Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años  Servir y proteger - Capítulo 754 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Estás seguro?

-He multiplicado por cinco lo que sacó Cristina

y he añadido un incremento del 7 %.

-Está a la altura de lo que Diana tiene montado.

Ahora vas y se lo explicas.

-Rojo esperaba de ti lo que has conseguido.

-¿Eso es un sí?

-Casi estoy convencida.

Creo que este acuerdo me puede ayudar

a cumplir antes con mis aspiraciones.

-Diana acaba de entrar en el bar.

No sé cuánto se va a quedar, pero no creo que mucho.

-Investigando los negocios del señor Rojo, hemos descubierto

que, aunque usted lo niegue, tienen muchas cosas en común.

Entre ellas, se dedican a la misma actividad.

Puede llamarlo como quiera.

Pero las dos sabemos que usted cobra por ofrecer prostitutas

a sus amigos ricachones.

-Lo siento, pero será mejor que busques otro camarero.

-No sé cómo terminará. -¿A qué te refieres?

¿A las matemáticas o al billar? -A ninguna de las dos.

Ramón Rojo. Ese es su verdadero problema.

-Que te ofrezcan un curro no quiere decir que debas aceptarlo.

-La cuestión es si dices que no porque no quieres

o porque tienes miedo a lo que te pueda hacer Rojo.

En ese caso, yo te puedo ayudar.

Necesito que me consigas un archivo de su ordenador.

-¿Sabes lo que me pides?

¿Sabes lo que me puede pasar si Rojo me pilla?

Mejor me lo pienso y ya te digo algo.

Cuando me ofreciste tu ayuda, me imaginaba algo diferente.

-Ayer seguí a Hasán hasta el hotel donde se aloja Karim.

Estuvieron juntos cerca de 10 minutos.

Sabemos que ha estado manejando datos de armerías de la ciudad.

¿Crees que pueden estar preparando algún golpe?

Un momento, ¿me estás diciendo que están planeando un atentado?

Puede ser.

Emilio. No puedo...

Emilio, ¿qué te pasa? No puedo...

¡Emilio!

(GRITA) ¡Ayuda!

En Bangkok han analizado sus comunicaciones.

Y ya sabemos qué armería piensan asaltar.

¿Y está en Distrito Sur? Es la armería de la calle Retamar.

(KARIM) "Necesito el día libre".

¿Así, de repente?

"Un buen amigo se ha metido en un lío.

Es como de la familia.

Tengo que ayudarlo antes de que se vaya de madre".

No me das muchas opciones.

La verdad es que esa llamada ha sido providencial.

Es la confirmación que necesitábamos.

Pillarlo en el robo será evitar una acción terrorista.

Cuando entremos en la armería, te haré una llamada perdida.

A partir de ahí tendrás 13 minutos.

Si en 13 minutos no sabes nada de mí, lárgate.

Karim Benalí, levanta las manos y quédate quieto.

(MERCHE) No hagas ninguna tontería.

-Habéis reventado una operación que llevamos montando meses,

una operación de alto nivel.

-He hablado con el coronel Carranza, su superior al mando en La Haya.

Karim dice la verdad.

¿Y tu jefe no sabía nada?

La operación estaba fuera de su alcance.

Se ha quedado sorprendido.

-Hasán, escúchame. Me vi obligado a abortar la misión.

Tenemos que vernos en persona.

¿Hasán?

¿Hasán?

(Música emocionante)

(Música de intriga)

-Creo que está todo aquí.

Sí. Dime si falta algo.

-Falta el expediente de los aparcamientos.

(DESPISTADO) -Espérate.

-¿Cómo va todo, Toni?

-Bien. Gracias por preguntar.

Sí, este es.

Chao, gracias.

Toni, ¿tienes un momento?

Sí.

Me gustaría hablar contigo.

Claro, sí.

Siéntate.

¿Cómo tienes el golpe?

No me ha quedado marca, pero me duele un poco.

Siento mucho todo lo que ha pasado.

En nombre de mi hermano, me gustaría pedirte disculpas.

Ya has visto lo alterado que está por ese artículo.

A mí tampoco me ha hecho gracia.

Me imagino, pero él se lo ha tomado muy a mal. Y no es para menos.

Y también ha bebido.

Un poco.

Todo lo que está pasando lo tiene un poco superado.

Tan superado que no me va a pedir perdón, ¿no?

Lo estoy haciendo yo por él.

¿No es suficiente?

Me parece que nada justifica que me agrediera de esa manera.

Y si usted no hubiera salido, habría sido más que un puñetazo.

Cuando alguien lleva toda su vida

casado con su amor de juventud

y te abandona para irse con otro es un palo muy gordo.

No soy el responsable, como comprenderá.

Yo no he dicho eso.

Pero Mateo está destrozado.

Hasta hoy no me he dado cuenta de todo el dolor que arrastra.

¿Y cree que con un puñetazo se va a solucionar algo?

Por supuesto que no.

Toni, te prometo que no volverá a pasar.

Voy a estar muy pendiente de mi hermano.

Bueno, pues si me da permiso para marcharme...

Me gustaría hablarte de otra cosa.

¿De qué?

Lara dice que no has presentado denuncia contra Mateo.

¿Lo has hecho por vía digital? No, no lo he hecho aún.

¿Entonces piensas hacerlo?

Pues no lo sé todavía.

Ha cometido una infracción y se merece una sanción.

¿No le parece? Sí, por supuesto.

Estás en tu derecho de interponer una denuncia,

pero ¿crees que solucionarás algo?

¿Y beneficiará eso a tu relación con Verónica en un futuro?

¿Me pide que no lo denuncie? Por supuesto que no.

Pero una denuncia acabaría de hundir a Mateo,

y ahora necesita asideros para salir a flote.

No sé qué decirle, la verdad.

Pues nada, no le denunciaré.

Pero si se repite no me quedará más remedio que denunciarle.

Me parece correcto, Toni.

Muchas gracias.

Hola, ya estoy aquí.

-¡Ah, hola, Paty!

Es la chica que me cuida. -No sabía que tenías visita.

¿Qué tal? -Es Nico.

Trabaja con mi hijo. Y no sabes... Es un lince para los números.

Ella es Paty, trabaja conmigo y también en La Parra.

A lo mejor ya la has visto.

-He ido bastantes veces, pero no hemos coincidido mucho.

-No, no me suenas mucho.

No serás quien hace la tortilla, ¡porque está increíble!

-No, es María. Yo lo intento, pero no me sale igual de bien.

-¡Bueno! No hagas caso, las hace que es una maravilla,

pero es cierto que las hace María.

Nico estudia Matemáticas.

¡Y no sabes el coco que tiene para los números!

Por eso mi hijo lo ha contratado

para que le lleve las cuentas del negocio.

-Creo que María me ha hablado de ti. ¿Puede ser?

Que un día estaba calculando el IVA trimestral para declararlo

y me contó que vino un chico que estudiaba en la UNED

y que de cabeza la resolvió las cuentas. ¿Eres tú?

-El mismo. -Qué fuerte.

¿Y trabajas para Ramón?

-Sí, curro para él desde hace poco tiempo.

-¿Y qué tal?

-Justo le estaba comentando a doña Leonor

que estoy aprendiendo mucho con su hijo.

-Me ha dicho que es un jefe estupendo.

-¿Y cómo has acabado trabajando para él?

-Eché el currículum en una ETT con la que él había contactado

y, bueno, llamaron.

(INQUISITIVA) -¿Qué ETT era?

Siempre es bueno saber cuáles funcionan y cuáles no.

-No me acuerdo bien, porque me estuve moviendo por varias.

Tengo que irme, que se me hace tarde.

-Sí, hijo, tú a lo tuyo.

Y muchísimas gracias por hacerme compañía

y por este ratito de charla, que me ha encantado.

-Lo que necesite. Nos vemos. -Claro.

-Hasta luego, Nico.

-¡Ay, ay, ay!

Este chico es que es majísimo.

Estoy contentísima de que Ramón le haya contratado.

-Llevo esto a la cocina.

-¿No comes bizcocho? En la cocina tienes.

-No, gracias. No tengo mucha hambre.

¿Qué hacía este chico aquí?

-Ha venido a traerme la aspiradora,

que se había estropeado. -Sí, es verdad.

-¿La recoges tú?

-Tranquila, déjela ahí, que voy a pasar la aspiradora.

-Vale, guapa.

(Móvil)

-Dime, Celia.

Muy bien, dile que pase.

Hola, Rojo, qué sorpresa. ¿Quieres tomar algo?

-No.

-¿Entonces qué necesitas? ¿Un tratamiento para tus chicas?

-¿Qué pasa con tu socio?

-¿Has leído lo que publica "El espía"?

-Como todo el mundo.

Y estaba tomando un café en la terraza de La Parra

cuando he visto pasar a Mateo.

Buscaba al chaval que se está tirando a su mujer.

-¿A Toni? -Le ha dado un puñetazo.

Menos mal que apareció el comisario para salvarle el culo.

-Ha perdido el norte por completo.

Y mira que lo estoy controlando. Esta misma mañana

he ido a su casa para ver que estaba bien,

y ya estaba bebiendo.

-Está alcoholizado y disparando en todas direcciones.

-Yo conozco a Mateo desde hace muchos años.

Y siempre ha sido un hombre débil. La fuerte siempre ha sido Verónica.

Y ahora que Verónica le ha abandonado

Mateo se está hundiendo.

Y te aseguro que esto va a ir a más.

-Haz el favor de hablarme claro.

-Temo que tire de la manta y nos arrastre a todos.

-¿Te refieres a lo de Malena?

-Vete a saber qué ha podido decirle a su hermano el comisario.

-Este tema no me deja dormir tranquilo.

-Mira, Rojo:

hay una solución para esto, que tomes cartas en el asunto.

-Lo sé, pero no tienes ni idea de lo arriesgado que es.

-Piénsalo un momento: tenemos un chivo expiatorio.

-Toni Ríos.

-Todo el mundo pensará que Ríos tiene motivos para matarlo.

-No, es muy arriesgado.

-Es un plan brillante.

-¡Toni es madero!

-Entonces nos cruzaremos de brazos hasta que cante la "Traviata".

-No me presiones más. -Tú mismo.

Pero tenemos una oportunidad de oro y, si no la aprovechamos,

nos vamos a arrepentir.

Emilio, no te puedes llevar tantos disgustos.

Me acaba de decir Merche que ahora estás preocupado

por lo que te han comunicado desde Jefatura.

Cómo para no estarlo.

¿Cómo interpretas que supieran del operativo de Europol

y no se me dijera nada?

No hay nada que interpretar, es un secreto.

¡Vamos! Soy el comisario de Distrito Sur.

¡El jefe directo de Karim!

Pero no creo que no te lo comunicaran

porque hayan perdido la confianza en ti.

Pues yo creo que sí.

He perdido la confianza de los jefes.

Bien, para ti la perra gorda. ¿Desde cuándo la han perdido?

Desde el escándalo de Malena Torrent.

Aunque mi hermano salió inocente de su asesinato,

mi actuación debió de generar muchas dudas.

Y las acusaciones de prevaricación del exnovio de Malena

debieron de calar muy hondo.

Ves fantasmas donde no los hay.

He estado a punto de fastidiar un operativo de Europol.

Mira que te gusta fustigarte, ¿eh?

Cada vez tengo más claro que no pinto nada en Jefatura.

Bueno...

A ver, Emilio, por lo que yo sé,

si el consejero Mármol decidió que yo no te contara nada

no fue por ti, sino porque pensó que era mejor para el operativo.

Con tu jefe no tengo nada que ver, con Jefatura, sí.

Ya está bien, Emilio, por favor.

¡Es que vas a recaer!

Estoy de acuerdo con Merche.

Tener un cargo no nos hace perfectos.

No somos infalibles.

Mírame a mí.

Yo me he equivocado muchísimo con Karim.

Por favor, intenta tratarte con amabilidad

y date una oportunidad para enmendar tus errores.

Y yo a eso añadiría algo más.

Venga, adelante.

Está claro que estáis en modo reprimenda conmigo.

Reprimenda no: todo lo contrario.

Yo quiero que veas las cosas de otra manera.

A ver, ¿no fuiste tú quien averiguó

que Merche había venido en misión secreta?

Sí, ¿no?

Eso le lanza un mensaje claro a Jefatura.

¿Qué mensaje?

Que la próxima vez que quieran introducir a cualquier agente

de infiltrado en comisaría para una misión

más vale que te lo cuenten. Porque, si no, lo vas a averiguar.

(ADMIRADO) Vaya par.

No me vais a permitir sentirme derrotado, ¿no?

No. Y tampoco vamos a permitir que te lamentes más.

A sus órdenes, inspectora jefe.

No sería bueno para tu corazón que te vinieras abajo.

Está bien, os voy a hacer caso.

Vuestro apoyo es mi mejor medicina.

Venga, vamos a lo que vamos.

¿Hay noticias sobre la célula yihadista?

Sí. Al parecer, Karim se reunió con Hasán

y le pidió que le explicara al emir

por qué tuvo que abortar el asalto a esa armería.

¿Y ha logrado convencerlo?

Él piensa que sí, pero tiene miedo del emir.

Le ha pedido a Hasán que se mantengan en un perfil bajo

antes de retomar el plan.

Pues creo que en este momento la prioridad debería ser

darle apoyo a Karim para que recupere su tapadera

de cara a la célula yihadista.

Sí, pero hay que dejar que sea él quien marque los pasos.

Vale, sí.

¿Habéis cerrado ya?

-La cocina sí.

-¿Y no puedes prepararme un bocadillo o algo rápido?

-Sí, pero... Bueno, tengo uno preparado de jamón.

-Venga, perfecto.

Y una birra.

-Gracias.

Por cierto, tu jefa es muy simpática.

-¿Cuál de las dos? ¿María o Leonor?

-Me refería a Leonor. Parece muy buena tía.

(ASIENTE)

Oye, si te molesta que te hable, no pasa nada.

-No, no me molesta,

pero yo que tú comería rápido. Quiero irme a mi casa.

-Vale, yo me doy prisa. Pero, no sé, cuéntame algo.

-Así que Rojo es muy buen jefe.

-Conmigo sí lo es.

A ver, a veces se estresa un poco, pero supongo que es normal.

Tiene mucho lío con su empresa de importación y exportación.

-A Leonor cuéntale lo que quieras, pero a mí no me vacilas.

-¿Qué dices?

-¿Que qué digo?

Que lo único que importa y exporta son mujeres y droga.

Dicho de otra manera, es un proxeneta y un narcotraficante.

Mira, te ha entrado el hambre de repente.

¿No vas a decir nada?

(GIME CON DESPRECIO) Qué manera de escurrir el bulto.

-Mi trabajo para Rojo es temporal.

En cuanto consiga ahorrar para irme a EE. UU., lo dejo.

Es un tío legal. -¿Un tío legal?

Pues lo que haces no es muy legal.

-¿Y tú qué sabes?

-Si trabajas para un delincuente, tú me dirás.

-No sabes nada de mi vida.

¿Crees que no he intentado conseguir otro curro?

-Sí, lo que tú digas.

-Lo he intentado, pero no es fácil.

Si tengo que trabajar para Rojo, lo voy a hacer.

-Y yo estoy aquí deslomándome en dos trabajos

para llegar a fin de mes. Pero lo hago honradamente.

-Y eres la única que se desloma trabajando, ¿no?

Yo puedo sacarte una lista de contratos basura.

-Pero has cogido el caminito fácil con Rojo.

-Rojo fue mi última opción. Mi prioridad es otra.

Es estudiar.

-¿Y eso no es compatible con un trabajo decente?

-Ahora mismo no.

Porque tendría que trabajar todo el día.

Así que, si el peaje a pagar es trabajar para Rojo,

lo voy a hacer.

-Yo empecé a estudiar un curso a distancia.

Administración y Dirección de Empresas.

-¿En serio? ¿Y tienes tiempo para estudiar con tanto curro?

-La verdad es que me he dejado unas cuantas asignaturas.

Bueno, he dejado el curso entero. -Mal hecho.

-Ya. Es una espinita que voy a tener siempre clavada.

-¿Y por qué no lo retomas?

A lo mejor te cuesta, pero merece la pena.

-No es tan fácil.

Y lo que peor se me daba eran las mates.

Antes tenía un colega que me daba clases.

-¿Y qué pasó con tu colega?

-Que se fue del barrio.

No todo el mundo es un lumbreras como tú.

(RÍE)

-¿Qué pasa, niños?

-¿Qué tal, Rojo?

-He cerrado la cocina y voy a recoger para irme a casa.

-Pero si estáis de palique.

Da lo mismo. Yo venía aquí a pagarte.

-¿A pagarme?

-Por ayudar a mi madre.

Aquí va lo que te debía más el resto del mes.

Cuéntalo a ver.

-Si tengo algún problema se lo digo a Leonor,

que ella es mi jefa.

-Tú misma.

Oye, Nico, me voy a cenar. ¿Te vienes?

-Yo con el bocata voy servido ya.

-Vente, que no quiero cenar solo.

Así me cuentas qué tal con Paty.

-No hay mucho que contar. Nos acabamos de conocer.

-Pues mejor.

Cóbrame aquí lo del colega.

Venga.

-Nos vemos. -Adiós.

(RESOPLA)

-¿Estás mejor? -Sí.

-No puedo creer que Mateo perdiera los papeles así.

-Pues ya ves.

Si solo fuera él...

-¿De quién hablas ahora? ¿De Andrés?

-No, de tu cuñado, el comisario.

-¿Emilio? ¿Qué te ha hecho?

-Después de todo, me pide que no denuncie a Mateo.

-¡Vaya petición más inapropiada!

Por no decir una palabra más fuerte. -Ya ves.

-¿Y qué vas a hacer?

-¿Qué voy a hacer? Hacerle caso. Es mi superior.

Pero me parece lamentable.

Está poniendo los intereses de su hermano

por delante de los de sus agentes.

-Opino igual que tú.

-Si fuera el revés, se aseguraría de que Mateo me denunciara.

(EXHALA CON FUERZA) -Te entiendo.

Pero, si me pongo en su piel, también puedo entenderlo a él.

-¿Y a Mateo también? -No, a Mateo no.

-Pues menos mal, porque estoy hasta las pelotas.

Me esfuerzo cada día por ser profesional, pero no aguanto más.

(RESOPLA)

-Cuando pase esta tormenta, todo terminará.

Es cuestión de tiempo.

-De tiempo o de distancia.

-¿Te estás planteando cambiar de comisaría?

-Sí, me planteo cambiar, irme,

a un sitio donde no sepan lo nuestro, y me dejen en paz.

-¿Y yo dónde quedo en todo esto?

-¿No vendrías conmigo?

-Yo estoy muy bien aquí.

Tengo mi trabajo, el centro cívico, mi hija...

-No hablo de irnos de Madrid.

Pediría destino dentro de la Comunidad de Madrid,

pero lejos de Bremón y de Paula,

y de la comisaría. Donde podamos estar a nuestro rollo.

-Veo que lo tienes muy claro,

pero tengo la sensación de que no cuentas conmigo.

-Claro que cuento contigo.

Y pienso en ti también cuando digo esto.

-Toni, yo quiero vivir mi vida sin tener miedo.

Sin tener miedo de lo que piensen los demás, ¿sabes?

Y yo creo que tú siempre estarás pendiente

de este rumor. Te perseguirá esta historia.

Y marcharnos de Distrito Sur es como huir, ¿no?

-No, es poner distancia.

-Pero te encanta Distrito Sur.

Aquí tienes tus amigos, tu gente.

¿Por qué no vivimos nuestra relación tal como nos la propusimos?

Con la cabeza bien alta, "p'alante".

Digan lo que digan los demás.

(TONI RÍE)

-Eso es de una canción, ¿no? "Digan lo que digan los demás".

-Puede ser. Pues este va a ser nuestro lema a partir de ahora.

"Digan lo que digan los demás".

-Yo me voy a trabajar.

-¿Qué ha pasado?

Me ha echado la bronca por pegarle un puñetazo al niñato.

¿En serio?

Dice que debo estar agradecido porque no me ha denunciado.

Estoy seguro de que Toni está detrás de esto.

Quiere poner a Paula en contra tuya.

-Creo que hiciste bien en no entrar en su provocación.

Te habrías metido en un lío de narices.

-Provocación no, agresión. Llamemos a las cosas por su nombre.

Ese tío me está buscando y me va a encontrar.

-Está todo controlado. Esto es algo temporal.

-¿De verdad piensas que decides tú?

Creo que no sabes en donde te has metido.

-Ya. Y seguro que tú me ilustras.

-Simplemente te digo que no sabes cómo se las gasta Rojo.

Y que, si yo estuviera en tu lugar,

me iría mientras pudiera.

-Todos hablan más de mí por mi relación con Verónica

que por mi labor como policía.

-Pero tú sabes que no todos. Y sabes que es así.

-Salgo a la calle y la peña me señala.

Lógico: el tarado este cada dos por tres me la lía en la plaza.

-Igual tienes razón y un cambio de aires es lo mejor.

-¿No sospechaste que te estaba siguiendo?

-En absoluto. No habría dejado que te acercaras tanto.

-Casi echamos por tierra tu labor.

-Lo malo es que Hasán se niega a presentarme al emir.

-¿Crees que tu comportamiento ha despertado sospechas?

Según te dijo Hasán, el emir no te va a recibir

hasta que le entregues el arsenal de armas robadas.

Así es.

Solo tienes que decirle que has localizado una armería

más apta para el robo.

Podemos planearlo para que el asalto sea un éxito

y que nadie corra peligro.

Temo que estés pecando de exceso de prudencia.

¿Por qué eres tan borde conmigo?

No soy tan mal tío como piensas.

De hecho, tengo una proposición para ti.

-¿Cuál es?

-Ayudarte con las matemáticas.

A que ya no te parezco tan mal tío.

-Estoy aprendiendo que, por mucho que te empeñes,

hay cosas que son inevitables.

Y no puedes culpar a nadie de ello.

Lo digo por mi madre y por ti.

-Sí, me había enterado.

-Iba a verte para darte la recaudación.

-No hay que pasar por aquí para ir a mi apartamento.

-He ido a ver a un colega que vive cerca.

-Yo creo que querías ver a Paty.

-¿Qué pasa, te gusta Paty o habéis tenido algo?

-No te acerques a Paty. Es fácil, ¿verdad?

-Es majo y me cae bien.

-Yo también soy majo y no me miras así.

-Te estás montando películas donde no las hay,

pero, bueno, ¿y si me gustase, qué?

¿Qué pasa?

-Hace dos días una subinspectora de policía,

una tal Esperanza Beltrán, me estuvo haciendo preguntas.

-¿Y qué tengo que ver yo con todo eso?

-Solo quiero saber si la Policía te ha estado preguntando por mí,

y si tú has contado algo más de la cuenta.

-Ten paciencia, no entres al trapo.

-No es eso. Es que si me está provocando

y me quiere pegar, no pondré la otra mejilla.

-Creo que después de aquello, Mateo habrá recapacitado.

-Ojalá.

-Sé que estás jodido porque tu mujer te ha engañado,

pero así es la vida, compañero.

Emborrachándote y peleándote no vas a conseguir nada.

¿Y quién me dice a mí que, con lo desquiciado que estás,

no te detienen un día y cuentas lo de Malena?

Eso no va a pasar. ¿Por qué?

Oye me da igual todo, ¿vale?

Y si la Policía averigua lo de Malena también me da igual.

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Servir y proteger - Capítulo 754 (Parte 2)

19 jun 2020

Mateo, fuera de sí, arremete contra Toni y acaba agrediéndole. Karim intenta convencer a Hassan para conocer personalmente a Emir. Andrés insiste a Rojo en que Mateo es un peligro.

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