

Ya le he dicho que no sé dónde está.

No me toques los cojones.

No me cuesta trabajo traerme a tu mujer de los pelos.

Y si Elvira no cuenta nada interesante...

a lo mejor le cuento yo lo tuyo con peluquera.

Para aprovechar el viaje.

¿Me has oído?

No sé de qué me habla.

No sabes de qué te hablo.

Hablo...

de Miren Juaristi.

Y no te culpo, ¿eh?

Esa Miren está como un tren.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Traigo a Elvira?

-¿Qué le pasará a José Mari? -Nada malo.

Yo hablaré en su favor.

Un par de años en El Dueso, quizá tres,

solo para que se le vayan las tonterías.

Félix, no te pido que hagas nada malo.

Sólo que descubras bajo qué piedra se oculta...

y le ofrezcas una mejor.

(Truenos)

(Motor)

(Puerta)

¿Ese es José María?

(Puertas)

(Golpes)

Salga del coche.

Abra el maletero.

-Soy Félix Careaga. -Vamos.

No se lo repito. El maletero.

(Respiración agitada)

Abra el maletero...

-¡Manos arriba! -¡Manos arriba!

-Yo no no he hecho nada. -Las manos.

Fuera.

-No he hecho nada. -No se mueva.

Dese la vuelta. ¡Dese la vuelta!

¿Esto qué es?

¿Esto qué es?

Tú, llévatelo.

Vamos.

(Puerta)

(Puerta)

Félix.

Ya puedes irte.

(Puerta)

(Motor)

(Puertas)

Ya eres libre. Puedes irte cuando quieras.

No...

No me matéis, por favor.

Empieza a andar.

José Mari.

José María.

-¿Sabes quién te ha vendido? -Ha sido tu cuñado.

Félix Careaga.

Alto a la Guardia Civil.

Al lobo se le mata de cachorro.

Cabo.

Que los suyos sepan quién ha vendido a este desgraciado.

Y vamos a tutearnos.

Y... ¿Qué pasó con Félix Careaga?

(Claxon)

Félix, baja, quiero hablar contigo.

No salgas Santi.

¿Qué te han pintado aquí?

Te tocan los huevos en el pueblo, ¿no?

¿Qué cojones quieres?

Venga hombre, que somos amigos.

Pasa que me preocupo por tu matrimonio.

Ya no salís.

-O salís cada uno por su lado. -¡Hijo de puta!

-¡Lo voy a contar! -Quieto.

¡Lo matasteis por el dinero!

Tú quieto ahí, maricón.

Félix...

No te pierdas.

¿Eres imbécil o qué te pasa?

¿No lees La Gaceta?

El dinero no apareció.

¿O es que vas a juzgarme, niño de papá?

Escúchame bien.

Lo hecho, hecho está. Y no quieras cambiarlo.

Olvídate de decirle nada a Elvira para poder follártela.

Te diré algo, como amigo.

Yo que tú desaparecería.

Y no lo digo por nosotros.

Sino por los amigos de José María.

Que esos sí van en serio.

(Llora)

Vamos.

Espero por su bien...

que siguiera el consejo de Camacho.

En Durango se decía que había varias balas con su nombre.

(Trueno)

No creo que el hombre se crea lo del cheque.

Por lo menos nos ahorramos el cura.

Aunque para nosotros tampoco fue muy práctico.

Está claro que ETA y un guardia civil muerto

no son sospechosos al uso.

Unos por volumen y el otro por estado vital...

Pero, en esta ocasión, el mayordomo no es el asesino.

Ni el jardinero.

-Paren el auto. -Sé cómo resolver este caso.

Reunamos a los sospechosos para tomar té.

-Frenen el auto. -¿Qué?

¡Que frenes el puto auto!

¿Qué pasa, Bichita?

¿Qué te parece gracioso?

Tampoco es para tanto.

Mi papá hizo que mataran a mi tío para tapar unos cuernos.

¿Qué te parece gracioso?

-A lo mejor quiso protegeros. -¿Protegernos?

¿De qué? ¡Es un cobarde!

Si hubiese querido protegernos, se hubiese quedado.

Y se fue, se fue como un cobarde.

No me toques.

¿Por qué me dejaste venir acá, papá?

¿Por qué me dejaste remover toda esta mierda?

¿Y vos qué?

¡Veinte años estuviste casado con mamá!

¡Veinte! ¿Y nunca te dijo nada?

¿Nunca? ¿De qué hablaban, papá?

¿De qué hablaban?

¿Quéhago yo acá?

¿Qué hago?

Y vos andate.

Andate no sos nada.

(Música melodramática)

Hola, tía.

Laura, hija.

-¿Qué tal? -Bien.

-Hola, Esteban. -Hola.

¿Sabes? Llevo días pensando en llamarte, pero al final...

No lo parece, pero en un convento hay mucho que hacer.

Sí, claro.

Vine a despedirme. Me vuelvo a Buenos Aires.

¿Te vas ya?

Sí.

En cuanto a la carta que me diste...

¿Sí?

No me llevó a ninguna parte.

¿No?

No.

Esteban...

¿Cuántas veces te he dicho que mires bien los bolsillos?

Siempre igual...

¡Laura!

(Puerta)

Fue ETA, ¿no?

Eso has descubierto.

Mira, personalmente,

nunca le hice caso a Encarna...

porque di por sentado que Félix se largó.

Además, me traía sin cuidado.

Pero cuando aparecieron los restos

supe que había sido ese hijo de puta.

No entiendo...

Hablo de tu tío Martín.

¿Quién sino podía tener más razones personales?

Aparte de pistola.

Martín era uno de ellos.

(Música melodramática)

(Puerta)

¿Tío?

(Música de tensión)

(Ducha)

(Teléfono)

¿Hola?

Hola Laura, soy Ángel Zorita.

El inspector.

¿Qué tal?

Bien, bien...

Tenemos que hablar.

He descubierto algo interesante.

Y de paso te devuelvo tu colgante.

Debiste perderlo donde la peluquera.

(Ducha de fondo)

(Deja de oírse agua)

(Puerta)

Te has dejado el grifo abierto.

Encontré esto.

El acta de una asamblea de ETA.

Estuve con ellos al principio. Luego lo dejé.

¿A qué viene esto?

No te creo.

Lo mataste porque sabías que entregó a José María.

No sabes lo que dices.

¿Ah, no?

¿Y qué pasó con Miren?

También te descubrió y te chantajeó.

¿Por eso la mataste?

-¿De qué coño hablas, Laura? -De esto te hablo.

Encontraron un kutun en casa de Miren y vos perdiste uno.

(Ruido metálico)

Ahí está mi kutun.

Acabas de encontrarlo.

(Música melancólica)

Entonces...

¿De quién es el kutun de casa de Miren?

No lo sé.

Se lo daría a Elvira cuando niñas.

Elvira y Miren eran uña y carne en la escuela.

En cuanto a lo de matar a tu viejo,

ganas no me faltaron.

Pero estaba Elvira...

y estabas tú.

(Música de restaurante)

Hola, Laura.

Hola.

Pensé que íbamos a un bar.

Sí, pensé que por la hora te apetecería comer.

Hacen unas kokotxas deliciosas.

No, gracias, ya comí.

Lo primero es lo primero...

-Tu colgante. -¡Ah!

Y ahora lo más importante.

¿Te acuerdas de lo que dijiste de la bala en Vitoria?

Desde entonces no se me ha ido de la cabeza.

Regresé a la escena del crimen.

A título personal.

Me llevó casi cuatro horas y algo de chatarra,

pero al final encontré el famoso casquillo.

El casquillo es lo importante, no la bala.

¿Lo encontró?

Encontrar un casquillo no supone gran cosa...

En principio.

Y digo "en principio" porque hemos tenido suerte, Laura.

No fue disparado con un arma cualquiera.

He tenido que pedir varios favores.

La Guardia Civil ha podido asociar el casquillo

a un arma concreta y a un nombre.

Germán Francisco Romero.

Lo expulsaron del ejército y se dio a la mala vida.

Un año después de lo de tu padre...

lo condenaron por herir a un banquero en un atraco.

Utilizó la misma pistola con la que mató a tu padre.

Su arma reglamentaria.

Después de varios años, salió indultado...

por desfilar descalzo y con cadenas en Semana Santa.

Cosas del franquismo.

Laura...

Está feo decirlo, pero yo tenía razón.

¿Con qué?

Lo mató el canalla del que te hablé la primera vez.

La diferencia es que le hemos puesto cara.

No existe relación

entre el asesinato de Félix Careaga y el de Miren Juaristi.

La científica data la muerte de Miren hace tres años,

y Germán ya no estaba para muchos trotes.

Entiendo que todo esto se te siga haciendo duro.

Por eso me he empeñado en aclarar lo que pasó.

No puedes regresar a Buenos Aires dejando cuentas pendientes.

¿Qué?

¿Unas kokotxas?

No.

..Y ya que anda con suerte.

¿y si busca su anillo? Creo que lo perdió.

Disculpe, caballero,

al final para comer, ¿van a ser dos o uno?

(Llaman a la puerta)

¿Se puede?

Sí, claro.

¿Qué tal? ¿Todo bien?

Todo bien.

Creí que estabas de vacaciones. Fui a tu casa y no te encontré.

Es que quería llevarme papeleo acumulado

antes de reincorporarme.

Ah.

Creí que os habíais ido ya.

Ah, no.

La semana que viene.

La semana que viene...

Javier...

Dime.

Encontramos al asesino.

Está en un asilo, a 15 kilómetros.

Genial.

¿No?

Lo del otro día en la ruta en realidad yo no...

Está bien.

No, déjame, necesito decirte algo.

Lo que dije no es verdad.

No es verdad...

No.

Bueno, pues...

entonces...

amigos, ¿no?

Sí, claro...

Amigos.

Pues nada, si no te importa. Tengo mucho trabajo.

Sí, claro.

Javier.

¿Sí?

Gracias.

Si quieres te llevo.

¿A dónde?

Querrás ver al asesino.

(Pájaros piando)

(Música melancólica)

Me perdí algo, ¿cierto?

Es aquel.

No tarden, por favor.

Nuestro temible asesino.

Llegamos al final.

¿Algo para decir?

No sabemos si es él.

Cualquiera podría haber usado el arma.

No creo que nos vaya a decir nada.

No tiene pinta de que hable.

Vamos a ver.

Yo vine preparado.

¿Una foto?

Esto se llama conductismo.

Germán.

Germán.

(Trueno)

(Música de suspense)

Caso resuelto.

Buen día.

Buen día.

¿Y esto?

Cambié los pasajes.

Nos vamos mañana.

Anoche detuvieron a Antonio Careaga...

por asesinar a Miren Juaristi.

Ya he hecho demasiado. No hay más que contar.

Han detenido al tío de mi hija. Al menos díganos por qué.

Uno: los registros telefónicos.

Hablaron mucho antes de morir.

Dos: el retrato robot del famoso albañil.

Y tres: su declaración.

Tenían un lío y la peluquera le chantajeaba.

-Antes Antonio estaba casado. -Pero...

¿Cómo fue?

Como siempre. Un mal empujón.

¿Desde cuándo una puta chantajea a sus clientes?

Es matar a quien te da de comer.

(Música de tensión)

¿Qué pasó?

Los crímenes están relacionados.

¿Y si Germán no estaba reviviendo el asesinato?

¿Y si señalaba a Félix sin pelo?

Antonio.

-Papá, por favor... -Pará... Mirá la foto.

Mirá, no tocó su cara...

fue a por la cabeza, ahí se ensañó...

"El hermano pelado".

¿Y si Antonio contrató a Germán para asesinar a Félix?

Yo sé que es una locura, pero tiene lógica.

Lo dijo Shakespeare.

¿Qué queréis?

Contrataste a Germán para matar a Félix.

No sé de qué habláis.

Lo contás vos o yo.

Igual que encontraste a un asesino, buscaste un falsificador.

Félix no sacó el dinero del banco;

fuiste vos haciéndote pasar por él.

Y le pagaste a Miren para que desapareciera.

Su desaparición apoyaría la "fuga" de Félix.

Una huida en compañía parece más huida.

Y también pagaste a Germán...

Arranca.

(Música de tensión)

Que Félix se fuera era cuestión de tiempo.

Y entonces pensaste: ¿por qué no asegurarse?

Enterrándolo, creerían que se había ido con Miren.

Vos solo tendrías que entrar en escena,

mantener a las abandonadas...

y, de paso, conquistar a Elvira.

Pero salió mal porque Elvira puso un océano de por medio.

Solo conseguiste quedarte con un crimen que olvidar.

Una historia interesante.

Pero estoy aquí por Miren Juaristi.

Un accidente.

Puede ser.

Pero aún no confesaste la razón por la que Miren te chantajeaba.

Puede que a Miren le fueran mal las cosas.

Entonces recordó un confuso episodio

en el que le pagaste para que se fuera.

Quien paga una vez, puede pagar dos.

Miren te chantajeaba para no remover el pasado.

Si removía el pasado, se removía el cadáver de Félix.

Fuiste vos.

Vamos, Antonio. Sólo tenés que asentir.

No pueden encerrarte dos veces. Menos por un crimen prescrito.

Ya no importa.

Él iba a irse igualmente.

Vamos.

Todo listo.

Al menos lo mío.

Una llamada de despedida, no pido más.

(Teléfono)

¿Hola?

¿Sí?

Sí, claro.

Por supuesto.

¿Ahora?

Bueno, bueno...

Sí.

Vale, bueno.

Gracias, chao.

Mi fan, la del pub...

Quiere despedirse.

En unas horas...

llego a la estación, tranquilos.

Pero ¿dónde vas?

En dos horas estoy ahí, tranquilos que llego.

Yo llego.

Papá, no me jodás. ¿Dónde vas?

Cuando quieras.

-Quedan diez minutos. -Yo lo mato.

Voy a ver si lo veo.

-Tío... -Ahora vuelvo.

(Megafonía estación)

Perdón. Perdón.

-Ey... -Ey...

-Hola... -Hola.

Todavía no...

Casi no llego, ¿eh? Como habéis avisado tan tarde...

Sí...

Fredo me llamó.

Me dijo que os cambiaron los pasajes... Es igual.

Me dijo que querías verme.

Quería despedirme.

(Música melancólica)

Chao, Javier.

Puede pasar.

¡Laura!

Gracias.

-Oiga. -Un segundo.

"Predestinamiento".

Estaba clarísimo.

(Móvil)

Hola.

Sí, ya terminé.

Dale.

Supongo que a la vuelta, solo pensaste en Javier.

No pensaste en que te mentí.

No me despedí de mi fan.

Ya me gustaría...

La realidad es otra.

Te juro que fue la única vez que te mentí.

Cinco minutos.

Gracias.

Mi tren sale en dos horas.

Vamos, Antonio, te hará bien.

Eres muy listo, argentino. Pero sólo a medias.

Sí que pagué a Miren para que se fuera.

Y contacté a Germán para matar a Félix.

Pero lo hice porque otra persona me lo encargó a mí.

Hazlo, Antonio.

Estás loco.

Tiene que parecer un asesinato.

Estaba en el buzón de casa.

No sé quién, pero van a por mí, Antonio.

Me van a matar.

Mira mi vida.

Mira mis vidas.

¿Qué puedo hacer?

¿Esperar a que me disparen?

O que no lo hagan...

y vivir despreciado por Elvira.

Toda una vida sin tocar a Laura.

Eso sería lo peor.

-Nunca me van a perdonar. -Pues vete.

Si me largo...

las dejaría sin nada.

Perderían la casa.

Los Gurtubay no tienen nada,

y ni tú ni ningún Careaga las vais a ayudar.

Antonio, Antonio...

Quiero contratar un seguro por ellas.

Si me matan y hacen desaparecer mi cuerpo,

Elvira nunca cobrará el seguro.

¿Lo entiendes?

Hazlo.

El desgraciado no sabía lo que sentía por ella.

Ni que los salvapatrias mataban precisamente por eso,

para exponer sus trofeos.

Nadie lo sabíamos entonces.

Y le pagaste a Germán.

No.

Yo contacté con él.

Se le pagó con dinero de Félix.

Fue él mismo quien lo sacó.

No falsificamos nada.

Cuando creyó que le ayudaría, contrató el seguro.

Lo cubre todo.

Todo, todo, menos el suicidio.

Pero no es el caso, ¿no?

Félix se odiaba. Decidió valer más muerto que vivo.

(Respiración)

(Pasos)

Antonio...

¡Antonio!

¿Qué quieres?

Diles que me perdonen...

Y que las quiero.

Que las he querido mucho.

Félix no imaginó que su hermano llevaría a cabo su mayor temor.

Hacer desaparecer su cuerpo para siempre.

Sólo el amor justifica un pecado...

¿Verdad?

(Música dramática)

Tienes que decírselo.

Yo no soy capaz.

Tiene que saber que la quería tanto que hizo lo que hizo.

Díselo.

No sé por qué no te lo dije.

O sí lo sé.

Creo que tuve miedo.

Miedo a repartir mi amor con tu padre.

Hiciera lo que hiciera, nunca estaría a su altura

y, como dijo Antonio,

solo el amor justifica un pecado.

Cuando leas esto, nada será igual entre nosotros.

Pero entonces, cuando dejes de quererme,

yo ya estaré muerto.

(Llaman a la puerta)

¿Nos vamos, bichita?

(Música melancólica)

Somos cine - Cuando dejes de quererme

16 oct 2020

Laura vive en Buenos Aires con su padrastro Fredo. Siendo tan sólo una niña, ella y su madre se marchan del País Vasco, tras supuestamente ser abandonadas por su padre. Con esa historia zanjada, un día recibe una llamada desde España: el cuerpo de su padre acaba de ser encontrado bajo tierra en un bosque cercano.

Contenido disponible en España hasta el 15 de agosto de 2029. 

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