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No recomendado para menores de 12 años Somos cine - Infancia clandestina - Ver ahora
Transcripción completa

Juan.

Juan, despertate, que llegamos.

Dale, vamos, dale.

¿Qué pasa? Me hago pis.

Te dije que fueras al baño antes de salir.

¿Qué pasó, chango?

Ya llegamos, aguantá.

Se me terminaron los puchos.

Voy a comprar, ahora vuelvo.

¡Dale, má!

¡Apúrate!

¡Cristina!

(Disparos)

¡La concha de tu madre!

¡Hijo de puta!

¡Horacio!

(Disparos)

¡La concha de la lora, me dieron!

¡Horacio! ¿Qué te pasó?

¿Qué tienes? ¿Dónde te dieron?

Ok, sí, tranquila.

Tranquila, está bien.

Andá con el changuito, ¡andá con el changuito, carajo!

¡Horacio!

¡Oh, no! ¡La puta madre, Horacio, dale!

Tranquila, Cristina.

¿Hola? Hola, hola.

Uno, dos, tres, cuatro, probando.

Hola.

Hola, hola, hola.

Uno, dos, tres, cuatro, probando.

Hola.

(GRABACION) ¿Hola?

Hola, hola. Uno, dos tres...

Ya está, ¿vamos?

Dale.

Hola, hermosito.

Es raro que te grabe esto, en lugar de decírtelo.

Pero bueno, lo hacemos para que nos escuches

todas las veces que quieras hasta nuestro próximo encuentro.

Hoy emprendemos el regreso a la Argentina,

pero lo vamos a hacer por caminos diferentes,

y bueno, vamos a estar separados por un tiempo.

Aquí estamos con papá.

Dale.

Hola, changuito, aquí estoy también,

y ahora que vamos a estar separados un tiempito

me imagino que te voy a extrañar muchísimo,

pero lo bueno es que estamos volviendo.

Sí, y que esto lo estamos haciendo porque,

bueno, entendemos que es el momento para continuar

con nuestra lucha.

Vamos a entrar al país por separado.

Vos y Vicky van a viajar con Carmen y Gregorio,

ellos van a ser sus padres.

Van a ingresar por Brasil.

Cualquier persona que te pregunta algo decile

"eu no falo espanhol" Eu no falo espanhol.

Está bien.

Chango, ¿te acordás de todo aquello que te conté

de cuando el Che se fue de Cuba?

¿Eh?

Me habías hecho unos dibujos de eso, ¿te acuerdas?

Preciosos, todavía los tengo.

Bueno, ahora vas a hacer algo parecido a lo que hizo el Che.

¿Te acordás que cuando se fue al Congo se disfrazó

de hombre de negocios, con saco y corbata?

Y usó un pasaporte uruguayo, y se hacía llamar

Ramón Benítez Fernández, por eso que nadie lo reconoció.

Y cuando entró a Bolivia se hacía llamar

Adolfo Mena González, y también usaba traje.

Sí, y te causaba mucha gracia que el Che se afeitaba la cabeza

como si fuera pelado, y que usara lentes,

pero el detalle que más te gustaba que usara sombrero.

Por eso, hermosito, esta es tu misión y vos elegiste

tu nombre.

Ya no sos más Juan, a partir de ahora te vas a llamar...

Ernesto.

¿Y qué pasó con el mundial de fútbol, Ernesto?

(Hablan en portugués)

Campeones del mundo. No te queda otra, ¿no?

Bienvenidos al país.

Quédate aquí, ahora volvemos.

¿Qué hacés, changuito? ¡Tío!

¿Qué hacés tú aquí? Pero también no te emociones

tanto, no vamos a levantar

la perdiz, ¿no es cierto?

¿Qué tú haces aquí?

¿Cómo "qué tú haces aquí"?

...nos va a matar.

Pero hacé como que nos vimos ayer, ahora nos vamos

a levantar, vamos a ir caminando tranquilamente para allá

y seguimos el viaje, ¿ya? ¿Y Carmen y Gregorio?

Carmen y Gregorio ya se fueron, ahora siguen conmigo.

¿Qué tal la camionetita que nos armamos?

Oye, tremenda camioneta.

¿Cómo "oye, tremenda camioneta"? Acá se dice "oye".

Tú quédate tranquilo, Juan, no hablés.

Dejame hablar a mí.

Papeles. Buen día, oficial.

Eso, Juan, lo tenés que repetir muchas veces,

te lo tenés que aprender bien seguro, no te olvides, ¿eh?

Ya no sos más Juan, ahora sos Ernesto.

¡Hola! ¡Hola, hola, hola, hola!

¿Má? ¿Papá?

¡Mamá! ¡Papá!

Changuito, buen día, ¿qué?

Estás descalzo. Te vas a cagar de frío, boludo.

Buen día, hermosito, ¿se despertó?

¡Ay, cómo te extrañé!

Ya me voy a...

¡Vení! No me querés más, ¡bueno!

Qué frío, ¿no? -Sí.

Se extraña calorcito.

Sí, claro.

Sí, acá envasamos los maníes, guardamos nuestras cosas, todo.

No, no, no, no. Esto no, sabés que no.

Ah, están buenos.

Me dejaron abierta la heladera afuera.

Oye, te lo dije.

Pará, ¿quién vino acá?

Este, ¿Fidel Castro?

"Oye", meta "oye, oye".

Oye. Oye, oye.

No, paren, nosotros venimos de Córdoba.

¿No querés que hable en cordobés?

Es muy difícil, mejor que aprendan porteño, ¿no?

Sí, pero los papeles dicen que venimos de Córdoba.

Bueno, pero los changos no se van a dar cuenta.

No importa, deja, es más fácil para ellos.

A ver, practicá, cómo te sale. No.

Practicá. No, porfa...

Practicá, chango, meta. Vamos.

Está caliente.

Bueno, soy Ernesto Estrada.

Pará, pará, pará, te pongo los anteojos.

No, no hinches las bolas. Préstame los anteojos.

No, no, no, no hinches... Préstame los anteojos,

te pido por favor.

Qué rompebolas. Señor, ahora sí.

Con todo, con todo, ahí está.

(Risa)

Soy Ernesto, vengo de Córdoba, una provincia de Argentina...

Mirá, este es tu escondite.

Cualquier cosa que pasa, te venís para acá.

Se abre de acá, así. Vení, pasá.

¿Paso? Sí, sí.

Se abre de acá y se cierra de acá.

¡Es bárbaro!

Es impresionante.

(Cantan el himno nacional)

Buenos días, de pie.

(TODOS) Buenos días, señora directora.

Bien, pueden sentarse.

Chicos, hoy les quiero presentar a un nuevo compañerito

que se llama Ernesto.

El viene de Córdoba y vino a vivir a nuestro barrio.

Ernesto, ella es Zulma, tu nueva maestra.

Hola Ernesto, encantada y bienvenido.

Gracias.

¿Qué pasa? ¿No saludan?

Hola.

Bueno, andá a sentarte allá, al lado de Maxi.

Maxi, ¿le hacés un lugar?

Muy bien, buenos días, buenos días, Zulma.

(TODOS) Hasta luego, señora directora.

Pueden sentarse.

Sacá tus cosas, Ernesto.

Muy bien, entonces hablamos de Colón y su llegada a América.

Ahora, ¿qué fue para ustedes lo más importante

que trajeron los españoles? -Yo.

A ver, Esteban.

Eh, los españoles trajeron el español.

(Risas)

Bueno, no fue lo más importante, creo, eso, ¿qué más?

La cultura. -¡Muy bien!

La religión católica.

La cultura, la religión católica, la civilización.

Los españoles trajeron la civilización a América.

(Campana de recreo)

(Gritos)

Pasame aquello.

¿Y por qué nosotros tenemos una que no tiene un sol?

Porque nosotros usamos la original, la que quedó

Belgrano, que es solo celeste y blanca.

Dame aquella. ¿Belgrano?

Hum.

Chango, Belgrano es el que creó la bandera de Argentina, ¿hum?

Y para no usarla, se basó en la escarapela,

¿te acuerdas de la escarapela?

Aquella cosita celeste y blanca que usamos en el pecho

en las fiestas. Ah, sí.

¿Te acordás? Sí, sí.

Pasame el último.

Pero este, después se decidió que la bandera con el sol

fuera la bandera de guerra, y esa es la que se terminó

usando en definitiva,

¡epa! ¡Epa!

¿Qué hacés, chango?

No lo podés tocar, ya te dije.

(Claxon)

Pueden entrar.

Pasen.

¿Ya se pueden sacar la venda?

No, la persiana primero.

Ve tú. Sí, señor.

Ahora sí, se pueden quitar la venda.

(Risas)

Qué bueno verte. Sí, pasen por acá.

En fila, por favor.

Firmes.

Al compañero Daniel, lista.

Descanso.

Bueno, compañeros, a partir de este momento y hasta que

termine la reunión, la casa y el grupo...

En el día de la fecha quedan conformadas las tropas

especiales de gestación número 2, pelotón "unidos".

La compañía de Charly les va a entregar los elementos

de defensa, y próximamente les vamos a entregar también

los elementos de interferencia de señal.

Ya.

Compañero Pedro, le entrego arma,

cargador completo, sin municiones de recámara.

Compañera Lucía, entrego armas...

(Llanto de bebé)

(Chitón)

Tranquila, tranquila.

Bueno, antes de conocer la instrucción, bien,

vamos a recordar a los compañeros caídos

en la lucha revolucionaria.

Compañero Marcos.

(TODOS)¡Presente!

Compañero Gregorio.

(TODOS)¡Presente!

Hasta la victoria.

(Llanto de bebé)

Tranquila, tranquila.

(Chitón)

Tranquila, tranquila.

(CANTA) Sufres porque me aleja la sed de un mañana

Que busco afanoso tan solo por ti.

Y es un collar de estrellas que tibio desgrana

tus ojos hermosos llorándome así.

Sueños de juventud que muere en tu adiós

Y acá también, tarados.

(Risas)

(CANTA) Tímida remembranza que añoraré...

¡Bueno, salud!

(CANTA) Canto de una esperanza que ambicioné...

¡Cuidado, que esto no es agua!

(CANTA) Acariciando tu alma en mi soledad.

Mi pobre corazón no sabe pensar

Y al ver que lo alejan de ti

solo sabe llorar, solo sabe gemir.

Sangrando al morir en tu adiós.

Es de esas decisiones que parecen difíciles,

que parecen complejas. Bueno, son las decisiones

que nosotros tenemos que tomar, nosotros tenemos que hacer

un trabajo de profundización,

de concientización.

Justicia, justicia popular.

(CANTA) Sueños de juventud que muere en tu adiós.

Tímida remembranza que añoraré.

Canto de una esperanza que ambicioné.

Acariciando tu alma en mi soledad.

Mi pobre corazón no sabe pensar.

Y al ver que lo alejan de ti

Solo sabe llorar, solo sabe gemir.

Sangrando al morir en tu adiós.

Sueños de juventud que muere en tu adiós.

(TODOS CANTANDO) Tímida remembranza que añoraré.

Canto de una esperanza que ambicioné.

Acariciando tu alma

en mi soledad.

Mi pobre corazón no sabe pensar.

Y al ver que lo alejan de ti.

Solo sabe llorar, solo sabe gemir.

Sangrando al morir en tu adiós.

¡Sí, señor!

(Aplausos)

¡Buena, compañera! ¡Qué lindo!

(Aplausos)

A ver, a ver. -No, no se puede ver.

¿Por qué? -¡Todavía no, ya te dije!

(Todos hablan)

(Murmullo)

(Todos hablan)

Pero, además mirá, la que está buena es esa.

¿Cuál? -¡Esa no!

La de al lado, esa es feísima. -¿La de azul con rayas?

No, la de rojo.

No, esa, la de celeste, la que está estirando.

Ah sí, esa tiene una...

Sí, ey, no digas nada, no sabés, no sabés de piernas.

Ay, callate.

A mí por lo menos ya me salió leche.

(TODOS) ¡Uy!

¡Bien... bien!

(Aplausos)

(Todo hablan)

Pará, dale, pará.

Eh, Feña, mirá quién viene, tu hermana.

No saben lo que me hizo el otro día.

-¿En serio? Siempre te hace algo.

¿Y qué quieres que haga? Si es insoportable.

¡Si está buenísima tu hermana!

¿Qué te puede hacer?

Es horrible, ¿cómo te va a gustar?

¡Ay, tu hermana está para darle!

... vos, pedazo de estúpido.

(Aplausos)

Córdoba, ¿qué pasa?

Hum, me parece que a otro le gusta tu hermana.

¿Yo? Para nada.

Yo, córdoba.

(TODOS) Yo.

Hey, Córdoba. Saliste horrible, mirá.

A ver. -Mirá la cara, mirá la cara,

mirá la cara. -Podés sonreír, podés sonreír.

Dale, sonreí también, ¿no?

(Risas)

(Risa)

Má, tengo un campamento.

¿Cuándo? El 12 de octubre.

Es una noche nada más.

Supongo que no hay problema.

¿Qué pasa? ¿Van a hacer algo más?

Te quería preguntar algo.

¿Cómo supiste que papá era...?

No, no que era sino que te gustaba.

No sé, ¿Te pasa algo acá en la panza,

como algo diferente?

Qué raro. Sí, algo raro.

Me acuerdo cuando lo conocí a tu papá.

el vino a la fiesta que organizó un amigo en común.

Era en un sótano, pero cuando él apareció,

él me miró, se sonrió mucho

y yo me enamoré.

O sea que se vieron y se enamoraron.

Algo así.

Yo me enamoré enseguida, pero tu papá lo hizo difícil.

Muy difícil, me llevó como 2 meses conquistarlo.

Nos hicimos amigos, él me hablaba...

A mí me encantaba su mirada, su forma de hablar.

Su verdad.

Esos lentes que usaba.

¿Y a vos? ¿Qué?

¿Qué te pasa? ¿Con qué?

¡Dale, no te hagas! ¡No, dale!

No hay nadie, en serio.

Solo quería saber cómo...

Qué te pasaba.

¿Te gusta una compañerita? ¡No, dale!

Te gusta una compañerita. No, no.

¡Te gusta!

¡Yo que la mato, chinita de porquería, eh!

¡Vos sos mío, mío, mío! ¡No, no!

Mío, mío, mío, mío ¿Quién te gusta?

¿Quién te gusta?

Ven acá.

¡Nadie! ¡Nadie!

No hay nadie.

¿Qué pasó?

Está podrida...

De puta madre.

¿Y estás solo? Sí, estoy solo, sí.

¿Qué pasó? La cinta estaba cantada.

Ese desgraciado hijo de mil putas.

¿Qué te pasó?

A ver. No...

¿Qué tienes ahí? Bueno, dejame ver

¡Pará, pará! Dejame ver.

Contame todo, Beto. Contame todo, carajo.

Llego diez minutos antes, doy un par de vueltas

para chequear la zona, estaba todo bien.

Llega la hora, me mando.

Estoy llegando a la esquina, el tipo estaba sentado afuera.

Se levanta y hace la que se le cae la carterita.

¡Qué hijo de mil putas!

Se agacha para levantarla, mira por un costado,

yo miro para donde él miro, veo dos tipos,

le caen duro cuando lo veo.

¡Qué hijo de puta!

Empieza a correr...

de tres tiros.

Me metí en el subte, me escondí en un baño.

¿Qué está pasando, Daniel?

Están cantando, están cantando.

Qué mierda es eso.

La puta madre.

(Sirenas)

¡La puta madre!

(Todos gritan)

¡La puta madre!

Vos te quedas en esto.

Fijate.

(Llanto bebé)

Tranquila, tranquila. Tranquila, tranquila.

(Sirenas)

Tranquila, tranquila. Tranquila, por favor.

Venga, mi niña, ¡hola, hola, hola, hola!

¿Estás bien?

No pasa nada, no pasa nada.

Hola. -Hola.

Te vi ayer. -¿Sí?

Muy bueno lo que hacés. -Gracias.

(Risas)

Me llamo Ernesto. -Sí, ya sé.

Yo María. -Sí, yo sé.

Tomaos distancia.

Ernesto, como usted es nuevo, vas a tener el honor

de izar la bandera.

No, no puedo.

¿Cómo que no podés?

Es que no quiero.

Vamos, no seas tímido, vení. -Yo no voy.

Seño, ¿puedo ir yo?

-Vení.

(Cantan el himno nacional)

Cagón ¿No te enseñaron en tu provincia

a ser patriota?

Cagón.

(TODOS) ¡Pelea, pelea, pelea!

¡Pelea, pelea!

Es incomprensible, la verdad que es incomprensible pelearse

así delante de todo el mundo. Claro, no, no, no, no.

Y por no querer izar la bandera, la verdad es que es la primera

vez que me pasa. Sí, ¿vio?

Pero es que Ernesto es un chico muy tímido,

no le gusta pasar al frente.

Sí, bueno, pero en la escuela no se puede pelear.

Claro, no, no, no, no.

Igual está en un proceso de adaptación él, ¿no?

A ver, chicos, se paran, se paran.

Se paran y se dan la mano.

Vamos, se paran y se dan la mano.

Esto es una cosa de chicos, señora.

Se dan la mano, vamos, hay cosas que un hombre

debe saber perdonar.

Ahí está, dale, se dan la mano, ¿Qué hacés?

¿Te das la mano con tu amigo?

¡Dale!

Ahí está, y que no vuelva a pasar.

¿Me querés explicar qué tiene la bandera de la escuela?

¿Cómo qué tiene? ¿Qué tiene?

Tiene el sol. ¿Y?

¿Cómo "¿Y?"

Tiene el sol, es la bandera de guerra.

La que usan los milicos.

Todas las escuelas de la Argentina tienen

la bandera así.

Sí, pero tendrían que tener la que no es de guerra, la que es

solo celeste y blanca.

La que creó...

Belgrano. Ese.

Pero eso es algo que no va a cambiar,

por lo menos por ahora,

y es muy estúpido que te metas a una pelea por una cosa así.

Calma, pará, ¿vos cómo te llamas en la escuela?

Ernesto.

¿Entonces? Sí, tenés razón.

¿Cómo dijo? Sí, tenés razón.

¿Cómo dijo, soldado?

-¡Tiene razón, mi coronel!

Eso está mejor.

Y ahora a lustrar. No.

Plato, cuchillo...

¿Listos?

(TODOS) ¡No, no, no, no!

Bueno, bueno, terminen.

Mientras les voy diciendo, no se olviden de hacer firmar

el permiso para ir de campamento, ¿eh?

Si no, no van a poder ir.

Bueno, ¿podemos seguir entonces?

(TODOS CANTAN) Que los cumplas feliz, que los cumplas feliz,

que los cumplas Ernesto, que los cumplas feliz.

(Aplausos)

¿Qué pasó?

Hoy es mi cumpleaños.

Claro, hoy es 7 de octubre ¿Te dijeron algo en la escuela?

¿Algo? Todos los chicos me cantaron

el feliz cumpleaños y hay fiesta el sábado.

¿Qué, qué fiesta? No entiendo.

Que todos los chicos me cantaron el feliz cumpleaños,

e incluso la maestra, y me preguntaban "¿Cuándo hay fiesta?

Fiesta, fiesta" y me salió.

¿Qué cosa? ¡Que hay fiesta el sábado!

¿No podías contestar otra cosa?

(RISA) ¡Hay fiesta!

Hay fiesta, fiesta, fiesta. Fiesta, fiesta.

Bueno, no es tan grave, es un cumpleaños de chicos.

Como si no tuviéramos cosas más importantes

que andar comprando regalos.

Má, igual yo no quiero nada.

No es eso, mi amor.

Es que no estamos para fiestas.

Bueno, no te preocupes, cuñadita, si quieres podemos

hacer una cosa, yo les armo la piñata.

La piñata. Hum.

Una piñata llena de mierda, ¿no?

Eh, no, ¿cómo llena de mierda?

Mejor le pongo chiches adentro.

¿Y la torta quién la hace?

Yo hago la torta.

Ay, ¿mejor por qué no te disfrazás de payaso?

¿Sabes a quién le podemos decir que haga de payaso?

Al policía de la esquina.

(Timbre)

Hola. -Hola.

¡Enano, te buscan! -No, no, no.

En realidad te venía a ver a vos.

¿A mí? -Sí, hoy es mi cumpleaños.

Sí, de eso me enteré.

¿Quién te dijo?

Este enano. -Callate, estúpida.

Andá a limpiarte.

¿Qué pasa? Dejame con mi amigo.

No, no, no, vení, vení, pará.

Vine a confirmar lo de mi cumpleaños.

Sí, igual lo confirmaste en el colegio, ¿no?

Pero la vine a invitar a ella.

¿A ella, para qué?

Si aparte dijo que no quería ir. -¡Callate!

Es una fiesta para nenitas y yo qué sé.

Ya, no le hagas caso. -¡Soltame!

¿Puedo invitar a una amiga?

Sí, claro.

Gracias, gracias por invitarme.

Chao, María.

"Chau, María" ¿Qué te pasa, Córdoba?

¡Vamos!

¿Dónde carajos se metió tu tío?

¡Ey! ¡Ey!

¡Despertate, che! ¿Dónde está tu tío?

Dijo que iba a buscar mi regalo y se fue con la camioneta.

Escuchame una cosa, chango, mirá, yo estoy de acuerdo

en hacer la fiesta, ¿eh?

Pero tenés que ayudarnos a controlar todo,

todo el tiempo, ¿está bien?

Sí, pá, no te preocupes.

Estas cajas van a ir en mi cuarto, lo voy a cerrar

con llave, pero tus amigos no pueden ni tocar la puerta.

Sí, pá. ¡Eh, eh, eh!

Esto es importante, esto es serio, ¿eh?

¡Ah, por fin, carajo!

(Claxon)

¿Dónde estabas, Beto? ¿Dónde mierda estabas?

Pará, pará, pará. ¿Dónde carajo estabas?

¡Pará! Les traje una sorpresa.

¿Qué trajiste, Beto? Una sorpresita.

Bueno, para vos capaz que no tanto...

¿Todo bien po ahí?

¿Pero qué es esto, Beto?

¡Abuela!

¡Pollito!

Guarda la cabeza, guarda.

Hacemos como antes, se sienta.

Perfecto, ahí está.

¿Pollito? Acá.

Muy bien, muy bien, abuelita.

Ahí está.

Ahora le voy a sacar la venda, le voy a sacar la venda, ¿eh?

Se levanta el telón.

¡Hola!

Pollito, mi querido...

¡Ay, qué grande que estás, mi vida!

¡Estás muy alto!

¡Hola, hola! ¿Qué tal?

¿Charo?

¡Charo!

¡Charo, vení!

¡Mamá!

¡Ay, mi vida!

(LLORANDO) ¡Mamá! ¿Qué hacés acá?

¡Nicky, mira la abuela!

Ya tiene casi un año. Ya, mi vida, sí, su abuela.

¿Qué te pareció el regalo que te traje?

¿Qué te parece el regalo que te traje?

Escuchame una cosa, pelotudo ¿Cómo se te ocurre traer a María

para acá? ¿Vos estás loco, eh?

Ya, relajate, relajate.

No te calentés, tomé todas las precauciones.

¡Me importa un carajo las precauciones que tomaste!

Esto va en contra de todas nuestras medidas de seguridad.

¿Vos entendés eso? Relajate, relajate,

no pasa nada, confía en mí. Tomé todas las precauciones.

Escuchame una cosa, boludo, ¿cuántas veces te tengo

que decir lo mismo, eh?

La vida no es una gran aventura, no sos un pendejo, no tenés

4 años.

Bueno, ya estuvo pensado y ejecutado, mi comandante.

No jodas, no jodas, y bajá la voz, bajá la voz.

Hermano, relajate un poco, ¿cuándo vas a disfrutar un poco

de lo que estamos haciendo? Disfrutar, disfrutar, Beto.

Sí. ¡No me hables de pelotudeces,

boludos! Disfrutar, disfrutar,

hermano, disfrutar.

Disfruta que estamos acá, que estamos juntos, disfrutar...

Tenés que estar feliz por lo que vamos a conseguir.

¡Pero no me hablés de felicidad, pelotudo!

¡No me hablés de felicidad!

¿Sabés de qué tiempo es ahora?

De compromiso, de poner los huevos arriba de la mesa

y bancarte la que te toca.

La puta que te parió.

Compromiso, pendejo, compromiso.

Vengo poniendo los huevos en esto desde que tengo uso

de razón, ¿y venís a hablar de compromiso?

Compromiso, sí. ¿Cómo que "ponelos bien"?

¡La puta que te parió! Y esto también

es necesario y es importante.

Si no, ¿qué sentido tiene todo lo que estamos haciendo, eh?

No, pero ahora no es tiempo de esto, no, ahora no, Beto,

ahora no. ¿Cómo no ahora?

Ahora, ahora, si algo aprendí tantos años en esta mierda

es que es ahora, ahora se construye, hoy, acá.

Acá, con esto, no tanto con esto.

Romántico de mierda que sos, ¿Qué hacés ahí, chango?

¿Qué hacés? ¿Qué hacés?

Vení, vení, vení.

Vení, escuchá esto, vení.

¿Por qué se pelean tanto?

Porque tu papá no entiende nada, por eso.

No, no, no no, porque tu tío es un pelotudo, por eso, chango.

Ah, sí, seré un pelotudo porque las tengo bien puestas, por eso.

Ah, ¿las tenés bien puesta?

¿Sos un macho argentino, eh?

Andá y hacele mimos a Mari ahora.

¡Ah, ah, ah! Andá, se vuelve...

Eso es lo que te jode, eso es lo que te jode.

Ahora entiendo, te jode que te traje la suegra.

Haberlo dicho antes y nos ahorramos este papelón.

¿Te jode tener suegra?

Qué sé yo, no haber tenido familia.

Mirame a mí, libre como un pájaro.

¡Sos un pelotudo, Beto!

¡Pelotudo! ¡Pelotudo!

¡Gran pija argentina!

¡Sí, pelotudazo!

(Todos hablan)

Bueno, atención, señoras y señores,

quiero recordar en esta noche al gran poeta,

del cual no me acuerdo el nombre, sus versos

que decían:

"Saco pongo, saco pongo,

aquí llegó el tío Beto

y se armó el bailongo".

(Música)

Miren qué cintura, miren qué cintura.

Bueno, ¿qué hacen ahí?

¿Y?

Usted, compañero Ernesto, ha sido el elegido

para inaugurar el baile.

Sí, señor, tiene la oportunidad de elegir

entre este bonito ramillete de niñas, ¿Quién será elegida?

(Gritos)

¡Eso!

¡Bravo! ¡Qué rapidez!

¿Quién es el siguiente? Usted, ¿no quiere?

mueva a discreción.

¿Dónde va la mano? ¿Dónde va la mano?

Una señorita que esté libre, acá tenemos a este caballero

que necesita atención urgente.

Esta noche es la noche del amor.

¡Vamos, todos chicos, vamos!

(Música lenta)

Amarita, ¿quiere tomar algo? Bueno.

¿Algo fuertón?

Fuertón. Muy bien.

Ahí está, creo que nunca voy a ser médico.

¿No?

Ya está... ¿no es muy linda? Es preciosa.

No sabés lo feliz que estoy de poder ver...

Sí, es tan raro verte acá, pero a mí también me pone

muy contenta que hayas venido, ¿hum?

Ay, mamá, ya sé que lo sabes, pero te lo tengo que repetir.

No puedes contarle a nadie que nos viste,

que estamos acá, nada.

Sí, yo sé que no puedo hablar con nadie.

Pero ustedes no pensarán quedarse, ¿no?

No te lo puedo decir, mamá.

Bueno, no me lo pueden decir, pero...

Amarita. ¿Sí?

Quédese tranquila.

Disfrutemos de la velada, ¿sí?

¡Salud, mamá! ¡Salud!

¡Salud! ¡Salud!

¡Salud! -¡Salud!

Mira, yo creo que...

Yo sé que no estoy en condiciones de discutir

con ustedes acerca de lo que ustedes hacen,

ustedes saben lo que hacen

perfectamente, pero el tema es que bueno,

que la situación del país, ¿no es cierto?

Que es tan... Eh...

Nada, yo no entiendo por qué volvieron

en este momento justamente al país.

¡Ay! ¡Te quiero mucho!

Cuéntame cómo está la tía, ¿sigue en la casa?

No quiero hablar de la tía.

Y yo no quiero hablar de lo que vos querés hablar,

mamá, ¿sí? No me lo hagas más difícil.

Chango, andá a acostarte.

Amalia, tranquila, nosotros y los chicos estamos bien.

Sí, yo sé que están bien, los veo que están bien.

Pero yo quería proponerles un acuerdo,

un trato, ¿no es cierto?

Bueno, yo me llevo a los chicos, y ustedes...

¿Estás loca, mamá? Son mis hijos.

Y son mis nietos. Sí, pero son mis hijos.

No te olvides nunca de eso.

Ya no insistas, Charo, ya sabés cómo piensa.

Bueno, pero entonces que no me diga

lo que tengo que hacer.

Chango, ¿qué hacés vos acá?

¿No te dije que fueras a tu cuarto?

¿Eh? Vamos, meta.

¿Qué pasó? ¿Me perdí algo?

Vamos, che, por favor. Esto es una fiesta.

...

Amalita, ¿no tomó nada?

Salud. Salud.

Horacito, tú sí podés entender lo que yo digo

con respecto a los chicos.

Sí, sí, Amalia, pero eso no va a pasar nunca, no insistas.

Toma, mamá.

Pero escuchame, Horacio, están en peligro.

Esta es una situación muy grave.

Amalita, nosotros estamos perfectos, los chicos están

perfectos, ya los vio, están haciendo una vida normal.

¿Normal?

¿A vos te parece normal que un chico tenga el nombre

de no sé quién, el cumpleaños de no sé qué fecha,

de no se sabe quién? ¡Pobre pollito!

¿A vos te parece que eso es normal?

¿Sabés lo que no soporto, mamá?

No soporto tu miedo, no aguanto tu pánico,

toda tu vida encerrada, cagada de miedo.

Lo que pasa es que ustedes se tienen que ir,

¡están en Teresa matando gente!

¡...mamá, papá tenía razón! ¡Cagona!

¡En su puta vida hiciste algo por los demás!

¡Ustedes se tienen que ir de acá!

¡No me conocés! ¡No me conocés!

No tenés idea como pienso.

Si a mí me pasa algo, prefiero que a mis hijos

los críen dos compañeros antes que entregártelos a vos.

Bueno, Charo.

¿Vos querés que tus hijos sean guerrilleros?

¿Cuál es el problema de ser guerrilleros?

¿Vos sabés cuál es el fin de ser guerrillero?

Sí. ¿Cuál?

Que te maten. ¡Hija de puta, hija de puta!

(Gritos)

¡Basta, basta, basta! ¡No griten más!

¡No griten más! ¡Acá no se puede gritar!

¡Basta las dos! ¡Basta!

¡Y vos sos un pelotudo, Beto! ¡Sos un pelotudo!

Ser un pelotudo, eso sí que es ser un pelotudo.

¿Por qué no se tranquilizan, eh?

Por favor.

Charo, Charo. Tranquilizate, ¿eh?

Amalita, vos ya la conocés a Cristina.

Y vos ya conocés a tu mamá, ¿por qué no se dejan de joder?

Amalia, yo entiendo tu punto de vista, y también

entiendo que nos hayas podido entender nunca, que no puedas

entendernos ahora, macanudo, macanudo, ¿eh?

Pero no digas que esto es una locura, porque no lo es.

Y en el fondo, vos lo sabés, vos lo sabés.

Horacio, vos tenés un gran corazón, nos conocemos

desde hace tanto tiempo.

Tengo miedo.

Está bien, Amalia, está bien.

Podés tener miedo, todos tenemos miedo.

Aquí, es muy peligroso estar acá dentro, nos tenemos que ir

cuanto antes.

Se está haciendo tarde, ¿eh?

Te queremos.

Ven.

Va a estar todo bien, mamá. Hijita.

Va a estar todo bien, te lo juro, mami, te lo juro.

Mi chiquita, mi chiquita, mi chiquita.

Yo te juro que va a estar todo bien, mamá.

Juan, despedite de la abuela.

Te juro que va a estar todo bien.

Ay, pollito. Pollito mío.

Me acuerdo el día que naciste, vino tu abuela a conocerte.

Estaba tan emocionada, fuiste su primer nieto.

Me acuerdo cuando le dije que te ibas a llamar Juan.

Ay, Dios, cómo se puso "¿Juan?" me decía "¿Juan?

Seguro que le pusiste Juan por ese Perón".

Sí, no fuimos muy originales, ¿no?

Claro que te pusimos Juan por Perón, ¿sabés que nunca

te dijo Juan?

Por eso te dice pollo.

Bueno, ella se justifica, dice que te dice pollo,

porque cuando naciste parecías un pollito mojado.

¿Cuántos días son? Dos, nada más.

¿Y va a ir la changuita? Y sí, claro.

¡Epa!

Parece que va a haber pesca en el campamento.

Dale, no empieces. ¿Cómo que no empieces?

Eso es lo mejor que hay.

No hay nada en el mundo mejor que las minas.

¿Minas?

Minas, las minas, minas, ¡Minas!

Mirá que María no es cualquier mina, ¿eh?

Mmm, perdón, perdón, perdón.

Eso se ve, no hace falta que me lo digas.

Yo lo puedo ver, ¿Querés que te cuente un secreto?

Dale. Eh, ¿cómo "dale"?

¿Te cuento o no te cuento?

Dale, contá.

Ven, sentate.

Las minas son como...

Como un maní con chocolate.

Estás diciendo cualquier cosa.

¿Cómo cualquier cosa?

Mira, este es un secreto que muy pocos sabemos.

Maní con chocolate hay que saber comer, ¿no?

La gente agarra, chupa todo el chocolate

y se queda con el maní duro adentro de la boca,

o lo muerden ni bien se lo mete, y eso es un pecado.

Esto es así, mirá.

Tomá.

Chango, pará, pará, pará.

Pará, ¿ves? Ahí te precipitaste.

Traga, traga ese.

Tomá, exactamente hacé lo que haga yo.

Respira, respira.

Y ahora lo ponés arriba de la lengua.

Y vas dejando que se ablande

el chocolate, ¿lo sentís?

Lindo, ¿no?

Y en ese momento lo ponés debajo de los dientes,

mordé, saboreando despacio,

y vas sintiendo que esos dos sabores pasan

a convertirse en otra cosa, no es maní ni es chocolate,

es maní con chocolate, ¿Entendés?

Sí, pero ¿qué tiene que ver

esto con María?

¿Cómo qué tiene que ver con María?

Todo, a las minas hay que ablandarlas, pero no demasiado,

y yo creo que usted está casi, casi, casi en el momento de

morderlo.

¿Estás seguro? Completamente.

¿Pero por qué?

Se le nota en la mirada, está a punto de caramelo.

Hágame caso, hágame caso, que le va a ir bien.

Gracias, tío.

(CANTA) Me limpio los pies. (TODOS CANTAN) Trepo, trepo

hasta la copa, vuelo, vuelo hasta la cima,

bajo, bajo hasta el sótano, nado, nado hasta el fondo.

Me limpio los ojos no veo bien.

Hasta la copa no veo no veo, hasta la cima no veo, no veo,

hasta el sótano veo, no veo hasta el fondo no veo, no veo.

¿Qué será, qué será, qué será?

¿Limpiamos bien?

Es que no puedo ver la cima si estoy en hasta el fondo,

no veo, no puedo, no veo, no puedo.

No puedo ver la copa si estoy en el sótano.

No veo, no veo, no veo, no veo.

No veo, no puedo,

si puedo, si veo.

No veo, no juego, si puedo,

si debo.

¿Entonces estaré ciego?

¡No!

Es que si hace falta lentes de gente decente,

de gente decente.

Si hace falta lentes de gente

decente, de gente decente.

A ver, me limpio los pies.

Trepo, trepo hasta la copa

Vuelo, vuelo hasta la cima,

Bajo, bajo hasta el sótano,

Ha rodado hasta el fondo.

No puedo ver la cima

si trepo hasta el fondo.

No veo no puedo, no veo,

no puedo.

¡Tierra a la vista!

Finalmente, hemos llegado a las Indias.

Lo que Colón no sabía era que había llegado

a una tierra desconocida: América.

¡Bienvenidos a América!

(TODOS) ¡Oh, Colón!

Les entregaremos ofrendas en señal de... fra...

Fraternidad.

Fraternidad.

(TODOS) ¡Oh, Colón!

Nuestras tierras son sus tierras.

(TODOS) ¡Oh, Colón!

Nuestras riquezas son sus riquezas.

(TODOS) ¡Oh, Colón!

Le damos gracias a Dios y a la reina de España

por el descubrimiento de estas maravillosas tierras,

y aceptaremos su misión en construir una gran nación

cristiana, por eso le daremos educación y lo que Dios manda,

para que sean seres civilizados.

(TODOS) ¡Oh, Colón!

¡Muy bien, muy bien!

(Aplausos)

¿Lo toco? -No.

¡Ah! -¿Estás bien?

Sí.

Vení, vení.

(Risas)

¿Querés?

No, gracias, no me gusta.

¿Cómo no te gusta?

No, no me gusta.

No sé cómo podés ser amigo de mi hermano, es un idiota.

¿Por qué? ¿Qué tiene?

No sé, vos sos diferente.

Sos más...

¿Más qué?

¡La puta!

Qué malhablado que sos.

¿Sabés adónde me gustaría ir? -¿Adónde?

A Brasil, ¿conocés?

No.

Dicen que las playas son hermosas, que la arena es blanca

y finita, como harina.

Es mi sueño ir ahí.

Mira mi carro.

¡Acelerá!

¡Más rápido, más rápido!

¡Mirá las palmeras!

¡Enano de mierda, te voy a matar!

¡Qué pésimo gusto que tenés, Córdoba!

¡Vení, enano! ¡Vení!

Tomen, tortolitos.

Salí linda, ¿no?

Más o menos. Medio fea.

¡Ernesto!

Me tengo que ir.

Me la quedo yo, ¿no?

Sí, si no mi viejo me va a matar.

¿Por una foto?

Chau.

Estamos en ese auto.

¿Y este coche?

Papá está adentro. Vení, subí.

¿Qué pasó?

Hola, pá.

Hola, chango.

¿Qué pasó?

Tenemos que irnos unos días de la casa, por seguridad.

¿Por qué? ¿Qué pasó?

El tío Beto.

¿Cómo?

Lo que escuchaste, mi amor.

El tío Beto.

Compañeros, a pesar de la tristeza, yo quiero

recordar a mi hermano con la dignidad que se merece.

Un día me dijo que para él la felicidad no era sonreír,

que era creer, tener fe.

Creer tanto que algo era posible que sí lo podías conseguir,

y así vivir.

el tenía esa característica

A pesar de disfrutar todo lo que hacía,

él nunca perdió sus

convicciones más profundas.

Hoy tengo la seguridad de que hasta el último segundo,

fuefeliz.

Por los huevos de mi hermano.

Al compañero Beto.

Presente.

¡Al compañero Beto, carajo!

Presente.

Perón o muerte. -Viva la patria.

¿Cómo fue?

Estas cosas pasan.

Yo sé, pero quiero la verdad.

Está bien, está bien.

Estábamos haciendo una entrega en el centro, queríamos todo

controlado.

Cuando salgo a hacer la entrega,

veo a tu tío con las manos alto contra la camioneta,

con un policía detrás.

No sé lo que pasó, no sé.

Debió ver algo, porque se puso como loco, empezó a gritar.

Tu tío le dijo que se quedara tranquilo, que no pasaba nada,

pero ahí llegaron los canas y se pudrió todo.

Beto hizo un movimiento, dijo "A mí no me agarran vivo",

destrabó una granada,

abrazó al policía y se tiró adentro de la camioneta.

Explotó todo, puta madre.

Al final, todo es cuestión de segundos.

Yo sí lo necesitaba vivo, ¿quién se cree que es?

Chango, me voy a ir unos días.

Voy a ver si podemos volver a la casa.

Yo también lo voy a extrañar.

No me lo voy a olvidar nunca.

Yo tampoco.

Tío.

¿Qué hacés, changuito?

¿Querés?

¿Y?

¿Cómo te fue?

No me digás, ¿en serio?

Yo sabía, sobrino de tigre, ¿Te dije o no te dije que estaba

a punto de caramelo?

Sí.

Y ahora, ¿qué vas a hacer?

No sé.

¿Cómo "no sé"?

Dale, ya sos grande.

Pero ¿con quién me decís? ¿Con María?

No, a esa ya la tenés cocinada.

De tu vida, digo.

Qué sé yo.

¿Cómo "qué sé yo"? ¿Vos qué me decís?

Y yo ya no te puedo ayudar.

Lo único que te digo

es que no te traiciones.

Pase lo que pase, no te traiciones.

¿Y a vos qué te pasó?

Nada.

A esos culiados los tengo controlados.

No te preocupes.

¡A mí no me agarran vivo!

¡Tío!

(Explosión)

(Tos)

Juan.

Juan, vení.

Estás volando, vení.

(Gritos)

(Llanto)

¿Por qué? ¡Pará!

¡Pará, pará!

¿Por qué? ¿Por qué?

(Tarareo)

(Balbuceos de bebé)

¿Hola?

Hola, ¿María?

Sí, ¿quién?

¿Ernesto?

Sí, sí, soy yo.

¿Hola? ¿Hola?

Sí, sí, estoy acá, estoy acá.

Hola, ¿cómo estás?

Qué pena lo de tu abuelo.

Sí, eso, muy mal.

Pobrecito, ¿Hola?

¿Estás ahí?

Hola, sí, estoy acá.

Te quería invitar a un lugar que te va a gustar mucho.

¿Y la escuela?

Hoy no vayamos.

¿Ahora? -¡Dale!

Por un día que no vayas, no va a pasar nada.

¿Qué estás haciendo?

¿Con quién hablabas?

¡Contestá, Juan! ¿Con quién hablabas?

¿Qué pasa?

Estaba hablando por teléfono, ¿con quién hablabas?

¿Por teléfono? ¡Contestame!

Con María.

¿María? ¿Quién mierda es María?

Mi novia. ¡La puta que lo parió!

Juan, qué novia ni qué novia.

¡Dejate de joder!

Lo que faltaba, Juan, lo que faltaba, ¿vos no sabés

lo peligroso que es hablar por teléfono?

Sí, yo sé.

Bueno, ¿y entonces qué mierda te pasa?

Juan, ya sabés que a la escuela no vas a ir más, ya está.

Ya terminó eso.

Sí, chango, ahora tenés que ayudar a mamá, ¿eh?

Y desarmar toda la casa.

Y aguantarte piola.

¿Y qué mierda quieres que haga acá?

¿Que me quede acá haciendo qué mierda?

¡Epa! Calmate un poco y bajá la voz.

Juan, esto no es fácil para nadie, ¿eh?

Así que no hay que enojarse, y tomar las cosas como lo que son.

Es fácil decirlo.

¿Cómo? Nada.

¡Dejate de boludear, Juan!

Ya sos grande.

Chau, Nicky.

¡María!

¿Cómo estás?

Bien.

¿Volviste?

No, todavía estoy allá, soy un fantasma.

¡Idiota!

¿Cómo fue el entierro?

Bien, bueno, ¿vamos?

Dale.

(Risa)

Dale, vení, ¡dale!

Te tengo que confesar algo.

Siento algo muy fuerte por vos, acá en la panza.

Yo también lo siento.

¿En serio?

Mirá, hay cosas que uno no entiende, y eso está bien,

y otras cosas que todavía no vas a entender, ¿entendés?

Sí, no sé explicarlo muy bien, pero lo que yo siento por vos

es de verdad.

Mira, ¿te acordás cuando me dijiste que yo era diferente

a los demás?

Bueno, es eso, que yo soy quien vos crees que soy,

pero diferente, ¿entendés?

No entiendo lo que decís, pero sos lindo igual.

Quiero estar con vos para siempre.

¿Me lo prometés?

Con toda mi alma.

Mirá, te tengo una sorpresa.

Tengo plata, mucha plata.

Ajá, ¿y?

Y que vamos a estar juntos, podemos estar juntos para

siempre. -Estamos juntos ahora.

Sí, pero vamos a poder ir a donde queramos.

¿Irnos?

¿Ahora?

Vamos a poder ir a Brasil.

¿A Brasil?

No entiendo.

¿No era lo que querías?

Pero mirá, nosotros vamos a poder ir con esta plata

a Brasil, yo me consigo un trabajo fácil,

yo sé hacer un montón de cosas.

¿Estás loco?

Cómo voy a dejar a mi familia, ¿y tu familia?

Los quiero mucho, pero ahora quiero estar con vos.

Chango, ¿sabés lo que hice anoche?

Estuve en tu habitación viéndote dormir, y me acordaba

cuando eras un bebito y tomabas la teta, y te veía ahora,

¿tan rápido pasaron estos años?

Estás enorme, chango, ya sos un hombre.

Bueno, casi un hombre.

Y pensaba cuál sería la próxima vez que me sorprenda

de verte tan grande.

Cuando tengas 20, 15, qué sé yo, pero quiero que sepas que me

encanta verte crecer, y estoy orgulloso de vos.

Te quiero mucho.

A un año de finalizado

el mundial del 78

en que argentina se coronara

campeón mundial.

El equipo integrado por...

(Suena el teléfono)

Se enfrentaron con varios

suversivos en la localidad...

El enfrentamiento se preodijo

en el momento en que las fuerzas

...quisieron detener un vehículo

que circulaba de modo sospechoso

y al no acatar la orden,

se abrió fuego...

con gran intensidad

por los suversivos.

En dicho enfrentamiento,

abatieron al peligroso subversivo

Horacio Carnevale,

quien ejercía un alto rango

dentro la organización

suversiva montoneros...

(Suena teléfono)

Pa.

(Jadea)

Al compañero Ernesto.

(TODOS) Presente.

Al compañero Ernesto.

(TODOS) Presente.

Al compañero Ernesto.

(TODOS) Presente.

Peron o muerte.

(TODOS) Viva la patria.

Por Ernesto, chicos.

(TODOS CANTAN) Me limpio los ojos.

No veo bien.

Hasta la copa no veo, no veo.

Hasta la cima no veo, no veo.

Hasta el sótano veo, no veo.

Hasta el fondo no veo, no veo.

¿Qué será?

¿Qué será?

¿Qué será?

Nos limpiamos bien.

No puedo ver la cima.

Si llego hasta el fondo.

No veo, no veo.

No veo, no veo.

No puedo ver la cima.

Si estoy en el fondo.

No veo, no veo.

No veo, no puedo.

No veo, no puedo.

No debo, no juego.

No veo, no puedo.

Si puedo, sí juego.

¿Entonces estaré ciego?

¡No!

Es que te hacen falta

lentes de gente decente,

lentes de gente decente.

Te hacen falta lentes De gente decente.

De gente decente.

Juan, Juan.

¡Juan!

¡¡Juan!!

(Llora)

(Bebe balbucea)

¡Juan!

¡Juan!

¡Juan, escóndete!

¡Apúrate, escóndete!

¡Escóndete!

(Disparos)

(Bebé llora)

tranquila.

¡Quieta ahí!

¡Quieta ahí!

Tranquilo, tranquilo.

¿Cómo te llamás?

Ernesto Estrada -¿Cómo te llamás?

Ernesto Estrada -¿Cómo te llamás?

Ernesto Estrada -Dale, pendejo...

Dale.

¿Cómo te llamás?

Ernesto Estrada.

¿Cómo te llamás?

Soy Ernesto Estrada.

Tengo once años.

Voy a quinto grado.

Vengo de Córdoba.

De Córdoba.

Y tu papá trabaja en la fábrica

de maneja en chocolate.

Ya me lo dijiste, pendejo.

Ya me lo dijiste.

¿Tu papá no se llama Horacio?

Se llamaba.

Y tu mamá Cristinita.

¿Eh, Juancito?

¿Eh, Juancito?

Nosotros sabemos todo.

Decime cómo te llamás.

¿Eh?

Sí, ¿cómo te llamás?

Dale, pendejo, no seas malito.

¿Eh?

¿Dónde está mi hermana?

Pendejo de mierda.

Sos un pendejo de mierda, ¿eh?

Eres guapito.

¡Un pendejo de mierda y la concha de tu hermana!

Buscá tu ropita ahí.

¡Buscá tu ropita!

¡Pelusa!

Ahora sí nos vamos.

Pelusa.

¿Esta es la casa de tu abuela?

No sé.

¿Cómo se llama tu abuela?

¿Tu abuela se llama Amalia?

Entonces bajá.

Dale, bajá.

¿Dónde está mi hermana?

La puta que te parió, pibe.

Bajá.

¿Quién es?

¿Hay alguien ahí?

Contésteme por favor.

¿Quién es?

Soy Juan.

Somos cine - Infancia clandestina

20 nov 2020

Después de vivir en el exilio, Juan, un niño de doce años, regresa con su familia a Argentina, donde todavía gobierna la Junta militar que les obligó a huir por ser montoneros. Aunque Juan es testigo de la actitud combativa de sus padres, intenta llevar una vida normal, en la que el colegio, las fiestas, las acampadas, las bromas y las risas con mamá también tienen su lugar. El principal apoyo del niño es su querido tío Beto quien, al contrario que su padre, entiende que los ideales y la lucha no están reñidos con las ganas de vivir. El mundo de Juan se transforma cuando se enamora de una compañera de colegio.

Dirigida por Benjamín Ávila y nominada a los Goya a mejor película hispanoamericana, obtivo 10 premios sur incluyendo mejor película, mejor director, mejor actor (Ernesto Alterio) y mejor actriz (Natalia Oreiro).


Contenido disponible en España hasta el 20 de Junio de 2022.
 

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