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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 743 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

Quiero saber por qué no le has contado a Mateo lo de Toni.

-Estás obsesionado, Andrés. -Puede.

O puede que aún me quede algo de conciencia

y me duela ver a mi amigo engañado y traicionado.

-La causa de mi divorcio es porque ya no hay amor.

-A Rubén Martos se lo ha tragado la tierra.

-El jefe lo ha estado llamando

y que el móvil siempre está apagado.

-En resumen: este tipo se ha largado de su casa, del trabajo

y no coge el móvil. Esto pinta mal.

-Va a ser como buscar una aguja en un pajar.

-¿Por? -¿Qué probabilidad hay

de que alguien haya visto a Rubén Martos,

que lo reconozca por la foto

o que nos explique por qué ayer no acudió a su cita?

-Probabilidades, pocas; pero nadie nos ha pedido eso.

Nos han pedido que vengamos y hagamos preguntas.

Esto se nos está complicando de una manera un poco rara.

Es posible que haya un ángulo que no vemos con claridad. No sé.

Deberías ir a esa reunión.

Seguro que a Ricardo le hace ilusión verte.

-Si Ricardo me ve así ahora, se muere del susto.

-En 20 años pasan muchas cosas. Todo el mundo cambia.

Seguro que Ricardo ha cambiado. -Déjame.

-El otro día, mi hijo trajo a...

Ay, ¿cómo se llamaba?

Estefanía, eso es.

Un desastre... Hubo que despedirla. -No me diga.

-Sí, hija, sí. No sabía hacer la "o" con un canuto.

-Se me está ocurriendo algo, si a usted le parece bien, ¿eh?

Yo podría pasar de vez en cuando a echarle una mano por casa.

-Está bien, pero déjame hablar con ella para aclararlo.

-Pero la contratas, ¿no?

-La contrato.

-El Ramón Rojo este...

ha cogido a un chaval que no está fichado

para cobrar a las chicas.

-Ahora está interesado en mover la prostitución de alto standing.

¿Sabemos algo del chico? ¿Sabemos cómo se llama?

Sí, el nombre, Nico.

-¿Tú tenías algún sueño imposible que acabaste consiguiendo

a base de cabezonería?

(RÍE) -¿A base de cabezonería? Sí, se podría llamar así.

Digamos que cometí unos cuantos errores en mi vida.

Cogí algún que otro atajo muy poco recomendable.

-Las cosas hay que hablarlas, aunque sea doloroso.

Si los reproches se quedan dentro, pueden crecer como un tumor.

-Tu padre me dijo que había decidido donar un millón de pesetas

a la congregación.

Yo... Yo le dije que eso era una barbaridad.

Pero él decía que qué era un millón de pesetas

comparado con esa felicidad.

(Música emocionante)

Aquí tienes el asiático, a ver si te gusta.

Y tu cuenta.

-Pues sí, también. Hola, María.

-Hola, guapos, ¿qué os pongo? -Ahora te digo,

porque hemos quedado con un confite.

-No me entra en la cabeza que ese chaval sea universitario.

-¿Acaso los delincuentes no pueden tener carrera?

-Sí, pero me parece raro. Es un chavalín, un yogurín.

-Bueno, todavía está en primero.

Lo que es cierto es que ese chico es un cerebrito.

-Uy, gracias por la propina.

-Vaya pedazo de propina te ha dejado.

Se ha ido satisfecha la clienta.

-El asiático, que no falla. ¿Queréis probar uno?

-A mí no, que lleva alcohol. A mí ponme uno solo, con azúcar.

-¿Qué es el asiático? Ese café no lo conozco.

-Un café riquísimo. Ahora te lo preparo.

-¿Qué lleva?

(Móvil)

-Es el Cholo.

¿Sí? Amiguete, dime.

¿Cómo que no vienes?

Dime por aquí qué ha pasado con el Nico este.

¿En el Moonlight?

Eso sí que es una sorpresa.

Hasta luego. Ya te llamo.

Vámonos.

(Música triste)

-Ahí está.

-¿Voy contigo? -No. No quiero que se asuste.

Tú mantente al margen y llama a Emergencias por si acaso.

(Música triste)

Rosa. (NERVIOSA) -¿Tú qué haces aquí?

¿Por qué no me dejas en paz?

-Tranquila.

Te estaba buscando. Estamos preocupados.

(IRÓNICA) -Sí, seguro... ¡Lárgate!

-No, no voy a dejarte sola.

-Solo quiero acabar con todo en el lugar donde empezó.

-En el banco donde te diste el primer beso con Ricardo.

-Eso es.

Además, si me quito aquí la vida,

enseguida se enterará todo el mundo.

Y eso es lo que quiero.

No hay nada más triste que irte de aquí

y que nadie se dé cuenta.

-Deja de decir esas cosas. -No.

Solo te cuento cómo es mi vida y lo que espero de ella.

-Rosa, vas a hacer una tontería muy grande.

-Es mi vida, no te metas.

-¿Y quieres acabar con ella así,

por una fiesta de antiguos compañeros?

-No es por una fiesta.

No soy ninguna idiota.

Pero voy a acabar así.

Con este aspecto, e irá a peor.

Tu padre podría haberme ayudado.

Pero no le dio la gana.

Él es el único responsable de lo que me va a pasar.

-Escúchame, Rosa. ¿Puedo sentarme?

(Música dramática)

Así hablaremos más tranquilas.

-No vas a convencerme.

Mi vida no vale la pena.

Tú no lo entiendes porque eres joven y guapa.

Pero esto...

Esto es un infierno.

-Lo sé.

He hablado con la Dra. Fuentes y sé por lo que has pasado.

-Eso no significa que lo entiendas. -Pero puedes ayudarme a entenderlo.

¿Tienes prisa?

Tu terapeuta me ha contado que pasaron varios años

hasta que te diagnosticaron el trastorno depresivo.

-Nadie se extrañaba de verme así, hundida, apagada,

sin ganas de hacer nada.

Primero corté con mi novio.

Eso me dejó hecha polvo.

Luego, mi padre murió y me hundí.

Pasaba el tiempo y...

No levantaba cabeza.

Era como estar en un pozo.

No veía la salida.

-Y debiste sentirte muy sola.

-Mis amigas, la gente...

se cansaron de mí.

Y yo también preferí estar sola.

Así no tenía que esforzarme por hacer ver que estaba mejorando.

Y empecé a comer.

A todas horas.

-La comida es un sustitutivo. Lo utiliza mucha gente.

-Me pasaba las semanas encerrada en casa,

sin hablar con nadie.

Sin hacer absolutamente nada.

La comida era mi único consuelo.

Para cuando me diagnosticaron la enfermedad,

ya había engordado un huevo

y ya nadie me miraba igual.

-Ya. Y me imagino que todo el mundo te lo diría.

-Al principio, sí.

Pero, luego, la gente se lo callaba.

Y eso era lo peor,

porque yo sabía que lo estaban pensando.

Y empecé a odiar a todo el mundo.

-¿No pensaste en hacerte amigos nuevos?

(LLORA) -Lo intenté.

Cuando empecé con la medicación,

con la terapia y todo ese rollo, pues...

Pensaba que las cosas iban a ir a mejor.

Busqué trabajo.

Pero quién iba a contratarme a mí.

-La imagen no lo es todo. -Anda ya.

-Mi madre trabaja en el centro cívico,

no sé si lo conoces.

Allí pueden asesorarte para algún trabajo.

-Ya... ¿Sabes qué es lo peor?

Que yo sé lo que se siente siendo guapa.

Todo es más fácil.

El mundo te trata mejor.

Punto.

Por no hablar de los tíos.

(LLORA) Ya no sé qué se siente cuando alguien te abraza.

-Por eso querías ir a la reunión de antiguos alumnos.

-Quería volver a sentir lo que era yo

antes de empezar esta pesadilla.

Cuando era joven, pensaba que podría conseguir todo lo que quisiera.

Era tan feliz entonces...

-Mira, yo te voy a ser sincera.

Esa época no va a volver.

-Lo sé.

Por eso me voy a quitar la vida en el lugar donde una vez fui feliz.

-Rosa, el pasado no vuelve.

Ni para ti ni para nadie.

Pero eso no quita que puedas volver a ser feliz.

-Eso dice mi psiquiatra.

-Tienes que hacerle caso.

Ella ha tratado a mucha gente con depresión.

No será un camino fácil, tendrás que esforzarte,

pero merecerá la pena.

-Pero no me siento con fuerzas.

-Rosa, acuérdate de aquella joven que quería comerse el mundo,

de aquella joven feliz.

No merece la pena que acabe así. -Esa joven no va a volver.

-No, claro que no.

No va a volver porque la Rosa del futuro será mucho más feliz,

porque va a ser valiente, y esa sí que se va a comer el mundo.

Eso sí, si se deja ayudar.

-¿Ayudar por quién? -Por los que te quieren.

Como yo.

Mira, lo verás todo oscuro,

pero te aseguro que hay luz.

Y estoy convencida de que volverás a este banco

y te reirás, porque serás feliz.

(Música emotiva)

-Estoy tan cansada de sufrir...

-Anda, ven aquí. Ven aquí, que ya ha acabado todo.

Todo irá mejor. -Gracias.

(Música emotiva)

(ROSA LLORA)

-Miki, ve al almacén para colocar las cajas que acaban de llegar,

que tengo que hacer una llamada. -Vale.

-No utilices el estante de arriba.

Coloca las cosas más abajo y así lo tenemos más a mano.

-OK.

(ELÍAS) -Buenas. (SORPRENDIDO) -Vaya, Elías...

Qué sorpresa. ¿Qué os trae por aquí?

¿Puedo ofreceros algo? ¿Queréis tomaros cualquier cosa?

-No, gracias. Estamos de servicio, venimos por trabajo.

-¿Qué pasa? ¿No hay otro local en el barrio

donde podáis ir para hacer vuestras redadas y vuestras cosas?

-No seas susceptible y, sobre todo, no seas desagradecido

que, cuando el tipejo ese te dio el palo con el alcohol malo,

yo estuve a tu lado. -Ya, ya hombre.

A estas alturas de la película, no te tomes como algo personal

el comentario que te acabo de hacer.

Sabes que en un local como este

no es conveniente que la policía entre y salga cada dos por tres.

En fin, ¿de qué se trata?

-Esta vez venimos buscando a un chaval que trabaja para Rojo.

Tal vez, si cogemos al pez chico, logramos enganchar al pez gordo.

-¿Y quién es ese pez chico?

-Es un chaval jovencito, de unos veintitantos,

que es recadero, llevando drogas.

-¿Drogas? ¿Qué tipo de drogas?

-Éxtasis, pastillas, MDMA... Porquerías de esas químicas.

El soplo es muy fiable. (NACHA ASIENTE)

-Creemos que Rojo vende drogas a sus chicas y a los clientes.

Así controla lo que se meten y se lleva comisión.

-Y nos han comentado

que suele venir aquí para jugar al billar.

-Suele venir mucha gente aquí para jugar al billar.

No sé... ¿Cómo se llama? ¿Quién es ese chico?

-Pues se llama Nicolás Gil, aunque lo conocen como Nico.

-Mira, te enseño su foto. -Sí, sí, sé quién es.

Pero no puede ser, tiene que tratarse de un error.

-Por tu reacción, entiendo que lo has visto.

-Sí, lo he visto, ha venido de vez en cuando.

De hecho, hemos hablado en un par de ocasiones.

Los conocí en La Parra. Estaba con María,

ayudándola a calcular el IVA.

No sé, me parece imposible que ese chaval

tenga algo que ver con el desgraciado de Rojo.

-¿Imposible por qué?

-No sé, Elías, porque parece buen chaval.

No sé, es un chico...

formal, tiene una cabeza brillante...

Está estudiando Matemáticas, creo. -Sí, eso lo tenemos claro.

Sabemos que está inscrito en la UNED,

pero que sea brillante no lo convierte en un santo.

-No, no estoy diciendo nada de eso. Es solo que...

Es un chico que, cuando viene aquí, no se mete en líos

ni aparece con gente rara o sospechosa.

Nada de eso.

-¿Lo has visto alguna vez aquí hablando con Rojo?

-¿Con Rojo? No, no, no, no.

Rojo hace mucho tiempo que no aparece por aquí.

-A nosotros nos consta al 100 % que colabora con Rojo.

-¿Cuándo fue la última vez que lo viste aquí?

-Ayer estuvo aquí. Estuvo en la barra, sentado,

con una libreta, haciendo cuentas.

¿Cuentas de qué? No es lo mismo para un trabajito de la universidad

que llevarle las cuentas a Rojo.

-No lo sé, Elías. No me fijé con detalle

en lo que estaba escribiendo en esa libretita, la verdad.

Me contó que estaba calculando el dinero que necesita

para irse a estudiar un máster

en una prestigiosa universidad de EE.UU.

No sé... Si me engañó, es cosa suya.

Yo, por lo menos, me creí lo que me dijo.

-No, no. En eso puede ser sincero.

Puede que trabaje para Rojo para ganar el dinero y marcharse.

-Tú haznos un favor.

Si te lo cruzas por aquí, haz como si no supieras nada.

-Tranquilo, Elías, eso haré.

(Música de suspense)

-Me siento muy orgullosa de ti, cariño.

-Yo también, la verdad.

Espero que pueda salir del poco poco a poco.

-¿Dónde está ahora mismo?

-Está ingresada en observación.

Quiero ir luego a verla con papá.

-¿Lo has hablado con él?

-Él se siente muy responsable.

Ella lo culpa de todo por no querer operarla.

-Como si los problemas se solucionasen con un bisturí.

(SUSPIRA)

-Te da miedo contárselo a los abuelos, ¿no?

-A mi edad, aún me impone mucho decepcionar a mis padres.

-Estate tranquila. Es tu vida y deben aceptarlo.

¿A qué hora sale el tren?

-Dentro de una hora. Voy a ir llamando

porque a ver si voy a encontrar tráfico.

-Ey... -Toni, ¿qué haces aquí?

-No sabía que estabas aquí. ¿Y tú? -Es mi madre. ¿Qué excusa tienes tú?

-Me tengo que ir. ¿Necesitas algo? -Lo mío es rápido.

Quería unos folletos. -¿Folletos de...?

-Del centro cívico, de los que dais de información.

Se nos han acabado. -¿Sí? Si ayer había un montón.

-Quizá los han cambiado de sitio, no los he visto.

-No te preocupes, voy a buscarte unos.

(TONI CARRASPEA NERVIOSO)

(RESOPLA) -Qué fuerte lo de hoy.

Estoy flipando todavía, pero muy bien, Paulita.

Muy bien. Has hecho algo muy difícil.

Enhorabuena. -Muchas gracias.

-¿Y con Karim qué tal?

-Bien, muy bien. La verdad es que la UIT me gusta bastante.

Me voy a ir, que no quiero que me esté esperando.

-Dale.

-Mamá, mucha suerte, que vaya muy bien, ¿vale?

-Luego te cuento, cariño. -Vale, chao.

-Chao.

Ten. Era una excusa, ¿no?

-Se ha notado mucho, ¿no?

(Música romántica)

-Me vas a volver loca, ¡loca!

(RÍE CONTENTA)

-Te juro que no me volveré a rajar.

Estoy preparado para decirle a todos que te quiero.

Te quiero más que nada.

-Bueno, vamos a tomárnoslo con calma.

-El tiempo lo marcas tú. Yo, lo que tú me digas.

Pero quería que lo supieras. -Vale.

En cuanto vuelva, espérate a que te venga a buscar yo, ¿vale?

(RÍE) Lo digo para que Paula no nos vuelva a pillar.

-Sí, tranquila, no te preocupes. -Vale.

-Cuando estés preparada, se lo decimos a todo el mundo.

-Vale.

-Has venido a verme.

Qué maja.

-Sí, y no he venido sola.

Está fuera mi padre.

¿Te apetece que entre? -Sí, está bien.

(PAULA) -Puedes entrar.

Hola, Rosa. ¿Cómo te sientes? ¿Mejor?

Más tranquila.

No sé qué calmante me han puesto, pero funciona.

Le debo una disculpa.

No tiene la culpa de que mi vida sea un desastre.

Tranquila.

Me alegro de que hicieras esa llamada

y de que la ayuda llegara a tiempo.

Gracias.

De no ser por ti, ya no estaría en este mundo.

Antes, en el parque,

me has hecho sentir que te importaba lo que fuera a pasarme.

Es todo lo que necesitaba.

Importarle a alguien.

-Seguro que a mucha gente le daría mucha pena

que te quitaras la vida.

Dales otra oportunidad.

-Es lo que dice mi psiquiatra.

Llevo mucho tiempo aislándome y escondiéndome de todos.

Es más fácil culpar a los demás que asumir tus propios errores.

Todos lo hacemos, pero el cambio debe nacer de uno mismo.

Antes me he atrevido a dar un pequeño paso.

-Ah, ¿sí? ¿Has llamado a Ricardo? -No.

Tendré que hacerlo.

Pero le he escrito un mensaje a mi mejor amiga.

Hace mucho que no hablamos.

-Tú has puesto de tu parte y eso es lo importante.

-Van a ingresarme en un centro psiquiátrico.

La Dra. Fuentes me ha dicho que solo serán unas semanas.

-Qué bien, ¿no?

(ASIENTE) -Y a la salida,

volveré a la clínica, doctor.

Prometido.

Necesito tomar las riendas de mi vida.

Hay tanto que necesito cambiar...

-Ya lo estás haciendo. ¿No te das cuenta?

(Notificación mensaje)

¿Quién es? ¿Tu amiga?

-Gemma.

Dice que me ha echado de menos.

Que cuándo quedamos.

(ALEGRE) -¿Lo ves?

-Si le digo que estoy ingresada, la espanto.

-O quizá viene corriendo.

¿Por qué no le das la oportunidad de decidirlo?

Nosotros te dejamos descansar, pero llama a tu amiga.

Verás que todo va bien. Gracias.

Cuídate.

(Música emotiva)

¿Qué te parecen?

-Un poco llamativas para ti, ¿no?

-No son para mí. Son para Marisa.

Tiene los juanetes fastidiados y me dijo:

"Anda, mujer, a ver si me encuentras algo cómodo".

-¿Y si no le están bien, tiene que venir a Madrid a cambiarlas?

-Ya se apañará. Yo ya he cumplido.

-De verdad, cómo te dejas enredar.

¿Qué les has comprado a las otras? -A Conchi, lotería, qué va a ser.

Como siempre. (RÍE)

Y a Elena,

una novela romántica tirando a picantilla,

de esas que le gustan a ella. (RÍE)

-Y a ti, que luego te las pasa y bien que te las lees. (RÍE)

-Yo las leo por no hacerle un desprecio.

(RÍEN)

-Cómo voy a echar de menos estos ratitos contigo.

-Y yo también.

A ver si retomamos la costumbre de llamarnos cada día

aunque sean solamente cinco minutos, que, últimamente, ya te vale.

-Si luego dices que me enrollo como las persianas, ¿o no?

Vamos a cenar.

-¿No esperamos a Lara?

-No, va a venir tarde. Ha ido al cine.

-Ah.

Eso es lo que falta en Consuegra, más oferta cultural.

-Mamá...

No sabía si decirte esto, pero...

-Puedes decirme lo que quieras, hija.

(Música emotiva)

-Pues que no quiero que me ayudes a buscar a mi madre biológica.

No lo necesito.

-Pero yo quiero hacerlo.

Lo decía de corazón.

-Si yo sé que la intención es buena,

pero va a ser muy duro para ti...

Ahora tienes que disfrutar de la vida, de tu jubilación.

No quiero que pases por eso.

-Hija, es lo único que puedo hacer por ti

después de haberte ocultado toda la vida

que eras adoptada...

y en qué circunstancias.

-Yo quiero que nos olvidemos de esto, de verdad.

-Ya, como si pudieras.

-Que sí, lo voy a hacer, de verdad.

Ya lo verás.

-Vamos a ver, ¿me estás diciendo

que no quieres buscar a tu madre biológica?

-Eso es.

-¿Tú estás segura?

-Sí. Creo que no tiene ningún sentido

hacerte pasar por eso

y después de tanto tiempo... Han pasado años,

no hay datos, el Dr. Barbastro ya está muerto

y yo no quiero amargarme la vida.

(Música emotiva)

-Pues, hija, no sé qué decirte.

-Pues no digas nada.

Yo sí te quiero decir que...

que tú eres la mejor madre que se puede tener.

(RÍE)

-No irás a llorar, ¿eh?

Como comencemos, esto se convierte en un baño de lágrimas.

-Que no, mamá, que es la alergia, tonta.

-Ya... (RÍE)

Tendrías que investigar de dónde sacó la morfina.

Es muy peligroso el mercado negro de medicamentos.

No, ya está claro.

Rosa lo sacó de cuando su padre sufrió una enfermedad degenerativa

y se lo inyectaba por el dolor.

Lo leí en las diligencias, sí.

Entonces, eso habrá sido hace muchos años.

A ver si estaba caducada la morfina.

Eso es lo de menos.

Lo importante es que habéis salvado una vida.

El mérito es de ella. Yo solo di la voz de alarma.

¿Y te parece poco?

Tendría que haberme dado cuenta antes de que no estaba bien.

Si tuviéramos psicólogo como en Barcelona,

lo habría adivinado enseguida.

¿Tenéis psicólogo en la plantilla? Sí, "freelance".

Hace las entrevistas previas; es parte del protocolo.

Como el preoperatorio.

Se asegura de que las expectativas de los pacientes sean realistas

y que los motivos estén razonados,

que nadie se opere porque se lo dice un tercero, por ejemplo.

¿Por qué no tenéis uno aquí?

Para ahorrar gastos, así de triste.

Andrés me convenció de que no merecía la pena,

pero este tema me ha hecho replanteármelo.

Mañana hablo con él. Sí, hazlo. Te lo pienso recordar.

Bueno, familia, yo me retiro, que es tarde.

Muchas gracias por venir, tío.

A vosotros por invitarme. La cena estaba muy rica.

La próxima la hacemos de día,

que tengo un partido pendiente con los niños.

Ve entrenando, que han mejorado mucho.

Oh. (RÍE) Hermano.

Te veo en comisaría. Hasta mañana.

¿Has estado a gusto?

Sí. Gracias por organizarlo.

La verdad es que durante un rato he olvidado del tema de tu madre.

Esa era la intención.

Lo superarás, papá. Poco a poco. Ya.

Ojalá pudiera saltarme la fase de duelo.

Yo estaré aquí para ayudarte a que sea más llevadero.

¿Te apetece ver una serie?

No, gracias. Voy a aprovechar que estoy bastante cansado

a ver si consigo dormirme enseguida.

Pues descansa.

Hasta mañana. Chao.

(Diálogos de serie de fondo)

(Notificación mensaje)

(Música de suspense)

(Música dramática)

El móvil de Rubén Martos sigue apagado.

Suponemos que está usando otro que no tenemos controlado.

¿Crees que es posible que se haya dado a la fuga?

La orden de búsqueda está activada y la Europol está al tanto.

No descartaría que esté escondido en Distrito Sur.

Vengo a buscar a tu padre.

Tenemos una reunión y quiero que lleguemos a tiempo.

-¿Quieres un café mientras? -No. Termina de desayunar tranquila.

-Yo ya he acabado, no tengo apetito.

-Ya, me imagino. Tiene que ser duro.

-Esta mujer de aquí es mi madre.

Y este creo que ya sabes quién es.

(KARIM) -¿Sabemos quién te lo envió? (PAULA) -No.

Es un número oculto.

No sé por qué me lo manda a mí.

-¿Se lo has comentado a tus padres? -Qué va.

Antes quiero asegurarme de que las fotos son de verdad.

¿Podrías ayudarme?

¿Algo más de esos recados?

No sabemos exactamente qué es lo que transporta,

pero suponemos que debe ser la recaudación de la noche

y lo que se necesita en ese tipo de encuentros:

pastillas, drogas, alcohol, champán... Esas cosas.

Que Nacha y Elías no le pierdan la pista, pero con cautela.

Si manejamos bien nuestras cartas,

nos puede conectar con los delitos de Rojo.

¿No sabes quién es? ¿No te suena el nombre?

-No. La verdad es que no.

-Es un tipo con el que hay que tener cuidado

porque es un delincuente que, aparte de traficar,

también es proxeneta.

-¿Tomando el aire en espacios abiertos?

-Qué gracioso eres.

-Paulita, si mi padre viera la mala leche que te gastas,

te caías del altar donde te tiene.

-Es mutuo. Fíjate qué curioso,

a mí me cae muy bien tu padre y a ti te cae muy bien mi madre.

Si esto es verdad, está saliendo con mi exnovio.

-La única forma de entenderlo es hablar con ella.

-Sí, es lo que tengo que hacer, hablar con ella.

Necesito que me lo explique.

Tampoco ha sido de la noche a la mañana.

Lleváis muchos años juntos, habéis tenido muchas crisis...

Me sigue dando que pensar. ¿Y si hay una tercera persona?

Ya se lo preguntaste y te dijo que no.

Verónica pasaba mucho tiempo fuera de casa.

Incluso las noches.

Podría haber llevado una doble vida.

(KARIM) "¿Qué tal la rueda de reconocimiento?"

(MERCHE) -"Muy bien.

Gracias a la imagen, la testigo pudo reconocer al agresor".

Muchísimas gracias.

Sé que ahora estás muy liado con el tema de Rubén Martos.

-Tampoco tanto. Ahora estamos parados con ese tema.

-Parece que el operativo no sale adelante, ¿no?

-Llevas una pasta. Anda con ojo.

-¿Dónde quieres que las lleve? -Aquí está la dirección.

Es en una urbanización; van a hacer una fiesta privada.

(ELÍAS) -"Un confite me ha soplado que el chaval ha entrado

en el Moonlight. ¿Es cierto?". -Sí, acaba de entrar ahora. ¿Por?

(ELÍAS) -"Salgo para allá. Entretenlo para que no se vaya".

-Está bien, no te preocupes. Eso haré.

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Servir y proteger - Capítulo 743 (Parte 2)

20 may 2020

Mateo advierte a Paula y a Bremón de que Rosa podría intentar suicidarse. Pese a sus recelos iniciales, Rojo acepta que Paty trabaje ayudando a su madre en casa.

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