Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 801 - ver ahora
Transcripción completa

(OTERO) "Soy Jesús Otero, y te llamo desde la cárcel.

A mí Rojo me prometió unas cosas que ahora tú has de cumplir.

De lo contrario, tiraré de la manta.

Y te aseguro que tienes todas las papeletas

para acabar aquí encerrado".

-Tú vas a sacarme de este calabozo.

-¿Estás loco? Es imposible. Estás siempre vigilado.

-Lo tengo todo pensado.

-¿Le suena el nombre de Tom?

Tengo entendido que erais amigos, ¿no?

Él dice que si no encontraron el cuerpo de tu amigo

es porque todavía quizá no esté muerto.

-Aquí tienes las llaves.

Y el código de acceso al "parking" subterráneo.

-¿Para qué me mandas a tu abogado?

-Eres un sentimental.

(Luces apagadas)

-Un apagón. Venga, hay que salir de aquí. Vamos.

-¡Alicia, yo no quería colaborar, pero amenazó con matar a mis padres!

-Si no bajas el arma, disparamos. (KHAN) -O sales y das la cara,

o me cargo a estos policías uno a uno.

(Disparo y gritos)

¿Qué hace esa furgoneta ahí? No me gusta un pelo.

Voy a hablar con el conductor. Vale.

Pare el motor y salga de la furgoneta.

¡Alto o disparo!

¿Estás bien? Sí, sí.

(KHAN) "Llenaré la furgoneta de rehenes".

Y como hagáis cualquier movimiento o tontería,

os juro que los mato a todos.

Está muy alterado, pero puede jugar a nuestro favor.

O al contrario.

Un desquiciado violento es imprevisible.

Es capaz de cualquier cosa. ¡Dios santo!

No me puedo creer lo que escucho.

¿De verdad crees que es buena idea entrar por la fuerza?

Escucha a Claudia.

"Sería un suicidio".

(NACHA) "La vamos a perder".

-No tiene pulso. Es muy bajo.

-O hacemos algo o la perdemos.

Haz una llamada y sálvala.

La Policía valorará tu buen gesto,

y la negociación será más fácil.

Estoy muy orgullosa de ti. Ten mucho cuidado.

Estamos en la sala de reuniones,

en la sala de descanso y en los calabozos.

Debéis guardar la calma. Os sacaremos de aquí.

-Vamos.

-Estamos listos. Cuando quieran. Vamos para allá.

¿No será algo precipitado?

Jefatura me ha ordenado entrar, y eso es lo que vamos a hacer.

Claudia, el jefe de los GEO informa

que no hay bajas que lamentar por ningún lado.

"Menos mal".

(QUINTERO) ¡Alicia!

(Sirenas)

(LLORANDO) ¡No!

(Música emocionante)

(Música de suspense)

(Conversación inaudible)

Vale, muchas gracias.

Manténganme informado, por favor.

Alicia ya está en el Anatómico Forense.

Van a hacerle la autopsia.

(VOZ QUEBRADA) Aún no me lo puedo creer.

(Música de tensión)

Fernando.

Te lo dije, Emilio.

Te dije que entrar con los GEO por la fuerza era una locura,

pero no me hiciste caso.

Eran órdenes de Jefatura.

Me importa un carajo Jefatura, Claudia. Me importa un carajo.

Vosotros estabais aquí

y erais los que conocíais bien cómo estaba la situación.

Era la mejor opción que teníamos. Si no, habríamos tenido más muertes.

Vlado Khan quería llegar a un acuerdo, Emilio.

Si hubieseis negociado con él,

mi hija ahora mismo seguiría viva.

Hemos seguido los protocolos. Los GEO entraron rápidos y eficaces.

¿En serio?

¿En serio me dices que los GEO han sido eficaces?

¿Has mirado a tu alrededor?

¿Y tú?

¿Tú también has sido eficaz?

Me prometiste que Alicia saldría viva, y no has cumplido.

Lo siento muchísimo.

Ya está bien, Quintero.

Entiendo tu dolor, pero no consentiré que culpes a Claudia

de lo que pasó.

Hicimos las cosas lo mejor que pudimos.

¡No me toques las narices, por favor!

¡No me toques las narices!

Quintero, a nosotros

la muerte de Alicia también nos duele.

Nos parte el alma.

Pero nuestro trabajo tiene esos riesgos,

y seguro que Alicia

habría tomado las mismas decisiones que nosotros.

Todo eso no son más que palabras vacías.

No nos lo pongas más difícil.

¿De verdad crees que estoy aquí para poneros las cosas más difíciles?

Está bien.

Os lo voy a poner muy fácil, Emilio.

Será mejor que me vaya antes de que suelte alguna barbaridad.

Fernando. Claudia.

Deja que se vaya y esté solo.

Y por favor te lo pido: no le hagas caso.

No tiene ninguna razón para culparnos de nada.

En una cosa sí tiene razón, Emilio.

Yo no cumplí mi promesa de sacar a Alicia con vida de aquí.

Ni siquiera contemplé la posibilidad de perderla.

Y ahora no lo puedo asumir.

Alicia...

Alicia...

era como una hija para mí.

Hay que avisar a la familia.

Sí. No estaría bien que lo supieran por los medios.

Me encargo yo. Llamaré primero a Iker y luego a Marcelino.

No, por favor. Déjame.

Déjame que lo haga yo. Se lo debo a ella.

Muy bien, como quieras.

Pero por favor, hazlo en casa tranquila.

Esto es un caos.

De acuerdo.

Yo no quería que le pasara nada a Alicia.

(NACHA) -No querías, ¿eh?

Pues tuviste la oportunidad para decidir bien y no lo hiciste.

Podrías haber actuado como un buen policía.

Al menos como un buen compañero.

Pero decidiste mal.

Y ahora Alicia...

está muerta por tu culpa.

No se lo merecía. Tenía una familia.

Así que no me vengas con tus lloriqueras ni tus cuentos.

Cállate.

Miguel, deberías dejar que te mirara un médico esa herida,

para evitar que se te infecte.

-No te preocupes, está bien.

-Comisario.

No encontramos a Vlado Khan.

¿Qué quieres decir? Que no aparece por ningún lado.

Le buscamos entre los cadáveres y entre los detenidos

y no está por ningún sitio.

No puede haberse esfumado.

(SUSPIRA)

Escuchad, soy Bremón.

Mantened el perímetro de tres manzanas

y el cordón de seguridad. Que no entre ni salga nadie.

Debemos capturar a Vlado Khan. Entregad su foto a las patrullas.

Vamos a revisar la comisaría palmo a palmo.

Comisario, creo que estaría bien hablar con Flores.

Igual sabe algo, ¿eh?

¿Qué va a saber Flores?

¿Aún no le han informado?

¿Informarme de qué?

(Sirena)

Ya han salido las ambulancias con los últimos heridos.

Bien. Llamé para preguntar por Lara. Está fuera de peligro.

Le han hecho una transfusión y han conseguido estabilizarla.

Cuánto me alegro. No pensaba que fuera a salir de esta.

Bien. Todos estamos pasando un mal momento, Nacha.

Hemos perdido a una gran policía, y sobre todo a una amiga.

Pero precisamente por eso debemos encontrar al culpable

para que pague por sus culpas. ¿De acuerdo?

Ríos.

Encárgate tú de coordinar la búsqueda por la comisaría.

De acuerdo.

-¿Fuera ya están avisados? Sí.

He avisado a los agentes de perímetro

y a los del subsuelo.

¿Has leído sus derechos a Flores?

Aún no. Esperaba que me avisara que oficialmente está detenido.

Pues desde ahora está detenido.

Así que ponle las esposas y vigílale.

Ríos, busca un par de agentes y comienza con la batida.

¿De acuerdo?

Nacha, en cuanto los compañeros de Científica

hayan revisado los calabozos,

coges a este y le metes en uno. De acuerdo.

-Comisario, yo... No quiero oír ni una palabra.

A no ser que sea para decirme dónde está Vlado Khan.

Bien, procede.

Miguel Flores, queda detenido por colaboración con banda armada.

Tiene derecho a guardar silencio, a no confesarse culpable,

a no declarar contra sí mismo

y tiene derecho a solicitar un abogado.

Gracias, Miguel.

Los compañeros retenidos me han informado.

No tiene por qué darme las gracias.

Hice lo que pude.

Avisaré para que te curen esa herida.

(Radio ininteligible)

(RADIO) "Algún vehículo disponible en Chamberí, Fernández de los Ríos".

Estás aquí. Menudo susto cuando no te he visto en la habitación.

Sí. El médico pasó esta mañana y me dio el alta.

Me ha dicho que haga vida normal.

¿Qué te pasa, estás preocupado?

No, nada.

Cosas de la clínica. Temas de administración.

Has venido un poco tarde. Estabas desayunando con Rita, ¿no?

¿Con Rita? No, qué va.

Pasó a verme, pero no desayunamos juntos.

¿No? ¿Y eso?

Bueno, es complicado. Me trajo esta novela.

Es para ti. Qué maja.

A ti te pasa algo, papá.

Rita y yo hemos roto.

Pero prefiero no hablar mucho del tema.

¿Qué ha pasado?

Al final decidió aceptar esa oferta de trabajo en Canadá.

Se ha ido.

¿En serio? Si ayer vino aquí y no me contó nada.

Decía que estaba ilusionada con el trabajo y con la relación.

Quizá ese es el problema. Espera un momento.

(Móvil)

Es Toni. Qué raro.

Un segundo.

Hola, Toni. ¿Qué pasa?

¿Por qué?

(Música tensa)

(Ladridos)

(Puerta abierta)

Siento el numerito que te he montado, cariño.

No pasa nada. ¿Estás mejor? Sí.

Pero yo creo que por hoy ya he llorado suficiente.

No te reprimas, no te tortures. No tienes ninguna culpa de nada.

Absolutamente de nada. Siéntate, que te hago una infusión.

Oye, sigue contándome de Lara. ¿De verdad que está bien?

Está bien. Ha tenido suerte.

Felizmente, la herida no afectó ningún órgano vital.

Pero perdió mucha sangre, ¿no?

Sí, pero pararon la hemorragia, le hicieron una transfusión

Le han cosido la herida,

y cuando he venido ya la subían a planta.

Me alegro mucho.

Necesitaba una buena noticia.

Todavía no me explico cómo ha podido pasar todo esto.

Cómo han podido asaltar la comisaría.

¿Cómo hemos podido dejar que Alicia muriera así?

Para ya. No eres tú quien entró a sangre y fuego en la comisaría.

No tienes culpa de nada.

El único culpable es Vlado Khan.

Pero yo no he estado a la altura. No lo he estado.

Alicia, en cambio, lo ha estado siempre.

Ha dirigido la operación desde dentro,

ha insistido jugándose la vida

para que tú pudieras entrar a atender a Lara.

Nos dijo cómo estaba la situación

cuando descubrió la microcámara. Es una cosa increíble.

Bueno, has estado a la altura.

Yo estaba allí. He sido testigo. No.

Yo no paro de darle vueltas a dónde hemos cometido los errores

y cómo podríamos haber hecho las cosas de otra manera.

¿De qué sirve que des vueltas, Claudia?

No sirve de nada. Peor.

(RESOPLA)

¿Qué tal está Marcelino?

No podía ni hablar.

No podía articular palabra. El pobre está roto.

(CHASQUEA LA LENGUA)

Primero Carmen, luego Montse, ahora Alicia...

Dos parejas y su hija en tan poco espacio de tiempo.

(RESOPLA)

¿Qué pasa con Iker?

Lo que nos temíamos: está infiltrado en una operación del CNI.

Marcelino no sabe nada de él.

¿Sabes una cosa?

En estos momentos me alegro mucho de que Olga no siguiera tus pasos.

¡Ay, Olga! Hay que avisarles a ella y a Julio.

Bueno, ya les habrá avisado Fernando, digo yo.

Fernando no está para nada.

Alicia murió en sus brazos. No me digas.

Por Dios.

(SUSPIRA)

Está fuera de sí.

No es capaz de asimilarlo.

¿Y si lo hago yo?

Bastante has tenido con llamar a Marcelino.

(SUSPIRA) El pobre Leo. Dios mío, cada vez que lo pienso...

Qué horror. Es demasiado.

(Puerta)

-¿Se puede? -Sí.

(SUSPIRA) -Me ha contado Toni lo que pasó en comisaría.

¿Cómo estás?

-Bien.

Bien, bueno.

Me han dicho que ya estoy fuera de peligro.

Pero casi no lo cuento. -Ya.

Lo sé.

(RESPIRA PROFUNDAMENTE)

-Vaya dos, ¿eh?

A ti te hirieron en la detención con Vlado...

y a mí me hirió él en persona.

Menos mal que... que todo ha terminado bien.

¿No?

-Bueno...

Que hayan liberado a los rehenes es una buena noticia, sí.

-Paula, yo le debo la vida a Alicia.

Si no llega a ser por ella, no estaríamos hablando ahora.

Por favor, dale un abrazo enorme cuando la veas, ¿vale?

(Música melancólica)

-Alicia... ha muerto en el tiroteo con los mercenarios.

(PAULA LLORA)

(Beso)

(SUSPIRA) Estás aquí.

Fui a tu despacho, pero estaban los de Científica.

Pero ¿qué haces en comisaría? Estás convaleciente todavía.

Estoy mucho mejor. Ya me han dado el alta.

Me alegro, pero ¿no prefieres quedarte en casa un día más?

Hoy vamos a tener un día frenético.

Pues aquí me tienes para lo que necesites.

Bien, pues...

Adelante. Nos vendrá bien tu ayuda. Todos están buscando a Vlado Khan.

¿Tenéis idea de dónde puede estar? Pensamos que muy cerca.

Debemos dar con él antes de que cruce la frontera.

Por eso debemos darnos mucha prisa.

Pero mientras tanto, nos puedes ser de mucha utilidad en la ODAC.

No tengo a nadie para cubrir el puesto.

Por supuesto. Estaré donde me digáis.

Espero ser de ayuda. Seguro que lo haces muy bien.

¿Tienes alguna duda? No.

Bien. ¿A qué esperamos para reorganizar tu puesto?

(QUEJIDO)

¿Estás bien?

Sí. Sí, pero... me imagino a Alicia por todos lados.

Es normal.

Debemos encontrar a Vlado Khan. Se lo debemos a ella.

Te lo prometo.

(Móvil)

Bremón al habla.

Te voy a recetar unos analgésicos. Te tomas uno cada ocho horas.

Además de las heridas, tienes muchos moratones.

Esos criminales te dieron de lo lindo.

Veo que no es la primera vez.

Esa cicatriz que tienes en el pecho lo indica, ¿no?

-He vivido algunas situaciones de violencia en mi vida.

Algo que... suele acompañarme.

-Ah. Dicho así, suena un poco duro.

A veces por nuestra profesión o nuestra forma de ser

tenemos una manera algo sesgada de ver la vida.

-No sé si es eso lo que me pasa a mí.

-Fíjate, yo mismo:

no hago más que ver enfermedades por todas partes.

El mundo no está enfermo. Yo estoy entrenado para detectarlas.

-Ya.

¿Tú crees que a mí me pasa algo así?

-No lo sé, pero...

Bueno, vives en entornos de violencia y marginalidad, ¿no?

La violencia forma parte de esta sociedad.

Yo también la veo muchas veces aquí, y a través de Claudia

no te digo nada.

Pero no, intento no ver la vida únicamente

bajo ese prisma, ¿no?

Inténtalo tú también. -Haces bien.

Ojalá que fuera así, pero...

no es la sensación que yo tengo.

La sensación que yo tengo es que la violencia

me acompaña allá donde voy,

y que por mucho que quiera dejarla atrás,

por mucho que intente huir de ella, al final siempre me alcanza.

-Vaya.

Fue una suerte que estuvieras en la comisaría.

Ayudaste a salvar muchas vidas.

-Gracias.

-Debes estar orgulloso de lo que hiciste contra esos hombres.

-No me gusta mucho tener que usar la violencia.

Aunque a veces no tengas otra opción.

-Yo ese debate lo tengo muchas veces con Claudia.

También a la Policía le cuesta tener que utilizar la violencia.

-No sé. Supongo que al final...

vine a Distrito Sur con idea de ayudar a la gente,

de ayudar a los que más lo necesitan.

Y no me sienta bien ver familias destrozadas, como la de Alicia ahora.

-Tú no tuviste ninguna culpa. No te martirices, por Dios.

Es una suerte contar con gente como tú,

con ganas de ayudar, tan constructiva.

Haces un gran trabajo en el centro cívico.

-Gracias, pero no creo que nada de eso

le sirva a la familia de Alicia ahora.

-En eso te doy la razón.

En estos casos solo nos queda intentar ayudar

o consolar de la forma en que podamos.

-Ya. Sí. Es lo único que queda.

-Veo que la comisaría sigue funcionando.

-Una comisaría nunca cierra.

-Es que como escuché todo esto del tiroteo

y ayer estaba la plaza llena de policías,

creí que nadie me atendería.

-Pues ya ve que sí.

-¿Qué ha pasado? Porque se oyen unos rumores que...

-Lo siento, pero eso no se lo puedo contar.

-Ah. Claro.

Claro. Es bueno saber que nos protege gente tan íntegra.

No me he presentado. Soy Eva Velasco.

-Agente Bremón. ¿Qué ha pasado?

-Vengo por el robo de una furgoneta. -Pues le tomaré declaración.

Cuénteme todo con detalle para redactar la denuncia.

-No hará falta, la puse por internet. Esta es la referencia.

-A ver, un momentito.

Pues sí, aquí está.

Vale, pues le haré unas preguntas para comprobar que todo esté bien.

-Claro, sí.

-¿Es usted la dueña del vehículo?

-Bueno, está a nombre de mi empresa: Mensajería Velasco.

-¿Fue testigo del robo? -No.

La dejó una empleada aparcada, y al ir a recogerla ya no estaba.

Llamé a la grúa, por si se la llevó, pero parece ser que no.

-¿Se aseguró de que no la cogió ningún empleado?

-Sí, claro. Las llaves están en la oficina

y nadie sabe nada. Vamos, que la han robado.

-¿Sabe si su último usuario la cerró?

-Por supuesto, sí.

-Vale. ¿Ha visto algún vestigio del vehículo?

¿Algún cristal roto, alguna pieza?

Algo que indique que fue forzada. -No.

De haberlo visto, no habría llamado a la grúa

ni pensado que algún empleado se olvidó.

Habría pensado en un robo.

-Claro.

¿Tenía GPS, alarma, algún sistema...?

-No. Es que es un vehículo viejo,

y solo lo usamos cuando tenemos picos de trabajo.

No la echamos en falta hasta esta tarde.

-¿Guardaba algo de valor dentro?

(SUSPIRA) -Ya denuncié por internet. ¿Es necesario todo esto?

-Sí. -De acuerdo.

Pues... no. No había nada de valor.

La documentación, la rueda de repuesto,

los triángulos y el chaleco.

-Vale, pues ya la estoy imprimiendo.

-Gracias.

-Muy bien.

Si me puede firmar las dos hojitas... -Claro.

-Aquí tiene. -Gracias.

-Genial. Puede llevarse esta.

En cuanto sepamos algo, contactamos con usted.

-Ojalá, porque comprar una nueva ahora mismo me viene fatal.

Muchísimas gracias.

-Chicos, ¿qué tal?

-En fin, hay que seguir currando.

Hasta ahora.

(Música melancólica)

-Te lo he pedido con sacarina, Paty.

-Es verdad.

Perdona, que no sé ni lo que hago hoy.

Con todo lo que pasó...

No puedo ni hablar.

-No pasa nada. Estamos todos igual. Tranquila.

-¿Cómo está Claudia?

-No muy bien, la verdad. Nunca la había visto así.

Intento consolarla, pero no hay manera.

Cuando está así, se refugia en el trabajo para no pensar.

Ya está en comisaría.

-¿Ya? Pero si ya han pillado a los secuestradores,

o terroristas, o lo que fueran.

¿No va a descansar ni un día? -Siempre quedan flecos.

Le gusta estar al pie del cañón.

(PATY RESOPLA)

(EVA) -Hola. ¿Me pondrías un vermú? -Claro.

-No, rojo no. Blanco. Perdona, que no te dije nada.

-Perdona. Casi siempre me piden rojo.

-Y si puede ser con licor de manzana y una aceituna, genial.

-Pues lo del licor de manzana no va a poder ser.

Nunca me lo han pedido así. No tengo.

-¿No? Pues le da un toque más cítrico y fresquito que le va muy bien.

No te preocupes. Con la aceituna vale.

Perdón.

Usted es el médico con una hija en Italia, ¿no?

-Sí. ¿Cómo lo sabe?

Nos hemos visto antes, ¿no?

Ah, en la mensajería nueva que están abriendo.

Mensajería Velasco.

-Eso es. Soy Eva, la propietaria.

Le vi allí un par de veces.

Una para dejar un paquete para su hija

y otra para recogerlo. -Así es.

Encantado. Antonio Torres.

Se queda con las caras. -Sí.

No se me da mal.

Sí, a los clientes les hace sentirse en casa, y no me cuesta nada.

-Nos veremos mucho. Nos encanta enviar detalles a nuestra hija.

Ha elegido bien dónde poner el local.

-Se ve que tengo buena mano para los negocios.

-Eso sí. Nunca la vi por aquí.

¿Es la primera vez que viene?

Escucha, quiero que reforcéis todos los controles del aeropuerto.

¿Habéis acabado de interrogarles?

(Teléfono)

Un momento.

Bremón al habla.

¿Os han confirmado quién es el cabecilla?

Volved a revisar todos los vuelos que hayan salido del país.

Desde todos los aeropuertos.

Vale, gracias.

No, no pienso dejar los controles hasta dar con Vlado.

Me da igual que la gente esté cansada.

Aquí también lo estamos. Llevamos más de 40 horas trabajando.

(RESOPLA)

(Sirenas)

(NACHA) ¿A qué hora es el vuelo?

No sé, ¿queréis que vaya a buscaros al aeropuerto?

Vale. Bueno, pues cualquier cosa me avisas, compañero.

Buen viaje.

Hasta luego.

-¿Qué te ha dicho?

-Nada, que ya están con María en el aeropuerto de Fiumicino,

y que esperan a coger el próximo vuelo,

pero les tienen que confirmar.

En cuanto lo sepan, cogen el vuelo de hoy o el primero de mañana.

-Pobrecitos.

Enterarse de todo esto estando tan lejos...

-Bueno, pero qué bien que vengan.

A Miralles y a Bremón les vendrá muy bien.

-Qué día, de verdad, ¿eh?

Estoy deseando que se acabe.

-Lo último que me apetece es irme a casa.

(RESOPLA) No voy a pegar ojo.

Estaré todo el rato pensando en esto.

-Os veo mañana, ¿vale? (PATY) -Intenta descansar, Nacha.

-Chao, Paty. -Adiós, amor.

¿Y tú qué?

¿No prefieres irte a casa y descansar un poquito?

-No. Qué va.

Mis padres me bombardearán a preguntas.

(SUSPIRA) No tengo fuerzas para repetir todo lo que ha pasado.

-Ya me imagino.

-Pasé mucho miedo, Paty.

(Música melancólica)

-Lo sé.

Si yo estaba aquí y estaba aterrorizada,

no quiero ni imaginar cómo estarías tú dentro.

-Tengo una cosa en el estómago... que no me puedo quitar.

Es como que no...

No encuentro las palabras tampoco para decir lo que me pasa.

-Puedes intentarlo conmigo si quieres.

Igual hablar todo esto te quita eso que tienes en la tripa.

(TONI CHASQUEA LA LENGUA)

Pues que pensé que me iba a morir.

Y... le tocó a Alicia.

(SUSPIRA)

El asalto...

El loco de Vlado...

Estaba dispuesto a matarnos uno a uno.

Lara...

Por un momento pensé que la perdíamos.

Y luego entraron los GEO,

todo el tiroteo...

y cuando salí con las piernas temblándome,

porque no me tenía en pie,

ver morir a Alicia.

Y...

no paro de pensar que podría haber sido yo.

(SUSPIRA) No sé, tía.

Esto es muy raro.

Es como que es muy fina la línea entre la vida y la muerte.

(PATY ASIENTE)

Igual esto también nos ayuda a valorar más la vida.

-No sé, a mí me parece todo tan absurdo...

Hasta ayer Alicia era...

una compañera estupenda,

una madre, una hija, una amiga...

¿Y hoy qué es?

Hoy es un cadáver en un depósito.

-Toni, eso no es así.

No, no es así.

Alicia es muchísimo más que eso.

Alicia es...

todo lo que nos ha dado y que nos hemos quedado,

todo lo que le hemos podido dar a ella...

Yo estoy segura,

segura, de que ella estaría feliz sabiendo que tú estás aquí

y que has sobrevivido a esta noche.

-Gracias.

-Anda.

Vete a casa y descansa. -Sí.

-Te va a venir bien.

-Descansa tú también, ¿vale?

Chao.

-Descansa.

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

¿Qué te han dicho en la comisaría general de la Policía Judicial?

Ya han interrogado a todos los asaltantes,

y confirman que el cabecilla de la operación era Rigo.

Él fue quien los contrató y quien les pagó un buen dinero

para que no hicieran preguntas. ¿Se sabe algo del plan de fuga?

Que iban a huir en la furgoneta hasta un "parking" cercano a Atocha.

Parece ser que a partir de ahí debían dispersarse.

¿Qué hay de Vlado?

De la fuga de Vlado no saben nada.

Solo conocían los detalles Rigo y él.

¿Se te ocurre dónde ha podido ir? No, ni idea.

Solo podemos hacer lo que estamos haciendo:

investigar todas las posibilidades.

Nadie ha pasado por los controles de seguridad,

y tampoco han cogido ningún avión desde Barajas.

No sé, quizá están más cerca de lo que pensamos.

No sé. Lamentablemente, los controles fueron permeables.

Incluso pudo haber huido a pie.

Creo que cuando acabó el asalto pensamos que detuvimos a todos y...

Buenas noches.

Buenas noches.

Disculpe, ¿quién es usted? Soy el inspector jefe Tomás Salgado.

Nadie me había informado de su visita.

¿En qué podemos ayudarle?

Primero, permítanme que les dé mis condolencias

por el fallecimiento de la inspectora Ocaña.

Gracias. Ha sido una gran pérdida.

Disculpe, no nos dijo quién le envía.

Jefatura, claro.

Están muy preocupados por lo que pasó aquí.

Bueno, admito que esta situación nos pilló por sorpresa,

pero podemos arreglárnoslas solos.

Eso es un poco presuntuoso,

teniendo en cuenta que asaltaron su comisaría

y que se ha escapado ante sus narices

uno de los criminales más buscados de Europa.

Disculpe, no me he presentado.

Inspectora jefe Claudia Miralles. Sé quién es.

De camino, además del informe del comisario

también leí el suyo.

¿Y le han enviado para colaborar en la búsqueda de Vlado Khan?

No, no.

Me consta que ya tienen a su disposición

todos los efectivos para encontrarle.

A mí me han pedido que averigüe qué ha pasado aquí.

Perdone, ¿puede ser más claro?

¿De verdad hace falta?

Que cómo es posible que un grupo de hombres armados

asaltase una comisaría tan grande como esta.

¿Tiene una explicación?

¿Ahora trabaja para Régimen Disciplinario?

Digamos que Jefatura quería a un hombre de confianza

para esclarecer los hechos.

Mañana me instalaré en la comisaría y empezaré a hacer mi trabajo.

Muy bien. ¿Qué espera de nosotros? Máxima colaboración.

Quiero un informe de todo lo sucedido.

Perfecto, así será.

A ver, un momento. Todo esto es bastante irregular.

El director adjunto operativo debería haberme informado.

Ya lo hago yo, pero si quiere llamarle...

Aunque esperaría un poco, porque está en una cena

con el secretario de Estado de Seguridad.

No se lo tomen como algo personal. Es solo trabajo.

Si colaboran no tenemos por qué llevarnos mal.

Hasta mañana.

(Música de suspense)

-¿Han podido hablar con mis padres? Sí, y están bien.

Ni se dieron cuenta de que les estaban vigilando.

Hablamos con la Guardia Civil de Requena,

y estarán atentos. Puedes estar tranquilo.

Ellos sí que están a salvo.

Es lo que habríamos hecho si nos hubieras dicho

que Vlado Khan los tenía amenazados.

No, yo no estoy tan seguro de eso.

Con suerte, habrían podido poner un par de agentes en su casa.

Pero eso no habría parado a dos hombres como Rigo y Vlado.

No tienes ni idea de lo que habríamos hecho.

Yo solo sé que tu obligación era avisarnos.

De haberlo hecho, Alicia estaría viva.

Y Lara Muñoz no estaría en el hospital por su pierna.

¿Se cree que no lo he pensado, inspectora?

Cada segundo.

Y lo seguiré pensando el resto de mi vida.

¡Pues ese es tu premio por habernos traicionado!

¡Pero eso ya no tiene solución!

Aunque ahora sí que puedes ayudarnos diciéndonos dónde está Vlado Khan.

No tengo ni idea.

Estás acusado de colaboración con banda armada.

Te pueden caer de cinco a diez años de cárcel.

Y eso si no añaden más delitos. Así que colabora.

Que no sé dónde está Vlado.

¡Que no me vengas con cuentos!

Algo sabrás de los planes de Vlado o del tal Rigo.

¿Cómo les ayudaste exactamente?

Me pidieron los planos de las cámaras, la ubicación,

y una copia de las llaves.

¿No les oíste decir nada durante el asalto?

Por lo que entendí, la idea de Rigo era entrar y salir rápido.

Pero se torció cuando Vlado quiso quedarse para matar a Miguel.

Entonces él y sus mercenarios perdieron más tiempo del previsto.

¿Vlado no tenía un plan alternativo de fuga?

No. Y si lo tenía, lo improvisó allí mismo.

¿Cómo estás tan seguro?

Porque Rigo estaba cada vez más desesperado.

No tenía ni idea de cómo salir de aquí.

Si hasta intentó convencerme para que le ayudase.

Yo no quise, claro.

Les juro que les cuento la verdad.

Rigo quería matarme si no colaboraba.

Suerte que apareció Miguel Herrera y se lo cargó.

¿Qué hicisteis una vez que Miguel Herrera te liberó?

Lo llevé a la armería, cogimos las armas

y las repartimos entre los compañeros.

Si crees que te librarás de una buena condena, vas listo.

Has sido un colaborador necesario

en la muerte de una inspectora de policía.

Así que más vale que nos cuentes todo lo que sabes.

Ya les he contado todo lo que sé.

¿Cuánto tiempo llevabas trabajando para Vlado?

Varios días. Desde que empezó con las amenazas.

¿Seguro? ¿No fue antes?

Quizá Vlado conocía tu amistad con Ocaña

y te hizo volver de Albacete para infiltrarte en esta comisaría.

No. Yo estaba por casualidad en Madrid.

Quise colaborar con ella porque la admiraba y le tenía mucho cariño.

Nos has mentido tanto que ya no te creo.

Pero si llevas más tiempo trabajando con Vlado del que has dicho,

más vale que nos cuentes ahora todo lo que sabes. Dinos la verdad.

¿Cuánto te pagaba?

Jamás cobré un euro de Vlado.

Pueden revisar mis cuentas, mis correos, todo.

Les juro que les cuento la verdad. Lo hice por miedo, no por dinero.

Fui un cobarde.

Bien, vamos a empezar por el principio.

No, por favor. Esto es una tortura. Yo ya les he contado todo.

Eso lo decidiremos nosotros.

Me vas a decir ahora mismo cómo conociste a Vlado Khan.

(Móvil)

(Música melancólica)

(Fin de la llamada)

(Notificación del móvil)

(HOMBRE) "Papá, coge el teléfono.

Llevo todo el día llamándote y no contestas.

Olga y yo sabemos lo de Alicia. Antonio nos llamó para contárnoslo.

Buscamos vuelos para viajar a Madrid.

Si todo va bien, llegaremos mañana.

Pero dime cómo estás. Necesito oírte.

Yo, puedes imaginarte:

estoy muy mal".

(TRISTE) -Está cerrado, Miguel.

-Lo sé.

Creo que deberíamos hablar.

-Yo no quiero hablar con nadie, y tampoco quiero ver a nadie.

Prefiero estar solo.

-Te entiendo.

Pero creo que te debo una explicación.

(QUINTERO SUSPIRA)

Está bien. Tú dirás.

-Si Alicia está muerta...

la explicación de por qué lo está soy yo.

-¿Qué quieres decir?

-Cuando los asaltantes entraron en comisaría y liberaron a Vlado,

no se fueron... porque Vlado sabía que yo estaba en la comisaría.

Y me quería matar.

Tomaron como rehenes a los policías

y empezaron a amenazar con matarlos si no me entregaba.

Ese fue el comienzo de todo.

Alicia me salvó la vida.

Pero yo no pude salvársela a ella. Estoy en deuda.

Y lo peor es que no podré pagársela.

-Tú no tienes la culpa de lo que ha pasado.

He visto morir a mucha gente a mi alrededor.

Y a estas alturas...

todavía sigo sin entender cómo es posible que yo siga vivo.

-Entiendo.

-Mataron a las dos mujeres a las que más he amado en mi vida.

En mis brazos murió un chico al que...

llegué a querer como si fuera mi hijo.

Y ahora Alicia. Sangre de mi sangre.

Lo que más he querido en el mundo.

-Lo siento.

-No es justo, Miguel. No es justo.

Porque lo peor de todo eso es que ese tal Vlado Khan

contratará a un buen abogado, tendrá un juicio rápido

y en cuatro o cinco años estará en la calle.

La justicia no es justa, Miguel. No lo es.

-Ojalá sí que acabe en la cárcel,

y que sea para muchos más de cuatro o cinco años.

Pero por ahora ha tenido suerte.

-¿Qué? ¿Qué quieres decir?

-Vlado Khan no estaba entre los detenidos

ni entre los muertos en comisaría.

-¿Cómo?

-La Policía aún no lo ha hecho oficial,

pero no hay nadie que merezca más saberlo que tú.

No saben cómo, consiguió pasar el cordón policial y escapó.

-¡No puede ser! ¡Maldita sea!

¡Es imposible que ese tío pudiera hacer eso!

Cuéntame ahora mismo con todo detalle qué pasó en esa comisaría.

Te lo pido por favor.

(Móvil)

Sí, no lo voy a coger ahora mismo. Es mi hijo.

Lleva horas llamándome, pero soy incapaz de contestarle.

No puedo hablar con él ahora.

-Creo que deberías cogerlo.

-Ya te he dicho que no puedo. No tengo fuerzas.

Acabo de perder a mi hija, lo que más quería.

No puedo.

-Él ha perdido a su hermana.

¿Crees que estará mejor que tú?

Todavía no lo has perdido todo.

-Miguel.

Te buscaré para que me lo cuentes todo.

Paty, te dejo el dinero aquí, ¿vale? Vale, gracias.

Adiós. Hasta luego, chicos.

-¿Os parece bien que me entere por alguien ajeno a esta comisaría

y en la calle que no tenéis a Vlado Khan?

¿Que no era ninguno de los cadáveres que había aquí?

¿Cuándo ibais a decírmelo?

Afloja un poco, Quintero.

Nos estamos dejando la piel para encontrar a ese desgraciado.

Sabéis bien que ese tío ya está fuera de España.

Que se ha reído de vosotros en vuestra cara.

¿Y sabéis por qué?

Porque solo sois una panda de inútiles.

-He venido a investigar lo ocurrido. Voy a interrogar uno a uno

a todos los agentes de servicio durante el asalto.

También a todos los implicados, incluidos los civiles,

en el operativo policial de esa noche.

Parece usted alguien muy querido en comisaría.

Quizá demasiado para ser la inspectora jefe.

Un ciudadano ha encontrado

el cadáver de un hombre enterrado en Distrito Sur.

Le han dado una gran paliza.

(NACHA) Enrique Escudero, 53 años, de Madrid.

Y sí, efectivamente,

han denunciado su desaparición hace dos semanas.

-¿Quién lleva el caso?

-Javier Láinez. -El de la comisaría de Leganés.

-¿Le conoces? -Era mi binomio.

-¿Y qué pasó? ¿Acabasteis regular?

-Me manda Jesús Otero.

¿Y qué quiere? Dinero.

Si quieres que mantenga la boca cerrada.

-Un momento. Es esa.

Amplia un poco la imagen, a ver si vemos mejor al conductor.

Ese tipo se parece a... Es que es él. Es Vlado Khan.

-Pensé que no me harían caso al denunciar.

-Pues ya ve que no.

-No tienen ninguna pista, ningún sospechoso del robo, ¿no?

-No podemos darle esa información.

-¿Por qué? Soy la primera en querer que aparezca.

-Porque no. Podría ser un delincuente peligroso.

-No estarán hablando del que se escapó de comisaría. Qué horror.

¿Utilizó mi furgoneta para huir?

-¿Es consciente de que si no hubiera venido a verle,

Alicia Ocaña seguiría viva?

La misma inspectora que le salvó la vida.

¿Por qué quería matarle Khan?

-Ayudé a varias mujeres a salir de su red de prostitución.

-Me resulta raro que un trabajador social

se meta en tantos líos.

Lo siento muchísimo. Gracias.

¿Qué voy a hacer sin ella? -Vamos.

Tío, a Alicia no le gustaría verte así.

Marcelino. -¡Tío!

Marcelino. Voy a llamar a Antonio.

Respira tranquilo.

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Servir y proteger - Capítulo 801

22 sep 2020

La muerte de Alicia causa un profundo shock en Distrito Sur, especialmente en Quintero y Miralles. Los policías descubren que Vlado ha huido y se esfuerzan en encontrarle.

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