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Para todos los públicos Somos Cine - Meñique - Ver ahora
Transcripción completa

(Campana)

(Campana)

(Campana)

(Cañonazo)

(Gallo)

(GRITA)

¡La ladrona! ¡A ella!

¡A ella imbéciles!

¡Disparen!

¿Eh? ¿Qué es esto?

(Explosión)

¿Y usted cree que esto es vida?

Por su culpa estamos en la miseria total.

Si hubiera vendido estas tierras como le aconsejamos

sus hijos mayores...

¡Pero no!

Nosotros éramos los holgazanes y tenía usted que hacerle caso

a su querido hijito Meñique.

"Al laborioso Meñique".

"Al buenito Meñique".

Y ahora nadie nos quiere dar ni un céntimo por la finca.

Pero sepa usted que hizo, padre, que mi hermano Pedro fue a la ciudad

para vender la única madera que nos queda.

Y con ese dinero nos iremos a buscar fortuna bien lejos de aquí.

¿Cómo?

No, no, no.

Meñique no sabe nada.

¿No lo escucha usted cantar?

Acérquese para que vea el tonto de capirote.

Él piensa que le puede sacar algo a esta maldita tierra.

Mire, no se lo pierda.

(CANTA) "Dice mi hermano el sinsonte

que el campo es su tesitura.

Yo soy amigo del monte y todas sus criaturas,

y todas sus criaturas, ¿cómo no?

Con mi trabajo quisiera

ser de mi suerte monarca

y que este don se esparciera sobre mi pobre comarca,

sobre mi pobre comarca, ¿cómo no?

Que hombre y naturaleza rezuman belleza

y pongan certeza a mi son, ¿cómo no?

¿Cómo no? ¿Cómo no?

¿Cómo no?"

¡Pablo!

¡Hermano!

Ya ha llegado Pedro.

Oye, gordinflón, despierta.

Dime, ¿lograste vender la madera?

Ahora mismo os daré el dinero.

Es poquito, pero...

Aunque sea poco sirve para comprar semillas.

¿Qué le pasa al gordo mequetrefe?

¿Dónde está el maldito dinero?

¡La ladrona!

¡Ella me robó el dinero!

¿Qué?

¡Gordo estúpido y malandrín!

¡Seguro que te quedaste dormido y te robaron la maldita madera!

¡Esta familia es un atajo de inútiles!

(CANTA) ―"¡Cálmate, hermanito!

¡Cálmate, mi amor!

¡Y si no te calmas...!"

A ver, a ver.

¿Cómo fue que te robaron, hermano querido?

Es como si nos hubieran echado una terrible maldición.

No importa, ¡vamos, chicos, cambiad esas caras!

Mirad, he sembrado este campo con las últimas semillas

y con un abono especial.

Muy pronto el maíz crecerá y crecerá como nunca nadie ha visto

en este reino de Guanacabo.

¡Chicos, se acabó la miseria!

(ERUCTA)

(TARAREA)

(CANTA) ―"Si como buen monarca eres inteligente,

se llenarán tus zarpas

a costa de la gente".

¡Qué buena idea!

Señor de Cannes y sobrino mío,

eso de cobrarle impuesto al agua está genial.

¡Genial!

Majestad, yo lo veo a usted muy confiado

con esa caja fuerte.

Recuerde que aún no hemos atrapado a esa ladrona.

¡Desgraciada ella!

¡Ni me la menciones!

Ahora mismo tengo al capitán de la guardia patrullando

la ciudad día y noche.

Tienen la orden de...

En cuanto la atrapen.

(Campana)

¡He dicho miles de veces que no me interrumpan el baño!

(AMBOS) Vuestra ilustrísima hija, la princesa Denis de Orleon

pide ser recibida por su soberana majestad.

Que pase.

Padre y rey mío.

¿Podría darme dinero?

Pronto habrá un baile y quiero comprarme

unos vestidos a la moda.

No es mucho.

¿Otra vez, hija mía?

Primero un sombrero a la moda,

luego ropa interior a la moda,

¡hasta un carruaje a la moda!

¿Acaso no sabes que las arcas del reino

están casi vacías?

Y encima esa maldita ladrona que sigue robando aquí,

¡en mi propio palacio!

Tu padre está haciendo todo lo posible por el pueblo.

Ya sé, padre.

Perdone a esta hijita suya por importunar.

Le pido disculpas.

Y le ruego su bendición.

¡Ay, mi niña!

Y para que veas que tu padre, el rey,

disfruta complaciendo a su hija

estoy pensando...

A lo mejor dejo que escojas a tu futuro esposo.

Ay, padre, qué felicidad.

Así podré usar el espejo de la media naranja.

El que me regaló mi madre antes de morir.

Ya sabes lo que pienso de ese supuesto espejo mágico.

Nadie ha podido hacerlo funcionar.

Su palabra es ley.

Señor rey.

¿Qué espejo mágico ni espejo mágico?

¡Aquí el que decido con quién se casará soy yo!

(CANTA) "El día llegará,

mi otra mitad al borde de los sueños.

Y me acompañará

a remontar las cumbres del amor.

El día más común de pronto la veré,

pero no sé si aún la reconoceré.

¿Quién es? ¿Cómo será?

El ser del que seré la otra mitad.

Su hermoso corazón será

quien me revele su expresión".

¡Ay, madre querida!

He perdido tu espejo de la media naranja.

¿Pero dónde? ¿Dónde se me habrá caído?

Sí.

Ya sé que soy la mala suerte en persona.

Me doy por vencido, acepto que soy un verdadero desastre

con este tamaño que tengo.

(Ruido)

(HABLA FRANCÉS)

Bienvenidos al espejo mágico más espectacular del universo

y sus confines.

En breves segundos le buscamos a su pareja perfecta.

La ilusión esperada,

el amor de su vida...

(HABLA FRANCÉS)

Esta búsqueda en internalia es única en el mundo.

Díganos ya.

(HABLA FRANCÉS)

¿Desea que le busquemos a su media naranja?

Hemos encontrado a su media naranja.

¿Pero quién es? ¿Cómo se llama? ¿Dónde la encuentro?

No, por favor, no me dejes así.

Sí, sí, dime algo.

Solo te digo que no dejes de ir a la ciudad.

Que no dejes de ir a la ciudad.

¡Que no dejes de ir a la ciudad!

¿Y bien capitán?

Principalísima princesa,

no hemos encontrado su polvera con forma de naranja

y yo estaba pensando...

¿Cómo pudo perdérsele aquí en...?

Ocúpese de buscar y no de pensar,

capitán.

(GRITA)

¿Es así como cumples nuestra venganza, hijo mío?

(GRITA)

¡Madre, no!

¡No puede ser, ella está muerta!

No.

No he muerto, queridito.

He vuelto del mundo de las tinieblas.

Donde yo, Barusa de las Mercedes, amor,

me gradué en ciencias de la hechicería.

¡Bruja!

Ay, madre, yo solo la veo a usted como una sombra.

¡Milagro!

Pues bienvenida al mundo real.

¡Déjate de tonterías!

Me prometiste matar al rey y a su hija.

¿Y qué has hecho? Yo...

Estaba tratando más o menos de...

Te has convertido en el lacayo del rey

y te has enamorado como un papanatas de la princesa.

¡Mentira!

¡Chismes de palacio!

Me gané la confianza del rey para robarle.

¡Y no estoy nada enamorado!

Espera.

No es mala idea robarle al rey

y casarte con la princesa.

Eso para ellos será peor que la propia muerte.

¡Uy, madre!

Este rey de pacotilla se lamentará

de no haberme escogido como esposa.

¡Yo y solo yo hubiera sido la reina

y no mi estúpida hermana!

¡Pero claro!

Ella, la guapita,

la buenita, la mosquita muerta.

¡Los odio!

Observa bien, queridito,

el nuevo poder de tu madre.

¿Ves ese árbol?

¿Y qué pasa con él?

Con él y con esta varita mágica

de última generación

se inicia la venganza total.

(GRITA)

¡Capitán! ¡Capitán!

Movilice las tropas.

Traiga leñadores del campo.

Daré tres,

digo, dos monedas de oro

a quien derribe este maldito árbol del demonio.

Solo existen tres objetos mágicos

capaces de cortar este árbol

y darle de nuevo agua al palacio.

Y te los daré a ti.

Con ellos también llegaremos al oro del rey.

¡Qué mala eres!

Sigo sin entender, ¿y mi boda con la princesa?

Ahora te toca a ti pasar

a la segunda fase de mi plan.

¡Yuju!

Le he traído su desayuno, excelencia.

¿De qué rayos estás hablando, imbécil?

¿Cómo voy a desayunar en mitad de la noche?

Perdone su majestad,

pero ya salió el sol.

Quiero decir ahí fuera, no sé si me entiende.

¡Malditos leñadores de pacotilla!

¡Y eso que ofrecí dos monedas de oro!

¡Pero...!

¿Se puede saber qué es esto?

Es cerveza.

Recuerde que el pozo se ha quedado reseco

y toda la corte está usando cerveza y vino para asearse,

quiero decir, para lavarse las cuestiones.

¡Ya basta!

¡Esto me está costando una fortuna!

¡Sí, soberano tío, qué triste!

Si hubiera alguna forma de estimular material y espiritualmente

a quien resuelva este embrollo eso ayudaría mucho, mucho.

Y hablando de todo un poco,

¿no está ya su hija en edad de casarse?

¡Para casamiento estoy yo ahora, idiota!

¿Qué tiene que ver el árbol con la princesa?

¡Espera, espera!

(CANTA) ―"Si como buen monarca eres inteligente..."

Ya sé cómo matar

dos pájaros de un tiro.

Eres un genio, gordinflón.

La historia esa de la ladrona te quedó genial.

Ya me imagino comiendo chuletas de cerdo

y tomando cerveza.

Arroz, chicarrones, cordero, ron y café.

Y luego cuando tengamos nuestra fortuna

y para que no nos remuerda la conciencia

le enviamos un dinerito a nuestro querido hermanito

Meñique.

(BOSTEZA)

Buenos días.

Hermanitos.

¿Se puede saber qué os ha causado tanta risa?

¿Pero qué rayos haces aquí, desgraciado?

(Trompetas)

Atención, atención.

Una cobarde brujería ha hecho que un roble encantado

haya tapado el castillo real

y haya roto el pozo imperial.

Por lo tanto, quien derribe el roble

y abra un nuevo pozo

recibirá el título de marqués

y a la bella princesa Denis

como esposa.

(Trompetas)

No me lo puedo creer.

¿Te has vuelto loco?

¿Mi media naranja la hija del rey?

Mira esto, Pedro.

Yo no creo que este renacuajo esté soñando

con casarse con la princesa.

¡Yuju!

Bueno, tal vez lo contraten

como bufón de la corte.

(HABLA ITALIANO)

Su padre...

¡Se ha escondido para no escucharme!

¡El muy traidor, pero...!

¿Pero cómo ha podido ofrecerme como premio de una competición?

¡Yo escogeré a mi futuro esposo, soberano machista!

¡Lo odio, lo odio!

Queridísima prima,

no se preocupe por la competición

yo le aseguro que tendrá un esposo fiel,

inteligente, amoroso y sexy.

¡Y yo le aseguro que en el país de los botarates

usted es el rey!

Calma, calma.

Ahora mismo salgo en busca

de los objetos mágicos.

Me gustaría saber de dónde viene esa rara melodía.

¡Cómo si nunca hubieras oído silbar al viento

en la copa de los árboles!

Tú lo has dicho, el viento silba, no canta.

Me gustaría ir a ver lo que sucede allá arriba.

Dicen los que viven por aquí

que esos sonidos vienen de un bosque encantado.

Esos son cuentos de camino.

Pero si nuestro hermanito tiene tanta curiosidad por ahí

hay un atajo hasta la próxima aldea.

¿No es verdad, Pablo?

Así es.

Y allá nos podemos encontrar.

¿Seguro que no me perderé?

Claro que no.

Desde la cima del monte se ve la aldea.

Está bien, hermanos, gracias.

¡Se lo ha tragado!

Yo corto de lado, de frente y de prisa,

el bosque encantado así me autoriza.

Chiqui, chiqui.

¿Qué pasa, tronco?

Yo corto arbolazos y corto arbolitos,

yo corto a montones y duermo un ratito.

¿Qué pasa, tronco?

Chiqui, chiqui.

Oye, oye, ¿y tú quién eres?

¿Y qué haces en mi bosque, tronco? Yo...

Pues... Chiqui, chiqui.

Respuesta incorrecta, pues en guardia, tronco.

¿Te rindes?

Ahora verás, pequeño tramposo. ¡Deja que te agarre!

Cuchi, cuchi, cuchi.

Cuchi, cuchi, cuchi.

Me rindo, me rindo.

¿Qué has dicho? No te he oído bien.

Que me rindo, tronco, que me rindo.

Chiqui, chiqui.

Eres valiente y listo.

Te voy a dar una segunda oportunidad, oye.

¿Quién eres tú y qué haces en mi bosque, tronco?

Ah, pues soy un...

Buscador de talentos.

Eso, me llamo Meñique y soy un buscador de supertalentos.

Pero para dos misiones muy difíciles.

Casi imposibles.

Y estoy buscando buenos leñadores.

¿Con quién tengo el gusto de hablar? Me llamo Hachibaldo, con h.

¿Y cuáles son esas dos misiones casi imposibles?

Una misión es abrir un pozo y la otra cortar un árbol.

Pero no creo que usted pueda cortar un roble de ese tipo.

Habría que darles cortes dificilísimos

en diagonal, estilo europeo.

Con golpes perpendiculares de 45 grados y...

¿Qué tipo de árbol es ese, tronco?

Es un roble gigantesco, encantado, mágico.

Habría que derribarlo a una velocidad tan grande,

pero no, no, no creo que exista nadie que pueda.

Señor buscador de talentos, mire esto.

¿No se da cuenta de que yo soy el único que podría cortar

un árbol encantado?

Entonces, ¿acepta el trabajo, señor Hachibaldo?

Primero dime,

¿por qué necesitas cortar ese roble gigante, tronco?

¿Por amor?

Por amor, ah, pues entonces no tienes que contratarme,

lo único que te pido es que seas mi amigo

y que no me dejes solo.

Sobre todo por las noches porque, oye, que le tengo miedo

a la oscuridad.

Ya soy su amigo y le prometo que jamás lo dejaré solo.

Entonces, tronco, te voy a llevar a conocer

unos objetos mágicos, si te los ganas,

ellos pueden ayudarte en tu otra misión.

Sujeta mi empuñadura y seré tuyo.

¡Aúpa!

(Gritos)

(Trompetas)

¡Cómprala ahora, compra el hacha oficial

de la competición!

¡Mira qué rebajas, los precios te cerrarán el pico!

¡Manuales, tutoriales, los libros del éxito!

¡Viva!

¡Hurra!

(GRITA)

Sí, señor.

Ya hemos llegado al túnel de los vientos.

Por favor, déjame dormir un poquito, tronco.

¿El túnel?

Oye, Hachibaldo.

Yo no veo ningún túnel.

Es increíble.

Es usted un artista, señor pico.

Seguro que usted conoce a mi amigo Hachibaldo.

Él le podrá explicar.

¿Pero, Picoleto, será posible que tú no me reconozcas?

Este es el amigo del que te hablé.

Picoleto y yo nos conocimos hace un año en un trabajo voluntario

que hicimos para los hobbits de la comarca.

Él es sordomudo.

Pero sabe leer los labios.

Sí, este joven es mi buen amigo Meñique.

Le ayudaré a derribar un roble encantado.

Y mira, también mi amigo necesita abrir un pozo.

¿No te gustaría unirte a la aventura, Picoleto?

Dice que él no es un abre pozos, tronco,

que él es un escultor.

Ah, pero no se trata de un pozo sencillo, señor Picoleto.

En realidad, la verdadera misión es esculpir una maravillosa fuente.

Por eso, cuando lo vi trabajar me dije:

"¡Este es el artista que yo necesito!"

¿Y ahora qué me quiere decir?

Te está diciendo: "Sujeta mi empuñadura y seré tuyo".

Vivo en lo más profundo

del bosque umbrío

donde voy consagrada a mi destino.

Hacer cascadas, arroyos, ríos

que broten, fluyan, corran

y hagan bien.

Que broten, fluyan, corran

que hagan bien.

Mucho gusto conocerla, señora arroyo.

Aquí, mis amigos, me han dicho que usted, a lo mejor,

podría ayudarnos a...

Besa mi mano y seré tuya.

¡No!

¿Dónde están mis objetos mágicos?

(GRITA)

Qué raro, ¿eh?

No estamos en temporada ciclónica.

Hermano, ¿no te parece extraño que no haya nadie recogiendo

esas patatas?

Y aquellos bueyes parecen estar...

¿Quieres hacerme el dichoso favor de bajarte y empujar la carreta

o prefieres ir corriendo hasta la ciudad?

(CANTA) ―"Nadie me quiere, nadie me ama."

¡Arre, arre!

¡Arre!

(CANTA) ―"Nadie me quiere, nadie me ama".

(CANTA) ―"Se llenarán tus arcas

a costa de la gente".

(CANTA)

¡Esto es lo que le haré al granuja que robó mis objetos mágicos!

¡Sí, hijo!

¡Todos mis planes se han ido al...!

¿Qué es esa cosa?

¿No sabes quién es?

¡Habla, imbécil!

(CROA) ¡Demonios!

¿Qué es esa cosa? La ladrona.

¡Guardias, a mí!

¡Cállate, idiota!

Mi instinto malvado me dice

que debo seguir a esa mujercita.

Te digo y te repito, tú por un lado y yo por el otro

y ese arbolazo es pan comido.

Hablando de pan.

¿Dónde habéis conseguido dinero para un cuarto y comida?

Qué alegría verte, pequeñín.

Estábamos tan preocupados por ti.

Eh, chicos, nunca encontré la aldea esa.

¿Ah, no?

¿Y tampoco el bosque encantado?

Sí, había unos árboles encantados

y me dijeron que yo podría ganar la competición

y casarme con la princesa.

Eh, espera, espera.

¿Nos estás diciendo que tú puedes cortar el arbolazo

y abrir el pozo?

Sí.

(Ronquidos)

(Pedos)

¡Eh!

¡La ladrona!

¡Demonios!

¡No, no!

¡No!

Vamos, chiquitín, sube.

¿Qué haces?

¡Suéltame, estúpido!

Si te acabo de salvar la vida.

¿Pero serás tan cínica que todavía preguntas?

Espera, espera, por favor, te lo suplico.

No lo hagas sin antes escucharme.

Fíjate bien, no me vas a dar lástima

porque tú no la tuviste cuando nos robaste.

¿Pero de qué robo me estás hablando?

Yo entré en el cuarto a recuperar mi polvera con forma de naranja.

Se me cayó en la carreta del gordo ese que estaba contigo

en la habitación. Eh, eh, eh, un momento.

El gordo ese es mi hermano Pedro y él dice que tú le robaste

el dinero y no sé nada de una polvera.

(HABLA FRANCÉS)

No me lo puedo creer.

Madre mía, ¿cómo lograste que funcionara mi espejo?

Así que eres una especie de Robin Hood

que roba para los pobres.

No te burles y cuéntame más de mi espejo.

¿Te dijo quién era tu media naranja? Bueno, si no se trata de un secreto.

Ah, no me lo vas a creer. ¿Por qué?

Imagínate, mi media naranja es nada más y nada menos

que la princesa. ¿Quién?

No me digas que no la conoces.

Ay, disculpa.

No me burlo de ti, ¿eh?, sino de ella.

Dicen que es una mujer vanidosa y egoísta.

Sí, de tal palo tal astilla.

Pero no sé, el espejo me mostró sus ojos

y son...

Como los tuyos, inteligentes y llenos de bondad.

Dime, Meñique, ¿quién es esa bruja?

¿Qué había en la bolsita? ¿Eh?

Dime. No tengo ni idea.

Pero sé que la bruja quiere impedir que yo participe en esa competición.

¿Tú en la competición?

Ni los leñadores más fuertes han podido con ese árbol.

Pero suponiendo que lo logres,

te casarás con una mujer que no te ama.

¿Por qué estás tan segura de que no me amará?

Tal vez pueda cambiar sus sentimientos.

E incluso lograr que saque a su pueblo de la miseria.

¿Qué? ¿Qué he dicho?

No, nada.

Estaba pensando.

No te ofendas,

pero supongo que ella se querrá casar

con un príncipe o algo así.

Mira, es que ni te imagino tratando de besarla.

Te explicaré.

Cierra los ojos.

Hazte a la idea de que yo soy la princesa

y estamos aquí celebrando nuestra boda.

A ver, ¿ya te has imaginado la escena?

Ahora el cura dice:

"Los declaro marido y mujer".

Y la gente empieza: "¡El beso, el beso!"

¿Qué hago?

¿Me agacho para besarte o te cojo en brazos y te beso?

Oye, te juro que no te iba a besar, era una broma.

(Campana)

¿Cuándo damos otro paseo en la escoba de la bruja?

(Campana)

(Trompetas)

Adelante, gordo torpón,

de los cobardes no se ha escrito nada.

(CANTA) ―"El señorito palo entrando en el baile, que lo baile,

que la baile".

No, no, no.

Antes dos meses en el cepo.

¡A pan y agua!

Y luego...

Las orejas.

Y le dan 100 latigazos en los...

Pero, padre, ellos no tienen la culpa de lo que...

¡Basta ya!

No puedo más, ¡no puedo más!

¿No existe un solo leñador, noble,

peón, soldado, cura, brujo o lo que sea que me quite

este maldito vegetal de encima del palacio?

¡Su majestad, yo soy el hombre que usted busca!

Me llamo Meñique y estoy a su servicio.

Caballeros, miren eso.

¡Qué cómico!

Quiten a ese muñequito de ahí que no estoy para chistes.

Señor rey, su palabra es sagrada,

la palabra de un hombre es ley, ¡señor rey!

Excelencia, si es un enanito.

Padre, por favor, no permita que ese chiquitín suba.

¡Alto ahí, soldados!

Ya que mi querido pueblo así lo quiere,

le daré una oportunidad a este pitiminí.

Hachibaldo despierta.

Hachibaldo, ¡Hachibaldo!

Capitán.

(Abucheos)

Tranquilo, jefe.

Dame una buena posada Scolari.

Una vuelta por aquí, un tajazo por allá...

Oye, vamos allá, tronco.

Chiqui, chiqui.

La técnica es la técnica y sin técnica no hay técnica, tronco.

(Aplausos)

Ay...

Dígame, su majestad,

¿dónde quiere que le abra el pozo?

(Aplausos)

(Trompetas)

(Tambores)

(GRITA)

¡Bravo!

¡Bravo!

Diminuto.

Desde ahora eres el marqués Meñique.

La boda, dentro de una semana.

Ay, madre, tenías razón.

Aquí te presento a los hermanos del Meñique ese.

Por dinero son capaces de enterrarlo vivo.

¡Atendedme bien, campesinos!

Dentro de esta bolsa

hay una copia falsa de los objetos mágicos.

Ya sabéis lo que tenéis que hacer.

¡Cuidado, paletitos!

No puedo pisar otra sombra,

me iría al país de las tinieblas.

¿Está claro?

Mirad esto.

Abriremos un túnel desde aquí

y pasaremos por debajo de la plaza

hasta la caja fuerte del rey.

Pero nos falta una idea para impedir la boda.

Hay que pensar en algo muy tenebroso.

El gigante...

No le hagas perder el tiempo a su señoría.

¡Un gigante! No es mala idea.

¿Y dónde está ese monstruo?

Cerca, a unas leguas de la ciudad.

¿Y cómo enfrentará el rey al enano con el gigante?

Porque será un caprichito de su hijita.

(Gallo)

Ay, hermanito.

Perdónanos.

Te juramos que no lo haremos más.

Estamos tan orgullosos de ti

y tan arrepentidos de todo.

Solo hemos venido a pedirte perdón

y a traerte un mensaje de la princesa.

Discúlpanos.

Ah, sí, ella quiere verte ahora mismito en el salón

de los retratos.

Adiós, hermanito.

Ojalá algún día nos perdones.

Su fiel servidor la saluda.

Marqués Meñique,

he quedado muy conmovida por sus méritos, inteligencia

y valentía.

Pero un hombre de su honradez no puede casarse

con una princesa tan rica

sin darle antes una prueba de su amor,

una prueba que quede en secreto

entre tú y yo.

¿Y qué debo hacer, princesa mía?

En un bosque cercano hay un gigante

que mide más de 20 pies de alto.

Lo quiero de mayordomo.

¿Un gigante de criado?

Mi chiquitín.

Tu amor por mí no es tan grande

como dices.

Al contrario, el amor hace crecer mi valentía.

Le traeré a ese gigante como regalo de bodas.

(RÍE)

Querida Denis, no sabes cómo he esperado

este momento.

Mi corazón no va a resistir tanta felicidad.

(CANTA) "Bésame,

bésame mucho..."

Es cierto, Meñique nos traicionó

y ahora estamos bajo el hechizo del abandono.

¡Dejad el tiqui, tiqui, tiqui que no tenemos

todo el puñetero día!

Un gigante de criado...

Lo que me da ganas es hacer zumo con mi media naranja.

¿Pero qué diablos hago yo aquí?

¿Cómo no me había dado cuenta antes de quién estoy enamorado?

¡Es de ella!

¿Quién anda ahí?

¿Quién se atreve a entrar en mi bosque?

¿Quién es el atrevido?

Buenos días, amigo gigante.

¿Quién eres tú, grandísimo pícaro? ¿Yo?

Meñique, el gran leñador, para servirle.

¿Tú? ¿Gran leñador?

Con la punta del pie te voy a aplastar

si me dices una sola mentirita.

¿Me has oído, microbio?

Ah, ¿no me crees?

Ahora verás cómo te corto todos estos árboles

en un abrir y cerrar de ojos.

Ahora verás tú, mentiroso.

¡Mentiroso!

¡Chiquitito mentiroso!

Eh, gigante, para ya.

No soy un mentiroso.

Fue una broma, de esas que hacen los amigos.

¿Tú? ¿Mi amigo?

A mí nadie me quiere

(CANTA) ―"Nadie me ama, nadie me quiere".

¿Dónde te has metido?

¿Eh? ¿Por qué no te veo?

Pero si tú eres fácil de querer, hombre.

¿Cómo te llamas?

Yo me llamo Tom

y mira tú, fantasmita,

yo me sé un juego para saber si dices la verdad.

¿Un juego?

Soñé que le pedía a Meñique un gigante

y luego...

Mi repugnante primo quería besarme.

Amor, amor, amor.

¿Cómo está mi desmayadita besucona?

(CANTA)

(CANTA)

(CANTA) ―"Amada mía.

Florecitas y besos.

Bésame mucho".

¡Pero amor!

¿Pero cómo te atreves, estúpido?

¡Fuera, fuera de mi cuarto!

¡Fuera!

¿Me podrías explicar qué es lo que está pasando?

(HABLA EN FRANCÉS)

Es un hechizo

muy envenenado.

Ahora mismo su media naranja

debe de estar en grave peligro.

Escúchame bien, renacuajo.

El juego se llama "Haz lo que yo haga".

Si pierdes, eres un mentiroso.

Mentiroso, mentiroso.

Y te comeré con patatas asadas.

¡Y requesón!

Y si ganas, entonces dices la verdad

y seremos amigos,

amiguitos de verdad.

¿Y cuándo empezamos? Ahora mismo, hormiguita.

Me voy a comer 200 lechones asados.

Así, mira.

Y si no puedes imitarme,

considérate hombre muerto.

Muerto, fiambre.

Me has abierto el apetito.

Anda, perezoso, come como yo.

No me cabe un guisante.

¿Cómo te va a ti, mentiroso?

Seguro que ya no puedes más

porque tienes la barriga a punto de reventar.

Es cierto, amigo.

Estoy que no me cabe un alpiste.

Pero no hay nada más fácil que hacer un poco de espacio.

Ahora te toca a ti, haz lo que yo haga.

No, no, no, no, muchas gracias,

muchas gracias, ya, ya sé que dices la verdad.

No quiero ser enemigo de un mago tan poderoso,

poderoso, poderoso como tú.

¡Qué alegría, Tom!

Vendrás conmigo a la ciudad, rescataremos a mis amigos

y le daremos una lección a la petulante hija del rey.

Ah, y recuerda.

Cuando lleguemos al palacio, debes hacer todo lo que yo haga

para no quedar mal.

¿Qué dices? ¿Nos vamos?

Mi plan ha salido perfecto.

Soy una bruja piruja.

Pobre Meñique,

el gigante ya lo debe de haber dejado como una pegatina.

¿Te lo imaginas?

Pobrecito.

Defendiéndose con su nuez

el piquito y su hachita de mentirijilla.

Tienes razón, Meñique no nos traicionó.

Venga, rápido.

¡Quietos!

¡Alto ahí!

¡Atrás!

¡No...!

Ahora veréis.

Os voy a convertir en mocos y verrugas.

Búhos y lechuzas, ¡sálvese quien pueda!

Estos cretinos nos han hecho el trabajo gratis.

(HABLA FRANCÉS)

No debes salir en pleno día.

¿Pero no te das cuenta?

Él piensa que yo soy la culpable.

Pero, no sabe ni dónde encontrar

a Meñique.

No importa, buscaré, preguntaré,

pero mi corazón no soporta la idea de que le pueda pasar algo.

Tú corazón

no soporta...

La princesa ama a Meñique.

La princesa ama a Meñique.

La princesa ama a Meñique.

Tiradle,

disparadle.

¡Matadla!

¡Disparen!

Hablen ya, ¿está muerta?

Se la ha tragado la tierra, capitán.

¿Cómo es posible, imbéciles?

¿Dónde se habrá metido esa maldita...?

¡A ella, besugos!

¡Disparad!

¿Qué esperan?

No la quiero prisionera, ¡estúpidos!

¡Mátenla!

¡Al ataque!

¡Bu!

Yo soy Tom y este es mi amigo,

mi amigo, mi amigo, Meñique.

Mira, Tom, esos son mis amigos.

Mucho gusto, mucho gusto, mucho gusto.

A callar, les va a hablar...

(HABLA FRANCÉS)

El rey.

Bien.

Bienvenido, marqués Meñique.

Te doy las gracias a ti y a tus extraordinarios amigos

por ayudarnos a capturar a la ladrona más buscada del reino.

Y por eso, delante de mi amado pueblo

te nombro duque.

(Aplausos)

¡Esperen, esperen!

Quiero decirles algo.

(Aplausos)

No, majestad, no quiero ser marqués

ni duque ni nada que se parezca.

Y es una lástima que su hija no esté presente

porque a ella le debo mi amistad con el gigante Tom

y descubrir que mi corazón ha sido robado por esta hermosa mujer.

¡Es un truco! ¡Son cómplices!

¡Ellos...!

Pero yerno mío,

aquí debe de haber una confusión.

¿Cómo vas a renunciar a tu ducado y a la boda mi hija

por esa ladrona?

El rey tiene razón, Meñique, la princesa estaba hechizada.

¿Qué?

¿Hechizada? ¿Y cómo lo sabes?

¿Y por qué la defiendes?

¡Mátenla, ella hechizo a la princesa y le robó el oro!

Basta, no soy una bruja

y el pueblo sabe quiénes son los verdaderos ladrones.

Mientras el pueblo está en la miseria

allí, debajo de esa cúpula del palacio

el rey posee una enorme fortuna.

¡Calumnia, patraña!

Es cierto, tiene su tesoro en una enorme caja fuerte.

No le hagas caso, yerno mío.

No mienta más, padre.

¡Yo no miento!

¿Padre?

¡Sí, la ladrona es su hija!

¡Yo la descubrí!

¿Este está borracho o qué le pasa?

Pero...

Ella, mi propia hija

es quien ha robado lo poquito que tengo.

A mí, señores,

que todo el dinero lo he empleado

en obras sociales.

Oro, ¡oro!

Mío, mío, mío, mío.

¡Mío!

Es mi tesoro.

¡Soltadlo, soltadlo!

¿Padre?

¿Papá?

Varita estúpida, quería que fuera un sapo.

Es que estas cosas cuando se mojan...

¡Ese oro era mi venganza!

Escóbula, cuida la varita, el show va a comenzar.

Ahora veréis por qué desde chiquitita soy así.

Chiqui, chiqui.

Rápido.

Que el gigante pise la varita mágica, pues.

(TODOS) ¡No!

¡Gigante, la varita mágica está a tu izquierda!

Yo no sé cuál es la izquierda esa.

(TODOS) Ahí está frío, frío, frío, frío.

¡Ah, ya sé!

¿Y para aquí?

(TODOS) ¡Templado, templado!

(GRITAN)

(GRITA)

¡No!

¡No!

Espera, madre.

¡Ayúdame, hijo!

Ya voy.

¡Maldita sombra!

(REBUZNA)

(Aplausos)

(TODOS) ¡El beso, el beso, el beso!

¡El beso, el beso, el beso, el beso!

¡El beso, el beso, el beso, el beso!

¡El beso, el beso, el beso!

(Aplausos)

Ni se te ocurra inclinarte, arrodillarte o cogerme en brazos.

¿Qué vas a hacer, chiquitín?

¿Te vas a subir a la mesa?

¿Te traigo un banquito?

¿Un par de zanquitos?

(HABLA FRANCÉS)

Yo te dije, Meñique,

el amor te hará crecer.

(TODOS) ¡El beso, el beso, el beso!

¡El beso, el beso, el beso, el beso!

(Aplausos)

(CANTA) "Dice mi hermano el sinsonte

que el campo es su tesitura.

Yo soy amigo del monte y todas sus criaturas,

y todas sus criaturas, ¿cómo no?

Con mi trabajo quisiera

ser de mi suerte monarca

y que este don se esparciera sobre mi pobre comarca,

sobre mi pobre comarca, ¿cómo no?

Que hombre y naturaleza rezuman belleza

y pongan certeza a mi son, ¿cómo no?

¿Cómo no? ¿Cómo no?

¿Cómo no?"

Somos Cine - Meñique

11 abr 2020

Meñique es la historia de un pequeño joven campesino quequiere sacar a su familia de la pobreza y se lanza a la ciudadjunto a sus hermanos. Allí se enteran que un enorme robleencantado tiene al palacio del rey en las tinieblas y sin agua,y que el soberano ha prometido otorgar el título de marquésy dar a su hija, la princesa Denise, en matrimonio, a quienlogre cortar el árbol y abrir un pozo.

Contenido disponible en España hasta el 7 de diciembre de 2024.

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