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No recomendado para menores de 12 años Somos Cine - Los miércoles no existen -Ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Música animada)

(Música suave)

Para ti yo soy,

para ti yo soy solamente una bámbola.

-Bámbola.

-Con quien juegas tú,

con quien juegas tú... Solamente una bámbola.

-Bámbola.

-No te acuerdas cuando lloro,

cuando estoy muy triste y sola

pues, solo piensas en ti.

No muchacho, no, no muchacho, no

de mi amor no te reirás.

-Bámbola.

-Yo no seguiré ese juego

que solamente me hará llorar.

-Bámbola.

-Te prometo firmemente

que no volverás a verme.

No. Ya no te quiero más.

Lo sé, lo sé, lo sé, cariño. Perdón, que llego tarde otra vez...

es que no sé qué le ha dado a mi jefe conmigo

que me tiene hasta las tantas

y nos quedamos los dos solos en la oficina. Muy raro. Es igual.

Cuando te diga dónde he reservado mesa te va a encantar.

Pista uno: italiano. Pista dos: "il tuo" favorito.

"Andiamo".

César, un momentito. Un momentito, tenemos que hablar.

¿De qué? De nosotros.

¿Nosotros? Lo nuestro.

¿Qué nuestro? ¿Hay eco aquí o qué pasa?

Qué borde, hija mía. ¿Por qué no hablamos tranquilamente cenando?

César, tengo que ser sincera contigo... Esto no fluye.

¿El qué? Lo nuestro, que no funciona.

Es mejor que lo dejemos antes de que sea tarde.

Antes de cenar, incluso. Venga, hasta luego.

Pero...

Patri.

Patri. ¿Qué haces? ¿Qué es eso de que me estas dejando?

Estás de coña, ¿no?

Ja... Ah, ¿que no estás de coña?

¿Qué me estás dejando aquí en la calle?

A ver, estarás de acuerdo

en que nuestra relación ha ido de más a menos y a nada.

Somos dos planetas diferentes.

Estamos en un punto muerto. Buscamos cosas muy distintas en la vida.

Escúchame, no... Por favor, que quede claro,

que tú no eres, soy yo.

Soy yo la que no está preparada. Eso sí, siempre podremos ser amigos.

(HIPERVENTILA)

¿Me estás dejando? Me estás dejando, porque si me estás dejando...

Dímelo a la cara, por favor.

No me lo digas con la boquita pequeña.

¿Es eso lo que me quieres decir? Pues dímelo. Dime: "César, te dejo".

Dímelo. Lo necesito. Venga. César, te dejo.

No, ¿por qué? Si te hubieses implicado

desde el principio como yo... No, no, no, no, pero escúchame...

Podemos arreglarlo, solucionarlo,

por que, si nos queremos, no hay muros que no podamos saltar.

¿Me entiendes?

Pero es que yo no sé si te quiero, y menos cuando me hablas con metáforas.

Claro que me quieres, cariño. Me quieres. Nos amamos.

Muchísimo. ¿Tú estás seguro que yo te quiero?

Por supuesto. Sí. Sí.

Una pareja que marca sus iniciales en un árbol en El Retiro se ama.

Si te quisiera no te habría puesto los cuernos.

(RÍE) Venga ya, los cuernos... ¿Con quién, si se puede saber?

Tú no le conoces. Es un amigo de Claudia. Sergio.

¿Sergio?

¡Sergio!

Que me ha puesto los cuernos. Que me ha puesto los cuernos...

con Sergio. No me jodas, por favor.

Pero si se lo presenté yo a Claudia.

Que es vecino mío, que es compañero mío de bici y en el gimnasio, joder.

Bueno, perdóname, no sabía que te referías a ese Sergio.

¿Tengo yo la culpa de que no te sepas explicar

o tengo que conocer a todos tus amiguitos?

Esto es la hostia. O sea, tú me dejas a mí, me pones los cuernos,

y además es culpa mía. Mira, te voy a decir. Te lo digo.

Estás como un punto cencerro.

A ver, César, no te vayas a poner en plan víctima,

porque, de todo esto, la culpa es tuya.

¿Eh? Sí. Ha sido tú quien me ha arrojado

a los brazos de Sergio porque nada de esto habría pasado

si te hubieses entregado al 100 % en esta relación.

100 %... 200 % me he entregado, cariño...

Pero si me he dejado toda la pasta que tenían llevarte italianos,

chinos, al cine, coño. Al teatro. Hasta te grabé un libro de Bucay.

86 páginas de audiolibro que me dejé la voz y todavía ni has escuchado.

Porque me da miedo con esa cantidad de efectos especiales que le metiste.

¿Por qué? Cascadas, coño, cascadas.

El agua relaja. ¡Ah! Y te voy a decir otra cosa...

Hace tiempo que no estoy con mis amigos por salir contigo.

Claro, también tengo yo la culpa de que tus amigos sean gilipollas.

Esto es la hostia. Esto es muy fuerte, de verdad.

O sea, no entiendo nada de lo que está pasando, cariño.

César, me duele mucho que me digas estas cosas.

No. ¿El qué? En esta relación tenía esperanza.

Pensaba que iba a ser la definitiva. Pero me he dado cuenta a tiempo.

Estoy completamente equivocada. No, no, no... Por favor...

Levántate. Desde aquí te lo digo. Lo siento.

Es culpa mía. ¿Vale? ¡Eh! ¡El culpable soy yo!

Soy yo el culpable. Vale, lo siento. No, que lo sepa todo el mundo.

Escúchame. Perdóname. Lo siento.

Me he dado cuenta y te pido perdón de corazón.

¿De verdad? Sí...

Sí, claro que sí, cariño.

Que yo sé que a veces puedo llegar a ser muy...

masculino, muy viril, ¿pero sabes lo que te digo?

Escúchame, te perdono. Te perdono. Borrón y cuenta nueva.

¡Suéltame!

Te estoy diciendo que te perdono y empezamos de cero.

¿Y tú piensas que con eso lo solucionas todo?

Eres un insensible. Eres... bah...

¡Hostia! ¡Hostia!

Final de mes. Estás ovulando, ¿no?

A ver...

César, la que se ponía de mala hostia cuando ovulaba era tu ex.

A la que le gusta Jorge Bucay es a tu ex.

A la que le encantan los italianos es a tu ex.

Porque yo, yo soy celíaca. ¿Te enteras? Celíaca.

Pero que los ñoquis no son trigo, es patata.

A la mierda.

¿Pero qué acaba de pasar, por favor?

¿Pero por qué me pasan a mí siempre estas cosas?

Que yo solo quiero ser feliz, joder.

Tener una mujer que me quiera.

Una puta hipoteca para tener una casa con jardín,

hijos, nietos..., un perro salchicha.

Joder...

(Música)

Ser buena persona está sobrevalorado.

(TARAREA)

(Móvil)

Un café

al despertar.

Un colchón...

de verdad.

Alguien que...

me diga que...

todo va bien.

Todo va bien.

Percibir...

-Descubrir...

-Descifrar... -Al despertar...

-Que lo que...

temía lograr

ya está aquí.

Ya llegó.

Al fin llegó.

-Por fin llegó.

-Escuchar, respirar

y mirar hacia ese lugar.

Sorprenderme y descubrir

que estoy viva y bien así,

que intentaré no pensar...

cuándo y cómo va a acabar.

Hola.

¿Te vas ya? Sí, es que me tengo que ir.

¿Quieres que te... que te llame un taxi o algo?

Tranquilo, ya me busco yo la vida.

Vale.

Oye, disculpa...

Perdona, no habrás visto mi cinta del pelo, ¿verdad?

¿Qué? Mi cinta. Tiene que estar por ahí.

No sé. ¿Cómo es? Es normal. Roja.

Tranquilo, da igual.

Oye... Anoche... Estuve increíble, ¿verdad?

¿Perdona? Ya sabes, anoche.

¿Sabes qué pasa? Que no... No me acuerdo de nada.

¿Cómo que no te acuerdas? No, no sé muy bien...

qué tomé o qué me dieron. Solo sé que me he despertado aquí...

contigo... y ya está. Hijas de puta. Las voy a matar.

¿A quién? A mis examigas.

Oye, pero, para que yo me aclare, entonces anoche tú y yo...

¿Qué? Si te di lo tuyo.

¿Perdona? Si follamos.

Ah, que tampoco te acuerdas.

¿Un cepillo?

Seguro que tienes un cepillo por ahí.

¿Qué? No. No tienes nada.

No, no, pero vamos a buscar tu esta, que tiene que estar por aquí.

Esto es un poco fuerte, ¿no? Que no te acuerdes...

Ya, bueno, tú tampoco te acuerdas. Ya, pero...

Normalmente de mí se acuerdan. No sé, deberías hacer memoria,

recordar lo último que hicimos. Es que no sé si me quiero acordar.

¿Por qué eres tan borde conmigo, tía? ¿Cómo?

Pues eso, ¿qué coño te pasa? Estoy en plan majo contigo.

No me he acercado a ti ni nada.

Solo quiero que nos paremos a analizar la situación.

¡Pero es que yo no quiero analizarlo más!

¿Lo entiendes? Que no... no sé muy bien donde estoy

ni te conozco de nada. Solo sé que me he despertado aquí

medio en pelotas hace un rato y ya está,

así que perdóname si no te estoy contando mi vida.

(CHISTA)

Tienes razón.

Soy Hugo.

Yo Irene.

Encantado, Irene. Igualmente.

Uh...

Tranquila. Sí...

Bueno, pues... por lo menos ya sabemos los nombres.

Algo es algo.

(RÍE)

Soy pintor. Ah, ¿sí?

Pero están sin terminar. ¿No? ¿Qué? No, no. Está terminada.

Esta eres tú. Te pinté anoche.

¿Qué?

Sí, verás, prefiero sugerir, ya sabes.

Me gusta pintar rollo conceptual y sutil.

No pareces tú muy sutil.

Pues hay una galería muy importante en Madrid interesada en mí.

Quieren que exponga en Nueva York, en Berlín...

También quieren llevarme a Kenia.

También vendo cuadros en el rastro. (RÍE)

(AVERGONZADA) Perdón, ¿es verdad? ¡Qué bueno! En el rastro...

Y expones en Berlín y en Kenia... Sí... Yo soy así.

Ahora estoy aquí, ahora estoy allá, soy cambiante, como la Luna.

Esta camisa es mía.

Ya lo sé, es que no encuentro mi camiseta.

En cuanto la encontremos... te la devuelvo y me marcho.

(RÍE) Vaya pelo. Sí, está fatal, ¿verdad?

Fosco. Sí...

Algo tienes que tener, ¿no? Una goma, un pañuelo, una gorra...

No.

Sí, sí tienes. Llevas coleta. Ya, pero esta es mía.

Pero, tranquila, encontraremos tu cinta.

Muy bien... ¿La buscamos?

(RESPIRA)

Claro que sí.

Oye, igual te sirve esto.

(RÍE)

¡Joder! ¡Yo ya sé quién eres tú!

Eres una de las chicas de la despedida de soltera, ¿a que sí?

Sí.

¿Y tú eres? El camarero. Y pintor.

Muy bien, Irene...

Pero... Te vas a quedar, ¿no? No. Lo mejor es que me vaya.

¿Qué haces? ¿Qué haces? Memoria.

No, no. Ya te he dicho que no me quiero acordar.

Mira, no sé qué pensar de todo esto. Ni yo.

Me voy a hacer un café. ¿Quieres ? No, gracias.

Necesito tiempo para sentarme y procesarlo todo.

No sé si me entiendes.

Bueno, tranquilo, que lo superaremos.

No, si eso está claro.

¿Es esta? ¡Mi camiseta!

Lo único que quiero decir es que me gustaría saber...

qué es lo que hemos hecho... para ver qué es lo que nos queda por hacer.

¡Que no! Que no, que no, que sí, que sí,

pero estás ahí.

(SUSPIRA)

Sí...

¿Te importa? Claro que no. Adelante.

Que te des la vuelta. Ah...

Oye, vamos a hacer una cosa...

Te voy a apuntar mi número de teléfono

por si te acuerdas de algo. Así me llamas...

y me lo cuentas.

Si yo me acuerdo de algo y quieres que te lo cuente...,

si quieres darme el tuyo... No, no puedo, de verdad.

¿No puedes o no quieres?

¿Irene? Sí.

(RÍE)

Encantado, Irene. Igualmente, Hugo.

Mucha suerte, Irene. Y tú con los cuadros.

No, pero tú más. La vas a necesitar.

(Música suave)

Niña, hay un chico raro que te mira.

Parece que te quiere comer.

Ten cuidado que viene el lobo...

y tú de rojo te has vuelto a poner.

¿Cómo puedes brillar tanto?

Si me acerco, tal vez quemas.

Si me miras, te prometo...

que quizás me quede atrapado.

Dime qué es lo que tengo que hacer...

si quieres digo "hola" o te pregunto la hora...

No sé qué día es hoy.

Ven, mírame...

Te cuento la historia que quieras creer.

Ven a bailar, te enseño el paso,

no te dejaré caer.

-Niña, hay un tipo guapo que te mira.

Se esconde bajo una sonrisa...

de reojo y de puntillas...

Igual te roza al pasar.

-Dime qué es lo que tengo que hacer.

Si quieres digo "hola" o te pregunto la hora.

No sé qué día es hoy.

Ven, mírame, te cuento la historia que quieras creer.

Ven a bailar, te enseño el paso,

no te dejaré caer.

Caer...

Tal vez...

Déjate caer.

¿Dónde está el lapicero? (CARRASPEA)

(CARRASPEA) ¿Qué?

¿Estás buscando un lápiz? Sí...

Lo tienes ahí.

Ah... Gracias.

¿Te molesta?

¿Perdona? El ruido.

No, que es que no me doy cuenta. Me pongo y no...

Ah, no, no, no. Tranquila. Ah...

No, como me mirabas tanto... pensaba que sí.

No, es que nunca he entendido cómo alguien puede trabajar

en una cafetería rodeado de gente. A menos que seas el camarero, claro.

¿Eres escritora? Bueno, más o menos.

¿Y eres buena? No lo sé, estoy en ello.

Y mientras tanto... ¿A qué te dedicas?

Pues mientras tanto soy periodista.

De hecho, ahora mismo intentaba terminar un artículo.

¿Sobre qué? Eh...

Sobre...

escapadas y planes de fin de semana para Semana Santa.

Interesante. Bueno, sí, si te gusta.

¿A ti no? Sí, sí, sí, sí. Me encanta.

Soy una privilegiada.

Por lo menos me dedico a algo para lo que me preparé,

lo que no puede decir mucha gente tal y como está el panorama.

Desde luego. Vamos, que lo que quiero decir es...

que me encantaría escribir sobre lo que yo quiero

y vivir de ello, pero que no me voy a quejar, ¿no?

No lo hagas.

¿Y sobre qué escribes? Bueno, pues un poco de todo.

Cuando lo saben a quién mandar... me mandan a mí.

No, no. Me refiero a cuando escribes lo que tú quieres.

Pues...

No sé...

Es que...

Empiezo muchas cosas, pero...

No... Nunca las termino. No encuentro finales.

Así que tengo muchas historias que siempre se quedan a medias.

Es algo un poco difícil de explicar.

Todavía estoy buscando... mi historia... o la historia...

O que ella me encuentre a mí.

Pero estoy en ello.

¿Por qué te estoy contando mis neuronas?

Perdóname, pero es que.. es estar un rato callada

y de repente tengo la necesidad de hablar, hablar, hablar...

Hablo mucho.

Bueno, no te preocupes, yo estoy en una fase más de... escuchar.

Sí... Y de preguntar.

¿Me pones otro, por favor?

¿Y tú?

¿Yo? Sí, tú. ¿Qué haces?

¿A qué te dedicas? Soy arquitecto.

Un chico inteligente. No...

Tradición familiar.

Soy el mayor de tres hermanos y mi padre es de esos

a los que no se le puede decir que no.

¿Qué te hubiese gustado ser? (RESOPLA) No lo sé.

Asumí muy pronto que no iba a poder elegir.

Venga, va, seguro que algo habrá. Cosas de chaval.

Astronauta, bombero, futbolista... (RÍE)

¿Ves? Solo tenías que esforzarte un poco.

En el fondo soy bastante básico. ¿Y qué hombre no lo es?

(RÍE)

Bueno, ¿y que hace un arquitecto como tú

aquí un miércoles a media mañana? ¿De qué te escondes?

¿Quién dice que me escondo? Bueno, no sé, es una intuición.

Parece... Me parece...

que estuvieras a punto de hacer algo malo,

o que ya lo hubieras hecho, con ese sobre.

Ah... Ya...

Eh...

Voy a pedir.

¿Quieres algo?

Oye, perdona, que no quería molestarte,

que no es asunto mío. No, no, si es que...

Lo siento.

Toma, ábrelo.

No, no, no.

Es tu vida. Yo solo voy a estar cinco minutos en ella.

No tengo ningún derecho. Por eso. ¿Qué más da?

Que no puedo. ¿No tienes curiosidad?

Hombre, sí, claro que tengo curiosidad.

Cada vez tengo más, pero es que no... no debo.

Soy muy cotilla. ¿Y qué mujer no lo es?

Bien.

Me voy a arrepentir.

Sí, me voy a arrepentir y lo sé.

Reducción de plantilla. Vaya.

Joder... Lo siento.

Y yo aquí diciéndote que soy una privilegiada...

Soy una bocazas... Tranquila, no pasa nada.

Es que...., perdóname, pero esto es surrealista

y no sé muy bien qué decirte. No tienes que decir nada.

Ya...

O sea, que..., básicamente, estás aquí haciendo tiempo.

Básicamente, sí. Bueno, pues...

Algo saldrá, ¿eh? Sí, seguro. Seguro.

¿Sabes? Yo tengo una historia.

Bueno, en realidad es una especie de teoría.

Igual puedes escribir algo sobre ella.

Que te la puedo prestar si te gusta o te interesa.

Me encantan las teorías.

Cuéntame.

Verás, para mí, hoy no existe.

Es decir, los miércoles no existen. ¿Cómo?

Cuando tenía 17... 18 años, salía con una chica, mi primer amor,

o al menos el más maduro que había tenido hasta ese momento,

que ya ves tú.

El caso es que llevábamos saliendo unos seis meses

cuando me di cuenta de que, a pesar de vernos casi todos los días

y de hablar por teléfono prácticamente todas las noches,

el miércoles era el único día de la semana

que ni nos veíamos ni hablábamos.

Era como si no existiera para nosotros.

A ver, no había móviles.

Era cuando tenías que quedar a una hora y llamar a un fijo.

¿Tú te acuerdas de eso? Sí, sí. Me acuerdo.

Pues daba la casualidad...

de que ella tenía clase por la mañana y por la tarde

y yo, además de clases, tenía un trabajo nocturno

para sacarme unos durillos.

Así que nos era muy difícil vernos o hablar hasta el día siguiente.

Poco a poco esos días se convirtieron en el único momento

en el que cada uno de nosotros

vivía su vida sin que el otro supiera nada.

Eran días en los que, a veces,

me pasaban cosas al margen de lo que teníamos.

En los que tomaba decisiones que podían afectar

al resto de nuestra vida en común pero que me daban igual,

pues al día siguiente todo volvería a ser como siempre.

Hasta que un día...,

ya al año de estar juntos...,

en la parada de metro de Bilbao nos cruzamos.

Yo iba con una chica y ella iba con otro chico.

Ella entraba y yo salía.

Nos vimos justo cuando se cerraban las puertas

y el tren comenzaba a marchar...

Nos quedamos ahí, quietos, mirándonos,

sin decir nada, sin hacer un gesto.

Era miércoles. Nada de eso contaba.

El jueves, cuando nos vimos,

hicimos como que ninguno de los dos había visto al otro.

No lo hablamos.

Dejamos que los miércoles siguieran así,

sin existir entre nosotros.

Pues, desde entonces,

los miércoles siguen siendo días en los que me pase lo que me pase,

suceda lo que suceda, lo que ocurra, me lo guardo para mí.

Ya...

Te entiendo.

Yo también... yo también he tenido algún miércoles

y no he existido. Esos días tontos...

que, de repente, pasa algo... que solo te guardas para ti.

¿Y qué pasó con la chica?

Lo dejamos poco después. Un lunes, creo.

(RÍE) ¿Un lunes? Yo odio los lunes.

Tengo una teoría sobre ellos, pero...

(Alarma)

Joder, lo siento, que me tengo que ir.

Hostia... No, lo siento yo.

Vaya rollo que te he metido. No, no, qué va.

Si me ha encantado,

lo que pasa es que llego tarde a una reunión.

Bueno, no te preocupes, ya nos veremos por ahí.

Sí, claro.

Oye, ¿qué haces esta noche? Pues...

todavía no lo sé. ¿Por? Bueno, pues que tengo un estreno,

una obra de teatro independiente. Nada excitante, pero si quieres,

podemos ir a aburrirnos juntos. Eh...

Aún no te puedo decir. De todas formas,

yo creo que... no soy muy buena compañía hoy.

Ya... Bueno, si no quisiera invitarte no te lo diría, ¿no?

Llámame y quedamos.

Bueno, si quieres.

Si no, otro día. Me encantaría.

A mí también. Eh...

Pablo. Mara.

Pues nada...

Hasta luego, ingeniero.

Arqui... tecto.

(Teléfono)

Hola.

No, no... Si es que me he parado un momento a tomar un café.

No, no se me ha olvidado.

Sí, tengo la dirección.

Ahora mismo nos vamos.

Yo también te quiero.

(Murmullo)

(Chasquidos)

(Música)

Desde esta noche cambiará mi vida.

Desde esta noche, desde esta noche.

No quiero ser ya más abandonada.

No quiero serlo, no quiero serlo.

Cuántas lágrimas he derramado, cuántos besos he desperdiciado.

Él decía que era culpa mía, que anulaba yo su libertad.

Y yo le dije: "Si no estás tú, ¿qué voy a hacer si no estás tú?".

Y he sabido que es peligroso decir siempre la verdad.

Si... un día te has sentido enamorada,

no... le digas que le quieres. ¡Cállalo!

Y yo le dije: "Si no estás tú, ¿qué voy a hacer si no estás tú?".

Y he sabido que es peligroso decir siempre la verdad.

Por eso, aquí, tengo yo esta fiesta, pero sin ti.

¡Fiesta! Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Esta fiesta con amigos y sin ti.

¡Fiesta! Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Esta fiesta con amigos y sin ti.

En esta noche me siento contenta.

En esta noche, en esta noche.

Ha aparecido lo que yo esperaba.

Ha aparecido, ha aparecido.

No se parecía nada a él,

me ha mirado con los ojos tiernos

y me ha dicho que era culpa suya.

Al diablo con la libertad.

¡Fiesta! Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Esta fiesta con amigos y sin ti.

¡Fiesta! Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Esta fiesta con amigos y sin ti.

¿Por dónde? -Por allí.

-¿Dónde? -Allí.

Deja de correr ya. ¡Coño! Que no aceleres.

Hostia... Una escalerilla, ¿eh?

Así hago cuádriceps. -Este portal.

(RÍE)

Me puedes bajar ya si quieres. -He dicho que te subo.

-Es un séptimo sin ascensor. -¡No jodas!

-Sí.

(SE ESFUERZA)

Ah.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Pues sí que vivías alto. -Sí, ya te lo he dicho.

(Chirrido)

¡Guau! ¿Estás bien?

Increíble. Te dejo el bolso aquí, ¿vale?

Vale.

¡Va, chicos!

(Timbre bici)

Vaya casoplón, ¿eh? -Era de un escultor.

-De un escultor...

Que te pone el arte, ¿eh?

¿Te he dicho que soy pintor? -Sí. Como unas tres veces.

Venga, chicos, unos chupitos. ¡Sí!

Sí, venga. Unos chupitos... El último ya,

que estoy un poquito pedo, pero ¡venga!

Uno por aquí.

(ASIENTE)

Uno por aquí. ¿Por qué brindamos?

Eh...

Por esta noche. Venga.

Por darte lo tuyo. Por... ¿nosotros? ¿Por los tres?

Vale.

Ah, ah.

¡Ah!

(RÍE)

(TARAREA)

(RÍE)

(CARRASPEA)

Dime qué te gusta.

(TARAREA)

(CARRASPEA EXAGERADAMENTE)

Ay...

De un escultor... la casa, ¿no? Oh, hola...

-Venga, va, que me toca. Que lleváis ahí un rato.

¿Qué? Hostia...

Ah, no, no... No, de verdad, que no.

Joder...

¡Ah! ¡Joder!

Hostia... ¡Puaj!

Eh... ¿Estás segura de lo que vamos hacer?

Tú, no. No, no... Sí, sí.

Hombre, por favor, como estamos todos un poquito pedos,

a ver si vamos a hacer algo de lo que luego nos arrepintamos.

Qué quieres, ¿eh? ¿Un permiso firmado por sus padres?

(RÍE JOCOSAMENTE)

Va, chicos, tranquilos, tranquilos. ¡Va!

A ver, coge esto.

-Sí...

-Y tú esto. Huy...

(RÍE)

(Cremallera)

Ah, uh.

Oh.

¡Guau!

-A ver, chicos, vamos a hacer una cosa.

¿Qué tal si vosotros me esperáis aquí y yo subo a ponerme algo más cómodo?

A ver si eso ayuda. -Claro que sí.

-¿Y por qué no vais haciendo vosotros lo mismo y así vamos adelantando?

(Chasqueo)

Por supuesto.

-Enseguida vuelvo.

(Chirrido)

Joder, tío, ¿has visto ese cuerpo? ¿Lo has visto?

Y esas tetas, ¿qué? Que parece que le han impactado

un par de misiles por la espalda y... ¡uh!

Pero...

(LAME)

Joder... Llego yo a tener unas tetas como esas

y estaría tocándome todo el día. Magreándome y dándome lo mío

como la guarra que soy. Ah, eso seguro.

¿Cómo se llamaba, tío? ¿Cómo se llamaba?

Mara... ¿Mara? ¿También?

No, coño, Mara, no. Eh, Vanessa. Vanessa, Vanessa...

Vanesa me la pone tiesa.

(RÍE) Joder, me he puesto supercachondo en el bar, tío.

Está buenísima... Cuando nos ha dicho irnos los tres

a su casa, casi no me lo creo. No es muy habitual

que ocurran cosas de estas... Lo sé, tío.

(Espray)

Normalmente... no quieren compartirme.

Prefieren un mano a mano conmigo a solas, ya sabes.

De hecho, es un poco raro que haya... querido con los dos.

Pues ha empezado bailando conmigo. Bueno, no pasa nada.

Somos mayorcitos y solo hay que respetar las reglas.

¿Qué reglas? Nada de tocarnos,

nada de besos... ¡Calla! Que no quería,

que ha sido ella... Que has abierto la boca, maricón.

Tú, en tu sitio, y yo, en el mío. Y cuando estemos ahí dentro...

deja que ella tome la iniciativa y todo irá bien.

Eso sí, cuando estemos allí, uno frente al otro,

levantamos las manos y chocamos. ¿Eh, eh?

Si ves que no nos puedes seguir el ritmo,

tú te pones a un lado y te tocas, que también mola.

Venga, quítate la ropa. Déjame un poco.

¡Voy! Qué borde, ¿no?

¡No!

(GRITA) ¿Cómo vas?

(Música animada)

Cinco minutos.

(Puerta)

¡Oh!

(SE ESFUERZA)

Oye...

¿Tú qué porcentaje de tías crees que hay para cada tío?

No sé, depende del tío, supongo. A eso me refiero.

Que visto lo visto, no sé si tengo muchas posibilidades

de encontrar a alguien especial, ¿no?

(SUSPIRA) Déjate de tonterías y chorradas especiales, hombre.

Que no te has visto en una así en tu puta vida.

Lo vamos a pasar bien, tío. Ah...

Estas cosas unen mucho a los amigos.

Y este será el momento que recuerdes cuando seas

un viejo a punto de palmarla. Tú y yo ahí,

dale que dale, ¡pim, pam! Toma otro tripi.

Ah, déjame un poco, anda.

¿Se puede saber qué coño te pasa? ¿No te gusta? ¿No quieres hacerlo?

No, no es eso.

¿Entonces?

(SUSPIRA) Y cuando acabemos ¿qué? ¿Qué nos queda?

Ya te lo he dicho. ¿Y qué más?

Nada más. Luego nos vestimos y cada una su casa.

Bueno, pues a eso me refiero.

No te entiendo.

(RESOPLA)

¡Que no quiero que sea esto... y ya está!

Que, a mí, Vanessa me gusta, ¿vale? Me gusta muchísimo.

Ya está, ya lo he dicho, hala.

(RÍE) ¿Cómo te va gustar, hombre? Si la acabas de conocer.

Será que te pone mucho. ¡Que no, coño, Hugo!

Que ya la conocía. Venga, hombre, ¿de qué?

Es mi compañera de trabajo, con la que coincido siempre.

Te he hablado mil veces de ella. ¿A mí?

¿Lo ves? Es que no escuchas, tío.

Siempre vas a lo tuyo y dirás que somos amigos.

No empieces. ¡No empieces tú!

Te juro que... Te juro...

desde el instituto... todo el puto día. ¡Hostia!

Baja la voz.

¿Y por qué no me has dicho nada en el bar?

¡Pues porque no das tiempo en la vida a la gente! ¡Hostia!

Por fin, había reunido las fuerzas para ir a hablar con ella.

Justo cuando le voy a confesar lo que siento, ahí has llegado tú.

Has puesto la cara de gilipollas que pones siempre...

y aquí hemos acabado los tres. Vamos, lo que haces siempre.

Cómo que siempre, ¿eh? ¿Qué insinúas?

No, no insinúo nada. Te lo digo. Me utilizas.

(RÍE)

(HACE BURLA) No, ¿eh? ¡No!

Sabes perfectamente a lo que me refiero.

Siempre con la excusa de presentarme para luego acercarte tú...

y utilizarme a mí como blanco de tus chistes

para hacerlas reír y romper el hielo, ¿eh?

Y a partir de ahí, desaparezco. Da igual si quiero participar

en la conversación... No me haces ni puto caso.

Y ahí me quedo yo, con la copa en la mano

con cara de bobo para que, por supuesto,

a los 10 minutos te vayas con ella y yo me quede solo.

Nunca...

nunca estás solo.

Dame un abrazo. ¡Déjate de abrazos y de hostias!

Dime una de las tías que me hayas presentado de marcha

que no te hayas follado tú. Muy bien.

Ajá. Una... ¡Y dos te digo!

¿Dos, dos? Dime la primera de las dos.

Dime una de las dos. No me agobies, ¿vale?

Déjame que piense. Tienes que pensar. Dime una, venga.

La que tenía el aparato en los dientes,

que no se le entendía una mierda al hablar.

Estuvimos un buen rato riéndonos de ella.

¿Mi prima? Sí, tu prima.

(GRITA) ¿Mi prima de sangre me estás diciendo, Hugo?

Bueno, pues esa no. No me jodas, eh.

¡La del cumple de Chewbacca! ¡La rubia! Te fuiste con ella.

No, con esa te fuiste tú también con ella.

¿Qué dices? Si estuvisteis ahí hablando toda la noche.

Hasta que llegaste y te pusiste a contar no sé qué aventuras

y no sé qué historietas... y la convenciste para coger el coche

e iros a ver el amanecer a no sé dónde fuisteis.

A cabo de Gata. ¡Vete a la mierda!

Para una que tenía medio hecha. Que a ti ni te gustaba,

seguro que lo hiciste solo para joder.

La verdad es que cuando salimos fuera y la vi bien, era un puto Picasso.

Vamos, no te la follabas ni tú.

Al final la dejé en su casa.

(GRITA) ¿Qué haces, coño? ¿Qué haces?

Para resbalar, para resbalar. ¿Resbalar?

¡Tu puta cabeza resbala! ¡Hostia!

¿Sabes qué? Lo siento. Sí, seguro...

Lo llego a saber... ¡Lo llegas a saber

y habrías hecho lo mismo! Siempre haces lo mismo.

No sé ni cómo seguimos siendo amigos, de verdad, ¿eh?

¡Chicos!

(Chirrido)

Eh. ¿Estáis bien?

Ah... Sí, aquí... de puta madre.

Oh. Un minuto, ¿vale?

-Bueno, ¿qué le habrías dicho? No lo sé.

No lo sabes. No.

Nunca sabes... Por eso, siempre tienes que estar

conmigo para decirte lo que tienes que decir.

¡Sé lo que tengo...! ¿Qué le dirías?

Le diría lo que sentía hace un año cuando la vi por primera vez.

Y cómo desde entonces la esperaba en la puerta

con la esperanza de coincidir con ella para...

para hablar aunque fuese del tiempo y de cualquier otra chorrada.

También le diría pues...

Por ejemplo, lo mucho que me gusta su manía de leer el periódico

de atrás hacia delante o lo de tomarse un Cola Cao.

Siempre, cuando llega la oficina. Se sienta...

y se toma un Cola Cao. ¡Eso le diría!

¿Le dirías eso para follar?

Tú eres muy tonto, tío, muy tonto.

(SE ESFUERZA)

También le diría...

le diría lo bonita que es porque es que es guapísima.

Sí, sí que lo es.

Con el tiempo, le diría... lo enamorado que estoy de ella.

Y lo mucho que me gustaría tener una vida en común,

hacerla feliz, cuidarla...,

viajar...

Dar la vuelta al mundo en plan jipis,

llenos de mierda, con una mochila y un cepillo de dientes.

Hala, a tirar millas.

Tener una casa con jardín,

hijos,

nietos...,

perro salchicha...

Bueno, ya está. No pasa nada. Yo valoro la amistad,

no como tú. Y si somos amigos,

pues eso está por encima de todo. Y si es esto lo que tenía

que pasar, si es esto lo que me tenía preparado el destino,

pues es que... Vanessa, mi Vane, no es para mí.

Al menos, disfruta del momento. Para cuando seamos viejos, ¿no?

¡Bah!

(SUSPIRA)

¿Qué? Dame un abrazo, tío.

No, no... Paso. Me ha llegado lo que has dicho.

¡Me da igual! Me da mogollón de asco...

Te lo digo en serio. ¡Suéltame! ¡No me toques!

(Chirrido)

¿Chicos?

¿Habéis empezado sin mí?

(RÍEN NERVIOSOS)

No, claro que no. Qué va.

Si me seguís... Huy...

¡Venga! ¡Vamos!

¡Uh!

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

Tira, Hugo, voy... voy en un ratillo.

¿Hugo?

¿Hugo?

Dile lo que sientes. No, Hugo, por favor...

Hugo, por favor.

(CHISTA) "Just do it".

(SUSPIRA)

Ay...

¡César!

¿Sabes qué es lo que más me jode, tío?

Que no vamos a chocarla.

(Chirrido)

Gilipollas...

¿Vamos o qué? Sí, claro, vamos.

Eh, vamos. ¿Y el otro?

Eh, pues... se acaba de ir...

Que se ha rayado, que le ha mandado un WhatsApp

su novia y... Bueno, lo siento, pero...

¿Eh? Nada, cosas de tíos.

(PIENSA) Hugo, ¿no?

No, no. Hugo es el capullo de mi amigo,

yo soy César. ¿Tú eras? Paula.

Ah, Paula.

Cada vez no puede ser la única vez.

He cambiado cada mueble de lugar

para ver qué cara pones al entrar.

Al azar, pero al final...

yo he dormido mucho más en el sofá.

¡Joder!

¡Ven aquí, "mamahuevos"! -¡Yo no tengo la culpa

de que sea una guarra! ¿Vale? -¡Vale!

(Música)

Nunca quise hacer dos cosas a la vez.

Intenté cambiarte y te estropeé.

(Vibración)

¿Para qué?

Si estabas bien.

(Vibración)

Quiero verte tal y como te encontré.

¿Ha salido alguien? No.

(Teléfono)

De volverte a tu estado original,

al principio sonreías sin parar.

Cada vez no puede ser...

Cada vez no puede ser la única vez.

¿Has cogido? ¿Uh?

Que si has cogido el móvil.

(RÍE) Estabas en el baño y te llegó un mensaje... ¡Dos!

¿Y los has leído?

(ASIENTE)

(Teléfono)

(SUSPIRA)

Consulta del doctor Cuenca. Buenas tardes.

Sí.

Un momento, por favor. Correcto.

El jueves a las 10:30.

Gracias a usted, que pase un buen día.

¿Estás bien? Sí, no te preocupes.

Podemos hablarlo si quieres. El sábado he quedado con Maite

para cenar.

(SUSPIRA)

Cuando dices "he quedado", quieres decir que yo también voy.

Pues yo mañana quiero ir a ver a mi madre.

¿Puedes quedarte con la niña? Sí.

Pero podemos ir contigo si quieres. No, no quiero que la vea así.

La próxima vez. También puede quedarse

con tu hermana y te acompaño yo. Prefiero que no.

No tardaré mucho,

así que podemos ir luego a comer los tres.

¿Qué?

(RÍE) Nada.

¿Qué pasa? Que estás muy guapo hoy.

¿Qué haces?

(RÍE)

Para, para, para.

Ah. Pueden salir en cualquier momento.

¿Te da vergüenza? Un poquito sí, la verdad.

Pues antes no era así. Hay muchas cosas

que antes no eran así.

Lo estoy intentando, Pablo.

Lo sé. Pero tú sigues a la defensiva.

Yo también lo estoy intentando.

(Teléfono)

(SUSPIRA)

Sí que tarda, ¿no?

¿Vas a acostarte con ella?

Acabas de decir que no querías hablarlo.

He cambiado de opinión.

¿Y bien?

No lo sé, es posible. ¿Y por qué ella si puedo preguntar?

(SUSPIRA)

Me siento a gusto.

Puedo hablarle sin rodeos, contarle cómo me siento,

ser yo mismo. Se supone que conmigo también,

que de eso va todo esto. No.

De lo que va todo esto es de recuperar la confianza.

Lo que pasa es que no puedes perdonarme.

Lo que no puedo es olvidarlo.

Que es muy distinto.

Pablo...

Yo te quiero.

Y yo necesito igualar las cosas.

Pues yo no puedo.

Lo siento. ¿Ves como eres una egoísta?

Vamos a ver, Pablo, si esto solo se tratara de igualar las cosas,

te aseguro que estaría encantada de que te la follaras.

Y podría empezar de nuevo, sí.

Pero ella te gusta. Es obvio que me gusta.

No...

Lo que es obvio... es que estás enamorado de ella.

¿Ahora te preocupa eso? Pues claro que me preocupa,

por qué, si no, me iba a poner así. ¿Tú estabas enamorada

cuando lo hiciste? Por favor...

(SUSURRA) Claro que no. Fue otra cosa.

¿Por qué iba a ser distinto para mí? ¡Porque os mandáis mensajes!

Venga... Lo que pone en esos mensajes

son cosas que se dicen cuando quieres a alguien.

Hay muchas formas de demostrar cariño, de querer a alguien

sin necesidad de estar enamorado. Solo conoces una forma.

Ya te he dicho que he cambiado. ¡No me lo has dicho!

¡Ya lo sabes!

No sé si estoy enamorado.

Ella sí lo está. Te lo aseguro.

Puede.

(SUSPIRA)

¿Tú la quieres?

Sí...

Pero no de la forma que ella cree o que tú crees.

¿Y mí?

¿Me quieres a mí? Sí, claro que te quiero.

Estoy aquí contigo, pero no puede ser como antes.

Recuérdame por qué hacemos todo esto.

Por la niña...

Y porque dentro de unos años, no nos preguntemos

qué hubiera pasado de no haberlo intentado, ¿no era eso?

Es que yo ya no estoy segura de querer intentarlo más.

¿Y si ya estuviéramos igualados?

¿Qué?

¿Qué quieres decir?

La semana pasada. ¿Dónde?

Qué más da eso. ¿En casa?

No. ¿En nuestra cama?

No. Y... ¿y qué tal?

¿Te gustó? ¿Era lo que esperabas?

Fue diferente. ¿Qué coño quiere decir diferente?

¿De verdad quieres que te dé detalles?

¡No me has contestado! ¡Sí, me gustó, lo disfruté! ¡Coño!

(SUSPIRA)

Muy bien.

Entonces ya estamos igualados, ¿no? Eso parece.

¿Y va a haber más veces?

Ya te he dicho que no lo sé. No, no me lo has dicho.

Antes has dicho que no y ahora resulta

que ya te la has follado, así que perdóname

si necesito que me cuentes las cosas un par de veces.

Yo no empecé con esto.

Fue hace dos años. Pues para mí,

es como si hubiera pasado ayer. Me engañaste, Irene,

y no me lo quito de la cabeza. Ojalá pudiera, pero...

Lo siento. ¿Para ti no cuenta nada

todo este tiempo que ha pasado? Todo lo que hemos vivido,

lo que hemos construido... ¿Nada de eso cuenta para ti?

¡Por una cagada que tuve

y que te conté en un ataque de sinceridad!

(SUSPIRA)

Me rindo.

¿Qué quieres decir?

Que no puedo más, tenemos que divorciarnos...

cuanto antes.

Lo hemos intentado, Pablo. Yo lo he intentado.

Eso no es verdad, acabamos de empezar.

Una cosa así lleva su tiempo. Pero es que yo no tengo tiempo.

¿No lo entiendes? Yo quiero ser feliz ya.

Y todo esto no tiene sentido ni tiene arreglo...

No sé muy bien qué estamos haciendo viniendo a ver a un terapeuta.

Pues no lo entiendo, fuiste tú la que insistió

en que nos diéramos otra oportunidad.

Que aceptarías mis condiciones, las que fueran.

Me acabas de decir que me quieres. Porque te quiero.

Por eso, no puedo conformarme solo con tolerarnos

ni convivir por estar acostumbrados el uno al otro

o porque exista cariño... o por la niña.

Yo lo que quiero es que estés loco por mí.

Y que todo sea como antes.

No puedo prometerte eso.

Ya lo sé. Tú a mí tampoco.

A eso me refiero, Pablo.

De eso va todo esto.

(SUSPIRA)

(Chirrido)

(Música)

(RÍE)

¿Eh?

Y cuándo te pregunto que cómo, cuándo y qué.

Tú siempre me respondes: "No sé, no sé, no sé".

No sé qué se ha perdido ni si tengo la razón.

Todo lo sucedido no tiene explicación.

El suelo es de madera americana.

Dormitorio principal y el baño. Nuestro dormitorio, a ver...

¡Hala!

Como veis, el color visón de las paredes contrasta con el blanco

y queda precioso. Cierto, cierto.

(Teléfono)

Perdón, eh. Es importante. ¡Pablo!

Y así pasan los días y yo sigo esperando

a que me sustituyas por otro desencanto.

El aire está vacío a mi alrededor.

No encuentro la respuesta ni la solución.

Entremos en un bar y hagamos como que no ha sucedido nada.

Hablemos por hablar de las falsas promesas...

Nos lo quedamos, ¿no? El tiempo nos dirá.

(CANTA) "El tiempo nos dirá".

Quién te a querer, quién me va a querer.

Quién te va a querer.

Bueno, ¿qué os parece?

Pues... espectacular, ¿verdad? Es un piso impresionante.

Sí, lo es, lo es. Bueno, está bien.

(ASIENTE) Os voy a dejar aquí toda la información del alquiler

y también la opción de compra y os dejo solos un rato.

Mira, mira. Perfecto. Muy bien. Y os toméis un tiempo.

Sí. Bueno, tampoco mucho.

(RÍEN)

Muchas gracias, Irene, gracias. Qué bueno.

¿El qué?

(RÍEN)

Que muchas gracias, Irene, de verdad.

A vosotros, si necesitáis cualquier cosa,

estoy abajo en el piso piloto. Perfecto, está claro.

Muy bien.

(SUSURRA) Suerte.

(CARRASPEA)

Adiós. Chao, chao.

Está un poquito piradilla, pero...

Qué pedazo de piso, cariño, es que es impresionante

y el dormitorio principal, ¿eh? ¿Qué te parece el dormitorio?

Bueno, es un... un poco pequeño, ¿no?

¿El qué pequeño? ¿El dormitorio?

(RÍE) ¿Un poco? Pues sí.

Cariño, no digas tonterías, por favor, qué va a ser pequeño,

si es impresionante de grande, además con el baño incorporado,

que siempre es muy práctico. Pero, bueno, y el salón este,

la terraza esta, vistas a todo Madrid, es que...

Es una barbaridad, ¿verdad que es una barbaridad?

Es una barbaridad, y, ojo, que a mí me encanta también

la cocina americana porque... porque es muy práctica.

Me gusta mucho porque...

Bueno, estaría mejor si no estuviera dentro del salón, ¿no?

Es lo que tiene la cocina americana, ¿no?

(RÍE) Claro. ¿Y qué estamos, en los 90?

Eh, esto es una guarrería, César, cariño.

¿Te ha gustado algo a ti? Sí, sí, sí, el...

El baño. Pero a ti no te ha gustado, ¿no?

Sí, sí que me ha gustado. Ah, ¿sí?

Digo que sin bañera es un poco absurdo, lógicamente,

pero no está mal. Ah, ¿absurdo?

No, a mí me parece mucho más práctico, ¿no?

¿Para qué quieres una bañera?

¿Cuánto tiempo hace que no te das un baño, eh?

(RÍE) Mira, ¿ves? La cocina americana.

Mucho mejor quitar la bañera y ganar espacio, ¿no?

Bueno, pues si quieres, esta noche aprovechamos, ¿eh?

Y nos damos un baño en plan romántico

con sus velitas, su vinito, su musiquita...

¿Sabes qué pasa? No, no, ¿sabes qué pasa, mi amor?

Es que no estoy de humor, estoy ovulando,

ya sabes cómo me pongo. Jo...

¿En serio te gusta la cocina americana?

Pues sí, a mí me parece muy práctica.

Sí, si quieres que te huela el salón a fritanga,

desde luego es superpráctica.

¿Y desde cuándo cocinamos tú y yo fritanga?

Da igual, el besugo mismo de ayer,

¿te parece eso un buen aroma para el salón?

¿Ayer dónde lo comimos? En el salón, así que estamos en las mismas.

Pues eso es lo que digo, que si tuviéramos una cocina grande

donde pudiéramos desayunar, comer y cenar...

Puestos a pedir, échale con jardín gigante

y piscina olímpica ahí en la Gran Vía.

No digas tonterías, por favor.

A ver, si queremos vivir en el centro, esta es la mejor casa,

la mejor, además tiene dos habitaciones, lo tiene todo.

El alquiler es un dineral. No.

¿No es un dineral? O sea, es caro, pero...

Perdona... Escúchame, escúchame,

mi jefe está a tope conmigo, ¿vale? Se volvió loco conmigo

y me va a ascender y lo vamos a pagar sin problema,

por eso no te preocupes.

¿Para qué queremos dos habitaciones, César? ¿Para qué? Dime, ¿para qué?

Hombre, pues mejor dos que una, ¿no? (CHISTA)

Ey, ey, ey, a ver,

que no te digo que nos tengamos que quedar con este fijo,

pero digo que es el mejor...

Ah, que no nos vamos a quedar tampoco con este.

Sí, sí, sí nos quedamos con este, que pensaba que no te gustaba y...

Y no me gusta, César, pero es que hemos visto siete pisos,

digo yo que en alguno tendremos que quedarnos.

Pues vamos a dejar de liar ya, nos quedamos con este.

Por eso, sí. Pues...

Que también podemos dejar de buscar piso, ¿no?

Estamos bien como estamos, cariño, cada uno en su...

(CHISTA) No, dijimos que nos íbamos a vivir juntos...

No, eso dijiste tú, tú lo dijiste,

yo dije que podríamos buscar piso, así como inversión, pero...

Vale, en estas cosas hay que verlas bien,

hay que planificarlas. Ya lo has dicho.

Ya lo has dicho. Ya está. ¿Qué he dicho?

Planificar, no empieces, César.

No empieces tú, que has dicho que estás ovulando, ¿eh?

Y también te he dicho que no estoy de humor.

Ya, pues por eso...

(Teléfono)

No... Mara, por favor. César, es trabajo.

Y joder... Trabajo, es trabajo...

(SUSURRA) Mierda el trabajo.

Tú no me quieres. ¿Qué?

Que tú no me quieres, mira.

Y dale, ¿qué tendrá que ver una cosa con la otra, César?

Joder... Pues claro que te quiero, cariño.

Te quiero mucho, pero por el momento y con el panorama que se presenta

es que no estoy dispuesta a sacrificar mi vida profesional

para formar una familia, es que no tengo ninguna prisa.

Lo siento. Muy bien...

¿Y lo que quiera yo se tiene en cuenta,

tengo algo que ver en... todo esto? Hola, buenas tardes.

Sí, claro, mira, si tú encuentras la manera

y te quieres quedar embarazado, tienes todo mi permiso.

Te dejo. Muchísimas gracias, gracias, cariño.

Eres supergraciosa, me estoy descojonando por dentro.

Pues también te voy a decir una cosa, ¿eh?

A ti tampoco te quedan muchos años de fertilidad.

¿Perdona? Ahí tienes.

¿Qué me estás queriendo decir, que se me va a pasar el arroz?

No lo he dicho con esas palabras, pero...

Pero casi.

Ah, muy bien, ya, y, cariño,

¿a ti eso te parece un buen argumento

para convencerme de que sea la madre de tus hijos?

Bueno, vale, muy romántico no es, pero lógica tiene, ¿tiene o no?

Bueno, depende, porque mi madre me tuvo a mí con 36 años,

es decir, me quedan cuatro. No, no...

Quieta parada, no, tres y medio, que no son cuatro.

No, me quedan tres y ocho meses, redondeando cuatro, ¿no?

Bueno, sí, pero no son tantos, no te creas.

No, claro, a cinco minutos escasos de cada polvo, ¿eh?

(RÍE) Es una eternidad, ¿verdad, cariño?

Y... ¿Y si estamos buscándolo y no llega?

Hay mucha gente que está tres, cuatro, cinco años

y ahí no pasa nada. Ah, ¿sí? ¿Quién?

¿Quién? Ah, mucha gente, gente, la gente en la calle.

Ah, sí, la gente de la calle. ¿Quién, dónde?

En Facebook lo ponen mucho esto. Ah, eso es grave, sí.

¿Tú quieres tener hijos o no quieres tener hijos?

Pues sí. Pues ya está.

Bueno, vamos a ver, no lo sé, ahora mismo no lo sé, César.

¿Cómo que no lo sabes?

Pero qué obsesión te ha dado ahora con lo de los hijos.

Tener hijos, irse a vivir juntos.

Obsesión no, coño, era lo que habíamos hablado.

Llevas todo el verano igual. Ya me estoy agobiando, ya está.

No, no, quieta, quieta.

César, llego tarde a una rueda de prensa y me tengo que ir.

Vale, no...

Deja las cosas, un minuto, que vas a llegar, ¿vale?

¿Qué quieres? Es que si dices...

César, por favor. Que nos quedamos con el piso.

Yo no he dicho que me quiera quedar con el piso, cariño.

¡Que no querías mirar más, nos quedamos con el piso!

Di lo que quieras, ya está, da igual, venga, ¿qué?

(SUSPIRA)

(RÍE)

Pues menos mal que lo tienes preparado.

Eh... Espera, es que estoy nervioso.

Bueno. ¿Qué?

Ahí que voy.

No, no, no, no, por favor. (CHISTA) Ey, ey, ey.

No, cariño, no. (CHISTA)

Maravillas Gutiérrez Guerricagoitia,

llevas años enredada en mis manos, en mi pelo...

Y en mi cabeza. ¿Qué hace aquí mi sobrino?

(CANTA) "Y no puedo más..."

No puedes más.

Debería estar cansado de tus manos, de tu pelo...

-De tus rarezas.

-Pero quiero más.

(Bullicio)

Que empieza, que empieza.

No puedo vivir sin ti, no hay manera.

No puedo estar sin ti, no hay manera.

Me dijiste que te irías, pero llevas en mi casa...

-Toda la vida.

-Sé que no te irás, tú no te irás.

Has colgado tu bandera, traspasado la frontera.

-Somos las reinas.

-Siempre reinarás, siempre reinarás.

No puedo vivir sin ti, no hay manera.

No puedo estar sin ti, no hay manera.

(CANTA) "Uh, uh, uh".

¿Te quieres casar conmigo?

(GRITA) ¡Bravo, bravo! ¡Le ha gustado!

¡Le ha encantado!

Gracias, chicos.

¿Esto es lo que llevabas tanto tiempo preparando?

Nos lo hemos currado mucho, hemos estado quedando

para ensayar muchísimo.

Había algunos pasos que es verdad que no lo sabíamos muy bien,

o sea, estábamos nerviosos también, o sea...

Yo todavía sigo nervioso, gracias. Porque...

Bueno, pues porque no me has contestado a mi pregunta.

(RÍE)

Es que no sé qué quieres que te diga.

Bueno, nosotros mejor nos... vamos.

-Estás muy guapa. -No te preocupes, hijo,

todo va a salir bien.

(SUSPIRA)

Joder...

Típico de ti, de verdad, típico. ¿El qué?

¿El qué? Que no sabes decir que no.

Bueno, ni que sí, no sabes decir nada.

¿Nos quedamos con el piso?, ni sí ni no.

¿Te quieres casar conmigo?, ni sí ni no.

¿Quieres tener hijos?, ni sí ni no.

Pues si quieres respuestas directas, haz preguntas directas.

¿Hay algo más directo que preguntarte

si te quieres casar conmigo? No, tú no me estás preguntando eso.

Ah, ¿no? No.

¿Y qué te estaba preguntando? Que si quiero tener hijos ya.

Y tú crees que no quiero tenerlos porque no estoy casada,

pero eso es tu movida. Qué chorrada es esa...

¡Y lo del piso, lo de este piso igual!

¿Desde cuándo te gusta a ti la cocina americana, desde cuándo?

Sabes perfectamente que me encantan desde "Sensación de vivir".

¡Mentira, mentira, mentira!

¡No! Te gusta desde que tu hermana te dijo que era muy práctica...

Porque podía prepararle el biberón

a tu sobrino y mientras lo tenía vigilado en el salón.

Aparte mi hermana no está aquí, así que no la metas, ¿vale?

¡Y lo del baño de igual! Igual, claro,

¿por qué no te gusta que haya solamente una ducha?

¿Por qué? Porque a los niños hay que bañarlos.

¿Verdad que sí, eh? Y lo del dormitorio igual,

¿por qué no solo puede haber un dormitorio? Eh, eh, ¿por qué?

Porque el niño tendrá que tener su cuarto, ¿no?

¿Tú que te crees, que yo soy tonta, que yo no me doy cuenta?

¡Que esto no es un piso, esto es un punto paritorio

y tú me quieres meter aquí a la fuerza

y ponerme a parir como a una coneja!

Vamos a ver, o sea, que...

cuando te pregunto si te quieres casar conmigo,

¿te pregunto si quieres tener hijos? (ASIENTE)

Y cuando te pregunto si quieres tener hijos,

¿qué cojones te pregunto? ¡No me entero! ¡No me queda claro!

¿Qué te estoy preguntando? ¡Si te voy a dejar!

Venga, vámonos ya.

Vámonos ya de aquí, por favor. ¿Eh?

Me quiero ir. Por favor, vámonos de aquí.

Mar... Mara, Mara. Por favor, Mara.

Lo del... lo de la cocina americana, lo del baño a mí me da igual.

Yo lo que quiero es vivir contigo y que te guste el piso.

Y los de las dos habitaciones es porque siempre has dicho

que quieres un despacho para poder trabajar desde casa.

Y...

Y vale, estoy deseando tener hijos. Yo quiero tenerlos.

(SUSPIRA) No, por favor, por favor.

Yo no digo que tenga que ser ahora mismo,

pero necesito saber que en algún momento, cuando...

pues cuando tú estés preparada o qué sé yo,

pues que existe la posibilidad.

Y si te pido que te cases conmigo

es porque estoy loco por ti,

porque te quiero

y porque no pienso en otra cosa

que en pasar el resto de mi vida contigo.

(SUSPIRA)

Bueno, y...

Y ahora que te he dicho todo esto,

pues te lo voy a volver a preguntar.

¿Te quieres casar conmigo?

(Música)

(Barullo)

Rosa, sí, a ver... Ponlo ahí.

-Estoy planchada. -¿Estás cansada?

Cuánto me gustaría que recordases,

pom, pom, pom, pom,

esta canción que hiciste tuya,

pom, pom, pom, pom, tu favorita, al parecer.

Pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom.

Es de Kosvant y de Prevent.

Esta canción, "Las hojas secas"...

-Me lleva hacia ti.

Día tras día, ese recuerdo

no termina de morir.

-Hay canciones que me abandonan,

pom, pom, pom, pom, porque ya no me emocionan.

Pom, pom, pom, pom, las dejo desaparecer.

Pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom.

Y ya no hay nada que hacer.

Luego os veo, chicas.

No sabemos bien cuándo empieza,

pom, pom, pom, pom,

ni a dónde va la indiferencia,

pom, pom, pom, pom, por los amores de ayer.

Pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom.

Y en la canción de Prevent.

-El día que las hojas secas

se vuelen de aquí,

ese día, los amores muertos

habrán muerto al fin.

Lo siento.

Perdón, me he liado un poco en la biblioteca.

Bueno, como siempre, ¿no?

Tranquila, coge tus cosas y empieza. -Vale.

¿Qué es eso que querías contarme? Nada, da igual, todo es una mierda.

A ver, ¿qué ha pasado ahora?

Conmigo no te hagas la condescendiente,

si te aburro mucho, no te lo cuento y ya está.

Vale, vale, perdóname, cuéntamelo, porfa.

Suéltalo.

(SUSURRA) Estoy embarazada.

¿Qué? Embarazada.

¿De cuánto?

De dos meses, puede que un poco más.

¿Y de quién? Pues de quién va a ser, de Pablo.

Y lo sabe. No, no lo sabe,

porque creo que este cabrón está con otra.

¿Te lo ha dicho él? No, claro que no me lo ha dicho él.

¿Y entonces? Pues... son detalles.

El otro día, por ejemplo, entro en su Facebook a cotillear,

lo típico, ya sabes, y de repente leo eso de:

"Pablo está soltero".

(SUSURRA) Soltero. ¿Se puede ser más hijo de puta?

Mira, me puse... Irene, técnicamente está soltero,

no estáis casados. Por lo menos podía haber puesto

eso de "Pablo tiene una relación". ¿Y la tenéis?

Es el padre de mi hijo. Pero no lo sabe.

Tecnicismos. ¿Qué quieres que te diga?

¡No lo sé, algo, joder! Estás más rara...

No sé qué te pasa. ¿Qué te voy a decir que no sepas?

Te has quedado embarazada de un tío con el que llevas seis meses.

Antes de llegar a este punto, podías haber pensado más las cosas,

analizar la situación, pensar si Pablo te gusta lo suficiente

como para tenerlo de padre de tu hijo, ¡esas cosas!

Estaba yo para pensar mucho esa noche.

También tienes otras soluciones.

¿A qué te refieres?

¿A abortar?

¿Qué tal, chicas? Mal, muy mal.

Esto no... Esto no funciona.

¿No? Porque no pega.

Mira este qué mono. Muy mono.

Gracias. Ya sabes, cara con cara.

-A ver, lo que te quiero decir es que estas decisiones previas

que no has tomado son mucho más importantes

que si Pablo tiene puesto en su Facebook si está soltero o no.

Es que sé que está con otra y es de Facebook.

No me puedo creer que estemos hablando de esto.

¿Tú tienes? ¿Está en tus contactos?

Y estamos hablando de esto. ¿Lo tienes o no lo tienes?

Pues sí, sí. ¿Ah, sí?

¿Desde cuándo? Al poco de que me lo presentaras.

¿Le agregaste tú o te agregó él? No me acuerdo ahora, no lo sé.

Pero te acordarás si has chateando con él, ¿no?

(ASIENTE) Alguna vez. Muy bien. ¿Y cómo es?

¿Cómo es de qué? Que cómo es. ¿Cómo es?

¿Cambia mucho? Si usa un rollo diferente, si...

(SUSURRA) Si intenta seducirte.

¿Escribiendo? Sí, escribiendo, sí.

Si su forma de escritura es diferente a su forma de hablar,

si intenta seducirte. No entiendo dónde quieres llegar.

¿Qué no entiendes, Paula? ¿Me lo quieres decir

y callarte de una puta vez? ¡Pues mira, sí!

¡Intenta seducirme todo el rato! ¡Tanto, tanto que estoy liada con él!

-¡Ah! Chicas...

Por favor.

(SUSURRA) Perdón.

Lo siento. Lo siento, de verdad.

Pablo sería un poco idiota si lo hiciese.

Lo sé, perdóname. Soy tu hermana.

Perdóname. Es que no sé, no...

No sé qué me pasa, estoy muy rayada. Bueno, pues habla con él.

Habla con él y dile que esto no era lo planeado,

que no quieres convertir un buen polvo en una mala relación.

¿Qué dices? No lo sé, Irene, estoy muy nerviosa.

¿Y si me dice que no quiere?

¿Que no quiere qué? Tenerlo.

¿Y tú quieres tenerlo?

Pues, a ver...

Yo no pensaba que iba a ser así.

Sí, sí que quiero.

(SUSPIRA)

Qué fuerte.

¿Con Pablo o sin él?

Preferiría que con él, pero si no quiere...

Pues sola.

¿Y crees que podríais funcionar como pareja?

Sí. Yo creo que sí.

A mí me gusta muchísimo y para un buen novio que me echo...

(CARRASPEA)

Estamos hablando del mismo tío al que hace dos minutos

has llamado cabrón hijo de puta. Sí.

Sí.

Bueno, ¿entonces qué?

¿Nos vamos a vivir juntos y todo ese rollo?

¿Asustada? Mucho.

Todo va muy rápido. Ya, es lo que intento decirte

desde el principio. Ya lo sé,

pero por otro lado, lo pienso y con mi historial...

¿Cuántas oportunidades de ser madre voy a tener pasados los 30?

Muchas, muchas, lo que pasa es que eres muy pesimista.

Optimista con experiencia.

Mira, las relaciones son como los ordenadores,

si no funcionan, lo mejor es apagar y reiniciar.

Ya está, no pasa nada. Hombre, no pasa nada...

A ver, eso es lo que haces tú todo el tiempo y así te va, cariño.

No estamos hablando de mí, así que no empieces,

porque paso de tus sermones. Y yo de los tuyos.

¿Para qué me lo cuentas? Porque eres mi hermana.

Y porque te necesito.

¿Estás bien? No.

¿Quieres agua? Sí, por favor.

Toma.

Mira, Irene,

no te preocupes por nada, pase lo que pase, yo estoy aquí.

Tú hablas con Pablo, le explicas lo que te pasa,

le aclaras las cosas y si está bien.

Y si no, ya sabe dónde tiene la puerta.

Gracias.

Se lo tengo que contar. Y cuanto antes, mejor.

Cuando vuelva de Barcelona, se lo cuento.

Vale.

-¿Qué le pasa?

-Que está embarazada.

-¡Pero qué guay! Le hacemos una colcha.

-Le hacemos unos patucos. -Y un gorro.

(Música lejana)

Confieso que a veces soy cuerdo y a veces loco.

-Lara.

-Y amo así la vida y tomo de todo un poco.

-Lara.

-Me gustan las mujeres, me gusta el vino.

-Lara.

-Y si tengo que olvidarlas, bebo y olvido.

Y es que yo... -Laralalá.

-Amo la vida y amo el amor. -Laralalá.

-Soy un truhan, soy un señor. -Laralalá.

-Algo bohemio y soñador.

Y es que yo... -Laralalá.

-Amo la vida y amo el amor. -Laralalá.

-Soy un truhan, soy un señor.

Y casi fiel en el amor.

Mujeres en mi vida hubo que me quisieron...

-Lara.

-Pero he de confesar que otras también me hirieron.

-Lara.

-Pero de cada momento que yo he vivido...

-Lara.

-Saqué sin perjudicar el mejor partido.

¡Yeah! -¡Hala!

-Y es que yo... -Truhan.

-Amo la vida y amo el amor. -Amor.

-Soy un truhan, soy un señor. -Señor.

-Algo bohemio y soñador.

Y es que yo... -Truhan.

-Amo la vida y amo el amor. -Amor.

-Soy un truhan, soy un señor.

Y casi fiel en el amor. (SUSPIRAN)

Claro que sí.

(Puerta)

(SUSPIRA)

Vaya pintas, ¿no?

¿Qué? Nada. ¿Qué tal, cómo estás?

Pues ya lo sabes. Pues ya ha pasado un mes.

No sé, deberías pensar en otras cosas, ser más optimista.

¿Qué te crees, que no lo intento? No, no lo suficiente.

Y otra cosa te voy a decir para que dejes ya el tema,

tu jefe era un gilipollas y le va a caer un puro que te cagas

porque ese juicio lo vamos a ganar nosotros.

Ah, déjate de manoplas. Anda, baja un poquito esto.

(SUSPIRA)

Tú no le tocaste, ¿verdad? Que no, coño.

Claro que no... ¡Hugo, que no, coño!

Claro que no. Es él quien dice que lo le seducía

con mi forma de vestir, que era yo quien le provocaba a él.

Hay un litigio ahí de cojones. Bueno, relax, tío, está ganado.

Y tranquilo, que seguro te sale algo.

Ese cursillo de física cuántica que hiciste abre muchas puertas.

Ese cursillo se llama ingeniería aeronáutica

y son seis putos años. Claro que sí.

No voy a tener esta discusión otra vez contigo.

Una cerveza, por favor. Mira, yo solo quiero animarte, ¿vale?

Y que sepas que el mundo necesita gente como tú

para colonizar el espacio. Así que tranquilo, todo irá bien.

Pues no estoy tranquilo, ¿vale?

Y eso que tengo varias ofertas de trabajo,

alguna de ellas en el extranjero.

Tengo una en Sídney... Australia.

Sí. Sídney, Australia, sí.

Bueno, pues suena bien, ¿no? Pues no lo sé.

A mí me gustaría montarme algo por mi cuenta,

si cae la indemnización, claro.

La indemnización.

¿Le has estado dando una vuelta a mi idea?

¿A cuál de ellas? Al "business".

¿Lo del busca? ¡Shh! Cállate, tío.

Podríamos revolucionar el mercado.

El busca "is back". Jo...

Es un gran eslogan, tío. Pues yo lo veo.

Hugo, de verdad que no lo veo. Bueno, mira...

Ahora mismo tienes muchas cosas en la cabeza, vale.

Cuando estés más tranquilo,

quedamos y repasamos juntos los nuevos diseños.

Venga, lo que tú digas, de puta madre, va.

Te pasa algo más.

Suéltalo, tío.

A ver, ¿cómo empiezo?

El tema es que todo esto... ¡Venga, coño, suéltalo, tío!

¡Ya voy, coño! ¡Déjame hablar, hostias!

Es que tardas un huevo... Es que no dejas hablar a la gente.

Toda esta mierda del juicio, del despido,

si no lo hubiera dejado con Patricia...

Te dejó ella a ti. Es igual quién deja a quién,

el resultado es el mismo, ¿no? El mismo no es, es peor.

Jode más, tío. Pero tú...

¿Qué pasa? ¡Mierda! Que acaba de entrar...

Un tío que conozco de... ¿Quién?

No mires, hostias. Uno del curro que entró antes de que me fuera.

De que te echaran. Que no mires, hostia,

que no quiero saludar a nadie y menos del trabajo.

Hazte el tonto. Escóndete, no mires.

¡Ey! ¡Ey!

¡Eh! Tu puta madre, ya me ha visto.

No, no, no, no me lo digas, no me lo digas.

No, no, no, no me lo digas, no me lo digas.

No me lo digas, no me lo digas, no me lo digas.

Joder, ¡César! César, coño, César.

¿Qué tal? Pues...

¿Cómo estás? Jodido.

Así me gusta, hombre, así me gusta, coño.

Cuánto me alegro, hay que tirar para adelante.

(RÍE) ¿Y tú qué tal?

Bien, muy bien, muy bien. Bueno, mucho lío, mucho lío,

porque desde que te echaron por el tema de tal,

me ha tocado todo a mí.

Me ha tocado todo a mí.

¿Y vives por aquí? ¿O cómo así...?

Aquí mismo, me acabo de... ¡Ah, de mudar! Es verdad, sí.

Algo he oído por ahí de que te ha dejado tu mujer o algo.

O algo, sí. Anda.

Bueno, no exactamente me ha dejado mi mujer,

pero no quiero hablar del tema. Ah, bueno, pues no se habla.

¿Y tú cómo coño te has enterado?

Bueno, hay un grupo en Facebook con cotilleos de la empresa.

Ya sabes, las de contabilidad, que se aburren mucho. (RÍE)

Qué hijas de puta.

Joder. Joder, sí. Estamos todos...

jodidos.

(RÍE)

Perdona, no te he presentado a este. Hugo, Pablo, Pablo, Hugo,

un amigo de la infancia, un excompañero de trabajo.

¿Qué tal, tío, cómo estás? Dale, dale.

Dale.

¿Quieres tomarte algo con nosotros, Peibol?

Pues...

iba a pedirme algo para llevar, pero...

Pues tranquilo entonces, ¿eh? Que coño,

me tomo un copazo con vosotros. ¡Claro que sí!

Venga. Nos sentamos ahí, ¿eh?

¿Para qué tienes que saludar, para que se siente con nosotros?

Le ha dejado su mujer, que está mal. Eres muy tonto, muy tonto.

Bueno, así que tú también estás jodido.

No, hombre... Yo estoy de puta madre. Que no me puedo quejar, vamos.

(RÍE) ¿Qué?

No, nada, nada. No, venga, va, dilo,

así nos reímos todos.

Que yo no estaré en mi mejor momento,

pero tú sobrado tampoco vas, ¿no? He dicho que no me quejo,

no que sea el puto rey del mundo. Ah... Pues nada, príncipe del mundo,

me alegro de que las cosas te vayan de puta madre.

(DISCUTEN)

Chicos, chicos, chicos, ¡chicos!

Vamos a cambiar de tema.

Con este tío no se puede cambiar de tema, este tío es monotema.

Y este tío es monohuevo. No.

¿Mono qué? Nada, cosas muestras. Cosas nuestras.

No, nada. Quería decir que estaba en casa viendo una película

hasta que me ha llamado 200 o 300 veces

y he tenido que venir. Porque me preocupo por él.

Sí, mucho te preocupas, sí... ¿Estás tan mal por lo del trabajo?

No es solo el trabajo, ¿vale? También es... mi novia, bueno...

O lo que fuera.

(SUSPIRA) El juicio, la casa en la que estaba

y después Vader, pero...

Prefiero no... De verdad, no...

¿Vader?

Era su perro salchicha.

Se comió un bote de pastillas de la madre. Creo que se suicidó.

Joder, vaya racha, tío. Sí...

Pero los que hemos sufrido por amor, nos entendemos, ¿no?

Por supuesto, tío.

Un perro es un perro.

Ven aquí.

Ven aquí y dame un abrazo. Ey...

Claro que sí, tío.

Gracias, necesitaba un abrazo de... verdad.

Gracias. Para eso estamos.

Hace tiempo que quería contarte una cosa, pero...

¿Qué pasa?

Quiero que sepas que esto te va a hacer más daño a ti que a mí,

así que te lo voy a soltar sin rodeos.

Patricia te engañaba.

¿Qué? Era una guarra, tío.

¿Cuándo? ¿Con quién? ¿Por qué? Cuando salía por ahí con sus amigas.

Era ver un rabo y pum, para allá que iba.

Incluso lo intentó conmigo. Joder, pero...

¿por qué no me dijiste nada, Hugo, tío?

Porque a la mañana siguiente me dijo que era la última vez que lo hacía.

¿Cómo que a la mañana siguiente?

Ya sabes cómo, cuando se le metía algo entre ceja y ceja...

¿Te la tiraste, cabrón? Tirar, tirar, no.

¿Te follaste a mi novia? Bueno, eso sí.

Te juro que te lo iba a decir. ¡Hijo de puta!

¡Hijo de puta! ¡Eh, eh, eh, eh!

Hijo de puta, no. Y si te vas a enfadar conmigo,

te enfadas con todo el barrio, que se los ha follado a todos.

A todos, no, ¿eh? Que yo me acabo de mudar.

(RESPIRA CON DIFICULTAD) Tranquilo, respira.

Respira, tío. Respira, ¿vale? Tú no has hecho nada malo.

La que te dejó fue ella.

Yo estoy aquí para apoyarte, tío.

A veces, la vida nos da señales y quizá sea momento

para darle un rumbo nuevo a tu vida, ahora que has cumplido los 30.

34 tengo, Hugo, que soy de tu misma puta quinta.

Solo voy a hablar.

¿Sabes por qué le he llamado monohuevo?

¡No! (CHISTA) Calladito.

Todos los años jugamos un torneo de fútbol 7 la cuadrilla del barrio.

Este es el portero del Steaua del Grifo de Getafe.

¿De qué?

Un nombre friki que pensamos un día de farra.

¡Tú sí que eres un hijo de puta! Lo que pasa en el campo se queda...

Cállate ya. Hace un par de meses, le dieron un balonazo ahí abajo.

Se lo dieron bien dado, nos dolió a todos.

Pero este, en plan fortachón, se levantó y siguió jugando.

A los dos días viene a casa

y me dice que tiene un dolor de huevos de la hostia.

Aunque le ruego para que no lo haga, me los enseña.

Uno de ellos era negro como el culo de un grillo

y tenía el tamaño de una pelota de tenis,

no, era más grande, era... Era asqueroso, repugnante.

Tuve arcadas y todo. Además, estaba colocadísimo de todo.

Porque me metí todo lo que tenía, porque estaba casi inconsciente...

Eres inconsciente todo el puto día.

¡Cállate la boca ya, hostia! Lo llevo a Urgencias.

Después de pasar toda la plantilla a verlo,

deciden que la única solución es cortar por lo sano.

Porque tenía, ¿cómo era...? ¿Cómo era la movida esta?

(SUSURRA) No, que no hemos oído. ¿Cómo? ¿Cómo?

Torsión testicular. ¡Ah! Eso.

Torsión testicular. Que solo de oírlo ya jode.

Básicamente, por eso lo de monohuevo.

Porque este, desde entonces, solo tiene en huevito.

Muy bien. Muy bien.

Si te fijas, tiene cierta cojera. Es por el monohuevo.

Porque la pierna izquierda la tiene más cortadita...

¿Sabes qué? Vete a la mierda. No, tranquilo, que estoy en ella.

Por eso me jode que digas que estás bien.

Hasta ahora, lo tenías todo muy fácil.

Te lo ganabas todo con esa cara de chulo guaperas

de discoteca de los 90, pero ahora tienes una tara y te jode,

porque te conozco como si te hubiera parido, Hugo.

Porque si algo infla su ego, eso es su virilidad

y si eso se debilita, está perdido. Es su... ¿kriptonita?

Pero yo que tú no me rayaría mucho por eso.

Porque eres un inepto sentimental que en toda su puta vida

no ha tenido una relación de pareja de más de dos meses.

Y ya no tenemos 25, Hugo. No tenemos 25.

¿Verdad que no tenemos 25? No.

¡No! No. Las tías buenas y las que merecen la pena,

están casi todas cogidas, y las pocas que quedan,

son tan exigentes y están tan escondidas,

que si no estás a la altura, olvídate,

y te aseguro que tú no lo estás.

Así que si alguna vez se te ha pasado por la cabeza

experimentar lo que es el amor, el de verdad digo,

no la mierda que tú haces, ya puedes empezar a cambiar.

¿Ya? Bueno, ya que estamos charlando...

tranquilamente, ¿por qué no sacamos el tema laboral?

Porque muchos consejitos, pero no es que te vaya muy bien.

¡No! Porque eso que tengo que oír todos los putos días

de que es un artista, mis dos cojones un artista.

Si vendes alguna de tus obras, es porque detrás hay una madurita

cachonda y con pasta a la que has dejado satisfecha.

Sí. Vamos, que evolucionar, lo que se dice evolucionar,

no has evolucionado mucho, ¿no?

Mira, yo que tú dejaría de decir que no me quejo.

Quéjate. Hugo, hostia, quéjate y haz algo.

Vete a por lo que quieras de una puta vez en la vida

y compórtate como un hombre de verdad.

Cuando hagas todo eso, si quieres, vienes

y me das todos los consejitos del mundo.

¿Ahora sí?

Sí.

Ahora sí.

(RESPIRA ALIVIADO)

Bueno, chicos, yo ya si eso me voy marchando.

No, no, no, tranquilo, Peibol, ¿eh? El que se va soy yo.

César,

que todo lo que te dicho antes de Patricia era mentira.

No pasó nada. Me lo he inventado.

Quería ayudarte a olvidarla.

A dejar de idealizarla, ¿porque sabes cuál es tu problema?

Que las idealizas a todas.

No se me ha ocurrido otra cosa, porque...

Porque soy tonto, muy tonto.

Pero de algo ha servido, ¿no?

(RESPIRA PROFUNDAMENTE) Te has desahogado.

Y yo tomo nota. Hugo...

(LLORA)

No sé a los demás,

a mí me puede el miedo.

El miedo a despertar

y seguir teniendo miedo.

Ya te lo decía yo,

no se puede hacer peor.

Buenas, Cándido. Buenas tardes, don Pablo.

Mil maneras de acabar

y elegiste la que más,

la que todo destrozó,

la que te decía yo

que se quede como quedó.

Yo tan malo, tú tan bueno.

Muchas lágrimas no caen al suelo.

La, la, la, la, la, la.

La, la, la, la, la, la.

La, la, la, la, la, la.

(Móvil)

(SUSURRA) Ahora vengo.

¿Sí? (ACENTO ARGENTINO) ¿Sos Paula?

"¿Hola?". ¿Qué haces, bombón?

Un amigo me dio tu número. ¿Cómo podemos hacer para vernos?

"¿Por dónde andas vos?". ¿Cómo has conseguido este número?

(SIN ACENTO) Uno, que tiene sus contactos.

"¿Qué quieres?".

"Quiero verte". No.

"Necesito verte". ¿Cómo te lo tengo que decir?

Explícamelo otra vez, que no me entero.

Primero me dices que te estás enamorando;

dos días después, que me quede con tu hermana.

Desapareces sin dar explicaciones, cambias de móvil, ¿qué coño te pasa?

¿Has hablado con Irene? No.

Se cree que estoy todavía volando.

Solo tienes que hablar con ella y lo entenderás.

"¿Qué tengo que entender?". Que esto se ha acabado.

"Que se acabó". ¿Y si te pago?

"¿Cuánto es? Hace tanto tiempo que ni me acuerdo".

Vete a la puta mierda.

¿Cómo has conseguido que tu hermana no se entere todos estos años?

¿A lo que te dedicas?

Pablo, ¿estás borracho o qué te pasa? Todavía no, pero estoy en ello.

Y ya sabes las tonterías que puedo hacer cuando voy borracho.

¿Me estás amenazando? ¿Yo? Que va. En serio.

Era un comentario. Pues nada, voy a colgar.

Espera.

¿Paula?

Paula.

¿Qué?

Perdóname. Lo siento.

Entiéndeme, no podemos acabar así. ¿Qué pasa con Irene?

Me encanta tu hermana, ya lo sabes.

No sé qué extraña conexión tenemos, pero la hay. Funcionamos.

Pues ya está, Pablo, no pasa nada. Espera. Espera. Lo que tú tienes...

Lo que sentimos cuando estamos juntos,

cuando nos acostamos, ¿vas a dejar que se acabe así?

Solo quiero verte.

¿Dónde estás?

En el hotel.

Es la última vez. Te lo prometo.

Es para los demás,

para mí no es nuevo

haber tratado mal,

fallar a los que quiero.

Ya te lo decía yo,

no se puede hacer peor.

Mil maneras de acabar

y elegiste la que más,

la que todo destrozó,

la que te decía yo

que se quede como llegó.

Yo tan malo, tú tan bueno.

Irene. Lo siento. Tranquila.

Que tenía revisión de un examen. Muy bien.

¿Qué pasa, que estás sola? No, no, está en el baño.

Joder, me tienes intrigadísima con el famoso Pablo.

Ya lo sé, perdóname.

A lo mejor, he estado muy pesada con todo lo que te he contado,

pero es que no sé qué me está pasando,

pero me tiene loca. Pues que estás muy feliz.

Sí, sí lo estoy. Ya me tocaba.

¿Pedimos? Vale, perfecto.

Perdona, ¿me pones tres chupitos de tequila?

Sí, claro.

Pablo.

Ven, esta es mi hermana, Paula.

Hola. Hola.

Encantada. Encantado.

Igualmente.

(RÍEN)

Ay, perdón. (RÍEN)

Lo siento.

Así que tú eres la famosa Paula. Sí.

Irene habla maravillas de ti. Lo mismo digo.

Bueno, seguro que todo mentira. Seguro...

Qué bueno, pues ya os conocéis.

Sí. No.

Bueno, ahora mismo. (RÍEN)

Así que eres estudiante. Sí, estoy en la facultad.

¿Y qué haces? Publicidad y Relaciones Públicas.

Qué bien. ¿Eres buena? Buenísima, es la mejor.

Todo matrículas, y eso que también trabaja.

Bueno, es un trabajo de mierda en una agencia de publicidad

que me deja tiempo de sobra para estudiar y pagar las facturas.

Seguro que sí. No, qué va, si la tienen explotada.

Nunca sale a su hora, siempre tiene que hacer horas extra,

hasta los fines de semana. Contadme, cómo os conocisteis.

Bueno, ya te conté, que Pablo estaba buscando casa

y le enseñé algunos pisos y una cosa llevo a la otra.

Qué bonito. ¿Y le alquilaste alguno? No, no. Me hizo todo el lío.

Ahí donde lo ves, el señorito sigue viviendo en un hotel.

¿Ah, sí? (ASIENTE)

Pero bueno, por lo menos, los probamos todos.

Se saltó la regla número 1, nunca te enamores de un cliente.

(RÍE) Qué tontería.

Aquí tenéis. Gracias.

Gracias. -De nada.

(Llaman a la puerta)

¡Voy!

(RÍE)

¿Vengo en mal momento?

No. No, no, no, es que me acabo de duchar y no quería que...

¿Qué haces aquí?

(RÍEN)

Qué susto. Me llamó Paula.

¿Y? Me dijo que...

Que habías adelantado tu vuelo para darme una sorpresa

y decidí dártela yo a ti.

Sorpresa... (RÍEN)

Joder, Paula... No se le puede contar nada.

En realidad, es culpa mía.

Porque ella sabía que tenía... algo importante que contarte

y no quería hacerlo por teléfono.

¿Te pasa algo? ¿Estás bien? Sí, estoy bien. ¿Puedo pasar?

Sí, claro, claro, claro.

Pasa.

¿Seguro que estás bien? Sí. Estoy... Estoy bien.

¿No quieres tomar algo? Agua o... No, gracias.

(SE ACLARA LA VOZ)

¿Algo que te ha sentado mal? No, no, qué va.

Solo necesitaba sentarme.

¿Seguro que no quieres tomar...? Seguro, de verdad, no es eso.

A ver, mejor si no me interrumpes, porque lo he estado ensayando,

así que déjame terminar antes de decir nada.

Estoy embarazada. Y voy a tenerlo.

No te estoy pidiendo nada, solo... te informo.

Ya sé que suena a locura y probablemente lo sea,

pero no he encontrado una manera menos...

Mejor... Tampoco... sé muy bien lo que esperabas tú de todo esto,

porque apenas llevamos nada juntos y... Vamos a ver.

Perdona, me estoy liando.

Lo que sí sé es lo que no quiero.

Yo, por mi parte, estoy dispuesta a intentar que esto funcione.

Si tú también estás dispuesto, solo te voy a poner una condición.

¿Cuál?

Sea lo que sea lo que tienes por ahí, se acabó.

A mí me da igual quién o... las veces que lo hayas hecho,

pero a partir de este momento, se termina.

No quiero sentirme tonta ni engañada nunca más.

Piénsatelo.

(Canción en inglés)

¿Por qué hemos quedado aquí?

"Hello".

¿Tú qué crees? ¿En serio?

¿Qué pasa?

Que tienes que ser de los pocos que siguen alquilando.

Además, esas dos, ¿por qué no te las compras?

Seguro que las has visto mil veces. Ya, bueno, no es lo mismo.

Venir aquí es un ritual romántico que me conecta conmigo mismo.

Me parece una gilipollez y una pérdida de tiempo

como la mayoría de las cosas que haces.

Qué borde, ¿no? ¿Se puede saber qué coño te pasa?

Solo te daba mi opinión. No te la he pedido, ¿vale?

Estaba tranquilo, tirado en el sofá, medio fumado

y me apetecía ver una peli, una de estas dos.

Has sido tú la que has llamado interrumpiendo mi planazo,

así que me lo dices y te piras.

Sí... ¿Y a ti qué te pasa?

Llevo tres semanas llamándote y pasas de mi culo.

Incluso, te he enviado mensajes al busca que te regalé y ni con esas.

Es que me quedé sin... pilas. Ya...

Bueno, ¿estás bien? (SUSPIRA)

Es que... (SE ACLARA LA VOZ)

(SUSURRA) Que tengo un retraso.

¿Mental?

¿Qué?

¿Pero tú eres tonto?

¿Pero tú eres tonto, Hugo? ¿Tú qué coño miras?

La regla, Hugo, la regla.

Que tengo un retraso de 10 días. Vale, para, para, para.

Lo siento, lo siento, vale.

Me has pillado un poco traspuesto con una de las películas.

Pero vamos a empezar otra, ¿vale? (SUSPIRA)

Vamos a ver, ¿tú te acuerdas, hace un mes,

cuando tu exposición, que yo te entrevisté?

¿Ahora lo llamas así? ¿Entrevistar?

El micro sí lo usamos. (RÍE)

Sí, sí. Me acuerdo, me acuerdo. Vamos que...

íbamos los dos bastante puestos, aunque tú más. Yo iba fino también.

(SUSPIRA)

¿Qué? ¿Quieres tener la charla?

¿Qué charla? La charla.

Lo que viene siendo la charla. Qué sentimos, qué significó.

No, no, no. No quiero tener la charla.

A ver, Hugo,

yo solo quiero asegurarme de que te pusiste el condón.

Ah... Ajá, ajá.

Te lo pusiste, ¿no? Claro que sí.

Hugo... Que sí, que me lo puse.

Hugo, por favor, que no me acuerdo de nada, que iba...

Que sí, que me puse el condón, joder. Vale. Vale, pues ya está.

Puede que se rompiera un poco... ¿Qué?

¿Qué pasa? ¿Cómo que qué pasa?

Que te di lo tuyo, ¿no? Joder, ¿por qué no me lo dijiste?

Bueno... Yo que sé. Fui un inconsciente.

De todas formas, ibas tan a saco que supuse que...

por supuesto, tomas la píldora. Pues claro que tomo la píldora.

¿Por qué iba a estar aquí sino contándote todo este puto rollo?

Bueno, pues ya está. Te la tomas, ¿no?

Me estoy arrepintiendo tanto de haber venido...

Es que no sé qué mierda hago aquí.

Oye, oye, oye, que... Que igual es un retraso psicológico.

El tuyo quieres decir, ¿no? No, el tuyo.

No, el tuyo. Les pasa a muchas chicas.

A mí no. Yo soy un reloj desde que tengo 11 años.

(RÍE)

¿De qué coño te ríes? ¿De qué? Es muy pronto, ¿no?

(SUSPIRA) Ay, de verdad...

(SUSPIRA)

Oye, oye, oye.

Tranquila, ¿vale? Que no puede ser. Yo ahora acumulo.

¿Eh?

Pues eso, que ahora soy tántrico. ¿Qué?

Pues eso, que no expulso el semen hacia afuera,

lo acumulo en los huevos. (RÍE)

En el huevo, querrás decir.

Qué más da, ¿vale? Es cierto.

Nos fuimos los de la cuadrilla a un curso de fin de semana,

ellos iban en plan pareja,

pero siempre he sentido curiosidad por el tema, así que...

no me pusieron ningún problema.

Y eso que se tarda años en controlar el tema.

Pero yo le pillé el truco enseguida.

Incluso, doy clases por webcam con un monitor paquistaní...

¿Pero qué dices? ¿Qué dices? (CHISTA)

Son técnicas muy complicadas para explicarte aquí ahora.

Lo único que tienes que saber es eso, que acumulo, no expulso.

Soy tántrico.

De hecho, puedo durar horas. ¡Uf!

Tuvimos que parar porque estabas escocida.

Para, para, por favor.

Soy una especie de cinturón verde-naranja.

¿Te quieres callar de una puta vez y centrarte, joder?

Joder, Hugo, que estoy hablando en serio.

¿Podemos ir a otro sitio, por favor?

No quieres, ¿no? No, no quiero.

Pasa.

Oye, que he estado pensando que...

Que igual todo esto es una señal. Una señal de que soy gilipollas,

porque otra señal no puede ser, tiene que ser una señal...

No, no, claro que no. Subnormal...

Creo que haríamos muy buena pareja.

Claro, como tenemos tantas cosas en común.

Sí, las tenemos y si me dieras una oportunidad,

podría decirte cuáles. Voy al baño.

(Puerta)

Pues una cosa te voy a decir, ¿eh? Una cosa te voy a decir,

que a este juego podemos jugar dos, ¿eh?

Porque para chulo chulo...

Y otra cosa mas te voy a decir,

que el que lleva semanas llamándote soy yo.

Y ahora vienes aquí de indignada.

Y lo de que se te han acabado las pilas, eso,

no te lo crees ni tú, que un busca no gasta.

¡Ah, ah, ah! Y otra cosa te voy a decir,

que el que se puso en el condón fui yo también.

Y si tanto te gusta bajar ahí abajo y pegar mordisquitos,

las cosas se rompen, ¿eh? ¡Se rompen las cosas!

Y otra cosa mas te voy a decir...

(Cisterna)

¿Qué me vas a decir? Nada, eso, que...

Que qué vamos a hacer.

Según esto, nos quedan tres minutos de incertidumbre.

¿Te acabas de hacer un test de embarazo en mi baño?

Hombre, claro. Esto no lo voy a pasar yo sola.

Pase lo que pase, tú aquí, conmigo. Claro que sí.

No lo toques. Que no, que solo me iba a apoyar.

¡Joder! Joder, joder, joder.

¿Qué le digo a César?

¿Pero no llevabas más de un año sin hablar con él?

Sí, sí. Poco antes que se fuera a Sídney, Australia.

Entonces, no creo que tengas nada que decirle.

No me jodas ahora con César. Ya...

De verdad, no sé qué hago aquí.

¿Cuánto falta? No han pasado ni 30 segundos.

Vale, es que estoy nervioso.

Qué bien, porque yo estoy superrelajada.

Después de los tres minutos esos, ¿qué?

Hay dos opciones. ¿Cuáles?

No te va a gustar ninguna de las dos.

Así que mejor nos quedamos calladitos.

Bueno, ¿y si lo estás?

¿Tan malo sería?

Pues no entraba en mis planes acabar de madre soltera

y menos, por el polvo de una noche.

Bueno, soltera soltera... ¿Qué quieres decir?

Pues eso, que... si tú quieres, pues yo...

(RÍE) ¿Qué? Estás de broma, ¿no?

No.

Hugo, por favor, que nos conocemos,

que no te considero una apuesta muy segura.

Ya sé que siempre he sido un poco inestable sentimentalmente hablando.

¿Un poco?

Bastante. (ASIENTE)

Pero he cambiado, Mara. ¿Y qué me estás proponiendo?

Mara, mira, tú me...

Mira, Mara, tú me gustas. Me gustas mucho, un montón.

Vale, ya lo he dicho.

No sé si para ti solo fue una entrevista

o significó algo más, porque aunque solo fuera curiosidad,

me valdría, por lo menos, podría demostrarte quién soy ahora.

Y yo sé que...

Que esto no es forma de empezar nada, pero a veces las cosas pasan así.

Hugo, espera un... No, escúchame, escúchame.

Vale, mira,

es posible que... Que ahí dentro lleves a mi...

Bueno, a nuestro...

Y yo no sé si...

ya has decidido lo que vas a hacer o si aún tienes dudas,

pero, si te sirve de algo mi opinión,

creo que serías una madre cojonuda, tía.

Pero es tu decisión.

Y yo la voy a respetar.

Pero solo quiero que sepas que estaré ahí para lo que necesites.

Lo que te haga falta, sin condiciones.

Solo dime qué es lo que tengo que hacer para que confíes en mí.

¿Y si no quiero tener hijos? ¿No quieres?

No lo sé. No... No... No sé. Sí...

Mira, Mara, si estás... (SUSPIRA)

Y me dejas,

a mí me gustaría formar parte.

Creo que estamos adelantando acontecimientos.

No, solo estamos hablando. ¿Y si no lo estoy?

Seguiré pensando igual.

Esperando a que me des esa oportunidad.

Eh... Vamos... Vamos paso a paso.

Claro que sí.

(SE ACLARA LA VOZ)

Se lo llevó la tormenta y el tiempo.

Nada se pudo salvar.

Solo quedó una chispa de luz.

Suspira por volver a empezar.

(Música)

Bebe la sal y respira las llamas,

nada nos puede tocar.

Pon en tu tumba que no es el final,

tu rastro no se puede borrar.

Los días están contados,

no hay más que perder.

Tan solo seremos libres

cuando no haya más que perder.

Ceniza de fénix, perfil de coral.

Torcido, herido con cada latido.

Y celebra que nuestra historia continuará.

Los días están contados,

no hay más que perder.

Tan solo seremos libres

cuando no haya más que perder.

(Música)

Los días están contados,

no hay más que temer.

Tan solo seremos libres

cuando no haya más que perder.

Si no hay nada más que perder.

Si no hay nada más que perder.

Se lo llevó la tormenta y el tiempo.

Nada se pudo salvar.

Solo quedó una chispa de luz

y es hora de volver a empezar.

(Música)

Un café

al despertar,

un colchón

de verdad.

Alguien que...

me diga que todo va bien...

Todo va bien.

Percibí descifrar

que lo que quería lograr

ya está aquí,

ya llegó.

Por fin, llegó.

Por fin, llegó.

Escuchar, respirar

y mirar hacia ese lugar

sorprenderme y descubrir

que estoy viva y bien así.

Que intentaré no pensar

cuándo y cómo va a acabar.

Somos Cine - Los miércoles no existen

03 may 2020

Patricia sale con César, pero él no ha podido olvidar a Mara, su novia de toda la vida, que le dejó justo después de pedirle que se casara con él. Hace ya unos meses de esto pero aún no se ha recuperado.

Contenido disponible en España hasta el 25 de mayor de 2028. 

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