Servir y proteger La 1

Servir y proteger

Lunes a viernes a las 17.15 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5698840
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 827 - ver ahora
Transcripción completa

(SALGADO) Carlos Okoye, ¿de qué comisaría viene?

De Distrito 4. Traslado voluntario.

¿El Merinero este ha visto el vídeo acaso?

No, eso no.

Pero la escena debía de ser fuerte, tórrida.

-¿Llegaron hasta el final? No, no llegaron, ¿no?

Soy yo el cornudo de Distrito 4. Y tienes razón,

me pasé una semana en la cama.

No puede ser. ¿Qué posibilidad hay

de que dos amantes del arte sacro coincidan en la sala de ordenadores

de un barrio como este?

(Música emocionante)

Buenos días. Me han dicho que quería verme.

Pues sí, quería felicitarte.

Enhorabuena, ya eres policía.

Muchas gracias.

Aunque para los compañeros de Distrito Sur,

ya lo eras hace mucho tiempo. Siéntate, por favor.

Y también quería manifestarte nuestra satisfacción

porque te hayan asignado plaza en esta comisaría.

Así podemos seguir contando contigo.

Yo también estoy muy contenta.

Me ha dicho Emilio que ayer estuvo con sus hijos en tu jura.

Estábamos... Estábamos todos.

Supongo que el acto no fue como te lo imaginabas.

Fue mejor de lo que pensaba.

Mi madre y mi tío me hicieron sentir muy a gusto.

Y no se lo niego, me hacía mucha ilusión jurar el cargo...

No me tienes que explicar nada, lo entiendo perfectamente.

Es que todavía no puedo creerme lo que ha pasado con mi padre.

Paula, estás en "shock".

Y es normal.

Cualquiera estaría igual en tu lugar.

Te has enfrentado a una de las situaciones más difíciles

con las que se puede encontrar un policía.

Y has sabido gestionarlo bien.

¿Usted cree? Todavía tengo un nudo en el estómago.

Pero actuaste con profesionalidad,

y tomaste la decisión correcta,

a sabiendas de las consecuencias emocionales.

Yo solo hice lo que pensaba que era lo correcto.

Escúchame, acabas de jurar el cargo.

No tienes que incorporarte aún.

¿Por qué no te tomas unos días? Te vas con tu madre,

y tomas distancia. Gracias, inspectora.

Prefiero seguir trabajando. Me ayudará a no pensar.

Entonces eres de las mías.

Te advierto una cosa,

esto no es vida.

Mire,

no cambiaría mi trabajo por nada del mundo.

¿Y usted?

Tampoco.

Pero también te he llamado para otra cosa.

Ahora que eres oficialmente agente de Distrito Sur,

tengo que asignarte un compañero.

¿Quién va a ser mi binomio?

Espera un segundo.

Carlos, ¿puedes venir a mi despacho?

A la sala de reuniones.

No sé si has podido conocer al inspector Okoye.

No, pero sé que se incorporó ayer.

Viene de Distrito 4 y, según su expediente,

es un policía magnífico.

¿Se puede?

Adelante, Carlos.

Inspector Okoye, te presento a la agente Bremón.

Va a ser tu nuevo binomio.

Encantado. Igualmente.

La agente Bremón juró el cargo ayer,

así que hoy es su primer día de facto.

Y te presento al inspector Okoye, que no conoce el barrio.

Así que podéis empezar dando una vuelta de reconocimiento.

Os cogéis el coche y os vais a patrullar.

Perfecto, así me voy haciendo.

De acuerdo, pues vamos.

Venga.

Buenos días.

-¿Qué tal, compañero? -Despertándome todavía.

-¿Qué tal la búsqueda de piso? ¿Has encontrado algo interesante?

-Sí. ¿Me pones un cafelito, María?

-Te lo pongo en cuanto pueda.

-He tenido que recurrir otra vez a la inmobiliaria.

Me estaba volviendo loco.

No sabía si los contactos eran de internet,

o lo había visto por la calle. -Has hecho bien.

-De hecho, me han mandado esta mañana

varias propuestas y hay un piso que me gusta.

-Ajá. A ver, déjame verlo.

Ah, pues sí, tiene buena pinta.

-A que sí. -¿Cuándo vas a verlo?

-Esta tarde después del turno.

-Haces bien en ir de día. Siempre dicen que son luminosos,

pero luego nada.

-Bueno, según las fotos, parece que sí.

-¡Ah, conozco este edificio!

Este bloque está muy bien.

Es verdad que es luminoso y es todo exterior.

-Perfecto.

-Pero entérate porque creo que hay algunos

donde las tuberías dan problemas.

-¿Y tú cómo sabes eso?

-Es que en algunos edificios

no han sustituido las antiguas tuberías de hierro

y eso hace que el agua salga un poco turbia

por el óxido,

y que los radiadores goteen porque se dilata la junta.

-Alucino contigo.

-¿Por qué?

-¿Estás metida en un foro de expertos en fontanería?

-No, es que yo estuve buscando piso en esa zona

y algo aprendí. -No me engañas, a ti te mola.

Pero no te rayes,

que "hobbies" peores he visto.

-Sí, hay filias muy raras por ahí.

-Oye, ¿y por qué no te vienes esta tarde conmigo

y si pasa tu ITV me lo quedo?

-Vale, esta tarde estoy libre. OK.

Pero no te va a salir gratis el asesoramiento.

-¿Cuánto me va a costar la broma? -Nada, barato.

Quiero que le metas caña al rastreo de mensajes

del móvil de la niña esta del instituto Los Arces.

-No se me ha olvidado, pero he estado superliado

con unas escuchas a unos estafadores.

-Es que la niña lo está pasando fatal.

Y los profesores no colaboran nada.

-Pues yo hago un paréntesis y hoy lo tenemos.

-No te lo he podido poner antes.

-Cóbrate, María, que me voy.

-Gracias.

-Nos vemos luego. -Venga, hasta luego.

-He oído que estás buscando piso.

-Sí. Si te enteras de algo, acuérdate de mí.

-Sí, hombre. ¿Qué estás buscando?

-En principio, un piso con dos habitaciones.

Pero si tiene el salón grande me valdría con una.

-La semana pasada vino una vecina que alquilaba su piso.

Me dijo si conocía alguien de confianza.

-Pero ¿ya está alquilado?

-Sí, se lo quedó Daniela, mi camarera.

-Ella me parece buena chica. -Sí.

El que vive con ella no me aporta mucha confianza.

-Pero ella no tiene la culpa de lo que hizo su hermano.

-No, yo sé que el problema lo tengo con él.

-Con él y con cualquiera que te saque el tema.

Estás muy a la defensiva con eso.

-Ya te dije que no voy a montar más pollos en el bar.

Ya está.

-Yo lo único que quiero hacerte entender

es que Daniela me parece una chica buenísima,

superamable, muy responsable.

Me gustaría que se quedara todo el tiempo posible

y el otro es su hermano.

Es posible que venga a verla y que te lo cruces por aquí.

-Advertido quedo.

-No me malinterpretes,

que igual te lo estás tomando a mal

y no es mi intención para nada.

-No, María, si ya me quedó clarísimo.

Yo sé que me encontraré con él por aquí por el barrio.

Pero...

Pero a él puedo evitarle,

mi cojera es para toda la vida.

-Lo sé, lo siento.

-No te preocupes, María. -Ahí te dejo esto.

Hasta luego.

-Raquel no vuelvas a hacerme esto.

Dijiste que tardabas un rato

y este tío lleva media hora esperando.

-Perdona.

Oye, este será de fiar, ¿no?

-El primero que no quiere escándalos soy yo.

Así que no te preocupes por los clientes.

Este es comerciante de quesos,

viene de Cuenca. Da la impresión de que está casado.

Así que solo quiere distraerse.

Está en la 201. No te equivoques, ¿eh?

-Gracias, guapo.

-Ni guapo ni feo. ¿No se te olvida nada?

Eso está mejor.

-Hola, padre. Dígame, ¿ha descansado bien?

-Sí, aunque la almohada era dura para mi gusto.

-Diré al servicio que se la cambien.

-Mis cervicales se lo agradecerán.

Y dígales también que suban toallas limpias.

El sumidero de la ducha se ha atascado

y he tenido que usarlas todas.

-Si lo arreglaron la semana pasada. -¿Cree que miento?

-No, es la empresa de mantenimiento, que no andan muy finos.

-A lo mejor debería llamar a alguien más competente.

-En el transcurso del día se lo volvemos a arreglar.

-¿Esa chica que me he cruzado en el ascensor

es del servicio del hotel?

Me gustaría dejarle una propina por las molestias.

-No. ¿Raquel? No, es esteticien.

Se dedica a la manicura, pedicura, etc.

-Ya entiendo.

-Padre, ¿le apetece desayunar aquí en el hotel?

Desde el seminario me acostumbré

a las comidas frugales y los placeres sencillos.

Con un café voy listo.

-Pues por compensarle lo de la ducha está invitado.

-Si es por eso, haré el esfuerzo.

-Dígame, ¿qué le trae por aquí por Madrid?

-Vengo por trabajo.

-Como la mayoría. Turistas verá usted pocos aquí.

-Me envía una fundación para la que trabajo.

Soy ponente en un congreso de arte sacro

que hay esta semana cerca del Retiro.

-Interesante. Fíjese qué casualidad.

Un cliente del hotel trabaja en la archidiócesis de Valladolid.

En conservación, creo. -Si que es una casualidad.

-A lo mejor se conocen.

-¿Me puede indicar dónde está el bufet?

Tengo poco tiempo.

-Por ese pasillo, tuerce a la derecha

y encontrará el salón donde se sirve el desayuno.

Tiene que entregar esta tarjeta.

-Muy amable. Y no se olvide de la ducha.

-Cuando regrese estará arreglada.

(HOMBRE) -"Mantenimientos Carrizosa.

Deje un aviso y le contactaremos".

-¡Que te den, Carrizosa, a ti y a tu servicio...!

Sí. ¿Ángel Moreno?

Joaquín Rodríguez, el director del hotel Novasur.

¿Te acuerdas? Sí. Oye, mira,

quizá haya un puesto de trabajo que te puede interesar.

(Timbre carcelario)

-Hola, Verónica. Qué bien verte.

-¿Cómo te encuentras?

-Ahora muchísimo mejor.

-No tienes buena cara. ¿Has dormido bien?

-No.

No, pero pensaba que esto iba a ser mucho peor.

El módulo en el que estoy es bastante tranquilo.

¿Y Paula? Ayer juraba el cargo en Ávila.

¿Estuviste con ella?

-Sí, fuimos tu hermano, los niños y yo.

-Estuve todo el día pensando en ella.

Le dije que iba a estar y no pudo ser.

-¿Hasta cuándo piensas fingir que no pasa nada?

-Solo me preocupo por mi hija.

Fue uno de los días más importantes de su vida.

-Iba a serlo, pero tuvo que detener a su propio padre.

¿Cómo crees que se sintió?

-Yo no pensaba que esto fuera a acabar así.

Ni siquiera sé cómo he acabado aquí.

-Yo te lo voy a contar: a base de mentiras.

-Todo nos iba bien, pero llegó Malena

empezaron sus chantajes

y pensaba que si te enterabas te perdería para siempre.

-¿Intentas que me sienta responsable?

-No, no... -No consiento que utilices

nuestro matrimonio para justificar la muerte de dos personas.

-Solo quiero que entiendas qué fue lo que pasó.

No quería perderos, ni a ti ni a Paula.

-¡Haberlo pensado antes de acostarte con esa chica!

Mateo, has matado a una persona.

-La muerte de Malena fue un accidente, debes creerme.

-¿Y lo que vino después?

-Lo que vino después fue culpa de Andrés.

Yo no podía pensar con claridad y me fie.

Cuando me di cuenta era demasiado tarde.

-¿Y no tenías otra salida que pagar a una persona

para que cumpliera tu condena?

-En ese momento no había otra alternativa.

-Mateo, ¿y la muerte de este hombre? ¿También fue culpa de Andrés?

Porque tu amigo del alma ya no puede defenderse.

No puede, se suicidó. ¿Y sabes por qué creo que lo hizo?

Porque ya no podía aguantar con esta carga.

-Si Andrés no hubiera estado en nuestras vidas...

-Pues creo que gracias a él

ahora sabemos cómo es Mateo Bremón.

-Siento mucho todo lo que ha pasado.

Lo que me tranquiliza es que estando aquí

sé que no voy a poder haceros mucho daño.

Porque, aunque tengo un buen abogado,

pasaré muchos años en la cárcel.

-Dime quién te lleva.

-Alfaro.

-Le conozco.

Es un penalista de prestigio.

¿Ha pedido libertad provisional?

-Denegada. Peligro de fuga.

-Escúchame bien, Mateo.

Cuéntale toda la verdad y hazle caso en lo que te diga.

-Lo único que me preocupa es Paula.

No puedo dejar de pensar en cómo me miraba

durante el interrogatorio.

Lo vi en sus ojos.

Me odia.

-Fue muy duro para ella.

-Necesito verla,

tener una conversación de padre a hija,

no de sospechoso a policía.

-No creo que quiera verte.

-Pídeselo tú, a ti te hará caso.

-Su tiempo ha terminado. Acompáñeme.

-Pídeselo, Vero.

Necesito verla.

-Flipo con la gente.

Si nos llegamos a separar, ese tío mata al ciclista.

Sí, pero el peatón tenía razón.

Porque el ciclista se ha metido en la acera,

ha estado a punto de atropellarle y liarla muchísimo...

Pero eso no justifica la paliza que le ha dado.

¿Quieres café? No, gracias.

Bueno, me imagino que...

cuando le den el parte de lesiones pondrá la denuncia.

De todos modos, de eso que se encargue la ODAC.

Ya he tenido bastante con tramitar la detención del peatón

"too fast too furious".

No habrás puesto eso en la denuncia.

Paula, ¿tengo cara de poner eso en la denuncia?

(GIME BROMEANDO)

Venga ya. (RÍE)

Yo pensaba que lo de Kabul era una "sobrada" de los compañeros,

pero, viendo la que se lía por una discusión,

no me imagino cuando suceda algo gordo.

Bueno, no hagas mucho caso a los chismes.

Oye, gracias por no haber sacado el tema de mi mujer

y de los cuernos, porque, como bien sabes,

los rumores están más que confirmados.

Sí. Algo he oído, pero poca cosa.

Tú también sabrás que hace unos días

detuve a mi padre por asesinato y homicidio.

Sí, lo vi en redes.

Debiste de pasarlo fatal.

Está siendo difícil. Ya me imagino.

Oí un par de comentarios, pero eran todos de apoyo hacia ti.

Y pensarás que es por peloteo.

No, todos hablaban con sinceridad y respeto.

Y solo eran un par de compañeros.

No es que piense que se tiran todo el día hablando de chismes.

Tranquilo, estoy acostumbrada. Soy la sobrinísima del comisario.

Ya, pero ¿cómo te acostumbras a eso?

Yo soy incapaz de oír cuchicheos y hacer como si nada.

Miras hacia otro lado y ya está.

Y perdona, lo mío comparado con lo tuyo es una chorrada.

No digas eso. Lo digo porque es verdad.

Y quería aprovechar para decirte...

Bueno, hace poco que nos conocemos,

pero a veces está bien hablar con alguien de fuera.

Tú y yo vamos a ser binomio, vamos a pasar mucho tiempo juntos,

y si un día necesitas hablar estoy aquí para lo que quieras.

Gracias, de verdad.

Pero ahora mismo no me siento preparada.

Oye, ¿no sabrás de algún piso o habitación en alquiler?

Me dijiste que compartías.

Sí, pero no... No tengo ni idea.

Ya entiendo por qué ibas haciendo fotos por la calle.

¡Sí! A todos los carteles de "Se alquila".

¿Y no has mirado por internet? Sí, he mirado.

Y me han timado. ¿Qué ha pasado?

Resumiendo: estaba desesperado por salir de la casa

que compartía con mi mujer y cogí lo que encontré.

Un piso de estos que alquilan por días.

Pero ¿no fuiste a verlo?

No, porque las fotos me convencieron.

Pero al llegar allí me encuentro con que las bombillas

cuelgan pelonas del techo, los muebles hechos un desastre...

¡Menudo cuadro!

Madre mía, es para reírse, la verdad.

Y estoy deseando irme de allí pero estoy temiendo

que no me devuelvan la pasta que di por adelantado.

¿Es mucho dinero?

No... Una semana.

Lo mejor es que pase el tiempo y seguir buscando mientras.

Bueno, seguro que pronto encuentras algo.

Es solo una mala racha.

Venga, ¿seguimos trabajando?

Vamos.

-Tiene usted una colección muy completa.

Con distintos estilos, en los que predomina el barroco.

El favorito de su marido.

-Él estaría encantado de oír los elogios de un experto.

-Ojalá hubiera podido conocerle.

Dios lo guarde en su gloria.

-No me explico por qué se lo tuvo que llevar tan pronto.

-A veces el Señor pone a prueba nuestra fe,

pero debemos mantenernos fuertes.

-Lo intento, créame.

-Dígame, Cuca, ¿no ha pensado en continuar

con este legado de coleccionista?

-No... Él era el entendido.

Yo aunque quisiera no podría,

con mi pensión me llega para lo justo.

-No tiene que avergonzarse por esa cosa.

-¡Ay! Mi marido era muy buena persona,

pero incapaz de ahorrar un céntimo.

Cuando falleció y vi la cartilla,

casi me desmayo delante del notario.

-Su marido le dejó un gran legado digno de un museo.

-¡Sí!

Todos nuestros ahorros están colgando de las paredes.

Pero yo tengo que pagar una derrama de la comunidad

y no sé cómo lo voy a hacer.

-¿Y no piensa vender alguna pieza?

-No, Ricardo no querría que me deshiciese de nada.

-Tampoco querría verla pasar penurias por una derrama.

-Todas las piezas las compró con mucha ilusión...

Y tampoco me veo capaz de elegir cuál vender.

-Si me pregunta, yo elegiría el relicario.

Tiene mucha aceptación entre el público entendido.

-No, el relicario era uno de sus favoritos.

Además, en el congreso hay un tasador,

Juan José Toro. ¿Lo conoce?

-Me suena.

-Tiene mucho prestigio en la profesión.

Si usted me permite, yo podría llevarle el relicario

y que él lo tasase, sin compromiso.

Y, ya con el precio,

uste me dice si lo vende o no. ¿Qué le parece?

-Bueno, si es así, puedo dejarle el álbum.

-No, para una tasación una fotografía es insuficiente.

Si me dejase llevarle el relicario,

lo tocarían solo manos expertas.

-¿Y me lo devolvería esta tarde?

-En cuanto lo vea el Sr. Toro, se lo devuelvo.

-Ay, perdóneme, pero...

es la primera cosa importante que hago sin él.

-Tranquila.

-Bueno, pues cuanto antes vayamos a mi casa a recogerlo...

-No, déjeme a mí, yo la invito.

A ver si sale la chica.

No me has comentado nada de tu visita a Mateo.

¿Tan mal te ha ido?

Me he quedado tocada.

Sí, ha sido duro, la verdad.

¿Cómo le has visto?

Ha sido raro.

No mostraba ningún tipo de remordimiento.

Intentaba justificarse. Todo el rato.

Y creo que por primera vez en la vida decía la verdad.

Mateo se ha enterrado en sus mentiras

y nos ha arrastrado a todos. No sé cómo no me di cuenta.

Emilio, no te culpes. A mí la primera, me ha enredado.

Nos ha engañado a todos.

Tenía una vida estupenda, una familia que le quería,

no tenía problemas económicos...

Tuvo miedo de perder todo eso.

Sí, tienes razón, eso es lo que ha pasado.

Es un mazazo esto para todos,

pero tendremos que intentar superarlo.

Emilio, hay otro tema.

Me ha pedido que le diga a Paula que quiere que lo visite.

¿Y qué vas a hacer?

No lo sé. Estoy tentada de no decirle nada.

Hombre, yo creo que deberías decírselo.

A pesar de todo, sigue siendo su padre, ¿no?

Sí, pero no sé si le conviene ahora...

No quiero que sufra más.

Paula es fuerte.

Además, es una decisión que tiene que tomar ella.

No sé. -Hola.

-Hola, cariño.

-¿Habéis pedido ya?

-No, te esperábamos. -¿Qué tal, Paula?

¿Te voy poniendo algo de beber?

-Un agua helada, por favor. -Vale.

¿Qué tal tu primer día oficial como agente?

¿Quién me lo pregunta, mi tío o el comisario?

Los dos.

Si me pregunta mi tío, le diré que ha sido aburrido,

me he pasado el día enseñándole el barrio al nuevo.

-No habrá sido para tanto.

-Y si me pregunta el comisario, le diré que gracias a esa patrulla

hemos parado una pelea callejera.

-¿Qué ha pasado?

-Un ciclista y un peatón, que se han enzarzado.

Vaya primer día.

¿Y tú, mamá, qué tal en Soto del Real?

-Ha sido duro ver a tu padre allí.

-Ya. Que no te dé pena. Tiene lo que se merece.

-Paula, a tu padre le gustaría que fueras a visitarle.

Me ha pedido que te lo diga.

Sé que no es una buena idea,

pero tu tío tiene razón, tienes que decidirlo tú.

-Bueno, yo ya sé lo que quiero. ¿Vosotros lo sabéis?

(Música melancólica)

-Sí. Serían nueve habitaciones y faltaría una.

¿Seguro que nadie quiere compartir habitación?

No, para esas fechas no encontrará habitación en ningún hotel.

Haremos una cosa:

reserve las nueve,

y yo me comprometo a liberar la décima.

Si no en nuestro hotel, en otro de nuestra cadena.

¿De acuerdo? Bien, lo hacemos así.

Le paso a mi compañera para que le coja los datos.

Que paguen ya. -Perfecto.

Hombre, Ángel. Te ha costado un rato llegar, ¿no?

-Estaba en la otra punta de Madrid, repartiendo currículums.

-Ya. Es que ha surgido algo y me he acordado de ti.

Quizá tenga un trabajo que te puede interesar.

-¿Y qué tendría que hacer?

-Necesitamos a alguien para el mantenimiento,

reparaciones...

También tendrías que ayudar a los clientes

con el equipaje. ¿Y tienes carné?

-Sí.

-Así puedes aparcar coches, con eso te sacas buenas propinas.

-Sería como un comodín,

de estos chicos que hacen un poco de todo.

-Es lo que hay. Si te interesa, bien.

Y tendrías que pasar una prueba, claro.

-¿Ahorita?

-¿Puedes ahora?

Te enseño una ducha que se atasca y lo vemos.

-¿Arreglo la ducha y ya está?

-Tendré que ver cómo te manejas con estas reparaciones.

Si arreglas la ducha, el puesto es tuyo.

-Va bien. Nada más, saber cuál sería el sueldo.

-Eso lo hablamos luego. ¿Tienes herramientas?

-No, si estaba yo...

-Vale. Vamos al cuarto de mantenimiento a ver qué hay.

-Disculpe que la haya hecho esperar.

-Al contrario, gracias por ayudarme.

-Gracias.

-¿Cómo le ha ido con el tasador?

-Mire, el señor Juan José Toro

ha destacado el trabajo de orfebrería

y ha alabado lo bien conservado que está.

-Ah, entonces será fácil de vender.

-Aunque tengo una mala noticia.

Su precio va a ser más bajo de lo que usted cree.

-¿Por qué?

-El señor Toro consultó en un informe de obras internacional

y comprobó que...

que está muy por debajo el valor...

del relicario de lo que esperábamos.

-No puede ser.

Mi marido era muy cuidadoso con lo que compraba.

Falso no puede ser. -No, falso no es.

Lo que ocurre es que no es único.

-Ah, y al no ser único su valor se devalúa.

-Eso es. Sí.

Por eso, aunque la pieza es muy pequeña,

implica que el valor es más pequeño también.

-¿Cuánto me darían por él?

-El señor Toro ha estimado su precio

en cien euros. -¿Cien euros?

Ni siquiera me llega para pagar la derrama.

-Lo siento muchísimo.

-Bueno. -Quizás haya otra solución.

-¿Cuál?

-¿A cuánto asciende la derrama de la comunidad?

-Debo casi 300 euros.

-Si usted me permite,

yo podría comprar el relicario por esa cantidad

a través de la fundación para la que trabajo.

Seguro que alguna iglesia humilde aceptaría encantada

un relicario sotero.

-¿Haría eso por mí?

Seguro que mi Ricardo ha tenido que ver en todo esto.

Que usted y él se llamen igual para mí fue una señal.

-Espero que esto le haya hecho recuperar su fe

en los designios del Señor.

-Puede que a veces sepa lo que hace.

-Mira, deja lo que estés haciendo y vete rápidamente

a limpiar la 408, 409 y 410.

Llegan en media hora.

-Vale, voy.

-¿Qué, arreglada la ducha? -Sí.

Disculpe, ¿le puedo hacer una pregunta?

-Sí, claro, dispara.

-¿Para qué me necesita si ya tiene empresa de mantenimiento?

-Sí, pero no estoy contento con sus servicios.

Y, o esto funciona, o los clientes no vienen.

-Sí, eso lo entiendo perfecto.

-Necesito alguien que pueda arreglar esas averías rápidamente.

Y no que venga Carrizosa a hacer las cosas tarde y mal.

-¿Y cuál sería mi cargo, encargado de mantenimiento?

-No sé lo que pondrán los de Recursos Humanos,

pero alguien polivalente, que lleve maletas o repare una avería.

Si te interesa, bien. Si no... -Sí, me interesa.

Es por saber el sueldo, los horarios...

-Salario mínimo interprofesional.

No nos podemos permitir más ni depende de mí.

Pero con las propinas te puedes sacar un sobresueldo.

Más adelante se podrían revisar las condiciones.

Y, en cuanto al horario, variable.

-¿Cómo? Es que no escuché.

-Variable. Depende de la temporada, de la ocupación.

Como cualquier hotel. ¿Tú no vives cerca?

Si pasa cualquier cosa, te acercas.

-O sea, que me quede en mi casa de guardia por si pasa algo.

-¡Pero qué guardia, ni que fuésemos cirujanos!

Casi nunca pasa nada, pero si pasa hay que arrimar el hombro.

Todos, no solamente tú.

-Sí, ya veo.

-Pues ¿te interesa o no?

-¿A qué hora quiere que esté mañana?

-A mediodía. Como a esa hora hay menos gente,

puedes limpiar el "parking".

-Vale. A las 12:00 estaré aquí.

-Cuento con ello. -Gracias.

Hasta luego.

Es justo lo que busco: un piso amplio y luminoso.

Vale.

¿Cuándo podría ir a verlo?

Sí, por mí perfecto.

¿Serías tan amable de darme la dirección exacta?

Mucho mejor. Así seguro que no la pierdo.

Vale.

"Ok". Chao.

¿Qué tal? ¿Qué te pongo?

(DUDA)

Un piso luminoso y con terraza no tendrías, ¿no?

Ya. El alquiler está complicado.

Incluso en este barrio. Parece que todos nos mudamos.

Es que mi experiencia

está siendo, cuanto menos, regulera.

Perdón. ¿Me pones una tónica, por favor?

Claro que sí.

(Móvil)

Muchas gracias.

Estoy viviendo en un piso que pillé por internet,

que miré unas fotos... Y menudo chasco.

Menos mal que solo pillé una semana.

Imagínate la situación. Si te enteras de algo...

Te aviso. Por favor.

Por cierto, soy Carlos.

Daniela, encantada.

Igualmente, Daniela.

Bueno.

Bueno. Supongo que nos veremos mucho por aquí.

Mis compañeros suelen venir mucho a La Parra.

Sí, cada día. ¿Sí?

¿Te apetece algo de picar? Bueno, ¿qué tienes?

Carlos.

Inés.

Bueno, si necesitáis algo, estoy en la barra.

Gracias.

¿Qué haces aquí?

En comisaría me han dicho que estabas aquí.

¿Tienes un momento para hablar?

(DIÁLOGO LEJANO)

-¿Quién es?

-Un excamionero de Transportes Quintero.

Le conoce bien.

-¿Y te fías de él? -Sí.

Somos viejos conocidos.

-¿Te ha contado algo interesante de Quintero?

-Que en su época era un pez gordo.

Dice que toda la droga que llegaba a Algeciras era suya.

En fin, que tenía un emporio y todos le rendían pleitesía.

-Eso salió en prensa y se puede leer en internet.

-Sí, también dice que tuvo problemas con un narco colombiano

y que estuvo prófugo.

-Eso me da igual. ¿Es de fiar o no es de fiar?

-A ver, me dejó muy claro que es un hombre de palabra.

Y, aunque ya no pinta nada en el negocio del narcotráfico,

pero es una vieja gloria.

-Bueno, eso dirán de ti, ¿no?

Que tienes nombre y contactos.

-Y hay que cuidarlos. Nunca sabes lo que puede pasar.

Lo que está claro es que la ruta del sur

no ha vuelto a ser lo mismo sin él.

-Ya. Pero si vuelve se podría recuperar, ¿no?

-No sé. Aquello ahora es una locura.

-Mi padre siempre dice que hay que pensar a lo grande.

-Si piensas a lo grande, te pasan cosas grandes.

-Imagina que contásemos con una ruta segura que atravesase Europa.

Seríamos los reyes del mambo.

Y eso pasa por Quintero y la ruta del sur.

-Yo tengo mis dudas. Pero, de todos modos,

¿qué información le vamos a dar de Vlado Khan?

-Sabemos que está en Túnez.

-Y nada más. Y de eso hace semanas.

-Pero podemos averiguar.

-Además, no sabemos por qué quiere encontrarlo.

-Mira, Abel, esta es una oportunidad de oro.

Quintero me necesita y yo lo voy a aprovechar.

-¿Y enemistarte con uno de los mayores criminales de Europa?

-Abel, por favor,

confía en mí.

Venga, anda.

Es que no son solo los cuernos, Inés.

Soy el hazmerreír de Distrito 4.

Ojalá pudiera volver atrás y no haberlo hecho.

Perdóname.

¿Qué supone que te tengo que decir, que está todo bien,

que lo he olvidado? Pues no.

Lo mío con Luis está terminado.

Aquello fue un calentón, nada más. No lo creo, Inés.

Un calentón no es algo que se tiene con un compañero.

Te prometo que no hay nada entre nosotros.

Un calentón se tiene en una noche de juerga.

Mira mi móvil.

Revisa los mensajes.

Hace tiempo que no nos escribimos.

No quiero leer esos mensajes. Le he bloqueado.

Necesito que comprendas

que no es algo que se olvide de la noche a la mañana.

No puedo perdonarte así sin más.

Además, tampoco me hace gracia

que sigáis allí los dos juntitos

mientras yo me he tenido que venir aquí.

Ha pedido el traslado a otra comisaría.

¿Ahora ha pedido el traslado? Sí.

Menudo desgraciado es. Carlos, por favor.

Todo el mundo se merece una segunda oportunidad, ¿no?

Lo único que te pido es que lo intentemos.

Lo nuestro no se soluciona volviendo sin más.

Carlos, yo te necesito.

Esto ha sido solo la gota que colma el vaso,

pero nuestros problemas vienen de antes.

Es eso lo que deberíamos resolver.

Sí. Pero juntos.

No vamos a arreglar nuestro matrimonio separados.

¿Por qué no vuelves a casa?

Haré todo lo que me pidas. No.

Te lo prometo. Para, por favor.

Déjalo estar.

Soy incapaz de perdonarte de la noche a la mañana.

Lo siento mucho,

pero no puedo.

Y yo también te quiero,

pero estoy muy dolido contigo.

Creo que lo mejor es que...

nos demos un tiempo.

¿Cuánto? ¿Una semana, un mes? No lo sé yo tampoco.

No sé si deberíamos hablar, si deberíamos vernos...

Solo sé que necesito aclararme la cabeza y luego...

pues ya veremos.

Pues, si eso es lo que necesitas,

respetaré tu decisión.

(SUSPIRA)

¿Va todo bien?

La verdad, he tenido días mejores.

Mierda. El piso.

¿Serías tan amable de cobrarme? Sí.

Chao, Daniela. Chao. Suerte.

Gracias.

(Sirena lejana)

Está bastante bien el piso.

¿Qué opina la experta?

-Pues a ver...

Sí. Los radiadores están estupendos.

Solo tendrás que purgarlos un poco de vez en cuando.

Y por lo visto la presión del agua va bien.

Está fenomenal.

-Y...

Parece poco ruidoso.

Creo que me lo voy a quedar.

¿Hola?

Hola, soy Carlos Okoye. Hablamos antes. ¿Se puede?

¡Pero bueno! ¿Qué hacéis aquí?

¿Vais a vivir juntos?

¡No! -No, no, eso no.

-El piso es para él solo.

Yo estoy aquí por "hobbie".

¿No está el de la inmobiliaria?

Sí, ha ido a tomar un café

para que viéramos el piso tranquilos.

-Tú tenías cita ahora, imagino. Sí.

Bueno, se me ha ido la olla con el tiempo

y he llegado antes.

Pero el portero me ha dicho que podía subir

aunque hubiese gente. No os importa, ¿no?

No, no importa. ¿No? -No, claro que no.

Muy bien. ¿Qué tal está el piso?

Pues está de coña. Me lo voy a quedar.

¿Sí?

Me da pena que hayas hecho el viaje para nada.

No, no pasa nada.

Definitivamente, hoy no es mi día.

Pero es muy espacioso. ¿Te interesa que compartamos?

Bueno, llevo mucho tiempo viviendo solo y me gusta.

Ya. Entiendo.

Ya que estoy, no te molesta que lo vea, ¿no?

No, no importa. Así te haces una idea.

-Adelante. Sí, claro.

Gracias.

Tío, pero ¿cómo has sido tan seco?

Que lo está pasando muy mal.

-Ya lo sé, ayer me contó toda su vida.

Tú imagínate vivir con él. No.

No.

-Pues yo no lo veo mal, alquilarle una habitación.

Así compartís los gastos...

Y será temporal, seguro que quiere volver con su mujer.

-No voy a compartir piso con un separado y con sus neuras.

Que no, que no. Si tanto te gusta, te lo llevas a tu piso.

-Están todas las habitaciones alquiladas, no puede ser.

-Eso será. Madre mía, Iván.

No me extraña que te lo quedes, está de película.

He visto una persiana atascada, pero ya te la he arreglado.

Y dile al dueño que te cambie la goma de la mampara.

Vale. Otro punto.

Gracias, Carlos, se lo diré.

Pues, nada, creo que me voy a ir.

Aunque es pronto. ¿Os apetece tomar una cervecita?

No me apetece irme a casa.

Ya. Yo es que no puedo. Imposible.

Hoy no. -Yo he quedado.

Pues, nada, chicos. Que lo paséis muy bien, ¿eh?

Ya nos vemos en la próxima.

Sí, nos vemos en la comisaría.

Hecho. Buenas noches.

Chao. Chao.

(LARA CONTIENE LA RISA)

¡Ay, pobre!

Pero es un manitas. Tendría el piso niquelado.

-Sí, si a mí me da pena,

pero el hogar de uno no se comparte.

Es una cosa seria.

-¿A quién llamas? -Al de la inmobiliaria.

Sí. Hola. Mira, soy Iván Díaz.

Sí, el último al que le has enseñado el piso.

Nada... Sí, lo único...

la goma de la mampara. Habría que cambiarla.

Por el resto, me encanta.

Y, si no hay inconveniente, me lo quedo.

-¿Te apetece tomar una cerveza?

-Pero ¿no habías quedado?

-Sí, perdona. Sí, sí.

Vale, cuando me digáis me paso por allí y firmamos.

(Música suave)

Hola. -Hola.

¿Qué te pongo?

-Pues un vermú.

Por favor.

Y, si puede ser con una aceituna y un trocito de manzana, perfecto.

No te había visto antes. ¿Eres nueva?

-Sí.

-He venido a hablar con tu jefe. ¿Le podrías avisar?

-Mi jefe no está.

Si tienes alguna queja, me lo puedes decir a mí.

-Por ahora, ninguna.

Pero, vamos... Venía a hablar con él.

Ahora, no me importa esperar.

-Fernando está cenando. No creo que tarde.

-Ese acento...

Tú eres la que llamó pidiendo que liberásemos a Quintero.

-Y tú eres Eva Velasco.

-Encantada.

-¿No me quieres decir tu nombre?

El otro día, cuando hablamos por teléfono,

si se puede decir que hablamos, no te imaginé así.

-Así, ¿cómo?

-Así.

-Aquí tienes a Quintero.

-Gracias por cubrirme. Puedes irte a casa.

-La he reconocido.

La que llamó el otro día pidiendo que te liberásemos.

-Hasta luego, Hanna.

-Hasta luego, Hanna.

"Hanna", me gusta.

El nombre, digo.

¿Es tu socia o algo así?

-Haces demasiadas preguntas.

No me gusta hablar de los demás a sus espaldas. No voy a hacerlo.

-Sí que debes de confiar en ella, para haberla involucrado.

-Mira, si no has venido a hablarme de Vlado Khan,

será mejor que te largues, estoy muy ocupado.

-Me interesa tu oferta.

Pero no tengo todos los datos de donde está Vlado.

-En ese caso, te puedes olvidar de la ruta del sur.

-Vlado tenía mucha gente trabajando para él en España.

Quizás puedo conseguir algún contacto.

-Bueno, vamos avanzando. Hace un momento no sabías nada.

-A ver, chico, nada...

Sé que no se fue a Francia, como piensa la policía,

sino a Túnez.

-Si ese tipo lleva ya dos o tres semanas en Túnez

ahora podría estar en cualquier sitio.

-Totalmente de acuerdo.

Lo raro es que no esté en contacto con sus hombres en España

o que ellos no tengan algún tipo de información.

-Sí, es raro.

-Yo busco a los hombres de Khan, te informo.

El resto es cosa tuya.

A cambio quiero la ruta del sur.

-Esto es un "quid pro quo".

Tú me das una pista y yo te doy un contacto, nada más.

Si quieres la ruta del sur,

tendrás que ofrecerme la cabeza de Vlado en bandeja.

Y con una manzana en la boca.

-Me gusta. Que así sea.

Cuando llegue ese momento será cuando tengas la ruta del sur

para ti sola y tus negocios.

-¿Sabe dónde se aloja?

-Sí, en una casa parroquial de Distrito Sur.

Santa Teresa.

-Da gusto hacer negocios con gente así.

-Es una obra única.

En el congreso no consta como ponente ni como asistente.

-A mí esto no me huele bien.

-¿Se acuerda de la joven que vimos en recepción ayer?

La esteticién.

-Habitación 312.

Habrá que preguntar al tasador si reconoce el documento.

O sea, que me han estafado.

Lo averiguaremos.

¿El periodo de prueba no era de dos meses?

-Sí, pero ha habido que ampliarlo. Cosas de la gestoría.

Pero tranquilo, si cumples no vas a tener problema alguno.

No sé a quién se le ocurre hacer una cosa así.

Un psicópata, ¿no? Quiero a los mejores.

Dáselo a Guevara y Alonso.

Se oyen las voces desde el despacho.

Si tienes algo que decirme, hazlo.

Por favor, ya me ocupo yo.

Es de los que necesita marcar el territorio.

¡Es que no siempre es de la misma forma!

Me da una de cal y una de arena. ¡No sé a qué atenerme!

¡No lo sé!

Servir y proteger - Capítulo 827

29 oct 2020

Verónica tiene un duro encuentro con Mateo en la cárcel.
Eva acepta el trato de Quintero. Lo ayudará a encontrar a Khan a cambio de que Quintero le entregue la Ruta del Sur para mover sus cargamentos de armas.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 827" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 827"
Programas completos (900)
Clips

Los últimos 2.429 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos