Servir y proteger La 1

Servir y proteger

Lunes a viernes a las 17.15 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5673367
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 806 - ver ahora
Transcripción completa

Acabo de dar con Viqui. O Marta, como se llama ahora.

-¿Conoces el Moonlight, en Distrito Sur?

Fantástico.

(Tono mensaje móvil)

Quiero una lista completa de todas las identidades falsas

que le proporcionó a Khan.

Lo único que sabéis es que ese tío ya debe estar fuera de España

y riéndose de vosotros porque sois unos inútiles.

-En 24 horas estás en Tánger.

-¿Ese tío que enviaste a Francia es de fiar?

-Por supuesto.

(Música emocionante)

¿Me cobras, Paty? Claro.

(SALGADO SUSPIRA) Buenos días, Salgado.

No esperaba verlo de esa guisa.

Buenos días, comisario.

Vengo de hacerme diez kilómetros.

Un policía que se respete debe mantenerse en forma.

O, al menos, intentarlo.

Desde luego. Yo tengo una cinta de correr en casa.

Nada que ver. No se ofenda, pero eso no es correr de verdad.

Nuestro cerebro está programado

para huir o perseguir.

Cazadores y presas, polis y cacos.

¿Qué sentido tiene correr sin moverse?

Si le soy sincero,

la cinta la tengo muerta de risa en casa.

No me extraña.

En fin, vamos a reponer fuerzas.

-Dígame qué le pongo.

-Un zumo de naranja

y un café solo, por favor. -Muy bien.

¿Había estado aquí?

La Parra, para nosotros, es una segunda casa.

Eso he oído.

Incluso durante el asalto

montaron aquí la base de operaciones.

(PATY) -¡Uf! Y no vea lo mal que lo pasamos.

Parecía que estuviéramos en una película.

-De las que acaban mal.

(PATY) -Perdona, es que...

Les he escuchado hablar y...

-No importa. Soy el inspector Salgado.

Estaré unos días aquí.

-Pues ya sabe dónde venir a comer. Yo soy Paty.

-Gracias.

Encantado, Paty.

-Nada. Voy a...

Si solo va a estar unos días, es que su investigación avanza, ¿no?

¡Vaya! ¿Eso es una forma elegante de sonsacarme?

Podemos hablar de los beneficios del deporte

o de lo que realmente nos importa.

Los resultados estarán a su debido tiempo.

Entiendo que esté ansioso, pero no puedo adelantarle nada.

No pretenderá que me precipite en mis conclusiones.

Por supuesto que no.

Le pido perdón si parece que quiero inmiscuirme.

Entiendo que no está en una posición cómoda, Bremón.

Que Jefatura le haya enviado sin previo aviso a un agente

para investigar el asalto a su comisaría...

Es inquietante, no lo niego.

Si los de arriba me han enviado un apagafuegos,

quizá me estoy quemando, aunque no me dé cuenta.

Pero bueno, confío en su buen hacer profesional.

Conozco su historial

y quiero que sepa que respetaré sus conclusiones sean cuales sean.

Mejor para todos.

Me tiene a su disposición para responder a lo que considere.

Gracias por su predisposición.

Antes quiero hablar con su inspectora jefe.

Me gustaría romper una lanza a favor de Miralles.

Por mí, no se corte.

Sé que no han empezado con buen pie, pero tenga en cuenta

que, si para mí esta situación es...

dolorosa, inquietante y bastante incómoda,

para ella, además, es una auténtica tragedia.

Alicia Ocaña no es el primer oficial que fallece en acto de servicio

estando ella a su cargo.

No, no lo es.

Pero Ocaña no era una inspectora más.

¿Estaban muy unidas? Muchísimo.

Ocaña era su alumna predilecta,

el espejo en que mirarse.

Ahora que había solicitado regresar aquí...

El retorno del hijo pródigo.

Ese asalto lo truncó todo.

Por eso me gustaría

que cuando la interrogue sea comprensivo con ella.

Seré lo comprensivo que me permita mi investigación.

No he venido para ser el paño de lágrimas de nadie,

sino a esclarecer lo que ocurrió.

Inspector.

Comisario.

-¡Qué bien! Huele a cafecito.

-Pensé que te habías perdido por Burgos.

¿Qué tal con Aitana?

-Me hubiera quedado con ella toda la vida.

No te imaginas lo bien que lo pasamos.

-¿Acertaste con el restaurante?

-¡Qué va! No llegamos a ir.

-¿Os quedasteis en el hotel o qué? (NACHA RÍE)

-Tampoco. No te imaginas.

Nos quedamos en un hostalucho

comiéndonos un bocadillo que me supo a gloria.

-Vamos a hablar ya del caso, ¿vale? (NACHA ASIENTE)

-Además...

Este será el último caso que llevaremos juntos.

(BALBUCEA) -¿Qué pasa?

-Me voy a pedir una excedencia.

-Por ella, ¿no?

-Sí, es que...

Aitana ya se ha instalado en Donosti.

Le va muy bien el trabajo y nos merecemos una oportunidad.

(SUSPIRA) -Me haces polvo, compañera.

-Lo sé, pero hay que vivir la vida. (ELÍAS ASIENTE)

Y después de todo lo que nos ha tocado

no me puedo perder esta oportunidad.

Esta vez, no.

-No.

No después de enterrar a Alicia.

A ver a quién me ponen ahora de binomio.

-¿Y si se lo dices a Láinez, ahora que sois amigos?

-Sí, Láinez tenía que haber venido hace media hora, que son las 10:30.

-¿No lo has llamado? -Sí. Suena, pero no lo coge.

-Se le han pegado las sábanas.

Típico cuando se esperan órdenes judiciales.

(ELÍAS ASIENTE)

-Vete hacia la UIT, venga.

Y vamos viendo cosas. Ya le llamo yo.

-Venga. -Venga.

(Móvil)

-Por aquí: dos desayunos.

Gracias.

¿Todo bien?

Sí, estupendamente.

Bueno, voy a...

(PAULA) -Ya estoy aquí. ¿Cómo ha ido?

Pues bien.

Me han quitado los puntos y la cicatriz no es tan fea.

Una cicatriz es una cicatriz.

Cuando quieras, vente y empezamos con el tratamiento.

Unas sesiones y desaparecerá.

Bueno, ya lo veremos.

¿No quieres quitártela?

Pues...

Puede que no.

No quiero olvidar lo que pasó.

¿No es mejor olvidarlo?

Yo creo que no.

Alicia y yo detuvimos a Khan y creo que eso no se debería olvidar.

(Móvil)

¿No lo coges?

No. Es... Eh...

(Deja de sonar)

Es Celia. Es un tema de la clínica y puede esperar 10 minutos, ¿no?

¿Qué te pasa? Estás muy raro.

He hablado con la inmobiliaria y vamos a vender el piso.

Malvender, dirás.

Dijiste que era regalarlo.

Al parecer, el mercado está a la baja

y la oferta no era tan mala como creía.

¿A qué viene tanta prisa?

Igual aparece otro comprador mejor.

Creía que el bache de la clínica ya estaba superado.

No tiene nada que ver con la clínica.

Podrían pasar meses sin otra oferta

y si la tendencia es a la baja, perderemos dinero.

¿Mamá qué opina?

Acabo de hablar con ella y está de acuerdo.

Flipo.

Tu madre está rehaciendo su vida y quiere quitarse esto de en medio.

Esto es el piso donde vivo.

Es grande para ti, está lejos de comisaría

y era temporal.

Pero podríais habérmelo consultado.

Ya veo que mi opinión no cuenta nada.

No te enfades.

El comprador tenía prisa

y la inmobiliaria dijo que debía aprovecharlo.

¿Tenía prisa? ¿Cuándo es la venta?

Hay que hacer los papeles de la notaría

y ver si está libre de cargas.

¿Cuándo, papá?

En dos días firmamos.

Te he conseguido una semana para mudarte.

¿Una semana? ¡Guau, qué detalle!

Puedes venirte conmigo al hotel.

Mira, no. Déjalo. Ya me buscaré la vida.

Aquí estoy, lista para responder a sus preguntas.

No la he hecho llamar.

Lo sé, pero me gustaría acabar con esto cuando antes.

No soporto el ruido generado en comisaría desde que vino.

Y yo no tengo nada que ocultar.

Muy bien. Como quiera.

Si usted está preparada, yo, también.

Siéntese, por favor.

Ahí. Sí.

Antes de ponerlo en marcha, quiero que sepa

que lamento su pérdida.

Sé que la mujer que enterraron ayer

era algo más que una inspectora a su cargo.

Gracias.

(Pitido)

Inspectora jefe Miralles,

necesito que me aclare

algunas decisiones que tomó en el caso de Khan.

Antes de nada me gustaría, si me lo permite,

dejar constancia de algo.

Los policías de Distrito Sur jamás han traicionado al cuerpo.

Vlado Khan encontró un eslabón débil en Miguel Flores,

externo a esta comisaría.

Repito: un agente externo a esta comisaría.

Ningún otro agente... Lo sé.

No hay ningún otro topo.

Era una hipótesis que debía contemplar,

pero nunca le di demasiado crédito.

Ya, claro.

Ha utilizado esa táctica para tirarles de la lengua, ¿no?

Entre compañeros, la gente tiende a protegerse.

Necesitaba remover el avispero para que estuvieran comunicativos.

Esta profesión, a veces, puede resultar muy ingrata.

¿Le parece? ¿Usted qué cree?

Mi equipo se enfrentó a criminales

en el ataque más retorcido sufrido por una comisaría.

Y se enfrentó con arrojo y entereza,

con profesionalidad y sangre fría.

Y ahora, se les interroga como si fueran sospechosos.

Lástima que el agente Flores no tuviera entereza.

No lo digo yo.

Lo dicen los hechos y la confesión del propio agente.

No estuvo a la altura.

Fue un error incorporar a Miguel Flores.

Eso ha quedado patente y no tiene sentido negarlo.

La inspectora Ocaña tenía dudas

sobre la incorporación de Flores en la investigación.

Pero usted la autorizó.

Le dejé la decisión a ella

porque era la inspectora al cargo de la investigación.

Ya no está aquí para contradecirla.

Inspector, Alicia Ocaña era una policía íntegra.

Hubiera admitido su error como lo hago yo.

No eludo mi responsabilidad.

Fue un error incorporar a Flores,

pero la decisión fue suya.

¿Y por qué lo quiso en un caso tan complejo?

Si no recuerdo mal,

la última acción de Flores en Distrito Sur,

es un error monumental

que lo dejó lesionado de por vida.

Alicia Ocaña creía que de los errores se aprende.

Si se sobrevive, claro. Claro.

Sabía que estaba en el punto de mira de Khan.

Ya le había enviado un sicario para intentar asesinarla.

Cárdenas, ¿cierto? Murió en el intento.

Así es.

Alicia necesitaba apoyo.

Y, como siempre, íbamos cortos de efectivos.

Flores vino en el momento oportuno y me pareció mejor que nada.

Por eso lo autoricé.

¿No pensó en otros agentes más experimentados para esa labor?

Acabábamos de concluir una difícil operación antiterrorista

con la Europol.

Teníamos que reubicar a los efectivos.

Se debían vacaciones.

¿Solicitaron refuerzos a Jefatura?

Como si sirviera de algo.

Ya sabe cómo funciona esto. Jugué con las cartas que tenía.

Y la baraja estaba marcada.

Lástima que no lo viera venir.

-¡Hombre, Fernando!

-Antonio, no estoy para hablar con nadie.

Solo vengo a buscar a la doctora Pinto.

¿Dónde está?

-Tendrás que conformarte conmigo. La estoy sustituyendo.

-Será mejor que me pase otro día. -¿Dónde vas, hombre?

Si has venido, será por algo.

Entra y te atiendo como a otro paciente.

-¿Seguro que me atenderás como a otro paciente

y no me soltarás ningún sermón ni me reprocharás nada

después del espectáculo de anoche?

Ya te habrán contado.

-No será por falta de ganas,

pero aquí solo soy el doctor Torres.

-Muy bien, doctor.

Solo he venido para ver si me podéis recetar

algo bien fuerte para dormir; no puedo más.

-Se te ve cansado, sí.

-Normal después de que a tu hija le hayan reventado las entrañas

con una bala perdida en un tiroteo

y haya terminado muriendo en tus brazos.

-¿Tienes la tarjeta sanitaria?

-Sí.

-Estás sometido a mucho estrés. -No me digas.

-A veces, necesitamos oír lo que ya sabemos.

-No he venido a escuchar sermones. Ahórratelos.

-Te he recetado un somnífero para 15 días.

Tómate una pastilla media hora antes de dormir.

Respeta la posología y no lo mezcles con alcohol,

que es fuerte.

-Muchas gracias.

(SUSPIRA)

Por cierto, supongo que Claudia también estará tomando somníferos.

-Meterte con Claudia no arregla nada.

-No, seguramente no, pero a mí, al menos...

me resulta terapéutico.

-Me alegro de que te sientas bien.

Anoche la dejaste destrozada.

-Perfecto. Eso es lo que quería.

-¡Ya está! ¡No consiento que te sigas metiendo con ella!

¿Crees que eres el único que sufre?

-Sí, eso parece. Me gustaría que no, pero parece que soy el único.

-¡Tú no sabes lo que significa para Claudia la muerte de Alicia!

¡Para ella era como su hija!

-Tú mismo lo has dicho: era como su hija, pero no lo era.

Seguís teniendo a Olga. -¡Y tú a Julio!

¡No le haces ni caso y sufre! -No he venido a escuchar sermones.

-A ver, ya sé que estás roto,

pero no eres el único.

No sabes lo que es para Claudia: la mayor decepción de su vida.

-Para mí, Claudia también ha sido una decepción

después de ver cómo la ha cagado tanto.

-Ella tomó las decisiones que debía

para sofocar el asalto y salvaguardar a sus agentes.

Ahora es fácil señalar el error.

-Te recuerdo que yo estaba allí.

Escuchaste lo que les dije, les rogué, les supliqué,

les dije que no entrasen por la fuerza con los GEO

porque aquello iba a ser una carnicería.

No me hicieron caso.

Si Claudia hubiese convencido a Bremón, Alicia estaría con vida.

-No sigas por ahí.

Claudia se está dejando la piel para atrapar

al hijo de perra de Vlado Khan.

Él es el único culpable.

-Tienes razón. Él es el único culpable

y la Policía tendría que buscarlo por todas partes,

pero no lo hacen.

(Portazo)

-El asalto nunca se habría producido

si hubiesen puesto al detenido a disposición judicial de inmediato,

siguiendo las recomendaciones de Jefatura.

¿Por qué no lo hizo?

Los de arriba tenían prisa por darle carpetazo.

Si le hubiéramos puesto a disposición judicial de inmediato,

le habrían juzgado por proxenetismo y asociación ilícita.

Mejor eso que nada.

¿Y las víctimas mortales?

¿Y las mujeres que murieron asfixiadas en un contenedor

y el agente de aduanas? ¿Que colaboraba en el caso?

Y que por eso murió.

Pero no se equivoque.

Vlado Khan no distingue entre traidores o inocentes.

Estranguló con sus propias manos a una prostituta

solo para intimidar a sus socios.

Entiendo que quisieran construir una buena causa contra ese criminal,

pero ¿no es ingenuo pensar que alguien tan curtido como Khan

confesaría en el interrogatorio?

Lo necesitábamos para que los crímenes se castigaran.

Alicia se sentía capaz de conseguirlo.

Yo confié en ella,

por eso agoté el plazo de 72 horas.

Le dio su apoyo nuevamente.

Era la única arma a nuestro alcance. Y les estalló en la cara.

Lo que diga no me hará sentir peor.

Mi función aquí

es entender lo sucedido

para que no se repita.

Siento decirle que su complacencia con Ocaña

es el origen de todo el desastre ocurrido aquí.

Jamás debió retener a alguien tan peligroso más de lo necesario.

Y menos, con falta de efectivos.

Alicia Ocaña quería apuntarse el tanto a toda costa.

Y usted no supo pararle los pies.

Necesito un café.

(Golpes puerta)

-Date prisa.

Tranquila, esto no se hace así.

Se hace como me da la gana. ¿Y el dinero?

Eh... Vale.

Deja que te explique. ¿Una copa? ¿Explicar qué?

Dijiste que tenías el dinero. ¿Dónde está?

No. Te dije que lo tengo arreglado. El dinero aún no lo tengo.

¿Vas de broma?

Necesito un poco más de tiempo.

Dos días.

Deja que te lo explique. No me gustan los jueguecitos.

Y menos, viniendo de un asesino.

No soy un as... Se lo dices a la Policía.

Eli, estoy intentando arreglarlo de la mejor manera.

No tengo el dinero, pero vendo mi piso.

¿Un piso? Sí.

¡Eso lleva tiempo! 48 horas.

Ya tenemos cita con el notario. Es un trámite.

Me ingresan el dinero y os pago. Que no, se volverá loco.

Tú no lo conoces.

Es lo que puedo ofrecerte.

Mira el contrato de arras; no es un farol.

¿Te estás quedando conmigo? Échale un ojo.

¿Y cómo sé que no es falso?

Está bien. Mira:

llama a la inmobiliaria y te dirán que está vendido.

¡No me marees con el piso! ¡A mi hermano le importa una mierda!

¡Quiere ya el dinero, hoy! ¡Es lo que hablamos!

Juro que cumpliré mi palabra.

Ya la estás incumpliendo. Que Jesús me... (SOLLOZA)

¿Qué? ¿Qué te va a hacer? Está en la cárcel.

He de arreglar esto.

¿Tanto miedo le tienes?

Mira...

Si pudiera acelerar los plazos te juro que lo haría, pero no puedo.

Lo arreglaremos, te lo juro.

Eso sí, tu hermano ha de asumir que esto lo gestionamos tú y yo.

Ya.

Eli, mírame, por favor.

Hemos llegado hasta aquí.

No podemos echarlo a perder por un plazo.

Dame tiempo. Es todo lo que te pido: dos días.

Quiero esa bolsa llena de billetes en 48 horas.

Ni una más.

-¿Has dado con tu madre?

-No. Le he dejado un mensaje, pero no le quería dar la lata.

-No digas eso.

-Es verdad.

He venido a animarla, pero no ha servido de nada.

-Claro que sí. Y de mucho. Especialmente, para ella.

-Si apenas nos hemos visto. Y Julio está igual con su padre.

-Cada persona vive el duelo a su manera, cariño.

Fernando está en la negación. Perder a un hijo es terrible.

-Cuida de mamá. Nunca la había visto así.

-Le costará perdonar lo de Alicia,

pero estaré a su lado para lo bueno y lo malo.

-Ya es la hora.

¿Os habéis despedido? -No.

Mi madre aún no ha llegado.

-Lo siento, pero no podemos esperar más.

Bajo las cosas mientras llega el taxi.

-Me voy a ir sin despedirme de mamá.

-Bueno, aquí tienes un regalito.

Ha sido idea de tu madre.

-Esto es muchísimo.

-Un poco de embutido, nada más. En Italia hay mucho,

pero como el jamón ibérico, nada.

(AMBOS RÍEN)

Lo siento, cariño.

Mamá. Creí que no llegaba.

¡Ay! Pero estás aquí.

¡Qué suerte tengo de tenerte!

(Timbre)

Será Julio. Ya estará el taxi.

Te acompañamos.

Ayúdame con eso.

-Si decide cambiar de opinión, no dude en contactar con nosotros.

Muy bien.

Gracias. Hasta luego.

-¿Otro que no denuncia?

-Otro que tira la piedra y esconde la mano.

Dice que le da vergüenza.

-¿Te ha dado información nueva que sirva de ayuda?

-Nada nuevo.

Me ha confirmado que han actuado con el mismo modus operandi.

-¿Con el mismo compinche?

-Lo describe como un tipo corpulento, fortachón.

No sabe más porque dice que llevaba la cara cubierta.

Eso sí, le quitó todo, lo dejó pelado a punta de navaja,

incluso las tarjetas.

-¿Cuánto? -600 euros, el límite diario.

Pero no quiere denunciar.

-El perfil de Francesca G coincide con el de la sospechosa.

Y contactó con estos seis.

-Elías, ¿qué tal? ¿Y Láinez? -Sigue sin dar señales de vida.

-¡Qué raro! ¿Estará enfermo?

-He hecho que un compañero de Leganés vaya a su casa,

pero no contesta al timbre y el coche no está en el garaje.

-A lo mejor está actuando por su cuenta

o tiene un confite en su distrito.

-¿Tenemos algo más?

-Hasta ahora, Paula ha encontrado cuatro perfiles nuevos

que estoy segura de que coinciden con la sospechosa.

-Déjate de perfiles antiguos. Su última conexión.

-La última conexión es de Marta Sanz.

-¿Anoche quedó con alguien?

(PAULA) -Con un tal Rocky99.

Se dieron los teléfonos.

-¡El 99 es Láinez!

-¿Cómo? ¿Láinez se ha citado

con la sospechosa de asesinar a Escudero?

-Intenté convencerle de que no fuera.

-Pero ¿tú estabas al tanto de eso?

-Me dijo que tenía intención de quedar con esa chica

para no perder tiempo.

Intenté que no lo hiciera.

-¿Cómo se le ocurre? Si estuvimos hablando de eso.

-Siento ser agorera, pero esta tal Marta Sanz

se ha dado de baja esta madrugada.

Su último contacto fue Láinez.

(NACHA) -Calma.

Es importante geolocalizar el móvil de Láinez. ¿Sabes hacerlo?

-Sí, pero avisad a Abarca. (NACHA) -Me encargo yo.

-Joder, Láinez, ¿qué has hecho?

(SUEÑA)"Papá.

Papá".

Papá.

-Julio, ¿qué haces aquí?

Creí que ya estarías en el aeropuerto.

-Ya veo.

Por ti, podría haberme ido sin despedirme.

-Lo siento mucho, hijo, de verdad.

No estoy para nada ni para nadie.

-¿Ni para despedirte de mí?

-¿A qué hora sale tu avión?

-Olga está esperándome en el taxi.

-Súbete a ese coche, ve con ella y aférrate a la vida que tenéis.

Intentad ser felices.

-No me voy tranquilo dejándote así.

-Lo sé, pero no puedo hacer otra cosa, de verdad.

No tengo fuerzas para nada más. No estoy para nada ni para nadie.

Ni siquiera para ti.

-Pensé que pasaríamos esto juntos.

Necesitaba...

Necesito pasarlo contigo.

He perdido a mi hermana y parece que también a ti.

-Lo siento.

No me pidas nada que no te pueda dar ahora mismo.

No tengo más fuerzas.

-Ayer sí tuviste fuerza para montarla en casa de Olga.

-Ya te han ido con el cuento mis consuegros.

¡Qué graciosos!

¿Te han pedido también que vengas a echarme el sermón?

-No. Por supuesto que no.

No es eso.

-Pues súbete a ese coche, por favor.

Vete con Olga y ya te llamaré tranquilamente

cuando las cosas se calmen.

-Olvídalo.

Borra todo lo que he dicho. No quiero irme así.

El mundo sin Alicia es un asco.

Voy a estar muy perdido sin ella y necesito saber

que me quedas tú.

-Claro que sí, Julio.

Estoy aquí, soy tu padre. Seguiré aquí mientras siga con vida.

-Escucha.

Te necesito.

Y sé que tú, a mí, también.

-Claro que te necesito yo también.

Soy tu padre y voy a estar aquí.

Siento no haber estado a la altura.

Nunca se me ha dado bien ser padre. -Calma. Es una situación difícil.

Oye, ¿por qué no te vienes a visitarnos?

Te vendrá bien tomar distancia.

Para mi cumple, por ejemplo. -Sí, lo intentaré.

Intentaré ir.

-Haz un esfuerzo. -Vale.

(Claxon)

Creo que es el taxi.

-Sí, se hace tarde.

-Súbete a ese coche o te saldrá cara la carrera al aeropuerto.

-Cuídate, ¿vale? Te llamaré.

-Cuídate tú también. ¡Julio!

Gracias por venir a despedirte.

-No ha sido tan duro, ¿verdad? Despedirte de mí, digo.

Alicia debe estar deseándolo.

No la hagas esperar más.

¿Podemos hablar?

Si vienes a preguntarme por el interrogatorio, ahórratelo.

No tengo ganas de hablar.

¿Qué es todo esto?

Es lo que queda del imperio criminal de Vlado Khan ahora.

He revisado los archivos del caso de Alicia.

No son pocos.

Y otra cosa. Mira.

¿Sabías que Khan había estado casado?

El compromiso no le duró mucho, pero la boda se celebró

en Niza.

Igual, Vlado Khan ha decidido volver con su ex.

¿Qué te parece? Piénsalo.

Si Khan está desesperado y la furgoneta estaba en la A1,

podría indicar que, efectivamente, su destino podría ser Francia.

¿Eh?

Escucha, Claudia. Vlado Khan ya ha cruzado la frontera.

¿Cómo lo sabes?

Una de las identidades falsas ha hecho saltar las alarmas.

Europol acaba de mandar el aviso.

¿Dónde?

En un albergue cercano a Velluire,

una localidad de los países del Loira.

Un hombre se ha inscrito

con un pasaporte a nombre de Belkan Gaur.

Velluire con uve, ¿verdad?

Eso está como a 100 kilómetros de Nantes.

No ha ido a ver a su ex. No.

Ahí tiene otros dos compinches.

Ahí tiene dos contactos.

Estos dos tipos fueron sus socios en los comienzos.

Y están relacionados con una red de trata de mujeres.

A lo mejor, han decidido darle cobijo a su exsocio.

¿Qué opinas?

Buen trabajo, Claudia. Muy bien.

¿A dónde vas?

Hay que ir.

Puedo salir esta tarde.

Puedo servir de contacto a la Europol

y le detenemos antes de que se vaya.

Claudia, por favor.

Tu puesto está aquí. Has hecho un gran trabajo...

pero Francia está fuera de nuestro alcance.

Lo mejor es que se encargue la Europol.

Habla con quien tengas que hablar.

No hay nadie que sepa más de Khan que yo.

Nadie dispone de toda esta información.

Hemos de adelantarnos. No podemos.

Tú no puedes.

He recibido una orden de Jefatura diciendo que abandones la búsqueda.

¿En serio?

Completamente. Lo siento, pero Khan es cosa de Europol.

¿Y tú estás de acuerdo?

Nadie me ha preguntado mi opinión.

Me dan una orden, la acatamos y punto.

He de terminar el trabajo que empezó Alicia.

Lo siento, Claudia. No te lo tomes como algo personal.

Envía una copia de este material a Europol. La necesitarán.

Disculpa la espera, Marcelino. No te preocupes.

Estaba...

Estaba preguntándome dónde murió Alicia.

Ah.

Ven.

¿Ya te vas a Valencia?

Sí, en un par de horas sale el tren. Primero pasaré por el cementerio.

Ya.

Ahora tendrás más ganas que nunca de abrazar a Leo.

Es lo único que me queda.

No sé cómo voy a contarle que no volverá a ver a su madre.

Bueno, es un niño muy pequeño y,

afortunadamente, a esas edades

se asimila todo rápido.

Estoy segura de que Iker y tú impediréis que la olvide.

Le hablaré de ella todos los días.

Ven, mira.

Quiero que le des esto a Iker en cuanto tengas oportunidad.

Creo que podrá ayudarme a seguir investigando.

¿Qué es?

Un informe sobre los posibles paraderos de Vlado Khan.

Creemos que está en Francia.

Se hace llamar Belkan Gaur.

Creo que sé a quién ha ido a pedirle ayuda.

Ahí está todo.

Gracias por seguir investigando el paradero de su asesino.

Pero imagino...

que te las estás jugando.

Creo que los de arriba se equivocan.

Si me la tengo que jugar, lo haré. ¿Cómo?

Me han apartado de la investigación, pero no pienso parar.

Pediré mañana libre y hoy, cuando acabe mi turno,

saldré para Francia.

¿Vas a desobedecer órdenes?

Claudia, por favor.

Alicia no querría que te jugases tu carrera por ella.

No lo hago solo por ella.

También por Leo y por todas las víctimas

que ese malnacido dejó por el camino.

He de terminar el trabajo de Alicia.

Tú dáselo a Iker en cuanto puedas.

Seguro que tiene compañeros del CNI trabajando en Francia

o conoce a alguien del servicio secreto francés.

Se lo daré.

Pero prométeme

que no te pondrás en riesgo.

Si te inmolas, no servirá para nada.

Claudia, por favor, hazlo por Alicia.

¿Sí?

Antes de que se me olvide.

Esta mañana, Lara me ha ayudado a recoger las cosas de Alicia

y sé que le encantaría que las tuvieras.

¿Sabes?

Tú hiciste de ella la persona que siempre quiso ser.

(NACHA) -No podemos afinar más el rastro.

Según esto, el parque es bastante grande

y esto es lo que han conseguido triangular.

-Tiene que estar por aquí.

¿Cómo se le ocurre a este hombre venir solo de noche?

-No te anticipes.

Que el móvil dé señal no quiere decir que lo lleve.

Según esto, lleva media hora sin moverse.

-Pues malo.

-Puede ser que le hayan robado y lo hayan tirado a una papelera.

-Vamos a mirar ahí, venga.

Vamos.

-Esto es todo basura. Falsa alarma. -No me cuadra lo del robo.

Este es perro viejo. Hubiera ido a comisaría o a casa.

-Sigamos hacia delante.

-Dijo que quería volver con su exmujer,

recuperar a su familia.

-Tú has sido buen amigo y se lo has dejado claro.

Ahora ya no está tan solo.

-Igual es buena idea lo que hemos hablado,

que pida un traslado a Distrito Sur, que es donde ha de estar.

-Por aquí no veo nada. -No.

Él nunca quiso dejar Distrito Sur.

Lo hizo por mi culpa.

He de conseguir que vuelva.

-Y lo harás.

-No. -Es él.

-No.

¡No, no!

(ELÍAS RESPIRA AGITADO)

¿Qué ha pasado aquí?

-Soy Aguirre, de la comisaría de Distrito Sur.

Tenemos un cadáver y es un compañero.

Sí, ahora les envío la ubicación.

(ELÍAS LLORA)

-No te quedes ahí plantado.

-No quería interrumpir. -No molestas.

Fernando, me alegro de que te hayas decidido a venir.

-Te honra decir eso después del numerito que te monté

la otra noche en casa de Claudia.

-Algo hay que hacer con la rabia.

-Tú también la sientes, ¿eh? -Claro que sí.

Claro.

Es como una...

...garra que me atenaza el pecho.

Desde que lo supe, estoy esperando que se me pare el corazón.

-Cuídalo, Marcelino.

Cuida bien ese corazón

porque nuestro nieto te necesita.

-¡Ay, este chiquillo! ¿Qué va a hacer sin su madre?

¿Qué haremos sin ella?

(LLORA)

-Si, al menos, me hubiesen dejado entrar.

-¿De qué hablas?

-Durante el asalto tuve

un mal presentimiento, una sensación...

muy fuerte.

Algo me decía por dentro que Alicia corría un grave peligro.

-No sé.

Había muchos hombres armados con fusiles.

Todos corrían peligro. Podría haber sido una masacre.

-Lo sé.

Pero la sensación era muy fuerte.

Se lo dije a Claudia, pero fue imposible.

-Deja de culparla.

Ella hizo lo que pudo.

El asesino de Alicia se llama Vlado Khan.

-Sí.

Él es el asesino de Alicia.

Y mientras ella está aquí

ese malnacido sigue libre y riéndose de todos nosotros.

-Me cuesta decir esto,

pero piensa qué diría Alicia.

(LLORA)

-No quiero pensarlo.

Lo que quiero es que me lo diga ella.

-Me parece estar escuchándola.

(FIRME) "Dejad que la Policía haga su trabajo.

Tarde o temprano se hará justicia y acabará entre rejas".

-Justicia, qué gran palabra.

¿Crees que es justo

que nuestra hija esté debajo de esta plancha de mármol

mientras ese...?

¿Cómo se puede vivir después de perder a un hijo?

-Hemos de cuidar a Leo.

Contarle cómo fue su madre.

-Para eso estás tú. -No. Tú también eres su abuelo.

Por favor.

Deberías venir a verlo. Os hará bien a los dos.

-No te preocupes. Iré.

Iré.

¿Cuándo vuelves a Valencia? -Hoy mismo.

Me tengo que ir ya o perderé el tren.

(RESOPLA) Cuesta creer que está aquí debajo.

(BESA)

Hasta pronto, mi vida.

Gracias, Fernando.

-¿Por qué?

-Por haberme dado la hija más maravillosa que hubiera soñado.

(LLORA)

(LLORA) -He venido a despedirme de ti.

Yo...

No sé qué decirte.

Tenías que ser tú, ¿no?

Tenías que ser tú la más valiente.

Tú y ese gran sentido de la justicia que siempre tuviste.

Ya ves, cariño.

Lo siento en el alma.

Siento decirte que la justicia no es justa. No llevabas razón.

(LLORA) ¿Por qué tienes que estar tú ahí...

y no yo?

¿Por qué?

¿Por qué? ¡Por qué!

¡Por qué! (GRITA)

(LLORA) Te vengaré, hija.

Te vengaré.

(LLORA)

Esto parece una ejecución.

Se habrán vuelto más sofisticados.

Está claro que Láinez quedó con la misma mujer que Escudero.

Hay algunas disonancias, pero parece que la muerte de Láinez

está relacionada con el caso que estaba llevando,

el de las citas de Flirting.

¿Ese no era el "nick" que tenía al principio?

(PAULA) -Le tira la caña a dos tíos.

(ELÍAS) -Genial.

-¿Sabes cómo llegar a la calle Rosario?

-¿Alquilas un piso allí? -¿Eres Loli?

-No, pero es clienta y me dijo que se le quedaba el piso vacío.

Salgado tiene razón.

Mi relación con Alicia condicionó mis decisiones.

Emilio y Jefatura dijeron que debía pasar a disposición judicial.

Quiero encontrar a Vlado Khan antes que nadie.

Ayúdame a encontrar a ese cerdo.

-Está escribiendo una confesión para su abogado.

Contará la verdad.

(NACHA PINGANILLO) -Es ella. Viene sola.

-Claudia...

Dime que no es verdad.

Iker, lo siento muchísimo.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 806

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 806

29 sep 2020

Tras el duro interrogatorio de Salgado a Miralles, Jefatura ordena a Distrito Sur abandonar la búsqueda de Vlado Khan.
Quintero reúne el coraje necesario para visitar la tumba de Alicia. Incapaz de despedirse y aceptar la pérdida, jura venganza.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 806" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 806"
Programas completos (876)
Clips

Los últimos 2.400 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios