Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 736 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Por qué ayer no te quedaste a dormir?

-Hoy tenía que madrugar para ir a comisaría

y me habría tenido que levantar para ir a mi casa,

ducharme, cambiarme...

Pero solo eso, me lo pasé muy bien.

-Podemos hacer algo esta tarde.

-Esta tarde no creo que pueda.

¿Otro día?

-Carmen, te pago ahora. -No te preocupes.

¡Ay!

-Trae eso.

-Sí... Solo...

-Este dinero solo lo toco yo.

-Ha tenido un detallazo que no veas.

-¿Ah, sí? ¿Y qué ha hecho?

-Pagarme un dineral por mi primera semana de curro.

El doble de lo que hablamos.

-Qué generoso, ¿no? -Ya te digo.

Debe de manejar un montón de pasta con el tema del "import-export".

-"¿Reservaste la habitación?".

-No, me dijeron que si no teníamos fijo que íbamos a ir,

que no nos preocupáramos. Está medio vacío.

-"Ya, pero ¿quedamos o qué?".

-Sí, la movida es que estoy con mi padre tomando algo.

Los dos en plan mano a mano, y me da penilla dejarlo solo.

-El número de la muñequita rusa de la que te hablé.

¿En serio?

¿Desde cuándo vas con las prostitutas de Rojo?

No me des lecciones de moral.

-Acabo de identificar al administrador de Perfect Lujo.

-Eso me ha dicho Santiago.

-Bernardo Tur, un chavalillo muy joven de 20 años.

-Esta calle está en el polígono.

-Has hecho lo que debías.

Ya tenemos noticias sobre los falsificadores.

Tenemos una dirección del taller.

Necesito una orden del juez para entrar con todo.

Ahora mismo la pongo en marcha.

He visto una foto comprometedora en el teléfono de Mario.

Se hizo 10 días antes de la muerte de Leopoldo.

Aparecen dos cajas de medicamentos,

una es de las pastillas adelgazantes de Lucía,

la otra, de las pastillas del corazón de Leopoldo.

Un poco sospechoso.

Y unos segundos después de hacer esta foto,

se la envió a su mujer y la llamó.

-Cometí la barbaridad más grande que un hombre puede cometer,

quitarle la vida a quien te la ha dado.

Ana no tiene nada que ver.

Me tienes usted que creer.

Yo fui quien cambió las pastillas.

(Música emocionante)

-¿Qué tal?

-Muy bien.

-Me ha dicho Miralles que puedo volver a la UIT.

-Muy bien. Perdona, estaba terminando de programar

un rastreador de IP, a ver si doy con un pederasta.

-Esos casos son muy desagradables.

-Sí. He desencriptado varios archivos

que ha subido a la "deep web" y nada, no hay metadatos.

(CORTADA) -Ya.

-¿Te acuerdas del método que te enseñé?

-¿El método?

-De desencriptación.

¿Te pasa algo?

-Sí, lo siento.

Me cuesta trabajar contigo después de la conversación de antes.

-Vamos a ver, Paula,

ante todo somos policías, muy buenos policías.

Tú tienes mucho futuro aquí.

-¿De verdad piensas eso?

-Aprendes rápido, sabes escuchar, sabes trabajar en equipo...

Ya sé que te gusta la calle,

pero aquí has tenido buenas ideas.

-Lo que me has enseñado tú.

-Para mí es un lujo tenerte aquí.

-Con un poco de cabeza fría y madurez,

nuestros problemas pueden quedar de puertas para afuera.

-Pues sí, tienes razón.

Somos un binomio y eso es lo que importa.

-Además, te entiendo. Yo tuve un lío con una compañera: Espe.

Y no es fácil compaginar.

¿Nos ponemos con esto? -Venga.

¿Me pasas el código para seguir desencriptando?

-Aunque te advierto que no son archivos agradables.

-Ya me imagino.

(Tecleo rápido)

(ROJO) -¿Quieres una copa?

-¿A estas horas?

-Es la hora del vermú.

-No, gracias.

-No me hagas el feo, anda.

-Bueno.

-¿Qué pasa?

-Vanesa ha pasado los trámites. La operaremos la semana que viene.

-Muy bien.

-Hay que esperar la confirmación de los análisis,

y, por supuesto, la operará Mateo.

-No esperaba menos.

¿Qué más? -Nada más, solo eso.

-¿Has venido solo para decirme eso?

-Querías que operáramos a tus chicas cuanto antes.

Te lo habría dicho por teléfono, pero no conviene.

-Ya.

-¿Ya qué?

-Lo que quieres es estar con otra chica.

El nuevo Andrés Coll está preparado para otro asalto, ¿eh?

Dime una cosa:

¿quieres a la misma o eres de los que quieren variedad?

-No, no quiero nada de eso.

Solo quería decirte personalmente lo de Vanesa. Pura cortesía.

-Venga, ya, habla claro.

¿O solo te vienes arriba con cuatro copas en el cuerpo?

-Mira, mejor me voy.

-Andrés, somos socios. Si quieres te lo dejo gratis,

pero no des vueltas. Conmigo habla claro.

-Gracias por la copa.

-¿En serio, prefieres irte así con el calentón

que hablar claro?

-Que no quiero estar con ninguna de tus prostitutas.

Pero ¿qué pasa hoy, que todo el mundo

se empeña en saber lo que quiero mejor que yo?

-Qué bueno está esto.

¿Me puedes poner otra?

-Te puedo poner otra, pero tengo más cosas.

Ya llevas tres.

-Venga, ¿tienes algo dulce?

-Tengo una tarta de Santiago casera.

-Venga, una de esas.

Si lo llego a saber, me mudo antes a este barrio.

-¿Haciendo cuentas?

-Sí, calculando el IVA trimestral.

Me ha pillado el toro. Hoy hasta las tantas sin dormir.

-No es tan difícil declarar el IVA.

-Lo difícil es que lo dejo para el último momento

y los que me hacen las facturas no desglosan el IVA.

-Javier, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Gemma, ¿qué hay?

María, ¿me pones un botellín?

-Claro que sí, rey.

-¿Hostelería es el 10%? -Sí.

-No debería ser complicado. -Lo complicado no es sacar el IVA,

sino deducirlo de un total.

-A ver.

Mira: este, por ejemplo, sería:

71,52.

24...

24,36.

¿No apuntas?

-¿El qué?

-La cuota del IVA.

Si no quieres, no te ayudo.

No me quiero yo entrometer.

-¿Estás de coña? ¿Lo haces de cabeza?

-Sí.

Mira, el primero sería: 71,52.

Compruébalo, si quieres.

-71,52.

¿Eres un genio de las matemáticas?

-No diría yo tanto. Estoy en primero de carrera.

-Eres una máquina. ¿Cómo te llamas? -Nico. Encantado.

-Yo soy María.

Pues, si me ayudas, estás invitado a todo lo que te has tomado,

al postre y lo que quieras. -Trato hecho.

-Si me pasas la mitad de las facturas,

me saco también la cerveza gratis.

-¿Qué pasa, que la única inútil soy yo?

-No, tú de inútil no tienes nada, María.

Para llevar un negocio hay que tener buena cabeza y echar muchas cuentas.

-Bueno...

Si te parece, me meto a la cocina y te dejo con esto.

-Está hecho.

¿Matemático? -¡No! No, matemático no.

Empresario. Un simple empresario del barrio.

Un día me cansé de que los contables y los asesores me la jugaran,

y empecé a llevarme mis propias cuentas.

A fuerza de calcular terminas haciéndolo de cabeza.

-Cuando le coges el gusto es como la música.

-Bueno, dicen que la música es eso, pura matemática.

Soy Fernando Quintero.

-Nico. -Sí, eso he escuchado.

Estás estudiando Matemáticas, ¿no?

-Sí, estoy en primero de carrera.

-Mi padre decía que esa era la carrera que había que estudiar

para ganar dinero en la vida.

Apenas si tenía estudios, pero tenía muy buena cabeza.

-¿A qué se dedicaba tu padre?

-Transportista, como mi abuelo. Viene de familia.

Se pasó la vida obsesionado

por aprovechar al máximo la caja del camión.

-Lo del cubicaje es un mundo.

En algunas empresas hay ingenieros que se dedican solo

a fabricar diseños más pequeños para reducir cubicaje.

-Lo sé, lo sé.

Ya te he dicho que lo del transporte viene de familia.

Yo también era transportista. Tuve una empresa.

Pero ahora me dedico a otra cosa, soy empresario hostelero.

Tengo un local de copas nocturnos, el Moonlight.

No sé si te suena.

-Sí, me suena. ¿Tiene billar?

-Eso es. ¿Sabes jugar?

-A ver, que el billar no es un juego, es una ciencia.

-Me gusta mucho escuchar eso.

Cuando quieras, echamos una partida.

-Venga, hecho.

-¡Eh! ¿Todavía por aquí?

Pensé que salías hace rato. -En teoría sí,

pero estoy programando unos bots

para dar con un pederasta en la "deep web".

Fíjate, creo que vamos a dar pronto con él.

Total, no tengo a nadie que me espere en casa.

-¡Oh, pobre! Vente a cenar a la mía.

-¿Pobre de qué? No lo decía por darte pena.

-Ya. Pero tengo cena de sobra y me gusta tener invitados.

-A ti igual sí, pero a Lara no sé si le haría mucha gracia.

-¿Por?

-Pues, hombre...

-Ah, lo dices por la cobra que le hiciste.

Yo creo que lo tiene superado. No eres tan rompecorazones.

-Prefiero dejarlo para otro día.

-Muy bien. Pero que sepas que no me engañas.

-¿Eh?

-Que lo de los bots y todo eso me suena a excusa.

Te pasa algo y no quieres irte para no deprimirte.

-No. Lo de los bots es totalmente cierto.

Pregunta a Miralles. Ella me ha dicho...

-Que sí, que me lo creo.

Pero estás de bajón. Si no quieres, no me lo cuentes,

pero ya sabes que aquí tienes una amiga

para lo que necesites cuando lo necesites.

-Oye, Espe...

Te voy a contar una cosa. Pero que quede entre tú y yo.

-Pues claro.

-Pues es Paula, que me tiene "tocao".

-¿Qué pasa con Paula? ¿Os habéis...?

-Que este tiempo que he estado trabajando con ella

he visto que es una chica muy especial.

Y el otro día salimos a tomar algo,

hablamos, nos dimos unos besos...

y nos acostamos.

-Ah, ¿y ahora te arrepientes?

-No, al contrario. Si por mí iría todo a más.

Me gusta y sabes que no soy de meterme de una cama en otra.

Cuando empiezo algo, lo empiezo y voy en serio.

-Ya lo sé. ¿Y es ella la que no quiere ir a más?

-Sí, efectivamente.

Y es raro, porque la noche fue increíble.

Lo pasamos genial, nos reímos un montón

y, a mitad de la noche, se levanta y se va.

-Tendría que madrugar, entraría pronto. No te rayes.

-A eso no le di importancia,

pero es que luego he propuesto planes

y para todos ha sido una negativa.

-¿Y le has preguntado qué le pasa?

-Sí. Y me dice que nada,

que se lleva genial conmigo, que le caigo muy bien,

pero que no quiere nada.

-A mí no me parece tan raro.

Yo sé que tú vas siempre así en plan en serio.

Pero es que Paula es joven.

A lo mejor quiere disfrutar la vida sin compromisos.

-Eso podría entenderlo, pero el motivo no es ese.

Es que ha tenido una historia con un compañero.

Y que ha sufrido un montón

y le ha afectado en el trabajo.

-Ya, ya, ya. Se me había olvidado, Toni.

-Pero ahí no acaba la historia. Es que al rato

se planta en mi despacho

y dice que Miralles la ha vuelto a destinar conmigo.

-Eso sí que es un mal trago.

-Nada, he hecho como que soy superfuerte,

que no me pasa nada y no me afecta, y le he dicho

que vamos a ser profesionales y que no afecte al trabajo.

Pero, vamos, que me va a costar.

-¿Tanto te gusta?

-Pues sí, sí.

Es una chica muy especial.

Sé que solo ha sido una noche, vale.

-A ver, Karim, no hay muchos tíos que acepten una derrota

con tanta deportividad,

y eso, al final, las tías lo sabemos valorar.

-Ojalá. A ver si cambia un poquito la situación.

De verdad, gracias por aguantarme la chapa.

-¡Pero si he sido yo la que te ha tirado la lengua!

-Pero me gusta hablar contigo y me ayuda.

-¡Pues vente a cenar a casa!

-Que no, ir a casa no. Además, no tengo el cuerpo.

-¡Bueno!

Pues, hale, mucho ánimo, bonito.

-Muchísimas gracias a todos. Gracias.

-Gracias a todos.

Estamos viendo que lo estáis pasando estupendamente,

escuchando cantar a nuestra querida amiga Sara.

Va a descansar para relajar sus cuerdas vocales

y así podéis refrescar vosotros vuestras gargantas.

Os esperamos en la barra. En 15 minutos estamos de vuelta.

¿De acuerdo? ¡Gracias!

Me ha llamado la atención...

¿Quién es ese tipo? ¿Lo conoces? -No, ni idea.

Me ha dicho que iba a hablar con él.

-Me han ofrecido trabajar en un crucero.

-¡Vaya!

-¿Cantando? -Sí.

-¿En serio?

Hugo Hernández, Great World Luxury Cruceros:

-Es una empresa mexicana

que organiza cruceros de lujo por el mundo.

Me ha ofrecido un contrato de 6 meses, 5 noches por semana.

-Eso puede ser una buena cantidad de dinero, ¿no?

-Eso parece.

-¿Y tú qué le has dicho?

-¿Tú qué crees?

-Le he dicho que no, que no me interesaba.

-¿En serio le has dicho eso?

-Claro. Seis meses metida en un barco,

lejos de mi familia,

lejos de este chico tan guapo...

Además, en esos sitios no te escuchan cantar.

-Perdona. ¿Fernando me echas un cable?

-Sí, claro. -¿Queréis que os ayude?

-No, mujer. Hoy solo has venido a cantar.

Cuando estés lista para volver, me avisas.

-Vale.

-¿Pensabas que podría decir que sí?

-Sí. Te hubiera apoyado igual.

En todo.

-La verdad es que estoy muy a gusto así.

Y lo que menos necesito es desaparecer seis meses.

Total, ¿para qué?

¿Para ganar un poco más de dinero?

Ya tengo lo que necesito.

-Qué bonita eres.

(Claxon)

-Buenas noches, Rojo. -¿Qué? ¿Cómo ha ido?

-No tengo muy buenas noticias.

-¿Qué ha pasado?

-No he conseguido las pastillas.

-Sí, no son buenas noticias. Sobre todo, para ti.

¿Qué me vas a contar que te las quitó la policía?

Da igual, porque las vas a pagar de tu bolsillo.

-No ha pasado eso. Ha sido el tal Jacobo,

no me las ha dado. -¿Cómo?

-He preguntado por Jacobo, he dicho que iba de tu parte

y un tiarrón me ha acompañado a su despacho.

-Su primo. No tiene muchas luces.

-Luego ha venido Jacobo a saludarme

y me ha dicho que el precio de las pastillas ha subido.

-¿Cuánto te ha pedido?

-El doble. -Este flipa.

-Dice que las cosas estaban muy complicadas.

-Y más que se le van a complicar.

-También me ha dicho que están incautando cargamentos

que los proveedores tienen que cambiar de ruta

y que han subido el precio.

-Vaya película. -Sí, sé que me estaba mintiendo.

Pero no podía hacer nada.

-Tú has hecho lo que tenías que hacer.

-¿Y tú qué piensas hacer?

-Ese muerto de hambre no me chulea. Pero no te preocupes,

tú ya has cumplido.

-Gracias.

¿Qué? Matemático, ¿no?

-Bueno, digamos que estoy en camino.

-Hay que ser un chico listo para eso.

-No. A ver, tienen que gustarte los números

y a mí me flipan. Son como mi droga.

-¿Y tiene muchas salidas?

-Sí, y está creciendo.

Todo lo que son programaciones, "big data"...

se basa en modelos matemáticos. Es cuestión de saber orientarse.

-Es una espinita que tengo clavada, la de los estudios.

A mi madre le hubiera encantado que fuera universitario.

-Oye, ¿puedo preguntarte...? ¿Tu madre está viva?

-Sí, viva y en plena forma.

-¿Y qué carrera te habría gustado?

-De chaval me gustaba la psicología, por saber qué mueve a la gente.

Ahora lo sé y sin haber estudiado:

el sexo.

-El sexo y el dinero, ¿no? Mira Jacobo.

-También, pero creo que es más la sensación de poder.

Eso es lo que lleva a los hombres a pagar por sexo.

-Puede ser. No lo había pensado.

-Arquitectura también, pero creo que es muy difícil.

-La mitad son matemáticas.

-Va a resultar que todo son matemáticas.

-¡Por fin!

-Espera que cierre la puerta.

-¡Tenía unas ganas de verte!

-Espera un momento.

(RÍE) ¡Un momento! Porfa, ¿podemos hablar?

-Hablamos después, ¿no? -Me apetece hablar ahora.

-Tienes razón.

Debería haber hablado con Mateo y no lo he hecho.

Es que quiero hacer las cosas con tacto y no hemos coincidido.

-¿No le has dicho nada del divorcio?

-No, pero mañana se lo digo. Por favor, no te enfades.

-No, no me enfado.

De hecho...

te diría que al contrario.

-¿Al contrario?

-No, no quería decir eso...

Lo que te quiero decir es que...

(RÍE NERVIOSO)

Siento alivio de que no se lo hayas contado.

-¿Por qué sientes alivio?

-Me estoy explicando fatal. -Sí, te explicas fatal.

Aclárame, porque no te entiendo.

-Que...

Que estos días he tenido tiempo para pensar

y para valorar los pros y los contras de todo esto.

Y simplemente creo que es una decisión muy...

-¿Muy qué?

-Muy drástica.

No, no es esa la palabra. Qué difícil es esto de explicar.

(INSPIRA PROFUNDAMENTE)

Que es una decisión que pondrá mi vida patas arriba.

-Sí, pondrá tu vida patas arriba. ¿Y la mía no?

-Sí, por eso te digo que es una decisión drástica.

Y creo que deberíamos pensar...

Es que no sé cómo decir esto. -Sí, ya lo veo,

yo te puedo ayudar.

Tienes miedo y quieres echarte atrás.

-No, no tengo miedo.

Tengo...

vértigo.

-¿Vértigo? ¡Genial!

¿Vértigo, en plan que te dan mareos

que vas a vomitar de solo pensarlo? -No te rías de mí.

Estoy intentando ser sincero. Si quieres te miento.

-Lo que quiero es que no me vuelvas loca.

¿Qué está pasando, por Dios?

La de escenas que me has montado porque estaba durmiendo

y viviendo con Mateo.

-Perdóname por dudar. Tú has dudado 40 veces.

Intento ser maduro y pensar en las consecuencias.

-¿Qué consecuencias?

Voy a ser yo quien tendrá que dar la cara a mi hija

y decirle: "¿Sabes que tengo una relación con tu exnovio?".

"Llevo meses engañándoos a ti y a tu padre".

"Cuando te decía que dormía en casa de una amiga,

estaba con Toni".

"Cuando Toni decía que estaba enamorado de otra,

era yo, ¡tu madre!".

-Ya sé que lo vas a pasar peor, pero no es una competición.

-Claro que no es una competición, por favor.

¿Que tienes vértigo?

¡Yo tengo pánico! ¡Estoy muerta de miedo!

Pero ¿sabes qué? Que aun así voy a seguir adelante

porque yo te quiero.

Te quiero y me niego a seguir mintiendo a todo el mundo.

-Yo también te quiero, pero... -Pero ¿qué?

Ya no hay peros que valgan.

Si te preocupan más los contras que los pros, apaga y vámonos

-Mi amor, por favor.

-No, no, no. -Lo siento.

-No lo sientas, ya lo tenemos todo claro.

-Vero...

En Segovia he estado pensando

que quiero vivir nuestra relación libremente.

No te puedo obligar a hacerlo,

pero no me obligues a mentir a todos y a mí misma.

-¿Podemos hablar en otro momento?

-Ya nos lo hemos dicho todo.

(VERO CARRASPEA)

-Vero, por favor... -Mira...

a estas alturas sigues sintiendo miedo.

Así que te dejo tranquilo y vives tu vida.

-¿Cómo que me dejas tranquilo? ¡Vero, por favor!

¡Vero!

(Portazo)

(Música dramática)

(RESOPLA)

-¿Qué tal con Karim en la UIT?

-Mejor de lo que esperaba.

Y me he dado cuenta de que no soy tan negada

para la informática. (AMBAS RÍEN)

-Y digo yo... que si Karim es tan fantástico,

¿por qué no quieres salir con él?

Acaba de llegar una denuncia que, si no es una falsa alarma,

puede ser el caso más sonado del año.

¿Qué ha pasado?

¿Te acuerdas de Rubén Martos?

De hace cuatro o cinco años, ¿no?

Sí, un chaval que se convirtió al islam,

aunque su familia no tenía relación con el mundo musulmán.

Su aventura duró poco menos de tres años,

hasta que, supuestamente, murió en combate.

¿Por qué hablamos de ese chico ahora?

Porque es posible que no haya muerto.

Un vecino lo ha reconocido.

Creo que el denunciante es de fiar.

No creo que quiera notoriedad ni nada por el estilo.

Ha reafirmado todo el tiempo lo que le dijo a Lara.

-¿Y sabes si ha hablado con él?

-No. Lo siguió así como si nada,

porque no quiere tener nada que ver con esa familia

tras lo ocurrido.

-Lo siguió hasta el mercado. -Sí.

Y allí vio que él estaba de reponedor

en uno de los puestos más importantes.

-En la UIT se necesita mucha paciencia.

Somos como cazadores agazapados esperando.

-¿Y si no funciona?

-No, va a funcionar.

Lo difícil era meterlo en el foro y lo has hecho.

-Necesito que me hagas otro pequeño trabajo.

-¿Te estás riendo de mí?

-Un imbécil quiere cobrarme el doble de lo que acordamos.

Y seguro que una visita tuya le hará cambiar de opinión.

-Cuando te dije de ir a tomar algo al bar de "jazz",

me dijiste que no me querías ver fuera de aquí,

y hoy me invitas a tomar algo.

Entiendo que no quieras tener una relación,

pero no juegues conmigo.

¿Recuerdas que te dije que estaba muy rara a mi vuelta?

Pues sigue igual. ¿Tú has hablado con ella?

¿Sabes si ha pasado algo?

Estaba preocupada por ti, como todos.

Algo le pasa.

-Si te apetece quedar conmigo, avísame antes

por si puedo y quiero.

-¿Se ha pensado lo del divorcio?

-No, estaba dispuesta a divorciarse por mí,

pero, como me ha visto, dudar... -¿Se ha enfadado?

-¿A ti qué te parece?

Me he comportado como un cobarde, y todo por ti,

que me has comido la oreja.

-¿Te he dicho alguna mentira? -Quien se juega algo es ella.

-Y tú también. -No, compares, hombre.

-A mí el que me preocupa eres tú. Y es lo mejor que te podía pasar.

-Mateo se está convirtiendo en un verdadero peligro.

-Ayer lo vi perfectamente. Mejor que nunca.

-El problema es de puertas para dentro.

No para de darle vueltas al tema de Malena.

-¿Te lo ha dicho él?

-¡No me habla de otra cosa!

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Servir y proteger - Capítulo 736 (Parte 2)

29 abr 2020

Paty cuenta a Carmen que Rojo es un proxeneta. Andrés cada día soporta menos a Mateo y la tensión aumenta entre ellos. Toni admite a Verónica que, ahora que se aproxima el momento, siente miedo de que su relación sea pública. Ella se enfada y adopta una decisión drástica.

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