www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5548472
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 726 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

-En cuanto vuelva de Barcelona, se lo voy a pedir.

-¿El que? -El divorcio.

Está decidido, Toni.

Llevo...

Llevo meses sufriendo, preocupándome por él...

Total, por una mentira.

Me ha hecho creer que estaba hundido por el tema de la clínica

y al final era un lío de faldas.

(SUSPIRA AFLIGIDA) Me toca pasar página.

-Y esa nueva página soy yo.

-Sí.

Además...

Me das mucha energía para tomar esta decisión.

-Yo solo espero que ahora no te haga el lío, como siempre.

-No, no me va a volver a engañar.

Ahora estoy en otro punto.

-¿Y en qué punto estás?

-Hoy Andrés me ha recordado cómo era yo de jovencita.

Era luchadora, comprometida, con ganas de cambiar el mundo.

-Yo te veo así todavía. -Me he vuelto así ahora.

Creo que Distrito Sur ha tenido algo que ver.

-Distrito Sur...

O alguna persona de Distrito Sur en concreto, ¿no?

-Tú.

Me parece, no sé...

Me parece increíble tomar esta decisión ahora.

(SUSPIRA) -Ya ves.

Sé que será difícil, pero estaré contigo todo el rato.

-Solo me preocupa una cosa.

Habrá mucha gente que no lo va a entender.

-Pues que le den a esa gente.

Te has pasado la vida pensando en los demás.

Ahora te toca pensar en ti.

-Tengo que volver al trabajo.

-Escucha, ¿nos vemos esta noche? Había pensado un plan.

-¿Cuál? -Irnos a un sitio normal,

con gente normal a parecer una pareja normal.

Lejos, donde no nos conozcan.

-Tampoco hace falta proclamarlo a los cuatro vientos.

-Anda, dime que sí.

Dime que sí.

-He quedado con Andrés para cenar.

-¿A cenar con Andrés? ¿Para qué?

(RESOPLA) -No sé, lleva tiempo insistiéndome.

-Pues ya ves, le dices que no puedes.

-¿Qué le digo? -Le pones una excusa cualquiera.

Hay que aprovechar que no está Mateo.

Y que no tengo turno de noche.

-Voy a llamarle. -¿Sí?

(Móvil)

-Hola, Andrés. -Verónica, qué gusto oírte.

-Quería comentarte una cosa de esta noche.

-Yo también estoy ilusionado por nuestra cena.

Te va a encantar el restaurante

-Lo siento, pero no voy a poder ir.

-¿Por qué? -Porque tengo un tema urgente y...

Y me quedaré un rato más en el centro cívico.

-Si ya habíamos quedado...

-¿No lo podemos dejar para mañana? Me encantaría ir a este restaurante.

-¿No puedes trasladar ese compromiso a mañana?

-No, no puedo.

-¿Qué tienes que hacer? -Está bien.

A ver, se trata de un chico joven, inmigrante, que no tiene...

No tiene papeles y tengo que...

Tengo que solucionar este tema para mañana porque es urgente.

-No hace falta que me des detalles. Déjalo, da igual.

No pasa nada.

-Gracias por ser tan comprensivo.

-Tampoco creo que me guarden la reserva para mañana.

-Lo cambiamos por otro restaurante.

Te tengo que dejar, que voy a trabajar.

Hasta ahora, Andrés.

¿Y cómo está Espe?

La he visto esta mañana antes de venir a trabajar

y no había pegado ojo porque aún no sabe qué hacer.

Vaya. Yo esperaba que se encontrara mejor.

Tomar una decisión así tiene que ser difícil.

Yo creo que sería mejor que volviese a trabajar, ¿no crees?

Es posible. Además, aquí...

Como jefe de la UFAM es casi imprescindible,

pero cuando vuelva debe estar al cien por cien.

Ya, eso sí. Anda, mira.

¿Estos quiénes son? ¿Nuestros carteristas?

Los mismísimos.

Los hemos pillado "in fraganti"

en el garaje de la casa del papá de uno de ellos.

-Allí tenían el taller para tunear los monopatines

y guardar el botín de lo que se robaba.

-Hemos encontrado dinero, tarjetas de crédito, médicas...

-Dentro de las carteras de las que no se habían desecho aún.

¿Dónde están los otros dos de la banda?

Vienen de camino en un Ka con Garrido.

-Aquí tienes al líder de la banda.

Nicolás Ferrer Carrasco, alias Neo.

Ah, ¿sí? Muy bien.

Tomadles declaración cuanto antes e interrogadles a los dos.

Porque tengo a jefatura encima de mí toda la mañana.

Quieren que resolvamos el caso cuanto antes,

porque le han robado el monedero a una consejera de la comunidad.

¡Compañero!

Llévate a estos dos pajaritos al rincón de pensar,

que se han portado mal.

Ahora vienen sus otros dos compañeros. Venga.

-¿Qué han hecho estos angelitos? -De eso nada,

que tienen todo el barrio patas arriba

de los robos que han cometido en monopatín. Tómales huellas.

-Cómo evolucionan los chorizos, hasta en monopatín. Venga, anda.

-Si queréis, puedo empezar a abrir diligencias ya.

Sí. Gracias, Lara.

Si te parece, puedes seguir mirando las carteras.

Tienen la documentación, igual localizas a los dueños.

-Vale. A ver si ves la de la consejera.

Me voy a mi despacho, que no recuerdo cómo se llama.

-Yo te ayudo. Buen trabajo, chicos.

-Habría que felicitar a Púas.

Si no es por él, esta investigación hubiera costado mucho más.

Yo nunca me hubiera imaginado que el Púas nos iba a ayudar

a detener a otros delincuentes.

Es el Púas. Le han dado una paliza, le han robado la cartera...

Normal que nos dé datos.

Creo que este es el comienzo de una gran amistad,

como decía la película.

¿Con quién? ¿Conmigo? Sí, claro.

Dale las gracias cuando vayas a verlo.

¿Quién te ha dicho que voy a verlo?

-Hola, hijo.

-Mamá, ¿qué haces aquí? -¿Has cenado?

-No. ¿Qué hora es?

-Tarde. Habías quedado en venir a cenar a casa y no has venido.

-Lo siento, tengo lío en el trabajo.

-Siempre con los líos del trabajo.

Eso te pasa a ti, que solo piensas en los líos del trabajo.

Por eso no tienes mujer, ni familia, ni nada.

Eso no puede ser, Ramón. Tienes que cuidarte un poquito

y alimentarte bien.

Mira, verás.

Mira qué albóndigas tan ricas te he preparado para cenar.

Y ensaladilla rusa también, con mayonesa.

Hecha por mí, no de bote. Ahí está.

-¿Por qué no lo has dejado para mañana?

-Ni hablar. Venga, vamos, a cenar ahora mismo.

-Ahora no puedo.

-Me estoy empezando a enfadar. -¿Por qué?

-Porque lo que pensaba en la residencia es lo que pasa.

Por eso me fui.

Estoy preocupada, hijo. Necesitas a alguien que te cuide.

(ENFADADO) -Mamá, no te vas a pegar a mí como una lapa.

-Por favor, háblame con un poquito de respeto.

-Lo siento, me pillas con mucho lío. Si me hubieras avisado...

-¿Cómo te voy a avisar? Si habías quedado tú en ir a cenar.

¿Por qué no has venido?

Por estar aquí en tu leonera y pensando solo en los negocios.

¿Así cómo vas a encontrar novia? -No quiero novia, no la necesito.

Déjame en paz, por favor.

-No lo voy a hacer, porque para eso soy tu madre.

No, si al final, tendrá razón la delgadita del bar.

-¿Paty?

¿Qué pasa con ella?

-Dice que eres un borde. Y tiene razón.

-Es lo que me hacía falta, que os hagáis amigas.

Por mucho que estés a la greña con ella,

sé que en el fondo esa Paty te hace tilín.

-Vale, me comeré las albóndigas y hasta la ensaladilla,

pero no me des más la brasa con Paty.

-De acuerdo, no te daré la brasa.

Voy a buscar unos platitos para que cenes.

¿Te parece buen? Pues, hala, guapo.

Vengo enseguida. -Contigo no hay quien pueda.

(Llaman a la puerta)

-Servicio de catering para el señor Púas.

-¿Qué hay, Elías? ¿Qué traes ahí que huele tan bien?

-Una tortilla que ha hecho María, a ver si te recuperas del todo.

Con su cubertería y todo.

-Colega, esto sí que es un regalo, y no unas flores.

-Pues casi te traigo unas rosas.

-¿A qué debo este honor?

-Pues que nos has ayudado a trincar a la banda del monopatín.

-Para ser unos niñatos, me han dejado para el arrastre.

Aunque te voy a decir una cosa:

-Harán una carrera de bajos fondos. -¿Por qué?

-Porque si quieres ser carterista, lo primero que debes aprender

es a deshacerte de la documentación y de la cartera,

y te quedas con el líquido.

-Creo que lo iban a hacer, pero como son unos pelusos,

los hemos trincado a tiempo.

-¿Dónde están ahora? -En el calabozo.

Les vamos a meter un puro por todos los robos que llevan.

-Y por la paliza que me dieron. -Por descontado.

Te llegará una citación y tendrás que ir a declarar.

Lo repetiré todo de cabo a rabo delante de su señoría.

Y luego, me marcharé por piernas. No vaya a ser que como me conocen,

se confundan y me vuelvan a meter en la trena.

-Eso ya es vicio. Tú pórtate bien y ya verás como todo va bien.

¿Te mandan ya a casa los médicos?

Estoy como loco por marcharme, ya no aguanto más encerrado.

Pero déjate de tanta cháchara

y vamos a hincarle el diente a la tortilla.

(Llaman a la puerta)

-Aquí está el doctor. -Buenas noches.

Les dejo. -Elías, no te marches.

Eres como de la familia.

-Vamos a ver.

(DOCTOR ASIENTE)

Camine.

-Vamos a ver.

Ahora. -Vamos.

-Muy bien. -¿Sigo?

-Sí. -Vale.

-Bueno, a ver... (DOCTOR ASIENTE)

Eso es, venga.

Ahí estamos.

-Perfecto.

-Trae para acá. Trae para acá ahora mismo.

-Joder... (SUSURRA) -¡Venga, coño!

Doctor, disculpe.

Creo que se le ha caído la cartera. -Gracias.

-Bueno, mañana tendrá el alta.

-Muchas gracias, doctor.

-Hasta luego.

¿Qué te pasa en la cabeza?

¿Cómo le robas la cartera al doctor?

-No he podido evitarlo. Ha sido un reflejo muscular.

-Un reflejo... A ver si me va a dar otro a mí.

-Ha sido verla ahí y mi brazo ha reaccionado solo.

Antes de que pudiera pensar, ya la tenía en el bolsillo.

-Es la peor excusa que me has dado. ¿A que me llevo la tortilla?

(CHISTA) -Ni se te ocurra.

¿Me traes una tortilla de La Parra, me la enseñas a la cara

y ahora dices que te la llevas? ¿Eres un sádico?

-Un poco. Pórtate bien con la gente del hospital

que te están cuidando como un niño.

-Te prometo que mientras esté aquí me portaré mejor que el Niño Jesús.

Pero cómete la tortilla conmigo.

La tortilla de la paz.

-Venga, jefe indio, vale.

Cuando salga de aquí no te voy a quitar ojo.

-¿Tanto me quieres? -Fíjate si te quiero.

Eso son celos. Te voy a seguir a todos lados.

-¿Y el anillo, pa cuándo? Ah, tú estás casado.

(RÍE) Estás casado.

-Hola, cariño. -Diana.

¿Qué tal estás?

(RÍE)

Perdona que haya llegado tan tarde, se me ha alargado una reunión.

Empiezo a estar harta de que en esta profesión

tengamos que estar siempre disponibles para los clientes.

Algunos trabajan todo el día

y hacen que veamos sus casas a horas indecentes.

-Indecentes, vaya. -En fin.

Es el peaje que tenemos que pagar las diseñadoras de interiores.

Me duelen tanto los pies...

-¿Has podido resolver el asunto de ese trabajo que tenías pendiente

con el proveedor de telas que te ha llamado esta mañana?

-¿Quién?

-Esta mañana, en la habitación del hotel,

te llamaron al teléfono y cuando te lo fui a acercar,

me pareció ver que era un tal Isidro Troncoso.

Dijiste que era un proveedor de telas

y que tenías que resolver algo con él.

¿Se llamaba así, no? -Sí. ¿Por?

-No, por nada.

Solo que me llamó la atención.

Después, me quedé así pensando, porque me sonaba el nombre.

Resulta que yo tengo un gran amigo que se llama exactamente igual,

que solía venir a las timbas de póker

que organizaba con los empresarios de la zona hace tiempo.

-No es extraño que conozcamos a personas con el mismo nombre.

-No. No es nada extraño.

Ni tienen por qué ser la misma persona.

El Isidro que tú conoces es un proveedor de telas

y el que yo conozco se dedica a vender jamones

y productos cárnicos.

-Lo que yo he dicho. Otra persona.

-Sí, otra persona.

Lo que pasa es que, de buenas a primeras,

como me he acordado de él y hacía tiempo que no charlábamos,

que no sabía nada de su vida, me ha dado por llamarlo

para ver si podíamos quedar y charlar un rato.

Y ha estado aquí. Nos hemos estado tomando algo.

¿Quieres tomar algo? -Ahora no, gracias.

Yo sí que me voy a tomar algo. Creo que me va a hacer falta.

-¿Por qué no nos vamos?

-Espera, tranquila.

Me apetece tomarme una última copa antes de cerrar.

Ahora nos iremos.

Isidro ha estado aquí

y hemos estado charlando, nos hemos puesto al día y muy bien.

Después le he estado preguntando,

si te conocía de algo, y me ha dicho que sí.

(Música de tensión)

Me ha dicho que si te ha llamado

no ha sido precisamente por ningún asunto de telas

ni porque haya cambiado de negocio. Se sigue dedicando a lo mismo.

Mírame, Diana.

Eres madama.

-Es cierto.

Soy madama.

Tengo una agencia de escorts que trabaja para varios países.

con una clientela de alto nivel.

-Por eso tantos viajes a Marbella y a Dubái.

(Música emotiva)

-Diana...

¿Por qué me has engañado de esta forma?

-Para protegerme, supongo.

Si me hubiera presentado contándote la verdad,

lo nuestro ni habría empezado.

Lo que ha pasado entre nosotros no estaba en mis planes.

Pero creo que debes saber

que no me avergüenzo de lo que hago.

-A mí sí me avergüenza.

Porque sabes perfectamente lo que yo opino de tu profesión.

¿O no me escuchaste hablar sobre Rojo en la plaza?

-No me compares con él, por favor. ¿Por qué no?

Os dedicáis a lo mismo, ¿no?

-Podría justificarme de muchas maneras.

Pero no lo haré. -Lo sé.

Por eso, también sé lo que yo quiero.

Quiero que te largues de aquí, porque no quiero verte nunca más.

-Siento infinitamente que haya tenido que pasar así.

-Más lo siento yo, créeme. No te puedes hacer una idea.

(SUSPIRA TRISTE)

-Adiós. -Adiós, Diana.

-Vamos tarde, ¿o qué?

-Falta media hora para que empiece la peli.

-¿Has escogido película? -Sí, ¿y tú?

(Móvil)

-Espera un segundo. Es Andrés.

Dime, Andrés. -Hola, Verónica.

¿Has acabado de trabajar?

No, me queda todavía bastante, dos horas como mínimo.

No terminaré hasta las once o algo así.

-Te voy a llevar comida del mejor japonés de Madrid.

-A insistente no te gana nadie. -Si la montaña no va a Mahoma...

Mahoma tendrá que ir a la montaña. Estoy ahí en un rato.

-Gracias, pero ya me he comido un bocadillo y voy servida.

Lo que tengo es ganas de llegar a casa y descansar.

(ANDRÉS SUSPIRA) -Vale, lo entiendo.

Pero deberías cuidarte más. Con este ritmo, acabarás enferma.

-No te preocupes. Cenamos otro día, lo dicho, ¿vale?

Chao. Hasta ahora, Andrés.

-Toni... -¿Qué?

-Aquí no. -¿No habíamos dicho

que podíamos hacer lo que quisiéramos

cuando quisiéramos y donde quisiéramos?

-Pero no en el centro cívico, parece La Rambla de Barcelona.

-¿Pero si no hay nadie? ¿Qué estás diciendo?

-¿Qué película vamos a ver? -¿Te molan las de miedo?

-Me molan más las románticas.

-Perfecto. He escogido una de zombis que se enamoran.

Amor y terror a partes iguales.

-No sé si dos esqueletos haciendo el amor...

(RÍE) -¿Dos esqueletos? Un zombi no es un esqueleto.

-Bueno, ya.

-Me parece que voy a tener que explicarte muchas cosas a ti.

-Ya sé lo que es un zombi.

(Música de suspense)

-No puedo salir cada noche

y decirle que me voy con mis compis de universidad.

-Nos inventamos una excusa.

-La excusa puede servir para un día.

No sé si hoy va a colar.

-No ha dormido en casa. La cama está sin deshacer.

A ver si tengo algún mensaje en el móvil.

-¿Lo hace a menudo? No venir a dormir a casa.

Mira.

(SORPRENDIDA) -Hola.

-Hola, mamá.

-En el Registro Civil me han aconsejado

que pregunte en el hospital donde nací.

-Es una buena vía para empezar.

-Quizá mirando quién ingresó en esa época

en los días en los que nací

pueda conocer la verdadera identidad de mi madre.

-¿Y cuándo vas a ir? -Hoy mismo.

-¿Cuándo vuelve Mateo? -La semana que viene.

-Daos prisa, porque detrás de Vanesa vienen otras tres chicas.

-Rojo, esta clínica no trabaja en exclusiva contigo.

-Uy, uy... -¡Cuidado!

-¡Cuidado, que te quemas! ¡Te vas a quemar, hijo, por favor!

-Esto no puede seguir así.

Necesitas a alguien que te ayude.

-A lo mejor tienes razón, sí.

Pero te digo una cosa: tiene que ser alguien

de mucha confianza.

Yo ya conozco a esa persona.

(SORPRENDIDO) Mercedes, menuda sorpresa.

Hola, Emilio. ¿Qué tal?

¿Cómo que te ha dado por volver?

Bueno, fin de ciclo.

-Ten cuidado por donde vas, Rojo,

porque no vas por buen camino. -Diana.

Es un nombre precioso, tiene mucha clase.

¿Ha terminado ya de decorar tus interiores?

Me gustaría contratar sus servicios.

¿Te vas a Distrito Dos para estar más lejos de Emilio?

Claudia, Emilio no tiene nada que ver en esto.

Ah. ¿Y por qué me lo dices sin mirarme a los ojos?

(RÍE) Eres tremenda interrogando.

Pero no tiene nada que ver con lo que crees.

Pues amplíamelo, por favor.

¿Me voy o tienes algo más que ofrecerme?

-Protección.

-¿Qué?

-Que te ofrezco protección.

-¿Protección frente a quién? -¿Qué va a ser del señor Torrecilla?

Aparte de ser uno de los empresarios más importantes del IBEX 35

parece ser que dejó la cara de tu Abigail

hecha un cromo.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 726 (Parte 2)

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 726 (Parte 2)

30 mar 2020

Quintero ve una misteriosa llamada de Diana y comienza a investigar a qué se dedica realmente. Andrés insiste en quedar a cenar con Verónica. La decisión de la mujer acarreará consecuencias inesperadas.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 726 (Parte 2)" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 726 (Parte 2)"
Clips

Los últimos 2.280 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios