Servir y proteger La 1

Servir y proteger

Lunes a viernes a las 17.15 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5689196
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 820 - ver ahora
Transcripción completa

-Creo que la taza hay que guardarla. Es la favorita de Espe.

-¿Por qué?

No creo que a Espe le moleste que utilice su taza, ¿no?

Si le ha parecido bien que le alquilemos su habitación...

-Ya, pero la habitación no va a acabar hecha añicos.

-Ay, Paula, de verdad, relájate.

Lidia tiene un carácter fuerte, sí,

pero eso no tiene por qué ser malo.

(Timbre)

Actitud positiva, ¿eh?

Anda...

-Bien... bienvenida. -Ya estoy aquí, chicas.

Toma. -Vale.

(RESOPLA) -Estoy de cajas hasta el moño.

Entre la mudanza y el archivo...

¿Os habéis enterado?

-Sí. -No.

O sea... algo he oído, pero no sé el qué exactamente.

-Pues te lo cuento en cuatro palabras:

Salgado es un imbécil.

-Cuéntame algo que no sepa.

-O sea, tenemos a un asesino de policías al acecho

y el soplagaitas me manda a limpiar el polvo al archivo.

-¿Y por qué habéis discutido?

-Porque le di un toquecito de nada a un sospechoso.

Pero... (CHASQUEA LA LENGUA)

Pero al jefe no le gustó.

-Lo habrá hecho para sentar precedente, ¿no?

Digo, lo del castigo.

-Sí. Ya me dijo que no me pasaría ni una.

En fin.

Os quito esto, para que no os sintáis invadidas.

(LARA) -¿Y estas monadas?

-Mi hermana y yo. -Ah, ¿tienes una hermana? A ver.

-No. ¿Cabrá todo esto en el armario de Espe?

(PAULA SUSPIRA)

-¿Me pones un poco más de café? Con sumo gusto, caballero.

No me has dicho nada del desayuno que te he hecho.

Que por otro lado, ya iba siendo hora.

Si crees que me vas a comprar con una tostada y un café...

¿Y si añado una disculpa?

Te prometo que me hubiera gustado muchísimo

ver la película contigo. ¿Y por qué no lo hiciste?

Ya lo sabes.

Me pasé la vida diciendo que cuando el deber te llama,

la familia pasa al segundo plano. Pero esto que haces...

Es mi deber, Antonio.

Quizá no sean mis órdenes, pero es mi deber.

Se lo debo a Alicia.

No dormiría tranquila si no buscase a su asesino.

Pues tampoco duermes tranquila. Pasaste la noche hablando en sueños.

Vaya, lo siento. Ya.

Me tienes muy preocupado, Claudia.

Investigar a espaldas de tus superiores no encaja en ti.

No me gusta el camino que toman las cosas.

Pues no te preocupes, y confía un poco en mí.

¿Y si te descubren? No me van a descubrir.

Iker no dirá nada,

y Cristina está totalmente metida en la investigación.

O sea, que lo tienes todo calculado.

Bueno, vamos a dejarlo.

Te prometo que esta noche vemos una película los dos juntos.

Ah, ¿sí? ¿Me puedo hacer ilusiones?

Sí. En exclusiva para ti.

(Móvil)

Bueno, este hombre es una penitencia.

De verdad. Cógelo, anda.

No lo cojo. Estoy desayunando contigo.

Cógelo, igual es una urgencia. Ya está.

Dime, Salgado.

"Buenos días, Miralles. Ya iba a colgar".

Ya bueno. Es que... estaba ocupada.

¿Qué necesitas? ¿Es algo urgente?

"No, pero quería hablar contigo sobre la composición de equipos.

Querría saber tu opinión.

Tú conoces como nadie a los agentes de Distrito Sur".

Pues sí.

Si necesitas mi opinión, pues... bueno, no te preocupes.

Voy a comisaría en un momento y nos reunimos cuando puedas.

"Perfecto, gracias. Ahora te veo". Hasta ahora.

O sea, que el famoso Salgado se ha bajado del pedestal

para pedirte consejo.

Pues sí. ¿Cómo te quedas? Es una buena noticia.

Debéis trabajar juntos. Mejor llevarse bien.

Pues sí, tienes razón.

Si mala persona tampoco creo que sea,

y es muy buen policía.

Pero me extraña que ahora pida mi criterio

cuando lo ha tirado por el suelo en su famoso informe.

No sabes lo que puso. No lo has leído, ¿no?

No, ni ganas, desde luego. Ni ganas.

Aunque tuvo que ser gordo para provocar que me degradaran.

Pero bueno, vamos a ver. Te ha llamado para pedirte opinión.

Volverás a ocupar tu puesto.

De momento te llamó para pedirte opinión.

Vamos a quedarnos con el lado bueno.

(SUSPIRA) Sí. (RÍE)

Que tengas buen día. Y tú, cariño.

(Puerta abierta)

(Puerta cerrada)

Estíbaliz, ¿qué tal? Sí, soy Claudia.

Sí, mucho tiempo. ¿Qué tal todo, bien?

Oye... Sí.

¿Qué tal...? ¿Tú sigues en Jefatura?

Bien. Es que quería pedirte un favor.

(Pasos acercándose)

(ELI SUSPIRA) Mi amor.

Ha sido la mejor noche de mi vida.

Qué pena que no podamos pasarnos aquí toda la mañana.

Tienes que ir al taller.

¿Sabes qué?

Que les den a mis jefes.

No, en serio. ¿Y si te despiden?

Después de lo de ayer, me siento capaz de cualquier cosa.

(Móvil)

Vaya, qué inoportuno. Ay, que se esperen.

No. ¿Y si es de la cárcel?

Mira a ver. ¿Ya?

Es una centralita.

¿Sí?

Sí, soy yo.

Gracias.

Gracias por llamar.

Lo han encontrado esta mañana.

Jesús ha muerto.

(Música sentimental)

Bueno...

Era lo previsto.

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

Eli, ¿estás bien?

Ya está, se acabó.

Se acabó la pesadilla para los dos.

Tu hermano no va a volver a amenazarte.

Ya no puede hacerte daño nunca más.

Está muerto.

Es real. Ya no me queda ninguna familia.

Pensabas que iba a tardar más, ¿verdad?

Tu hermano era drogadicto.

Sabías que no tardaría mucho en meterse toda esa porquería.

Yo estaba aquí tan feliz y él...

El pobre...

Piensa que ya no sufrirá más por el mono.

Y tú no tendrás que ir más a comprarle esa mierda.

Ahora somos dueños de nuestra vida.

Somos libres.

Podemos seguir con nuestra vida.

Nuestra vida juntos.

Por supuesto.

Aunque... durante un tiempo tendremos que ser muy discretos.

Vámonos este fin de semana.

Quiero pasear de la mano contigo.

No, no. Vas muy deprisa.

Ayer hablaba con mi hermano y hoy ya no está.

La vida no espera, Mateo.

Bueno, la burocracia tampoco.

Vas a tener que arreglar todo, los asuntos de tu hermano.

Tendrás que organizar un entierro.

¿Hacerle un funeral con lo que hemos hecho?

Bueno, es un trámite.

¿Y sabes qué? Te va a ayudar a pasar página.

En cuanto todo eso esté solucionado,

nos iremos de viaje. ¿De verdad?

Si quieres, puedo ir mirando algo.

No te preocupes. Yo me encargo. Demasiado tienes con lo de Jesús.

Además, tengo un paciente que tiene una agencia de viajes.

Le puedo pedir que nos busque algo romántico para los dos.

A mí con tal de estar contigo...

Pero ahora hay que centrarse en lo importante.

Debes ir a la cárcel a recoger las cosas de tu hermano.

No.

Entiendo que te cueste,

pero no queda otro remedio.

Lo haré.

Por ti.

Por nosotros.

Oye, cuando lo tengas todo, avísame.

(Puerta cerrada)

(Móvil)

Emilio. ¿Qué tal, cómo estás?

No, tranquilo. Ya llevaba despierto un buen rato.

Claro. Puedo pasarme por comisaría a verte.

¿Por qué, qué pasa?

No te hagas el interesante. Dime qué pasa.

Vale, pues mira... Debo ir por la clínica un segundo

a hacer un par de cosas y luego voy a verte. ¿Te parece?

Hecho. Venga, hasta luego. Chao.

Tú sabes que aquí no hacemos comuniones, ¿no?

-Ah. Era para causar una buena imagen.

-Ya...

Perdóname. Que estoy de broma.

Pero en una mensajería, la imagen cuenta entre cero y nada.

Así que dime: ¿por qué crees que mereces el puesto?

-A ver, yo no tengo mucha experiencia de repartidor,

pero aprendo rápido y soy muy formal.

-¿Conduces motos? Veo que tienes carné.

-Sí, sí. Hace tiempo, pero bueno, es como la bici.

Lo que bien se aprende no se olvida. -A ver si te ha olvidado cómo currar.

Porque llevas siete años sin empleo.

Y veo que has hecho cursos, pero no sé de qué has vivido.

No quiero chanchullos aquí.

-No, nada de eso.

Mire... estuve preso.

-Acabáramos. Mírale. Y parecía que no había roto un plato.

-Perdón. Mi amigo me dijo que no tenía problema con eso.

Que no... -Olvídate de tu amigo. Cuéntame.

¿Qué hiciste?

-La cagué. Me junté con quien no debía juntarme y...

me vi en un atraco.

Casi mato a alguien.

(Música sentimental)

Fue el error más grande de mi vida.

-Ya. Me puedo imaginar, claro. Siete años darán para arrepentirse.

-No sabe cuánto. Siete años tirados a la basura.

Pero quiero ser mejor persona.

Para eso necesito un trabajo.

Necesito... -Necesitas dinero.

Aquí se cobra por convenio. Rico no te vas a hacer.

-No, no. Decía... sentirme útil.

-Pues haberlo dicho.

Porque aquí no falta faena.

Hoy está tranquilo, pero hay días que no paramos.

-No se preocupe. Yo hago lo que haga falta.

Yo soy muy flexible. Trabajo de lo que sea.

-De acuerdo.

-¿De verdad?

-Ajá. Sí.

Me gusta la gente que va de cara. Y tú vas de cara, ¿no?

Si quieres una oportunidad, la tienes.

-¿Dónde firmo?

-¿No te lo vas a leer al menos? Llévatelo a casa, anda.

Lo lees con calma, lo rellenas y lo traes mañana.

-Disculpe, ¿a qué hora? -A las 8:00.

-Gracias por la oportunidad.

-Oye...

Tráete el carné. -Sí.

Encantado.

-¿Qué, cómo ha ido?

-Yo creo que muy bien.

Tiene una mezcla así entre dócil y desesperado

que en nada le tenemos haciendo envíos especiales.

(Puerta abierta)

-A ver, tu cafelito. -Gracias.

-Si a esto lo llamas tú ordenar, no quiero verte en un registro.

-Estaba pensando hacer avioncitos para darle gusto al jefe,

pero hay papeles para llenar la T-4.

-Qué tiempos aquellos en los que no había documentación digital.

-¿Los echas de menos? -Bueno, igual un poco.

Pero se perdía mucho tiempo.

Y a veces un criminal se iba de rositas

porque se perdía algún documento.

-Pues por eso los ordeno

por tipo de delito, año y orden alfabético.

-Eres una valiente.

Veo que no es la primera vez que te mandan al rincón de pensar.

-Otro día te lo cuento. -Bueno.

-¿Y tú qué? ¿Algún avance?

(RESOPLA) -La verdad, va un poco lento.

Aunque nos han llegado los datos de geolocalización

de Láinez y Ríos. A ver si encuentro algo ahí.

-¿Aún piensas que los tenían vigilados?

-De momento es la mejor opción.

Voy a revisar con Marta todos los recorridos, las cámaras

y algún testigo, a ver si damos con algo.

-Pues tenéis curro, ¿eh?

De buena me he librado.

-Oye, una cosita:

yo no soy quién para hablar, porque ya conoces mi fama, pero...

A veces hay que morderse la lengua.

Por el bien de la investigación hay que callarse la boca.

-Sobre todo si tienes un jefe... tiquismiquis.

-Bueno, sí, por llamarle de alguna manera.

Por cierto, tu sospechoso favorito no ha presentado denuncia, ¿eh?

-Lo sabía.

-Oye, si hablas con Salgado, no le digas que te he dicho nada.

-Vale. -¿Vale? Venga.

-Guevara. -¿Qué?

-¿A ti te suena de algo

un caso de una chica, Sonia Muñoz,

que desapareció hace seis años en San Juan?

-Sí, claro. Era una chica joven, pelirroja.

Lo llevaba Górriz. -¿Lo conozco?

-Bueno, está retirado ya. ¿Qué pasa con ese caso?

-Que lo zanjaron como desaparición voluntaria.

Pero la investigación a su círculo íntimo deja que desear.

Apenas rascaron la superficie.

-Bueno, si piensas leerte todas las declaraciones y tal

hasta el final, es una pesadilla.

-No, solo es este caso, que me llamó la atención.

-Vale. Bueno.

Tú no te metas en más líos.

Sobre todo, si quieres volver a la investigación del loco ese.

¿Vale?

Pues nada, suerte. -Gracias.

(Música de suspense)

(Teclas)

Buenos días, señora.

Llamo de la comisaría de Distrito Sur.

Sí. Estoy haciendo una revisión de casos que tenemos sin resolver,

y me gustaría hacerle unas preguntas sobre la desaparición de su hija.

-¿Qué pasa?

-Hombre, ¿qué pasa?

Yo pensaba que estabas con las maletas.

-Pues ya ves que no. He venido a recoger lo de aquí.

No aguantaba en casa. Tiene mi madre todo patas arriba.

-Ya. Mudanzas. Yo este año tengo el cupo lleno.

-Bueno, pues nada, Toni. Cuídate mucho.

Nos vamos escribiendo, ¿vale? -Sí.

Pero esperaos, que os invito a una caña de despedida.

-¿No decías que no querías despedidas?

-No quería fiestas,

pero una cañita rápida sí. No me voy a ir así.

-Yo es que no puedo.

Ya he acabado mi hora de descanso,

y estando Salgado en comisaría, no quiero jugármela.

-Y yo tengo reunión con la Asociación de Vecinos del Polígono.

Y es que la he convocado yo. No puedo llegar tarde.

-Bueno. Pues no pasa nada. Si estáis tan ocupadas, no pasa nada.

(PAULA) -Sí, mucho.

Bueno, Toni, que un placer haber trabajado contigo.

(TONI RÍE)

Hombre, trabajado... y más, ¿no?

-Bueno, yo prefiero quedarme con lo bueno.

Venga, chao. -Chao.

Pues eso, ten buen viaje, cuídate mucho,

y cuando llegues a Cádiz me mandas alguna foto.

¿Vale? -Vale.

-Chao.

(Música melancólica)

-¿Qué tal, Toni? ¿Qué te pongo?

-Un cortado con un pincho de tortilla, porfa.

-¿Esperas a alguien?

-Pues se ve que no.

-Bueno...

(Teléfono lejano)

Siento haberte hecho esperar, Mateo. Toma, este es el tuyo.

Tengo un lío de mil pares de narices.

Nada, no te preocupes.

Pero si sacas cinco minutos más vamos a La Parra.

Allí el café es bueno. No, Mateo.

Es que esto es un tema policial, y prefiero hablarlo aquí.

Ajá. ¿Qué pasa?

Jesús Otero ha muerto.

Espera. Otero, ¿el asesino de Malena?

Sí. Me lo ha comunicado un compañero de Instituciones Penitenciarias.

Ah. Bueno, pues... gracias por decírmelo.

No se puede decir que es un alivio, porque no ha pagado por lo que hizo.

A todo esto, ¿cómo ha sido?

Sobredosis, al parecer.

Ah, que también era drogadicto. Vaya pieza.

No tienes que disimular conmigo, hermano.

Sé que te afecta, pero bueno...

Tampoco te dará tanta pena de lo mal que te lo hizo pasar, ¿no?

Hombre, si esto sirve para dar carpetazo definitivo

a la triste historia de Malena, una desgracia no es.

(Puerta)

¿Se puede? Te has dejado esto en el escáner.

Hola, Pauli. ¿Qué haces aquí? No te vi entrar.

Le llamé yo para darle una noticia. ¿Se lo digo yo o se lo dices tú?

Yo creo que no es necesario.

Lo más sano para todos es que nos olvidemos de este asunto.

¿Qué asunto?

El asesino de Malena, Jesús Otero. Ha muerto en la cárcel. Sobredosis.

¿No? Qué horror.

Sí, es un horror, pero es bastante común.

La droga es la primera causa de muerte no natural

en las cárceles españolas.

¿Y cómo la consiguió?

¿Qué importa eso?

Pues claro que importa. Estaba bajo custodia estatal.

Piensa en su familia.

Al parecer, solo tenía una hermana, y...

Hace años le denunció por malos tratos, pero luego la retiró.

Seguro que es un alivio para ella, porque él era una mala bestia.

Desde luego. Por lo que me han dicho,

su expediente allí estaba lleno de altercados.

¿Lo ves?

Matar a una chica embarazada no le hizo muy popular en la cárcel,

y sumado a sus antecedentes por agresión sexual, pues...

¿Quieres decir que sufrió represalias a manos de otros presos?

Por lo que me dicen,

contrató una especie de guardaespaldas para evitar esto.

Eso costará dinero, ¿no?

Me acuerdo que al juicio no fue ni con un abogado criminalista.

No lo sé.

Lo mismo trapicheaba con droga.

No he podido leer el expediente. Os cuento lo que me dijo Pinilla.

Y cuanto más me cuentas menos quiero saber.

Gracias por informarme. No cambiará nada mi vida,

pero está bien saberlo.

¿Te vas a la clínica? Sí. Tengo bastante trabajo.

Además, me ayuda a despejarme.

Quítatelo de la cabeza. Sí.

Hala, buen día. Chao.

Toma.

Oye, ¿te importaría dejarme el informe de Jesús Otero?

Es para echarle un vistazo y curiosear.

Mientras lo hagas fuera de tus horas de trabajo, sin problema.

Llamaré a Pinilla. Cuando lo tenga te aviso.

Vale, gracias.

(Puerta cerrada)

-¿Ya has acabado? -Sí.

Cóbrate y quédate el cambio. -Vale, gracias.

Qué lástima que te vayas. -Bueno...

La vida. Unos vienen, otros se van.

-Bueno, pues nada. Suerte.

-Muchas gracias. Un placer conocerte. -Igual.

-Chao. -Chao.

(ÁNGEL) -Dani.

-¿Qué pasa? ¿Cómo te fue?

No... -¡Sí!

-¡Ay, no! -¡Sí!

-Bueno, mira...

Déjame entrar y ahora saco algo para celebrar,

porque quiero que me cuentes

todos los detalles. -Todos.

¡Qué- ilusión! -Bueno.

(Música sentimental)

-Hola. -Hola. ¿Qué te pongo?

-Un bocadillo de tortilla francesa en pan de centeno, por favor.

-Vale. -Y si puedes ponerle queso...

-Vale. -Y un Bitter.

-Vale.

-¿Miriam?

-Sí, soy yo.

Perdone, no me dijo su nombre por teléfono.

-Ah. Oficial Alonso.

Llámeme Lidia. Y gracias por venir.

-Nada. -Perdone que la hiciera venir aquí,

pero es el único hueco que tengo para comer.

-No pasa nada. -¿Le pido algo?

-No, deje. Tengo el estómago cerrado.

Llevo mucho tiempo esperando esta llamada.

¿Van a reactivar la búsqueda?

-No, no. Solo estoy revisando casos sin resolver,

dándoles nuevos enfoques.

Pero quizá, si encuentro algo...

-Desde que supe que ese inspector se jubilaba

pensé que alguien seguiría buscando a mi hija.

Pero han pasado los años y no he tenido noticias.

-A ver, la teoría del inspector Górriz

es que su hija se fue voluntariamente.

-No. Ella nunca haría eso.

Se lo dije a él, pero no me creyó.

-¿La relación con su hija era buena?

-Ya habrá leído que no.

Discutíamos una barbaridad

por los estudios, los horarios, los gastos...

Sobre todo a raíz del divorcio, los dos últimos años.

Pero por eso justo sé que ella no se iría sin despedirse.

-A ver, explíqueme eso. Górriz no lo reflejó en el informe.

-Claro, porque no cuadraba con su absurda teoría de la fuga.

Sonia llevó fatal la separación.

Al ser hija única,

ella pensaba que la íbamos a dejar sola,

que su mundo se desmoronaba, y...

Yo le dije que jamás la abandonaría. Por nada del mundo.

Me dijo, me juró, que ella a mí tampoco.

Así que no.

No creo que se fuese sin despedirse,

que haya estado seis años sin llamarme. Ni a su padre.

A mi hija debió pasarle algo.

-¿Y la ropa que faltaba en su habitación?

-Era San Juan. Se llevó una mochila y dos mudas.

Pensaría dormir con algún amigo.

-¿No le dijo el plan que tenía?

-Cada vez me contaba menos.

El día anterior tuvimos una buena bronca

por las notas.

Si hubiese sido menos estricta con ella...

-Acaba de decir "amigo".

En el informe consta que usted pensaba que Sonia tenía novio.

Pero ninguna amiga suya lo corroboró.

-Ya, pero una madre se da cuenta de esas cosas.

Eran pequeños detalles.

-¿Como qué?

-La sonrisa que se le ponía al recibir un mensaje,

se encerraba en su dormitorio a hablar a solas por teléfono,

y se arreglaba mucho más.

Al volver a casa le daba igual lo que le dijera. Estaba enamorada.

-¿Y sospecha de quién?

-En la facultad conoció a mucha gente nueva.

No sé, podría ser cualquiera.

No sabe cuántas vueltas le he dado buscando una explicación.

Que una hija desaparezca es... peor que su muerte.

-Es una herida abierta.

No hay nada más doloroso... supongo.

-Todos los días me imagino finales horribles para mi pequeña.

Si por lo menos pudiera saber. Solo pido eso, saber.

-Le prometo que haré todo lo posible para reabrir el caso.

-Gracias.

(LEE) "Ya te he mandado el 'email'.

Si necesitas algo, me dices. Ánimo".

¿Ánimo?

(SUSPIRA)

"En conclusión, la inspectora jefe Miralles

no respondió con la imparcialidad que cabe esperar

de alguien de su rango y responsabilidad.

Su relación condescendiente, amistosa e incluso...

maternal con la inspectora Ocaña

sesgó su juicio a la hora de tomar decisiones clave

en la investigación que devinieron los catastróficos acontecimientos

en el asalto a la comisaría de Distrito Sur".

Maternal.

(Puerta)

¿Es un buen momento?

(ENFADADA) El mejor, Salgado. El mejor.

Quedamos en que me ayudarías en la coordinación con los equipos.

Sí. Lo recuerdo perfectamente.

(Puerta cerrada)

Me hubiera gustado hacerlo a primera hora de la mañana, pero...

al final me pasó el día por encima.

Bueno, qué te voy a contar que tú no sepas.

Bueno, pensaba en cambiar a Rincón y a De la Casa al turno de noche.

He detectado bajo rendimiento en sus tareas,

y me gustaría... Castigarlos.

No, no. No es un castigo.

Solo una llamada de atención.

En el turno de noche hay agentes que trabajan duro,

como Robregordo o Vinuesa. Seguro que agradecen el cambio.

Y se lo han ganado. ¿Tú qué opinas?

¿Qué opino?

Que me extraña que me lo preguntes.

¿Por qué? Llevan tiempo a tus órdenes.

Quizá hay circunstancias personales que a mí se me escapan.

Claro. Y como yo soy tan maternal,

seguramente estoy al tanto de esas circunstancias personales.

¿Qué pasa, Miralles?

Creí que íbamos a colaborar. Sí.

Yo también.

Pero me sorprende que pidas la colaboración

de alguien que... ¿cómo era?

"Que no respondió

con la imparcialidad que cabe esperar

de alguien de su rango y responsabilidad".

Has leído mi informe.

¿De dónde lo has sacado? Eso no viene al caso ahora.

Aquí lo que importa

es la realidad sesgada que has descrito para darme la patada.

Si tantas ganas tenías de leerlo, habérmelo pedido.

Es una falta grave.

Pues añade esa falta grave a tu informe.

Puedes ponerlo detrás de lo de "maternal".

Yo solo hice una valoración profesional de los hechos.

Y objetivamente ese es el resultado.

Me has descalificado ante Jefatura.

Objetivamente has dejado mi carrera a la altura del betún.

No llevo tantos años de sacrificio

para que me conviertas en esa caricatura.

¿Sabes qué añadiría al informe si pudiera?

Tu escasa capacidad autocrítica y tu nulo respeto al protocolo.

Pues hazlo. No te cortes. O mejor no.

Escribe un informe nuevo,

y después haces con él una pajarita de papel.

(Puerta abierta)

Hombre, Toni. A ti quería verte yo.

-Hola. -Buenas.

-Pues menos mal que estás tú aquí, ¿no?

-Sí. Por eso te llamé. Sé que tu padre está convaleciente,

pero tú no me ibas a decir que no venías.

No ibas a hacerme ese feo.

-Pues no. No iba a irme así.

Con las que hemos pasado juntos. Las que me has aguantado.

-Bueno, para eso estamos.

Pero te vas más maduro de lo que llegaste.

Espera, que tengo una cosita para ti.

-¿Esto qué es?

-Es la cuenta de tu padre.

Me debe diez bocatas de tortilla,

nueve cafés solos y cinco bocatas de lomo.

-Vale.

Vale, pues... -¿Pagas en efectivo o con tarjeta?

-En efectivo.

Saqué dinero en el cajero. -Muy bien.

Oye, hazme un favor.

Cuando te vayas, dale la vuelta al cartel,

que tengo ganas de subir a casa.

-¿En serio, María?

-Aquí tienes. ¿Qué?

-De ti no me lo esperaba esto. -¿El qué?

-Que me voy hoy, joder. A todos les da igual.

-Hombre, no le dará igual a todos. -¿No?

Ni una caña, ni un abrazo. Esta gente, ni una tarjeta. Nada.

En fin, que un placer, María.

(TODOS) ¡Sorpresa!

-¡Te la has comido!

-Primero el tarjetón. -Ahí va.

-¿Pensabas que sería tan fácil librarte de nosotros?

(TONI) -Me la has colado de pleno.

¿No pueden convocarlo por la mañana?

Que los mandos no tienen hijos, ¿no?

(Puerta)

Tenemos que hablar.

Martínez, escucha. Me ha surgido algo.

Luego me cuentas en qué quedamos. Gracias.

¿Qué pasa, Claudia?

El caso es que no sé ni por dónde empezar.

¿Cuál es el problema?

Salgado. Salgado es el problema.

Bonito gol nos colaron desde Jefatura con él.

¿Tú has leído el informe?

Sí, ¿no?

Pues me podías haber dado algún titular.

Claudia, no comparto ni una coma de lo que dice ese informe.

Menos mal, porque es un ataque directo a mi gestión.

Un ataque a mi persona.

Echa por la borda años de sangre, sudor y lágrimas.

Y no es una forma de hablar.

Estoy contigo. Estoy de tu parte. ¿Sí? ¿Y por qué me siento tan sola?

Será porque echa sobre mis espaldas toda la responsabilidad.

A ti te nombra de pasada. ¿Te recuerdo la carta que escribí?

Rechazaba de plano las conclusiones de Salgado.

Tú lo leíste. Sí. Si no tienes la culpa.

Si además, mira... Está claro quién sobra aquí.

Es una lástima, pero se sale con la suya.

¿Qué estás diciendo?

Que no puedo más.

No puedo más. Tiro la toalla. Dimito.

(Puerta)

Pasa.

¿Lo tienes? Sí.

Ha sido muy duro volver allí. Ya, me imagino.

No tiene batería.

Aquí está el cargador. Sí.

(Cargador enchufado)

(Pitido)

(SUSPIRA)

¿Sabes la clave?

Bueno, siempre usaba su año de nacimiento.

Sí. A ver dónde está el audio.

Déjame a mí.

Vale, aquí.

Por la fecha tiene que ser este.

(ROJO) "Otero, ¿qué no entiendes?

Solo tienes que decir que la mataste tú.

Estaba la chica andando por la calle, sola,

te pusiste como una moto y quisiste montártelo con ella.

Ya lo has hecho antes. La pasma se lo traga".

(OTERO) -"Pero nunca maté a nadie".

-"Tampoco has visto tanto dinero junto en tu vida.

El idiota que la mató está forrado.

Yo haré que sea muy generoso. Te chupas unos años en la trena

y cuando salgas, a vivir sin preocuparte.

¿Tienes un plan mejor?".

-"¿Nombre de la muerta?". -"Malena Torrent".

-"Al menos estaba buena".

(RÍE) -"Tranquilo. Tu reputación está a salvo.

¿Cuento contigo?". -"¿Qué le digo a la pasma?".

Bueno, suficiente.

Ya está. Lo logramos.

Nunca debió aceptar algo así.

Eli, eso ya no tiene remedio.

Hemos llegado hasta aquí juntos.

Así que... ¿quieres eliminarlo tú?

Ya está. Se acabó la pesadilla.

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

Técnicamente tu dimisión debe ser aprobada por Jefatura.

Así que lo siento mucho, pero... ¿Cómo hemos llegado a esto, Emilio?

¿Cuándo has necesitado apelar a Jefatura

para que yo haga algo que me pides?

Vamos a hablarlo, Claudia.

No puedo dejar que te vayas de esa manera,

por un calentón. Es que no es un calentón.

No es un calentón.

He intentado por todos los medios adaptarme a la nueva situación.

Pero ¿me quieres explicar...? (SUSPIRA)

¿Cómo voy a seguir a las órdenes de Salgado

después de leer ese informe?

Pues exactamente como hasta ahora. No.

Yo no puedo trabajar con una persona

que tiene una opinión tan nefasta de mí

y de todo lo que me importa.

De todo por lo que yo he luchado.

Claudia, escucha: olvídate de Salgado.

Esta comisaría te necesita.

Esta ya no es mi comisaría.

Es la de Salgado.

No mientras yo esté al mando.

Tú eres la responsable de que me quedara. No puedes abandonarme.

A ver, piensa una cosa:

¿por qué todos los agentes te buscan cuando tienen un problema? Piénsalo.

Esta siempre será tu comisaría.

Es que ya no sé si eso es bueno.

¿Por qué me buscan mis agentes cuando tienen un problema?

¿Por qué?

¿Porque soy maternal?

No. Te buscan porque confían en ti, en tu criterio.

En mi criterio.

Ellos lo han aprendido todo de ti. Dime una cosa:

si tú te rindes, ¿qué harán ellos?

Me gustaría honrar su esfuerzo, pero...

Sin peros.

Claudia, hazlo.

Yo sé que puedes, Claudia.

Apóyate en tu gente, en mí. Debemos permanecer unidos.

Pero es que esta comisaría te necesita.

Demostrémosle a Salgado que se equivoca.

Pero eso solo podemos conseguirlo si te quedas.

Pues muchas gracias, Nachita.

Sí, faltabas tú.

(Música festiva)

Bueno. A ver si nos vemos prontito, ¿eh?

Que de Donosti a Cádiz hay un ratito, ¿eh?

Bueno. Muchas gracias por llamar, por acordarte de mí, ¿vale?

Un besito. Chao.

-¿Qué pasa?

Te falta esto, ¿no?

-Habrá que... (SUSPIRA)

(MERINERO) -Cierto. Ya me acuerdo.

Eran un chino, un francés y un inglés en el calabozo.

-Y te falta el español. Oye, déjate de chistes.

¿Tú te acuerdas de Górriz? -Sí, un montón.

-Es que estos no se van a acordar. -¿Alguien tiene más hambre?

(MERINERO) -No. Todo perfecto. (MARÍA) -¿No? Vale.

-¿Qué? ¿A que no era para tanto? -Pues no, no era para tanto.

Me conoces mejor que yo mismo.

-¿Cómo no te voy a conocer,

si soy tu ex, ex, ex...?

¿Cuántas veces nos hemos liado? -No sé.

-Pero ¿qué haces?

(TONI RÍE)

-¡Eres tonto! -Bastantes emociones he tenido ya.

Madre mía. Qué bajón todo el día por irme así, sin más.

-Ya te lo dije.

-No me apetecía nada ayer.

-Ya. No te apetecía ponerte moñas delante de todos estos.

-¿Moñas yo de qué?

-¿Qué de qué?

-Un poquillo, sí.

(Música melancólica)

(EMOCIONADO) Joder...

¿Qué voy a hacer sin ti?

-¿Qué voy a hacer yo sin ti?

(ELÍAS) -Oye, chavalote.

Te marcarás algunas palabritas o algo.

Venga, para el personal. -Sí.

(TODOS COREAN) -¡Que hable! (PATY) -No tienes escapatoria.

-¡Que hable!

-Bueno, una última oportunidad para liarla otra vez.

-Sí. O un par de veces más, ¿no?

-Madre mía. La de veces que la he liado yo aquí.

¿Recordáis cuando me infiltré en la banda de póquer?

-O cuando delataste mi "cover" en los Cartago.

-A ver, unas cuantas veces has metido la gamba.

Pero en la vida estamos para eso.

-Bueno, lo importante, lo que dice Paulita: quedarse con lo bueno.

-Sí. Que menuda cara se te quedó esta mañana.

-Es que a ti te la lie gorda. Y me has perdonado.

-Es que en el fondo, fondo te haces querer y todo.

Eso es así.

-Bueno, pues...

Que... jo...

Que muchas gracias por estar ahí.

Muchas gracias por acogerme.

Y por hacerme sentir que Distrito Sur era mi casa y es mi casa.

Que... gracias por hacerme mejor policía,

mejor persona espero también,

y que... cuidaos mucho, ¿vale?

Que está la cosa muy chunga.

Y nada más. Que... os quiero mucho.

# Que es un muchacho excelente.

# Que es un muchacho excelente.

# Que es un muchacho excelente

# y siempre lo será. #

¿Qué piensas hacer con todo eso?

Guardarlo, supongo. Como recuerdo.

Como recuerdo ¿de qué?

¿De lo mal que se portaba contigo?

¿De lo que tuviste que hacer por él?

Es lo único que me queda de él.

No.

Te dejó un recuerdo para siempre.

Yo creo que deberías tirar todo eso.

Esa chaqueta es la que usaste para pasarle la droga.

Sí, y no tuvo mucha delicadeza buscándola.

¿Y si quedan restos?

Podrían usarlo como prueba.

¿Tú crees?

Nunca se sabe.

Yo creo que lo mejor es tirarlo todo.

Especialmente la ropa.

¿Cuántas prendas con sorpresa le llevaste?

No. Esto quiero conservarlo.

Me dijeron que la tenía junto a la cama.

(Música melancólica)

¿Eres tú de niña?

Sí. Qué mona.

Sí. Este verano justo...

bueno, mi hermano me salvó de uno que quiso llevarme a su caravana.

De no haber sido por él, no sé...

Ya. La vida da muchas vueltas.

Yo creo que era buena persona.

Pero se echó a perder.

Saber que tenía esta foto junto a la cama, no sé...

Igual me quería, ¿no? A su manera.

Tu hermano no quería a nadie.

Ni siquiera a sí mismo.

Si no, no hubiera tocado nunca fondo.

Y te arrastraba con él.

Sí.

(SUSPIRA) Tienes razón.

(SUSURRA) Tienes razón.

Gracias por abrirme los ojos.

Ahora eres libre.

¿Has pensado ya en nuestra escapada romántica?

Ah, sí, sí. Claro, eso.

Sí, lo que pasa es que he hablado con mi paciente, el que te dije,

y resulta que quebró su agencia. Ah.

Y por eso no le veía por la clínica, claro.

Bueno, pero si quieres podemos buscar juntos por internet.

No, ya lo hago yo. No te preocupes.

Pero otro día.

Hoy... estoy agotado.

Ah.

Bueno, entonces no...

No sé, pensé en volver después de tirar todo eso.

No me gustaría dormir sola hoy.

Lo siento, Eli, pero es que... no sé, me duele mucho la cabeza.

De hecho, puede que incluso tenga fiebre.

No sé, han sido demasiadas emociones,

y necesito descansar.

Además, eso deberías tirarlo cuanto más lejos, mejor.

Está bien, sí. Ha sido un día...

Fue un día muy intenso para todos. Sí.

¿Hablamos mañana? Claro. Por supuesto.

Cuídate. Chao.

(RESOPLA)

(SUSPIRA)

Eh. ¿Qué estás haciendo aquí ahora?

-Había pedido un informe, y me han avisado de que ya estaba.

¿Y tú? -Vine a por esto.

Por si la cosa se alarga, no quiero quedarme afónica.

-¿Qué pasa, que Merinero ya quiere ir al karaoke?

-Bueno, el sector más tranqui dice de ir al Moonlight,

pero yo apuesto por algo más a lo grande,

que es la despedida de Toni.

Venga, vamos. -No, ve tirando tú si quieres.

Yo echaré un vistazo a esto. -¿Es un caso importante o qué?

-Bueno, no es un caso exactamente, pero me tiene un poco rayada.

-Pues si no me lo cuentas...

-¿Tú te acuerdas de Malena Torrent?

-Sí, cómo no. Con lo que sufristeis en tu familia.

¿Qué pasa con ella?

-Que resulta que Jesús Otero, el asesino confeso,

ha aparecido muerto por sobredosis en la cárcel.

-Vaya. Un colofón apropiado para su carrera.

(Música de tensión)

¿Y por qué te interesa tanto esto ahora?

-Pues... hay algo que me huele un poco mal, y es que...

él no tenía dinero para un abogado criminalista,

pero en la cárcel tenía guardaespaldas.

¿No te parece raro? -Sí. Sí es raro.

¿Leíste el informe penitenciario? -Es lo que he pedido.

-¿Ese tocho? -Sí.

Es que también pedí los antecedentes.

Y mira, su hermana iba a visitarle todas las semanas.

-Ya ves. Hasta los peores criminales tienen familia.

-Esta le denunció por maltrato,

así que no sé cómo se habrá tomado la muerte.

-Pues no lo sé, pero seguro que eso puede esperar a mañana.

Sin embargo, Toni ya estará en Cádiz.

Venga. -Venga, ve tirando tú, en serio.

Yo dejo esto en mi mesa y ya está.

-¿Seguro? No te escaquees.

-Venga, tira. -En serio, ¿eh?

Después nos volvemos en taxi. -Vale.

-Venga, hasta luego. -Chao.

(PAULA RESOPLA)

(Música tensa)

"Perdón, no estaba Celia y pensé que estabas solo.

Nada, tranquila, hija. Mira, te presento a Eli Rodríguez.

Ha venido a quitarse una cicatriz del brazo.

Pues no te lo pienses, que mi padre es el mejor.

No hace falta la propaganda.

Bueno, tengo que irme. Cualquier duda, le llamo.

Encantada. -Igualmente".

No puede ser.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 820

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 820

20 oct 2020

Tras una fuerte discusión con Salgado, Miralles presenta su dimisión al comisario. Finalmente, Bremón la convence de que siga en comisaría.

Toni se despide en una fiesta sorpresa organizada por sus compañeros.

Mateo respira tranquilo tras la muerte de Otero. En paralelo, Paula descubre una pista que puede conducirle a la verdad sobre su padre.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 820" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 820"
Programas completos (901)
Clips

Los últimos 2.430 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios