Servir y proteger La 1

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 759 (Parte 1) - ver ahora
Transcripción completa

-¿Te duele? -Un poco, la verdad.

Después de arbitrar un partido,

los aficionados del equipo perdedor, el Gallo Negro,

me esperaron a la salida del estadio y me acorralaron.

Uno me tiró una piedra,

otro empezó a pegarme patadas.

Luego me tiraron al suelo y empezaron a patearme.

Y, después, se fueron corriendo.

-Qué salvajes.

-Es la primera vez que la agreden, aunque los comentarios machistas

está al orden día, y le tiran todo tipo de objetos.

Han suspendido muchos partidos por culpa de este tema.

Tiene mucho miedo. -¿Y por qué no denuncia?

-He intentado convencerla, pero se niega.

-Te contactaremos a partir de este móvil.

-¿Qué debo hacer? -Esperar instrucciones.

Entonces, tu nuevo contacto se llama Darko.

Imagino que es su apodo. Es mi nuevo enlace con el emir.

Ayer me dijo que es el encargado de reactivar la célula

y de gestionar la operación en Madrid.

-Se le atribuyen torturas, asesinatos, mutilaciones,

coches bomba...

Yo tendría mucho cuidado, Karim.

(ROJO) -¡Ya tenemos el vaso!

Quiero que las huellas

aparezcan aquí.

No lo hagas.

(Disparos)

Nacha, ¿qué ha pasado? ¿Dónde está mi hermano?

En el hospital.

Se lo ha llevado la ambulancia urgentemente. Está grave.

Tenemos a un detenido.

Toni Ríos.

-Si alguien sale perjudicado, voy a ser yo.

¡Deja de echármelo todo a la cara!

-¡En esto estamos los dos! Yo contraté al experto

para que pusiera las huellas en la pistola que compré yo.

-¡No tiene número de serie, es imposible que la rastreen!

-¡Si la Policía tira del hilo, llegarán hasta nosotros!

-Antes del tiroteo, papá y Toni

tuvieron otro encontronazo en el Moonlight.

Me lo ha contado Andrés.

-Ahora lo entiendo. Por eso tu padre le mandó un mensaje a Toni

citándolo en la clínica, para arreglar las cosas con él.

-Y Toni quiso arreglarlo a tiros.

-Yo no le disparé, no sé cómo tengo que decírtelo.

-Esperaba que al mirarte a los ojos se me solucionasen las dudas,

pero ya no sé qué pensar porque durante mucho tiempo

me ocultaste tu relación con mi madre.

Y ya no me fío de ti.

Los médicos están más optimistas.

-¿Y eso?

-Ya tienen los resultados de las pruebas.

La hipoxia no le ha afectado gravemente al cerebro,

así que hay probabilidad de que se despierte.

-Voy a inyectarle una sustancia que no deja huella.

Si le hacen la autopsia, tendremos las espaldas cubiertas.

-Más te vale que funcione.

Si Mateo despierta, tendré que deshacerme de los cabos

que me ligan a él, uno a uno.

Aunque las huellas del arma sean las de Toni,

aunque haya dado positiva la prueba de residuos,

las piezas no me encajan.

Espero que me hayas llamado

para informarme de que soltáis a Toni.

Me temo que no va a ser posible. ¿Por qué no?

Echa un vistazo a esto. (VERÓNICA) No puede ser.

Sí, las huellas de Toni estaban en el arma.

(Música emocionante)

(Música de suspense)

(VERÓNICA) Hola. (MERINERO) -Buenos días.

(Música de suspense)

(MERINERO) -Toni, tienes visita.

-¿Cómo estás? -Me estoy volviendo loco.

¿Qué está pasando?

-¿No han venido a hablar contigo? -No.

Eres la primera que baja desde ayer, que vino Paula.

-¿Paula vino a verte? ¿Cómo se les ocurre darle permiso?

-No se lo dieron, bajó por su cuenta y Bremón se la llevó.

-¿Por qué quería verte?

-Para preguntarme si lo hice, porque no me cree.

Le dije que yo no había disparado a su padre, pero no me cree.

(SUSPIRA) -Está superada. Pobre.

Han pasado demasiadas cosas.

Yo no puedo ayudarla.

Ayer me echó en cara estar más preocupada por ti que por Mateo.

-¿Y qué tal está él? -Los médicos nos han dado esperanza.

-Puede despertar en cualquier momento.

-¿En serio? Es superbuena noticia.

¿Y esa cara tan larga entonces por qué?

-Es complicado, Toni.

Te juro que estoy haciendo lo imposible por sacarte de aquí.

-Pero ¿por qué sigo aquí dentro?

¿Se están retrasando los de Científica?

(Música dramática)

-Anoche llegaron los informes de dactiloscopia.

-Sí.

-Tus huellas están en el arma.

(Música dramática)

-Buenos días. -Buenos días. Hay café hecho.

-Ay, genial.

¿Qué lees tan concentrada?

-Estoy empapándome sobre fútbol femenino.

-Con lo que a ti te gusta el fútbol.

-Qué va, es por un caso de la UFAM.

Una agresión a una chica.

Su vida es el fútbol

y no quiero que se entere de que no tengo ni idea.

-Pues nada, si quieres, te ayudo.

Ya sabes que soy aficionada. Bueno, al menos lo era.

-¿Tuviste relación con el fútbol femenino

en tu época con Goyo? -No, no, qué va.

Qué va, mi curro era como enlace con los clubes

para dar a conocer la labor de seguridad de la Policía.

Esos grandes dispositivos estaban reservados

para equipos de Primera División.

Todos masculinos, claro. -Ya, he leído un montón

sobre la brecha salarial, la invisibilidad,

el castigo a la maternidad en el deporte femenino...

-Es que hay una diferencia abismal

entre el fútbol femenino y el masculino.

-Sí, he estado leyendo también

que todas las chicas tienen otros trabajos, además del deporte.

-Bueno, cuéntame el caso en el que andas.

-Posible caso. Me he enterado por un tercero

de una agresión a una árbitra: Maite Castillo. ¿Te suena?

-Déjame ver.

-Me suena haberlo leído en la prensa del barrio, ¿puede ser?

-Sí, esa es. Los hinchas del equipo local, el Gallo Negro,

le echaban la culpa de su derrota.

-¿Y qué pasó?

-La esperaron a la salida del partido,

la rodearon y le pegaron una paliza.

Un montón de tíos contra una sola mujer.

-¿En serio?

¡Por favor, qué asco de gente!

¿Y ella cómo está?

-Tiene una brecha y varias contusiones.

Ha salido muy bien parada para lo que le podía haber pasado.

Tiene mucho miedo, está destrozada, no quería oír hablar de denunciar.

-Normal. ¿Y cómo te has enterado?

-Por Antonio, fue a su consulta.

-Entonces hay un parte de lesiones.

Solo basta con que Antonio denuncie para que podamos investigar.

Si realmente él piensa que hay un delito...

-No me gustaría llegar a eso.

Antonio ha intentado convencerla para que denunciara

y no quiere ni oír hablar de eso.

Tiene mucho miedo, y lo entiendo.

-Ya, pero ¿no tiene miedo a que esos bestias queden impunes?

-Lleva un montón de años soportando burlas, amenazas,

gritos, insultos...

En alguna ocasión le han tirado algún objeto al campo.

Pero esto ya es demasiado.

Está bastante fastidiada. Lo quiere dejar.

-Tantos años de esfuerzo a la basura por cuatro energúmenos.

-No creo que sean cuatro energúmenos.

Abrirse paso en el deporte rey siendo mujer es bastante complicado.

-Qué manera de destrozarle la vida a alguien gratuitamente.

-Haré lo posible

para que no les salga gratis a esos descerebrados.

Y quiero que Maite se sienta acompañada, que estamos de su lado.

-Ya. ¿Y qué piensas hacer?

-De momento, intentar que recupere la ilusión.

-Pues va a ser difícil después de lo que ha pasado.

-Ya, pero tengo un plan.

(SUSURRA) Me voy a duchar.

Hey, Miguel, buenos días.

Sí. ¿Qué tal llevas la charla?

-El informe no deja lugar a dudas.

Anoche yo estaba con Emilio y Miralles cuando lo recibieron.

-Pero eso es imposible, Verónica.

¡Yo no toqué esa arma en mi vida, ni la vi al entrar!

-¿Estás seguro? -Sí.

-Haz memoria.

Pudiste haberla apartado de Mateo cuando fuiste a asistirle.

-¡Soy policía! ¿Cómo voy a hacer algo tan torpe?

¡Que no toqué la pistola, fue Elías quien la cogió!

-¿Cómo es posible que tus huellas estén en el arma?

-¡No lo sé!

¡Es que no lo sé!

Alguien las tuvo que poner, es la única explicación.

-¿Eso es posible? -Sí.

No lo puede hacer cualquiera, pero ha habido casos.

Alguien me está intentado culpar de algo que no he hecho.

-Toni, necesito que seas muy sincero conmigo.

-¿En serio? ¿Tú también vas a desconfiar de mí?

-Dime que tú no lo hiciste. Necesito oírtelo decir una vez más.

(Música dramática)

-Te juro que no lo hice.

Me están tendiendo una trampa, soy inocente.

-Yo te creo, mi amor.

(Música dramática)

-Necesito hablar con Bremón.

-Vale.

(Música dramática)

¿Esperar a qué, Claudia?

Deberíamos apurar los plazos antes de mandarlo ante el juez.

Hay indicios suficientes contra Toni.

Retrasar su comparecencia hará que nos acusen de trato de favor,

y ya tengo bastantes conflictos con Jefatura.

¡No es trato de favor, Emilio!

Hay cosas que no encajan. Deberíamos seguir investigando.

Es lo único que digo.

No encajan porque Toni es un buen agente.

Es complicado imaginárselo disparando a un hombre desarmado.

Un hombre desarmado que no es cualquier hombre, es tu hermano.

¿Qué quieres decir? ¿Que no estoy siendo imparcial?

Sería comprensible.

¡Las pruebas son contundentes! ¡Por favor, convéncete ya!

¡No puedo, tengo muchas dudas!

Aparte, no paro de pensar en Karim.

¿Qué tiene que ver Karim con mi hermano?

Estábamos convencidos de que era yihadista, y mira lo que pasó.

Las circunstancias son completamente diferentes.

Toni no es ningún agente infiltrado en una trama enrevesada.

No deberíamos dar por buena su culpabilidad tan pronto.

Claudia, yo solamente me fijo en las pruebas.

Y las pruebas que hay son contundentes. ¿Te las enumero?

Estaba en el lugar de los disparos, tenía restos de sangre de Mateo.

Tu hermano le mandó un mensaje para que fuera allí.

¡Y mintió a sus amigos!

¿Por qué les dijo que se iba a casa cuando iba a ver a mi hermano?

Y alguien manipuló las cámaras de seguridad de la clínica.

Probablemente, la misma persona que disparó.

¿Qué me dices de las amenazas repetidas de Toni a mi hermano?

Lo amenazó muchas veces, hay testigos.

Por no hablar de los restos de pólvora y, por fin,

sus huellas en el arma. ¿Qué más pruebas necesitas?

¡No lo sé, Emilio, no lo sé! Pero hay algo que huele mal.

Eso sin contar con que Toni asegura que no lo hizo él.

Y yo le creo.

Le crees porque es lo que quieres creer.

¡No! Le creo porque tengo dudas razonables.

Para empezar, la persona que llamó a Emergencias

porque había oído los disparos ¿por qué no se identificó?

Estaría nervioso y no sabría que tenía que dejar sus datos.

Oyó unos disparos, se asustó, llamó a la Policía y colgó.

¿Y cuántas personas conoces que no sean criminales

que aún usen teléfonos prepago?

Puede ser una persona mayor. No tiene importancia para el caso.

Tomamos declaración a todos los vecinos

de los pisos colindantes a la clínica

y ninguno había oído disparos.

Ninguno llamó a Emergencias.

¿Dónde estaba la persona que oyó los disparos?

De verdad, te estás agarrando a un clavo ardiendo.

Esto es un crimen pasional.

No digo que Toni fuera a la clínica a disparar a mi hermano.

A lo mejor fue a aclarar las cosas, pero allí se enzarzaron de nuevo,

se calentó más de la cuenta y le disparó a bocajarro dos veces.

Entonces, ¿por qué no salió huyendo?

Entre la llamada de Emergencias y la llegada de Nacha y Elías

pasó un tiempo. ¿Por qué no se fue de allí?

Estaría en shock.

Cuando vio lo que había hecho, intentó reanimarlo,

por eso tenía restos de sangre.

¡Pero es contradictorio! Porque si fue en un calentón

y luego se arrepintió e intentó reanimarlo,

¿por qué le disparó con un arma con el número de serie borrado?

¿Por qué? Eso implica premeditación.

Esa arma fue adquirida para cometer un crimen.

Un arma con las huellas de Toni Ríos, no te olvides.

No me olvido. ¿Cómo me voy a olvidar?

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Vengo de ver a Toni. Quiere hablar contigo.

¿Va a confesar? No. Insiste en que es inocente.

¿Le has dicho que sus huellas están en el arma?

Sí. Se ha quedado impactado, no se lo esperaba.

Dice que alguien le ha tendido una trampa.

Bueno, yo creo que, al menos, deberíamos escucharlo.

(Música dramática)

¿Esta tarde? ¿Cuánto tiene que durar la charla?

Sin tiempo para prepararla...

-No te preocupes, Maite, va a ir bien.

Le vas a hablar a un grupo de chicas.

La mayoría de ellas

vienen de una situación de exclusión social.

Les encanta el fútbol,

así que te harán un montón de preguntas.

Es una actividad voluntaria, así que todas las que vienen

lo hacen porque tienen ganas de escucharte.

-Vale. Uf, con la de anécdotas que se me están viniendo a la cabeza

quizá tienes que intervenir para cortarme.

-Sería un buen síntoma de que todo está yendo bien.

Está aquí la promotora. Te la quiero presentar.

-Perdonad el retraso,

estaba atendiendo a una persona en comisaría.

-No te preocupes. Maite Castillo, Esperanza Beltrán.

-Encantada, eres todo un referente. -No sé si tanto, pero gracias.

-Os dejo, que tengo que hablar con un monitor antes de que se vaya.

Ahora vengo. -Nada, tranquilo.

Si quieres, nos sentamos.

-¿Cómo fue que pensaste en mí para dar la charla?

-Supongo que Miguel te ha contado que he organizado

un equipo de fútbol femenino en el barrio.

-Sí, jóvenes en riesgo de exclusión social.

-Sí, por eso necesitan un ejemplo a seguir,

una motivación extra,

que alguien les enseñe el camino que han recorrido antes que ellas.

Y buscando en internet, enseguida me apareció tu nombre.

-En ese caso, me centraré solo en la parte positiva de mi carrera.

-Tiene que ser duro abrirse camino en un mundo tan masculino.

He leído que aspiras a arbitrar en Primera División.

-Aspiraba, pero ya no.

-Ah, ¿y eso por qué?

-Preferiría no hablar del tema, si no te importa.

-Ya... ¿Tiene que ver con la brecha que te has hecho en la cara?

-¿De qué va todo esto? Parece que me estés interrogando.

-A ver, Maite, te voy a ser sincera.

El doctor Torres me llamó ayer cuando saliste de su consulta.

-¿Que mi médico te ha contado lo que me pasó?

-Es su deber poner en conocimiento de las autoridades

la comisión de un delito.

-Ya, pero yo no quiero denunciar, ¿vale?

Solo quiero olvidarlo y ya está.

¿Es tan difícil de entender?

-No, todo lo contrario.

Es muy humano tener miedo, Maite.

Supongo que te sentiste aterrorizada

cuando te rodeó esa panda de vándalos.

-Es que no sabía cuándo iban a parar.

Y todo por un estúpido penalti. Es que no merece la pena.

Por fin lo he visto claro.

-Ya.

Siento que hayas tenido que pasar por algo así.

Pero, Maite, yo te puedo ayudar.

Yo me encargo de la UFAM, la Unidad de Familia y Atención a la Mujer.

-Ya, pero yo ya te he dicho que no quiero denunciar.

¿Vale? Tú haz lo que tengas que hacer,

pero conmigo no cuentes.

No sé, a lo mejor te cuesta entenderlo,

pero yo solo he aceptado dar esta charla

como una manera de dar el relevo, pero nada más.

-Vale, tranquila. No te voy a presionar.

-Gracias. Y ahora... -Espera, una última cosa.

Cuando cuentes tu experiencia a esas chicas,

por favor, no escondas lo malo,

que sepan a lo que se enfrentan.

Tu historia es una lección de vida.

-Voy al baño, ¿vale?

-¿Todo bien?

(Música dramática)

Es tu última oportunidad, Toni.

La próxima vez que te interrogue alguien será el juez.

Conozco mi situación, gracias.

Bien. Cuéntanos qué pasó exactamente esa noche.

No tengo nada que cambiar de mi declaración.

Lo que le dije fue la verdad.

Limítate a contestar.

Cuando llegué a la clínica, Mateo ya había recibido los disparos.

Científica ha encontrado tus huellas en el arma

con la que le dispararon. ¿Cómo explicas eso?

Porque, ya se lo he dicho a Verónica,

alguien cogió mis huellas y las puso ahí.

Me han tendido una trampa. Un poco enrevesado, ¿no?

No sé si es enrevesado o no, pero se puede hacer.

No sería la primera vez.

Alguien cogió mis huellas de algo que había tocado

y las puso en la pistola.

Como si fuera tan sencillo.

Sencillo no es, pero sí factible.

Comisario, le juro que yo no he disparado a su hermano.

Sé que he hecho muchas cosas mal, pero no soy un asesino.

Toni, ayúdanos a desmontar los indicios que hay contra ti.

¿Por qué mentiste a tus amigos? ¿Por qué les dijiste

que te ibas a tu casa cuando saliste del Moonlight?

Porque no quería dar explicaciones.

Estoy cansado de justificarme todo el rato,

de que todo el mundo se meta en mi vida.

Entonces, Mateo me mandó el mensaje y les dije que me iba para casa.

Porque si les dices a tus amigos que vas a la clínica a ver a Mateo

te lo habrían impedido, ¿no?

Sí, seguramente sí.

Su abogada ya está aquí,

no hace falta que lo defiendas, Claudia.

(Música de tensión)

Bien. De todas las cosas que has dicho,

hay una en la que llevas toda la razón:

has hecho muchas cosas mal últimamente.

Como amenazar a mi hermano en plena calle, por ejemplo.

No recuerdo bien cómo fue la discusión,

no sé si le amenacé.

Lo que sí sé es que él me dio un puñetazo.

¿Y la noche de autos no ocurrió exactamente lo mismo?

No. Yo creo que sí.

Fuiste allí para arreglar las cosas por las buenas

pero Mateo se puso chulo.

Los dos os calentasteis y le disparaste en un arrebato.

No fue así, comisario.

¿Por qué iba a tener un arma ilegal?

Para no dejar rastro, por ejemplo.

Fui a la clínica directamente después del Moonlight.

¿Qué soy, un delincuente que lleva una pistola

con el número de serie borrado por lo que pueda pasar?

Quizá tenías miedo de que mi hermano te atacara.

Ya sabemos cómo está, y la llevabas por precaución.

Mire, yo tengo mi arma reglamentaria.

Si es en defensa propia, tiro de ella.

Estarías en un lío.

¿Y no estoy en un lío ahora?

Me tomo las molestias de conseguir un arma limpia

pero me quedo en la escena del crimen.

No tiene sentido.

Te arrepentirías, supongo.

Si estuviera arrepentido, ahora mismo estaría confesando

y no lo estoy haciendo.

Verónica nunca te perdonaría, y lo sabes.

Comisario, de verdad, alguien me ha metido en este lío.

Alguien me mandó el mensaje

para que la Policía me pillara junto al cuerpo.

Y a Mateo no le dispararon en un arrebato.

Todo forma parte de un plan, y lo sé.

Por eso mis huellas están en un arma que nunca he cogido.

-Yo sí te creo.

¿Se le ocurre alguien que tuviera motivos para matar a Mateo?

No dejo de darle vueltas, pero...

-Por favor, tienen que seguir investigando.

Alguien me está intentado culpar de algo que no he hecho.

(SUSPIRA) Está bien.

Apuraremos al máximo el tiempo para llevarle ante el juez.

Deja de darle vuelta porque no te llevará a ningún buen sitio.

-No lo puedo evitar.

Si no hubiese elegido este destino,

mis padres no hubiesen conocido Distrito Sur

y mi madre no estaría con Toni.

Y seguiríamos siendo una familia feliz.

-O quizá habrían llegado al mismo punto por diferente camino.

-Yo nunca he sido supersticiosa,

pero con todo lo que le está pasando a mi padre...

No es normal.

Desde la acusación por lo de Malena no ha levantado cabeza.

Y ahora míralo, en coma.

-Yo creo que va a salir de esta. Fíate de los médicos.

No son optimistas a no ser que tengan motivos para serlo.

-Ojalá.

Tengo muchas ganas de decirle muchas cosas.

-Podrás.

(Llaman a la puerta)

-Hola. -Hola.

-¿Cómo va? ¿Se sabe algo?

-Todo sigue igual.

-Bueno...

Paciencia, es cuestión de tiempo.

Hay que confiar en los médicos.

-Justamente eso le estaba diciendo.

-Se me está haciendo eterno esto.

-Tienes que estar agotada.

¿Por qué no te vas a descansar un rato?

Yo me puedo quedar un par de horas.

-No, prefiero quedarme con mi padre.

-No digo que te vayas a casa,

pero tómate un café, estira las piernas.

¿A que sí, Karim?

-Creo que tomar el aire te puede venir genial.

Llevas aquí un montón de horas. Vamos, te acompaño.

-Bueno, venga, vale.

Cualquier cosa... -Sí, tranquila, yo te aviso.

(Música de intriga)

(Música de suspense)

-¡Verónica!

(MOLESTO) Por fin apareces.

-Hola, Santiago. ¿Me estabas esperando?

-¿A ti qué te parece? ¿No has visto mis llamadas?

-Pues no. Llevo todo el día de reuniones por el tema de Toni

y tenía el móvil apagado.

-Qué bonito. A mí, que soy su padre, no me dejan verlo.

-Soy su abogada y haré lo que esté en mis manos por ayudarlo.

Me voy a implicar como la que más. -Ya sé que estás implicada.

Algo tendrás que hacer para limpiar tu conciencia.

-¿Cómo? -Eres la responsable de su detención

y de que se arruinase la vida.

-Cuando Toni salga de esto, échame en cara lo que quieras,

pero no veo en qué puede ayudar a tu hijo esa actitud.

(Música de tensión)

-Bueno, ¿cómo está?

¿Qué tal lo has visto?

-Lleva muchas horas en comisaría

y le están pesando, no te lo voy a negar.

Pero sigue manteniendo que es inocente.

-En comisaría no piensan lo mismo.

He estado tanteando a algunos compañeros

y la cosa pinta mal.

-¿Quién te ha dicho eso? -Y eso qué importa.

Tengo amigos allí dentro.

Ahora mismo nadie da un duro por él.

-Pues se equivocan.

-Entonces, ¿por qué no le han soltado ya?

Dicen que hay una prueba de peso, pero no me han querido decir nada.

Tú tienes que saberlo, eres su abogada.

¿De qué prueba hablan?

-Sus huellas están en el arma del crimen.

-Dios mío...

Joder. -Pero él dice que no disparó.

Y yo le creo.

-¿Y qué me importa lo que creas? ¡Me importa un carajo lo que creas!

Le has arruinado la vida, y de rebote, a su familia.

¿Cómo le explico esto yo a mi mujer? -Yo nunca pensé...

-Nunca pensaste, nunca pensaste.

Te encaprichaste de un chaval y no has parado hasta engatusarlo.

-Yo a Toni lo quiero.

Para mí no es ningún capricho.

-Pues si lo quieres, desaparece, aléjate de él.

Ya le buscaré yo un abogado de verdad.

-No puedo dejarlo tirado ahora. Me necesita más que nunca.

-En mala hora te conoció.

(Música dramática)

(SUSPIRA)

(Música de suspense)

-Mateo, mateo...

Hasta el último momento dando por saco.

Vamos a acabar con esto de una vez.

(Llaman a la puerta)

¿Sí? ¿Se puede?

Emilio, pasa, adelante. Estaba mirando este gotero...

Me da la sensación de que va despacio.

Ah, díselo a la enfermera.

No, no querría interrumpir, ¿para qué?

Simplemente, que me produce mucha frustración

estar mirando sin poder hacer nada.

Y tanto.

Seguimos sin novedades, ¿no?

Sí, nada. ¿Y la investigación? ¿Se sabe algo?

Está abierta. Lo siento, no puedo comunicarte nada.

Claro, es lógico.

¿Llevas aquí mucho tiempo? Esperaba ver a Paula.

La he mandado con Karim a tomarse un café

para que se airee un poco.

Me preocupa que, si esto se alarga, acabe afectándole.

Saldrá de esta.

(SUSPIRA) Eso queremos todos.

(La puerta se abre)

Ah, ya estáis aquí. Paula.

(Música de tensión)

(PAULA) Tío, qué bien que estés aquí.

¿Qué tal estás? Me ha venido bien salir un ratito.

Me imagino.

Creo que estamos aquí demasiada gente.

Me voy antes de que nos llamen la atención.

-Si te quieres quedar tú, yo puedo...

-No, no, tengo trabajo en la clínica.

Gracias por todo, Andrés.

Para eso estamos.

-Llámame para lo que quieras.

(Música de tensión)

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Servir y proteger - Capítulo 759 (Parte 1)

02 jul 2020

Santiago Ríos arremete furibundo contra Verónica, acusándola de destruir la vida de su hijo. Andrés intenta inyectar a Mateo un veneno para acabar de una vez con su vida. Maite Castillo termina denunciando las agresiones que sufrió.

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