www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5547162
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 726 (Parte 1) - ver ahora
Transcripción completa

Ese balneario te sentará de maravilla.

He estado hablando con Andrés.

Él piensa que debería irme unos días lejos de aquí,

para olvidarme de todo lo que ha pasado.

Anda, vete.

Si no, la que se pondrá nerviosa seré yo. No pierdas el tren.

Parece que estás deseando que me vaya.

Imagínate que mi madre biológica existe,

que está viva,

y que, como la engañaron, no sabe que existo.

-Podrías hablarle de a lo que te dedicas.

-Todos los días dando caña...

-Es que me da mucha rabia ver cómo la tienes así de engañada.

El día que se entere, le va a dar un patatús que...

-Por eso no quiero que le digas nada.

-Ni está siendo investigado, ni es culpable de nada.

¿Por qué estás tan preocupada?

-Porque no lo veo bien. Ha pasado el peor bache de su vida.

-¿Sabes la sensación que me da?

Que no te apetece cambiar nada.

-Por fin te encuentro. ¿Dónde te has metido?

-Hola, Andrés. ¿Me estabas buscando?

-Sí, he venido antes a buscarte y nadie sabía decirme dónde estabas.

-Esta mañana he estado en el ayuntamiento con Miguel

pidiendo una ayuda que nos habían denegado.

-No habéis vuelto para insistir. Dad un poco la turra a ver si...

-No, para qué. Te digo que fue tiempo perdido.

-Así que no habéis vuelto a ir al ayuntamiento.

-No. De hecho, habíamos decidido dejar pasar un poco el tiempo.

-Necesito tener una relación de verdad.

-No entraba en mis planes una relación seria.

Tú lo sabes.

Creo que ha llegado el momento de que me dé una oportunidad

y no conozco a ningún hombre mejor que tú

para iniciar una relación de verdad.

(Música emocionante)

Hola. -Hola.

Llevo un rato largo mirándote

y pensando en la suerte tan grande que tengo de estar aquí

junto a una mujer tan bella como tú. (RÍE)

Me gustaría despertarme así todos los días.

(SUSPIRA)

¿Todos los días? (ASIENTE)

-Todos los días se puede convertir en habitual.

Lo habitual, a veces, se convierte en rutina.

-Yo creo que lo habitual y la rutina

también puede llegar a ser algo maravilloso.

¿No?

A mí me gustaría que lo fuera.

Ayer me dijiste que estarías dispuesta

a tener una relación conmigo, un compromiso.

¿Sigues pensando lo mismo? -Sí.

Claro que sí.

Empiezo a estar muy cansada de estar de aquí para allá.

Siempre sola,

sin tener una relación medianamente estable.

Viviendo solo para el trabajo.

-El trabajo no lo es todo.

-No.

No lo es.

Pero yo hace mucho tiempo que vivo solo para él.

-Yo hace muchos años que aprendí una cosa:

que el dinero no es lo más importante.

-Puedo cambiar...

Si tú me ayudas.

-Lo haré.

Estoy dispuesto a ayudarte.

Pero con una condición: (DIANA SUSPIRA)

También te tienes que dejar ayudar.

Anoche estuve a punto de romper contigo.

-Sí. Lo dejaste muy claro.

-Verás, Diana, yo...

Yo ya soy mayor. (RÍE)

Y no estoy para tener aventuras o relaciones a cuentagotas.

Ahora nos vemos, ahora no, ahora sí, ahora...

En fin...

Yo necesito algo más estable, quiero estar cerca de ti

y que tú sientas que también estoy cerca,

quiero que los dos seamos uno.

-Eso es casi una declaración.

O no sé, pero...

Te prometo que a partir de ahora voy a estar más cerca de ti.

(SUSPIRA) Yo también necesito más momentos como estos.

A la próxima que podamos, nos vamos a Oporto.

-Espero que sea pronto.

-Estoy deseando navegar por el Duero,

tomarme un buen vino contigo, subirme al teleférico...

Todo lo que has explicado.

-Te dije que es una ciudad maravillosa.

Te va a encantar.

-La próxima vez que vaya a Marbella, o a cualquier otro sitio,

haré todo lo posible para que vengas conmigo.

-Estupendo.

Si apareces por una ciudad como Dubái, por ejemplo,

será una maravilla acompañarte. (RÍE)

Me gustaría mucho conocerla, tiene que ser impresionante.

-Lo es. Mucho.

Todo lo que te imagines se quedará corto.

Se respira poder. El poder que da el dinero.

-¿Y te sientes cómoda yendo a trabajar a un país

donde todavía se reprime a la mujer? -No.

Pero yo soy extranjera.

Voy, hago un determinado trabajo,

me pagan y me vuelvo a Madrid.

-Y te pagan muy bien, supongo.

(RÍE)

-Fernando, ¿qué hacemos hablando de dinero,

de trabajo y de jeques? No quiero hablar de jeques, ni...

-Está bien, está bien. Hablemos de otra cosa.

Hablemos de viajes, de sitios donde podemos ir los dos juntos.

Un, dos, tres, responda otra vez.

Sitios donde quieres ir conmigo y no hayas estado todavía

(TICTAC DEL RELOJ) (RÍEN)

-Lo voy a pensar, pero ahora no.

Porque ahora lo que quiero es hacer algo mucho más divertido.

-¿Más divertido que jugar al Un, dos tres?

No lo creo. -No, que hablar.

-No se me ocurre qué. -Piensa.

Mientras tanto, te voy a traer un chocolate

que te compré en Marbella y que casi no pruebas,

que es el mejor chocolate del mundo.

(ASIENTE)

Pero piensa, piensa qué vamos a hacer.

(Móvil)

-Te está entrando una llamada al teléfono.

No sé si será algo de trabajo. Es un tal Isidro Troncoso.

-No lo voy a coger.

-Si es algo de trabajo...

-Es un proveedor de telas muy pesado

y no le voy a dedicar mi tiempo.

(Timbre)

(SORPRENDIDA) -Hola, Andrés. -Hola, Verónica.

-¿Qué haces aquí tan temprano?

-¿No me ha dejado Mateo un sobre con unos documentos y unas facturas?

-Sí. De hecho, te lo iba a llevar yo. Aquí está.

-No hacía falta, me pillaba de paso.

-Yo ahora me tengo que ir, pero ¿quieres un café?

-No, gracias. Te acerco al centro cívico, si quieres.

-Voy a coger el coche

porque tengo una reunión en las afueras.

-Otra como la de ayer en el ayuntamiento

por lo de la subvención.

-Sí. De hecho...

Lo de la subvención lo tenemos crudo.

Supongo que todo quedará en un intento.

-Vaya...

Y la de hoy, ¿de qué va?

-Estás muy interesado en mi agenda, ¿no?

(RÍE) -Perdona si me pongo un poco cotilla.

-Es broma.

Voy a ver unos edificios

que han comprado algunos fondos buitre.

-¿También te ocupas de asuntos así?

-Sí.

Los vecinos se han organizado para evitar

que les suban el alquiler desproporcionadamente.

(ASIENTE)

(SUSPIRA) -Es duro ver que los políticos miran a otro lado

cuando deberían estar protegiendo este tipo de viviendas

que se supone que son sociales.

-Eres muy generosa haciéndote cargo de casos así.

-Tiene que haber un poco de justicia social.

-¿Sabes? Tengo una duda:

¿Cuál es la verdadera Verónica? ¿La pija de Pedralbes y Serrano?

¿O la guerrera de la universidad y Distrito Sur?

-¿Me lo estás preguntando?

Me siento más identificada con la segunda.

-Ya sabía que me dirías eso.

-Cuando me quedé embarazada de Paula,

me dediqué de lleno a la familia. Ya lo sabes.

Pero ahora estoy haciendo lo que de verdad me motiva.

-¿Qué te parece si un día

rememoramos los tiempos de la universidad

con una buena botella de vino?

-Fantástico. -Esta noche, sin ir más lejos.

Tengo una reserva en un restaurante espectacular.

-¿Para esta noche? -Sí.

Tienen una lista de espera de meses,

pero gracias a una clienta de la clínica,

he conseguido que me hagan hueco esta noche. Te recojo a las diez.

-A las diez no sé si habré terminado.

-Seguro que sí. No me falles.

¿Nos vamos? -Ve tirando tú,

tengo que terminar esto.

-De acuerdo. Te veo esta noche. -Hasta luego.

-Verónica.

Me hace mucha ilusión.

(SONRÍE)

-Muy buenas, Karim.

-¿Alguna novedad del carterista?

-Lamentablemente, los compañeros de patrulla

aún no han localizado a nadie,

pero, mientras tanto, te traemos cruasanes.

-Vaya... -De parte de los dos.

-Así da gusto volver.

-¿Has podido descifrar algo entre todas esas imágenes?

-Me he centrado en identificar la tabla de "skate". Fijaos bien.

Tenemos una X central con unas gafas de sol encima.

(NACHA ASIENTE) -¿Es una marca comercial?

-No. Creo que lo han tuneado.

Imagino que habrán serigrafiado la inscripción y las letras.

He buscado en tiendas "online" de monopatines

y no he encontrado nada parecido.

-Y todas esas letras pequeñas, ¿qué son? ¿Se pueden ampliar?

-Parece como una sopa de letras.

-Indescifrable. Pero, si os gusta el cine de ciencia ficción,

es una pista buena.

He cotejado las imágenes en la web y pertenecen a la película "Matrix".

¿Os suena? -Esa de...

(RÍE) -Hombre, claro.

-Hablando de "Matrix", esto sí que cuadra

con lo del nombre del líder. -Efectivamente.

-¿Y eso a dónde nos lleva?

-Lamentablemente, Elías, aún a ninguna parte.

Seguiré investigando,

pero habrá que seguir pateando la calle,

a ver si dais con este tipo.

-Con la descripción de la tabla y las pintas del tipo,

igual lo pillamos.

-El problema es que los "skaters" suelen tener más de una tabla.

Puede que cuando deis con él,

no lleve esta misma que en la fotografía.

-Ya contábamos con eso,

pero esperemos que conserve el abrigo,

que es bastante peculiar.

-Muchísimas gracias, Karim, y bienvenido.

-Un placer. Siento no haber sido de más ayuda.

(Móvil)

-Espera un segundo. -Sí.

-¿Sí? -Por cierto, Nacha,

me vienen de perlas.

Todavía me estoy instalando en el hotel y hoy no he desayunado.

Gracias. -Nada, ya me lo había imaginado.

Menudo cambio de La Haya a aquí, volver a Distrito Sur.

-Aquí me siento como en casa, qué te voy a contar.

-No me digas que no echas de menos la estructura potente de la Europol.

-Aquello es impresionante.

Los medios que tienen van acorde a los casos que allí se investigan.

Durante estos meses he aprendido un montón

y tengo unos compañeros que son unos cracs.

-¿Y qué te motiva para estar aquí en Distrito Sur

investigando a carteristas "skaters"?

-Ciclos.

Considero que he cerrado uno bastante importante.

Además, el tiempo, la gente, todo es muy frío allí.

Y como chico del sur, quería volver a mis orígenes.

(RÍE)

-De chica del sur a chico del sur, bienvenido otra vez.

-Gracias. -Hay que ver...

-¿Qué pasa? ¿Malas noticias? -A Púas le han metido una paliza

y está en el hospital.

-¿Cómo? ¿Quién?

-Parece ser que han sido los chavales del monopatín,

así que se confirma que es una banda.

-¿Y por qué le han hecho esto a él? No lo entiendo.

-No lo sé, pero puede que le hayan visto conmigo

cerca de comisaría y creerán que es mi confite,

que se está chotando.

-Y él, ¿cómo se encuentra?

-Está consciente, pero fastidiado. Me ha pedido que vaya a verle.

-Vamos y, de paso, le tomamos declaración.

-Vale. Gracias, Karim. -Nada.

-Y bienvenido. -A vosotros.

-Que te aproveche. -Os informo si encuentro algo.

-Madre mía, Fernando,

has cortado limas para toda la semana.

Creo que puedes parar ya.

-Sí, la verdad es que, no sé...

En qué estaré pensando ahora mismo.

¿Qué pasa?

¿Las estás contando para cachondearte de mí?

(SARA RÍE)

-No, pero me da la sensación

de que hoy tienes la cabeza en otra parte.

-Pues sí, la verdad, no sé.

No pasa nada. Seguramente soy yo quien está haciendo

una montaña de un grano de arena.

-¿Me lo vas a contar?

(CHISTA)

-No pasa nada, Sara.

Se trata de... (SUSPIRA AFLIGIDO)

Esta mañana he visto casualmente en la pantalla del móvil de Diana

que le ha entrado una llamada con un nombre

que me ha llamado la atención.

Es probable que se trate de alguien que conozco desde hace unos años

y querría averiguar si se trata de esa persona o no.

-¿Y es importante descubrirlo? -Sí.

-Para mí, sí. Y bastante.

(Se abre la puerta)

-Disculpe, aún no está abierto. -No te preocupes, Sara.

Es un amigo mío. Lo he citado aquí para hablar con él.

¡Isidro! ¿Qué pasa? ¿Cómo estás?

-No tan bien como tú. ¿Hay timba a la vista?

-No, timba no, por favor. Aunque este sería un buen local

para echar una de esas partidas que jugábamos hace tiempo.

(RÍE)

Pero ya sabes que he cambiado

y no quiero seguir metiéndome en ese tipo de líos.

¿Te apetece un whisky? -Vamos.

-Sara, ¿puedes poner un par de whiskies sin hielo

de esa botella especial que tengo reservada para mí?

Llévanoslo ahora al reservado, estamos allí.

Verás, Isidro, me gustaría comentarte algo

que me intriga un poco.

Se trata de una mujer que creo que conocemos...

-¿Qué pasa, Púas? ¿Cómo estás?

-¿Cómo estarías después de que te dieran una paliza?

-Al menos no te ha roto ningún hueso.

-No, pero me han tenido que remendar un poco.

Llevo no sé cuántos puntos.

-Los médicos nos han dicho que no tienes ningún órgano afectado

ni ninguna rotura.

-Me han dejado fuera de combate.

-Te tomamos declaración. Cuéntanos qué pasó.

-Cuando salía de tomarme la última del bar de al lado de mi casa,

había cuatro chavales esperándome.

-¿Y cómo eran? ¿Podrías describirlos?

-Pues unos iban con capuchas

y con bragas de cuello tapándoles la cara,

y el que parecía que era el jefe llevaba un abrigo largo y negro,

como el de Matrix,

y con unas gafas de sol, el tío,

y eso que la noche era cerrada, así que, imagínate.

-Ese es Neo, seguro. ¿Iban en monopatines?

-También.

Se subieron en ellos y se marcharon

después de dejarme tirado como a un perro.

-Ya, claro. ¿Viste si alguna de las tablas llevaba algún dibujo?

-¿Estáis de guasa? Iba un poco entonado,

estaba oscuro, empezaban a darme empujones...

No estaba yo como para fijarme en dibujos.

-Todo apunta a que es la banda de carteristas del monopatín.

A veces actúan en grupo y otras, en solitario.

-Al principio pensaba que me querían robar.

Les dije que era más pobre que una rata,

pero no querían dinero.

-Querían zurrarte.

-Sí. Se lanzaron como una jauría cuando el Neo dijo

que no le gustaban los chivatos.

Le juré que yo, de chivato, nada.

Pero no me ha servido de mucho.

Me han dejado como un "ecce homo".

-Mira, si hasta hablas latín cuando te lo propones.

-Cuando me pongo, pero para lo que me luce...

-La verdad, Púas, puede que yo tenga algo de culpa.

No fui muy delicado llevándote a comisaría

o charlando tanto contigo en La Parra.

(SUSPIRA) - Igual piensan que eres mi confite.

-A la mínima que hayan rascado,

se habrán enterado de que estuviste en la boda de Elías

sin tener en cuenta el motivo.

-Ni que mi boda fuera de las revistas,

cómo van a enterarse de eso.

En fin,

todo tiene su parte buena en la vida.

Yo estoy aquí en el "hospi", comiendo gratis.

Me están atendiendo de maravilla unas enfermeras...

Estoy mejor que en un hotel de cinco estrellas.

-Este Púas... Hasta al infierno le sacaría partido.

Diría que no tiene que pagar calefacción.

-Y eso no es lo mejor.

Lo que me sube la moral es otra cosita.

He podido demostrarles

que sigo siendo mejor que esos niñatos.

-No te entiendo. ¿Por qué dices eso?

-Que no he perdido el toque, Nacha.

-No sé qué te están pinchando entre todas esas cosas,

pero parece que estás desvariando un poco.

-Mira, mira...

Mira, nena, lo que tiene el Púas para vosotros.

-Se lo has trincado a alguien.

-Con estas manitas, Elías. -Venga, dámela.

-Adivina, por lo menos, de quién es.

(ELÍAS MURMURA) -Lo queréis todo por la cara.

-¿Crees que soy adivino? -De Neo, seguro.

-Se la quité al pavo sin que se diera cuenta.

-¿Cómo lo hiciste?

-Mientras que me estaban zurrando, me enganché a él, para no caerme,

y le hice "plis, plas, pum" y ya está.

-De verdad, Púa, me rindo a tus pies, maestro.

(RÍEN)

-Soy como Miguel Ríos: los viejos carteristas nunca mueren.

-Lamento decirte, mi querido Púas, que has cometido un hurto.

Robar a un ladrón también es robar.

-No me fastidies. -Hombre...

-Entonces el dicho ese de:

"Quien roba a un ladrón, cien años de perdón"...

(NIEGA) Anda, toma.

Mirad dentro, que lleva el DNI del desgraciado ese.

Os doy el trabajo hecho.

Podéis ir a detenerlo.

Y ahora venís con la monserga de que, si he robado,

tengo que pagar por ello...

-Tranquilito, Púas, vamos a ver.

No has tocado el dinero. -Y sabes que estoy sin blanca.

-De verdad que eres un caso, Púas.

-Al lío. Vamos a por él, a ver.

Nicolás Ferrer Carrasco, alias Neo.

Así que venga, al lío.

-Muchas gracias por la información, Isidro.

Estamos en contacto y nos veremos pronto, ¿vale?

-Fernando, llevas ya dos copas. No es normal en ti a estar horas.

-Hoy no es un día normal y necesito beber para olvidar.

-¿Tiene que ver con el pub? -No tiene nada que ver con el pub.

Se trata de un asunto personal.

Necesitaba confirmar algo que me temía y lo acabo de hacer.

No quiero seguir hablando del tema, Sara.

Te he dicho que se trata de un asunto personal.

-Vale, entiendo que no quieras hablar del tema.

Pero no voy a permitir que te emborraches de esta manera.

Si es un asunto serio, debes tener la cabeza fría

y mantenerte sereno para solucionarlo.

-Sí, tienes razón.

Lo mejor que puedo hacer es mantener la cabeza fría

y encarar los problemas. Lo voy a hacer ahora mismo.

-¿Quieres que me vaya al almacén? -No hace falta, no me importa.

Diana, soy Fernando. Supongo que te pillo trabajando.

Me gustaría hablar contigo de un asunto importante.

Si no te importa, pásate por el Moonlight,

estaré aquí todo el día.

Hasta luego, chao.

-Su café, Leonor. -Muchas gracias, guapa.

Espera. Toma, no te vayas. El azúcar, no me apetece hoy.

-Vale, perfecto. -Espera, lo voy a probar.

(SABOREA EL CAFÉ)

Hija, hacía una eternidad que no tomaba un café tan rico.

-¿Sí? -Está cremoso, como a mí me gusta.

-Pensé que usted era más de manzanilla con un toque de anís.

-No, hoy me apetecía probar tu café.

En casa somos muy cafeteros. -¿Ah, sí?

(LEONOR SUSPIRA) -Paty...

Qué mal lo he pasado en la residencia.

No por el café, sino por todo lo que salía de la cocina.

La comida era asquerosa, Paty.

-¿Sí? -Sí.

-Yo pensaba que estaba usted en una clínica de pasta.

-Sí. Mucha pasta y poco pasto.

-¿Y no será que es muy exigente con la comida?

-No, hija, no. Es que sé apreciar la buena cocina.

Aquí en La Parra hacéis unos pinchos de chuparse los dedos.

-Muchas gracias.

-Por cierto, ¿sabes quién es muy cafetero

y hace un café riquísimo? -¿Quién?

-Mi hijo, Ramón. (ASIENTE IRÓNICA)

No puedes imaginar cuando entro a la cocina las cosas que hace.

Es una maravilla.

-Disculpe, Leonor, no me interesa hablar de su hijo.

-Sí, hija, perdona. Ya sé que no te cae muy bien.

No eres tú sola.

Lo ven tan altivo que se apartan de él.

Yo te aseguro que tiene un buen fondo.

-Bueno, si usted lo dice...

Mi hijo se echó a perder por los amigotes.

(ASIENTE) -Se juntó con una pandilla

que estaban metidos en negocios de drogas.

Luego tuvo la mala suerte

de que le acusaran de matar a ese miserable que iba a por él.

-El caso es que lo mató.

-Sí, pero en propia defensa, o como se diga.

En la cárcel se portó muy bien. (RESOPLA)

Y enseguida lo soltaron

Yo estoy muy orgullosa, porque él solo se reformó.

Y montó su propio negocio.

-Su negocio. -Sí, de exportaciones de no sé de...

El caso es que se ha rehecho y que gana su dinero.

Dime si no merecía esa oportunidad.

-Tal vez, sí.

-A mí me duele que la gente no vea a mi Ramón como yo lo veo.

Es noble y cariñoso, sabe cuidar a la gente que quiere,

no se mete en líos, trabaja mucho, gana dinero...

¿Qué madre no querría tener un hijo como él?

-El problema es que a mí esto ni me va ni me viene.

Usted es mi clienta y yo la respeto mucho y la aprecio,

pero, por más que insista, no me voy a hacer amiga de su hijo.

-No, Paty, perdona. A veces me pongo un poco pesada.

Lo comprendo. -No se preocupe.

Es que tengo mucho trabajo.

(RESOPLA)

-¿Qué pasa, Paty?

-¿Todos los días me va a dar la matraca con su hijo?

María, no puedo más. No lo soporto. Es superior a mí.

-La mujer no tiene la culpa de que su hijo sea quien es.

-No, pero me lo intenta vender como si fuera un superpartidazo,

cuando es un traficante de mujeres, que les hace de todo.

-Pero ella no puede ver a su hijo como un criminal.

Es su hijo. La mujer está ciega.

-Pues que abra los ojos.

-Tranquila, ya verás como se cansa de insistir.

A ver si es verdad. Hasta entonces, atiéndela tú, ¿vale?

(ASIENTE)

-¿Qué pasa, Andrés? -Pasa.

-Le había pedido una cita a Celia y estoy en la lista de clientes.

-Ya me ha dicho que habías pedido una cita para una consulta.

(ASIENTE)

-¿Te vas a operar o...? -No.

Tengo una chica que no termina de encajar en el catálogo.

Está muy buena, pero se pasa de choni.

-¿Has probado a darle un barniz de cultura,

llevarla a un museo...? -Andrés, soy un hombre ocupado.

En la intimidad, con el barniz no llega.

(ANDRÉS SUSPIRA)

-Si hay que operarla, ¿por qué no la has traído?

-Dime cuándo estará lista y ya está.

-Lo primero es ver a la chica.

Luego, habrá que hacerle un hueco, porque estamos hasta arriba.

-Andrés, no me des largas.

Operarás a esta chica

y a todas las que te traiga cuando yo te lo diga.

-Tranquilo. -Tranquilo ya estoy.

Quien debería empezar a ponerse nervioso eres tú

si no me das una cita enseguida.

-Define "enseguida". -Esta misma semana.

O tengo que recordarte que Mateo y tú me debéis un favor.

-No lo he olvidado. -Pues ya está todo dicho.

O a Mateo y a ti os saldrá más caro esto que la operación.

-No hace falta que me amenaces.

Primero hay que ver a la chica, qué operación necesita,

qué implantes necesita, hay que hacerle un preoperatorio...

No es tan sencillo.

-Andrés, no me cuentes tu vida y espabila.

-Si quieres que la opere Mateo, tendrás que esperar.

-Claro que quiero que la opere Mateo.

Es el mejor y el único que va a tocar a mis chicas.

-Tendrás que esperar a que vuelva de Barcelona.

-¿De Barcelona? ¿Qué hace allí?

-Se ha ido a descansar unos días. El asunto de Malena...

-Vale. Dile que le estoy esperando.

Mientras, te traigo a la chica. Chao.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 726 (Parte 1)

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 726 (Parte 1)

27 mar 2020

Quintero ve una misteriosa llamada de Diana y comienza a investigar a qué se dedica realmente. Andrés insiste en quedar a cenar con Verónica. La decisión de la mujer acarreará consecuencias inesperadas.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 726 (Parte 1)" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 726 (Parte 1)"
Clips

Los últimos 2.285 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios