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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 707 - ver ahora
Transcripción completa

¿Con qué caso estás? Con una desaparición.

La están buscando. Cálmate, ¿quién la está buscando?

La policía.

Y han puesto a mi hija a investigar el caso.

En cuanto hagan pública esa foto,

será cuestión de tiempo que nos relacionen con ella.

¿Y?

Verónica me vio con Malena. Si confieso ahora...

Vas a mantener la boca cerrada.

Por la cuenta que nos trae.

-No se me pasó por la cabeza que pudiera ser robado.

-Se puede tratar de los chavales a los que estamos siguiendo.

Podría ser, pero hay algo que no encaja.

Antonio estuvo con el vendedor en persona

y, desde luego, un chaval no era.

Os invitaron a canutos y a birras. ¿A cambio de qué?

-Nos dijeron que tenían una fórmula para conseguir dinero fácil.

Y que, sí queríamos, podíamos unirnos a ellos.

Una vez que has entrado en la banda,

no puedes salir y te exigen

un número de móviles al final del día,

y si no los entregas...

Tienen un jefe que se llama el Boss, pero yo no le conozco.

-Estoy pensando en instalarle un GPS en el teléfono.

Salva tendría que robar el terminal.

Y así seguirían pensando que está trabajando todavía

para ellos. Eso es.

Verás, hay un caso al que quiero que prestemos

una atención especial.

Manuel Barbastro falleció hace dos días a los 67 años de edad.

En un principio, figuró como muerte natural.

¿En un principio? Sí.

Al parecer, Manuel no tenía antecedentes de problema renal

y eso es lo que hizo dudar al médico forense.

¿Qué dice la autopsia?

Envenenamiento. Mateo está de los nervios.

Le puede la culpa y está convencido de que le van a pillar.

Esta mañana ha estado a punto de llamar a su hermano el comisario.

El muy imbécil le quería contar todo.

-Eso sí que me preocupa. Y te advierto una cosa, Andrés.

Como tu socio se vaya de la lengua vas a pagar tú por él.

-Tranquilo, le he quitado la idea de la cabeza.

Por lo menos de momento.

La verdad es que es una bomba de relojería.

-Más te vale que no estalle.

U os vais a parar al mismo agujero que vuestra amiga.

Ata en corto a tu socio.

Que no hable con su hermano por nada del mundo.

Ya sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras.

Los hermanos estamos para ayudarnos.

Emilio, quiero decirte algo. Qué serio te has puesto.

Nada, tampoco no es nada. Solo quería darte las gracias

por ofrecernos tu ayuda. Verónica me dijo

que querías hacernos un préstamo.

Si de esa manera se solucionan los problemas financieros

que te tienen agobiado, vas a ganar en salud.

(Puerta)

¿Qué pasa, Mateo?

Este tío, que no sé quién se cree que es.

El que os tira la basura.

-Es la persona a la que llamé para que se deshiciera de Malena.

No sabía a quién recurrir. -El cadáver de Malena

está en un lugar seguro. Hicimos desaparecer sus cosas

del hotel y dejamos una pista falsa para alejar a la policía de allí.

¿Y si alguien os vio? Nadie nos vio.

Está todo muy bien montado para que la policía piense

que se fue de forma voluntaria.

Y ahora, amigos,

os toca cumplir a vosotros.

¿Con qué? ¿Qué quieres a cambio?

Que tengáis la boca cerrada. -Si no llega a ser por mí y por él

ahora estarías en la cárcel. Pues lo habría preferido.

No te das cuenta, ¿verdad? Ahora nos puede chantajear

con lo que quiera. Cuando quiera. Hasta cierto punto.

Bueno, tendremos que operar gratis a sus chicas, eso sí.

Lo que nos faltaba.

(Música emocionante)

Está muy cargado porque te necesito despierto.

-Seguro que se trata de algo muy importante

para que me cites tan temprano.

-Este es Mateo Bremón,

dueño de las clínicas di Matteo. La sede está en Barcelona

pero hace unos meses abrió una clínica en Distrito Sur.

Es el hermano del comisario Bremón.

Esta de aquí es su hija Paula,

agente en prácticas en la misma comisaría.

-Esto se pone interesante.

-Y esta última es Verónica Figueras. Su mujer.

Es abogada y trabaja de voluntaria en el centro cívico.

-Me suena de haberla visto por el barrio.

Es una mujer elegante y con clase. -Una familia de pijos.

Viven en un pisazo en el centro.

Aquí tienes su dirección. Y la de la clínica también.

-¿Y qué quieres que haga exactamente?

-Seguir a Mateo. Quiero saber dónde está en cada momento.

Con quién, qué come, qué bebe. Todo.

-Entendido. -Y quiero fotos.

De todos los que pasen por la clínica, de cada persona

con la que hable por la calle, en un bar, donde sea.

-Cuenta con ello.

-En media hora saldrá de su casa para ir a trabajar.

Quiero que empieces con esto ya mismo.

Es posible

que lo veas en compañía de este otro tipo.

Andrés Coll. Es su socio y su mano derecha.

No va a mear sin que lo sepa.

-¿Y... qué quieres descubrir exactamente?

Lo digo porque si me dices lo que buscas,

igual puedo ayudarte mejor.

-Quiero saber si habla con la pasma.

Así que si lo ves en compañía de su hermano

o entrar en una comisaría,

me llamas echando leches. -Y, si me lo permites,

¿todo esto tiene algo que ver con las pertenencias

de la chica esa que hicimos desaparecer

en la habitación del hotel?

Y el informe que encontramos en el bolsillo de la maleta.

-¿Qué te hace pensar eso? -Bueno, registrando entre sus cosas,

vi una tarjeta de Mateo Bremón y un logotipo de clínicas Di Mateo.

En su momento no le di importancia, pero ahora por lo que veo,

nada fue casualidad, ¿verdad?

-Sigues queriendo saber demasiado. -Está bien.

Pero yo no andaba desencaminado cuando te dije que todo esto

sería por un lío de faldas.

-Lo único que te interesa saber es que esa chica está muerta

y enterrada.

No te pago para que me hagas preguntas.

Te pago para que hagas tu trabajo.

Y ahora

lárgate de aquí y hazlo.

-Está bien.

Lo que tú quieras, jefe.

(Móvil)

Dime.

Pues consíguelo como sea. Quiero el teléfono de esa mujer

y lo quiero ya. Quiero empezar a hacer negocios

con ella cuanto antes.

Muy bien.

-Es importante que te familiarices con este teléfono

porque es el que vas a tener que robar.

Tiene un GPS incorporado que nos permitirá saber

dónde estáis en todo momento.

-O sea, que cuando mis colegas y yo se lo demos a los Flacos

para que se lo pasen al Boss, vais a estar al loro.

-Correcto.

Con ese teléfono sabremos dónde están en todo momento

y podremos pillarles con las manos en la masa.

-¿Es seguro? ¿No se van a enterar de nada?

-Puedes estar muy tranquilo. Ese GPS que he instalado

en el teléfono es indetectable. Así que no corres ningún riesgo.

No hay forma de que sepan que estás colaborando con nosotros.

-Si tú lo dices. -Este falso robo

donde vas a trincarte ese móvil lo vamos a hacer en el Moonlight.

Tienes que estar allí con tu colega a las 19:00.

-No, ese sitio ya lo quemamos.

Hace un par de días fuimos a robar un móvil

y la tía se coscó y me agarró del brazo.

No podemos volver ahí. El dueño me vio la cara.

-Nosotros sabemos lo que pasó, el propio Fernando Quintero

fue quien nos lo contó. -¿Qué quiere decir?

¿Él también está metido en el ajo? -Así es.

Y está al tanto de todo lo que vamos a hacer,

está de acuerdo en que llevemos a cabo el operativo

allí, así que tranquilo. -Y estate tranquilo, porque además

la gente que trabaja en el Moonlight está al tanto de todo,

nadie te va a denunciar, ni decir nada. Todo está bajo control.

-Vale. Pero...

no puedo volver con los mismos compañeros

que el otro día, me tendré que buscar unos nuevos.

-¿Y eso para ti supone algún problema?

-Supongo que no.

Espero que nadie se haya enterado del fiasco del otro día.

Pero bueno, al grano, ¿a quién le tengo que robar el móvil?

-A mí. -Nosotros dos estaremos

allí sentados en una mesa tomándonos algo,

y cuando tú entres con tu colega, te dirigirás hacia él

y yo me iré al baño. -Vale, perfecto,

porque así me lo pondréis a huevo para convencer a mis colegas.

-Yo estaré ahí, me haré el "longui", colaboraré contigo

y nadie se dará cuenta de nada.

-Lo importante de todo esto es que estés tranquilo

para no levantar sospecha. Nosotros vamos a estar contigo

en todo momento, ¿vale?

-¿Está todo claro o tienes alguna duda, Salva?

-Todo OK.

-Oye, gracias por colaborar con nosotros. Eres un valiente.

-De verdad, Salva, estás haciendo muy bien.

Lo más importante es que mantengas tranquilidad

y que confíes en nosotros. Te prometemos que vamos a terminar

con esa banda que os está maltratando.

-Bueno, no tan deprisa, que primero tiene que funcionar

el operativo y que los Flacos muerdan el anzuelo.

-Hemos interrogado a la asistenta y hemos descartado

que tenga que ver con el asunto.

-Por lo que nos ha contado no tenía enemigos,

que ella supiera, y desde luego, nadie

que quisiera envenenarle. -También descartamos

el móvil amoroso y el económico. -No tenía problemas de dinero.

-De todos modos nos hemos acercado al edificio,

para hablar con los vecinos. -También hemos interrogado

a camareros y a trabajadores de comercios de la zona.

Vale, pero ¿qué habéis sacado en claro?

Pues los vecinos dicen que era una persona bastante cordial.

Que se llevaba bien con todos, menos con el vecino de abajo,

Vicente Olmos. No estaba y no hemos podido hablar con él.

-Sí, de hecho, les escucharon discutir varias veces.

Una de ellas llegaron a las manos. Los vecinos trataron de intervenir

para que no llegaran a más. -Y parece ser

que desde esa pelea no se llevaban muy bien.

¿Y habéis podido averiguar el motivo de la pelea?

El doctor Barbastro tenía el oído un poquito tocado

y entonces ponía la televisión muy alta.

Por las noches no le dejaba dormir a Vicente.

Pero qué raro que la asistenta no os haya comentado nada de eso.

Bueno, yo lo veo normal. Ella trabajaba de día

y estos hechos pasaban de noche. Sí, pero Barbastro

le podía haber comentado a la asistenta eso

en cualquier momento, ¿no? Bueno, los vecinos dijeron

que a Barbastro tampoco le gustaba comentar esas cosas.

No me extraña que no se lo haya contado.

Ya.

Y Vicente Olmos, cuando habéis ido, no estaba en su casa,

pero ¿sabéis dónde podía estar? No, los vecinos que nos dijeron

que se había ido, no sabían a dónde. Hemos ido al registro de la propiedad

a preguntar si había algún inmueble donde pudiéramos

localizarle, pero solo tiene el piso de Madrid.

-Hemos conseguido su número de teléfono,

y al llamarle salta el buzón de voz,

no sé si es que estará sin cobertura.

¿Y sabéis si Vicente estaba en su domicilio el día

que envenenaron a Barbastro? Los vecinos le vieron salir

por el portal de la casa con una maleta dos días antes.

O sea, que el tal Vicente no estaba en su domicilio

el día de autos. De todas maneras, inspectora,

es un señor de 82 años. A mí me cuesta trabajo creer

que se haya querido complicar la vida envenenando a su vecino.

Bueno, eso es una apreciación subjetiva, Toni.

Esto no tiene nada que ver con la edad.

Estoy de acuerdo. Según los últimos datos,

los presos ancianos han ascendido de 600 a más de 2000

en la última década. De hecho, este último año

han condenado a más de 900 personas entre 61 y 70 años.

¿Qué pasa? Son cifras que dice el Instituto Nacional de Estadística.

-Bueno, sí.

Creo que no tiene que ver con lo que estaba diciendo yo.

-Pues yo creo que sí tiene que ver. -Lo que yo estoy diciendo

es que no creo que un señor de 82 años quiera matar a un...

A ver, un momento, por favor, un momento.

¿Os importaría dejar de discutir? A ver, vamos a pensar

con un poco de calma.

Pongámonos en situación.

Imaginemos

que Vicente Olmos está harto de no poder dormir

porque un vecino le pone la televisión alta.

Y de repente, un día, se cansa y explota.

Pues si lo ve así, estupendo. Entonces lo que hay que hacer

es ir a buscar a Vicente Olmos e interrogarle inmediatamente.

Perfecto, inspectora. Y ya sabéis, no hay que dar nada

por sentado.

Hasta luego.

(LA IMITA) Según los últimos datos, los ancianos...

-Calla ya, envidioso.

-Si es que, para empezar, falsifican sus DNI

para que estos chavales entren en los locales

como si fueran mayores de edad.

-Así que ese tal Boss es el que les obliga

a robar móviles, amenazándoles y dándoles palizas, ¿no?

-Se las va a ver conmigo. Me indigna ver cómo ese tipo

se aprovecha de adolescentes

en una situación de debilidad. La mayoría vienen

de centros de acogida o de pisos tutelados.

-Ya, está claro que a ese desgraciado hay que quitarlo del medio

lo antes posible y atraparlo. -En general hay que acabar

con esta lacra cuanto antes, porque estos chicos, si no,

vuelven a caer y a caer. -Ya, por eso estoy dispuesto

a colaborar con vosotros. No te preocupes,

os ayudaré en todo lo que sea necesario.

-La mayoría de estos chavales son huérfanos

o vienen de familias desestructuradas.

Sus padres han perdido la custodia

por tener problemas con el alcohol o las drogas.

-Sí, no tienen la vida fácil y encima se encuentran

con explotadores como este. Pues se lo ponen más difícil.

-Por eso hay que trincar al listo este de Boss.

Y desmantelar el lío que tiene.

Lo del Moonlight es crucial, es muy importante.

-No te preocupes, ya he hablado con Sara y la he puesto al corriente.

Le he dicho que se tranquilice, que vosotros os ocuparéis de todo.

Felipe llegará más tarde porque entra en el último turno

y yo, en fin, tengo un compromiso ineludible que no debería anular,

pero si tú crees que es necesario que esté por allí...

-Casi mejor que no. Aparte, los negocios son primero.

-En este caso no se trata de negocios.

Ni de ninguna reunión de trabajo. Es un asunto, digamos,

más... personal.

-Bueno, parece una reunión interesante.

-Elías, no te voy a soltar ni mu,

así que no intentes tirarme de la lengua.

-¡Fernando!

Qué sorpresa. -Diana, pues sí,

sí que es una sorpresa, sí. Mira, te presento a un gran amigo,

Elías Guevara, ella es Diana del Val,

también una amiga. -Encantada.

-Encantado.

-Te he llamado varias veces y no lo has cogido, ¿pasa algo?

-¿Me has llamado? ¿En serio? (ASIENTE)

-Dios, es verdad, no me había dado ni cuenta, tenía el teléfono

en silencio. Discúlpame. -No pasa nada.

Era para saber si ya tenías las entradas para el musical.

Porque he visto que en la sesión de la tarde

ya está todo vendido. Pero si quieres que vayamos, podemos,

porque tengo contactos. -No te preocupes, lo de las entradas

ya está resuelto. Las tengo en mi poder.

-Disculpadme, que es que yo también tengo una reunión

muy importante.

Bueno, un placer, ¿eh? -Encantada.

-Hasta luego, Elías. ¿Vamos?

-Qué simpático tu amigo. -Sí, sí que es simpático, sí,

y a veces un poco cascarrabias, no te creas.

(Móvil)

(SUSPIRA)

-¿No vas a coger la llamada?

-No, llevan molestándome todo el día.

Quieren que cambie de compañía telefónica.

¿Nos vamos? -Sí, sí, claro.

-La verdad, siento mucho que haya tenido que cancelar

el curso de restauración de muebles, pero no nos quedaba otra.

-Lo sé, Miguel, si todos tenemos claro

que no ha sido culpa tuya. -Un poco culpa sí que lo siento,

porque al final todo esto es mi responsabilidad.

No se podía hacer nada.

Algo sí que te ha dado tiempo a aprender, ¿no?

-Bueno, por lo menos puedo utilizar todo esto

que compré para el curso, para restaurar yo cosas.

Mira, el otro día restauré un aparador que tenía

para el arrastre, y me quedó tan bien que invité a unas amigas a casa

a tomar café para que lo vieran.

-¿Y les gustó? -Mira, solo te digo

que me están camelando para que les restaure cosas suyas.

-Oye, pues igual ahí tienes un filón que explotar.

-No, hay que ser realistas, Miguel.

Me he quedado a medias y todavía tengo muchas cosas

que aprender.

Porque, aunque quisiera, todavía no me puedo dedicar a esto.

¿Tú crees que existe la posibilidad de que más adelante

vuelva a hacerse este curso? -Pues no te quiero engañar,

lo cierto es que dependíamos de la subvención

que nos han denegado,

y sin la subvención, es complicado. Desde luego a corto plazo, no.

-Sí, es una pena. Para la gente como yo, siempre llueve sobre mojado.

Igual que en el centro de menores, con lo a gusto que estaba yo

con mis chiquillos, cuidándoles en el comedor, y mira.

-Pues no sé bien qué decirte, pero estaba pensando

que todavía tenemos alguna vacante en el club de lectura,

y a lo mejor te puede interesar. -¿Y ahí qué se hace?

-Pues se leen libros y luego se comentan aquí.

-No sé yo. -En cualquier caso puedes venir

y probar sin ningún tipo de compromiso.

-¿Y cuándo es? ¿Qué día? -Los martes a las 17:00.

-No sé, quizá venga.

Desde luego, lo que tengo claro es que quiero seguir viniendo

y haciendo cosas porque estoy muy a gusto.

Y no soy la única, más vecinos piensan lo mismo.

Y en gran parte es gracias a ti.

-Bueno, es un trabajo en equipo.

-No, Miguel, tú te preocupas por hablar con los vecinos.

Sabes sus intereses, sus necesidades.

Te preocupas también en buscar buenos profesores.

-Es mi trabajo y me encanta, esa es la verdad.

-No, Miguel, es más que eso.

Tú te entregas,

te comprometes,

haces horas extra, lo das todo.

Y es que eso se nota.

Si en el mundo hubiera más gente como tú,

sería muy diferente todo.

Estamos rodeados de egoístas que solo piensan en sí mismos.

-¿Estás bien?

-Lo que pasa es que... estoy un poco cansada,

me voy a ir a casa, perdona.

Muchas gracias otra vez.

-Ey, ¿estabas ahí escuchando? ¿Desde hace cuánto?

-Pues lo suficiente para ver que hay más gente que piensa de ti

lo mismo que yo.

Venía por si tenías un rato libre

para que fuéramos a tomar un café. -Claro, voy a por el abrigo

y nos vamos.

-Te he echado de menos. -Y yo.

-Tantos días sin verte se me está rayando la cabeza ya.

Ah, y he soñado contigo. -¿Que has soñado conmigo?

-Sí. -¿Qué has soñado?

-Pues he soñado que la humanidad se extinguía por culpa

del cambio climático, y solo quedábamos tú y yo

en la tierra. En una isla desierta.

La movida es que no me sentía mal porque se hubiera muerto

todo el mundo. De hecho, me sentía bien.

Estábamos solos y no nos molestaba nadie.

-Suena a peli de ciencia ficción. -Ya, lo malo es eso,

que era ficción.

-Esta es nuestra pequeña burbuja, ¿no crees?

Aquí podemos calmarnos, ser felices,

ser nosotros mismos.

-¿Eso sientes cuando estás conmigo?

-Sí.

Pero no puedo dejar tirada a mi familia.

-Ya lo sé. Y no te lo reprocho.

-Gracias.

Toni, yo te juro que en un futuro, cuando todo esto...

-No hables del futuro.

Ya está, no tiene sentido hacer planes

cuando no controlamos lo que pasa a nuestro alrededor.

-Sí. Tienes razón.

(Móvil)

Paula.

¿Sí? -"¿Dónde estás?"

-Estoy comiendo con mi padre. Como te dije antes.

-¿Y piensas tardar mucho? Porque llevas un buen rato fuera.

-Pues no lo sé, ahora mismo estoy comiendo con él

y charlando tan ricamente. ¿Por? -Tienes que venir a comisaría,

he dado con Vicente Olmos. -¿En serio? ¿Dónde?

-"He localizado el teléfono fijo de su hermana,

he llamado y me ha dicho que está con ella."

En Chinchón, en una zona con poca cobertura.

-"¿Y te ha dado la dirección?"

-Sí, les he dicho que no se muevan de allí

hasta que lleguemos. -Perfecto, Paula,

pues voy para allá, ¿vale?

"Oye, buen trabajo." -Venga, no tardes.

-Me tengo que ir.

Tu hija es una crac, ¿eh? Todo lo que se propone lo consigue.

Parece que ha salido a ti en eso.

Voy a ducharme.

-Mira, este es Salva.

Míralo bien. Dentro de 15 minutos vendrá con uno o dos amigos.

Nacha y yo nos sentaremos en alguna de estas mesas

y dejaremos el móvil bien a la vista.

-Tú lo único que tienes que hacer es trabajar con naturalidad

y hacerte la loca.

-Yo a este chico le conozco. Estuvo hace un par de días

en La Parra, y nos preguntó a Paty y a mí por una dirección

no se la dijimos, preguntó a un cliente y se llevó el móvil.

-Sí, ese es su "modus operandi". Aprovechan y preguntan

por algún lugar o recogen firmas por una buena causa.

-Lo importante es que tú actúes con toda naturalidad.

Solo Salva está al tanto, los chavales que vengan con él

no tienen por qué enterarse de nada. -Vale.

-Cuando entre Salva con su compañero, yo me iré al baño,

y ellos aprovecharán para quitarle el móvil a Elías.

-Sara, y tú tranquila. Salva está entrenado,

le hemos contado cómo tiene que hacer las cosas, y los clientes

no tienen por qué enterarse.

-De todas formas yo me pondría en esa mesa

porque está más cerca de la salida y para ellos va a ser mejor.

-Nos ponemos ahí.

Muy bien, Ángela, pues cuando empiece el seguimiento

me avisas.

Venga, hasta luego.

(Puerta)

Adelante.

¿Me traéis novedades de Vicente Olmos?

Sentaos, por favor.

¿Qué? ¿Habéis comprobado que efectivamente estaba

en Chinchón? Sí, y no sabía nada de la muerte

de Barbastro. Se lo hemos contado nosotros.

-De hecho se ha sorprendido, hasta ha soltado alguna lagrimita.

-Admite que Barbastro era un cascarrabias,

admite que se pelearon por lo de la televisión,

pero también dice que le parecía muy buena persona.

Y que no le deseaba ningún mal.

-Por lo que nos contaron los vecinos, nos ha llamado la atención

su respuesta.

-Vicente dice que hace poco se cayó

por unas escaleras. Y que el doctor Barbastro le ayudó,

le hizo la cura, le llevó a Urgencias y desde ese día

limaron asperezas y se llevaban mejor ya.

-Le hemos preguntado si conocía a otras personas

con las que se llevara mal. Pero nos ha dicho que tampoco tenía

tanta confianza con él. Y que como no era tan sociable,

pues que no le había visto discutir con otra persona.

Ya.

¿Y habéis comprobado la coartada de Vicente Olmos

para el día de autos? Sí, hemos corroborado que se fue

dos días antes del envenenamiento. Nos ha enseñado el billete de autobús

y hemos comprobado las cámaras de seguridad

de la estación donde se bajó. -Fue a ver a su hermana,

que se acaba de quedar viuda y, además, está inválida.

-Los sobrinos nos lo han confirmado. De hecho, él nos ha dado

las llaves de su casa para que la registráramos.

O sea, que os ha dado todo tipo de facilidades, ¿no?

Sí, pero le hemos dicho que no podíamos hacer el registro

sin él delante.

Aunque, bueno, yo creo que tampoco es necesario. Creo que dice la verdad.

Ríos, ¿tú qué opinas?

Lo mismo. Creo que dice la verdad. Bien.

Pues entonces, habrá que abrir una nueva línea de investigación.

Pues no sé por dónde llevarla, la verdad, porque si parece que

no fue un suicidio y tampoco apunta a que tenga enemigos.

Veréis, mi marido me contó ayer que el doctor Barbastro

le había dado clases de ginecología en la universidad,

pero que había dejado su trabajo como ginecólogo

y como profesor en la universidad antes de la edad de jubilación.

Y quiere que investiguemos su pasado. No, porque ya lo he hecho yo.

Estaba esperando a ver qué me contabais de Vicente Olmos

porque, al fin y al cabo, era el único sospechoso que teníamos.

Pero lo cierto es que lo que he encontrado

es bastante significativo.

¿De qué se trata?

Veréis,

el doctor Barbastro fue acusado de pertenecer a una trama

de robo de bebés en los años 80.

¿Cómo acabó la cosa?

Se abrió la pertinente investigación pero fue absuelto porque los delitos

habían prescrito. O sea, ¿que sí que era culpable?

Efectivamente.

Era culpable aunque fue absuelto. Pero, a partir de ese momento,

sus compañeros de profesión le dieron la espalda

y los alumnos también.

Y por eso se jubiló antes de tiempo.

Pues sí. Y, bueno,

se dedicó a vivir discretamente apartado del mundo

que había conocido hasta ese momento.

Pues esto lo cambia todo. Vamos, de no tener ningún enemigo

a tenerlos todos. Todos los denunciantes, digo.

Pues sí, aquí tenemos una lista de todas las personas que cursaron

denuncia contra Barbastro en ese momento.

Madre mía, pero son mazo.

Sí, y quiero que comprobéis una por una

si esas personas tienen coartada para el día que fue envenenado.

Perfecto, pues nos ponemos ya a esto.

Perfecto, venga.

Hasta luego.

-Hola, chicos. ¿Qué os pongo?

-No vamos a tomar nada.

Solo queríamos hacerte una pregunta. Estamos buscando unas canchas

de baloncesto que están por aquí cerca y no sabíamos si podrías

indicarnos en el mapa dónde están.

-Pues no tengo ni idea. Lo siento.

-¿Te importa si preguntamos a algún cliente?

-Claro, sin problema.

-Disculpe, mi amigo y yo estamos buscando

unas canchas de baloncesto que están por aquí cerca

y era por si nos podría indicar en el mapa dónde están.

-Pueden ser, mira, las que están en la entrada del parque

de Barlovento. Yo iba mucho a jugar con mis colegas. Lo que pasa es que

ya estoy con la edad que ya no... Pero bueno,

vosotros estáis en la edad de hacer deporte. Sois dos chavales.

Además, tú ya sabes que "mens sana in corpore sano".

-Muchas gracias. Iremos a buscar si son esas.

-Venga. -Gracias.

-¿Qué? -Hecho.

-¿Qué? ¿Cómo ha ido?

-Parece que bien. Me ha desaparecido el teléfono,

así que ha funcionado. -Espera, no cantes victoria.

Voy a preguntar a Ángela.

Compañera, ¿qué tal? Ya se han llevado el móvil.

¿Los tiene localizados?

Perfecto. Muy bien, gracias.

Ahora sí, todo bajo control.

-Espero que esto sirva para que esos chavales dejen de robar

y puedan llevar una vida normal. -Pues sí, de eso se trata, sí.

Compañera, al lío.

Oye, gracias, ¿eh?

-De nada. -Gracias. Chao, Sara.

-Chao.

-Avanzan por la calle Peña Prieta. ¿Los tenéis?

(ELÍAS) -"Les estamos siguiendo con el K a cierta distancia

para que el chaval que va con Salva no se dé cuenta

de que vamos detrás de ellos."

Bueno, no os preocupéis. Todo va según lo previsto.

Salva nos dijo que tendrían que entregar el teléfono

a los Flacos en la calle Galindo y están llegando, ¿eh?

(NACHA) "Esperemos que Salva pueda hacer la entrega si problemas."

Oye, luego en la detención, por favor,

que ni Salva ni su compañero corran peligro, ¿de acuerdo?

(ELÍAS) "OK. Acaban de acceder a la calle Galindo.

Nosotros nos hemos detenido y estamos observando cómo Salva

y su amigo les entregan el móvil a dos tipos.

Está claro que son los Flacos.

A ver, atención. Los Flacos se están poniendo unos cascos

y se suben a una moto. Se están largando a toda leche.

Arranca, Nacha, que los vamos a perder."

-A ver, por favor, tranquilizaos, que os puse un GPS en el teléfono.

Vale, ahora avanzan por la calle Molino.

Están continuando recto.

-"Ya sé dónde van. Es una zona de naves industriales."

-Sí, se han parado.

(NACHA) -"¿En el semáforo? Me daría tiempo de alcanzarlos. Di."

-No, no. Han entrado en un edificio.

-"Enviadnos las coordenadas urgente." -Sí, ahora mismo.

¿Las tenéis?

(ELÍAS) -"Afirmativo."

Mándale también la localización a la patrulla de la zona, ¿eh?

Quiero que les den apoyo en la detención.

Están al tanto del operativo y esperando instrucciones.

Hecho.

(NACHA) -"Nos estamos aproximando.

Las coordenadas son de una nave industrial,

pero no vemos la moto, es raro."

Es posible que la hayan dejado en la puerta de atrás.

(ELÍAS) "Salimos del vehículo. Estamos rodeando la nave.

Pues sí, efectivamente, ya veo la moto.

Tenías razón, Miralles, estaban en la parte de atrás."

Muy bien.

Oye, ¿ha llegado ya el apoyo? No quiero que intervengáis

si no tenéis ayuda, ¿eh? Puede ser peligroso.

(NACHA) "Ha llegado una patrulla, efectivamente, nos coordinaremos

con ellos para poder entrar y proceder a la detención."

(ELÍAS) -"Cortamos la comunicación, tranquila,

que pillamos a esos idiotas con las manos en la masa."

De acuerdo. Mucho cuidado.

Vamos, cógelo.

¿Quién se ha creído que es esta tía?

-Hola, jefe.

-¿Qué haces aquí? Deberías estar siguiendo a Mateo.

-Sí, tranquilo. No te preocupes. He doblado la vigilancia y tengo ahí

un compañero sustituyéndome.

Solo quería venir para contarte cómo ha ido el seguimiento.

-Bien, pues cuéntame.

-Bien, pues ha llegado a las 8:30 a la clínica

y ha estado ahí toda la mañana, y a las 14:00 ha salido a comer

con su socio a un restaurante de la zona.

Y la comida ha transcurrido sin novedades.

Y aquí

están las fotos de toda la gente que ha entrado y ha salido de la clínica.

Y no hay ningún policía, ¿eh? Ya lo he comprobado.

-¿Cómo ha estado mientras comía con su socio?

-Pues muy nervioso, la verdad.

La conversación era muy tensa.

Incluso ha habido un momento en el que se han puesto a discutir.

Ahí están las fotos de ese momento también.

Yo no estaba lo suficientemente cerca como para oír lo que hablaban,

pero su socio ha estado toda la conversación intentando calmarle.

Y Mateo apenas comía y tenía muy mala cara.

-¿Y después qué han hecho?

-Pues a las 15:30 han vuelto a la clínica y, mientras estaban allí

dentro, no he visto nada sospechoso.

-¿A qué hora se han marchado?

-Los dos han salido a las 21:15 y cada uno ha tirado por su lado.

-¿Y Mateo qué ha hecho?

-Se ha ido directamente a casa. -¿Sin parar en ningún sitio?

-Sí, incluso me he quedado media hora en el portal

por si salía otra vez, pero qué va. Imagino que ahora estará cenando

con su familia.

-Muy bien.

-Mañana quiero que continúes con el seguimiento.

-Jefe,

tú sabes

que este seguimiento es muy limitado, ¿verdad?

-¿Qué quieres decir?

-Pues que yo te puedo contar qué hace Mateo,

con quién va, a quién ve,

pero no podemos saber a quién llama por teléfono

ni sus conversaciones telefónicas.

Si llama a la policía o a su hermano no nos enteraríamos.

-¿Y qué propones?

-Bueno, yo podría instalarle una aplicación en su teléfono móvil

que nos permita espiar sus comunicaciones.

Conozco varias.

-¿Son efectivas?

-Sí, te permite conocer cada mensaje y cada llamada.

Todo lo que entra y sale del terminal.

Incluso la ubicación del individuo en cada momento.

-¿Podríamos tener acceso a su correo electrónico

y grabar sus llamadas? -Por supuesto.

-¿Cómo piensas instalarle la aplicación en el teléfono?

¿Robándoselo y luego devolviéndoselo?

-No, eso no sería necesario. Sería peligroso porque él podría sospechar.

Solo necesito unos segundos para distraerle y hacer mi trabajo.

-Interesante,

pero lo vamos a descartar.

-¿Y por qué?

-Imagina que este asunto se nos va de las manos,

la policía tiene que manipular el teléfono de Mateo, se dan cuenta

de que lo hemos estado siguiendo,

tiran del hilo y llegan hasta mí.

-Pero eso no tiene por qué pasar.

-Pero podría pasar.

No he llegado hasta aquí tomando decisiones precipitadas,

así que no pienso asumir ningún riesgo.

-Está bien.

Me limitaré a seguirle.

Buenas noches, jefe.

-Buenas noches.

Mira, allí están.

Venga, vamos, que no tenemos todo el día.

-Vamos, hombre.

Compañeros, registrad todo el material y llevadlo

al almacén de pruebas, por favor.

¿Ha ido todo bien? Como la seda.

Aquí Nuño Peláez, alias el Boss, el genio de la banda.

Sí, y estos son los Flacos.

Alfonso Franqueza y Tomás García Franqueza,

que además son primos.

Encargados de ensuciarse las manos. ¿Qué pasa? ¿No vais a saludar o qué?

Así que tú eres el tipo que obligaba a robar a esos chavales, ¿no?

Y el que les daba las palizas si desobedecían.

Yo no hacía eso.

Robaban porque les pagaba bien. -Sí, claro. Ya, ya.

-Cállate la boca, que nos tiene la cabeza como un bombo en el coche

con ese cuento todo el día. -Hombre, ¿estos son los que

estábamos esperando? -Los mismos.

-¿Me los llevo al calabozo?

Ya estás tardando. Pues adelante.

Les tengo una reserva de habitación individual y una doble. Vamos.

Buen trabajo. El operativo ha sido limpio y rápido.

Todo un éxito. El mérito también es de Ángela

por lo del GPS. Si no, no hubiéramos dado con ellos.

Y de Salva, que, la verdad, le ha echado un par de narices

colaborando con nosotros. Bueno, pues ya lo habéis oído.

El Boss no niega que robaran para él.

Eso nos va a facilitar mucho las cosas.

Ya te digo, cuando lo hemos detenido estaba tan nervioso

que ha cantado como un pajarito. -Sí, es que estaba más preocupado

por negar que era él quien daba órdenes para pegar y amenazar

a esos chicos que en aceptar que pertenecía

a una organización criminal. Nos va a costar que reconozca

los malos tratos y las amenazas. Al fin y al cabo,

los otros dos matones le hacían el trabajo sucio.

Él no se ensuciaba las manos, no.

Bueno, yo supongo que querrá que los Flacos se inculpen

pero les apretaremos las tuercas y les sacaremos la verdad, ¿no?

Y no estará difícil. Las pruebas que tenemos contra ellos

son abrumadoras. Están todas en las cajas de pruebas.

Por cierto, quería informar sobre el material incautado:

unos 200 "smartphones", 34 ordenadores, 23 "tablets",

8 "e-books" y un dispositivo GPS. No es poco, ¿eh?

No. ¿Os han contado cómo operaban?

Pues sí. Vendían en portales de segunda mano

y también usaban intermediarios para hacer las entregas.

Y no solo eso, es que también venden fuera del país en sitios

donde las empresas no tienen protocolo de seguridad,

como la dirección IMEI.

Pues, siendo así, nos va a costar mucho recuperarlo todo, ¿eh?

Pues sí. Y los que vendieron por piezas todavía menos.

La buena noticia es que no todo lo han vendido a través de la red,

también en una tienda de segunda mano y en un locutorio.

¿Tenemos localizados esos sitios? ¿Localizados? Un poquito más

y nos dice el color de las paredes.

Bueno, pues poneos con las diligencias y mañana

por la mañana a primera hora os vais a esos sitios y hacéis un registro.

¿El Boss os ha dado las identidades de los chavales

que trabajaban para él? Qué va, solo nos dio

los nombres de pila. Se escuda en que no es él quien trataba directamente

con ellos, sino que lo hacían los Flacos.

-Pero con la documentación que hemos requisado tenemos

sus nombres, sus apellidos, incluso los de Salva.

¿Cómo es el perfil de esos chavales?

Pues todos en situación de exclusión social.

Sin maneras de ganarse la vida. Algunos viven en casas de acogida,

otros en centros de menores

y otros están directamente en la calle.

Es una pena. La verdad es que su perspectiva de futuro

es prácticamente nula y están en esa edad en la que fácil captarles

en este tipo de bandas para delinquir.

Nosotros ya hemos dado aviso a los servicios sociales para que

se encarguen de ellos. Bien hecho.

Compañeros, estoy con el comisario.

Habéis hecho un magnífico trabajo. No lo sé yo.

Esos no acaban con la raíz del problema.

Mientras estos chavales no tenga perspectiva de futuro,

seguirán cayendo en estas cosas, ¿no? Pues sí. Venga, al lío.

Al lío.

-¿Qué piensas?

-En el musical que hemos visto.

¿Sabes la escena que más me ha gustado?

-¿Cuál?

-Cuando la protagonista se sube al tren sin saber adónde va.

(RÍE)

Y tan feliz.

-Pues sí.

Supongo que eso es lo que tenemos que hacer todos en la vida.

A veces, cuando ya no esperas que pase ningún tren,

aparece uno de repente,

y lo que tenemos que hacer es eso,

subirnos sin pensarlo dos veces.

Sin saber siquiera cuál será el destino

ni si el trayecto será largo o corto porque

lo realmente importante en la vida siempre es hacer ese viaje.

-¿Y a ti qué parte te ha gustado más?

-¿A mí? -Del musical.

(RÍE)

-Pues el final.

Pero el final final.

Cuando ya estábamos los dos saliendo por la puerta del teatro.

Te he cogido de la mano. (ASIENTE)

Me he decidido darte un beso, tú me has correspondido

y nos ha faltado tiempo para coger ese taxi y venirnos corriendo

los dos juntos hasta aquí.

-Eso es lo que más me gusta de ir al teatro,

los finales inesperados.

Y este me ha encantado. (RÍE)

-A mí me encantaste tú desde el momento que te vi

entrar por aquella puerta.

Completamente empapada por la lluvia.

(RÍE) Queriendo comprarme aquel jersey.

-¿En serio?

Pensarías que estaba loca o algo así.

-No, mujer, no. Bueno, un poco sí.

No sé.

Pero...

de lo que sí me di cuenta desde el primer momento es que

eres una mujer que

sabes perfectamente lo que quieres y pisas fuerte por la vida.

Y eso, eso es algo que me gusta mucho.

-Pues lo disimulaste muy bien.

-Uno tiene sus pequeños trucos.

(RÍEN)

Ya te dije que yo...

viajo por esta vida con una mochila bastante cargada.

Pero... intento hacer todo lo posible por irlo superarlo poco a poco.

-¿Y lo estás consiguiendo?

-Yo diría que sí. ¿No?

Si no, no estaría aquí ahora mismo contigo.

¿Y tú?

-¿Qué? ¿Qué quieres decir?

-No sé. Que cómo lo llevas tú.

También me comentaste que viajabas por la vida

con una mochila bastante pesada y todo eso.

-¿Qué es esto? ¿Una sesión de psicoterapia?

(RÍE)

-¿Por qué no te relajas?

Y disfrutamos de este momento.

(ASIENTE) -Aquí...

y ahora.

-Aquí y ahora.

Está bien, está bien.

Tienes razón.

Aquí...

y ahora...

Me acabo de acordar.

La semana que viene me dijeron que aparece por Madrid

un cantante irlandés de música folk que me gusta mucho.

Es muy probable que haga un concierto de estos privados,

en "petit comité".

En un pequeño local del centro. Me llamó el dueño...

para ofrecerme un par de invitaciones por si quería ir.

No sé, ¿te apetecería acompañarme? ¿Venir conmigo?

-No te puedo decir.

No he traído la agenda.

Pero prefiero no hacer planes.

Ni asumir compromisos que vayan más allá de mañana.

Además, quiero ir poco a poco.

Disfrutando de cada momento.

Que las cosas surjan sin forzarlas.

Como lo de hoy.

-Pues...

No sé, está bien.

Sigamos improvisando.

Sin hacernos planes.

De todas formas, yo tampoco te estaba proponiendo

ningún tipo de compromiso ni que ya tengamos

una relación seria. -Ya.

-Ni nada de eso. Solo trataba de ir a un concierto juntos.

-Y yo te lo agradezco. Mucho.

¿Sabes lo que podemos hacer? -¿El qué?

-Me lo recuerdas la semana que viene.

(ASIENTE) -Y a ver qué pasa.

¿Te parece bien?

-Me parece...

estupendo.

Te lo recordaré...

la semana que viene. Mientras tanto...

"carpe diem", ¿no?

Sigamos...

viviendo y disfrutando

cada momento que estemos juntos al máximo.

(SUSURRA) -"Carpe diem". -Como ahora mismo.

(SUSURRA) "Carpe diem".

-Salva, no le des más vueltas.

Hiciste lo que tenías que hacer.

Y esa mafia ya no se va a aprovechar ni de ti, ni de tus colegas.

-Ya, pero me da palo por mis colegas.

A lo mejor esto les ha complicado más la vida

y ya suficiente tienen con lo suyo.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Sebas, por ejemplo...

Estamos en el mismo centro de menores

y el Boss nos captó al mismo tiempo.

De hecho, hemos robado juntos más de una vez.

Siempre se ha dejado la piel para cubrirme las espaldas.

Y me da cosa que termine delante de un juez

después de todo lo que ha pasado en su vida.

-¿A qué te refieres

con "todo lo que ha pasado en su vida"?

-Pues hace dos años...

su padre mató a su madre delante de él.

Es un tío grande, no sé cómo no se le ha ido la cabeza.

Y luego está Cristina,

que tiene anorexia y un tío suyo abusó de ella cuando era una cría.

O Nacho, que sufría "bullying"

y sus padres son alcohólicos y drogadictos.

-Pues lo siento. Menudo panorama.

-Pues sí.

Y como estos hay muchos más.

Como acaben en un centro de internamiento por haber robado

los móviles y eso...

se les va a ir la cabeza.

Espero no arrepentirme de lo que he hecho.

-No te vas a arrepentir. He hablado

con la inspectora Miralles y asegura que la policía

va a hacer un tratamiento de vosotros como si fuerais víctimas.

-Bueno, si es así... -Es que no puede ser de otra manera.

Es que sois víctimas en todo este asunto.

El tal Boss a través de los Flacos lo que hacía era coaccionaros.

¿Estabais robando? Sí, pero bajo coacción.

Y eso se va a tener en cuenta en el juicio.

-Vale, pero ¿qué va a pasar con mis colegas de la calle?

¿A esos les van a dejar ahí tirados? -No.

Los servicios sociales están trabajando para resolver ese asunto.

Salva, estate tranquilo, de verdad. La peor parte de eso ha pasado ya.

-Ojalá el Boss se pudra en la cárcel.

-Ojalá que sí.

Lo que me ha contado Miralles es que intenta sacarse

el muerto de encima culpando a los Flacos como los culpables

de todo. Así que ya veremos qué pasa.

-Qué desgraciado.

-Por eso es tan importante que digáis toda la verdad en el juicio.

-Por mí no hay problema. Se lo he puesto en bandeja

a la policía. El resto no sé qué hará

porque a lo mejor tienen miedo a las represalias y cierran el pico.

-Si te parece, vamos a hacer esto.

Hablo con Verónica para que haga una reunión con vosotros

y os explique por qué es tan importante que digáis

la verdad en el juicio.

-No suena mal.

-Con respecto a las represalias, tranquilo.

Esta gente está en prisión preventiva.

Y no os puede hacer nada.

Y en tu caso concreto, nadie sabrá que has colaborado

con la policía.

-¿Sabes?

Me costó mucho venir a contarte lo que estaba pasando

y pedirte ayuda. -Lo sé.

-Pero me has demostrado que eres un tío legal.

Así que... te he traído esto.

-¿Para mí? (ASIENTE)

-Gracias. -Nada.

Es un regalo, un llavero que hice a navaja, ¿te mola?

-Me mola mucho. Trabajas muy bien la madera, ¿no?

-Sí, bueno, para que veas que sé hacer algo más que robar móviles.

Dime una cosa,

¿por qué lo haces?

¿Por qué ayudas así al resto de la gente?

-Bueno...

En realidad, siento que me están ayudando a mí.

Más que yo a ellos, pero eso da igual.

Lo hago también porque...

porque creo firmemente en las segundas oportunidades.

¿Qué piensas hacer a partir de ahora?

-Quiero retomar mis clases nocturnas que con todo el lío

las había dejado.

Y buscarme un curro con el que pueda compatibilizarlas.

-OK. Bueno, yo te voy a echar una mano

hasta que despegues

a encontrar a ese curro.

-Qué guay, tío.

¿Y dónde vas a empezar a buscar?

-No lo sé, la verdad. Déjame pensarlo.

Alguna idea tengo.

-No va a sonar muy original,

pero me encantan tus canas. (RÍE)

-Te hace atractivo,

elegante,

un hombre que ha vivido la vida

y tiene mucha experiencia. -Vaya.

Me alegra que te guste estar con un hombre mayor como yo.

¿De verdad no preferirías estar con un chico más joven?

(RÍE) -No, no.

Joven, mucho ímpetu y poca cabeza.

Solo de pensarlo me estresa.

-De mí dicen que sigo teniendo...

un espíritu joven, espero no llegar a estresarte, ¿no?

-No.

Por el momento, no.

Ya has visto que me gusta seguir mi ritmo.

Marcar mis tiempos.

Espero que no te importe. -No, no, no. Tranquila, para nada.

No me importa.

Hace muchísimos años aprendí que en la vida hay que ser paciente.

La impaciencia ni te sirve para nada

ni te ayuda a conseguir nada.

-Qué guapo eres. (RÍE)

-Totalmente de acuerdo contigo.

-Oye, ¿qué te parece si me doy una ducha rápida?

Será solo un momento. -Bueno.

-Enseguida vengo.

(RÍE)

(SUSPIRA)

(Móvil)

Estefanía.

¿Ocurre algo?

Pero ¿ella cómo está?

Sí, sí. Has hecho muy bien poniéndole las piernas en alto.

Dale un poco de azúcar.

Sí.

Y sal de ahí.

No, no. No hace falta que se ponga.

No, no.

Sí, sí. Estefanía...

Estefanía, tranquilízate.

De acuerdo.

Sí, voy para allá ahora mismo.

-No sé. ¿Qué pasa? ¿Ocurre algo? -Perdóname, Fernando.

Ha llamado la cuidadora de mi madre.

Ha sufrido un desvanecimiento. Ha perdido el conocimiento.

Han sido solo unos segundos, pero ella está delicada del corazón.

Tengo que irme. -Sí, no pasa nada.

Si quieres me doy una ducha rápida. -No, no, no.

No, no hace falta.

Yo me apaño sola, gracias. -De verdad, no es ninguna molestia.

-Que no, que no hace falta.

No insistas, por favor.

Yo puedo ir sola, de verdad. -Está bien.

-Te llamaré. -Vale.

"Carpe diem". (RÍE)

-¿Se puede saber qué haces aquí? Ahora mismo te largas del bar.

-Pero, Paty. -No, ni Paty ni nada.

Este tío vino el otro día y robó un móvil a un cliente.

¿Y ahora te presentas aquí? -¿Qué ha pasado?

Él viene conmigo.

-No me gusta el giro que ha dado el caso.

Me da mucho palo investigar a esas mujeres que han pasado

por algo tan horrible como que les roben a sus bebés recién nacidos.

Va a llevar tiempo interrogar a todas estas mujeres.

-No creas porque he estado revisando y muchas no vivían en Madrid.

-Pues habrán venido puntualmente. Tenemos que comprobar sus coartadas.

-Eso es lo que me ha llamado la atención de una de ellas.

Que vive en Distrito Sur. Mira, Marifé Ramírez Blanco.

Esta vive a dos calles del mercado.

-A esa Marifé la conozco yo.

Dame el expediente y le echo un vistazo.

-Sé quién es. -Pues ha fallecido.

-La verdad, si la hubiera palmado antes...

no hubiera estado nada mal.

-Veo que no le tienes mucho aprecio.

-Ninguno. ¿Sabes lo que me hizo?

-Sí. He leído la sentencia.

-Y no fue a la cárcel, ¿lo sabrás también?

-Es que el crimen había prescrito.

-Es lo que tiene la mierda esta de justicia que tenemos.

Que las víctimas vimos cómo se libraba de la cárcel

y a nosotras nos dejaron tiradas.

-Y ahora dime, ¿qué hiciste hace tres días?

-Quiero que traigas a una persona con la que

llevo días intentando tener una reunión.

Y no hay manera.

-¿Te la traeré por las buenas o por las malas?

-No. Por las buenas y con guante de seda.

-Cómo te gusta autoengañarte.

Lo que hicimos en África no lo borra Salva ni un regimiento de Salvas.

-Supongo que...

todo lo que viviste en África

se lleva la palma.

Y cuando quieras...

puedes contármelo.

-Es complicado compartirlo.

Tengo la sensación de que no se puede entender.

Desde aquí, desde Europa, desde esta sociedad...

-Si te ayuda...

quiero que sepas que puedes confiar en mí.

-¿Cómo ves a Mateo?

¿Sigue con la idea de denunciar o ya ha asumido lo que hay?

-No, no. Después de tu visita, parece que entró en razón.

No va a hacer más tonterías. -No me fío de él.

Lo veo muy nervioso.

-Yo intento que esté calmado.

-No basta con intentarlo.

Tú vas a tener que atarlo en corto.

-No soy ningún matón.

(RÍE) -Me da igual cómo lo hagas.

Quiero saber dónde está, con quién, qué piensa, en cada momento.

-Tiene una sensibilidad especial con las injusticias.

-Ya, si lo yo entiendo. Yo soy un poco igual,

pero como te empieces agarrar de lo que te pase en el curro

y te lo lleves a lo personal, al final, no vives, ¿sabes?

¿Qué pasa?

-Increíble eres tú.

Me gustó mucho lo que sucedió anoche entre nosotros.

La pena fue que te tuvieses que ir de una forma tan precipitada, no sé.

Después me quedé pensando que te pude haber molestado

por proponerte que fuésemos a ver ese concierto

del cantante folk la semana que viene a ese garito.

-No, para nada.

Fue una emergencia, te lo dije.

-¿Diana del Val? La estaba buscando.

-¿Usted es?

-Trabajo para Ramón Rojo.

Imagino que le sonará porque mi jefe lleva días intentando hablar

con usted. -Sí.

Pero pensaba que no devolverle las llamadas era ya un mensaje

bastante explícito.

-Si usted quiere, puedo acompañarle ahora a su presencia y así sale

de dudas.

-Quiero hacer negocios contigo. -¿Tú?

(RÍE) ¿Conmigo?

-Te ofrezco una alianza empresarial que sería

provechosa para ambos.

-Una alianza basada en ¿qué?

-¿Has visto mis mensajes?

Eh, no.

Mira tus mensajes, por favor.

La conoces, ¿no? Me la presentaste hace unas semanas.

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Servir y proteger - Capítulo 707

25 feb 2020

Rojo, preocupado porque Mateo pueda acudir a la policía, encarga a Tom que lo vigile. La colaboración de Salva con la policía conduce a la desarticulación de la red mafiosa que robaba móviles.

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