Servir y proteger La 1

Servir y proteger

Lunes a viernes a las 17.15 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5697262
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 826 - ver ahora
Transcripción completa

Queda detenido por el asesinato de Marina Torrent y Jesús Otero.

Tiene derecho a guardar silencio.

Tiene derecho a un abogado. De no tenerlo, se le asignará uno.

-No sé cómo vamos a hacerlo, pero tendremos que superar esto.

-Pues no sé a ti, pero a mí me va a costar mucho.

Me has usado de escudo para ocultar el crimen de Malena

y tu doble vida.

Lo tenías todo y lo has tirado por la borda.

Te confundes, no ha estado en la cárcel.

-Este miserable cometió un atraco,

y, en la huida, me atropelló y me dejó cojo.

-Fue un error, pero pagué por él.

-Cuando vi que ese coche venía a toda velocidad a por mí...

pensé que me mataba, que no lo contaba.

-Aquí no hay ningún Fernando Quintero.

-"Qué raro porque es su teléfono.

Si no le veo en la plaza en dos minutos,

entrego las pruebas

de vuestra implicación en la huida de Vlado Khan".

(QUINTERO) -Es la hija de un traficante de armas,

Enrique Velasco, alias el Balas.

-¿El siguiente paso? -Sentarnos a esperar.

Esas pruebas nos dan ventaja.

-Ha de tener una razón poderosa para buscar a Vlado

sin esperar que lo haga la policía. Hay que saber por qué.

-Yo sé que ayudaste a ese tío a salir de Madrid,

lo que quiero saber es cómo y dónde está ahora.

Estoy dispuesto a compartir contigo la ruta del sur.

-¿Qué me darías exactamente?

-Todos mis contactos en las aduanas, todos.

Te aseguro que son 100 % fiables.

(Música emocionante)

¿De acuerdo entonces? Sí, está bien.

Si te parece importante matizaré esos puntos

antes de mandarlos a Jefatura.

Perfecto.

Es increíble que no haya llegado todavía.

¿Cuánto retraso lleva?

40 minutos. Me sabe mal, pero voy a tener que irme.

Vete tranquilo, lo recibo yo. Aunque no de buenas maneras.

Tengo que pasar por casa, cambiarme, recoger a los niños

y luego ir a por Paula y Verónica.

La familia al completo.

Ojalá.

Disculpa, lo he dicho sin pensar.

No pasa nada.

Vete tranquilo, yo me encargo.

Toma el expediente.

Carlos Okoye.

¿De qué comisaría viene?

De Distrito 4. Traslado voluntario.

Bueno, a ver si se digna a venir.

Oye, dale la enhorabuena a Paula de mi parte.

Descuida. Adelante.

Inspector Carlos Okoye, supongo. El mismo. Siento el retraso.

No sé cómo he quedado dormido. Ayer estaba muy nervioso,

me dieron las tantas... Lo siento.

Ahórrate las explicaciones para el inspector jefe Salgado.

Yo tengo algo importante que hacer y llego tarde por esperarte.

Buenos días. Bremón.

¿Él no sería...?

Emilio Bremón, su comisario.

Madre mía, qué desastre.

¿Le he invitado a sentarse? No, lo siento.

Siéntese. Sí.

Perdón.

Y deje de decir perdón, ya lo ha dicho cinco veces.

Lo siento.

Vaya, ya van seis.

Yo no soy así,

soy una persona muy responsable.

Puede ver mi hoja de servicios. Ni una falta.

No está mal,

pero te advierto que este es un distrito muy exigente.

Así que vas a tener que ponerte las pilas.

Estoy deseando comenzar.

¿Puedo saber por qué has pedido el traslado?

Necesitaba tomar distancia.

Un cambio de aires. Acabo de dejarlo con mi mujer

y no estoy pasando una buena racha.

¿Demasiada información?

Suficiente, ya veo por qué no das pie con bola.

Lo sé, soy divorciado. Vaya.

Yo creo que hay posibilidades... Para, no quiero saber más.

Voy a llamar a un agente para que te enseñe esto

y te haga el "tour".

Te instalas tranquilamente

y te pones al día de los casos abiertos.

¡López!

¿Le he dado permiso para tocar eso?

Es que estaba aquí...

Es muy bonito...

Bonito, ¿no? ¿Es un pavo?

Venga, espero que mañana vengas más descansado.

Nos hacen falta buenos policías,

ahora más que nunca.

¿Qué quiere decir? Ya lo irás descubriendo.

Andando.

Okoye...

-Mírala, como un guante.

-Si no fuera por las ojeras y el bajón.

-Las ojeras ni se notan.

Y el bajón se te olvida en cuanto veas a los mandamases.

-Vas a conseguir que tenga aún menos ganas.

-Escucha una cosa, has aprobado una oposición,

una formación en la academia de Ávila,

has hecho las prácticas en la comisaría de tu tío...

Mira las cosas con distancia.

-He visto morir a compañeros,

me he llevado un navajazo,

el mayor criminal al que he detenido se escapó,

y he detenido a mi padre por homicidio.

-Bueno, pues tú vas ahí y haces lo que tengas que hacer.

¿La gorra y los guantes?

-Ahí. -Vale.

No te separes de ellos ni para cagar.

Queda fatal hacer esperar al rey, al ministro

y a tus compañeros porque te falta la gorrita.

Verídico. -¿Qué dices, tía?

-Te lo juro. Con un sol que hacía en Ávila...

¿Y a quién le faltaban la gorra y los guantes?

Y todos esperando que llegaran los de repuesto.

Un cuadro. -Tú siempre dando la nota.

-Una hace lo que puede.

-Oye, gracias por intentar animarme.

-¿Lo he conseguido?

(Timbre)

Pero, Paula, ¡estás espectacular!

-¡Usted debe de ser la madre de la futura expepinillo!

Yo soy Lidia.

-Sí, Paula me ha hablado mucho de ti.

-¿Sí? Fatal, seguro.

Bueno, yo os dejo. Tú, disfruta.

-Gracias.

¿Quieres un café? -Sí.

Pero me lo hago yo, no te manches el traje de gala.

¿Qué, nerviosa?

-La verdad es que no tengo muchas ganas.

Seguro que mis compañeros se han enterado de todo.

-Nadie tendrá el mal gusto de hablarte de tu padre.

-Solo hace unos días le estaba diciendo

que se pidiera el día para pasarlo en Ávila, y ahora...

Y ahora mira.

-Va a ser diferente de como lo habíamos imaginado.

Pero si alguien se merece esa graduación eres tú.

Te lo has currado mucho.

-Y eso que a ti no te hacía gracia que fuera policía.

-Por nada del mundo, pero mírate.

-Si llego a saber que iba a acabar deteniendo a papá...

-Lo habrías hecho igualmente.

Tienes vocación, talento...

Tienes que estar muy orgullosa. Hazme un favor,

prométeteme que entrarás con la cabeza alta.

-Lo intentaré.

-Vámonos, que tu tío está al llegar.

(Móvil)

-Es Karim.

-Tenemos que irnos, Paula.

-Hola, Karim. Qué bien que te hayas acordado.

-Es tu tío, está abajo.

-Sí, entiendo que no puedas venir porque estás liado.

¡Las llaves!

Sí...

No, si me ha hecho mucha ilusión, en serio.

-¿Qué me dice? ¿Le ha gustado? -Buenísimo.

-El aguacate es buena opción para el desayuno.

Aporta mucha energía, pero no cae pesado.

-Buenísimo, me lo apunto. -Me alegro.

-Buenos días.

-¿Qué le pongo? -Un café solo, por favor.

-Y a mí cóbrame, anda.

-Serían 3,50.

-Muy bien.

¡Ay, qué vergüenza!

Es que juraría que tenía un billete de diez,

pero lo tengo que haber gastado.

-No se preocupe, después me lo pasa.

Muchos clientes hacen eso.

-¡Pero tú a mí no me conoces!

-Bueno, sé que se llama Cuca,

que está esperando que la llamen del centro cívico

para alguna actividad para gente mayor.

¿Actividades culturales o algo así?

Sé que es viuda y que no tiene ordenador.

-Todo eso te he contado en tan poco tiempo.

(RÍE) ¡Cómo somos los viejos!

-No diga eso. Me encanta que me hagan plática.

-Pues como tengo que sacar dinero para comprar, a la vuelta te pago.

Y ya de paso...

me meto en el centro cívico a trastear en los ordenadores.

-Como quiera, por mí no hay prisa.

-Muchas gracias, reina. -Hasta luego.

-Perdona, ¿me pones un cruasán? -Claro que sí. ¿Algo más?

-Sí, a lo mejor puedes ayudarme.

Necesito conectarme a internet.

¿Conoces algún locutorio cerca?

-Pues podría ser el centro cívico.

Queda aquí al frente a la izquierda y le saldría gratis.

-Mira qué bien. ¿Y qué tal funciona?

-Genial. Dan cursillos, conferencias,

asesoría legal... Los vecinos están encantados.

-¿Qué tipo de cursillos?

-Pues de todo, supongo.

No lo sé muy bien, porque soy nueva en el barrio.

Eso tendría que preguntarlo allí.

-Tal vez lo haga. Muy amable, gracias.

-De nada.

(Teléfono)

-¿Entonces es verdad que existe el vídeo? ¿No es un bulo?

-No, es verdad. Está todo grabado.

-Madre mía, qué bochorno, ¿no?

-Allí no se aburren. Igualito que yo abajo.

Bueno, venga, hasta luego. -Hasta luego.

-Hola. Y esta es la sala de descanso.

El café está malísimo.

-¡Hola! -Noticia, ya no soy la nueva.

Te presento al inspector Okoye. Ella es Lara Muñoz.

Carlos, un placer.

Encantada. Se agradecen refuerzos.

¿Salgado os ha puesto juntos? No. Aún no tengo binomio.

Estoy como quien dice aclimatándome.

Estupendo. -Qué suerte,

a mí me asignaron el caso más chungo.

Debe de ser porque no he empezado con buen pie.

Anoche no pude dormir y esta mañana se me han pegado las sábanas.

¿Te has dormido el primer día? Sí.

¡Bravo! A Salgado le habrá encantado.

-Sí, Salgado impone mucho, pero no se ha comido a nadie.

-Porque tú no rindes cuentas con él.

Es que tenemos otra jefa, Miralles.

-Esa es la buena, pero yo no he dicho nada.

¿Es la que supervisa la UFAM? Sí.

Y coordina Seguridad Ciudadana. Te lo sabes todo.

¿Cómo se llama el del bigote que hemos visto?

Merino.

¿No? Espera.

¡Merinero!

Sí, es un personajazo... Ya le conocerás.

Parece que está al margen de todo porque trabaja en los calabozos,

allí abajo... Pero se entera el tío de todo.

Me acaba de contar un chisme tremendo.

En Distrito 4 hay un binomio

que se han liado y nadie lo sabe.

-¿Chico y chica?

-¿Qué importa? -Para imaginármelo.

-Estaban ahí en la sala de interrogatorios

interrogando a un sospechoso que seguían desde hace tiempo.

Y consiguen que confiese. ¿Queréis café?

No, muchas gracias.

Y se quedan solos.

Y una vez que se quedan solos empiezan a enrollarse

ahí a saco... ¡Y las cámaras seguían grabando!

Y no se enteraron. -Muy bien, discretitos.

¿Merinero ha visto el vídeo acaso?

No, eso no puede rular, sería delito.

-O igual es un bulo.

-Pero Merinero dice que no, que ha hablado con García,

que es otro compañero de Distrito 4,

que este sí que ha visto el vídeo...

Y la cosa es que la escena debía de ser fuerte,

bastante tórrida.

-Ya. Pues mira, que disfruten, ¿no?

Sí, que disfruten.

Igualmente, seguro que es una exageración,

porque García es un bocachancla. ¿Lo conoces?

Sí, yo soy de ese distrito.

¡Anda!

¿Y no habías oído hablar de la historia? Pasó hace nada.

Ya, pero no tenía ni idea.

Me debió de pillar con el traslado. O es un bulo, os lo digo.

Oye, ¿el azúcar?

En el armario.

-Chicos, yo me voy, que ya terminé la pausa.

Encantada, Carlos, bienvenido.

Muchas gracias. Adiós.

-¿Al final tomas café?

Sí, necesito energía para esta mañana.

Está asqueroso.

-¡Ay, pensarás que soy una pesada!

-No, si yo estoy aquí para esto.

Tiene que ir aquí, que es el buscador.

¿Qué quiere buscar?

-Los mejores rosetones del gótico en España.

-Escribes aquí.

Y ahora tiene que darle aquí, hágalo usted.

¡Ya está!

¡Muchas gracias! -De nada.

Buenas, ¿le puedo ayudar en algo?

-Buenos días. Igual yo puedo ayudarte a ti.

-Este es un centro laico.

-Olvídate de esto. Vengo a ofrecerme como voluntario.

-Le puedo dar el contacto del almacén de alimentos.

Siempre necesitan gente.

-Sería un desperdicio, soy experto en arte sacro.

Religioso. -Ya.

Y me han dicho que aquí organizáis conferencias.

-Pues sí,

pero yo no sé si una charla así aquí...

Tendrá su público, imagino. -Seguro.

Entre la juventud no apasiona el tema,

pero entre la gente mayor suele tener mucho éxito.

-¿Las ha hecho más veces?

-Sí, decenas de ellas.

Pero nunca en Madrid.

Le estoy ofreciendo una primicia.

-¡Ah!

Bueno, pues mándeme toda la información al "mail".

Envíeme todo a este "mail": su currículum...

bueno, todo lo que es el material,

y un breve resumen de lo que va a ser la conferencia

y lo valoraremos.

-Si queréis la conferencia tiene que ser para ya.

Voy a estar solo unos días.

-Ya. Pues qué pena,

pero es que no... no vamos a poder hacerla

porque esto lo organizamos con un mes de antelación...

-¿Y no se puede improvisar, que se corra la voz?

Hay que aprovechar que estoy aquí.

-Ya, pero no hay hueco, y no voy a cancelar otra actividad.

Lo siento mucho.

-Lástima. En fin, la intención era buena.

-Lo sé. Bueno, mándeme el material y lo vemos para la próxima vez.

-Muy bien.

Siento no poder ayudarle más. -Igual sí puedes ayudarme.

Necesitaría imprimir desde internet, será una página.

-Claro. Póngase en ese ordenador, si quiere.

-Perfecto.

Carlos, esta es María, la responsable de alimentar

a media comisaría.

-Bienvenido a tu casa. Muchas gracias, María, un placer.

Te advierto que tengo buen saque.

No tienes valor a comerte todo lo que te ponga.

De entrada te voy a poner una tapica de bienvenida.

Así sí, ¿eh? Ya verás.

Tiene muy buena pinta todo.

No lo sabes tú bien.

Y dices que vienes de Distrito 4, ¿no?

Sí.

¿Conoces a alguien?

Bueno, compartí un caso con la oficial Segarra.

¡La oficial Segarra, qué buena mujer!

Es subinspectora, ¿lo sabías?

No, hace tiempo que no sé de ella. Con quien sí tengo cierta amistad

es con García.

Bueno, no sabéis lo que me contó ayer.

Algo nos han contado.

Se te ha adelantado Merinero, que es un cotilla.

-¿Cotilla? -Sí, pero...

yo no le daría credibilidad, quizá es un bulo,

porque nadie ha visto el vídeo.

-García lo ha visto. -¿Y tú le crees?

-Con todos los detalles que me ha dado

es difícil que me haya mentido.

-Carlos me ha dicho que es un bocazas.

Bueno, bocazas...

No sé si sois muy amigos.

Más o menos. ¿Y tú no sabías nada de esto?

No, no. Al final con el traslado...

Pues es raro

porque allí parece ser que es la comidilla.

-¿Me lo vais a contar u os dejo sin café toda la semana?

-¡Ay, perdona, María!

Que a un binomio en Distrito 4

les han pillado liándose tras un interrogatorio.

-Morrear es muy poquito. Parece ser que...

-Bueno, el caso es que estaban las cámaras grabando

y no se dieron cuenta.

-¿Llegaron hasta el final?

No llegaron al final, ¿no?

Prácticamente, se ve que saltaban chispas entre ellos.

No tuvieron en cuenta la cámara. -¡Madre mía!

-Pues a mí me parece bonito.

Precioso.

-¿Que te pillen montándotelo con alguien y te graben sin saberlo?

-No, lo que me parece bonito

es esa pasión, el no poder aguantar para besar al otro.

-Y la clandestinidad, que da morbo.

-Bueno, no es la primera pareja de policías que se enrolla.

Yo he visto desfilar algunas metiéndose mano.

-Pero estos dos no son pareja.

-¿En serio?

Ese dato no lo tenía yo.

-Resulta que ella está casada.

-¿Qué me dices? Entonces sí que no.

Si es una infidelidad ya no lo veo bien.

-Pero es que eso no es lo peor.

-¿Hay más todavía?

-Lo peor es que... ella está casada con un policía

y además es de Distrito 4.

-O sea que le han puesto los cuernos al pobre

en su propia comisaría. -Pobrecico.

-Imagínate, tú en la comisaría y estos dos montándoselo.

-Madre mía, con qué cara va ese hombre

a trabajar en la comisaría. Es para encerrarse

y no salir en toda la semana.

-Él o la parejita, porque parece que no se cortan.

-Yo si soy él me pido el traslado de distrito.

-Y yo, desde luego.

-¿Qué pasa?

(Música cómica)

(CARRASPEA)

Bueno, ya está todo dicho aquí.

Lo admito, soy yo, el cornudo de Distrito 4.

Y sí, me pasé más de una semana sin salir de la cama.

¿Estáis contentos?

Lo siento muchísimo, Carlos, no lo sabíamos.

-¿Cómo no me paras y me dejas hablar?

Porque pensaba que no ibais a hablar de esto.

Pensaba que cambiándome de comisaría

podría pasar página, pero veo que no.

Lo único que quiero es olvidarlo,

pero veo que no va a ser fácil.

Inspector, lo siento. Ya está, ya está.

Si me disculpáis...

Hay que ver lo bien que está uno calladico.

¡Paty! ¡Paty, por favor!

Ay...

Sí que estamos buenos.

-Señora, ¿necesita ayuda?

-Ay, pues si no le importa...

No sé lo que le pasa, creo que lo he roto.

-¿Le ha echado un vaso de agua encima?

-¡No!

-¿Le ha pegado un ladrillazo?

-Tampoco, de momento.

-Pues seguro que tiene solución.

Vamos a ver

cuál es el problema.

-Pues que no va.

Ha salido un mensaje, le he dicho que sí y se ha muerto.

-Pero si ha desactivado el wifi.

-¿Es grave?

-Ojalá todos los problemas tuvieran una solución tan fácil.

Ya está, arreglado.

-Muchísimas gracias, padre.

¡Pero no puede ser!

Yo colaboro en esa web.

-¿En serio? Es buenísima.

Busque lo que busque siempre acabo aquí.

-¿Qué posibilidad hay de que dos amantes del arte sacro

coincidan en la sala de ordenadores de un barrio como este?

-Será una señal.

-No le quepa duda. Y dígame,

¿le gusta el gótico concretamente?

-Tengo predilección por el románico y el gótico.

Me transmiten mucha paz.

Pero mi marido era más de barroco, fíjese.

Él era el experto.

-Perdone, se me ha alargado la llamada.

-No te preocupes, el padre me lo ha solucionado todo.

-Ah, me alegro. -No ha sido nada.

-Lo que necesite, estoy aquí. -Gracias de todas formas.

-Por cierto, no me he presentado. Mi nombre es Ricardo.

-¡Como mi marido!

Mi difunto se llamaba Ricardo.

-Hoy es el día de las casualidades.

-Cuca. Un placer, padre.

-¿Me pones un café solo doble, por favor?

-¿Para llevar?

¿Estás buscando piso?

-Ten, cóbrate.

-Iván, ¿verdad?

Quería decirte que ni mi hermano ni yo

sabíamos que trabajas en este comisaría

y que siento lo que pasó el otro día.

-Bueno, déjalo estar y tráeme el cambio.

-Siete años encerrado dan mucho que pensar.

Ángel está muy arrepentido de lo que hizo.

-Te he pedido el cambio, tengo prisa.

-Lo siento.

-Mira, no quiero ser borde, pero quería dejar una cosa clara.

Yo vengo aquí a tomar café.

Si vuelves a mencionar a tu hermano dejaré de venir.

-Entiendo. No volverá a suceder.

-¡Hola!

-¡Hola!

-Oye, ¿estás bien?

-Sí, claro. ¿Qué te pongo, Paty?

-Conmigo no hace falta que disimules.

He visto lo que ha pasado.

-Ya. Es que solo a mí se me ocurre tocarle el tema.

Está claro que no quería hablar conmigo

ni de mi hermano ni de nada.

-Yo creo que has hecho bien.

No me mires así, es verdad.

Los problemas hay que afrontarlos, y eso es lo que has hecho.

Luego las cosas no han salido bien, pero tú has puesto de tu parte.

-En fin, gracias por animarme.

Ahora así, ¿qué te pongo?

-Pues un botellín y un pincho de tortilla.

Desde que estoy en el centro cívico valoro más la tortilla de María.

-¿Antes no te gustaba?

-No, me encantaba.

Pero de verla todo el día estaba cansada de ella.

Y ahora la echo mucho de menos.

-¿Estás contenta en el nuevo trabajo?

-Muchísimo. De verdad, no me puedo creer

que esté trabajando en lo que trabajo.

Oye, por cierto, tu hermano no ha venido por allí.

-Ah, sí, es que no le he dicho todavía.

No quiero que se vuelva a llevar otra decepción.

-Pero ¿y eso por qué?

-Con el paro que hay, imagino que atendéis a gente normal

y no quiero que Ángel se sienta menos que el resto.

-Ya, Daniela, pero así no estás ayudando a tu hermano.

No puedes protegerle del mundo.

Y en el centro cívico hay muchos programas de reinserción.

-¿Sí, tienen otros casos como él de expresidiarios?

-Hay extoxicómanos, gente que vive en la calle,

gente que está en riesgo de exclusión social.

Intentamos ayudar al que más lo necesita.

-Ya. Pues sí, me han podido los prejuicios.

-Si la gente quiere rechazar a Ángel,

que lo hagan, no seas tú quien le cierre las puertas.

-Qué tonta.

Voy a escribirle para decirle que te vaya a ver.

-Muy bien.

-Y gracias.

(PATY SE RELAME)

-¿Cómo es que no le había visto antes por aquí?

-Porque es la primera vez que lo piso.

Pertenezco a la fundación de la diócesis de Zamora.

He venido al X Congreso de Restauradores y Conservadores.

-¡Ah! Sí, claro.

Cuando llamé, no quedaban entradas.

-Todos los años pasa lo mismo.

Este año estoy de ponente.

Es una lástima que no venga, hablaré de las tallas góticas.

-¿Y no tendrá invitación para mí?

-No, pero puedo intentar conseguirle una.

-No, déjelo. Pensará que soy una aprovechada.

-No, déjeme que mueva los hilos.

Por preguntar no pierdo nada. Si consigo una, la llamo.

-¿Y cómo ha venido a parar aquí?

El congreso está por la zona del Retiro.

-Los caminos del Señor son inescrutables.

Y las arcas de mi diócesis

no se pueden permitir un piso céntrico.

Estoy alojado en una casa parroquial,

Santa Teresa. ¿La conoce?

-Sí, conozco todas las iglesias y parroquias de Madrid.

Las modernas no, esas no valen nada.

-Que no son pocas.

-Solía ir con mi marido a una distinta cada domingo.

Asistíamos al oficio y visitábamos la iglesia.

Me daba mucha paz.

-¿Y ya no lo hace? ¿Ya no va a misa?

-Que Dios me perdone, pero se me hace cuesta arriba ir sola.

-El Señor lo comprenderá,

pero también se alegrará si vuelve a su casa.

-Es que me siento más sola que nunca asistiendo a misa.

-¿Y qué dice su confesor?

-Ya ni me acuerdo de la última vez.

-Si usted me permite,

puedo ser su guía espiritual durante los días que esté en Madrid.

-Pero estará muy ocupado con el congreso.

-Siempre hay tiempo para ayudar al prójimo.

Se nota que usted necesita hablar.

-No quiero ser una carga para nadie.

-No lo será. Si el Señor me ha puesto en su camino,

por algo será.

-Él sabe lo que hace.

-Apúnteme su teléfono.

Y, si le consigo la acreditación,

la llamo y, si no, también. Prometido.

-Es usted un ángel.

-Buenas. ¿Eres el nuevo inspector?

Sí, Carlos Okoye.

Iván Díaz, UIT.

Te he visto antes, llevabas los cascos puestos.

Sí, tengo las orejas planchadas de tanta escucha.

Me imagino. Yo llevo un día... Ni te cuento.

Los comienzos siempre son difíciles.

Y si todos hablan de los chismes de los que quieres huir, peor.

No te sigo. Yo vengo aquí a trabajar.

¿No te has enterado?

Serás el único, porque ha corrido como la pólvora.

Ya te digo que estoy en la cueva todo el día...

Como al final te enterarás, te cuento.

Soy Carlos Okoye,

el cornudo de Distrito 4.

Mi mujer me puso los cuernos con un compañero

en la sala de interrogatorio, con una cámara grabando.

Pues... Primera noticia, no me hacen falta más detalles.

Tampoco te rayes...

Lo tuyo se cura con el tiempo, ¿sabes?

Yo voy a ser siempre el cojo

en cualquier distrito en el que curre.

Visto así... Lo tuyo en dos días está olvidado.

A no ser que sigas insistiendo en presentarte como el cornudo...

Así que bienvenido, compañero.

Muchas gracias, Iván. De nada, nos vemos.

Y perdona por abordarte así.

No sabes lo que es que todo el mundo esté hablando de ti.

Me lo puedo imaginar.

No te haces una idea de lo que es enterarte así

de que te están poniendo los cuernos.

¡Estaba pasando delante de mí!

¡En mis narices, y no me daba cuenta!

Creía que era feliz con mi mujer, nos iba muy bien,

y de la noche a la mañana me cambió la vida.

Me quedado sin vida, sin curro, sin casa, sin mujer.

A veces los planes saltan por los aires de un día para otro.

Es que no sabes qué es lo peor.

¿Qué es lo peor?

Que sigo enamorado de mi mujer.

Nada, date tiempo.

Piensas que es raro, ¿verdad?

Debería odiarla. ¿Debería odiarla, Iván?

Es que no puedo. No me sale.

La quiero demasiado.

Es lo que tiene estar enamorado.

Exacto. Entonces no es raro, ¿no?

Bueno, yo qué sé.

Es que acabo de conocerte.

-Carlos, estás aquí, quería hablar contigo.

-Todo tuyo. Ánimo, ¿eh? Gracias.

Qué majo el chico de la UIT. Sí.

Oye, creo que te debo una disculpa.

Te aseguro que yo no soy de chismes,

pero era una manera de romper el hielo.

Tranquilo, si la culpa no es tuya.

Es la camarera esa cotilla que estaba en el bar.

Bueno... Es mi mujer.

Y es la dueña del bar. Vaya.

Mejor nos olvidamos, ¿no? Sí.

Por favor. Necesito poner la cabeza en otra cosa.

¿Por qué no hablas de algún caso?

Me ha dicho Salgado que me familiarice con algún caso.

Sí, me parece muy bien.

Supongo que habrás oído hablar

del asesino de policías.

Algo he oído, pero no tengo todos los detalles.

Resumiendo: hay un compañero asesinado, muerto,

y otro con un balazo, aunque consiguió salvarse.

Al parecer alguien nos tiene en el punto de mira.

Y de todos los distritos tenía que venir a este.

Pues sí.

Cuéntame más.

Bien...

Lidia y yo encontramos una relación

entre ambas víctimas.

-¡Paty!

Hola. ¿Te acuerdas de mí?

-Claro, Ángel.

Qué bien que te hayas decidido a venir.

-Bueno, por intentarlo no pierdo nada.

-Nosotros vamos a echarte una mano en lo que podamos.

-Gracias.

-¿Qué tal ha ido todo, Paty?

-Bien, sin novedad. ¿Qué tal la reunión con la junta?

-Bien. Larga, pero espero que sea fructífera.

-Seguro que sí. Mira, te presento a Ángel,

es el hermano de Daniela. -Mucho gusto.

Paty me ha dicho que has salido recientemente de la cárcel

y tienes problemas para encontrar trabajo.

-Sí. Cuando voy a pedir trabajo y les digo que estuve en la cárcel,

o me cierran la puerta en la cara

o me invitan a retirarme.

-¿Tienes estudios?

-Bueno, a ver, la educación básica. Va a ser complicado, ¿eh?

-Tu hermana me dijo que hiciste algún curso en la cárcel.

-Sí, estudié Electricidad y Fontanería.

-Por eso podemos empezar.

-Sí, claro que sí.

Creo que puedes seguir formándote.

Tenemos cursos que te pueden interesar.

Carpintería, informática...

Si te gusta ese campo, podrías seguir estudiándolo.

-Sí, me encantaría,

lo que pasa es que me urge el trabajo,

porque necesito ayudar a mi hermana económicamente.

-Ya, el sueldo de camarera es muy justito.

-Esta semana fui a una ETT

y me dijeron que lo mío es un caso imposible.

Que hay mucha gente con estudios y experiencia

agarrando trabajos de mierda, y un exconvicto...

-Por suerte, nosotros no tenemos el mismo tipo de criterios.

-Y trabajamos con empresarios que saben que estamos

en un programa de reinserción.

-¿Y son muchos?

-No, no son muchos.

-Pero estamos trabajando en conseguir más.

-¿Les puedo hacer una pregunta?

¿La gente que viene con ustedes logra reinsertarse?

-Te voy a ser sincero, hay gente que sí y gente que no.

Muchos que no.

Pero la gente que sí lo hace consigue rehacer su vida.

-Eso es lo que quiero.

-Una pregunta, ¿qué pasó con el trabajo de mensajero?

-¿Cómo sabes?

-María me dijo que habías encontrado algo.

¿Y de repente como que no...?

-Es que no encajaba yo ahí,

no era un trabajo para mí.

-Mira, Ángel, quiero ser claro contigo en esto,

no estás en posición de elegir.

Estás en posición de aceptar lo que venga.

Y es importante que lo tengas claro.

Te cuestionas si no era para ti... Tendrás que aceptar lo que haya.

-No te preocupes, yo no soy ningún llorón,

yo acepto el trabajo que sea, mientras sea legal.

-¿A qué te refieres con que sea legal?

¿No era legal el trabajo en la mensajería?

-Le agarré miedo a la moto. Me da vergüenza aceptarlo,

pero es que me dio miedo y ya no podía ni subirme.

-Pues si tienes miedo a la moto, ya está.

Es importante que no desfallezcas, que no bajes los brazos,

que sigas constante para ganarte una oportunidad.

-De acuerdo, gracias.

-Vamos a empezar por apuntarte en la bolsa de trabajo.

-Sí, genial.

-Vamos a la sala de ordenadores y rellenas la ficha.

-Oye, pero igual... Me vas a tener que ayudar,

porque yo con la tecnología... -Tranquilo, para eso estamos.

(Música melancólica)

-No veas el momentazo, nena. Es que, como no paro,

venga a tirarle de la lengua a Elías.

-Bueno, es que la historia tiene tela.

-Me dirás: una pareja que se lo monta

en la misma comisaría donde trabaja el marido.

-¿Y este chico no dijo nada hasta el final?

-No. Ojalá nos hubiera parado, pero no.

Como él no quería que se supiera que él era...

el damnificado, ya me entiendes.

-Yo tengo que decirte algo antes de que te enteres por ahí.

Algo que pasó cuando saliste a la compra.

-¿Qué ha pasado?

-Vino Iván, el chico que le gritó a mi hermano

y me pidió un café.

Entonces se me hacía raro servírselo así sin más

y le quise pedir disculpas.

Le dije que Ángel estaba arrepentido,

pero... -No te dejó terminar de hablar.

-Me dio un "cortón" que me dejó tiesa.

-Bueno.

Dale tiempo. Para él tampoco tiene que ser fácil.

-Y me imagino que para ti tampoco es agradable esta situación.

-Bueno, "esta situación".

Él ya me dijo que no se iba a repetir ese numerito.

-Ah, no, eso tenlo seguro.

Mi hermano no vendrá más por el bar, así que tranquila.

-¿Qué me estás contando?

¿Que tu hermano no va a venir a verte, viviendo en el barrio?

¡Por favor! -Te lo digo en serio, María.

Tu clientela procede de la comisaría

y no quiero que pierdas dinero

por tener a la hermana de un expresidiario.

-¡Bueno, bueno!

La película que te estás montando.

Escúchame, tú no tienes culpa de que el chico que quedó lisiado

trabaje en la comisaría de al lado.

-Si lo hubiésemos sabido, no estaríamos aquí.

-Pues el caso es que estáis, ¿no?

Y yo estoy muy contenta contigo, ya te lo dije.

-Gracias.

-Y si Iván ha vuelto después de aquel percance,

no tiene sentido que no venga porque le hayas pedido disculpas.

-Pues no.

Pero es que ha sido tan incómodo...

-Bueno, mujer, dale tiempo.

Además, te voy a decir una cosa.

¿No es casualidad que los tres hayáis recalado en el barrio?

-¿Qué quieres decir?

-Pues que en esta vida todas las cosas pasan por algo.

Y dile a tu hermano que venga cuando le dé la gana,

que de Iván ya me encargo yo.

-Vale.

Gracias.

(Música electrónica)

-¿Y si no acepta?

-Lo hará, solo es cuestión de tiempo.

-No sé, ¿eh? Ayudarnos a encontrar a Vlado es peligroso

y él es muy cruel con los traidores.

-Sí, ya sabemos cómo se las gasta, pero ¿sabes qué?

Cuando le ofrecí la ruta del sur

a cambio de que me dijese donde estaba ese rumano

lo que vi en sus ojos no fue miedo, sino ambición.

Y eso es lo importante.

-¿Y esa ruta cuánto abarca?

¿Desde el Estrecho a Madrid?

-De Marruecos al norte de Europa puede vender sus armas donde quiera.

-¿De ida o de vuelta? Gran negocio.

-Por eso sé que no dejará pasar esta oportunidad.

-¿Y por qué no le llamas tú?

-No, la pelota está en su tejado,

ella tiene que hacer el próximo movimiento.

-Un tercio, por favor.

-Voy a ir a por hielo.

-Aquí tienes.

-Un segundo.

-Gracias. -De nada.

Pensaba que me tendrías de sujetavasos.

-Preferiría que jugaras conmigo.

-No puedo, estoy trabajando.

-Ya, es que eres una chica muy ocupada.

-Pues sí, quizás.

-Sí, porque no me has llamado ni una sola vez.

-Lo siento, tenía intención de hacerlo,

pero no he encontrado hueco.

-Para mí cualquier momento es bueno.

Pero no es mi estilo ser la que va detrás.

Oye, que si te molesto, me lo dices. No quiero...

(Móvil)

-Ahora tú también tienes mi número.

A ver quién aguanta más sin llamar a la otra.

-¡Hombre, ya estáis aquí!

¿Qué tal, cómo ha ido la jura?

-¡Muy bien!

Por fin he dejado de ser una pepinilla.

-Me parece muy bien.

En comisaría ya la considerábamos una más.

-Ha sido tan emocionante... Tus primos lo han grabado todo.

-Ay, sí, qué monos.

Todo el rato saludándome. Y mi tío...

estaba con una sonrisa de oreja a oreja.

-A tu tío le caía la baba.

-No me extraña, no es para menos.

Para él será muy especial ver cómo su sobrina se gradúa,

además bajo su mando...

Bueno, que normal,

para él habrá sido un día muy memorable.

-Ya, sobre todo después de lo que ha pasado con mi padre.

Es lo que ibas a decir. -Sí, lo siento.

-Pues ¿sabes?, al final nadie me ha mencionado a mi padre.

Aun así yo no me lo he quitado de la cabeza,

pero no ha conseguido nublarme el día.

-Me alegro mucho, esa es la actitud.

-¿Y sabes quién me ha llamado?

Karim.

-¡Anda! Se ha acordado entonces. -Sí, me ha hecho mucha ilusión.

-¿Y el momento gorra qué tal?

-La he lanzado con todas mis fuerzas.

De verdad, Lara, que ha sido muy guay.

-¡Me siento tan orgullosa, cariño!

-Y yo también. Me voy a descansar, os dejo.

Disfrutad. Chao.

-Estoy muy contenta de que hayas podido disfrutar

de tu graduación, a pesar de todo.

-¿Sabes, mamá? Alguien sí ha mencionado a papá.

-No me digas. ¿Quién?

-El tío.

Me ha pedido que conserve el instinto policial.

Que gracias a él papá no se ha salido con la suya.

-Paula, ya que has mencionado a tu padre...

-¿Qué?

-Que he estado dándole vueltas y he tomado una decisión.

Mañana voy a ir a verle.

-¿Estás segura?

-Sí. Necesito mirarle a los ojos y entender.

Si no le doy la oportunidad de explicarse, me quedará la duda.

Necesito cerrar el capítulo.

-Vale, pues hazlo.

(Música suave)

(Móvil)

Tú ganas, te he llamado primero. ¿Contenta?

-Sí, me encanta. Pero no puedo usar el móvil en el curro.

Da mala imagen. -No hay problema.

¿Me cobras?

-¿Te vas ya?

-Sí. Mañana madrugo.

-Qué pena. Te iba a decir de hacer algo mañana.

-Me encantaría, pero mañana es imposible.

Yo también estoy ocupada.

-Me estás vacilando.

-No, es de verdad. Toma.

Te veo pronto.

(Música "rock" romántica)

Ahora que eres oficialmente agente de Distrito Sur,

tengo que asignarte un compañero.

Adelante, Carlos.

Inspector Okoye, te presento a la agente Bremón.

Va a ser tu binomio.

Ella no tiene la culpa.

-No, el problema lo tengo con su hermano.

-Y con cualquiera que te saque el tema.

Estás muy a la defensiva.

-Ya te dije que no voy a montar más pollos en el bar.

-Raquel, no se te ocurra hacerme esto.

Dijiste que tardabas un rato

y el tío lleva esperando media hora.

-Perdona.

Oye, este será de fiar, ¿no?

-El primero que no quiere escándalos soy yo.

No te preocupes por los clientes.

Soy Joaquín Rodríguez, director del hotel Novasur.

¿Te acuerdas? Sí.

Creo que tengo un puesto de trabajo que te puede interesar.

-Ayer juró el cargo en Ávila. ¿Estuviste con ella?

-Sí, fuimos tu hermano, los niños y yo.

-Le dije que estaría y no fui.

-¿Hasta cuándo piensas fingir que no pasa nada?

-Ay, mi marido era muy buena persona,

pero incapaz de ahorrar un céntimo.

-¿Y ha pensado en vender sus piezas? En el congreso hay un tasador.

-Me ha pedido que le diga a Paula que quiere que lo visite.

¿Y qué vas a hacer?

No sé, estoy tentada de no decirle nada.

¿Qué haces aquí?

En comisaría me han dicho que estabas aquí.

¿Podemos hablar un momento?

-Imagina que contásemos con una ruta segura por Europa.

-¿Y qué información tenemos sobre Vlado Khan?

-Sabemos que está en Túnez. -Y nada más. De eso hace semanas.

-Pero podemos averiguar.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 826

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 826

28 oct 2020

El inspector Carlos Okoye se incorpora a la comisaría de Distrito Sur.
Cuca, una mujer mayor del barrio, traba relación en el centro cívico con un sacerdote llamado Ricardo, pero éste no es quien parece ser.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 826" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 826"
Programas completos (904)
Clips

Los últimos 2.434 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios