Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 823 - ver ahora
Transcripción completa

Que una hija desaparezca es peor que su muerte.

-Le prometo que haré todo lo posible por reabrir el caso.

Te he visto en una foto con Sonia.

(RUTH ASIENTE)

(LIDIA) -"Te has casado con el novio de entonces".

(RUTH) -"Sí". -No fue nada serio.

No quiero que Ruth se entere de esto.

-Lo has encajado muy bien,

teniendo en cuenta que lo acabas de saber.

Creo que Sonia está muerta y que uno de los dos la mató.

-¿Así de claro? -Sí.

-Me he acordado de una cosa del día que Vlado vino a verme

tras fugarse de la comisaría.

Hizo una llamada con mi teléfono.

-¿Crees que podrías tener ese número registrado en tu móvil?

-Creo que sí.

(EVA) "Está llamando a Mensajería Velasco.

Por favor, deje su mensaje y le atenderemos lo antes posible".

Acabo de recibir los resultados de la autopsia de Jesús Otero.

Achacan la muerte a una intoxicación de heroína

adulterada con fentanilo.

A Miralles le pareció inverosímil que Otero apareciera de repente

para autoinculparse del asesinato de Malena.

Yo siempre defendí a tu padre.

¿Pero por qué iba a entregarse por un crimen que no cometió?

Por dinero, Paula. Por mucho dinero.

La muerte de tu hermano aún está muy cerca.

"Podemos fastidiarlo todo".

(Música emocionante)

(Música alegre)

¡Le estaba buscando!

-Un segundo antes y me encuentras en el suelo

con la nariz rota y el café por encima.

-Tenía un poco de prisa. -Eso lo he deducido por mí mismo.

-¿Le he manchado?

-Eh... Al grano, Alonso. -Sí.

-Seguro que tienes novedades del caso de Sonia.

-Sí. Acabo de llegar de Oteruelo del Valle.

-Oteruelo del Valle. ¿A qué hora ha salido?

-No sé, no había amanecido todavía.

-¿A qué hora ha salido para estar de vuelta tan pronto?

-Me gusta meterle zapatilla al coche.

¿No dice que vaya al grano?

-Sí, sí... ¿Algún vecino ha visto algo?

-No, ninguno. He preguntado a todos, son cuatro gatos.

A Ruth sí la conocían como la novia de Óscar,

pero a Sonia no.

Es normal, han pasado seis año, y si era la amante,

iría allí a escondidas. -Entonces no tienes nada.

-Tengo. Para algo inventó Dios los bares de gasolinera.

He preguntado en los de la zona.

En uno de ellos, el dueño sí recuerda a Sonia.

Es alta, pelirroja... Difícil de olvidar.

-Sí, debía llamar la atención. ¿Qué te ha dicho?

-Que una tarde fue Sonia al bar. Estaba enfadada

y preguntó sobre autobuses que fueran hacia Madrid.

Luego llegó Óscar,

se pusieron a discutir y no sé más.

-¿Oyó de lo que hablaban? -Pues no. ¿Sabe por qué?

Tenía el bar lleno. Era la noche de San Juan.

-¡La noche que desapareció Sonia! -La misma.

-Hay que interrogar a Óscar.

-Sí, que diga dónde está el cuerpo. -Espera, vamos a recapitular.

¿Qué piensas, que discutieron por un tema de celos?

-No lo sé. Quizá Sonia quería pasar de ser la amante a ser algo más.

O le amenazó con contárselo a Ruth.

No sé. Quizá bebieron, discutieron, se fue de las manos y la mató.

Luego, se le pasó la borrachera y decidió...

¿Qué? ¿Enterrarla en el jardín?

-No, en el jardín imposible. Tiene un patio de 3x3

y es de piedra labrada. Pero la casa linda con el monte.

Si la mató allí, pudo enterrarla en el bosque que hay tras la valla.

-¿Has estado allí? -Sí, y es bastante frondoso.

-Voy a llamar a Jefatura.

Voy a pedir un georradar y unas unidades caninas.

-¿En serio?

Te has dado un buen paseo hasta allí,

vamos a hacer que valga la pena.

-Voy a llamar a Óscar para interrogarlo.

-No, espera a que los efectivos estén camino del pueblo.

No vayamos a levantar la liebre y se nos adelante

para destruir las pruebas. -¿Cree que la encontraremos?

-Creo que estamos más cerca de encontrarla

que cuando estuvo el caso abierto.

Buen trabajo, Alonso. -Gracias.

-No te relajes ahora.

El georradar suena mejor de lo que es.

En seis años, las tierras se mueven mucho.

No des por cerrado el caso con el cadáver.

Necesitamos una confesión. (ELLA ASIENTE)

-Y procura no entrar tan impetuosa. -Lo intentaré.

-Emilio, ¿qué tal?, ¿cómo estás? Qué sorpresa.

Hola, Quintero. Qué hay.

¿Te importa si me siento un momento para comentarte algo?

Estoy en mi hora de descanso. Si es algo de trabajo,

pide cita y nos vemos en el despacho.

Tardamos menos tiempo si me escuchas que si discutimos sobre el tema.

Pues tú dirás. Gracias.

Eh... Verás, yo... En fin, solo quería disculparme.

Últimamente no me he comportado muy bien que digamos.

Te he ofendido a ti, a Claudia, a tus hombres...

De verdad, no he podido hacer otra cosa, lo siento mucho.

Quintero, de verdad, está olvidado.

Gracias.

Aprovechando, ya que me he sentado,

¿sabéis algo nuevo?, ¿hay alguna novedad sobre ese tío?

Ya te dije que el caso lo lleva Europol.

Ya, pero aunque lo lleve ahora Europol,

os informarán, os dirán cómo está la situación.

Quintero, no puedo darte detalles de una investigación abierta.

Ya, lo sé, lo sé... (RESIGNADO) Lo sé.

Pero me dijisteis que había salido de Madrid en un coche,

en una furgoneta o algo así.

¿Para qué quieres saber eso ahora? No lo sé.

Emilio, sinceramente, no puedo parar mi cabeza.

No puedo dormir, siento una angustia tremenda,

algo me está matando por dentro.

Necesito creer que ese tío va a terminar entre rejas

o delante de un juez.

Es lo único que me mantiene con vida.

Pues sí, robó una furgoneta.

Pero ¿la primera que se encontró? ¿Lo hizo a punta de pistola?

Era una furgoneta vieja de una empresa del barrio.

Le hizo un puente y se la llevó.

Nos enteramos porque la empresa puso una denuncia por el robo.

¿Cuál es esa empresa? Mensajería Velasco.

Qué más da. Era una furgoneta más que robaron.

La encontramos dos días después. La dejaron en un descampado.

Ya, pero supongo que quizá dejó alguna huella,

algún rastro... algo.

(SUSPIRA) Los compañeros de Científica la inspeccionaron

y no encontraron nada, así que se devolvió a la dueña.

Vaya... Y ahí se acabó todo, ¿no?

No hay ningún rastro, no hay nada que seguir, eso es todo.

Eso es todo, Quintero. Ya te lo he dicho.

Se nos escapó, a veces pasa.

Es un tipo listo.

Seguramente tenía la fuga planeada.

Nosotros hicimos todo lo que pudimos, pero...

Ahora se encarga Europol

y no puedo hacer absolutamente nada, Quintero.

Te aconsejo que dejes de darle vueltas.

Sí, sí, tienes razón. Lo que pasa es que...

Ya sabes, es muy difícil conseguir parar la cabeza.

En fin, no te quiero molestar más, Emilio.

Gracias.

(SUSPIRA)

-¿Qué tal, comisario? ¿Ya sabe qué va a tomar?

-Sí, un bocadillo de tortilla francesa

y un café con leche, descafeinado. -Ahora mismo.

(SUSPIRA)

No me puedo creer que me hayáis sacado de una reunión

para hablar de lo mismo otra vez.

-¿Preferirías que cerrásemos el caso definitivamente?

-Preferiría que la Policía hiciera su trabajo sin interferir en el mío.

A lo mejor hay que cerrar el caso.

-Bueno, ya que estamos aquí y estás tan molesto,

vamos a hablar un poco de la relación con Sonia Muñoz.

-Sinceramente, no resulta agradable volver a hablar de eso.

No me siento orgulloso de esa época de mi vida.

-¿Por qué? ¿Te arrepientes de lo que hiciste?

-Voy a ser padre, ¿vale?

No me apetece darle disgustos a mi mujer.

Por cierto, gracias por contárselo. -Comprendemos que estés molesto,

pero en tu declaración

omitiste un detalle que podría ser importante.

-¿Qué detalle?

-Que estuviste con Sonia el día de su desaparición.

En Oteruelo del Valle, en la casa de campo de tus padres.

-¿Qué? -No lo niegues, hay testigos.

Os vieron discutir en el bar de la gasolinera.

-No digas que no te acuerdas,

era la noche de San Juan. (SALGADO) -La bronca debió ser fina.

Sonia quería irse a Madrid sola, en autobús.

-¿Por qué no nos lo dijiste?

-Porque sabía que me haría parecer sospechoso.

-¿Sospechoso de qué?

-¿De qué va a ser? De matarla.

-¿Quién ha dicho que Sonia esté muerta?

-¡Venga ya!

Lleva seis años desaparecida. Quién desaparece así

si no es porque la han matado. -En eso tiene razón.

En eso y en que tienes una pinta de sospechoso tremenda.

-No tanta cuando no me habéis detenido.

-Tienes razón.

Tiene razón. No se acusa de asesinato si no hay un cadáver.

Por eso hemos enviado un georradar, dos perros y dos excavadoras

al bosque que hay al lado de tu casa.

Es cuestión de horas que la encontremos.

(SALGADO) -La mataste en la casa.

Y la enterraste en el bosque que hay detrás de la parcela, ¿no?

-Y pensarás que seis años después no quedará nada, pero...

No sabes de lo que es capaz la Científica.

-Donde tú y yo vemos un hueso medio podrido,

ellos encuentran lo que no está escrito.

El tipo de impacto que la mató, por ejemplo.

-Sí, o restos de ADN de otras personas.

Y no sé cómo lo sacan, pero lo sacan.

-¿Por qué no les ahorras un poco de trabajo

y nos cuentas cómo lo hiciste?

(LIDIA) -¿Qué pasó, Óscar?

¿Sonia quería contárselo todo a Ruth?

¿O te quería solo para ella y por eso discutisteis?

-Conseguiste calmarla,

la llevaste a casa,

¿y allí qué?

¿La estrangulaste? -No.

Fue un accidente.

(Música de suspense)

Sacó el móvil para llamar a Ruth

y yo intenté quitárselo.

Forcejeamos,

se golpeó...

Se dio en la frente y empezó a salir mucha sangre.

-¿Por qué no llamaste a un médico?

-Porque...

Porque no quería que Ruth se enterase

de que habíamos estado juntos.

Yo tenía mucho que perder, ¿vale?

Estaba a punto de empezar las prácticas

y, si salía a la luz algo así, me jugaba la carrera.

-Y dejaste que se muriera.

-Sonia se mató en el acto.

Te lo juro por Dios. Yo...

Yo intenté reanimarla, pero no...

No respiraba.

No había nada que hacer, así que...

Tomé una decisión.

-¿La enterraste en el bosque?

-Está...

Está al pie de un pino con el tronco dividido desde la base,

como a 50 metros de la casa.

(Música de suspense)

(Apagado de la grabadora)

-¿Qué tal, tío? Hola, Paula.

¿No comes?

Lo he intentado, pero tengo el estómago cerrado.

No dejo de darle vueltas al asunto.

Ya, te entiendo.

Quizá nos estamos equivocando al llevar nosotros el caso.

Me siento fatal pensando que estamos investigando a mi padre.

A mí me pasa igual.

Lo conozco desde que nació.

Ya. Quizá es mejor que otros lleven el caso.

Sí, es lo que dice el protocolo, pero no puedo.

Yo puse la mano en el fuego por tu padre

cuando Miralles sospechaba de él.

Si realmente es culpable,

este marrón me lo comeré yo solo.

No tiene sentido que tú pases por esto también.

No, no. Si mi padre me ha mentido todo este tiempo,

necesito mirarlo a los ojos y pedirle explicaciones.

Después de lo que escuchamos ayer,

creo que no cabe duda de que mi padre es culpable.

Sí, pero no dijeron nada que les implicase.

Por lo que dijo Mateo, estarán un tiempo sin verse.

Es un problema, porque la orden de las escuchas

tiene fecha de caducidad. ¿No hay nada que podamos hacer?

Agitar el avispero, a ver qué pasa.

Ya, pero si mi padre ha mantenido esa sangre fría todo este tiempo,

dudo que ahora le pongamos nervioso.

A él no, ¿pero a ella?

Eso es otra cosa.

A lo mejor, podría hacerme la encontradiza con ella...

No te vengas arriba, Paula, que aún no has jurado el cargo.

De eso me encargo yo.

Tú vete a la UIT y sigue pendiente de las escuchas.

Me voy a buscar a esa pájara.

(Música de suspense)

¿Y el secretario judicial ha dicho cuánto va a tardar?

De sobra. Muchas gracias. Hablamos luego.

¿Óscar está ya en calabozos? -Lo he dejado tocando el piano.

¿Era Homicidios?

-El cadáver está donde había dicho.

-¿Traumatismo craneal? -Correcto.

Están esperando al secretario judicial

para levantar el cadáver.

He pedido la autopsia preliminar en cuanto la tengan.

Ha sido un golazo en toda la escuadra, Alonso.

Buen trabajo.

¿Qué pasa? ¿No estás contenta?

-Algo no me cuadra.

-Tenía medios,

motivo y oportunidad. El cadáver están donde dijo.

Y el traumatismo, también donde dijo.

Hay testigos, hay una confesión.

-Precisamente. Demasiado fácil.

-Vaya por Dios. Prefiere seguir sudando la camiseta.

-A ver, ¿qué motivo tenía para confesar tan de repente?

Lo ha estado negando todo hasta el final.

-Ha confesado porque estaba contra las cuerdas.

-Precisamente. ¿Por qué no se ha callado

y ha pedido un abogado? Su mujer es abogada.

-¿Qué sugieres?

-No sé, algo oculta.

-Vamos a ver, Alonso. Tenemos el cadáver y la confesión.

No oculta nada. -Sí, pero ha habido un momento,

cuando hemos hablado de la autopsia...

¡Con el ADN!

Ahí se ha venido abajo, con el ADN.

-El ADN...

Le preocupaba el ADN.

-Sí, pero el suyo no.

Lógicamente, encontraremos su ADN si estuvo esa noche con ella.

Le preocupa el ADN del verdadero asesino.

(AMBOS) -¡De Ruth!

-Ha sido ella.

Y él se ha inculpado para protegerla.

Por eso no ha pedido un abogado.

-Está embarazada, no quiere que pase por esto.

-¡Hay que detenerla! -No.

Mejor vamos a traerla para hacerle unas preguntas amablemente.

-Vale, buena idea.

-Alonso, buen trabajo.

-Se está repitiendo un poquito, Salgado.

(La puerta se abre)

Pero gracias.

(Música de suspense)

(Sirena)

(Música de suspense)

¿Elisa Otero?

Sí.

Policía.

(Música de tensión)

¿Qué pasa?

Disculpe. La he asustado, ¿verdad? Tranquila, tranquila.

Soy el comisario Emilio Bremón.

Quería hacerle unas preguntas.

Podría citarla en la comisaría, pero he entendido

que es mejor hacerlo en la calle. Solo será un minuto.

Sí, por supuesto. Pregunte lo que quiera.

Lo primero, darle el pésame por la muerte de su hermano.

Gracias.

Es una vergüenza que ocurran estas cosas en la cárcel.

No hemos conseguido erradicar la heroína de los centros.

¿Quién le pasaba la droga a su hermano?

¿Cómo?

Que quién era el camello de Jesús.

(NERVIOSA) Yo qué sé.

Pero usted lo visitaba a menudo en la cárcel.

¿Nunca le dio ningún nombre?

Es que no... Yo no hablaba de esas cosas con mi hermano.

Él no quería que supiera que se drogaba.

Pero usted lo sabía.

Era mi hermano.

Y lo conocía.

Y se le notaba cuando estaba drogado y cuando estaba con el mono.

Pero ya está.

¿Sabe si tenía algún enemigo?

¿Alguna vez le mencionó algún altercado con otro interno?

Perdone, no entiendo la pregunta.

¿Qué es lo que no entiende? (ABRUMADA) Eh...

Mi hermano murió por sobredosis.

Se le fue la mano con la heroína. No sé...

¿Qué importa que tuviera enemigos?

Importa, créame que importa,

si finalmente no murió por sobredosis.

¿Qué me quiere decir?

¿Que a mi hermano lo mataron?

No podemos descartar ninguna posibilidad.

Su hermano tenía un largo historial delictivo.

Quizá un antiguo socio... No sé.

Por eso he venido a preguntarle. Ya le he dicho que mi hermano

no me contaba esas cosas. No sé qué quiere que le diga.

Comprendo.

No la entretengo más.

Le voy a pedir un favor: si recuerda cualquier cosa,

haga el favor de llamarme a este número.

Cualquier detalle nos puede ayudar a saber la verdad.

Y discúlpeme por haberla asustado.

Entiendo que está usted pasando unos momentos delicados.

Sí, sí. Gracias. A usted.

(Música de tensión)

A mí el dinero de la multa me da exactamente igual, ¿sabes?

¡Es la imagen! Te estoy diciendo...

Pero es el nombre de mi mensajería el que aparece ahí.

Me da igual, no voy a discutir contigo.

No, mañana no vengas por aquí.

Te vas a la gestoría, que te tendrán preparado el finiquito.

¡Fi-ni-qui-to! Finiquito, sí.

Ah, que no entiendes... Pues te hago un croquis.

¿Qué? -Ya acabé mis envíos.

No sé si hay algo más.

-Nunca has visto un despido en directo, ¿no?

Pues ahí lo tienes.

Este tío tiene tres multas por exceso de velocidad.

Hoy le han puesto otra por aparcar en minusválidos.

Me ha llamado un vecino.

Un vecino se queja, un cliente se pierde.

Y tenía esos paquetes por enviar. Voy a tener que coger el coche.

-Si quiere, los reparto yo.

-Te vienen bien las horas extra. -Digamos que no me vienen mal.

-De acuerdo.

Mira a ver lo que te cabe en la moto.

Y luego vuelves a por el resto.

-Tampoco es que tuviera yo tantos planes para la noche.

-Y no corras, que no quiero pagar más multas.

Ángel, muchas gracias.

Está claro que no me equivoqué contigo.

-Gracias.

(SUSPIRA)

(ASIENTE)

(Moto alejándose)

(QUINTERO) -Buenas tardes. -Hola. Un momento, por favor.

-Sí, claro.

(Música de suspense)

-Dígame. (SORPRENDIDA) Hola.

No te había reconocido. -Vaya, yo a ti tampoco.

Como te había visto de espaldas... Tú eres... No me lo digas.

Eva, ¿no? Estuviste el otro día en mi local.

Te pediste un Bloody Mary.

-Míralo, qué buena memoria. Y tú sigues siendo Fernando.

(RÍE) -Sí, sí, sigo siendo Fernando.

Para todo el día, además. También tienes buena memoria.

-No te creas, lo he leído ahí.

-En ese caso, tienes buena vista.

(RÍE) -¿Para enviar? -Sí, claro.

No es urgente, es un envío normal. -De acuerdo.

A ver...

(Música de suspense)

Te hago una ficha. -Muy bien.

¿Qué tal? ¿Cómo va el negocio? ¿Qué tal todo por aquí?

-Bueno, hay días y días. Y hoy es uno "regulero".

Acabo de despedir a un empleado.

-Vaya, los comienzos nunca son fáciles.

A veces debes despedir a un empleado,

otras veces te das cuenta de que te has asociado

con alguien que solo te va a traer problemas

o te roban una furgoneta...

Porque os robaron una furgoneta, ¿no?

(ASIENTE) -¿Y tú cómo sabes eso?

-Por mi local suelen pasar algunos policías

de vez en cuando, cuando terminan su turno,

y comentan lo que ha pasado durante el día y todo eso.

En fin, solo hay que poner un poco el oído.

Lo que no escuché es si la encontraron al final o no.

¿La encontraron? -La encontraron, sí.

-Bueno.

Eso está muy bien.

¿Y tienes idea de quién fue? Te lo digo porque conozco

a mucha gente en el barrio y puedo hacer algunas preguntas

y os puedo ayudar. -Me temo que no.

La dejaron en un descampado, así que yo qué sé.

Sería un yonqui, vete tú a saber.

Lo importante es que apareció en perfecto estado.

-En ese caso, tuviste mucha suerte.

-Si tú lo dices...

-Claro que sí, mujer.

Podrían haberla usado para cometer algún delito,

para reventar la luna del escaparate de una de esas tiendas pijas

del centro.

En ese caso, te hubiesen llevado a la comisaría

y habrías tenido que responder a muchas preguntas,

presentar documentación... Un lío.

-Son 13,95. -Sí, claro.

Toma, esto por aquí.

Te doy 15.

-Tu cambio. -Muy bien.

Espero que nos veamos pronto por mi local.

-Claro, un día de estos.

-Que tengas buen día, chao. -Hasta luego.

(Música de suspense)

(Música de intriga)

-Bebe un poco, te sentará bien. -Gracias.

¿Cuándo podré ver a Óscar? -Eso debe autorizarlo el comisario.

-No deberíais haberlo detenido.

-Ruth, tu marido nos ha dicho que es culpable.

Y lo ha ratificado en la declaración frente a su abogado.

-No puede ser. Mi marido no es ningún asesino.

-En ese caso, ayúdanos.

Solo queremos saber quién es el verdadero culpable,

sea quien sea.

-¿Y yo qué puedo hacer?

-Sé que es un momento difícil, pero debo hacerte unas preguntas.

El cadáver ha aparecido cerca de la casa de campo de Óscar.

¿Tú conocías esa casa?

-Sí, Óscar me llevó muchas veces.

-¿Recuerdas si la visitaste en esa época?

-Uhm no. Cuando desapareció, hacía mucho que no iba por allí.

(Música de intriga)

-El informe preliminar.

-Ruth, le presento al inspector jefe Salgado.

¿Dos tipos distintos?

¿De quién es el otro?

-A lo mejor es el suyo.

-¿Qué pasa?

-¿Cuándo fue la última vez que viste a Sonia?

-Días antes de su desaparición. Lo comenté en la declaración.

-Ya, ¿y por qué debemos creer que antes decías la verdad?

-¿A qué viene esto?

-En la autopsia han encontrado dos tipos de ADN.

Uno es de Óscar y otro no sabemos de quién es.

-Sabemos que uno de esos ADN es del asesino.

A lo mejor fueron dos asesinos.

¿Ese ADN es tuyo?

-No lo sé, puede ser.

Sonia y yo compartíamos muchas cosas: ropa,

maquillaje, horquillas... -Y a Óscar.

A ese también lo compartíais, ¿no?

Pero tú te enteraste esa noche ¡y por eso la mataste!

-Vamos a tranquilizarnos.

-No creo que la madre de Sonia piense lo mismo.

-Lo siento.

-No voy a permitir esto. Soy abogada, conozco mis derechos.

(LIDIA) -Un segundo.

Jefe, no creo que Ruth sea culpable.

Ese ADN tiene que pertenecer a otra mujer, a otra amante.

Esa es la única explicación. Óscar era un mujeriego.

Ruth, perdóname, pero eso es así.

A Óscar le iba cualquier cosa con falda.

-Quizá otro de sus ligues se enteró de que estaba con Sonia,

le dio un ataque de celos

y se presentó allí a montarle el numerito.

-Óscar no tenía más amantes.

-La cosa se le fue de las manos y la mató.

-No sé, tendría que ser una tía alta y fuerte,

no como... (LIDIA) -Sí, y rubia.

O pelirroja, que eso era lo que le gustaba a Óscar.

-Ya está bien, me largo de aquí. -Un segundo.

¿Nos puedes explicar antes qué es esto?

-¿Esto qué es?

-El día que desapareció Sonia, tuviste un accidente de coche.

Te dieron un golpe en una rotonda.

Rellenaste los papeles del seguro. Esa es tu firma, ¿no?

-La entrada a la rotonda está en Oteruelo del Valle.

-Vale, sí, estuve allí.

Sospechaba que Óscar y Sonia estaban liados

y quería verlo con mis ojos, pero yo no la maté.

-¡Entonces la mató Óscar!

-¡Que no la mató!

Forcejearon y fue un accidente. Ella se cayó y se pegó en la frente.

-Qué bien aprendida se tienen la historia.

-Como un par de loritos. -Sí.

¿Sabes qué pasa? El problema es que según la autopsia

Sonia no murió por una caída.

Al parecer, un objeto largo, posiblemente metálico,

le dio en la frente y eso la mató.

-Como, por ejemplo, este atizador que han encontrado enterrado

a 30 metros del cadáver.

(Música de tensión)

-Tienes mucha suerte de haberte quedado embarazada.

Si no, Óscar no se habría comido el marrón por ti.

-Yo creo que Óscar echa de menos a Sonia.

-¡Eso es mentira! Óscar me quiere a mí, siempre me quiso a mí.

¡Sonia le daba igual!

-Yo creo que la prefiere a ella.

-No es verdad. Si no, ¿por qué me ayudó a esconder el cadáver?

¿Por qué no me denunció?

(Música de tensión)

(Sirena)

(DANIELA) -¿Alguien pidió comida a domicilio?

-¿Qué haces aquí?

-Pincho de tortilla, bocadillo de lomo con pimientos

y zumo de tomate.

-No me digas que te escapaste del trabajo

para traerme la cena.

-No puedes trabajar tanto sin comer nada.

-Bueno, luego me lo como, que no quiero que me vean comiendo.

Justo hoy despidieron a uno de los empleados.

Por eso estoy haciendo horas extras. -Ah. ¿Y el otro, el gruñón?

-Buenas noches.

¿Desea algo? -Ah, perdón, no es una clienta.

Es mi hermana, Daniela. -Ah.

Oí voces y pensé que era una gente a la que espero.

Encantado. Yo soy Abel.

-Ah, mucho gusto.

-¿Tu hermana te trae la cena al trabajo? (RÍE)

-Sí, pero no se preocupe, que me la como cuando acabe todo.

-Eres un tío con suerte, eh. -Gracias.

-Hay dos paquetes que deben llegar antes de las 22:30.

-Sí, voy volando.

-Encantado. Buenas noches.

-Igualmente, buenas noches.

Oye, vaya personaje. -Shhh.

(RÍE) Ya te digo.

-Bueno, te dejo trabajar.

No te olvides el táper porque es del bar.

-OK. Oye, gracias.

-De nada. Nos vemos.

(ACENTO LATINO) -¿Dónde está Abel?

(Música de tensión)

¡Tú! ¿No me oyes?

He dicho que dónde está Abel. -¿Qué tal, chicos? Buenas noches.

Pasad. Venga, pasad, por favor.

(Música de suspense)

¿Tú no te ibas? -Sí, sí, sí, voy.

(Música de suspense)

(Música de intriga)

(Música tranquila)

(Música electrónica de fondo)

-¿Qué tal todo por aquí? ¿Va la cosa bien?

-Bien, sí.

-¿Has tenido algún problema al abrir?

(NIEGA)

-¿Segura? (ELLA SUSPIRA)

-Es una tontería, pero el bar estaba todavía vacío y entró un hombre.

Por un momento, llegué a pensar que era...

Que era él, que era Vlado.

No sé, me puse como a temblar.

-Pero ¿estás bien? Si quieres irte a casa, no hay ningún problema.

Ya me quedó yo hasta el cierre. -De verdad, estoy bien.

Supongo que no lo tenía tan superado como pensaba.

-Esperemos que toda esta pesadilla acabe cuanto antes.

Cada vez estamos más cerca de saber dónde está ese maldito rumano.

-¿Qué tal en la mensajería?

-Bueno, no he conseguido mucho.

Solo he podido confirmar la versión que me dio el comisario

sobre el robo de la furgoneta.

También me ha servido para tantear un poco el terreno.

Tendré que ir con mucho cuidado y con pies de plomo

porque esa mujer no es ninguna aficionada.

-¿Qué quieres decir? -Nada.

No ha entrado al trapo en ningún momento

en la conversación que hemos tenido.

Ha toreado la conversación como le ha dado la gana.

Ha mantenido el tipo, sabe muy bien lo que hace.

-Claro. Vlado elegía con mucho cuidado

a la gente con la que trabajaba. -Lo sé, lo sé.

Pero, ¿sabes?

Hay una cosa de la que también me he dado cuenta.

Esa empresa de mensajería es una tapadera

para otro tipo de negocios más rentables, ya me entiendes.

-¿Como qué? -No lo sé.

Eso es lo que tengo que averiguar.

Cuando sepa cuál es su punto débil,

tanto a ella como a ese viejo que la acompaña, su socio,

los manejaré a mi antojo, haré con ellos lo que quiera.

-¿Y cómo averiguarás su punto débil?

-Fácil. Cualquier noche entro en su empresa,

la registro de arriba abajo y ya está.

(Música suave)

(La puerta se abre)

-¿A qué hora llegaste?

-Acabo de llegar, mi Dani. Venga, a la cama.

-¿Pudiste cenar?

-Mierda, me olvidé el táper allá.

-No pasa nada, mañana me lo das. ¿Estaba buena la tortilla?

-No pude cenar nada, Dani. Salí corriendo de ahí.

-¿Por qué, Angelito?

-Vi a dos de los miembros de Los Discípulos.

(Música dramática)

-¿Qué? ¿Fueron a buscarte?

-No, no vinieron por mí. Y no me vieron.

Gracias a Dios, tenía el casco puesto.

Pero yo sí los vi.

Uno no sabía quién era, pero el otro...

Se llama Jero.

Es uno que está bien loco.

Fueron a comprar armas.

-¿Armas?

-Abel, el socio de Eva, les está vendiendo armas.

-Ay, no, no es cierto...

¿Seguro que no te vieron?

-No me la acabo.

-Ay, no, Ángel, Dios mío.

-Para un trabajo que tenía.

Voy a tener que renunciar. -¿Estás seguro?

-Sí. Si Los Discípulos se dan cuenta de que estoy ahí,

no me la voy a acabar, y tú pagarías las consecuencias.

¿Te asustaste?

-Un poquito sí.

-No te lo tenía que decir, Dani.

-Ay, no, ¡qué dices! Soy tu hermana, no me guardes secretos.

-Pero todo lo que hago te termina salpicando.

Yo debería irme solo...

-A ver, Ángel.

(SUSPIRA) Lo que deberías es irte a acostar, descansar

y darle gracias a Dios de que no te reconocieron.

-Para un trabajo que tenía... Ahora ya sabemos por qué.

-Pero ya encontrarás otro.

Anda, vete a descansar.

Y ten fe.

-La fe...

-Ya, vete a dormir.

-Buenas noches, Dani. -Buenas noches.

(RESOPLA)

(Música dramática)

(Música de intriga)

(Llaman a la puerta)

¡Paula!

Perdona, dime. No, dime tú.

¿Qué tenemos?

Pues tenemos 14 o 15 folios de transcripciones

con absolutamente nada.

¿Nada de nada?

No. Mi padre ha estado en la clínica hablando con pacientes, empleados...

Luego, en el hotel con el servicio de habitaciones y ha puesto la tele.

Y de las escuchas, ¿nada?

No, solo ha hablado con Celia dos veces al día

para cosas de la clínica, nada más.

¿Y ella?

No ha cogido el móvil en todo el día.

No sé, pensé que la había puesto nerviosa.

A lo mejor la puse demasiado nerviosa.

¿Crees que la has asustado?

La verdad es que no lo sé.

Bueno, no pasa nada. Paciencia, es cuestión de tiempo.

Ya, pero no podemos mantener las escuchas eternamente.

Si en tres días no hay nada, tendremos que retirarlas.

Vale. Si las quitamos, tendremos que interrogarlos, ¿no?

¿Tú y yo interrogando a tu padre?

Paula, no le sacaríamos absolutamente nada.

Se lo explicamos al juez y que ponga a trabajar

a otra gente que esté menos implicada,

de otro distrito, incluso.

Que los sigan un tiempo, que incluso busquen testigos

en la prisión o interroguen a tu padre, si es necesario,

que hagan el trabajo policial de toda la vida.

Ya, pero eso puede llevarnos meses, o incluso años.

Lo sé. Hoy mismo, Salgado y Alonso han resuelto un crimen

que se cometió hace seis años.

Yo no puedo fingir ante mi padre durante seis años.

(Ruido en las escuchas)

¿Qué es eso?

(Música de intriga)

Eli, ¿qué haces aquí?

(ELI ANGUSTIADA) "Perdona, sé que me dijiste que no viniera".

Te ha dado igual, ya lo veo. No, no es eso.

Quedamos en que no nos íbamos a ver en una temporada.

Ayer te presentas en mi clínica, hoy aquí.

Lo sé, pero ha venido a verme un policía.

¿Qué policía? Estaba en la puerta de mi casa

"y me dijo que se llamaba Bremón, como tú".

"Es mi hermano, es comisario de Distrito Sur. ¿Qué te dijo?".

Me ha preguntado por Jesús, si tenía enemigos en la cárcel.

No sé, esas cosas.

Esas cosas no. Dime exactamente qué te ha dicho.

Me ha dicho que no descartaban ninguna posibilidad.

Y que no se creían lo de la sobredosis.

He pensado en llamarte, pero me daba miedo,

me parecía peligroso.

"Pensé en ir a la clínica, pero no querías que me viera nadie".

"Te pueden haber seguido hasta aquí".

¿Por qué? Estaban en la puerta de tu casa.

Pero no deberían sospechar de mí.

No, pero si nos vieran juntos, sí sospecharían. ¿Lo entiendes?

Sí, lo entiendo. Perdóname, amor.

Estaba muy nerviosa, tenía mucho miedo.

Dijiste que no iban a sospechar.

"Mira, cuando alguien muere de forma violenta,

es normal que pregunten a la gente cercana".

Es lo normal, no hay que preocuparse.

Ya, pero se supone que no ha muerto de forma violenta.

No, pero una sobredosis no es una muerte natural.

Se supone que en la cárcel no hay heroína.

Están investigando,

pero no significa que sospechen de ti.

¿Y si descubren que yo le pasaba la droga?

"Eso no va a pasar, ¿vale?

Supongo que han encontrado restos de fentanilo en la autopsia".

A mi padre no le dijimos nada del fentanilo.

Está claro que lo mezcló él. Sí, pero no es suficiente.

"Si descubren que le pasaba droga, vendrán a por mí".

"Cálmate, por favor. Esto es parte del plan".

Sabíamos que podían buscar de dónde venía el fentanilo,

pero no van a ir a por ti. ¡Ya han venido a por mí!

Tu hermano sospecha de mí. No, si mi hermano sospechara de ti,

ahora estarías detenida. Tenemos que irnos de aquí.

Tenemos que irnos de España, cariño, de verdad, por favor.

¿Qué dices? Sí. Mira...

Tenemos el dinero que le diste a mi hermano.

"Lo tengo en Andorra, no lo van a rastrear.

Y con algo que tú saques de la clínica, ya está".

¡Que no, que no me voy a ninguna parte!

Tú sí deberías irte de aquí.

Perdona, cariño. No quería agobiarte, ¿vale?

Lo siento, pero algo tenemos que hacer.

(MOLESTO) ¡Sí! Lo que tienes que hacer es largarte.

Pero, mi amor... ¡Para, Eli! ¡Para!

Para y vete. ¡Ya!

"¿Por qué me hablas así? ¡Porque no puedo más!

¡Así que vete, por favor, y vete lejos!"

¡Y no me vuelvas a ver, no me vuelvas a llamar! Venga.

Pero ¿por qué me haces esto?

(Música dramática)

Lo nuestro se acabó, Eli. ¿Lo entiendes? ¡Se acabó!

Nos conocemos desde hace un par de semanas,

así que lo superaremos.

Dame gracias de que te he librado de tu hermano.

Coge el dinero que me robasteis y lárgate lejos.

¡No quiero volverte a ver! A mí no me vas a hacer esto.

¡A mí no me vas a dejar tirada!

¡Iré a la policía! ¡Te voy a hundir! ¡Sé mucho de ti!

¿Que maté a Malena?

"¿Dónde están tus pruebas?

Estaban en el móvil de tu hermano y me ayudaste a borrarlas".

No tienes nada. Es tu palabra contra la mía.

Y cuidadito, porque yo también sé cosas sobre ti.

Sé que mataste a tu hermano con droga adulterada.

Me la diste tú.

"¡Me diste tú la droga! Demuéstralo.

(LLORA) ¿Cómo me haces esto?".

-¿Dónde vas? ¿Tú que crees?

A detener a tu padre.

Llama a Miralles y pide refuerzos. No, no hay tiempo para eso.

(ELI LLORA DESCONSOLADAMENTE)

(Música dramática)

(ELI LLORA DESCONSOLADAMENTE)

Toma.

(ELI LLORA)

Mira que es viejo lo de policía bueno, policía malo,

y sigue funcionando.

-No me creo que hayamos cerrado el caso.

-Gracias a ti.

Si no hubieras llamado a la madre y empezado a humear...

Aunque no tuvieras autorización.

Enhorabuena, Alonso.

Has demostrado tener iniciativa y agallas.

-Lo hice por Miriam.

Tenía derecho a saber lo que le había pasado a su hija.

Y cuando descubra que está...

muerta, será horrible, pero al menos...

Al menos ya no vivirá con esa incertidumbre.

Se cerrará la herida y con el tiempo cicatrizará.

Supongo, no sé.

(Puerta)

(SALGADO) -Adelante.

-Buenas noches. Tengo aquí a la madre.

-Que pase.

-Hola. -Buenas noches, Miriam.

Os dejo hablar a solas. Miriam.

-¿Se sabe algo de mi hija?

-Siéntese, por favor.

Ehm...

Siento mucho tener que decirle esto.

Su hija murió hace seis años.

(Música triste)

(SOLLOZA) -Mi pequeña.

-Ahora mismo está en el Anatómico Forense.

Le están haciendo la autopsia.

En unos días, le darán el cuerpo y podrá enterrarla.

Lo siento mucho.

-¿Qué le pasó? Quiero saber qué le pasó.

(LIDIA) -Por supuesto.

(Música triste)

¿Recuerda la noche de San Juan en la que desapareció?

-Ya estoy bien, déjame.

Sí, el pulso está casi bien.

Me has dado un buen susto.

Siento mucho haberte hablado así.

Ya...

¿Estás pensando ya en la forma de cómo matarme?

Pero, Eli... ¿Por qué crees que te quiero hacer daño?

Yo no te deseo ningún mal. Porque tengo tu dinero.

No, ese dinero es tuyo.

Te agradezco mucho todo lo que has hecho por mí.

Es cierto que, a lo mejor, he forzado nuestra relación

para que me ayudaras. Lo siento. ¿Lo sientes?

Piénsalo de esta manera.

Yo me he librado de las sospechas; tú, de tu hermano. Y tienes dinero.

Puedes volver a empezar y ser feliz.

¿Cómo puedes ser tan insensible?

Que me has roto el corazón. (INDIGNADO) Por favor, Eli.

Nos acabamos de conocer. ¿Cómo te has enamorado tan rápido?

¿Encima me lo reprochas?

Bien que te has esforzado en que me enamorara.

Ya te he dicho que lo siento y que lo superarás.

Te mereces a alguien mejor que yo, que te quiera de verdad.

Déjame en paz. Cállate, por favor. Cálmate.

Lo último que necesitamos es que cometas una tontería.

(Puerta)

"Papá, soy yo, Paula".

(Música de tensión)

"Papá, sé que estás ahí. Abre, necesito hablar contigo.

(Música de tensión)

"¡Mateo, soy Emilio! Abre ahora mismo la puerta".

¡Quietos! ¡No os mováis!

Eh, eh, ¿qué pasa?, ¿qué estáis haciendo?

Levantad las manos.

Date la vuelta.

A esa pared. Las manos en la espalda.

Elisa Otero,

quedas detenida por el asesinato de Jesús Otero.

Tienes derecho a guardar silencio y a un abogado.

Si no tienes uno, se te asignará uno de oficio.

Date la vuelta. Deja de apuntarme,

me estás poniendo nervioso. ¡Mateo!

Es muy difícil sin usar la fuerza. Date la vuelta.

Y las manos en la espalda.

Pero ¿qué está pasando? ¿Qué decís? ¡Cariño, deja de apuntarme!

¡Cállate y obedece!

¿De qué me acusáis? Mateo, has matado a dos personas.

Por última vez, date la vuelta y las manos en la espalda.

Tú estás loco.

Pauli, mírame. ¿Crees que tu padre ha matado a alguien?

Yo soy policía y creo en las pruebas.

(Música dramática)

Y las pruebas me dicen que has matado a dos personas.

Lo tenemos grabado.

(Música dramática)

Queda detenido por el asesinato de Malena Torrent y Jesús Otero.

Tiene derecho a guardar silencio y a un abogado.

En caso de no tener, se le asignará uno de oficio.

Paula...

(PAULA SUSPIRA)

¿Puedes dejarme un momento con mi padre?

Estaré fuera.

Un minuto.

(Música dramática)

Paula...

Paula, tú sabes que las cosas no son lo que parecen muchas veces.

Déjame que te explique. Tranquilo.

Tranquilo, no te desgastes.

Ya...

Ya te defenderás delante de un juez.

A mí solo me importa lo que pienses tú.

Yo...

Yo pienso que...

que me he pasado la vida admirándote.

Todo el mundo me decía lo buen cirujano que eres,

capaz de borrar cualquier cicatriz,

capaz de devolver la autoestima a cualquier persona.

Un mago.

Y fíjate.

Porque...

a mí me vas a dejar cicatrices de por vida.

Paula, lo siento.

(CON DUREZA) Venga, andado. ¡Vamos!

(Música dramática)

-¿Ha husmeado en mi expediente? (SALGADO) -Es mi trabajo

ver la trayectoria de los agentes que hay a mi cargo.

Me gustaría conocer cuál es tu motivación.

-¿Para qué me pregunta si ya lo sabe?

-Quizá el único que les pasa armas a Los Discípulos es Abel.

-¿Crees que lo hace a espaldas de mi jefa?

(EVA) -"¿Qué está pasando?"

Me lo puedes contar.

Si has visto algo raro,

algo que no te haya gustado, quizá yo también deba saberlo.

-Una operación complicada.

¿Qué ocurrió? -¿Es necesario?

-No sabía que... (DANIELA) -¿Se conocen?

-¿Has venido a terminar lo que empezaste?

-No sabía, me acabo de mudar al barrio.

-¿Cuándo has salido de la cárcel?

-Me prometió que si nos librábamos de mi hermano, podríamos ser...

libres y felices.

Sí, fui una ingenua y me lo creí.

Pero pensé que por fin me estaba pasando algo bueno.

No le prometí nada a esa mujer,

y mucho menos a cambio de cargarse a su hermano.

¿De verdad te crees todas esas mentiras?

No he dicho ni una sola mentira.

¿Has averiguado algo más? -No, no he averiguado nada más.

Pero voy a entrar en su empresa esta noche.

-No, Fernando, es demasiado arriesgado.

(Golpe)

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Servir y proteger - Capítulo 823

23 oct 2020

Paula y Bremón obtienen las pruebas necesarias para detener a Mateo y Eli.

Lidia y Salgado resuelven el caso de la desaparición de Sonia cuando su amiga Ruth confiesa que la mató por celos.

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