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Para todos los públicos Shalom - Walter Benjamin 80 años después - ver ahora
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Muy buenos días. Shalom.

Hoy dedicamos nuestro espacio a la figura del filósofo alemán,

de origen judío, Walter Benjamin,

cuando se cumplen 80 años de su muerte,

para analizar su legado y recordar su lado más personal.

Benjamin fue uno de los pensadores más importantes e influyentes

del pasado siglo.

Sus brillantes y amplias aportaciones

a los campos de la filosofía, la teoría crítica literaria

o la historia,

le llevaron a convertirse en una de las figuras más relevantes

de la Escuela de Frankfurt.

Pensador brillante e independiente, durante la república de Weimar

tuvo que emprender un exilio, primero a París, y luego,

tras las ocupación de Francia por los nazis, a España,

con el propósito de llegar a EE.UU.

Un viaje truncado, ya que es, durante este periodo,

más concretamente en la ciudad fronteriza de Port Bou,

donde fallece el 26 de septiembre de 1940.

Benjamin proviene de una familia burguesa,

de judíos asimilados, es decir, no practicantes.

Familia burguesa berlinesa, su padre era un comerciante de obras de arte

que procuró una forma de vida bastante acomodada a su familia.

Y su infancia, como él mismo cuenta en "Infancia en Berlín",

en torno a 1900, pues, transcurre de forma apacible, de forma, digamos,

con un total desconocimiento acerca de las diferencias sociales

o del destino de los explotados.

Y todo eso salta por los aires cuando ese mundo se viene abajo,

que es con la I Guerra Mundial.

Es en ese momento, cuando de pronto,

se produce su radical toma de conciencia del mundo en el que vive

y lo mismo ocurre, en realidad, con sus hermanos.

Su hermano Georg se ve confrontado, envuelto digamos,

en la revolución espartaquista alemana,

pues, va a representar justamente ese activismo político.

Su hermana Dora, también, digamos, siguiendo el ejemplo de su hermano,

se vuelca en los problemas sociales de su época.

En el caso de Benjamin, esa toma de conciencia va a ser más intelectual,

va a tener que ver más con el pensamiento.

Uno de los trabajos más célebres de Benjamin

trata precisamente sobre la naturaleza de la violencia

y cómo, en realidad, todo orden de derecho

se basa en un ejercicio de violencia que pretende negar.

Entonces, justamente, lo que, de alguna manera,

podemos rescatar de la obra de Benjamin,

es que la violencia empieza mucho antes de cuando se hace explícita,

de cuando estalla la confrontación abierta entre los países.

Digamos que, Benjamin, vivió, sintió y persiguió muy de cerca

lo que es la inminencia de la II Guerra Mundial,

con el ascenso de los fascismos,

y, a pesar de que lo que tiene que ver con la guerra como tal,

apenas llegó a ver, o poco,

porque más que la ocupación de Francia en la que tuvo que salir,

digamos, corriendo hacia la frontera española, donde murió,

sin embargo, sus textos, precisamente, lo que son,

es una reflexión profundísima,

justamente, sobre la naturaleza de esa violencia

que se basa en un malentendido sobre la concepción de la historia.

En la última época de su vida, en los años en París, en el exilio,

Benjamin lleva a cabo su gran obra de "Los pasajes",

en la cual intenta hacer una radiografía

de en qué consiste, realmente, la modernidad,

la modernidad histórica.

A su entender, la modernidad consiste en una forma particular

de vivir el tiempo, de experimentar el tiempo.

En las grandes urbes, en las grandes ciudades,

el tiempo no se experimenta de forma continua, sino de forma discontinua.

Estamos permanentemente sumidos bajo una luz de shocks

que nos llegan desde fuera y frente a los cuales, tenemos,

de alguna forma, que protegernos para poder sobrevivir, encerrándonos,

pues, en un entorno de aislamiento, de soledad, de alienación, etc.

Entonces, esta ruptura de la continuidad

de la alienalidad de la experiencia del tiempo en una discontinuidad

que también hace, que parece que permanentemente ocurren cosas

y que, a la vez, parece que nunca ocurre nada,

que es la forma en la que vivimos, digamos, en las grandes ciudades,

es justamente frente a esto.

Benjamin nos dice: la respuesta no es volver al terruño,

no es volver, digamos, otra vez, a recuperar este tiempo cíclico

de las estaciones, porque eso ya es algo perdido definitivamente,

sino, justamente, intentar aprovechar,

ese nuevo punto de partida en el que nos encontramos,

para convertirlo, no en un cementerio,

no en una forma, digamos, de experiencia alienada

y sumida en el sopor, sino para emanciparnos a partir de ella,

para, digamos, realmente, liberarnos,

a partir de esa nueva forma de vivir el tiempo.

Cuando Benjamin llega a Port Bou, en septiembre de 1940,

llevaba ya varios años en Francia viviendo en condiciones muy duras,

sin sustento material, sin una fuente de ingresos constante,

quiero decir,

y cuando huye, además, de París,

pues, está refugiado en varios campos de concentración, es decir,

que cuando llega,

se encuentra en una situación ya muy maltrecha físicamente

y moralmente también, me atrevería a decir.

Y en ese momento, cuando van a cruzar la frontera a través de los Pirineos,

llegan a Port Bou,

el plan de Benjamin era llegar a Lisboa,

embarcarse allí, e ir a EE.UU.,

donde pensaba reunirse con su amigo Adorno

y continuar, digamos, su vida allí.

Pero, una vez que le niegan el paso a la frontera,

él piensa, lógicamente, que se le va a repatriar,

que se le va a devolver a Francia y después, seguramente,

a un campo de concentración en Alemania,

y entonces decide, toma la decisión, digamos,

de envenenarse tomando morfina.

Pero no es ajeno a ello, como decía, pues, todas las penalidades

que le habían llevado a ese momento y que, realmente, llegara un momento

en el que dijera: bueno, hasta aquí, no puedo continuar más.

Y a pesar de que eso supuso que su obra

quedara totalmente truncada e incompleta.

Una de las pocas enseñanzas, si se puede llamar así,

que estamos trayendo de este periodo tan funesto, es una cura de humildad,

respeto a la idea de progreso, respecto a la idea, digamos,

de acumulación permanente y constante de bienes y de nuestra forma de vida,

pues, hay que recordar la frase que dice Benjamin

en su libro "Calle de dirección única",

cuando llama a la Revolución, ya no "la locomotora de la historia",

sino "su freno de emergencia", ¿no?

Pues, a lo mejor, es el momento, justamente,

en el momento determinado de activar ese freno.

Muchísimas gracias a Germán Garrido por esa magnífica entrevista

y esas profundas reflexiones.

Nosotros hoy, 80 años después de la desaparición de Walter Benjamin,

queremos hacer una reseña especial con nuestra amiga y compañera,

Esther Bendahan, muchísimas gracias por estar aquí.

Gracias.

Y cómo no hablar y resumir la figura de Walter Benjamin

y cuál es la influencia que ha quedado 80 años después

de su trágica desaparición.

Bueno, es muy difícil poder resumir un personaje tan importante

como Walter Benjamin, porque toca muchos elementos,

desde lo que es lo simbólico

hasta la reflexión y profundidad de su pensamiento.

Y lo curioso es que se mantenga todavía hoy,

como tú bien has dicho,

hay varios libros que hablan del personaje.

Hay un libro de...

Está en Taurus, por ejemplo, sus "Iluminaciones",

de Jesús Aguirre.

Y yo creo, que esa precisamente, "Iluminaciones",

ese propio título, nos explica muy bien quién y cómo era el personaje

de Walter Benjamin.

Además, como digo, de convertirse en un símbolo de esa desgarradora Europa

a la que él no quiso abandonar,

como hicieron Gershom Scholem, su amigo, que se fué a Israel,

o Adorno, que se fue a EE.UU.

Él decidió quedarse porque él pensaba que todavía podía hacer algo,

y que debía hacer algo por Europa.

Se quedó, y como todos sabemos, acabó su vida en Port Bou.

Él, además, era un hombre que era capaz de ver lo que todos vemos,

la realidad, con sus capas,

y poder darnos una visión en la que esa realidad

la podríamos comprender de otro modo.

Muchas veces, cuando estamos viviendo hoy lo que estamos viviendo,

esta situación terrible,

se echa de menos esa capacidad de interpretar,

de interpretarnos la realidad y devolvérnosla ya iluminada.

Como por ejemplo, todos sus trabajos literarios con Kafka,

era capaz de encontrar cómo debemos de entender a Kafka.

Él decía de Kafka que era un hombre

que se pasaba todo el día intentando ver cómo era su rostro,

sin saber que habían espejos.

Esa forma de entender a los escritores,

de indagar, de profundizar, de hablar de su época y de su tiempo,

de descubrir lo que era la fotografía y de entenderla, y el cine,

porque era justo en el momento

en el que todo esto empezaba a desarrollarse,

es lo que caracterizaba a este pensador de la Escuela de Frankfurt,

que, por otro lado, es una escuela que empieza

y que se liga, profundamente, al mundo judío,

porque hay pensadores que descubren,

que indagan dentro del pensamiento judío,

Hermann Cohen, Levin Ass...

y nos hablan del otro, nos hablan del diálogo que debe de ser la humanidad,

descubriéndonos, desde lo que es la propia filosofía

y enraizado en la filosofía occidental,

incorporando el pensamiento judío.

Esther, cada vez que vemos algún personaje así,

algunos de los personajes que perdimos...

uno piensa, y no lo puedes remediar: cuántos Walter Benjamin perdimos.

Como nos dice la Historia, muchos.

Muchos personajes que, además, no solo que los perdimos,

en el sentido de que dejaron de crear y de existir,

sino que se desgarraron de Europa,

Stefan Zweig, por ejemplo,

es un ejemplo de alguien que sale de Europa

y que no puede continuar fuera.

Fuera, porque ellos son Europa, y de hecho, como decía Hannah Arendt,

somos... somos Atenas y Jerusalén.

Y lo que se quiso es desgarrar ese Jerusalén de lo que somos,

y fue imposible,

porque ellos eran parte también y continuaron siéndolo.

Pero como digo, una fractura

que se intenta, con el tiempo, poder recomponer,

lo que pasa que es muy, muy difícil.

Ha quedado ahí un vacío, una huella que es irrecuperable.

Absolutamente, Esther Behendan, muchísimas gracias, también tú,

por esa capacidad tuya de observar la realidad y reinterpretarla.

Gracias a vosotros.

Muchísimas gracias, y por estar siempre disponible para Shalom.

Gracias, Coty.

Recomiendo, además, libros que son básicos

como los de "Iluminaciones", publicado en Taurus,

como el maravilloso escrito de Gershom Scholem,

que habla de Walter Benjamin,

que es casi una biografía de Walter Benjamin,

a través de la amistad

y de las cartas que se escribieron entre ellos.

Muchísimas gracias, Esther.

Pues, recuperando esa memoria de Walater Benjamin,

esos 80 años que no han hecho sino poner en relieve

el valor de su pensamiento,

nosotros hoy con esta inyección de filosofía, de cariño, de amistad,

y de poner en valor, les decimos y les deseamos, shalom.

Subtitulado por Victoria Sánchez Mayo

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Shalom - Walter Benjamin 80 años después

17 ene 2021

Sus brillantes aportaciones a los campos de la filosofía, la crítica literaria o la historia le llevaron a convertirse en una de las figuras más representativas de la escuela de Frankfurt.

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