Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años  Servir y proteger - Capítulo 752 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Te has pensado ya mi oferta?

-Necesitaré muchas propinas para estudiar en Estados Unidos.

-¿Intentas negociarme el sueldo?

-No quiero acabar el MIT con cincuenta años.

-Con un trabajo legal no te dará ni para pagar la habitación.

-Lo siento. Será mejor que busques a otro camarero.

-No sé cómo va a terminar.

-¿A qué te refieres? ¿A las matemáticas o al billar?

-A ninguna de las dos cosas. Ramón Rojo es su verdadero problema.

-El que faltaba. -Perdón. Si quieres, me voy.

-¿Desde cuándo te importan mis sentimientos?

-Paula, nos vamos a ver cada día. ¿Quieres que estemos así?

(ALTERADA)-No me hagas responsable.

Tú decidiste ser el amante de mi madre.

-Tranquila, tía.

No quiero saber quién tiene razón, si es que alguno la tiene.

Si no sois capaces de frenar esto,

os expedientaré a los dos. Fue grave la cosa.

-Se oían los gritos desde fuera.

-No permitiré que esto arruine su carrera. Hablaré con ella.

-Yo no hablaría con ella.

No te consiento que vengas aquí...

Mateo, tú a mí ni me consientes ni me dejas de consentir. ¿Estamos?

Harás lo que yo te diga,

o tus problemas matrimoniales serán una tontería

al lado de lo que te pasará.

-Si has venido a montarme un número como el otro día, ya puedes irte.

(DUBITATIVO) He pensado que te quedes con la casa.

Me parece un detalle muy bonito por tu parte.

Pero, ante todo, es la casa donde vive Paula.

-¿Quién es? -Mi nueva adquisición.

Bueno, la nuestra, si lo prefieres.

Es guapa, ¿eh?

Hay tíos que estarían dispuestos a pagar mucha pasta

por acostarse con una tía como esa.

-Una chica como esta puede traernos muchos problemas.

Es muy conocida.

Lo es porque le gusta airear sus intimidades en televisión.

-Debes participar en el plan.

-Si participo en el robo de la armería y sucede algo,

la tapadera puede quedar en peligro.

Si es así, ¿cómo sacaremos a Malek de la cárcel?

-Confía en Alá. Está de nuestro lado.

El emir suele poner a prueba la lealtad de sus hombres.

Esta vez te ha tocado a ti. Nada más.

-Ayer seguí a Hasán hasta el hotel donde se aloja Karim.

Estuvieron juntos cerca de diez minutos.

Ha estado manejando datos de distintas armerías de la ciudad.

¿Puede estar preparando algún golpe?

Un momento, Mercedes.

¿Quieres decir que están planeando un atentado?

Puede ser.

-Comisario, me gustaría pedirle un consejo.

Adelante, dime.

Estoy pensando en comprar un arma.

¿Sabes lo que significa para mí

saber que tengo en mi propia casa un lobo con piel de cordero

y durmiendo con mi propia sobrina?

Te lo estás llevando por lo personal.

(ALTERADO) ¿Y qué hago?

Todos le adoran, le ríen las gracias,

y puede estar preparando una masacre aquí en...

(GIME DOLORIDO) Emilio.

(PREOCUPADA) ¡Emilio! No puedo.

¿Qué te pasa? (AHOGADO) No puedo.

¡Emilio!

(GRITA) ¡Ayuda!

(ATURDIDO) ¿Qué me ha pasado? Un infarto, ¿no?

He sentido un dolor muy fuerte. Una angina de pecho.

Ha sido grave.

Suerte que estabas conmigo.

Me siento culpable. ¿Culpable? ¿Por qué?

Por agobiarte con el trabajo.

Anda, no digas tonterías.

(Música emocionante)

(Música tranquila)

-Hola, Nico.

-¿Te conozco?

Ah, sí, nos hemos cruzado por el Moonlight.

Eres Miguel. -Sí.

-Hace mucho que no te veo jugando al billar.

-Digamos que a Quintero no le hace gracia verme por allí.

-A mí me ha dicho que te ha ofrecido un curro.

-Si que vuelan las noticias por aquí.

No entiendo por qué tiene que contarte nada.

-Tampoco te lo tomes mal.

Tenemos algo de confianza y me lo ha contado.

Creo que es alguien que se preocupa por ti.

-¿Y qué más te ha contado sobre mí?

-Que tienes movidas con Rojo.

-Ya le he dicho a Quintero que no conozco a Rojo.

Se lo ha sacado él de la manga.

-Déjame darte un consejo:

cuando estés delante de la Policía debes aprender a mentir mejor.

Y si sigues trabajando para Rojo acabarás delante de la Policía.

-¿Qué pasa? ¿Eres madero?

Ya me están mosqueando tantas preguntitas.

-No soy madero, soy trabajador social.

Trabajo al otro lado de la plaza, en el centro cívico,

en la ONG Distrito Sur Acoge.

Me dedico a ayudar a gente que necesita que le echen una mano

a chavales como tú.

Sin preguntar qué han hecho o qué decisiones han tomado.

-Muy bien.

Pero ya te he dicho que no tengo ningún problema.

Soy un chaval del barrio más.

-Claro.

Oye, ¿por qué no nos dejamos de estupideces

y decimos las cosas claras? Sé que trabajas para Rojo,

sé que Quintero te ofreció curro para sacarte, que le dijiste que sí,

y que lo rechazaste sin dar explicación.

-Que alguien te ofrezca un curro no te obliga a aceptarlo.

-No, no te obliga a aceptarlo, claro que no.

La cuestión es si dices que no porque no quieres

o por miedo a lo que te pueda hacer Rojo.

En ese caso, yo te puedo ayudar.

-¿Y por qué me cuentas esto?

-Porque me gustaría ayudarte si así lo quieres.

Sé cómo funcionan esas mafias, las conozco bien.

-O sea, que tú te crees que sabes cómo funciona esto?

Porque yo creo que no.

Yo creo que no tienes ni idea,

que eres el típico funcionario que pasa el día en su despacho,

pero no sabe cómo funciona la calle.

-Muy bien, puede ser.

Sin embargo, sigo pensando que le dijiste que no a Quintero

por miedo a las represalias de Rojo.

-Ya.

¿Y cómo se supone que me ha retenido Rojo?

-No lo sé.

Dímelo tú.

¿Más pasta?

Aunque, conociendo a Rojo, apuesto a que te ha amenazado.

-Aunque te sorprenda, tomo mis propias decisiones.

Y si le dije que no a Quintero es porque no me interesaba.

Así que déjame en paz.

-Está bien.

No quiero que te enfades,

no vengo por nada negativo contra ti.

Simplemente quiero ayudarte.

Que sepas que...

Que trabajar con Rojo es peligroso.

Y cuando uno trabaja para alguien así tiene pocas opciones.

Una es acabar tirado por ahí cuando dejes de serle útil,

la otra, acabar en la cárcel.

Y no sé si es lo que quieres. -¿Tú de qué vas?

¿De salvador del barrio?

¿Crees que vas a solucionar mis problemas en un día?

Tú lo has dicho: eres un trabajador social, nada más.

-He ayudado a gente a salir de la organización de Rojo.

Sé cómo hacerlo, sé cómo funciona.

Le conozco bien.

Te estoy ofreciendo mi ayuda. Si la quieres, bien,

si no, no pasa nada. Es tu decisión.

No tienes por qué contestarme ahora.

-Bien.

Pues decido que me dejes tranquilo, si no te importa.

-Ya sabes dónde encontrarme.

(Notificación de móvil)

-Hola, mi amor. -Hola, Toni.

¿Cómo vas? -Bastante agobiada, la verdad.

No doy abasto con todos los casos que tengo.

-¿Sí? Yo he tenido un día de locos también.

Igual podríamos ir a la Feria Gallega a tomar marisco.

-Me encantaría, pero no puedo.

-Si no te mola el plan vamos a un restaurante más tranquilo.

Sería una pena porque en la feria se come que flipas, pero bueno.

-Seguro que me encantaría, pero no he terminado.

-Pero llevas todo el día aquí. Ya has hecho horas de sobra, ¿no?

-Tengo que terminar esto para mañana.

Se trata de un desahucio, una familia que no puede esperar.

-Ya.

¿Y esto va a durar mucho?

-¿El qué?

-Esto de que me pongas excusas para que no nos vean juntos.

-Toni, no me digas tonterías. -No son tonterías.

Tú me dijiste que querías ir poco a poco.

Y tú me dijiste que lo entendías. "Sin presiones".

-No sé, me raya que me trates así ahora que no estás con Mateo.

-¿Cómo puedes decir esto? Si las cosas han mejorado.

Nos vemos cada día, casi siempre dormimos juntos.

-No hablo de eso. Eso son cosas que hacíamos antes.

Pero pensaba que estabas deseando que dejáramos de escondernos.

-Y lo deseo, pero ¿qué tiene que ver esto con que tenga trabajo?

-Tiene que ver con que no me lo creo.

Creo que es una excusa para que no nos vean juntos.

Por eso ahora tienes tantas horas extra.

-A ver, cariño.

He roto con muchas cosas, ¿vale?

Necesito tiempo para poder procesarlas todas.

-¿Cuánto tiempo? Por hacerme una idea.

-Pues no lo sé.

Lo que más me preocupa es recuperar mi relación con Paula.

Y las cosas van por buen camino.

-¿Has hablado con ella?

-Hace un par de horas.

Y me ha dicho cosas que me han tocado muy adentro.

-Pues me alegro mucho.

-Por eso no quiero dar ningún paso atrás.

-¿Es un paso atrás salir conmigo a la calle?

-Yo no he dicho eso. -Pero lo piensas.

-¡Que no!

-Pues recoge tus cosas y vámonos a la Feria Gallega.

-Te he dicho que tengo trabajo.

-Y yo te digo que no me lo creo.

-Toni, no me presiones tanto.

Estoy intentando reorganizar mi vida

y, cuando lo consiga, te prometo que podremos salir por el barrio,

y hacer lo que quieras.

-Espero que sea pronto. Me estoy empezando a cansar ya.

-Toni, espera. ¡Espera, no te vayas así!

(SUSPIRA)

-Pero ¿qué haces aquí escondido?

Estaba repasando el discurso. ¿Qué tal de gente?

Bueno, no está mal.

No es tanto como esperábamos, pero está bien.

Y hay muchos periodistas. Mañana se hablará.

Me ha parecido ver a Paula. Sí.

Está preciosa.

-¿Me podéis decir cuándo empieza el acto?

-¡Tu padre, que está aquí enrollándose!

Estoy dándole una última vuelta.

Daos prisa. No aguanto más a Servet hablando del yate que quiere.

-Como siga trabajando así, el año que viene se compra un "jet".

Bueno, os cuento un poco cómo va, a ver qué os parece.

Voy a empezar diciendo: "Gracias a todos por venir.

Como siempre en Barcelona,

intentamos celebrar nuestro aniversario

con nuestros clientes y nuestro equipo".

Vale.

No os encontraba por ningún lado.

Diré que este año ha sido muy duro para la empresa

por diversas razones, y especialmente duro para mí,

así que quiero dar las gracias a todo el equipo

por estar ahí cuando los necesitaba

y apoyarme en las horas bajas. Me han dado un baño de humildad.

No soy imprescindible.

Mateo, por supuesto que lo eres.

Le daré las gracias a Celia por estar al pie del cañón.

A Servet, que habrá que llamarle Capitán Servet,

haré un chiste sobre la botadura de su barco.

Y luego te daré las gracias a ti.

Diré que te lo he dicho en privado, pero lo digo en público:

gracias por ser el amigo y el socio que necesito.

Y ya me voy a lo personal, y hablo de ti.

Muchas gracias, Paula, por tu dulzura, tu cariño,

y tu madurez. Porque cada día aprendo algo nuevo de ti.

Y gracias, Verónica.

Por venir, porque...

Porque, aunque nuestro proyecto en común ya...

haya terminado, me gusta que sigas formando parte

de la clínica.

Eres la socia con más capacidad de análisis en las dificultades...

Así que muchas gracias

por seguir unida...

Bueno, papá, ¿por qué no dejas el ensayo general

y vas directamente a dar el discurso?

¡Sí, vamos al lío!

Os esperamos fuera.

Verónica, de verdad,

gracias por venir.

Has dicho una gran verdad en tu discurso.

¿Solo una?

Alguna más.

Pero sobre todo una que tiene que ver conmigo.

Estoy encantada de seguir formando parte de la clínica.

Me alegro.

Y me alegra mucho veros de nuevo juntas.

Vamos, mamá. Y reza por que no te pille Servet por banda.

-Muy buen discurso. Ha sonado muy generoso.

Bueno, digamos que...

soy más consciente de lo que hace por mí la gente que me rodea.

Me alegro de que lo valores.

Fíjate, al final Verónica ha venido. Y ha tenido el detalle

de no venir acompañada del niñato.

¡Que me dejes en paz ya con el niñato!

Cinco euricos.

Gracias, rey.

Hombre, Karim. -María, ¿qué tal?

-Muy bien, ¿y tú? -Pues bien.

Con hambre. Quería un bocadillo de queso y un zumito.

-Ahora mismo.

¿Qué tienes? ¿Otra noche delante del ordenador?

-Hoy por suerte ya he terminado, me voy para el hotel.

Pero me apetecía un bocadillo de camino.

-Cómetelo aquí y me haces compañía un rato.

-Es que me apetecía tomar un poco el aire y pasear.

Además, tengo la vitamina D por los suelos.

-Hombre, el solo no lo veo ahora mismo brillando,

pero vamos...

-Por lo menos, me aireo.

-Eso sí.

-¿Qué pasa? -Toni, ¿cómo lo llevas?

-Tirando.

¿Me pasas la carta, por favor?

-¿Vas a cenar? Yo te hacía en la Feria Gallega,

poniéndote hasta arriba de tapas. -Y yo, pero ya ves que no.

-¡Ah!

Ya veo que no está la cosa como para nombrarlo mucho.

-María, dime qué te doy por el bocadillo y esto.

-Aquí tienes: el bocatica y el zumo, cinco euros.

Muy bien.

-¿Y Paula, tiene turno de noche?

-No, es la fiesta del aniversario de la clínica de sus padres.

Así que estará por allí. -¿Y no estabas invitado?

-Sí, pero después de trabajar no me apetecía ir.

-Ya. Pues has hecho mal,

porque en esos saraos se come bien. y hay gente interesante.

-Eso dicen,

pero no soy de hablar con gente que no conozco

y que no voy a volver a ver.

-¿Y quién dice que no vas a poder hablar de algo que te interese?

-¿De ordenadores?

(RÍE) -Bueno, de ordenadores no sé.

-Porque... Perdona. ¿A la fiesta iba toda la familia de Paula?

-Imagino que sí. No sé porque no estoy allí.

María, muchas gracias. Nos vemos mañana.

-Chao. -¡Que aproveche!

¿Y tú qué, te aclaras o llamo a un guardia?

(RÍE) -Sí... Como tenía las tapas en la cabeza, no sé qué cenar.

-No son tapas gallegas, pero te digo una cosa:

está todo buenísimo. -Sí que es verdad, sí.

-Buenas noches. -Miguel, ¿qué tal?

-Hola. -¿Qué pasa?

-¿Me pones una cervecita y algo de comer?

Lo que sea. -¿Te pongo un pincho?

-Un pinchito, perfecto.

-Andáis a tope en el centro cívico, ¿no?

-Sí, bastante liados, como siempre.

Pero por hoy ya estaría. -¿Ya habéis chapado?

-Justo ahora.

Sí, he cerrado, voy a tomar una cervecita,

a comer algo y a descansar.

-Pensaba que a Verónica le quedaba un rato.

-No sé si se habrá llevado trabajo. En el centro no está.

-Toni, ¿me dices lo que vas a querer?

-Sí... Creo que no voy a tomar nada, María.

Estoy un poquillo revuelto.

-Como tú veas. -Gracias.

-Chao. -Hasta luego, cuídate.

-¿Muy cansado el día, Miguel?

-Sí, muy cansado.

-Muchas gracias por venir. -Hasta luego.

-Bueno, ha quedado muy bien la fiesta, ¿no?

-Sí.

Y aprovechando que se han ido todos yo también me voy.

Estoy agotada y solo he venido para hacer acto de presencia.

-Yo también, que mañana madrugo.

-Ha merecido la pena venir.

-Al menos papá, tú y yo hemos podido hablar sin tensión.

-¿Qué haces aquí?

-¿Qué haces tú aquí? ¿No tenías que trabajar?

-Decidí venir en el último momento. -¿Ah, sí?

-Sí, sigo siendo socia y además quería ver a Paula.

-Ya. Y a mí que me den por saco.

-Quizás deberíais solucionar vuestros problemas en otro sito.

-Me voy. He visto todo lo que tenía que ver.

¿Qué está pasando aquí?

Nada, nada. ¿Cómo que nada?

No me gusta cómo te habla este niñato.

¿Ah, sí? ¿Cómo le hablo? De muy malas maneras.

Le estoy hablando perfectamente. -A ver si nos relajamos.

Esto es una fiesta privada y no estás invitado. Así que fuera.

En eso tienes razón, no estoy invitado.

Pero igual la próxima sí que me invita, ¿no?

-No tienes por qué irte, Toni.

Sigo siendo la socia de esta clínica.

Y él es mi pareja, ¿vale?

-Verónica, no montemos un numerito.

Lo mejor será que Toni se vaya.

-¿Por qué? No le he invitado porque yo no iba a venir,

pero he venido. Que haga lo que quiera.

-Tranquilos, no tengo problema en irme.

-Toni, te pido por favor que te quedes.

Esto es una falta de respeto,

así que lo que tengáis que hacer, hacedlo fuera.

Papá, déjalo.

¡No hacía falta esto!

No me esperaba esto de ti.

Siento no haber venido antes. Ha sido un día de locos.

Bueno, como siempre que no estás.

Eso se lo dirás a todos.

Sé que cuando no estoy las cosas funcionan igual,

o mejor, que cuando estoy.

No, el trabajo sale adelante.

Pero todos preferimos que estés al frente.

Cuéntame novedades sobre Karim.

Mercedes no me ha querido contar nada.

Lo sé perfectamente. Tenemos que mantenerte al margen

por prescripción facultativa.

Tú también no, Miralles.

No puedo estar aquí encerrado e incomunicado.

¿Sabes la angustia que supone no saber nada?

Solo te puedo decir que estamos en el mismo punto.

No tenemos ninguna información sobre que Karim

o la célula yihadista vayan a hacer algún movimiento.

¿Nada más?

Me estás ocultando información.

No te oculto nada. Pero no me tires de la lengua,

porque no te voy a contar nada sobre el día a día de comisaría.

Está todo controlado. Con eso basta.

No lo dudo, confío en vosotros.

Pero es que llevo todo el día aquí y tanta tranquilidad me mata.

Pues acostúmbrate a bajar el pistón.

Quedamos en que nada de trabajo mientras estuvieras de baja.

Bueno, te paso el relevo, Merche.

Mañana vengo a verte. Te dejo en buenas manos.

Gracias.

Recupérate pronto. Te necesitamos al cien por cien.

¿Qué haces?

¿No estarás pensando en quedarte a dormir?

Pues sí.

Me voy a asegurar de que nada ni nadie te moleste.

Voy a estar como un rottweiler

por si a Jefatura se le ocurre llamarte.

Te lo agradezco. De verdad que no hace falta.

Emilio...

Me voy a quedar sí o sí, así que dejemos el rollo ese

de que voy a dormir fatal, etc.

Tú harías lo mismo, ¿no?

Por supuesto que sí.

Pues ya está.

Gracias, Mercedes.

¡De nada!

Voy a ponerme cómoda.

(Sirena lejana)

(Llaman a la puerta insistentemente)

(Puerta abriéndose)

-"Salam Aleikum". -"Aleikum Salam".

-Llegó el momento de pasar a la acción.

Mañana asaltaremos la armería.

-¿Cómo? ¿No habíamos dicho que pasado mañana?

-El emir cree que es mejor adelantarlo.

-Creía que no querían cambiar los planes.

-El que manda es el emir.

Lo haremos mañana y le entregaremos las armas.

-Eso significa que el emir... -Estará en Madrid

y podrás conocerle en persona. Por eso he venido,

para comunicártelo y para rematar los últimos detalles del plan.

(Llaman a la puerta)

(SUSURRA) ¿Esperas a alguien?

-¿Sí?

-"Soy yo, Paula. Ábreme".

(SUSURRA) -Me dijo que no iba a venir.

¡Dame un segundo, cariño!

Hola. ¿Cómo estás?

-Hola. Hola.

-Un amigo del pueblo de mi abuela, de cuando era pequeño.

Tiene una entrevista en Distrito Sur

y le he convencido de ponerse un traje.

-Y Karim se ha ofrecido a prestarme uno.

-Si uno va formal, es más probable conseguir el trabajo.

-Claro que sí.

Estábamos decidiendo qué corbata ponernos.

No sé. ¿Cuál te parece mejor?

-Pues no lo sé.

Es que ahora mismo no estoy para esto. Lo siento.

-No pasa nada. Ahora me cuentas...

Yo creo que...

Con la roja estás guapo, ¿no? -Sí.

-La verdad que sí. Te lo devuelvo mañana en cuanto acabe.

-No hay prisa. Puede ser pasado mañana.

-Karim, eres muy buen amigo.

Mil gracias. Mañana te digo si me han dado el trabajo.

-Que tengas suerte. -Mañana sin falta.

Hasta luego. -Adiós.

-Qué majete.

¿Cómo estás?

-No muy bien. He vivido un episodio muy desagradable.

-Has ido a lo del evento de la clínica.

-Sí.

Ha venido Toni, que estaba cabreado con mi madre,

se ha encontrado a mi padre y se ha liado.

(SUSPIRA)

Menos mal que te tengo a ti.

-Ven aquí, anda.

(LA BESA)

-Tengo que confiar más en ti. No hice bien las cosas.

-Lo hiciste para evitar lo que pasó

y tenías razón, porque se lio una buena.

-Sí, pero debo asumir

que no puedo controlar las reacciones de Mateo o las tuyas.

Tengo que vivir sin que me importe lo que digan los demás.

-A ver qué opina Mateo.

Mercedes, por favor, dime la verdad.

¿Tenéis información nueva sobre el asalto a la armería?

No me digas que ya tienen las armas.

Todavía no.

¿Ese "todavía" quiere decir que sabéis algo?

Por favor, cuéntamelo.

No puedo quitar la vista de la pareja del momento. Flipo.

-No es la primera vez que ves a Toni con otra mujer.

-Ya, pero es que no me lo habría imaginado nunca

tan... así esto.

-Lo suyo tiene que ser bastante fuerte,

para haberse llevado por delante un matrimonio.

-Soy el hombre más feliz del mundo.

-Mira, Emilio.

-No me lo creo. Vaya pillada, chaval.

-¿Estás seguro?

-He multiplicado por 5 lo que se sacó Cristina

y le he añadido un rendimiento del 7%.

-Está a la altura de lo que Diana tiene montado.

-No sé qué cifras maneja Diana, pero diría que sí.

-Ahora vas y se lo explicas.

-Pero yo no sé cuál es vuestro acuerdo.

-No te pido que hables de negocios, te pido que hables de números.

Cuando conozca el potencial de mis chicas,

aceptará mis condiciones.

-Espera. Es ella.

Espérame aquí.

Espera. Tardaré un minuto.

(KARIM) -"Necesito el día libre".

¿Así de repente?

"Un amigo se ha metido en un lío. Es como de la familia.

Debo ayudarle antes de que se compliquen las cosas".

(DÉBIL) No me das muchas opciones.

Esa llamada ha sido providencial.

Es la confirmación que necesitábamos.

Mercedes, por favor, ten mucho cuidado.

Y tú estate tranquilo.

-La armería es una ratonera, Hasán.

-Esa es tu opinión. No es momento para acobardarse.

El emir sabe lo que hace, y tenemos que cumplir sus órdenes.

-No es cuestión de cobardía,

y claro que vamos a cumplir sus órdenes.

Es solo que este plan es arriesgado, y yo tengo uno mejor.

-Espe, soy yo.

Oye, que Diana acaba de entrar en el bar.

-¿Diana del Val?

-Sí. ¿Y usted es?

-Subinspectora Esperanza Beltrán.

Estoy haciendo una investigación sobre Ramón Rojo.

-Creo que se equivoca de persona.

Esa chica le será de más ayuda. Trabaja con su madre.

(MERCHE )-Ahí está.

Establecido contacto visual con el dueño de la armería.

Mantengamos posición.

Karim puede aparecer en cualquier momento.

Ahí está.

¿Seguro que es él?

A un 90 %.

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Servir y proteger - Capítulo 752 (Parte 2)

15 jun 2020

Karim y Hassan planean un asalto a una armería. La celebración del aniversario de las Clínicas di Matteo acarrea consecuencias para toda la familia. Miguel busca a Nico para ofrecerle su ayuda.

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