www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5896523
No recomendado para menores de 12 años Somos cine - La mujer del siglo - Ver ahora
Transcripción completa

(MUJER TARAREA)

(CANTA SUAVEMENTE)

(MARCA EL RITMO CON TACONEO Y PALMAS)

(HOMBRE, REPRENDE) ¡Carmen!

(Taconeo, canción)

(JOVEN) -Yaya. -Ya está aquí mi nieta.

Tiene mucha más paciencia que yo. Sabrá estar sin moverse.

(Música romántica)

Consuelo, saluda a don Isidre.

(ACENTO ANDALUZ) -¿Es que no le gustan los colores?

(JOVEN) La hermana Monserrat hace rato que nos espera.

Sabe que el entierro se ha acabado hace más de una hora.

Tendríamos que estar de vuelta y con la cinta comprada.

-¡Va, compañeros!

-¡Unión de la huelga!

(Gritos)

-¡Luchad por nuestros derechos!

-¡La huelga nos afecta a todos! -¡Sigleras, a la huelga!

-¡Uníos a la huelga!

-Yo me voy.

-¡Los almacenes El Siglo deberían cerrar!

(Gritos y alboroto)

(GRITA AL SER EMPUJADA) ¡Imbécil!

¡Jornada de 8 horas!

¡Ni se te ocurra!

Luis, ¿fotos de los disturbios en El Siglo?

No las voy a publicar, Clara. Ocúpate de los cuadros.

Ya están hechas. ¿No ves que soy un profesional?

(POLICÍA) ¡Estáis todos detenidos!

-Vámonos, vamos.

-¡Fuera de El Siglo! -Coged a los huelguistas.

(HOMBRE) ¡Clara! ¡Clara, ven!

¡Juli!

¿Qué haces? Me lo llevo.

Su sitio no está entre juegos de té y tonterías burguesas.

Me dijiste: "Te dejaré mi Nonell para la exposición".

Lo que sea para fastidiar a Faustino.

¿Hablando de mí?

Hermana, querida.

Hermano.

Primo, Juli...

-Los gitanos se llaman "primos" entre ellos.

-De esa gente no sé nada. Eso te lo dejo a ti.

-Te lo dejo.

Que tengas suerte. Sí.

(SUSURRA) Luego hablamos.

(GIME ATÓNITO)

Previsible: un éxito de ventas y de público,

tus cuadros de gitanas y de muertas de hambre.

Está todo preparado para la inauguración.

Irá bien.

Yo creo que se te escapan los detalles.

El demonio está en los detalles.

Venga conmigo. ¿Yo?

¡Sí, señorita, usted!

Arregle el vestido de la señora Morgadas.

(TITUBEA) Yo no... ¿Qué pasa?

(GRITA) ¿No sabe?

Para que veas que me preocupo por ti.

Y quisiera hacerlo en todo.

Clara, deja El Siglo en mis manos.

Sabes que yo conozco mejor el negocio.

(Desgarrón)

-¿Qué ha hecho?

¿Qué personal tienes, Clara?

Un personal buenísimo. Pero se te escapan los detalles.

La señorita no es siglera, está de luto.

"Voy". "Voy" de luto, pero no lo estoy.

Soy plañidera.

¿Quiere dar unos pasos...? ¿No trabaja aquí?

Pueden hacer una costura francesa, pero de momento aguantará.

Ese tipo de raso no se deshilacha.

No, no trabajo aquí.

Qué más quisiera.

¿Están contratando?

(NIEGA) Sí, sí.

Vuelva con sus documentos.

(AMBOS) ¿En serio?

Le buscaremos un lugar.

Las huérfanas de la Caridad no pueden ser sigleras.

En El Siglo buscan chicas de buena familia.

Serias. Yo soy seria, hermana.

Y ya me han ofrecido el trabajo. Solo necesito mis papeles.

Quítate el vestido de los entierros y no insistas.

No van a contratarte en El Siglo.

Pues yo lo voy a intentar.

Deme mis papeles, hermana.

¿Por qué no me lo habían dicho?

En el convento de Olot están dispuestas a acogerte como seglar.

Pero esto será peor...

Sin un sueldo no podré salir nunca de allí.

Me he esforzado en buscarte un trabajo,

pero ya puedes imaginar que, en tu situación...

Irás a Olot.

No hay muchas más opciones.

Espere.

(Música enérgica)

Consuelo, ¿qué haces aquí? ¿No tienes entierro?

Tengo que hablar con Teresa.

Están con el compañero de la Canadiense.

(Aplausos, bullicio)

...por la liberación de los 3000 sindicalistas

presos en la cárcel de Montjuïc.

Aquí luchamos por la justicia y la dignidad.

Pearson, el gerente de La Canadiense,

no puede estar cobrando 3000 pesetas

y estar dando un sueldo miserable a sus trabajadores.

Teresa, necesito que me ayudes.

Dime.

Necesito que alguna chica me alquile sus papeles.

¿Qué pasa con los tuyos? No me sirven.

Seguro que la hermana... Me he ido de la Casa de la Caridad.

"...sin los trabajadores, no son nada.

Desde los que abren zanjas hasta los conductores,

¡todos los trabajadores somos imprescindibles!"

(LEE) "Consuelo Dolofeu...

Abandonada en la casa de la Caridad a los cuatro años,

padres desconocidos".

¿Raza gitana?

-"Si vuestro marido no está comprometido con la causa,

¡echadlo fuera de la cama!".

La hermana Manuela vio a un gitano en un carromato,

y yo iba envuelta en un mantón. Pero no prueba nada.

Aparte, yo llevaba mi collar.

Es un collar muy bueno.

Pero si te hubiesen dejado en la Casa de la Caridad,

se habrían llevado el collar. Los ladrones no se dejan joyas.

Da igual:

sea verdad o no, nadie me va a dar trabajo.

Consigue que alguna me alquile sus papeles.

Es demasiado peligroso.

Con la huelga y las detenciones...

Compartiré mi sueldo. ¿Qué sueldo?

Si casi hay que pagar para trabajar.

En los almacenes El Siglo cobraré buen sueldo.

Te juro que es verdad. ¡Por favor!

Con una documentación aceptable, el puesto es mío.

¿Qué te parece llamarte Teresa Pou?

Mi documentación por la mitad de tu sueldo.

Una cuarta parte. Tenemos necesidades:

las cuotas de las máquinas de coser,

la caja de solidaridad con los de La Canadiense.

Y yo tengo que pagarme un sitio donde vivir.

Una tercera parte de tu sueldo y te quedas aquí.

Hay catres arriba.

(CONTIENE EL ALIENTO) Apriétaselo más.

¡Ah!

Creí que ya no se usaba corsé. En El Siglo sí.

Y recógete bien el pelo.

La señora Morgadas quiere que vayamos todas iguales.

Mi documentación se la ha quedado un señor.

Y quítate ese collar.

Te he dicho que tenemos que ir todas iguales.

Levanta los brazos.

Te esperan arriba, en el tercer piso.

Toma, tu documentación.

Bienvenida al Siglo.

(Música emocionante)

"El Excmo. Sr. Alcalde,

junto a la hermana del Sr. Morgadas,

que viste un diseño de inspiración francesa".

¡Será por el roto de la falda!

No te enfades conmigo: solo hago las fotos.

A ver qué me propones. Tengo cuatro opciones.

Una.

Mi favorita.

¿Qué es esto?

Son fotos de prensa. Soy fotógrafo de prensa.

Por eso te contrato.

No quiero un catálogo que sea una colección de estatuas.

Quiero algo innovador, no esto.

¿Qué son estas arrugas en los vestidos?

No tengo la más remota idea.

Seguro que de la modelo sabes más que de los vestidos.

¡Clara, Clara!

No te pega hacer caso de los cotilleos.

Cámbiame esto y te pondré una asistente

que se asegure de que los vestidos queden bien.

Que no me haga perder el tiempo. Diría que es una chica

bastante expeditiva.

-Este modelo es muy bonito. Se está vendiendo muy bien.

A ver, Fabia, sube el parasol. No puedo más.

¿No puedes? Tira de aquí.

Tenemos un problema. Si sube el brazo pasa no sé qué.

¡Se rompe! Estos trajes son para estar en cama.

"Ciao, bella", soy Fabia. Teresa.

Habrá que desmontar la muñeca.

No puede ser que para cada pose

haya que desmontar el traje entero. ¿Verdad?

(RESUELLA)

(EN ITALIANO) Tranquilo.

(EXCLAMA) ¡Ah! ¿Ves, Fabia? Lo que yo te decía.

Teresa, ya te adoro.

Yo soy Luis.

No, no. ¿Cómo que no? Soy Luis Martí.

(GOLPEA EL PIANO) ¿Estás bien?

Tranquila, ¿puedes respirar?

Tú, da la vuelta. ¡No mires!

¿Tu primer "lavoro"? Mi primer corsé.

Aún no está. Hay que darle una puntada a la manga.

(Flash)

Me ciegas y luego dices que vamos lentos.

La manía de fotografiarlo todo.

(IRÓNICA) Sí, todo...

¿Tu tío tiene una tienda, dónde?

Por el Ensanche.

Pero ¿en qué "strada"?

Date la vuelta, por favor.

¿Tienes hermanos o hermanas?

(MUSITA)

Ya está.

Perdón.

Perdona.

(Tacones alejándose)

Así está bien.

(CUCHICHEO) Se acerca mucho. Así está perfecto.

Pero tendremos que dejarlo por hoy.

Se nos ha acabado el azul.

¿Azul?

Para tu pelo.

Necesito azul ultramar para pintar tu pelo.

(RÍE) Antes no ponía colores y ahora se los inventa.

Te acompaño, Consuelo.

(Cuchicheos)

Señor Isidre.

Te he dicho mil veces que solo Isidre.

Dime.

Voy a decirle a la yaya que me acompañe mañana.

Pero ya terminé su cuadro.

Pues mejor así.

(Risas)

Vuelve a leer el final. El final es lo mejor.

(LEE) "Los vómitos pictóricos de este grupo

causan verdadera repulsión".

(RÍEN) (CONTINÚA) "Con quemar sus lienzos,

basta.

El arte moderno es un arte...

enfermo".

(TODOS) ¡Bravo, bravo!

-Es todo un éxito, amigos.

Nuestra obra de arte es una patada al estómago burgués.

-Pero si tú eres tan burgués como yo.

-Soy un humilde platero que vive en el Somorrostro.

-Y te fuiste al Somorrostro para vivir como los gitanos.

-No, no. Yo dije "con" los gitanos.

(RÍE)

Por el arte enfermo.

-¿Y qué tal "por el arte", así sin más?

O por las pupilas de fuego.

Sácalo. No.

¡No, no, no!

Te lo prohíbo, Juli. Te lo mereces.

¡Eres un traidor!

(Suenan las teclas del piano)

-Pero ¿esto qué es?

Joaquim, ¿has visto esto?

-Sí. Rojo.

-Dime quién eres y qué le has hecho a mi amigo.

(RÍE)

Ese que pintaba de oscuro, ese que hablaba del arte

como el lamento ante lo sombrío de la existencia.

No siempre es tan sombría.

(TODOS RÍEN)

Muy bien,

pero ¿además de las pupilas, está...?

(REPRENDE) -Chist, señores, por favor.

Que hemos venido a hablar de arte. -Sí, sí,

pero un coleccionista como yo

bien se merece catar el material, ¿no?

Podremos catarla todos.

Fuera de aquí.

¡Fuera! ¡Fuera, fuera de aquí!

(FORCEJEO, GRITOS)

-¡Vale, vale!

-Por el amor de Dios, ni que te fueras a casar con ella.

-Chist, chist.

-Haya paz, haya paz.

Haya paz.

Venga, cojan sus copas.

Por...

las pupilas de fuego.

Por ella.

(EN ITALIANO) Fabia, no me hables más de la "Traviata".

¿Cómo dices eso?

La ópera es mil veces más interesante que la vida.

Pero la vida es de verdad

y tu "Traviata" es un cuento para señoritas.

-¿Qué pasa? ¿No te gusta el cuento de Violeta y Alfredo?

Mientras sepas que es una patraña, estoy tranquilo.

(TOSE) ¿Ves? Ella está conmigo.

Lo que queráis; yo prefiero la realidad.

Tu realidad es hacer lo que te da la gana.

"Vero". Tu vida ya es un cuento.

Viaje y libertad. Por eso no la necesitas.

¿Y qué os impide hacer lo mismo?

Ojalá pudiera irme lejos y ver mundo.

¿Y dónde irías, Teresa? (HOMBRE) ¿Consuelo?

Joaquín, ¿cómo estás?

Hola, Luis. ¿Todo bien?

Sí.

¿Conoces a Teresa? La señorita Pou.

Trabaja en El Siglo. Él es Joaquín Mir.

Un gran amigo y pintor.

Perdón, qué tontería. Cómo va a ser aquella Consuelo,

si murió hace tanto tiempo.

Fabia, "buona sera".

-Siéntate con nosotros.

-Señorita Pou.

Teresa.

¿No te recuerda a la Consuelo de Isidre?

A los cuadros no tanto,

pero ¿Juli no te dio sus fotos para el catálogo?

Sí, pero debo devolvérselas. Clara no las quiso.

Dice que son demasiado reales.

Al final salen solo los cuadros. ¡Por el arte!

¡Por el amor!

(FABIA) ¡Siempre!

(FABIA) ¡"Amici, salute"!

¡Salud! ¡Salud! Salud.

Tienen que estar por aquí.

Si las he perdido, Juli me mata.

Se ve al revés.

Ah, ¿no lo sabías?

No.

Todo esto es tan... ¿Tan?

...diferente.

Tú sí que eres diferente.

Es un elogio, te lo juro. No me mires así.

Mira.

¡Vaya!

No sabía que...

Ah, mira, mira.

Y estas son unas fotos antiguas

de Consuelo y de todo el grupo.

De cuando vivía en el Somorrostro.

Yo voy a preparar café. ¿Tú quieres?

(ASIENTE DISTRAÍDA)

Ah, ¿era gitana?

Sí. Es la de los cuadros.

¿Tú has visto la exposición?

Sí, sí que la he visto.

Joaquín tiene razón. Desde luego, tenéis un aire.

Mira: este es Juli y este es Nonell.

A Juli quizá lo has visto por la exposición de El Siglo.

Es el primo de Clara y Faustino.

(SUSPIRA)

¡Realmente necesitas una taza de café!

¿Estás bien?

No sé...

Es que... Dime.

Se me olvidaba que en casa deben de estar preocupados,

mi tío...

el tendero, el del Ensanche.

Además, el café me quita el sueño y mañana hay muchísimo trabajo.

No... No hace falta que me acompañes.

Adiós.

¿Le pasa algo a Consuelo?

Hoy estaba distraída.

Venga, vamos "pa" casa.

¿Mañana a la misma hora?

¿Pasado mañana entonces?

No podrá venir más.

La niña se va a Valencia, se "tie" que casar.

Consuelo...

Consuelo,

¿es eso lo que quieres?

¿Te quieres marchar?

Es que tú no lo entiendes. ¡Tengo que hacerlo!

Son nuestras leyes.

(Música melancólica)

-Déjala que se marche. Es mejor así.

(Gallinas cloqueando)

(Música sombría)

Claro que la han casado. ¿Qué te esperabas?

Estaba comenzando a tener mala reputación.

Y aquí, si una chica pierde la honra, mejor que se muera.

Aquí y en todas partes.

Somos todos lo mismo, Isidre. Pero aquí son menos hipócritas.

Han hecho con ella lo que les ha "dao" la gana.

¿Y tú? ¿Tú qué has hecho con ella?

Pintarla.

Solo pintarla. Pues mejor.

¿Por qué no vamos unas semanas al Pirineo?

Tú pintas y yo escribo.

No, no voy a irme.

Igual al final no se casa.

Igual vuelve.

O la devuelven.

(Mujeres cantando y dando palmas)

Buenas noches.

Teresa.

¡Teresa!

Ya me iba, ahora dejo el catálogo.

Espera un momento.

He visto algunos de los trabajos que has hecho

y en muchos modelos has variado los patrones.

Son apenas ajustes.

No son apenas ajustes. Es más que eso.

Tienes la costumbre de hacer las cosas sin preguntar.

La modelo no se podía mover como Luis quería...

¿Perdona? Como el Sr. Martí quería.

(SUSPIRA) ¡Malditos huelguistas!

Tengo un encargo para ti. Como usted quiera, señora.

Debo cambiar algunas cosas de los departamentos

y tu atrevimiento me irá bien. No tendrás que coser,

pero tendrás que pensar.

Por pensar se cobra más. (RÍE)

Ven el lunes a mi despacho.

Sí, a primera hora. Muchas gracias.

(FAUSTINO) Déjenos solos, por favor.

Te traigo noticias.

Se ha convocado una junta extraordinaria

para revisar las cuentas de esto.

Nuestros socios no entienden por qué los beneficios de El Siglo

deben cubrir un divertimento deficitario

con estos cuadritos de gitanas.

Los motivos están en la convocatoria.

Pero no te preocupes.

No te preocupes.

Si los balances son positivos,

no exigiremos tu dimisión.

¡Con lo moderno que queda una mujer al frente!

No te servirá de nada.

Precisamente estoy esperando al señor Pearson.

¿Al gerente de La Canadiense? ¡Sí! Ha comprado un cuadro.

Y solo la comisión cubre los gastos de mi "divertimento".

Con los problemas que tienen, y se dedican a comprar cuadritos.

Más les valdría controlar a esa chusma revolucionaria.

Lo tienen todo perfectamente controlado.

¿Tú crees?

Parece que esa chusma nos ha dejado a oscuras.

Siendo tan confiada, acabarás poniendo El Siglo en peligro.

Estúpido.

Esto debería estar prohibido.

Lo prohibirán cuando lo tengan que llevar los hombres.

Entonces montarían una más gorda que la de La Canadiense.

-Hasta que llegue ese día, podemos quitar las varillas.

-No, el problema es la tela, que no cede nada.

¿Y esto?

Es algodón mezclado con lana. No aprieta.

Ellos sí que saben ir cómodos.

Se le ponen las varillas y ya. ¡Poco feo!

Pero si no te vuelves a desnudar delante del fotógrafo, valdrá.

No volverá a ocurrir.

¡Teresa! ¿Sí?

Creía que te llamabas Consuelo. -Así es.

Es que quiere estar en todo. ¿Qué pasa?

-Nos vamos a repartir la ropa terminada.

¿El recorrido habitual? -Sí.

Ve con cuidado.

Ya estamos.

Te dije que no volvieras.

-Hay que acelerar la próxima remesa.

-Nos controlas demasiado. -No llegan a toda la ciudad.

-Tenemos el reparto bien organizado. -Creo que necesitáis ayuda.

-Yo que pensé que os estábamos ayudando nosotras.

-Teresa, por favor. ¿Todo bien?

Sí. Este ya se iba.

-Hace falta tener agallas, y experiencia.

-Nosotras tenemos agallas y ciclostiles.

-¡Qué tozuda, Dios!

-¡Hala, buenas tardes! -Buenas tardes.

¿Ciclostiles? ¿Me cuentas que está pasando?

¿Y ese?

Es del comité de huelga de La Canadiense.

Y lo que pasa es esto.

(Máquinas, música emocionante)

¿Ves?

Es el último retrato de ella antes de morir.

Mira el año: 1905. Cuando entré en la Casa de la Caridad.

Desde luego, sois muy parecidas,

al menos con esta luz.

Pero a ella la veo mucho más gitana.

¿Y ahora?

Ay, no hagas eso. Que parece que me vas a robar.

Quiero decir que tú no robarías nunca,

pero ya se sabe que los gitanos no son de fiar.

Dice la de la imprenta clandestina y la documentación falsa.

¡Vas a comparar! Esto es por una buena causa.

Después de este apagón de luz no harán falta más panfletos.

-"Libertad! ¡Por los compañeros!". -¿Lo oyes?

Esto sí que es una demostración de fuerza.

Brindemos por la victoria.

Y por mi nuevo trabajo en El Siglo.

Sin coser, por fin algo diferente.

Por lo diferente.

(Bullicio en el exterior)

(HOMBRES) "¡Derechos para los trabajadores!"

"¡Ahora nos escucharán!".

-¿Dónde está la jefa? ¡Teresa! ¿Dónde está Teresa?

¡Teresa! -¿Y ahora qué?

-¡Vienen!

-Te dije que nos delatarías con tanto control.

Ayer fue el día de repartir, ¿no? Sí, no queda nada.

-Pero están las máquinas. ¡Las máquinas!

Y tú lárgate de aquí. Entretenlos.

¡Suerte!

Buenos días.

-Sabemos que no solo los repartís en capazos para la ropa,

también los imprimís. ¿Y las máquinas?

-¿Las de coser?

-¿Tú crees que nos interesa la costura?

(GRITA DE DOLOR) -¡Antonia!

(RESPIRA AGITADAMENTE)

¡Vamos!

¡Todas en pie y calladitas!

¡Registro!

¡Chist!

(Golpes)

(Golpe brusco)

Los queríais esconder, ¿eh?

¡Abrid la caja!

Vaya, máquinas de coser en el sindicato de la aguja.

Esto es tremendo. ¡Un notición!

¡Llevaos de aquí a este tipo!

De acuerdo, de acuerdo.

Nos llevamos la caja con el dinero.

Todo lo que hay forma parte de la investigación.

¡No tenéis derecho! ¡Esa caja es nuestra!

-¡Son nuestras cuotas!

(MURMURAN) No puede ser. Ay, Dios mío.

(MURMURAN) Esto no lo recuperaremos nunca.

-Gracias. Por esta vez, estamos salvadas.

Pero en la ruina.

Gracias, señor agente. Señora.

¡Señorita Dolofeu!

Consuelo, ¿no?

Un fin de semana movidito en vuestro sindicato, al parecer.

"Noviembre de 1905:

niña de unos 4 años, abandonada en esta Casa de Caridad.

La tornera ve alejarse un carromato gitano.

Sabe decir su nombre, Consuelo.

Va envuelta en un mantón gitano y sujeta un collar extravagante.

Apellido desconocido.

Al cabo de tres meses, sin que nadie la reclame,

se inscribe como Consuelo Dolofeu".

Yo no soy responsable de eso.

¿No eres responsable de qué?

¿De tus mentiras?

¿Me hubiera dado el empleo si le hubiera dicho la verdad?

He trabajado bien. ¿Qué importa de dónde venga?

Lo que importa lo digo yo.

Dijo que había que ser atrevido, quería ideas nuevas.

¡Me quería dar otro trabajo! Cállate.

Eres una descarada.

Piénsatelo muy bien antes de abrir la boca.

No voy a denunciarte, pero me dan ganas.

Hazte un favor a ti

y a esa Teresa que te ha dado la documentación y vete.

Cámbiate y a la calle.

Que no se lleve nada.

(DA UN GOLPE)

(Niños gritando)

(Murmullo de mujeres hablando)

(SOLLOZA)

(SUSPIRA)

(LLAMA)

Enséñame otra vez las fotos del catálogo.

Dijimos que esta era la portada.

Pero creo que esta quedará mucho mejor.

Esta no.

Esa tampoco.

No.

Estás quitando todas en las que sale Teresa.

Estabas de acuerdo en que le daría personalidad al catálogo.

¡No se llama Teresa!

Me alegra no ser la única a la que han engañado.

¿Y qué?

¿Cómo que "y qué"?

Que esa chica no sabe cuál es su sitio.

¿No es eso lo que dice Faustino de ti?

¿Perdona?

Ah, la ambición es solo para ricas. ¡No!

Parece que solo es para los hombres,

y la generosidad también.

Pero te aseguro que yo ahora no me lo puedo permitir.

Llévalas a la imprenta.

Recibirás el último pago cuando el catálogo esté listo.

(CIERRA CON ENFADO)

Por favor, solo os pedimos unos días.

Es que la policía se ha llevado el dinero de las cuotas,

pero nos lo devolverán cuando acabe la investigación.

Solo hemos fallado en un plazo.

¿Qué te han dicho? Que no vuelven.

Unas tienen miedo y otras dicen que, para coser a mano,

mejor lo hacen en casa. Se lo habrán dicho sus maridos.

Si no les gustaba que trabajasen fuera, ahora ya, con la redada...

-Tendré que dejar a mi hijo en la Casa de la Caridad.

-Antonia, no digas eso. Algo conseguiremos.

¿Cómo te ha ido a ti?

Me he ofrecido de criada, planchadora, costurera...

He suplicado a las floristas de todos los cementerios

y en las Ramblas.

O te piden referencias, o no hay trabajo.

Solo me queda monja o puta.

O boda.

Debiste conquistar al fotógrafo cuando eras una señorita.

Ahora ya...

-Si al final te decides por monja

al menos la hermana Monserrat estará contenta.

Y yo me vuelvo contigo a la Casa de la Caridad

o a Olot.

Estoy de la lucha sindical hasta las narices.

(RÍE) Es precioso.

Voy a intentar venderlo.

Aunque sea por la calle.

Pero tú no lo lleves puesto,

que te hace muy gitana.

Sí, porque lo soy.

(SUSPIRA)

Soy gitana.

Tu marido no es malo,

lo que pasa es que la gente habla mucho.

Todavía es caballo joven y no sabe controlarse.

Ya se le pasará cuando le des hijos.

Hijos varones.

Este será mi tercero.

Después de mi Diego y mi José estaría bien una Juana.

Pero que sea lo que Dios quiera y que no sea el último que venga.

-Tira para casa.

-La estoy ayudando. Ella sola no puede.

-¿Tú qué sabrás?

Tira para la casa.

No tardes.

-No te preocupes.

El tío Manuel le dijo que no te puede pegar.

Obedecerá.

(JOAQUIM) Ya sé lo que puedes hacer:

llevarlo a París, allí les encantará.

Y, de paso, te aireas un poco y vuelves a pintar.

¿Cuánto hace que no pintas?

(Llaman a la puerta)

Isidre.

¡Isidre!

Pase.

Tú tienes la culpa, tú.

Y yo, que te la traje.

Y ahora ya no se puede hacer "na".

¡Todo por tu capricho!

¡No me digas ahora que mi niña te importa!

Su niña me importa más que nada en el mundo.

Él la matará.

"Tor" mundo vio cómo sacaba el pañuelo

pero su marido la matará igualmente.

(TIRA LOS ÚTILES DE PINTURA)

(NIÑOS GRITANDO) -¡Que vienen dos payos!

-¡Consuelo! -¡Consuelo!

-¡Consuelo, te buscan payos!

-¡Consuelo! ¡Hay un payo que te busca!

-¡Y a Manuel! ¡Hay dos payos en el pueblo!

(Música emocionante)

¿Tienes que coger algo?

¿Nos vamos?

¡No lo hagas! ¡Quédate con los tuyos!

Él te va a dejar y, entonces, ¿qué?

¿Qué vas a hacer cuando te deje? -¡Paco! ¡Paco!

-¡Paco, quieto!

Venga, marchaos.

-¿Lo veis?

¡Si yo tenía razón!

¡Más fuerte tendría que haberle dado!

Perdone.

Desde que acabó la guerra, Barcelona no es lo mismo.

De buen gusto me iría a casa.

¿Pero con qué dinero, eh?

¿Con qué dinero, amigo?

Eh, "bella".

¿Dónde te habías metido?

¡Desapareciste sin avisar!

¡Qué guapa!

Mucho mejor que de negro.

Pero dime, ¿qué haces por aquí?

Estaba intentando vender esto.

¡Ah!

¡Qué lindo!

(HABLA EN ITALIANO)

¿No tendrás tiempo para otro café?

¿Lo has podido vender?

¿Por cuánto?

Por nada de momento.

Hija, no sé por qué estás tan contenta.

Vamos a conseguir más dinero del que nos quitó la policía.

Vas a criar a tu hijo en casa, yo voy a viajar por el mundo...

Y yo quiero saber de qué hablas.

¿No les gustan las gitanas en los cuadros?

Pues vamos a vender la versión de lujo de esa ropa.

Mantones de seda y organza para lucir en el Liceo.

Sí, claro.

¿De dónde vamos a sacar la seda y los brocados?

(Música elegante)

Averíguame de dónde lo ha sacado.

¿De dónde ha sacado el qué?

Déjalo. Que venga a mi despacho.

¿Qué? No lo ha "querío", ¿no?

El dueño de la galería me ha dicho que ingrese en un sanatorio.

¿Tú qué crees? Que no te iría mal.

¿Por qué no le haces caso al Juli y vais al campo a pintar?

¿Quién va a querer tenerme así, "colgá" en su "paré"?

Además, siempre me sacas triste.

Ensimismada.

Bueno, no pasa nada, en París se venderá.

Pronto iremos a París.

Allí les gusta la pintura.

Sí, la pintura triste. ¡Seguro!

¿Por qué me pintas así?

¿Es que no estás contento como estamos o qué?

¡Claro que sí!

Pues prométeme que un día me vas a pintar un cuadro alegre.

¿Me lo prometes?

Ven aquí.

Te lo prometo.

(LA BESA)

¿Y tú?

¿Estás contenta como estamos?

Pues mucho.

Y hoy más contenta que nunca.

Estoy muy feliz.

Bueno, ¿me lo vas a contar o no?

¡Pero bueno!

¿Es que tú no me notas "na"?

¡La cara, Isidre!

¿No me notas la cara redonda?

¿La cara...? ¡No!

Consuelo, tú no tienes la cara redonda.

¡Si parece que te la hayan tallado a cincel!

Pues que vas a ser padre.

(Música emotiva)

(RÍE)

(LA BESA)

Rollos de brocados, terciopelo, tafetán, seda salvaje...

Mira si en el almacén hay más colores.

Haz un presupuesto, depende de lo que cueste hablamos.

Señora Morgadas...

Espera un momento.

Juli, Juli, Juli...

¿Otra vez? No pienso vender el cuadro

a los de La Canadiense. ¿Quién te ha dicho...?

Claro, Faustino.

Te manipula, Juli.

¡Le ha salido bien! Calma.

Vamos y te explico su oferta.

No quiero, busca otro comprador.

¡No hay otro comprador!

Apostar por Nonell era empezar algo distinto.

Lo sabes perfectamente.

Tenemos suerte de que se enamorase del cuadro.

¡Mala suerte! Es un "no" definitivo.

Con la que está cayendo, al Pearson este no.

Entendido.

Lo siento, prima.

Este cuadro es muy especial.

Olvida el presupuesto, prepáralo.

Que venga por los tejidos Violetta Travata, la modista.

(Música alegre)

Antonia, cuidado: se parece mucho al que terminamos ayer.

Y bien bonitos que son. No puede haber dos iguales.

Sería una tragedia si se encuentran dos señoras con el mismo modelo.

(RÍEN)

-¡Cuánto "colore"!

Como una exposición de El Siglo.

Cuando la Morgadas los vea...

Esta mañana preguntó si podíamos adelantar la entrega.

Le he dicho que no.

Mi amiga, la modista italiana, estaba "ocupata con molto lavoro".

(RÍEN)

¿Nos va a dar tiempo?

-"Nos", si nos echaras una mano...

-He traído esto para el primer "brindisi".

El resto en "la strada" con todos. ¿Cómo?

¿No os habéis enterado?

¡La huelga "è finita"!

¿En serio?

¡Sí! ¿Se ha acabado la huelga?

¿Qué hacemos? ¿Vamos a celebrarlo?

-¡Claro! Claro, ¡vamos!

No pensaba que llegaría este día. ¡Nosotras sin saberlo!

Vamos al Marsella, seguro que lo están celebrando.

Claro que sí, vamos.

¡Venga, vamos!

-¡Viva! -¡Lo hemos conseguido!

-¡El fin de la huelga!

-¡Hemos ganado a la patronal!

-¡Jornada de ocho horas!

-¡Viva, compañeras, compañeros!

¡Por la readmisión de los despedidos

y la liberación de los presos!

(VITOREAN)

-¿Qué pasa? Está Luis.

¿Quién es? El fotógrafo de El Siglo.

Ay, madre.

-¡Consuelo!

Me alegro de verte otra vez.

Veo que te han dicho que acertaste mi nombre.

Te habrán dicho también que soy gitana, como ella.

Yo me llamo Teresa, soy la de verdad.

Esta es Antonia. -Encantada.

-Vamos a celebrarlo.

Yo también me alegro de verte.

Soy más diferente de lo que te pensabas.

Te he echado de menos, te llames como te llames.

¡Luis!

Yo a ti también.

Salud.

¡Bueno!

Ya basta de brindar por la huelga.

Ahora vamos a brindar por las pupilas de fuego.

Por las de aquella Consuelo y por las tuyas.

Por Consuelo.

Por las Consuelos.

(Música emocionante)

Aquella Consuelo, la musa de Nonell,

tuvo una hija, ¿verdad?

Son ellas las del cuadro.

Sí.

Creo que soy ella.

Su hija.

¿Cómo?

Me crie en un orfanato, pero las fechas concuerdan.

Y el parecido, el nombre y el hecho de ser gitana.

Consuelo...

murieron las dos, madre e hija, en la playa del Somorrostro

en una riada.

Isidre siempre se sintió culpable.

Era el padre.

¿El padre?

Cuando supo lo que había pasado,

una tragedia...

nunca volvió a ser el mismo.

Lo siento, Consuelo.

No sabía que pensabas que... No pasa nada.

Otra historia triste y vieja como la vida misma.

¿Otro brindis?

Por mi amiga Antonia, que podrá criar a su hijo.

(Música melancólica)

(Rugido de las olas)

¿Vamos a pintar las piedras de colores?

¡Sí!

Anda que te gusta jugar con Carmencita.

(LAS NIÑAS CANTURREAN)

¡Ay, qué bonita!

¡Carmencita!

¿Cuántas veces te tengo que decir que esa niña no?

¿Eh? ¡No!

Que no vuelva a ver a tu niña "podría" con la mía.

No sé ni por qué he "venío".

(Trueno y lluvia)

-¡Corre, corre! ¡Vamos para dentro!

-Venga, vamos "p'adrentro".

Que va a llover y caerá fuerte.

-¡No puedo abrir la puerta!

¡Por favor, ayuda!

-¡Eh, nos vamos! -¡Por aquí! ¡Corred!

-Subid al carro, ¡rápido! -Ayuda, ¡dame la mano!

-La mula no podrá con tanto peso.

-¡Hay que irse!

-Ayuda, Dios bendito. Ayuda...

-¡Yaya, deja eso! -Ayúdame a mí y a los míos.

Dios bendito, por favor... -Tranquila, no tengas miedo.

-¡Para esta lluvia! -¡Venga!

(GRITA)

(LLORANDO) -¡Ay, Dios mío!

¡Ay, mi niña, mi niña!

Ay, hija mía, que se ha ido.

(Música triste)

¡Así que vives en el Sindicato de la Aguja!

¿Tú no estarías aquí el día que hubo la redada?

Te vi.

Ah, ¿me viste? Sí.

Lo que no entiendo es cómo no te vi yo a ti.

Bueno, ahora ya sé dónde encontrarte, si quieres.

Es que me parece que no me voy a quedar mucho tiempo.

¿Y eso?

Siempre he querido viajar

e irme lejos. Creo que al fin podré hacerlo,

tenemos un negocio entre manos.

(Música emotiva)

¿Y dónde quieres ir?

Creo que a Marruecos.

¿A Marruecos?

Es el sitio más diferente a mi alcance que se me ocurre.

Mi periódico me va a mandar a Grecia,

por si quieres replantearte tu destino.

Si quieres, nos podríamos encontrar allí.

No sé.

Me había hecho a la idea de Marruecos.

Muy bien.

Pues...

buenas noches.

Hasta mañana.

Consuelo, déjame entrar.

Va, por favor, déjame entrar.

Por favor.

Un beso y me voy.

¿Qué pasa, Antonia?

¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?

¿Qué ha pasado?

Tu amiguita Fabia.

"Queridas, lo siento mucho,

pero es mi oportunidad de volver con mi Alfredo.

Prometo que os lo pagaré algún día.

Suerte. Fabia Violetta". Se acabó.

Se acabó todo. ¿Qué vamos a hacer?

¡Buscarla!

Nadie se lleva casi 50 mantones de lujo en un bolso.

Han tenido que ayudarla.

Esto estaba preparado.

¿Crees que sigue aquí esperándonos?

La conoces, ¿sabes dónde está?

Hace tiempo que no sé de ella.

Haremos lo que podamos con los retales de tela.

Lo hablaremos con la Morgadas.

Claro, ¿y cuando sepa quién está detrás de esto,

la gitana y la sindicalista?

Esta vez nos manda a la cárcel de cabeza.

Tiene razón, la conozco y no pasa por un buen momento.

No hará nada si entregamos el trabajo.

Aún queda tiempo.

Poco, y telas menos.

Escucha,

puedo comprarte un billete para que vengas conmigo a Grecia.

¿Pero qué dices, Luis?

Qué tonterías dices, yo no me puedo ir.

Di que no quieres.

Pues no quiero.

No quiero irme y dejar a Antonia y Teresa en la estacada.

No voy a dejar todo esto a medias. Consuelo,

yo solo quiero protegerte.

¿De qué me vas a proteger tú a mí?

¿Quién te crees que eres? No sabes lo que cuestan las cosas.

Muy bien.

No quiero hacerte perder más el tiempo.

(Puerta principal)

Lo primero es encontrar más telas.

Pero, hermana, aquí les sobra.

En el ropero tienen sacos que nos les sirven.

Entenderás que cuando las señoras del patronato donan ropa

la donan para el orfanato,

no para un Sindicato de Mujeres Liberadas.

Mujeres Trabajadoras. ¿No nos preparan para eso aquí?

¿Para trabajar?

Para una vida recta.

¿Qué le hace pensar que la mía no lo es?

No tenías que haberte marchado.

Te advertí que si te ibas no contaras con esta casa.

Te lo dije. Sí.

Y dijo que fuera importa mucho de dónde venimos.

Y tenía razón.

Pero también dijo que aquí no importaba.

Y eso era mentira.

Adiós, Consuelo.

Póngame los maniquíes a la derecha, los que hagan falta.

Esta mesa fuera, es muy grande.

Siento hacerles trabajar tan tarde, pero los cambios son importantes.

Los mantones llegarán en cinco días,

pero la disposición la quiero pasado mañana como muy tarde.

Señora Morgadas. ¿Sí?

He ido a ver a la modista. Sí, a Violetta Travata.

¿Qué? ¿Llegará a tiempo? Lo que pasa es que no está.

¿No está qué María? ¿El pedido? ¿Qué no está?

No está la modista.

O, más bien, no existe.

¿Cómo que no existe?

Fui al almacén a ver quién recogió las telas

y, al parecer, fue la señorita Fabia en un taxi.

Intento localizarla, pero ha dejado su apartamento.

Fuera.

(SUSPIRA)

¡Imbécil!

Estúpida.

(SUSPIRA)

A lo mejor sí.

A lo mejor sí que no sé dirigirlos.

¿Quiere que llame a la policía?

Sí.

Sí, llama a la policía.

Y denúnciame por imbécil.

Tienes que quedarte, Teresa.

Yo me voy a quedar.

Porque estás loca.

Ya oíste a Luis.

Está vez la Morgadas nos manda a la cárcel

por ladronas, timadoras o lo que sea.

¡Pues no le demos motivos!

Vamos a deslumbrarla con algo que nos permita negociar.

O pidamos ayuda a otras. ¿No eras de Lucha Obrera?

Eso, con obreras. No con una...

¿Con una qué? Una gitana.

Hala, ya lo he dicho.

¿Quién va a fiarse de ti, Consuelo?

Pero de ti sí.

¡Pídeles ayuda!

Mira qué lío por haberte dado mi nombre una vez.

¿Y quieres que repita?

No quiero saber más de esta locura.

Lo siento, Consuelo.

(Música triste)

¿Consuelo?

Te buscan fuera.

¡Mierda!

¿La Morgadas?

¿La policía?

Deje que la ayude.

Si al menos te recogieras ese pelo...

(Música alegre)

¡Ay!

¿A qué esperáis? No hay tiempo que perder.

Van a traer lo que tengan por casa, echarán una mano.

No sé si 50, pero haremos los mantones que podamos.

Gracias, Teresa.

No es porque se lo haya pedido, confían en ti.

Si no hubiera sido por ti, en la redada las enchironan.

Bueno, y porque les dije que vamos a parte iguales.

Claro, claro que sí.

Si ganamos, ganamos todas.

Traemos manteles, sábanas... Un poco de todo.

¿Dónde lo ponemos? Aquí.

Venga, que hay mucho que hacer.

Podremos recuperar 10 máquinas de coser.

He hablado con los del Monte de Piedad.

Si invertimos la mitad del cobro ponen el resto.

Un préstamo a 12 años.

¡12 años! Sí.

Según como vaya, podremos irlo renovando

y comprando más máquinas.

Negocio propio, para toda la vida.

Qué bien... Para toda la vida.

¡Ya está!

Se acabó lo que se daba.

No hay más tela.

-¡Si aún faltan cinco!

Pues es lo que tendrá.

(Teléfono)

Venga, sin rencor.

Que las cosas vuelvan a su sitio:

el negocio familiar en manos de los hombres de la familia.

El negocio familiar aún existe porque me ocupé de él

mientras sacabas tajada a las trincheras

vendiendo a los dos bandos, ¿no?

Y otras cosas también. Exacto.

E hice muchísimo dinero. ¿Puedes decir tú lo mismo?

¿Has convencido a Juli?

¿Y ese negocio de confección que iba a financiar la galería?

El Siglo tiene que cambiar porque el mundo está cambiando.

Parece que no nos damos cuenta.

Al dinero no le gustan los cambios, bonita.

Yo mismo comunicaré tu renuncia a la junta.

Anímate, ahora tendrás más tiempo para ti.

(Llaman a la puerta)

-Disculpe, sé que dijo que no entrara nadie,

pero el teléfono...

-¿No puede esperar? Estamos ocupados.

-Señora, tendría que venir.

Han llegado los mantones.

-Váyase.

(Música alegre)

No te pongas en ridículo, Clara.

No puedes remontar la situación con tus novedades absurdas.

No seas cabezota.

Claro.

Tenías que ser tú.

¿Los quiere?

Aunque lo hayan toqueteado mis manos, quiero decir.

María.

Estos no son los tejidos que os entregué.

Quedan mucho mejor con estos.

Mejor...

¿según tú? Al menos están.

Perdimos sus telas, pero tenemos los mantones.

¿Hay 50? Hay 45.

Hemos hecho todo lo posible.

Ponedlos en los maniquíes.

El resto a las estanterías.

¿Cuántos podéis hacer en dos semanas?

¿Cuántos necesita?

(Música animada)

Qué bonitas estas telas.

Quiero hablar contigo.

Vamos. Claro.

¿Cómo van las ventas?

Me extraña que no lo sepas.

Se ha terminado la segunda remesa.

Necesitamos más.

Ya.

Ya ha visto que hacemos todo lo que podemos.

La semana que viene podremos comprar más máquinas

e iremos más rápido.

No hará falta.

Ven a los talleres de El Siglo.

Allí nadie te robará, ni los tejidos ni los mantones.

Tienes máquinas y tienes todas las costureras que quieras.

(Música de tensión)

Los mantones los hacen ellas.

No queremos otras costureras.

De acuerdo.

Que vengan.

(Música alegre)

Ay, no me lo pongas más difícil.

¿Cuántas horas hacéis aquí? ¿14, 15?

Casi el doble que en El Siglo con las nuevas condiciones.

Y allí tendríais más ayuda.

Ocho horas.

Cuatro los sábados y sueldo de dos duros al día.

De acuerdo.

Tengo que consultarles.

Desde luego, nada de corsés.

-Las madres podrán llevar a sus bebés de pecho.

Consuelo...

Estoy cansada de tanto tira y afloja con todo el mundo.

Dime, Consuelo, ¿qué más quieres?

¡Consuelo!

(Música emotiva)

Me voy de viaje.

Es lo que quiero y te lo quería decir a ti también.

Pues ya me lo has dicho.

¿Alguna cosa más?

¿Qué hora es? Son casi las 8:00.

Me tengo que ir.

¿Adónde?

Me llevas mucha ventaja.

Yo también tengo que preparar un viaje.

¿Vienes conmigo a Grecia?

Gracias.

¿Por qué Marruecos?

Tú te vas con ella, supongo.

¿No te ibas a Grecia?

Y me voy a Grecia.

Pero, más tarde, quién sabe.

Quizás nos encontremos por allí.

No lo entiendo.

Demasiado moderno, supongo.

Consuelo, Teresa lo tiene todo controlado.

Los mantones se están vendiendo de maravilla.

Y tú siempre tendrás un sitio en El Siglo...

mientras lo dirija yo.

Y parece que va para largo, ¿no, Clara?

Con los resultados le he tapado la boca a Faustino.

Esta batalla está ganada.

¿Has conseguido que Juli venda el cuadro?

¡No! Ahora se lo volverá a llevar por tercera vez.

(Tormenta)

¡Corred, vendrá una riada!

¡Rápido! -¡Tenemos que salir de aquí!

¡Mamá, mamá!

¡Mamá!

¡Mamá, levántate ya!

(Música dramática)

(LLORA)

¡Mamá!

Hija mía, estoy aquí. ¡Tengo frío!

Hija mía, no pasa nada. Vamos.

¡Mi vida! Mi vida, estoy aquí.

¡Mamá!

Mi vida, no te preocupes.

¡Yaya, yaya!

¡Yaya, por favor!

(GRITA) ¡Yaya!

-¡Por favor, ayuda! -¡Venga, corred!

-¡Dios mío, mi hijo!

-¡Mamá! ¡Mamá!

-¡Arriba, tira el saco!

(LLORA) ¡Mamá!

-¡Ayúdenme a encontrar a mi niña!

¡Carmencita!

¡Carmen Aguirre!

-¡Una ayuda! -¡Arriba!

-¿Dónde está mi niña?

-¡Lola!

¡Lola! ¡Agarra a la niña!

-¡Consuelo, por Dios! ¡Se nos lleva el agua!

-¡Ayúdame a subir!

-Consuelo, por Dios. ¡Súbete al carro!

-¡Ahora vengo, mi niña!

Mi amor, ahora vengo. -¡Consuelo, no te vayas!

¡Por favor, piensa en tu hija! ¡Mamá!

Consuelo, ¡por lo que más quieras!

¡Vente "pal" carro! ¡Mamá!

-¡Tenemos que irnos ya!

(LLORA) -Coge el collar.

¡Mamá!

¡Mamá!

¡Consuelo!

¡Consuelo, por favor, que viene una "riá"!

¡Mamá!

¡Consuelo, el carro tiene que irse!

¡Corre! -¡Consuelo!

-¡Mamá!

¡Mamá! ¿Qué te pasa?

-¡Carmen!

¡Carmen!

¡Despierta! -Carmencita, ven conmigo.

-¡Mamá!

-Ven conmigo, Carmencita. -¡Quiero a mi mamá!

(Trueno)

¡Quiero ir con mi mamá!

-¡No!

(LLORA DESESPERADA)

¿Vamos? ¿Qué, prima?

¿Me lo llevo ya o no?

Todo tuyo. Gracias.

Hola, Juli. Hola.

El collar.

Ese collar...

Es el mío.

¿De dónde has sacado ese collar? Es mío.

No, ni hablar. Es de mi taller.

¡Isidre escogió la figura, lo hice para él!

¡Juli, Juli! ¿Te has vuelto loco?

Te estás confundiendo, a Joaquín... ¡Confundiendo mis cojones!

¡Yo hice ese collar!

Un regalo para su mujer

cuando se quedó embarazada de Consuelito.

¡Dejadme!

¿De dónde has sacado ese collar?

Es mío.

Me dejaron con él es el hospicio.

(Música emotiva)

¿Eres tú?

(Gaviotas)

Lo siento muchísimo, Isidre.

Si yo no te hubiese convencido para ir a pintar al Pirineo...

si hubiésemos estado aquí...

Ni siquiera he llegado a tiempo para enterrarlas como es debido.

Voy a encartar una lápida para la fosa común.

Dime qué quieres que diga.

Nada.

No quiero que diga nada.

No quiero ninguna lápida.

Ella quería...

Se lo prometí.

(Música triste)

Se lo debo.

Una promesa es una promesa.

Un cuadro alegre.

"A mis dos Consuelos".

Lo pintó cuando estaba muriéndose de tifus.

Toda la vida que le quedaba la puso ahí,

en ese recuerdo.

Decía que era un deseo de tu madre.

Mi madre...

Él la quería muchísimo.

¿Él?

Mi... padre.

(Música emotiva)

Se culpaba por no haber estado esos días en Barcelona.

Pero fui yo

quien lo convenció de irnos a pintar fuera.

No os olvidó nunca.

El cuadro es tuyo.

Quiero saberlo todo.

Te lo explicaré.

(Música alegre)

-¡Que no se te caiga el sombrero!

Somos cine - La mujer del siglo

11 may 2021

Ambientada en la Barcelona de principios del siglo XX, narra la historia de Consuelo, una joven huérfana que se enfrenta a todo tipo de prejuicios mientras investiga si es la hija de un conocido pintor y su musa gitana. La protagonista se adentra en una ciudad efervescente, donde la lucha sindical se vive en las calles, con la firme voluntad de dirigir su vida.

Contenido disponible hasta el 30 de Junio de 2021.

ver más sobre "Somos cine - La mujer del siglo" ver menos sobre "Somos cine - La mujer del siglo"
Programas completos (174)
Clips

Los últimos 247 programas de Somos cine

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos