Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años  Servir y proteger - Capítulo 753 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué ha pasado, Espe?

Dice Merinero que has tenido problemas y ha intervenido él.

Sí, porque el chico se ha puesto flamenco

y me ha ayudado Merinero a meterlo en el calabozo.

Tendrá que declarar ante el juez.

¿Quién era?

Un chico que agredía a su madre. La madre ha firmado la declaración.

-Sí, estaba conmigo.

Ver a esa mujer me ha hecho reflexionar.

-¿En qué sentido?

-Que mi madre puede enamorarse de quien quiera,

incluido Toni. Yo no soy quién para juzgarla.

He sido cruel contigo y quiero pedirte perdón.

Tú te has enamorado de Toni y quieres llevar otra vida.

-¡Ven aquí!

Gracias, Paula.

-Será mejor que te busques otro camarero.

-No sé cómo va a terminar.

-¿Te refieres a las matemáticas o al billar?

-A ninguna de las dos. Ramón Rojo.

Ese es su verdadero problema.

-Sé que Quintero te ofreció un curro para sacarte,

sé que le dijiste que sí

y luego lo rechazaste sin dar explicación.

-Que alguien te ofrezca un curro no te obliga a aceptarlo.

-La cuestión es si dices que no porque no quieres

o porque tienes miedo a lo que te pueda pasar.

En ese caso, yo te puedo ayudar.

-Lo que decido es que me dejes tomar algo tranquilo.

-No recordaba que era el aniversario de la clínica.

A mí también se me había pasado.

Yo no quería celebrarlo, pero Andrés y Celia han insistido.

Dicen que es bueno para hacer piña con el equipo

y quedar bien con los clientes. Tienen razón.

Si quieres pasarte, estás en tu derecho como socia.

¿Sabes si Verónica va a venir?

Le he dicho que no hay problema. Sigue siendo socia,

así que es su derecho, casi es su obligación.

Yo preferiría que no viniese.

Sé que estás haciendo un esfuerzo por normalizar vuestra relación,

pero no puedes encajar tanto.

-¿Para ti es un paso atrás salir conmigo a la calle?

-No he dicho eso. -Pero lo piensas.

-¡Que no!

-Pues recoge tus cosas y vamos a la Feria Gallega.

-Te he dicho que tengo trabajo.

-Y yo te digo que no me lo creo.

-¿Y Paula? ¿Tiene turno de noche?

-No, es la fiesta del aniversario de la clínica de sus padres.

(VERO) -¿Qué haces aquí? -¿Qué haces tú aquí?

-Deberíais solucionar esto en otro sitio.

-Ya me voy. He visto suficiente.

¿Qué está pasando?

Esto es una fiesta privada, así que fuera.

Vamos.

-Seguí a Hasán hasta el hotel donde se aloja Karim.

Estuvieron juntos cerca de 10 minutos.

Ha estado manejando datos de distintas armerías de la ciudad.

¿Puede estar preparando algún golpe?

¿Me estás diciendo que están planeando un atentado?

Puede ser.

Te lo estás llevando por lo personal.

¿Y qué quieres? Todos le adoran, le ríen las gracias,

y puede estar preparando una masacre, ¡en un hospital!

(GIME AHOGÁNDOSE) Emilio.

¡Emilio! No puedo...

Emilio, ¿qué te pasa? No puedo...

¡Ayuda!

¿Estáis controlando a Karim? ¿Ha vuelto a hablar con Hasán?

Lo seguimos investigando, pero no hay novedades.

-Llegó el momento de pasar a la acción.

Mañana asaltaremos la armería.

El que manda es el emir.

Mañana quedaremos con él para entregarle las armas.

-Eso significa que el emir... -Estará en Madrid

y podrás conocerlo en persona. Por eso he venido.

Si esto no sale bien,

no voy a poder soportar tantas mentiras en comisaría.

Estamos trabajando con agentes de policía, no con ovejas.

Con Nacha y Elías no lo has hecho mal.

¡Me han cosido a preguntas!

He tenido que dar mil vueltas para no explicarles el operativo.

Lo importante es que mi misión siga siendo un secreto

y que nadie sospeche que Karim es parte de una célula yihadista.

(RÍE) Pues como lo detengamos,

ya me dirás cómo lo vamos a explicar.

(ELÍAS) "El dueño de la tienda está echando el cierre".

Descríbenos cómo va vestido.

"Niqui gris y chaqueta marrón.

Ahora está echando a andar". -¿Hacia dónde se dirige?

-"Va hacia el parque.

Si los ladrones aprovechan para hacer el asalto,

necesitaremos más efectivos.

Deberíamos avisar a otras unidades". -No, negativo.

Nosotras cubrimos el acceso desde el parque.

Vosotros vigiláis la entrada de la tienda,

y las unidades de apoyo intervendrán en caso de huida.

-"Yo creo que..." Elías, por favor, limítate al plan.

"A sus órdenes".

-Ahí está.

Establecido contacto visual con el dueño de la armería.

Mantengamos posición.

Karim puede aparecer en cualquier momento.

Ahí está.

¿Seguro que es él? A un 90 %.

¡Vamos!

Dame las llaves. -¿Qué llaves?

-Las de tu tienda. ¡Me voy a llevar hasta la última bala!

Y tú vas a estar conmigo, tranquilito.

¡Y me vas a ayudar a cargar el armamento!

-Tranquilo, no me hagas daño.

¡Karim Berali, levanta las manos y quédate quieto!

No hagas ninguna tontería.

Quedas detenido por colaboración con organización terrorista,

dando soporte material e información a una célula yihadista.

-Esto es un error, os estáis equivocando.

Mejor cállate.

Somos testigos de cómo cometías un robo en grado de tentativa

con intimidación al dueño de la armería.

Por favor, te lo puedo explicar todo.

Permíteme que lo dude.

(SE QUEJA)

No se preocupe.

Ya ha terminado todo. ¿Necesita algo?

Vale, es justo aquí.

Espera.

Es ella.

Espérame aquí.

Solo voy a tardar un minuto.

Supongo que este es el teléfono que usas para contactar

con la célula yihadista.

-Os estáis equivocando, pero bien.

-Ahórrate el teatro.

-Estás metiendo la pata hasta el fondo.

-¡Que no me vaciles!

Te llevo siguiendo desde hace meses.

Has estado muy entretenido con tus amigos islamistas

desde que llegaste a Distrito Sur.

-¿Entonces eres una agente infiltrada?

-Todo empezó en La Haya, ¿verdad?

Antes de venir a Madrid

ya colaborabas con la célula.

Usaste tu puesto para facilitarles la información que tenía la Europol.

Así te ganaste su confianza.

-Me gané su confianza, pero no como lo estás diciendo.

-Así que no lo niegas.

-En absoluto: era mi trabajo, ganarme su confianza

y averiguar lo que pudiera.

-Y después de investigarlos pasaste a relacionarte con ellos,

y después a pasarles información.

Y por último a colaborar como integrante en una célula,

aquí en Madrid.

-No. -Por eso volviste a Distrito Sur,

para ayudarles en lo que están preparando.

¿Niegas que gracias a ti Rubén Martos desapareció?

Tú le avisaste del operativo y le ayudaste a escapar.

Siempre un paso por delante de nosotros, pero se acabó.

-Miralles, dime una cosa.

¿Tú también crees en todas estas acusaciones?

No tengo más remedio.

Hay un gran número de pruebas que avalan esas acusaciones.

Ahora respóndeme tú.

¿Para qué queréis las armas y las municiones que ibais a robar?

¿Para luchar por tu guerra santa?

¿Para convertirte en un mártir?

Por suerte tu viaje termina aquí.

-¡Estoy harto de escuchar chorradas!

Nunca he dejado de actuar para la Europol.

Estoy infiltrado bajo orden de mis superiores,

y, si no me crees, llama a mi jefe.

Él está al tanto de los pasos que he tenido que ir dando

y te dirá que estoy en una operación encubierta a nivel internacional.

-¿Y cómo explicas que el CNI no sepa nada?

-No sé, se lo preguntas a ellos.

Pero si no me dejáis llamar a Hasán

y convencerlo de seguir adelante

nuestro trabajo se habrá ido a la mierda.

-Eso no te lo crees ni tú.

-Merche, no sabes lo que me ha costado ganarme esa confianza.

¡Merche!

Tal vez sea mejor que llamemos

para comprobar si dice la verdad.

¿Y si quien está al otro lado es un colaborador?

-Esto es lo que te quedaría limpio

cada vez que cuentes con las chicas en tus eventos.

-Al fin Rojo cuenta con alguien con criterio.

-Yo no formo parte del negocio, solo soy un recadero.

-Permíteme que lo dude.

-Si lo que me has explicado fuera solo un mensaje,

él me lo hubiera podido enviar con ese tarugo de ahí.

No seas tan modesto.

Tienes el don de la palabra,

controlas muy bien los números...

Rojo esperaba de ti lo que has conseguido,

que me parara y te escuchase.

Con mucho interés, por cierto.

-¿Eso es un sí?

-No tengo por costumbre tomar decisiones de este tipo

en plena calle.

Pero, después de oírte,

casi estoy convencida.

Creo que este acuerdo me puede ayudar

a cumplir con mis aspiraciones.

-Está bien, todos tenemos aspiraciones, ¿no?

-¿Las tuyas pasan realmente por estar aquí,

siendo un enviado de Rojo?

En las mías nunca estuvo el ganarme la vida así.

No tuve más remedio.

-Y no te ha ido mal. Has llegado muy lejos.

-Muy lejos, sí.

Pero ha llegado la hora de retirarme.

Seguro que Rojo te puso en antecedentes, ¿verdad?,

para que le dieras más fuerza a su discurso.

-¿Y qué pasa con tus clientes?

¿Crees que podrás desaparecer así sin más?

-Cuando el plazo de cierre de este negocio se cumpla,

mis clientes no tendrán más remedio que buscar otro.

No es tan difícil desaparecer.

-Además, con las chicas de Rojo lo vas a tener más fácil.

Vas a poder hacerlo antes. (RÍE)

-Llamaré a Rojo esta noche.

-Gracias por escucharme, Diana.

-No renuncies a tus verdaderas aspiraciones.

Te lo dice alguien que no tuvo la opción de elegir.

Con tu edad y esa mente privilegiada,

puedes llegar donde quieras

si te alejas de personas como Rojo.

-Estamos perdiendo un tiempo muy valioso.

Baja un poco el pistón, anda.

Sabes que nunca pertenecería a un grupo radical.

Tenemos evidencias de que sí.

Las evidencias dicen que soy un agente infiltrado,

no que quisiera culminar sus planes.

Danos pruebas de lo contrario.

Además, fuiste testigo de cómo participé en el operativo

para que La Parra no saltara por los aires.

En ese operativo estaba Fede. Tal vez por eso no estalló.

Dudar de mí es dudar de Fede, y eso deja mucho que desear.

Creo que deberías mantener silencio.

A estas alturas, no tengo claro quién tiene la razón.

Los que están ahí fuera son los malos,

y los de dentro, los buenos.

Y los de fuera se están escapado mientras aquí perdemos el tiempo.

Tranquilízate, Karim. ¡Me parece surrealista!

Bueno, vamos a esperar

a que Merche compruebe tus informaciones.

Esperemos.

Cuéntame lo que ha ocurrido.

Que han metido la pata hasta el fondo.

Si quiere le hago un breve resumen.

Han reventado una operación diseñada desde la Europol,

¡una operación al más alto nivel!

¿Estás diciendo que eres un agente infiltrado?

Efectivamente. Mercedes ha ido a comprobar mi identidad.

Nunca he dejado de trabajar para La Haya.

Karim, cuéntamelo todo despacito.

Vale.

(Música árabe melancólica)

-Hola, ¿me pones un agua tónica?

-Claro. -¡Nosotras nos conocemos!

Eres la chica que trabaja para la madre de Ramón.

-Sí. De hecho, nos vimos el otro día en casa de Ramón.

-¿Y también trabajas aquí?

-Sí, es que Leonor y yo nos conocimos aquí.

Ramón, estaba buscando una chica

para cuidar a su madre y su madre me eligió a mí.

-Por lo que se cuenta de ella, esa mujer sabe lo que quiere.

-¡Sí! Tiene un carácter... Pero, bueno, es un amor.

Su hijo no lo sé, no trato tanto con él.

Pero me imagino que de tal palo, tal astilla.

-No sabría qué decirte. -Ya.

-Gracias.

-Espe, soy yo.

Oye, que Diana acaba de entrar en el bar.

No sé cuánto se va a quedar, pero no creo que mucho.

-Vale, date prisa. Venga, hasta ahora. Chao.

Ay, ahora limpio esto.

Primero una tapita de parte de la casa.

Nuestra especialidad, la tortilla.

Si le gusta, le recomiendo el pincho.

-Eres muy amable, pero no tengo tiempo, gracias.

-Ay, usted aquí con prisas, y yo entreteniéndola. Lo siento.

¿Se lo pongo para llevar? -No.

Tengo que hacer recados,

no me apetece pasearme con una tortilla en el bolso.

-Imagino. Y disculpe si la he molestado.

Es que estamos acostumbrados

a que a los clientes les guste charlar.

-Ya.

-Bueno, me voy a trabajar. -Espera.

Ya que estás aquí, cóbrate.

-Gracias.

-¿Diana del Val?

-Sí. ¿Y usted es?

-Subinspectora Esperanza Beltrán. Trabajo en la comisaría

y hago una investigación sobre Ramón Rojo.

-Creo que se equivoca de persona.

Esa chica le será de más ayuda. Trabaja con su madre.

-Su nombre aparece entre los contactos de Ramón Rojo

en algunos documentos de la investigación,

y me gustaría hacerle unas preguntas.

-Debe de haber algún error.

Yo no mantengo contacto con ese señor.

-Investigando los negocios del señor Rojo

hemos descubierto que, aunque usted lo niegue,

tienen muchas cosas en común.

Entre ellas, que se dedican a la misma actividad.

-Antes de seguir con esta conversación,

me gustaría saber cuáles son esas pruebas que manejan.

-Sabemos que se relaciona con gente de la "jet set",

con jeques árabes, empresarios multimillonarios...

De hecho, son ellos los que corren con los gastos de sus viajes

en primera clase a lugares como Dubái,

Emiratos Árabes, Suiza... ¿Quiere que siga?

-Hasta donde yo sé, no hay nada ilegal

en tener amigos ricos y generosos.

Y cada cual es libre de gastar el dinero en lo que quiera.

A no ser que la Agencia Tributaria esté ahora fiscalizando los regalos.

-Su ironía puede que le haga mucha gracia a sus clientes,

pero le ruego que se la reserve conmigo.

Si usted colabora con la policía,

el juez guardará la lupa cuando su nombre aparezca en la lista.

-¿Qué me está proponiendo exactamente?

-Que me acompañe a comisaría

y sigamos la conversación allí.

Que me cuente todo lo que sabe sobre el negocio de prostitución

que tiene montado Ramón Rojo.

-Me temo que no tengo tiempo para hacer eso.

Si quiere hacerme alguna pregunta,

tendrá que citarme oficialmente a declarar,

e iré con mi abogado.

No sé usted, pero su amigo juez

sabrá que no hay nada ilegal en poner en contacto

a conocidos. Y es lo que yo hago,

presentar a unos y a otros.

-Puede llamarlo como quiera.

Pero las dos sabemos

que usted cobra por ofrecer prostitutas

a sus amigos ricachones.

Puede que se considere a otro nivel,

pero en el fondo es la misma basura.

Explotan a mujeres.

-¿Ha terminado ya?

Mi tiempo es oro

y, en este momento, lo estoy malgastando.

No. Puedes quedarte con el cambio.

-Gracias.

(PATY RESOPLA FRUSTRADA)

-El principio ya lo sabéis: cuando me fui a La Haya a trabajar,

gracias a mis conocimientos de árabe,

entré en el equipo especializado en el terrorismo islamista radical.

Allí descubrimos información sensible

de una célula que operaba posiblemente en Madrid.

¿A qué te refieres?

Estaban trayendo excombatientes, por ejemplo, Rubén Martos.

Pero Rubén no es el cerebro. En absoluto, claro que no.

Quien dirige todo es el emir,

un español de origen afgano que se mueve por todos los países.

Se diseñó un plan para infiltrarme en la célula

y, por ende, acercarme al emir.

Por eso era imprescindible que yo volviera a Madrid

con una sólida coartada.

Tu trabajo en la comisaría de Distrito Sur.

Efectivamente.

El robo a la armería era mi llave para llegar al emir.

Nunca me he reunido con él, no sé qué cara tiene.

Ni lo sé yo ni la Europol, por eso esto era tan importante.

Entonces el emir está muy arriba en la pirámide, ¿no?

Efectivamente.

Entre otras cosas, lo que hace es orquestar

el retorno de excombatientes de la guerra de Siria.

Podríamos decir que tiene un ejército por toda Europa.

¿Para qué queríais esas armas?

Estarás conmigo en que un asalto a una armería

por miembros de una célula yihadista

es algo que se me debería haber contado.

Sí, pero esas explicaciones no me las tiene que pedir a mí.

Yo solo cumplo órdenes.

El robo de la armería era la llave para el siguiente nivel.

¿Sabe por qué?

Porque yo le entregaré las armas al emir personalmente.

Señor comisario,

se lo estoy pidiendo por favor.

Si me libera, todavía podré enmendar esta cagada.

Puedo convencer a Hasán de que he tenido que abortar la misión.

Pero no has respondido a la pregunta.

¿Para qué son las armas? ¿Preparan un atentado?

No creo, lo único que quieren es liberar a Malek de la cárcel.

¿Seguro? Claro que sí.

Yo mismo he ideado el plan para que el preso salga de allí

antes de que lo lleven a la Audiencia Nacional.

¿Alguna novedad sobre lo que nos está contando Karim?

He hablado con el coronel Carranza,

su superior en La Haya.

Karim dice la verdad.

¿Y tu jefe no sabía nada?

¿Cómo es que los de Bangkok ignoraban esto?

¿Qué pasa, que Mármol va por libre?

La operación estaba fuera de su alcance.

Está tan sorprendido como yo.

-Es una operación al más alto nivel. Nadie sabía nada.

El coronel Carranza es una de las máximas instituciones

en la lucha antiterrorista.

Asistí a una de sus conferencias el año pasado.

Pues sabrá cómo se puede poner cuando le revientan un operativo.

Solo hemos hecho nuestro trabajo.

Pero seamos prácticos, ¿qué hacemos ahora?

Me pueden quitar esto y dejarme hacer mi trabajo.

Karim, siento que estas cosas pasen,

pero si me hubieran informado... No tengo tiempo para eso.

Solo espero que no sea demasiado tarde.

"Salam Aleikum". Hasán, escúchame.

Me vi obligado a abortar la misión.

No, ¡por teléfono no!

Tenemos que vernos en persona.

¿Hasán?

¡Hasán!

Ha colgado.

(Música árabe de misterio)

(Llaman a la puerta)

Adelante.

¿Qué tal? ¿Alguna novedad de Hasán?

Se ha cagado diez veces en mí

y está pidiendo que el emir me reciba para expulsarme.

Ya.

He mirado lo que me ha enviado Carranza desde La Haya

y menudo trabajo estáis haciendo.

Sería una lástima que se viniera abajo por un malentendido.

Una cagada, llamémoslo por su nombre.

Yo solo puedo decirte que lo siento mucho.

He hablado con Jefatura y sí que había alguien al corriente

de lo que ocurría con tu misión, pero no se lo dijo a nadie.

Desde Jefatura me piden que te traslade sus disculpas.

Le agradezco el gesto, pero ya no sirve de nada.

No hago más que pensar que me precipité

en dudar de uno de mis agentes.

No me debí cegar por los indicios que te acusaban.

Tendría que haberme hecho más preguntas.

También me habría gustado que me hicieran alguna pregunta,

pero, como le digo, ya no tiene sentido.

Solo quiero que sepas que estoy a tu disposición

para lo que necesites.

Cualquier tipo de ayuda, de apoyo.

Muy bien.

(Música árabe tranquila)

(Música melancólica)

-¿Has terminado ya?

-De hecho, me iba.

He estado pensando en lo que me contaste de las chicas de Rojo.

No será un farol, ¿no?

-No bromeo con ese tipo de cosas.

-Me refiero al final,

a cómo las ayudaste a escapar.

-Ayudé a escapar a las dos.

Con Evelyn tuve ayuda de la policía. Con Carla lo hice solo.

Pero por ambas luché para que recuperaran su vida,

para que pudieran salir de ese infierno.

¿Qué es lo que te preocupa, Nico?

-El tiempo que tuvieron que estar escondidas hasta escapar,

si las amenazaron, si les pasó algo. No sé, todo.

-Es normal que te preocupe. Está bien, de hecho.

Lo importante es que tengas claro que quieres dejar a Rojo.

-Sí, necesito dejar de trabajar para él.

Cada día me pide algo que me involucra más en sus negocios.

Y yo no quiero tener que esperar 20 años para dejarlo.

Quiero dejar a Rojo ya. Necesito dejarlo.

Así que voy a hacer lo que me pidas.

-Te puedo asegurar que no hay nadie, nadie...

que quiera acabar con Rojo tanto como yo.

Y me gustaría que fuera

de forma definitiva, que acabe entre rejas.

Pero para eso necesito liberarme de la situación que tengo con él.

Y para eso necesito tu ayuda.

-¿Y cómo te puedo ayudar?

-Tú tienes acceso a su casa.

-¿Y a esas chicas a las que ayudaste les pediste lo mismo?

Porque no suena nada bien.

-Necesito que me consigas un archivo de su ordenador.

-¿Tú sabes lo que me estás pidiendo?

¿Sabes lo que me puede pasar si Rojo me pilla en su ordenador?

-Sí.

Soy consciente del riesgo,

del peligro al que te expongo.

Y te voy a ayudar para que lo puedas hacer.

Necesito que borres un archivo.

Si tuviera otra forma de hacerlo, no te lo pediría.

-Mira, Miguel, mejor lo pienso y ya te digo algo.

Ayer cuando me ofreciste tu ayuda me imaginaba otra cosa.

Yo quiero dejar de currar para Rojo,

pero tú me pides que haga más de lo mismo para lograrlo.

-Yo te quiero ayudar, Nico. Te puedo ayudar.

Pero necesito que tú me ayudes a mí.

-Yo solo quiero estudiar, Miguel.

No es tan difícil de entender.

-No creo que el emir tenga los detalles del asalto fallido.

Hay muchos intermediarios entre él y las bases.

Hasán ha echado sobre mí todas las culpas,

y no sé cómo va a reaccionar el líder.

Vamos a tirarnos unas cuantas horas aquí metidos, ¿verdad?

Exacto. Será una noche larga,

así que, señor comisario, debería irse a casa.

Hace unas horas que ha salido del hospital.

No te preocupes, estoy bien.

De acuerdo.

Me gustaría pedirle otra cosa.

Cuando le dije que solo usted, Miralles y Merche deben saber

que soy un agente infiltrado, me refería a Paula.

Me alegra que saques este tema, porque, verás,

desde que me enteré de que eres un agente infiltrado

no he dejado de preguntarme qué papel juega en esto.

¿A qué se refiere?

A si salir con ella era parte de la tapadera.

En absoluto.

A su sobrina la quiero.

He intentado no enamorarme, pero me ha sido imposible.

Estoy... obsesionado con que nada de esto le salpique.

Entonces jugamos en el mismo equipo, Karim.

Y, si no me he metido en vuestra relación,

es porque a Paula se la ve feliz contigo.

Si vamos a pasar aquí toda la noche,

habrá que estar alimentados. Me voy a La Parra a por algo.

¿Te apetece un bocadillo de tortilla?

Claro que sí, será un placer.

(Música sombría)

(Música árabe)

¡Ese imbécil se presentó en mi clínica por sorpresa,

delante de mis amigos, clientes, de la prensa...

para restregarme que está con mi mujer!

Soy tu amigo y me limito a informarte de lo que hay.

-Ya lo viste, fue muy tenso.

-¿Ella qué te pareció? -Pues una tía muy lista.

No flaqueó ni se delató en ningún momento.

No puedo demostrar que se dedique a actividades delictivas.

Insistió en que trabaja como intermediaria.

-Bueno, acabará cayendo.

Y, mientras tanto, yo voy a seguir controlando a Rojo

y, si en algún momento se reúnen, te aviso.

He llamado para comentar lo de Karim

y resulta que ya había alguien que estaba al corriente

de la misión que Europol le había asignado.

Y ese alguien no me ha dicho nada.

Sabes perfectamente que esas cosas pasan.

Sí, pasan, pasan.

Y son significativas, ¿no?

¿Qué quieres decir? Pues que he perdido la confianza

de Jefatura.

Soy un cero a la izquierda.

Nuestro objetivo sigue intacto. Tenemos tiempo.

-Solo te digo una cosa.

Ahora tienes un problema gordo, y lo llaman el emir.

No veas los gritos que me ha pegado.

-No era mi intención.

¿Por qué no me llevas ante él?

¡Estoy harto! Estoy harto, se acabó.

Encima de cornudo, apaleado. Pero ¿qué dices?

Voy a hablar con ese imbécil.

No, papá, por favor. ¡Contrólate!

Pauli, tranquila. Solo voy a hablar con él,

a tener la conversación que deberíamos haber tenido,

a dejar las cosas claras.

No va a pasar nada, no te preocupes.

Vete a casa, anda. ¡Espera! Estoy hablando contigo.

Mira, mi mujer...

¿"Mi mujer" de qué, tronco? No es tu mujer ni de nadie.

A ver si lo asumes, que eres un machista de mierda.

¿Yo soy un machista? Un machista de mierda.

¿Sabes lo que me dijo Verónica?

Que hacer público lo nuestro

ha sido lo que más libre le ha hecho sentir nunca.

-Voy a hablar con Miralles a ver si le sonsaco algo.

Y habla tú con Merche, a ver si le sacas algo también.

-No, Elías. De eso ni hablar.

Yo no pienso pedir explicaciones y tú tampoco deberías.

-Joder.

¿Hay algo que no me estás contando o qué?

-Quería hacerte una pregunta. A lo mejor es indiscreta...

Dime ¿qué productos son los que importa mi hijo?

Se lo he preguntado muchas veces y no hay forma de que me diga nada.

-Ya sabe que de los asuntos de su hijo no podemos hablar.

-Yo también empecé a estudiar un curso a distancia,

Administración y Dirección de Empresas.

-¿Y por qué no lo retomas?

A lo mejor te cuesta, pero merece la pena.

-Es que no es tan fácil.

Y lo que peor se me daba eran las mates.

Antes tenía un colega que me daba clases.

No todo el mundo es un lumbreras como tú.

-María me dijo que estaba dándole a la botella.

-Igual sí iba "mamao". Se le va la cabeza.

-Yo flipo. ¿Y no lo vas a denunciar?

-No lo sé.

Hay testigos, pero no lo sé.

-Ha perdido el norte por completo.

-Está desquiciado, alcoholizado y disparando en todas direcciones.

-Mira, conozco a Mateo desde hace muchos años.

Se está hundiendo.

Y te aseguro que esto va a ir a más.

-Haz el favor de hablarme claro.

-Tengo miedo de que tire de la manta y nos arrastre.

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Servir y proteger - Capítulo 753 (Parte 2)

17 jun 2020

Rojo encarga a Nico presionar a Diana para que acepte ampliar su acuerdo. Ella termina accediendo, pero lo que no se espera es tener que dar explicaciones a Espe. Verónica y Toni deciden dejarse ver juntos en el barrio, como pareja.

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