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Para todos los públicos Shalom - 75 años de la liberación de Auschwitz - ver ahora
Transcripción completa

Muy buenos días. "Shalom".

Se cumplen 75 años de la liberación de los campos

de Auschwitz-Birkenau

y estamos en el Senado

para participar en la conmemoración de esta liberación de los campos.

Hoy conmemoramos el 27 de enero,

los 75 años de liberación

del campo de concentración y exterminio nazi

de Auschwitz Birkenau.

-En primer lugar, damos paso a las voces de las víctimas.

Por las víctimas judías

interviene don Isaac Querub Caro,

presidente de la Federación de Comunidades Judías de España.

Mientras su Majestad el rey Felipe VI

se encuentra en Auschwitz,

conmemorando el 75 aniversario

de la liberación de este campo de exterminio,

nosotros estamos aquí en el Senado

para recordar y rendir homenaje a las víctimas

del mayor crimen que la humanidad recuerda.

El momento más oscuro y dramático de la historia de los hombres,

la Shoá.

Hoy recordamos el asesinato sistemático

de seis millones de judíos,

mujeres y hombres,

incluyendo un millón y medio de niños.

¿Su crimen?

Ser diferentes.

Hoy recordamos también a hombres, mujeres y niños,

enfermos, discapacitados,

homosexuales, gitanos, republicanos, masones, religiosos,

opositores al fascismo, entre otros,

que fueron víctimas de este proyecto tiránico y cruel.

De esta concepción del mundo que calificó a los seres humanos

de distinto origen y condición en enemigos del Estado.

Hoy recordamos a aquellas víctimas

que gritaron pidiendo auxilio y que nadie acudió a socorrerlas.

Hoy recordamos a las víctimas de la indiferencia

y el apaciguamiento,

a las víctimas de las almas habituadas,

que diría Charles Petrie.

Hoy recordamos y rendimos homenaje a los supervivientes del Holocausto,

testigos presenciales de la barbarie

que albergaron fuerza suficiente para contar al mundo

lo que sucedió.

Hoy recordamos con agradecimiento infinito

a los justos entre las naciones,

quienes salvaron, a riesgo de sus propias vidas

a hombres y mujeres judíos sin pedir nada a cambio.

Señoras y señores,

el Holocausto sigue siendo un enigma,

no por los hechos ampliamente documentados,

sino por las causas.

En los países conquistados o sometidos,

los nazis buscan en primer lugar a los judíos,

privándoles de su libertad, de su dignidad y de su patrimonio

para afinarlos en guetos.

Posteriormente, son deportados a campos de concentración

y de exterminio.

Y a día de hoy, no sabemos reconocer con exactitud

qué llevó a tanta gente a participar en la cadena del mal,

en palabras de Joachim Fest.

Por eso insistimos en que lo que empieza como una tragedia

para los judíos

termina en una catástrofe para la humanidad.

Pero el mal, señoras y señores,

no ha desaparecido.

Aún se sigue agrediendo o matando a judíos

por el mero hecho de serlo.

75 años después,

los colegios judíos y las sinagogas en Europa

deben ser custodiadas y protegidas por la policía,

cuando no por el ejército.

Aquí en España también.

Y es que el odio a los judíos es un virus que muta hoy en día.

El antisemitismo considera al judaísmo

más que como una religión o una raza,

como una nación,

pero el antisemita no admite el derecho de los judíos

a tener su propio Estado en la tierra de Israel.

Lo que quieren de verdad es que no existamos.

El antisemitismo nos ha perseguido siempre

porque los judíos fuimos y éramos diferentes.

Y es cierto,

los judíos hemos luchado siempre por el derecho a la diferencia.

Ahora bien, esto no se resuelve hablando solo del ayer o del mañana,

sino construyendo una buena educación

para las generaciones venideras.

Siempre hemos creído y seguimos creyendo

que la educación y la enseñanza son la mejor manera

de cambiar el mundo y de progresar.

Lo que hace grande a un líder

no es que se preocupe de lo que pueda ocurrir hoy o mañana

sino en la próxima década o generación.

El poder de un líder para transformar la sociedad

radica en su visión a largo plazo.

De nuevo, no se trata solo de luchar contra la miseria,

la ignorancia, la injusticia o la violencia,

sino de mantener ese compromiso vivo a lo largo de varias generaciones.

El Holocausto, señoras y señores,

es la maldad del hombre contra el hombre

llevada a su máxima expresión.

No recordamos esta larga noche de la humanidad por victimismo.

No odiamos ni guardamos rencor.

No obstante, aún se niega el Holocausto,

se propagan teorías acerca de las conspiraciones de los judíos

y se pide el boicot a personas y mercancías procedentes de Israel.

Señoras y señores, todo esto ocurre en el 2020.

Por eso, el rey Felipe VI reclamaba hace unos días en Jerusalén

hacer todos los esfuerzos necesarios

para combatir la intolerancia ignorante,

el odio y la falta total de empatía humana

que permitió y dio origen al Holocausto.

Dice el Talmud:

"No estás obligado a concluir toda la obra,

pero tampoco eres libre de sustraerte o eludirla.

No tenemos la libertad de dejar las cosas como están.

El antisemitismo

afecta por igual a judíos y a no judíos.

Señoras y señores,

nuestra responsabilidad para con las futuras generaciones

es propiciar una educación

que les arme de las herramientas suficientes

para afrontar los retos y desafíos que enfrentarán

y, sobre todo,

para que nunca, nunca, jamás permitan que ningún ser humano

vuelva a sufrir por el hecho de ser diferente.

Un pueblo llega a su mayoría de edad

y adquiere conciencia de sí mismo

cuando estudia su pasado

y se da cuenta que gran parte de su familia

han sido discriminados, golpeados o asesinados

solo por el hecho de pertenecer a su etnia.

Y, entonces,

es dueño de un gran secreto,

un secreto que compartimos la comunidad judía,

la comunidad gitana y otras comunidades

que han sufrido ese exterminio.

Y es que la visión de la realidad no es completa

si no se pasa a través de los latidos del corazón.

Porque la identidad de nuestro pueblo

es el sonido de esos latidos,

las alegrías y las penas de nuestros antepasados

que están con nosotros

cada día de nuestra vida.

No tengo tiempo ahora de explicarles

ni las técnicas ni las cuantías,

pero sí quiero explicarles por qué asesinaron a los gitanos.

El exterminio gitano

fue un exterminio estrictamente cultural.

No les interesaba nuestra cultura.

Siempre recordaremos quién nos dio la fuerza de sus manos.

Y quien pidió la paz y la palabra para defendernos.

Cuando vuelva la música que se ha ido,

los gitanos siempre recordaremos quién nos prestó sus latidos

para que nuestras guitarras

siguieran sonando.

Nunca se había visto,

ni siquiera en los siglos más oscuros de la historia de Europa

que se exterminara a millones de seres humanos,

que se asesinara a niños, a enfermos, a moribundos.

Entre ellos, alrededor de 10.000 españoles republicanos

que estaban exiliados en Francia

fueron deportados a los campos de concentración nazis

como consecuencia de su lucha antifascista,

primero en España y luego en Europa,

luchando contra la ocupación alemana.

Hay que recordar que tanto la Federación

de Comunidades Judías de España

como el Centro Sefarad-Israel

han sido aliados incondicionales

de nuestra asociación,

manteniendo una estrecha relación en múltiples iniciativas,

entre ellas, la participación desde 2006

en la celebración del Día Oficial Internacional

de la Memoria del Holocausto.

Conocer la verdad sobre la historia,

aprender y enseñar sus lecciones no es una opción,

es una obligación,

un deber y nuestra responsabilidad.

Es la única manera de crear anticuerpos para detectar

y resistir a las causas y condiciones que hicieron posible

la mayor catástrofe moral de la humanidad.

Se dice que la historia nunca se repite de la misma manera,

pero actualmente estamos profundamente preocupados

por el creciente ascenso de partidos de extrema derecha

a nivel mundial,

con programas en mayor o menor grado

similares a los fascismos del siglo XX,

con proclamas como: "A por ellos",

con objetivos de exclusión de determinados colectivos

como solución para los problemas

de la actual crisis económica y social.

Solo es nuestra la responsabilidad

de que su sacrificio no haya sido en vano,

comprometiéndonos con el juramento que nos legaron los supervivientes

y luchando por un mundo justo, libre, solidario y en paz.

Estamos aquí porque de las pocas verdades

incontrovertibles que tiene la vida,

está la vida y la muerte.

Estamos aquí porque fueron asesinados,

porque eran diferentes,

porque eran judíos o gitanos,

homosexuales o combatientes contra el fascismo español.

Estamos aquí porque alguien, como bien dijo,

y entendí muy bien en mi adolescencia,

porque como dijo Arthur Rimbaud,

el otro soy yo.

Porque no hay más verdad para entender

lo que hemos construido como humanidad

que nuestra diversidad.

En la diversidad está la libertad de cada uno de nosotros.

Entre todos construimos

el segundo pilar de nuestra existencia,

que es la igualdad radical de todos por diferentes,

y con ese binomio se construye el único sentido

de la justicia posible:

Practicar todo ello porque ello es lo justo.

No vamos a olvidar.

La verdad de sus asesinatos

nos obliga a no olvidar constantemente.

Más allá de los días precisos e importantes como este,

a no olvidar nunca,

a impedir a quienes pretenden que lo hagamos

que no estamos dispuestos,

a quienes lo niegan para no arrostrar el sufrimiento

que esta verdad supone.

Porque sobre sus asesinatos,

sobre el dolor que han dejado los supervivientes

y a sus familias y a generaciones enteras

destrozadas en Europa y en el mundo,

hemos de seguir construyendo la única ética posible

de la convivencia, que es la democracia.

Para eso estamos aquí,

para recordarlos

y para saber que siguen siendo nuestra guía.

Y porque la peor de las indignidades que podemos añadir a sus asesinatos

fuera olvidarlos.

Y para eso trabajaremos desde este país,

desde este Gobierno y en la defensa de esta democracia.

Ellos pagaron con sus vidas

de manera cruel e injusta.

Pagaron por reivindicar la libertad

que como seres humanos les correspondía,

pagaron combatiendo al fascismo.

No hay más camino.

Somos inmensa mayoría en este planeta

quienes pensamos así.

La democracia es el gran elemento civilizatorio

que nos ha costado siglos construir.

No vamos a perderla,

pero aquí estaremos para honrar su memoria.

Quienes los ayudaron fueron, sin duda,

los mejores de aquellos momentos,

quienes se atrevieron a levantar la voz y ayudarles,

son mejores que todos nosotros.

Rindamos dignidad a su recuerdo,

procurando ser los mejores demócratas

en cada una de nuestras responsabilidades.

Tengan presente que así lo hará este Gobierno

al que yo me honro en representar hoy aquí.

Gracias.

Nuestro objetivo hoy aquí no es otro que comprometernos,

como es nuestra obligación,

con el deber ético de recordar y honrar la memoria

de los millones de víctimas

del capítulo más negro de la historia de Europa,

para impedir el olvido en vez de la mentira

y enfrentarlo con valores

y herramientas de una sociedad digna,

la verdad y el conocimiento.

75 años después,

recordamos el exterminio de la población judía.

Las víctimas de la Shoá,

seis millones de mujeres y hombres,

entre los que se encontraban un millón y medio de pequeños,

de niños, de niñas,

masacrados por la barbarie del nazismo.

También recordamos a las decenas de miles de gitanos

y otros colectivos sacrificados

en nombre de una aberrante idea de superioridad

que contradice la propia esencia del ser humano.

Un sentido, recuerdo también, a los españoles en el exilio,

que murieron en su mayoría en campos de concentración,

y a los supervivientes de aquel infierno

cuyos testimonios aún nos estremecen.

Recordarlo no es solo el mínimo homenaje

debido a las víctimas,

sino la mejor forma de evitar que el odio irracional

las siga provocando.

No podemos tolerar el olvido

y mucho menos el negacionismo,

un deber de memoria que es un homenaje,

pero también un cometido en el que las instituciones

debemos estar siempre implicadas.

Porque recordar el Holocausto

y honrar a sus víctimas es también proteger la libertad,

el Estado de derecho y la democracia.

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Shalom - 75 años de la liberación de Auschwitz

23 feb 2020

Este 23 de enero se cumplen 75 años de la liberación de los campos de exterminio de Auschwitz- Birkenau y, como en años anteriores, en diferentes instituciones oficiales se han realizado actos de conmemoración de esta fecha, como el acto celebrado en el senado español.

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