Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 809 - ver ahora
Transcripción completa

Lo siento, pero he recibido una orden de Jefatura

diciéndome que abandones de inmediato

la búsqueda de Vlado Khan.

Ven, mira.

Quiero que le des esto a Iker en cuanto tengas oportunidad.

(IKER) "Están vigilando a sus socios de Nantes.

Pero por ahora nada".

Se nos va a escapar otra vez, Iker.

(Puerta)

Oye, tengo que dejarte.

Habrás escuchado que hay una oleada de robos

en pisos de tu barrio. Sí.

Está mi padre con ello.

-La señora ha mencionado que ha visto al revisor del gas.

-Muy bien. -Y un 30 % de los robos en pisos...

(LEE) -"Los cometen personas disfrazadas del revisor del gas".

Esto más parece una ejecución.

Ha llegado la autopsia de Láinez.

Lo mataron con su arma reglamentaria.

Galo no mató a Láinez. Nos fuimos a casa y estuvo conmigo.

-¿Hay algún testigo

que pueda corroborar esto? -Sí.

-Es que yo ahora no sé ni por dónde empezar.

-Aquí falta dinero.

Cinco mil euros o así.

Un hombre de pocas palabras.

-Mejor pocas que demasiadas.

-Ahí sí que te doy la razón.

-¿Cómo va la investigación de Vlado Khan?

Khan ha salido de España.

Voy a ayudarte a encontrar a Khan.

Lo que hagas después es asunto tuyo.

(Música emocionante)

(Ladridos)

-Buenos días.

-Ay. ¿Te he despertado? -No. No te preocupes.

-¿Qué buscas? ¿Puedo ayudarte? -Pues mi móvil.

Juraría que lo dejé en el pantalón. No sé.

-Espera. ¿Te llamo? -Venga.

Seis,

cinco, cuatro... -¿Te esperas a que lo desbloquee?

-Seis, cinco, cuatro... -Está aquí.

-Ah...

Bueno, era una artimaña para que te apuntaras mi móvil.

Sí. Es que hacía mucho tiempo que no lo pasaba tan bien.

Llevo unos años fuera de Madrid,

y hasta ahora no encontré a nadie como tú.

-Porque acabas de llegar.

-¿De esto no hablamos ayer por la noche?

-No. Salvo de billar, no se habló de mucho más.

-Bueno, pues por eso me quedo en el hotel.

Busco un piso que me guste, y sobre todo que me pueda pagar.

-Ya, yo también acabo de llegar. -Ah, ¿sí?

¿El pub de anoche no lo conocías? -No. Primera vez.

-A mí me pasa un poco lo mismo.

Estaba aquí encerrado y dije: "Voy a dar una vuelta".

¿Tienes prisa?

-¿Por?

¿Qué propones?

-Bueno...

Si te quedas un rato más, podemos desayunar en la cama...

y seguro que algo más se nos ocurre.

-Ajá.

-La carta está en la mesa.

Elige lo que quieras.

-¿Hay algo que quieras sí o sí?

-Café.

Café solo. Lo demás me da igual.

Lo que a ti te apetezca.

(Música tensa)

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

"¿Qué tal, cómo te va?".

(RÍE)

Bueno, hombre. Eso es el pan de cada día.

Venga, no te quejes tanto.

Si te hartas mucho,

te pides unos moscosos y te vas a la playa.

Ya.

No. Es una cuestión personal. Necesito pedirte un favor.

Sí. Cambian las tornas, sí.

Oye, es que necesito hablar con el abogado Sebastián Melendo.

Ya sé que si le llamo al despacho hablaré con él,

pero no me va a atender ya, y debo hablar con él urgentemente.

Sí.

Que no. No te vas a meter en ningún lío. Hazme caso.

Vale.

Vale. ¿Estás seguro de que Melendo va a visitar a un cliente

a esa hora en Distrito Sur?

Genial. Sí, porque está al lado de la plaza.

Muy bien.

Pues nada, muchas gracias.

Sí, hombre. Te debo una.

Vale. Adiós.

Melendo.

Qué susto me has dado. ¿Qué haces ahí?

¿Ese no es el abogado de Khan? ¿Qué quieres hablar con él?

Bueno, es el abogado de Khan

pero también es el abogado de muchos criminales.

Sale constantemente en los atestados.

Ya. Te he escuchado decir que no se metería en problemas

si compartía información contigo. ¿Por qué no lo dejas estar?

¿Qué pasa?

Que estoy haciendo mi trabajo. Nada más.

No me mientas.

Me has dicho que te miento. Te has dado cuenta, ¿no?

Sí.

Si tienes que tirar de contactos para saber información privada

de la actividad de un abogado, es que algo no es normal.

En todos tus años en esto nunca te vi hacer una llamada así.

Eso no quiere decir que no las haga.

Siempre reprochaste estas actitudes.

Siempre has trabajado al dictado de la ley.

¿Qué pasa ahora?

(RESOPLA)

Está bien, te contaré lo que pasa.

Está claro que no puedo tener secretos contigo.

No deberías.

Necesito hablar con Melendo para que me diga dónde está Khan.

Y... ¿alguien más lo sabe?

No pararé hasta encontrar al asesino de Alicia.

No descansaré hasta encerrarlo.

¿No me dijiste que se encargaba Europol?

Bueno, pero es que en Jefatura se equivocan.

Creen que no tenemos nada que aportar.

Y se equivocan. Cualquier cosa que descubramos

les vendrá muy bien a ellos y a Europol.

¿Y Bremón lo sabe o actúas por tu cuenta?

Bremón no lo sabe, y quiero que siga siendo así.

Es tu superior.

Debería saberlo. ¿Alguien más te ayuda?

Prométeme que no dirás nada.

Me tengo que ir, lo siento. Cuéntaselo a Bremón.

Pones en peligro tu carrera. ¿Lo sabes?

No se lo voy a contar. No quiero que lo sepa.

Ya se lo diré yo cuando crea que es el momento oportuno.

A ver, estamos contrarreloj.

Entiéndelo.

Si dejamos pasar el tiempo, perderemos las pistas que tenemos

y Khan puede desaparecer para siempre.

Entiéndelo, por favor.

Me tengo que ir.

(Puerta cerrada)

(Móvil)

(HOMBRE) Justo. ¿Me lo pasas?

Salgo ya, ¿eh? -Sí.

(Móvil sigue sonando)

-¿Sí?

Sí, soy yo.

Sí, claro. Sí, me viene bien.

¿Cuándo puedo verlo?

Perfecto.

Vale. Muchas gracias. Hasta luego.

Mira, de la inmobiliaria.

Es mi día de suerte.

¿Qué pediste de desayuno?

-Nada. -¿Te vas?

-Sí. -He tardado dos minutos.

Me he lavado los dientes y ya está.

-Lo siento.

-Y he arruinado una de mis mejores citas en años.

-Que no has arruinado nada.

Tenía el móvil lleno de mensajes.

Lo puse ayer en silencio, y al mirar había quejas,

problemas con los repartos... Va a ser un día hoy...

-¿Y tienes que ser tú quien lo solucione?

Digo, ¿tu jefe no puede mandárselo a otro?

-Mi jefe soy yo.

Bueno, más fácil.

Un par de llamaditas y todo arreglado.

-Es que no funciona así. Es una mensajería de barrio.

Hay cosas que debo arreglar yo.

Y más cuando se quejan clientes gordos.

-Ya. -Saben de su poder y aprietan.

-Sí, esa gente que se cree con más derecho que el resto.

-Que como vaya y no esté... lo pierdo.

Es mucha pasta, y no puedo perderlo.

Pero no sé qué hago contándote mis problemas de curro.

Tú tendrás los tuyos. -Sí.

Bueno, procuro dejarlos en el trabajo.

No traérmelos al hotel.

-Tú que puedes.

-Es una pena. Quería desayunar contigo.

-Ya. Me tengo que ir. Lo siento.

-¿Me das tu móvil y te llamo otro día?

-Me tengo que ir, de verdad. -Claro, claro.

(Puerta cerrada)

Claro.

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

-Déjalo por ahí.

-¿Lo meto todo en la habitación?

-Bueno, es que yo creo que no cabe nada más.

-Cuando vuelva de comisaría recojo todo.

Voy a por lo que queda. Sí. Me quedan un par de cajas.

Traje lo imprescindible. El resto está en un guardamuebles.

Ya. Ya sé que tengo muchas cosas.

Mira, me voy a poner a desembalar para así dejar esto...

-No, para. Tú ahora tienes que descansar.

Ya lo harás mañana, pasado o cuando sea.

¿Tú sabes la paliza que te has metido?

Y todavía no te has recuperado de la herida.

-Pues como tú, y aquí estás, echándome un cable.

Vaya dos patas para un banco, ¿eh?

-Ay, Dios mío. Bueno, pues ya está.

Esto es lo último.

¿De qué os reís? Nada, tonterías.

-Oye, ¿puedo ofrecerte algo? Agua, café, un refresco...

Pues si tienes un fisio, no estaría mal. Estoy molido.

Hemos desmontado una casa y hecho dos mudanzas en un día.

Bueno, porque tú has querido.

Te ha entrado la prisa por vender y oye...

Menos mal que los compradores nos han dado tiempo

para sacar todo de casa.

Sí. Me voy a trabajar.

¿Vienes luego y miramos lo de tu cicatriz?

Verás, papá, es que lo he pensado mejor

y creo que no lo voy a hacer.

Bueno, dale otra pensada.

Puedo hacer que casi desaparezca del todo.

Ya lo discutimos otro día. Hoy no va a ser, ¿vale?

Pregúntale a Lara.

Ella vino a la clínica, y encantada. Y de haber cogido esa herida antes,

muchas menos sesiones, y habría quedado mejor.

Sí. Yo me quedé encantada con el resultado.

Y la piel me quedó muy bien. ¿Ves?

Pero entiendo que Paula no quiera hacerse nada.

Ya. Que no quiere olvidar lo que pasó.

Yo creo que el pasado es mejor dejarlo en el pasado.

Y tú te verías muchísimo mejor. Eso es indiscutible.

Que no, papá. Así recordaré lo peligroso de nuestro trabajo.

-Y lo a punto que estuvimos de perderlo todo, ¿no?

Sí, yo tengo la misma sensación con la pierna.

Muy bien. A ti también te he perdido como clienta.

Bueno, por el momento sí.

Me parece bien que queráis darle significado a las cicatrices.

Pero estaríais mejor sin ellas.

No insisto más. Gracias.

Te lo agradezco. Vale. Me voy a trabajar.

Lara. Adiós.

Pero si cambiáis de idea... Sí.

Ya sabemos dónde estás. Gracias, adiós.

Adiós. Os cierro la puerta, ¿no? Sí.

Vale.

(PAULA RESOPLA)

Madre mía, a ver por dónde empiezo. -A ver.

-Me llevo esto, ¿vale? -Vale.

(TONI) -"¿Desde cuándo?".

¿Esto es una suposición, o me lo confirmas?

Vale.

Vale, vale.

Vale, muchas gracias.

Venga, hasta luego. Chao.

-¿Y bien?

-Está en Cáceres con su madre. No pudo ser él.

-¿Eso lo dice el sospechoso o su madre?

-Un compañero de la comisaría de Cáceres.

La semana pasada tuvo un lío en un bar y durmió en el calabozo.

-Te dije que tu confite no servía para mucho. Te lo dije.

(DÓCIL) -Gracias, papá. Debí hacerte caso. Lo siento mucho.

Eso quieres oír, ¿no?

-No. Quiero que aprendas a leer a la gente.

A ese tío se le notaba que te decía

el primer nombre que le venía a la cabeza.

Te ha dejado con el culo al aire. -¡Qué pesado eres!

-Toni, eres un buen policía,

pero te falta aprender lo que no te enseñan en la academia.

-Se aprenden en la vida o con un padre que lo sabe todo.

Siempre lo sabes todo.

Qué suerte tú y los demás que nos nutrimos de tu conocimiento.

-Qué mala leche tienes. -La misma que tú.

-A ver, que alguien te dé información no lo convierte en un buen confite.

La mayoría se ponen nerviosos y te dicen lo primero que piensan.

Encontrar a alguien que sepa moverse y que dé buena información

cuesta tiempo.

-Bueno, vale. Estamos donde estábamos.

Tenemos un ladrón que se mete en casas

y el único sospechoso está en Cáceres.

-Yo creo que deberíamos centrarnos otra vez en los habituales.

-¿Por qué? -Debemos centrarnos

en la gente que ha hecho "bumping" antes.

O son ellos o alguien de su entorno.

A robar no te enseñan en el colegio. Alguien te enseña.

(Teléfono)

-Mira, como tú a mí.

Sí. Dime, Marta.

Sí, estoy aquí en mi mesa.

Vale.

Vale, pues aquí te espero.

Hasta ahora, chao.

Vamos a ver. Esto ya no funciona como antes.

La gente hace tutoriales en internet.

-Mira, hazme caso: mirando el entorno de esta gente

será más fácil encontrar a alguien.

Me acuerdo una vez

que un tío se... -Mira, justo a tiempo.

Hola, Daniela. Gracias, Marta.

Bueno, el oficial Ríos.

-Llámame Santiago. ¿Podemos ayudarte?

-Dice Marta que te entraron en casa.

-¿Has formulado ya la denuncia? -No.

-Pues siéntate, que la tramitamos nosotros.

(CARRASPEA) Estaba hasta arriba.

(Conversación inaudible)

"¿Puedo preguntarte por qué has dejado Vigo

para venir a Distrito Sur?".

Necesitaba nuevos retos, y quería volver a Madrid.

He visto en tu historial

que estuviste una temporada en Distrito Seis

antes de entrar en la UIT. Sí.

Hace tiempo de eso.

Aún perseguía a los malos por la calle.

Pero después de lo que me pasó...

Después tuve que perseguirles tras la pantalla.

Es un cambio radical,

pero también desempeñas una labor muy importante.

Sin duda, comisario.

Bueno, en ese momento era dejar el cuerpo o trabajar en la UIT.

Y eso es lo que hice.

Podías haber pedido pasar a segunda actividad anticipada

y nadie habría dicho nada.

Ya, pero me veía un poco joven para eso.

Y siempre quise ser policía y no renunciar a ello.

¿Sabías de ordenadores?

No, la verdad.

Era el típico que si tenía algún problema,

reiniciaba el ordenador.

Me costó reciclarme.

Pero a base de currar mucho e hincar codos...

bueno, el resto han sido los años de práctica.

En Vigo he aprendido mucho.

El comisario solo tenía buenas palabras para tu trabajo.

He pasado una buena temporada bajo sus órdenes.

Pero allí me estaba acomodando.

La verdad, necesitaba un cambio de aires. Más acción.

Pues has venido al sitio idóneo.

En Distrito Sur de eso no nos falta.

¿Lo dice por el asalto que han sufrido?

¿Le puedo preguntar cómo están los ánimos por aquí?

Te puedes imaginar.

Estamos todos un poco nerviosos.

Lo peor ha sido perder a nuestra compañera.

A la inspectora Alicia Ocaña.

Lo siento mucho.

Hubo más heridos, ¿verdad?

Varios contusionados, pero de gravedad

solo la oficial Muñoz, de la UFAM.

Pero se está recuperando y mañana ya se reincorpora.

En fin, esperemos que poco a poco volvamos a la normalidad.

Por mi parte, haré lo que pueda para que así sea.

Estoy convencido de ello.

(Puerta)

(PAULA) Hola. ¿Me llamó, comisario? Sí, Paula.

Mira, te presento al nuevo inspector de la UIT:

Iván Díaz. Encantada.

Yo soy Paula Bremón.

-¿Bremón? Sí.

Es mi sobrina. Ya lleva un tiempo entre nosotros.

Está acabando las prácticas y pronto jurará el cargo.

Ya no me queda nada.

-¿Estará conmigo en la cueva? No. Ya rotó por la UIT.

Y con muy buenos resultados, por cierto.

Paula, ahora que se ha incorporado el inspector

puedes volver a tu rotación en la UDAC.

Claro. Cuando me digan. Puedes empezar hoy mismo.

Y también te llamé para que enseñes al inspector la comisaría y la UIT.

Espero que no te importe que no vaya.

En absoluto.

¿Tienes problema? No, ninguno.

Iba a llamar a Abarca, pero hoy libra.

Bueno, pues no pasa nada. Muchas gracias, comisario.

Espero estar a la altura.

Sé que por la unidad han pasado compañeros muy buenos,

como Karim Ben Ali, Fede Alarcón...

Betanzos, Escalada... ¿Los conoce?

-No, solo de oídas. Pero puedes tutearme.

Hemos tenido muy buenos profesionales en la UIT.

Seguro que tú también harás un buen trabajo.

Sí, seguro. Y eso espero.

Bienvenido. Gracias, comisario.

Nos alegramos de tenerte en el equipo.

Gracias. -¿Me acompañas?

-Por supuesto. A conocer la cueva. Comisario.

¿Sebastián Melendo?

No sé si me recuerda.

Soy la inspectora je... Sé quién es usted.

La inspectora jefe Miralles.

No ha pasado tanto tiempo desde la última vez que nos vimos.

Además, estando frente a su comisaría sería raro

que se tratase de otra inspectora jefe.

Claro, es obvio.

¿Y qué hace por aquí?

¿Tiene algún cliente en Distrito Sur?

Como comprenderá, no voy a darle información al respecto.

Que tenga un día estupendo. Espere, por favor.

¿Tendría un minuto para hablar conmigo?

¿Qué quiere, Miralles?

Me gustaría saber si ha estado en contacto últimamente

con algunos de sus... viejos clientes.

¿Se refiere a alguno en concreto?

Podría decirse, sí.

Quería saber si contactó con Vlado Khan.

Desde su fuga de comisaría, no sé nada de él.

Pero eso ya se lo dejé claro

a la Comisaría General de la Policía Judicial.

Si tiene dudas, consulte mi declaración.

Ya, pero desde esa declaración ha pasado mucho tiempo,

y su relación con Vlado Khan iba más allá de lo profesional.

Eso no es cierto. Nunca fuimos amigos.

El señor Khan era mi cliente.

Entonces ¿podría decirse que usted era de su entramado delictivo?

No sé adónde quiere llegar con esta conversación,

pero me parece totalmente irregular.

Además, respondí a la Policía cuando me lo pidieron.

No voy a contestar a más preguntas, y menos aquí.

Miguel Herrera afirma que Vlado Khan le utilizó a usted para amenazarle.

Tonterías.

Y yo creo que usted sabía que asaltarían la comisaría.

Está acusándome de cosas muy graves.

Y sin tener ninguna prueba.

Yo estoy segura de que está usted en contacto con él.

Y yo estoy seguro

de que usted se está extralimitando en sus funciones.

Bueno, esto no es un interrogatorio. Estamos en la calle.

Usted pudo haber seguido, pero está aquí.

Ya. Pero usted está poniendo en entredicho

mi profesionalidad y mi honor. ¿Qué quiere que le haga?

Yo quiero que me diga la verdad.

Murió una inspectora de policía.

Fue asesinada.

Y otra agente está en el hospital herida de bala en una pierna.

¿Sabe qué le digo?

Que me encargaré de que sea la última vez que me molesta.

(Claxon)

(Música de suspense)

-¿Has hecho fotos a la puerta? -Sí.

El trabajo es muy limpio. Casi no hay marcas.

Igual que en los otros robos.

-¿Crees que pudo ser el mismo? -Eso parece.

¿Todo bien, Daniela? ¿Qué pasa? -No. No estoy bien.

(SUSPIRA) Pensé que solo se llevaron la fianza, pero no.

-¿Qué más has notado a faltar?

-Un anillo de mi mamá.

Su alianza de boda.

La tenía en una cajita con otras cosas.

Con fotos suyas, recuerdos...

Baratijas, pero que tienen mucho valor para mí.

-Bueno, tranquila.

-Mi madre falleció el año pasado,

y su alianza es de lo poco que me queda de ella.

Le tenía mucho cariño.

-Tranquila, haremos lo posible por recuperarla.

-¿Tienes foto de alguno de los objetos robados?

(DUBITATIVA) -Sí, de la alianza puede ser.

Hace meses le mandé una foto a mi hermano.

Igual todavía la tengo.

-¿Tenía alguna inscripción o algo así?

-No sé. De las otras cosas no creo tener foto.

Pero bueno, lo busco y os lo mando, sí.

-Es importante tener fotos o datos de los objetos de valor de casa.

Si te los roban y luego la Policía los encuentra,

es más fácil demostrar que son tuyos y recuperarlos.

-Ya, bueno. Espero que no me vuelva a pasar esto.

-Una preguntita:

el día de la mudanza, ¿viste a alguien en el rellano,

en la escalera, en el ascensor del edificio...?

-¿Alguien sospechoso?

-No. Puede ser un vecino, un repartidor...

-No. Es que no tuve tiempo de conocer a ningún vecino.

Aunque sí que vi a un trabajador de la compañía de gas

que llevaba uniforme y todo.

-Déjame a mí.

Sí, hola. Buenos días.

Soy Santiago Ríos, policía nacional.

Le llamo en relación a un robo que hubo en la calle Rosario.

Sí. Quisiéramos información sobre el mantenimiento del edificio.

Sí, espero. -¿Qué pasa?

-Que muchas veces los ladrones se disfrazan

de empleados de la compañía del gas o eléctricas

para que no sospechen los vecinos.

Es importante que no abras a nadie si no habéis concertado cita, ¿vale?

-No, no le abrí la puerta. Me lo encontré en las escaleras.

-¿Qué dicen los del gas? -Nada.

No había revisiones pendientes desde hace semanas.

Y ningún aviso, ninguna emergencia...

Es muy probable que ese señor fuese el ladrón.

-Vale. Necesito una descripción de la persona que viste ahí fuera.

-Vale. Pues era un hombre delgado, moreno...

-¿Edad aproximada?

-Como... 50 años.

-Cincuenta años, vale. Te acuerdas bastante bien de él.

Si vieras una foto suya,

¿podrías identificarle? -Sí, supongo.

-¿Sí? Vale. ¿Podrías acompañarnos a comisaría

y te enseñamos fotos?

Son de tipos que tenemos fichados.

-Igual hay suerte y podemos identificar a esa persona.

-¿Ahora? (SANTIAGO) -Sí, sería conveniente.

-Es que estoy muy cansada.

Quisiera relajarme un poco y...

Y bueno, esta noche la pasaré aquí,

pero hablaré con la casera por si me tengo que ir.

¿No podría ser mañana por la mañana?

-Vale, nos vemos mañana en comisaría y vemos las fotos.

-Así tenemos tiempo para recopilar sospechosos.

-Si tienes problemas con la casera, podemos pasarte

el teléfono de los servicios sociales del barrio.

-Ah, pues... sí.

Lo tendré en cuenta, aunque espero no utilizarlo.

-Y esta es la sala de descanso.

Aquí puedes tomar café, charlar y eso.

-Oye, ¿puedo? -Claro.

También puedes venir a terminar un trabajo

o a estar tranquilo.

-¿Quieres? -No.

-Bueno...

Es bueno saberlo, pero ya sabes... No creo que sea el caso.

-Claro. Que a los de la UIT os cuesta salir de la cueva.

-Y más si este es el café que me espera. Madre mía.

-Tendría que haberte avisado.

El mejor es el de La Parra, el bar de la plaza.

-Vale. ¿Algo más que tenga que saber?

-A ver... La fotocopiadora a veces se atasca.

-Vale, tomo nota.

Oye, una pregunta, Paula:

¿en la UIT coincidiste con Karim Ben Ali?

-Sí. Es un "crack".

Es muy buen compañero y muy buen tío.

-En lo nuestro está muy bien valorado.

Habría querido conocerlo.

-Si viene de visita te lo presento.

-Vale. Leí una vez en una entrevista que le hicieron

en la revista del cuerpo y decía algo interesante:

"No hay atajos ni trucos

en la investigación de delitos informáticos".

Vaya, me quedé con ello.

-Sí. Él siempre dice que la información está en la nube,

y que es cuestión de tiempo encontrarla.

-Sí. El saber discernir lo importante de lo accesorio

es fundamental en cualquier investigación.

-Hola. ¿Qué tal? -Hola.

Pues genial.

Genial. Bueno, soy Iván Díaz, el nuevo inspector de la UIT.

-Ah, pero ¿no se conocían?

Vale. Perdón, debí haberles presentado.

-No importa. Inspector jefe Salgado.

-Encantado.

Bueno, es que me incorporo hoy.

Está Paula haciéndome la visita guiada.

-Sí. Abarca tiene el día libre

y el comisario me ha pedido que le enseñe yo la comisaría.

-Estupendo. Es muy valiente pidiendo el traslado a esta comisaría

después de lo que ha pasado.

-Bueno, la verdad es que... lo pedí antes.

Y cuando lo vi en la tele, la verdad, no me lo podía creer.

Pero bueno, salir corriendo en mi caso no era una opción.

-Veo que se toma la vida con humor. -Sí.

No creo que haya otra manera.

Bueno, pues encantado. Nos veremos por aquí, supongo.

Si quieres, seguimos. -Siento interrumpir su visita,

pero vengo a entrevistarme con la agente en prácticas Bremón.

Ha llegado su turno.

Venía buscándola.

-Pero yo estaba en el hospital cuando pasó todo.

No creo que pueda aportar nada.

-Su opinión no es importante.

La espero fuera.

Díaz. -Encantado. Hasta luego.

Oye, una cosa:

en la comisaría, ¿el ambiente siempre es así de cordial,

o a veces jugáis a sacaros los ojos?

Bueno, que no te preocupes.

Ya he visto todo lo que tenía que ver, y el resto

será como otras comisarías.

Así que... ve a la entrevista. -Gracias.

Luego nos vemos. -Venga.

Hasta luego.

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

Café en La Parra.

En La Parra.

(Pitidos del respirador)

-He comprado dos entradas para ir al Jarama.

Las he visto y ni me lo he pensado.

¿Te acuerdas de cuando íbamos?

Me encantaba.

Y mamá no lo podía soportar.

Pero luego sabía que era nombrar las carreras

y me portaba bien una semana, así que...

Hay una cosa que nunca te he dicho.

Que siempre pensaba:

"Cuando sea mayor le voy a invitar yo".

Así que las he visto, ni lo he pensado y he dicho:

"A esta invito yo".

Son de camiones, eso sí.

¿Te quieres venir conmigo a una carrera de camiones, papá?

(Puerta)

Pasa, pasa.

-¿Qué tal? ¿Cómo está hoy?

-Igual.

Eso es bueno, ¿no? Si no hay novedad...

-He pasado por la mensajería, pero no estabas

e imaginé que estarías aquí.

-Sí. Me vengo todos los días un ratito.

Yo creo que le viene bien compañía.

-Mal no le puede ir.

-Ya.

Cuéntame. ¿Qué querías?

-Que el paquete está enviado.

-¿Sí? Bien.

¿Sin problema? -Según lo previsto.

Lo llevé a la costa, subió a una lancha

y desde la playa vi cómo embarcaba en un barco que le esperaba.

Ahora está camino de Túnez.

-Perfecto.

No era fácil. Estaba preocupada.

Tenemos a toda la Policía detrás de Khan.

Enhorabuena. -Gracias.

Pero yo solo hice la entrega. El plan es tuyo.

Tu padre estaría orgulloso.

(EVA AFIRMA)

-Pues sí. Estoy convencido.

Él te quería muchísimo.

-Me quiere muchísimo. Es que está vivo, ¿sabes?

-Perdona.

-Es que os pasa a todos:

tú, mi hermana y los médicos habláis como si no estuviera.

Está grave, pero está vivo.

-Tienes razón.

-Parece que habéis tirado la toalla con él.

Y no me da la gana.

Mi padre ha superado un montón de cosas en la vida,

y esta es una más. Punto.

Espérame en la mensajería, que tengo otro encargo que hacerte.

-¿No quieres que te espere? Vamos juntos.

-No. Me quedo un ratito más.

(Música melancólica)

(Puerta abierta)

(Puerta cerrada)

-¿Qué tal se encuentra?

-Bastante bien. Me estoy recuperando muy rápido.

-Podría haber retrasado su vuelta hasta estar completamente recuperada.

¿Por qué vino tan pronto?

-Después de lo que pasó,

no podía dejar a mis compañeros tirados.

Así que fui a ver al comisario y le pedí mi vuelta al servicio.

-Su tío el comisario.

-Que seamos familia no interfirió en su decisión.

Además, me puso en Atención al Ciudadano.

No corría riesgos.

No quiero decir que me estuviera protegiendo.

Él siempre me trató como a uno más.

-Acabaremos antes si se limita a contestar mis preguntas.

(Música tensa)

Usted ayudó a Abarca a conseguir la información

sobre los burdeles de Vlado Khan.

-Encontramos un archivo encriptado de Rojo, el socio de Vlado Khan.

No sé ahora mismo si podría decirle toda la información que encontramos.

Había mucha.

-He leído las diligencias. Continúe.

-En una acción conjunta hicimos una redada a las casas

y liberamos a las mujeres.

Pero él no estaba allí.

-¿Pensaban que lo encontrarían?

-Era nuestra esperanza.

Cuando pensamos que no había más sitios donde mirar,

a la inspectora Miralles se le ocurrió

que había una propiedad de Rojo que aún no registramos:

el piso donde vivía su madre.

-¿Por qué no lo habían incluido en la redada?

-No aparecía en el archivo de Rojo y no constaba que Vlado lo conociera.

Pero no perdíamos nada por ir a echarle un vistazo.

-Y fueron la inspectora Ocaña y usted.

-Así es.

-¿Por qué fue usted?

Era una operación de alto riesgo, y ni siquiera ha jurado el cargo.

¿De quién fue la decisión?

-Me ofrecí voluntaria.

-¿Quién le dio el permiso?

-Miralles no estaba de acuerdo en que yo fuera,

pero no había nadie más e insistí.

Aprendía mucho de la inspectora Ocaña, y quería seguir haciéndolo.

-¿Tomaron las debidas medidas antes de entrar?

-Nunca pensamos en entrar.

Solo íbamos para saber

si el objetivo estaba ahí,

cuando de pronto Vlado abrió la puerta para salir del piso.

Así que nos vimos obligadas a intervenir.

-Según su opinión, ¿qué falló?

-Nada.

-De ser así, no se habría llevado un navajazo.

-En cualquier plan puede surgir un imprevisto.

Tomamos las mejores decisiones que pudimos tomar.

-Gracias por su colaboración.

-¿Ya me puedo ir?

-Sí.

Ah, una cosa más.

Está a punto de jurar el cargo.

¿Sabe ya dónde va a pedir destino?

-Pues... me gustaría pedir esta comisaría.

Y ojalá... lo consiga.

-Es usted joven y tiene toda una carrera por delante.

¿No le gustaría probar otras comisarías?

-No me imagino un sitio mejor que este.

-Gracias.

(Grabadora parada)

(Puerta abierta)

(Puerta cerrada)

-Hola, Angelito. ¿Cómo estás?

-Bien, aquí. Intentando portarme bien.

Ya con ganas de ir a casa. ¿Tú qué, cómo andas?

(RESOPLA) -Hoy ha sido un día horrible.

-¿Qué pasó?

-Entraron a robar al piso que acabo de alquilar.

-No... Pero tú estás bien, ¿no?

-Sí, sí. -¿Y cómo fue?

-Es que no sé. Todo pasó muy rápido.

Salí a comprar cuatro cosas

y cuando regresé me encontré el piso todo revuelto, las cajas abiertas,

todo desordenado... Un desastre.

-Pero ¿se llevaron algo?

-Sí. -¿Qué?

-La fianza del piso.

-No chingues. -Sí. Tenía el dinero en un sobre

en mi habitación.

Ahí, justo para dárselo hoy a la dueña.

-¿Y qué vas a hacer?

¿Pudiste pedir el adelanto en el trabajo?

-¿En el "catering"? -Sí.

-No. Ellos solo me llaman cuando necesitan refuerzos.

Y medio sueldo es en negro.

No puedo pedirles ese dineral.

Tardaría meses en pagarlo. Que no.

-El jodido se queda siempre jodido. ¿Qué vamos a hacer, Dani?

-He hablado con la casera y ha entendido la situación.

Me ha propuesto que se lo pague poco a poco con el alquiler.

Acordamos que durante el primer año le daré un poco más de dinero.

La parte proporcional, vaya.

Ha sido muy comprensiva. (RÍE) -Bueno...

-¿Qué?

¿Qué? Di lo que piensas.

-Llegas, te roban la fianza... Solución:

te subo la renta. No manches, Dani.

-Esa mujer se ha portado de maravilla.

Y el piso está genial.

Mucho mejor que el anterior. Te va a encantar.

Además, le prometí a mamá que no volverías a San Juan.

-Y yo le juré que me alejaría de las malas compañías.

-Entonces, ¿qué problema hay?

-Que no quiero que condiciones tu vida por mí.

No quiero ser una carga.

-No eres una carga.

Eres mi familia. Lo único que me queda.

Cuando salgas de aquí, todo será diferente.

Encontraremos un trabajo honrado para ti.

Y entre los dos pagaremos el alquiler tranquilamente.

Ya verás. -Ojalá.

Aunque no será tan fácil que me den un trabajo.

Pero yo haré mi mejor esfuerzo.

-Hay algo más.

-¿Qué? -Se llevaron la alianza de mamá.

Lo siento.

-Eh. No es culpa tuya.

-Ya. Pero es que nos quedan tan pocas cosas de ella...

Fotos, la alianza que ya no está... Poco más.

Es como si su recuerdo se fuera borrando poco a poco.

-Dani, ella estará siempre con nosotros. Siempre.

La alianza no es importante, ¿vale?

¿Qué? ¿Ya te tienes que ir?

-Sí. Hoy trabajo, pero aún tengo tiempo.

-No, señorita. Te vas ya a descansar, en este momento.

En una semana estoy ahí.

-Sí. Ya verás cómo lo vamos a celebrar.

-Como mínimo.

-Por fin. -A lo grande. (RÍE)

-Vale. -Dani.

Con cuidado, ¿eh? -Sí.

Te quiero. -Yo también.

(Puerta abierta)

(Puerta cerrada)

(Conversación inaudible)

(Puerta)

Hola, Emilio.

Puedo sentarme, ¿no?

Claro. ¿Qué pasa, ocurre algo?

¿Que qué pasa?

De verdad, ¿no crees que ya tenemos suficientes problemas

para que vayas buscando más por ahí?

No sé por qué dices eso.

¿De verdad creías que no me iba a enterar?

¿Que Melendo no iba a decir nada?

Ah, eso. Sí, lo vi esta mañana y le hice unas preguntas. Sin más.

¿Sin más?

Mira, solo espero que no te creas tus excusas,

porque ni yo ni nadie en Jefatura se las está creyendo.

¿En Jefatura? ¿Qué crees que iba a pasar?

Melendo es un abogado muy conocido, y tiene suficientes amigos

como para que sus quejas se oigan en los despachos de Jefatura.

Justo después me han llamado para pedirme explicaciones.

¿Qué les has dicho?

Lo que querían escuchar y un poquito más.

He pedido disculpas, arrepentimiento,

y la promesa de que no se repetirá.

Y hemos tenido suerte, porque Melendo no te ha denunciado.

Pero podría haberlo hecho, arruinando tu carrera

y la reputación de la comisaría.

Siento haberte puesto en esa situación,

pero... Pero nada, Claudia.

Estamos hablando de tu carrera. Te la estás jugando.

Pero me da igual.

Estoy segura de que Melendo sabe dónde está Vlado Khan.

Pero los de Policía Judicial no han sabido sonsacarle.

Ya. ¿Y tú has conseguido algo? No.

Sí, has conseguido algo:

cabrear a Jefatura, dejarme mal a mí

y meternos en más problemas de los que ya teníamos.

Claudia, todos queremos detener a Vlado Khan.

Sí, pero nadie hace nada. Hay procedimientos, reglas.

Nos han apartado del caso,

y otros compañeros se encargan de la investigación.

Dime una cosa.

¿Quieres acabar tu carrera con una acusación

por obstrucción a la justicia? Quiero acabarla con Khan encerrado.

Pues deja a los compañeros trabajar.

¿Tengo otra opción? No. La verdad es que no.

Y no quiero que vuelvan a llamarme por nada relacionado con Melendo,

los compañeros de Judicial, Jefatura

o cualquier cosa que se te ocurra relacionada con Khan. ¿Entendido?

Bueno, no estoy de acuerdo, pero así se hará.

Bueno, tú no te metas en líos.

Bastante leña tiene Salgado para la pira que nos está preparando

como para que le des material.

Por favor te lo pido, Claudia.

Tú siempre has sido una gran profesional.

Has sido un ejemplo de equidad, transparencia y compañerismo.

Para los compañeros de aquí y para el Cuerpo en general.

Yo solo quería hacer mi trabajo de la mejor manera.

Lo sé.

Y confío en que siga siendo así.

Por supuesto.

(SUSPIRA)

Claudia, hay una cosa que quiero decirte.

En Francia... no han encontrado ninguna pista más

sobre Vlado Khan sobre lo que ya sabíamos.

Gracias.

Sé que no son buenas noticias, pero...

verás cómo muy pronto le atrapan. No podrá salir de Francia.

Bueno, ya pudo salir de España.

Entiendo que lo veas todo negro.

Te afectó mucho lo de Alicia.

Igual que a todos.

Te conozco desde hace años.

Sé que te vuelcas en el trabajo cuando tienes un problema.

A lo mejor ahora eso no te sirve.

Estoy perfectamente.

Yo creo que no, y te necesito al 100 por 100.

¿Por qué no te tomas unos días, descansas?

Lo verás todo de otra forma,

y podrás guardar el luto que necesitas a Alicia.

Gracias, pero no es necesario. Estoy bien.

Como prefieras.

(Música tensa)

¿Cómo lo ves? -Tiene muy buena pinta.

¿Para quién son?

-Para el clan Carballal, en Rías Baixas.

Es todo el lote.

(HOMBRE SILBA) -Pero esto es un pastizal.

¿Habías trabajado con ellos? -Nunca.

-Bueno...

La palabra de tu padre valía mucho en Galicia.

-Lo sé.

Abel, tiene que salir perfecta esta entrega.

Hazlo tú personalmente.

Son nuestros clientes más importantes.

Como salga bien, habrá más.

-No habrá problemas.

-Bien. Y dudo que la Policía te pare.

Pero si es así, llevas maletas de doble fondo,

y si abren... ven ropa.

-Vale, perfecto.

Si me preguntan, voy a casa de unos amigos a pasar unas semanas.

-Vale, pero ciérratelo con alguien, por si hacen comprobaciones o llaman.

-Mejor pecar de exceso, pero no creo que tengamos cerca a la Policía.

-No. Puedes estar tranquilo.

(Timbre)

Voy.

Hola, buenas noches. Buenas noches.

Eva Velasco, ¿verdad?

Sí, soy yo. ¿En qué puedo ayudarle?

Soy Emilio Bremón, el comisario de Distrito Sur.

Ah, viene por lo del robo de la furgoneta.

Efectivamente. Ya está disponible para que la recoja en Canillas.

(RIENDO) Fenomenal.

Perdone, me he quedado de piedra.

No esperaba que viniese el comisario a decírmelo.

Esperaba una llamada o algo así.

No es el procedimiento habitual, pero quise acercarme a saludarla.

He visto que se acaba de instalar, que ha montado un negocio y...

He venido a recordarle que puede contar con nosotros.

Muchas gracias, muy amable.

Qué menos. Hay que apoyar al pequeño comercio.

Espero que le vaya muy bien.

Sí. Una cosa:

¿y han encontrado ya al ladrón?

Lo digo por si necesitan que testifique o lo que sea.

Pueden contar conmigo. No.

No es necesario.

La última información que tenemos es que huyó a Francia.

Pero tenemos sus huellas y sus datos.

Gracias por el ofrecimiento. Nada.

A ustedes. Un placer. Buenas noches.

Mañana a primera hora voy a recogerla.

Muy bien. Buenas noches.

(Cerradura)

No me gusta nada que estén por aquí.

-Mejor tenerles cerca pensando que somos honrados empresarios

que no de otra manera. -Oí que le preguntabas por Khan.

-Ajá. Sí.

El comisario me ha confirmado que creen que está en Francia.

Ha colado.

-Ole, buen trabajo.

Creo que voy a salir ahora. Cojo las maletas y me marcho.

Prefiero conducir de noche. -Vale.

Un último favor.

Encuentra a mi hermana Beatriz, y dale este dinero.

A ver si a ti te lo coge. -¿Y dónde puedo encontrarla?

-Lo último que sé es que estaba en Lugo viviendo. No sé.

Sé su dirección. Luego te la doy.

Debes convencerla para que vuelva a Madrid.

-No prometo nada. Ya la conoces.

-Yo solo quiero que esté bien.

Espérate.

-Asume ya que esto lo lleva Europol.

Está en buenas manos. Acabarán cogiendo a ese criminal.

Me voy a la consulta. ¿Vamos juntos?

No puedo. Tengo que presentarle un informe a Emilio a primera hora.

No puedo.

¿Has tenido algo que ver en que Claudia descanse hoy?

Lo digo porque ayer se lo propuse yo y no le pareció muy bien.

Lara, soy yo.

¿Estás bien? Mírame.

-Por favor, no se lo digas a nadie.

No quiero que me obliguen a volver a casa.

(ELÍAS) -Gracias. -¿Qué es esto?

-Pues he encargado en la comisaría de Leganés

todos los casos que llevó Láinez en los últimos diez años.

-Sé que es muy duro haber perdido a tu amigo así,

pero me preocupa tu salud.

Te veo un poco obsesionado con el tema.

-¡Ponte las pilas! ¡Quiero toda mi pasta ya!

Si no, tendré que mandar a un colega experto en romper huesos.

-No hace falta que mandes a nadie

para darle una paliza a Mateo. Te va a pagar.

-No me estaba refiriendo a Bremón.

-Es este. -¿Sí?

-¿Estás segura? -Sí.

Este es el señor que se hacía pasar por el del gas.

-Te prometo que sea lo que sea lo que nos cuentes,

lo investigaremos.

Venga, dinos.

¿De qué crees que podremos culparte si nos hablas de ese collar?

-¿Melendo lo sabe?

-Creo que Melendo participó de alguna manera

y que después siguió trabajando para Vlado Khan.

-Lo más probable es que lo preparasen juntos.

-Yo pienso exactamente lo mismo.

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Servir y proteger - Capítulo 809

02 oct 2020

Iván Díaz se incorpora a su puesto como nuevo inspector de la UIT de Distrito Sur. El policía sufre una cojera y se mantiene reservado sobre el origen de la misma.

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