Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 796 - ver ahora
Transcripción completa

¿Eso qué es? ¿El móvil de Rojo?

Lo llevaba cuando murió.

He roto el cifrado del archivo que Rojo guardaba en la nube.

Jugamos con ventaja.

(FLORES) Mañana, irán a por ti.

En dos horas, irrumpiremos en todos los pisos simultáneamente

para que nadie tenga tiempo de avisar.

¿Elías y tú tampoco habéis encontrado a Khan?

¿Dónde se habrá metido?

Se me ha ocurrido un posible escondite:

un piso que Rojo le compró a su madre.

Tengo la dirección.

¡Policía! ¡Suelte la maleta!

¡Ah!

¡Un movimiento y disparo!

¡Suelta esa navaja!

(Música emocionante)

Toni, ¿quieres dejar ya de barrer? Te estaba vacilando.

-Ahora voy a barrer. -¡Que no!

¡Anda, trae! Si te pilla Bremón... (TONI CHISTA)

-Dame la escoba. -Bremón está liado con Vlado Khan.

Y tiene que ir a ver a Paula.

-Me da igual. Este es mi trabajo. ¡Toni!

-¡No voy a estar sentado mientras recoges!

-¿Qué quieres que haga, si María se ha subido a dormir?

-Dejar que te ayude.

-Bueno, si insistes, vale.

-¿A qué hora es el barco en Barcelona?

-Creo que a las once.

Han de salir en el primer tren que salga de Madrid.

-¡Vaya "espabilao", Elías!

-¿Por qué lo dices?

-Tras el operativo de Vlado Khan se liará gorda en comisaría.

-Bueno, ya.

Y Paula, ¿cómo está?

-Físicamente, bien,

pero me preocupa que le queden secuelas psicológicas de esto.

-Ya.

-Una experiencia así de violenta te puede dejar un trauma.

-Me imagino que en la escuela de Ávila os prepararán para esto.

-En teoría, sí.

Hasta que no lo vives en tus carnes, no sabes si lo superarás.

-Ya.

Paula es una chica fuerte. No le costará tanto superarlo.

-Sí, pero también se come mucho la cabeza.

Entonces, pues...

No sé. Me da miedo que le queden inseguridades,

falta de confianza, ¿sabes?

-¿Por qué no vas al hospital? Así te quedas tranquilo.

-No sé si me dejarán entrar a estas horas.

-Si no lo intentas, ya te digo que no.

Y eres poli. Te tienen que dejar.

Trae.

-¿Seguro que te quedas sola? -Segurísimo.

-¿De verdad? -Qué sí. ¡Tira, pesado!

Le das un beso de mi parte. -Vale.

Chao. -Adiós.

¿Cómo van esas diligencias? ¿Falta algo?

No. Yo creo que están perfectas.

¿Estás seguro?

Sí. ¿Por qué lo preguntas?

No sé. Te veo un poco descentrado.

Entiendo tus nervios antes de la detención de Vlado,

pero ya está en el calabozo. Estemos tranquilos.

Lo que me agobia es no haber podido participar en el operativo.

¿Por qué no dejas de machacarte?

Debemos centrarnos en las diligencias.

Hemos de ser precisos para que no se nos escape nada.

Es necesario para que el juez vea la dimensión del caso.

Tienes razón. No sé.

Me siento culpable por lo de Paula.

Tenía que haber sido yo quien te acompañara y no ella.

¿Qué te acabo de decir?

Hay que mirar hacia delante

e intentar que Cabeza de perro se pudra en la cárcel.

Lo siento. Me resulta difícil olvidarme de mi pésima actuación.

He sido un cobarde y no he estado a la altura.

No te encontrabas bien.

Así no podías acompañarme.

Habrías puesto en peligro el operativo y a mí.

Yo también me siento culpable.

¿Por qué?

Por no haberla protegido mejor.

Hola.

Hola. ¿Cómo está Paula?

La dejarán dos días en observación por prevención.

Los médicos dicen que está bien.

Son buenas noticias. Desde luego.

Quería daros la enhorabuena por la detención de Cabeza de perro.

El operativo ha sido un éxito.

Gracias, comisario.

Lo más importante es que Paula está bien.

Si le hubiera pasado algo grave, no me lo hubiera perdonado.

Miralles y ella misma me dijeron que fue ella

la que dio un paso al frente para acompañarte al registro.

Así fue.

Se comportó con temple y profesionalidad.

Sin ella, no hubiera podido detener a Khan.

Paula está progresando mucho como policía.

Algún día llegará a ser una gran inspectora, como tú.

Seguro.

Flores, ¿qué te pasa?

Sigues blanco como la pared.

¿No estás mejor ahora?

Estoy feliz por el éxito del operativo,

pero todavía sigo mareado.

Será la tensión acumulada estos días.

Han sido días muy intensos.

Aún queda cerrar las diligencias, pero vete a casa.

Me quedo contigo. Miguel, es una orden.

Vete a descansar.

Está bien.

¿Qué le pasa?

Debería estar más tranquilo ahora. Está más tenso que esta mañana.

Se siente culpable por no participar en la detención.

Ha de cambiar de actitud ya.

Eso le he dicho.

Lo importante es que tenemos a ese criminal.

Así es.

Voy a terminar las diligencias.

No te entretengo.

Hola.

-Hola. Estamos cerrados ya. -¡Ah!

Perdona, como he visto la puerta abierta...

¿Me puedes dar un vaso de agua?

-Claro. -Tengo una sed que me muero.

(Grifo)

Gracias.

-¡Madre mía! ¡Sí que tenías sed!

-Ya te digo.

¿Me podrías poner otro? Y ya me voy. -Claro.

(Grifo)

Aquí tienes. -Gracias.

-De nada.

-¡Qué pronto cierran los bares por aquí!

-Sí, más o menos, todos a la misma hora.

No eres del barrio, ¿no? -No, ¡qué va!

Vivo en el centro, pero he venido a dar una vuelta

y a conocerlo.

Mis amigas ya se han ido a casa.

¿Conoces algún garito que esté abierto por aquí?

-Por aquí cerca se me ocurre la Red Star,

pero es discotecón a tope.

-No. -Más tranqui, el Moonlight, un pub.

-¿Ah, sí? Vale.

¿Por dónde se va?

-Te digo. Está a 10 minutos. -¿Sí?

Vale. -Es superfácil.

Mira.

Sí que eres buena con los números. Podrías haber sido matemática.

Pillo la indirecta, pero me gusta ser poli.

Hay que hacer lo que a uno le haga feliz.

¿Quieres hacer otro sudoku? No. Voy a leer.

Vale. Me hago yo uno.

Papá, no hace falta que estés aquí; puedes dar una vuelta.

Ya lo sé,

pero quiero estar aquí. No te quiero dejar sola.

Que estoy bien. Ya has oído al médico.

La herida es limpia y en unos días estaré nueva.

Estaré aquí el tiempo que pueda, como tú cuando estuve en coma.

(Tono mensaje móvil)

(Tono mensaje móvil)

Por esa sonrisa, veo que es un mensaje de tu novia.

Rita no es mi novia.

Tu ligue o tu rollo, como quieras llamarlo.

Te gusta bastante y seguro que quiere quedar.

Sí, pero porque no sabe lo que ha pasado.

Se lo cuento y le digo que quedamos en otro momento.

Queda con ella, que yo voy a leer y a dormir.

¿Estás segura? Sí.

Cuando vuelvas, no me habré movido.

Ve a pasarlo bien.

¡Qué obsesión!

Estoy preocupada por ti. Has recibido muchos palos.

Ya. Si te refieres al divorcio,

estoy bien; ha sido bastante duro, pero ya pasó.

No solo es eso.

Lo que te pasó con Andrés

y que te acusaran falsamente de lo de Malena.

(RECUERDA) "Es falso.

Por eso huyes antes de hacer otro.

Lo que has hecho es un delito grave.

Eres una estafadora. Voy a llamar a la Policía.

¡No! ¡Escúchame! ¡Deja que te lo explique!

¡Déjame en paz!"

(Golpe brusco)

¿Estás bien, papá?

Sí. Intento no pensar demasiado en ello.

Perdona por sacar el tema. No pasa nada, cariño.

Menos mal que apareció aquel tipo y se declaró culpable.

Así quedé libre.

Pero la verdad es que lo pasé mal.

Por eso has de ir esta noche. Hay que vivir el momento.

Además, Rita me cae bien.

(Golpes puerta)

-¿Se puede? -Claro.

Toni, ¿qué tal?

Yo, bien.

Quería comprobar que no había sido grave.

-Claro que no.

-Eso me dijeron, pero quería verlo con mis ojos.

-Ya ves que no.

Ahora que estoy acompañada, ¿por qué no te vas?

Ok, pero me tomo algo con Rita y vuelvo.

Si necesitas cualquier cosa, me llamas.

Lo haré.

Hasta luego. Hasta luego.

Ya veo que no tiene mala conciencia y que duerme a pierna suelta.

(BOSTEZA) Se la ve contenta.

Supongo que esperará una condecoración por detenerme.

No se crea tan importante.

Solo es un vulgar criminal sin escrúpulos.

Es que no sé de qué me habla.

Desde que salí de prisión, he sido un santo.

No me cabe la menor duda. Inspectora...

Yo soy un luchador, ¿me entiende?

Nadie me ha regalado nunca nada.

Me ha costado mucho vivir dignamente con mis negocios de restauración.

¿De verdad piensa mantener esa mentira?

¿A qué se refiere?

El único negocio que conoce es vivir de esclavizar mujeres

y de asesinar a quien se interponga.

Eso se acabó.

Mire, encerrarme aquí ha sido un error.

Pero no pasa nada, porque pronto estaré en la calle.

Disfrutará de las comodidades de la cárcel una temporada.

Si por mi fuera, para toda la vida.

Sí, no lo dudo.

Me he visto en situaciones parecidas un montón de veces

y siempre he salido airoso.

Esta vez será igual.

Tenemos muchas pruebas contra usted.

El juez estará encantado de impartir justicia.

Aunque si quiere confesar, puede hacerlo.

La única forma de rebajar su condena es confesando su culpabilidad

y actuar en consecuencia.

Pero culpable ¿de qué?

Hasta que no venga mi abogado, no abriré boca

sobre las barbaridades de las que se me acusa.

Su abogado vendrá mañana y le interrogaremos con garantías

pero le advierto

que cuando se sienta acorralado por la justicia, cantará

y confesará las muertes que tiene a sus espaldas:

Laia Giménez, los funcionarios

o las seis mujeres asfixiadas en un container en Valencia.

No tengo ni idea de quién es esa gente.

No, pero cuando llegue el momento, le refrescaré la memoria.

Tengo pruebas de todos sus delitos.

Es una pena que estés a malas conmigo,

con lo considerado que he sido.

¿Me amenaza?

No.

¡Qué va!

Me preocupo por ti.

Me gusta saber dónde estás en cada momento:

en el piso que compartes cerca de comisaría,

comiendo en La Parra

o comprando en el mercado cuando acabas.

Hay gente muy mala por la calle

y no quiero que te pase nada.

No conseguirá asustarme por mucho que quiera.

Pero si yo solo me preocupo por ti.

Nada más.

¡Ah, por cierto!

Sé que te cambias de piso.

Si quieres un consejo,

el mejor de los cuatro que viste, es el de Ristres,

porque es exterior y si viene un sospechoso, lo ves.

¿Sabe qué?

Desde la cárcel, le costará más mover hilos para hacerme daño.

Buenas noches.

¡Ah!

Y descansa mientras puedas.

(PAULA) -¿Fue tu instructor Palomeque?

-Sí, el del bigote.

¡Qué personaje!

-Era "heavy". Cuando se ponía chungo, daba miedo.

-Yo no me lo tomaba en serio. Le decía: "¡Sí, señor!

¡Señor, sí, señor!". (PAULA RÍE) -¡Ay!

-¿Qué pasa?

-Nada, pero no me hagas reír

o me tendrán que volver a coser. -¿Llamo a la enfermera?

-No. Estoy bien. Solo me han tirado un poco.

-Estaba bastante preocupado por ti, pero me quedo muy tranquilo.

-Sí, estoy bien. Son gajes del oficio.

-Si sigues participando en operativos tan importantes,

acabarás siendo una leyenda.

-Contarán mis batallitas, como las de Palomeque.

(PAULA SUSPIRA)

-¿Qué pasa?

-Nada, que me da rabia no haber evitado el navajazo.

-Por favor.

Fue rápido y dijo Alicia que reaccionaste bien.

-Sí, es verdad.

La próxima vez estaré más alerta.

-¿La próxima vez?

¿No te da miedo que te vuelva a pasar?

-La verdad es que no. Me gusta mi trabajo.

Y la satisfacción de haber detenido a dos mafiosos no me la quita nadie.

-Es verdad.

-Solo me queda jurar el cargo.

-Al final tendrás madera de policía. No daba un duro por ti.

-¿Y ahora me lo dices?

-No había más que verte. Estabas más verde...

-Acababa de salir de la academia.

Bien pronto me pusiste la etiqueta de la sobrina del comisario.

-¿Qué dices? -Lo que oyes.

-Un poco, sí. Tampoco estaba yo para sacar pecho.

¡Qué pareja! (PAULA RÍE)

-Éramos un binomio curioso.

-¿Curioso?

-Curioso, patoso. Parecíamos dos policías de coña.

-Sobre todo yo. Me acuerdo de las broncas de Miralles.

(RÍE) -Pero bueno, en realidad es lo normal cuando estás en prácticas.

Y mírate; lo que has progresado.

-No me puedo confiar.

En este trabajo, no te puedes relajar nunca.

-¡Mírate!

Hasta hablas madura y todo.

(Tono mensaje móvil)

¿Qué pasa?

-Nada. Es Karim, que no puede venir.

Me había dicho que igual se escapaba.

Está en mitad de un caso.

-¡Vaya! Lo siento.

-No pasa nada. No es mi novio, pero me hacía ilusión que viniera.

-Igual es mejor que no lo veas más.

Si no, cuando volviera a La Haya sería peor.

-Sí. Puede que tengas razón.

-¿Y tu madre no va a venir?

-No. Está en la India en un congreso de la ONG.

¿Solo has venido por si te la encontrabas a ella?

-¿Qué dices, tonta? He venido a verte a ti.

(PAULA RÍE) -¡Madre mía! -¿Qué pasa?

-Toni, nos va fatal en el amor. -Fatal.

¡Ay, dios!

Bueno... (RÍE)

Vendrán tiempos mejores, esperemos.

Te lo mereces. -Tú también lo mereces.

(Golpes puerta)

(CARRASPEA) -¿Molesto?

-No. Pasa.

-¿Tú no estabas con las diligencias?

-Me he escapado de comisaría para ver a Paula.

Siento que te hayan herido.

-Tú no tienes la culpa.

-En parte, sí.

Yo era quien tenía que haber acompañado a Alicia

si no me hubiese sentido indispuesto.

-Que no tienes la culpa.

Yo tenía muchas ganas de participar.

Ya te dije que te envidiaba por trabajar con Alicia.

-El corte es superficial.

Le quedará una cicatriz muy chula para fardar en verano.

-No te sientas culpable.

Este trabajo es así y ya está.

-Gracias por tus palabras.

Me quitas un peso de encima.

Bueno, mejor me voy a comisaría,

que debería terminar las diligencias.

Buenas noches.

-Hasta luego. (TONI) -Chao.

¡Qué raro!

-Sí, un poco, pero me da pena.

-Sí.

¿Qué es eso de que estaba indispuesto?

-Miralles quería que fuera él a acompañar a Alicia

y, al parecer, se puso malo y...

Yo lo escuché y me ofrecí voluntaria para ir.

-Malo estaba esta mañana. Tenía mala cara.

Nacha le vio ir al baño corriendo.

El operativo le tiene superado.

No me extrañaría que, al acabar, dejara el cuerpo.

-No exageres.

Esto ha sido un bajón por el exceso de trabajo.

-Que no, Paulita.

Hay gente que no vale para esto.

Tú sí que vales y el chaval este, no.

-No digas eso, que a mí me ha dado pena.

-Y a mí.

¿Le va a defender Melendo?

¡No me fastidies! Ese abogado...

En fin...

Lo que nos faltaba. Gracias por avisar.

Claudia, pensaba que te habías ido.

Eso no serán las diligencias, ¿no?

Sí. Pensaba dejártelas en la mesa.

¡Qué barbaridad! No me puedo creer que las tengas listas.

He querido hacerlo de tirón.

Muy bien.

¿Qué?

¿Era necesario bajar a calabozos a hablar con Vlado Khan?

No se pueden tener secretos.

Afortunadamente, no.

Lo siento.

Necesitaba verle encerrado.

Ya.

Supongo que has intentado tirarle de la lengua.

(ASIENTE) Pero no he conseguido nada.

Dudo que colabore con nosotros.

Cree que se irá de rositas.

Yo creo que esta vez no se libra. Tenemos material para empapelarlo.

Sí, pero no tenemos pruebas de lo de las chicas de Valencia.

Tranquila. Tiempo al tiempo.

Hay otra cosa más.

Pero no es grave. ¿El qué?

Cuando he bajado a hablar con él, me ha amenazado.

¿Qué te ha dicho?

Me ha preocupado lo mucho que sabía de mí y de mis hábitos.

Sabía dónde vivo, dónde voy a comer y los pisos que vi por Internet.

Te voy a poner protección. No es necesario.

Solo quería asustarme. Y siempre estoy con compañeros.

La prioridad debe ser encerrarlo el mayor tiempo posible.

Con las pruebas que tenemos, lo lograremos.

Sí.

Es curioso que, al final, Rojo fuera nuestro aliado para detener a Khan.

Con los archivos en la nube, nos lo puso en bandeja.

(ASIENTE)

Y tenemos la declaración de Diana del Val

acusándole del asesinato de Laia.

Y los posibles testimonios de las mujeres liberadas.

Pero...

No lo tendremos fácil.

Tiene de abogado a Sebastián Melendo.

El abogado de los mafiosos. No le gusta que le llamen así.

Pero sí. Me lo acaban de decir.

Por muy abogado estrella, no tendrá margen para defenderle,

con las pruebas que tenemos.

No quiero vender la piel del oso antes de cazarlo.

Esperemos al interrogatorio de mañana.

Aunque por lo que dices, será difícil sacarle algo.

Si mañana no logramos nada, agotaría el tiempo de detención.

Hemos de presionarle.

Esas chicas se merecen justicia y la única forma es una confesión.

Sí, merecen justicia, pero no sé.

Déjame pensarlo, ¿vale? (ASIENTE)

¿Cómo está Flores?

Dice el comisario que lo había visto y seguía con mala cara.

Sí. Creo que la presión del caso ha podido con él.

Se sentía culpable porque Paula vino conmigo a la detención

y resultó herida.

Él no estaba bien.

Sí. Por cierto, Paula me ha sorprendido.

Se mostró segura en una situación extrema

y terminó de ponerle las esposas estando herida.

Va camino de convertirse en una profesional.

Que se lo digan a Bremón. Se le cae la baba hablando de ella.

Oye, ya es hora de irse a casa.

A propósito de casa,

¿cómo va el piso?

He visto cuatro que me han gustado, pero no consigo decidirme.

¿Iker qué dice?

Que por Internet no puede decidir.

Cuando él termine la misión y yo cierre el caso,

vendrán para ir a verlos en persona.

Ya le han asignado una misión.

Por eso decías que os convenía estar cerca de Barajas, ¿no?

Sí, las ha retomado.

Empieza prácticamente ya.

Bueno, pues cuando vuelva lo elegís entre los dos.

Y ahora es momento de irse a casa. Aún no.

He de ir al centro cívico para hablar

de las casas de acogida para las chicas que hemos rescatado.

¿No te vas a ir nunca a casa? Después de esto. Lo prometo.

Ya. (RÍE). Oye, ten cuidado. No me gusta la amenaza de Vlado.

Su compañera había detenido al cabecilla

y uno de sus matones ha agredido a Paula con una navaja.

¡Guau!

Siento haberte insistido en salir a tomar algo.

No sabía que estabas en el hospital.

Podríamos habernos visto en otro momento.

Si ha sido mi hija la que ha dicho que saliera un rato.

La he dejado con su compañero Toni.

¿Toni, su ex? ¿El que también es el ex de tu exmujer?

Sí, sé que es un poco surrealista,

pero estando acompañada, yo estoy tranquilo.

Sois una familia muy curiosa.

Y tu hija va camino de convertirse en una heroína.

La verdad es que sí.

Habla del navajazo como si se hubiera torcido un pie.

No sé de dónde saca esa fuerza. Igual lo ha heredado.

Será de Verónica. (RÍE) Me tiene impresionado.

Me preocupa.

Mi hija es lo más importante para mí en este mundo.

Si le pasara algo, no sé qué haría.

Me encanta verte hablar así de Paula.

Pensaba que no tenías un punto débil.

Ahora que sabes cuál es, no lo uses en mi contra.

Por supuesto que no.

Deberías volver al hospital.

No sirve de nada intentar distraerte si no paras de pensar cómo está.

Pero me parece feo dejarte aquí con la copa a medias.

No.

¿Seguro? Seguro, tranquilo.

Tengo una amiga que vive aquí al lado. La voy a llamar.

Vale. Quintero, dime qué te debo.

20 euros. ¿Ya te vas?

Sí. Tengo a Paula en el hospital.

¿Y eso? ¿Qué ha pasado?

Nada. Ha recibido un navajazo en un operativo, pero solo un susto.

Me alegro de que solo haya sido un susto.

¿Sabes si ha resultado herido algún otro policía

que fuese con ella en ese operativo?

No, creo que solo Paula.

La que iba con ella, Alicia, está perfectamente.

Ah, vale.

Menos mal que solo ha sido un susto.

Espero que se recupere pronto y que vuelva a casa.

En un par de días estará fuera del hospital.

Me voy. Nos vemos mañana. Hasta mañana.

Voy a hacer una llamada. -Sí, claro.

-Hola, Marina. ¿Cómo estás?

Sí.

-Alicia, soy Fernando.

Llámame cuando puedas. Es algo muy importante.

-Os agradezco muchísimo lo que estáis haciendo.

Esta mujer ha sido explotada sexualmente.

Está en estado de shock.

(ASIENTE) Bueno.

Así lo haremos. Hablamos mañana.

Venga. Perfecto. Chao.

-Hola. -Hola.

Estamos ya cerrados. -¡Ah!

Como he visto la luz, pensaba que había algún evento.

-No solemos hacer muchos eventos aquí.

Estaba acabando unos asuntos. ¿Te puedo ayudar?

-¿Me podrías dar algún folleto con las actividades del centro?

-Sí, claro.

¿Vives por aquí, en el barrio?

-No, pero vengo con bastante frecuencia.

-Ok.

Con esto, te puedes hacer una idea del tipo de cursos que tenemos.

-Vale, genial. -¿Sí?

Cualquier cosa, me dices.

-Vale.

Hola, Miguel.

¿Tienes un minuto? Sí, claro. Dame un segundo.

-Yo ya me iba. Me paso otro día y me apunto a alguna actividad,

que tienen buena pinta.

-Muy bien. -Vale.

Gracias por la info. Hasta luego.

¡Vaya horas para preguntar!

Un poco, sí, la verdad,

pero ya me espero cualquier cosa de este barrio.

Perdona que te moleste.

Quería asegurarme de que las chicas están alojadas en algún centro.

Sí, en diferentes casas de acogida de la Comunidad de Madrid.

Están todas alojadas.

Gracias por tu colaboración. En comisaría estábamos hasta arriba.

Lo sé. Es un placer colaborar con vosotros.

Intuyo que quieres algo más. Pues sí.

Quería informarte de que hemos detenido a Vlado Khan.

Fantástica noticia.

Felicidades.

Estábamos desesperados pensando que se nos escapaba.

Al final, estaba escondido en un piso.

Qué alivio saber que ya no está en las calles.

Felicidades.

Muchas gracias.

Si todo va bien en el juicio, pasará su vida en la cárcel.

Ojalá.

Alicia, no voy a olvidar nunca que me salvaste la vida.

Y que lo has detenido.

Solo hice mi trabajo.

Tú has arriesgado tu vida para ayudar a gente inocente.

Buenas noches. Buenas noches.

Descansa.

-Me alegra que Paula esté fuera de peligro y bien.

No ha tenido que ser agradable para Mateo.

Entiendo que esté preocupado.

-Imagínate.

Aunque Paula está bien preparada. Y es una excelente profesional.

Lo ha probado participando

en la captura de un criminal muy peligroso.

-Sí. No digo lo contrario.

Paula será una gran policía,

pero me pongo en el lugar de Mateo

y supongo que ser padre de una policía no es agradable.

Debes estar con el corazón en un puño.

Discúlpame. Dime.

-Hola. ¿Me pones un tercio?

(Móvil)

(QUINTERO) -Aquí tienes. -¡Marina!

¿Has escuchado mi audio?

Estoy en el Moonlight. ¿Lo conoces?

¿Te puedes venir?

¡Qué ilusión!

Siempre decimos de quedar y nunca nos vemos.

Te espero, tranquila. Me acaban de poner la copa.

Un besito. Hasta ahora.

¡No me lo puedo creer!

-¿Qué pasa?

-Que me han robado el bolso. No hay nadie.

Lo he dejado aquí. Me he girado y se lo han llevado.

-Ha tenido que ser la chica que se ha pedido una cerveza.

-¿La has visto coger el bolso? -No.

Yo no la he visto cogerlo, pero ha tenido que ser ella.

Ha entrado directa, ha pedido y no ha saludado a nadie.

Y han desaparecido de golpe ella y el bolso,

dejándose toda la cerveza, blanco y en botella.

¿Te has fijado en su cara? -No me ha dado tiempo.

Me he girado a hablar por el móvil y me he distraído.

Lo que he visto es que llevaba un bolso grande.

-Sí. Me he dado cuenta yo también. Era muy llamativo.

¿Y tú? ¿Llevabas algo de valor?

-Todo.

Las tarjetas, las llaves de casa, del coche, el dinero, las...

El DNI, todo. -¡Menuda faena!

(RESOPLA) -¿Qué hago?

-Debes ir a comisaría y poner una denuncia cuanto antes.

-Espero, que he quedado con una amiga. Le cuento y voy.

-Esto hay que hacerlo cuanto antes. Yo, de ti, no esperaría.

-¿Servirá para algo?

-La denuncia te servirá para dar parte al seguro,

por si te cubre algo y para anular las tarjetas pronto.

Siempre hay una pareja de policías patrullando el barrio.

Igual la tienen fichada y, si se la topan, se resuelve todo.

-Tienes razón. Pues cobram...

Apúntamelo. ¿Cómo me vas a cobrar?

-Nada, estás invitada. Ya lo siento. Soy yo el que te pide disculpas.

Te han robado en mi local

y no he podido impedirlo.

-No te preocupes. No puedes estar pendiente de todo.

Bueno, pues nada. Muchísimas gracias.

La única culpable es ella.

Si se lo ha llevado.

-No te preocupes.

Espero que vaya bien la denuncia y que puedas recuperarlo.

-Gracias por todo.

Chao. -Chao.

(RITA) -Marina, que me han robado.

Claro. Nada, cancelamos.

Buenas noches.

-Hola. ¿En qué puedo ayudarte?

-Me han robado el bolso.

-El compañero de hurtos no está ahora.

¿Puedes esperar un poco?

-Es muy tarde. Vengo mañana.

-No. Mejor solucionarlo ya.

Te tomo declaración y luego informo a mis compañeros.

-Muchas gracias. -Siéntate.

A ver...

Cuéntame.

-Estaba tomando algo aquí al lado, en el pub Moonlight.

Me he despistado un momento con el teléfono

y cuando me he girado, el bolso ya no estaba.

-Por lo que me dices, no es un robo, sino un hurto,

porque fue un despiste, ¿no? No hubo violencia.

(RITA ASIENTE) -¿Dónde lo tenías?

-Estaba en la barra y lo tenía a mi lado.

-¿Sabes quién pudo ser?

-No estoy segura, pero Quintero, el dueño,

dice que entró una chica, se sentó a mi lado,

pidió una cerveza y se fue deprisa. No se tomó la consumición.

-¿Pudiste verla?

-Muy poco, la verdad. Estaba hablando por el móvil.

-¿Y Quintero?

-Tampoco mucho. Ha sido todo muy deprisa.

-¿Podrías decirme cómo crees que era: alta, baja?

-Era una chica joven, castaña, con melenita corta.

Y no recuerdo más.

Ni muy alta ni muy baja.

No recuerdo ningún rasgo físico característico.

Llevaba un bolso grande, naranja, muy vistoso.

Y ya está.

-¿Puedes describirme tu bolso?

-Sí. Es un "clutch" rectangular, de esos tipo caja,

con piedrecitas tipo abalorio en blanco y negro

que hacen un estampado tipo cebra.

Y es de marca. Lo compré en Italia, en un viaje.

-¿Qué llevabas dentro?

(RESOPLA) -Todo.

Los documentos, las tarjetas, llaves de casa y del coche, dinero.

-Vale.

¿Puedes hacerme una estimación aproximada del valor de todo?

-No sé. Unos 300 euros, en total, con todo.

Eso no me preocupa. Me preocupan los documentos y las tarjetas.

¿Crees que podréis hacer algo?

-Haremos todo lo posible.

Pinta que sea una carterista.

Se habrá quedado con el dinero y lo otro lo tirará, menos el bolso.

Si dices que era de marca, lo intentará vender.

Estaremos encima de ello

y si aparece, te llamamos.

-¿Cuánto tarda en aparecer, si aparece?

-No hay una regla para esto.

Si pasados unos días no tenemos noticias,

solicita la renovación del DNI.

-Claro. Gracias.

-Yo te recomendaría que anulases las tarjetas cuanto antes.

-Eso lo haré ahora mismo. -Vale.

Te tomo los datos para hacer la denuncia formalmente

y después te enseño unas fotos de carteristas del barrio

por si reconoces a la chica del pub. -Muy bien.

-Vamos a ver.

Hola, Rita.

Soy Emilio Bremón. ¿Te acuerdas?

Claro que me acuerdo. Nos presentó Paula.

¿Qué haces aquí? ¿Tienes algún problema?

Me han robado.

Vaya. Lo siento.

Bueno, estaré atento. A ver si lo recuperamos.

Muchas gracias. Tendrás asuntos más importantes.

No te preocupes.

¿Te llamamos un taxi?

No. Aún tenemos un rato. No he terminado.

-Quería enseñarle fotos de delincuentes comunes

para ver si reconoce a la chica que supuestamente le ha robado.

No os entretengo.

Mantenme informado. Claro, comisario.

Hasta luego. Gracias.

Cariño, siento mucho llegar tan tarde.

Estamos hasta arriba en comisaría.

Me tomo cualquier cosa y me voy a la cama. Estoy reventada.

De eso nada.

Te he hecho tu cena favorita.

¡Ay, dios mío!

¿Esto qué es? No es mi cumpleaños, ni el tuyo ni nuestro aniversario.

¿Se me ha olvidado algo importante?

Celebramos que vienes sana y salva. ¿Te parece poco celebrar?

¿Estabas preocupado?

Siempre que tardas, se me encoje el corazón.

¿Y una llamada diciendo que estás bien de vez en cuando?

Ya. Tienes razón.

Pero cuando estoy enfrascada,

tengo la cabeza en mil cosas y ni se me ocurre.

No es momento de reproches; ha sido un día duro.

Vamos allá. ¿Ha ido todo bien?

Sí. Afortunadamente, ha ido bien.

Alicia consiguió detener, por fin, a Vlado Khan.

Llevábamos tanto tiempo detrás de él que no me lo creo.

Ha tenido que ser un operativo complicado.

Sí lo ha sido.

Hemos echado mano de Distrito 3 y Distrito 5.

No dábamos a basto, pero bueno.

Lo importante es que ha ido todo bien.

Bueno, una agente nuestra se ha llevado un navajazo.

¿Quién?

Paula Bremón, pero está bien.

La herida no es grave.

Mañana voy a visitarla. ¿La has visto?

¡Qué va! Si estamos hasta arriba.

Lo importante es que ya tenéis a ese indeseable.

Solo falta el papeleo.

Pues sí. Ojalá sea así.

Te tengo que confesar que estoy preocupada por Alicia.

¿Por qué?

Ha ido a visitar a Vlado Khan a los calabozos

y él ha tenido la poca vergüenza de amenazarla.

¿Lo tomáis en serio o qué?

Estando encerrado en calabozos

y ella en comisaría rodeada de policías,

es difícil que le haga nada, pero no me fío.

Tendré que andar con mil ojos.

Te lo pido por favor.

Pero no quiero hablar de trabajo.

Vamos a disfrutar de la cena que ha hecho mi marido con amor.

Así es. Bien hablado.

¡Mm! Qué rico, ¿no?

¡Qué bien elijo los vinos! (RÍE)

Miki, vete a descansar, que ya me encargo yo.

-Vale, pues hasta mañana. -Venga, hasta mañana.

¡Vaya!

¿Qué tal?

¿Estás cerrado o puedo tomar algo? Alicia, ¡por dios!

Este local siempre está abierto para ti.

¿Qué tal? ¿Cómo estás?

La verdad es que un poco nerviosa todavía.

No siempre se detiene a Cabeza de perro.

Ha caído con toda la organización.

Ya me has dicho por teléfono que estabas contenta.

¿Sabes qué?

Yo también, pero de ver que estás bien. Estaba preocupado.

No te esperaba.

Creí que te habrías ido a casa a descansar.

Necesitaba despejarme.

¿Estás bien? Sí. Solo me cuesta desconectar.

Con tanta información en la cabeza no puedo dormir.

(RÍE) Yo creo que tengo un remedio infalible:

uno de nuestros mejores cócteles, especialidad de la casa.

(RÍE) Mi cuerpo no aguanta un cóctel a estas horas.

Mejor me tomo un agua con gas.

Está bien. Le pondremos algo de limón para que tenga color.

Yo, si no te importa, sí me voy a tomar

algo un poco más fuerte.

También ha sido un día bastante estresante.

No me va a venir mal.

-¡Vaya forma de cuidar a tu hija jugando con el móvil!

¡Eh!

Paula estaba dormida y no quería despertarla.

¿Tú no habías quedado? He tenido que cancelar.

Me han robado el bolso mientras la esperaba.

¡Vaya! Lo siento.

¿Llevabas mucho de valor? Todo.

Llaves, documentos, tarjetas.

¿Has denunciado? ¿Llamo a mi hermano?

Acabo de denunciar. Vengo de allí.

Me ha atendido una chica muy maja, Lara.

Sí, Lara. Muy maja y muy guapa.

¿Te has acostado con ella?

No. ¿Seguro?

No.

Conozco a Lara porque la ayudé con una cicatriz

que tenía en la pierna. Fue de mis primeras clientas aquí.

¿Has visto a mi hermano en comisaría?

Sí. Ha sido muy amable conmigo. Él es encantador.

¿Te gusta más mi hermano que yo? No.

La verdad es que tu hermano...

Además, entre tú y yo, no hay ningún compromiso.

No. Somos dos adultos libres.

Quiero hacer más planes contigo.

Yo, también.

Si necesitas algo, dímelo. Que te roben el bolso es una faena.

Por eso estoy aquí.

Para que me prestes algo de dinero para un taxi y un cerrajero.

A ver.

A ver lo que tengo y, si necesitas más, vamos a un cajero.

¿Con eso tendrás? Sí.

Creo que sí. Sobra. Gracias. De nada.

Si quieres, te acerco. Paula duerme. No hace falta.

Mejor que te quedes. Si se despierta, querrá que estés.

Como quieras.

Cuando consigas entrar en casa, avísame y me quedo tranquilo.

Sí, no te preocupes. Muchas gracias.

Ya me las has dado.

Me has tenido todo el día con el corazón en un puño.

Sobre todo, tras saber que habían apuñalado a Paula.

Sí. Ha sido leve y se recuperará.

Se ha comportado como una campeona.

Parecía que llevaba años en el cuerpo.

No entiendo muy bien cómo te ha acompañado.

Una policía en prácticas no puede estar en esos operativos, ¿no?

¿Y tu ayudante?

Flores no se encontraba bien.

Paula se ofreció y Miralles aceptó.

Solo íbamos a chequear un piso que Rojo tenía para su madre.

Y lo encontrasteis por sorpresa porque estaba allí escondido.

Él y uno de sus hombres.

Íbamos a pedir refuerzos, pero apareció de repente y actuamos.

Sea como sea, ese malnacido ya está entre rejas.

Asunto acabado.

Ya me puedo concentrar en el piso, la mudanza y la guardería.

Estoy para ayudarte en lo que necesites.

Lo sé. Gracias.

Tengo ganas de estar con Iker y Leo.

Creo que seremos muy felices aquí. Estoy convencido.

De lo que más ganas tengo es de ver a mi nieto corriendo por el barrio.

Ya queda poco.

Sí, queda poco.

Oye, Alicia, quiero felicitarte por la detención de Vlado Khan.

Has hecho muy buen trabajo

y me siento muy orgulloso de ti.

Gracias.

¿Brindamos? Claro que sí.

Por todo lo bueno que está por venir.

Por que podamos disfrutarlo juntos. Así será.

-¿Por qué has tardado tanto?

Te esperaba antes. (FLORES) -No tengo mucho tiempo.

He aprovechado que Merinero ha salido.

Se supone que ya me había ido.

-¡Qué cagado eres!

-No quería que te arrestaran.

Ni siquiera sabía que seguías en Madrid.

¿Por qué no te largaste?

-¿Por qué?

¿Tengo pinta de ser de los que huyen?

-No lo sé.

Yo ya he hecho mi parte.

Si no te creíste mis advertencias, es tu problema.

-¿Te estás escaqueando?

Aquí, las normas las pongo yo.

Tu trabajo aún no ha terminado.

-¿Cómo que no?

-¿Acaso te crees que tus padres ya no siguen vigilados?

Aunque esté aquí dentro, tengo ojos fuera.

En Requena, también.

-No puedes hacerle daño a mis padres.

Si te han cogido es tu culpa.

Yo ya he cumplido.

Puedo cargarme a tus padres cuando quiera.

Escúchame bien y responde:

¿quieres que tus padres mueran?

-Déjales en paz, por favor. -Muy bien.

Si no quieres que mueran,

tú vas a sacarme de este calabozo.

-Pero ¿qué dices?

¿Estás loco? Eso es imposible. Estás vigilado.

(VLADO RÍE)

-De pequeño aprendí que no hay nada imposible.

Lo tengo todo pensado,

así que escúchame bien.

Vas a memorizar todo lo que tienes que hacer.

Vlado Khan no tiene escrúpulos.

Conoce los procesos judiciales.

Aprovechará el interrogatorio para enmarañar la investigación

y aportar datos falsos.

Será difícil, pero lo intentaremos.

Lo confrontaré con las pruebas de sus crímenes.

Tenemos pruebas suficientes

para encerrarle de por vida.

Eso ya lo veremos.

Queremos que responda preguntas.

Inspectora, su historia tiene agujeros.

¿Pretende que los rellene?

Creo que Vlado te tiene cogida la medida

y sabe qué tecla tocar para que explotes.

Eso nos hace inferiores.

¡Oh! ¡Qué bien pinta eso!

¡Qué bien huele!

Por mí no te cortes. ¿Qué?

Mujer, edad comprendida entre 20 y 30 años,

estatura media, morena.

¿Te suena la cara de esta chica?

(TONI) -Robó ayer en el Moonlight.

(PATY) -Sí que me suena mucho. Le dije cómo llegar al Moonlight.

(TONI) -¿En serio? (PATY) -Sí.

-Querrán alargar tu estancia aquí lo más posible

para seguir interrogándote y presionándote. Eso no conviene.

-Soy policía. -Ahí te quedas.

-No, espera.

Me manda Vlado Khan.

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Servir y proteger - Capítulo 796

15 sep 2020

Tras la detención de Vlado Khan, todo son felicitaciones para Alicia y también para Paula, que sigue convaleciente en el hospital. Pero Khan tiene un plan. A Distrito Sur llega Fina, una joven misteriosa.

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