www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5507934
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 696 - ver ahora
Transcripción completa

-Vas a hacerte ese test de paternidad.

-¿Para qué? Si ya te he dicho que no es el padre.

-Voy a falsificar ese test de paternidad.

Y voy a certificar que ese niño que está en camino

lleva la sangre de Mateo Bremón.

Toma, creo que deberías leerlo tú.

Me parece raro porque

últimamente parecía que tenía muchas ganas de desayunar

con nosotras, pero hoy es como si nos evitara.

No sé si voy a ser capaz de enfrentarme a esto.

Tienes que hacerlo. Me da igual cómo te sientas.

Coge ese teléfono y llama a Malena.

Siento haber dudado de ti.

Ahora sé que no mentías.

Te prometo que nunca os faltará de nada.

Pero a cambio te voy a exigir algo.

No me pidas nunca que lo reconozca.

Crecerá sin conocer a su padre biológico.

Ey. Quietos ahí parados. ¿Dónde vais?

-Mejor no preguntes.

-Bueno, si no pasa nada, habrá que decírselo.

Si a lo mejor le hace hasta ilusión.

-¿Qué pasa? ¿Vais a cambiar el traje?

-¿Qué problema tienes con el traje? Si es maravilloso, es total.

-Por eso lo digo, que es total. ¿Adónde vais así, a hurtadillas?

-Hemos cogido unas cosas mías para pasar esta noche en mi casa

como manda la tradición.

-Hola. -¿Cómo se llama usted?

-En mi DNI pone Mauro Collado,

pero si no les importa preferiría que me llamaran Mabel.

He dejado a Mabel de lado porque hoy no me veía con fuerzas.

-A mí me pareces muy valiente. Y creo que no deberías tirar

por la borda todo lo que has conseguido hasta ahora.

No sé, me recuerdas mucho a una compañera.

-¿En serio? -Sí.

Por eso te he traído aquí, para hablarte de ella.

A lo mejor te gustaría conocerla.

-Nos vamos.

-No os vais hasta devolverme el reloj.

-Policía.

-Ven aquí. ¡Levántate!

Todo tuyo. -A ver el concierto, ¿no?

Sí, tú también. ¿no? Sí.

-Gracias por haber venido.

He venido para darte las gracias

por escucharme ayer después del desmayo y...

acompañarme a casa, que menuda chapa te di.

-No, gracias a ti por... bueno, por tu confianza, por compartirlo.

Cuando te desmayes otra vez me llamas y te acompaño.

O te acompaño ahora si vas a casa, que no sé

si vas a casa, ¿vas a casa? -Sí, sí, voy a casa.

Yo no puedo hacer frente a esos gastos

desde mis cuentas personales

y tendría que llevar una contabilidad paralela

para que Verónica no se enterara.

Pero me dijiste que si el test salía positivo...

se lo confesabas todo a Verónica.

Sí, pero no me atrevo.

Creo que va a dejarme y no quiero perderla a ella ni a Paula.

No entiendo por qué estás así. ¿Algo ha salido mal?

-¿Tú crees que yo he montado todo este circo

para que tú cojas el dinero y te largues?

Ni hablar. -¿Qué quieres que pase ahora?

-Quiero que Mateo reconozca a tu hijo

y tú vas a obligarle a hacerlo.

(Música emocionante)

Sí, cariño.

Que sí, que sí. Saqué los billetes. Claro que sí.

Pues exactamente no lo sé.

Tendría que mirarlo.

No, lo único que sé es que salgo de la T4

de Barajas, muy temprano. Tempranísimo, sí.

Y yo. Yo también tengo muchas ganas de verte.

Y de que me hagas un recorrido por Verona.

Quiero conocer todos esos rincones.

Claudia.

Tu padre no ha podido arreglarlo.

Y eso que lo ha intentado, pobrecito mío.

Pero no ha podido. ¿Me puedes decir dónde has guardado

la corbata? La corbata tiene que estar

en el corbatero, donde siempre.

Lo de la corbata es

porque esta tarde es la boda de Elías y María, ¿te acuerdas?

Sí, no te preocupes que yo les doy la enhorabuena.

Venga. ¿Quieres hablar con tu padre que lo tengo aquí?

Él me está diciendo lo mismo. Que habláis luego.

Venga, un besito, cariño.

Hasta luego. Chao.

A ver.

¿Qué pasa con la corbata? ¿Por qué la quieres ya?

Si la boda es esta tarde.

Me gusta dejarlo todo preparado antes de ir a trabajar.

Ya sabes. Me pongo nervioso.

He pedido la tarde libre, pero si me sale una urgencia

voy a ir con el tiempo justo. (RÍE) Sí.

¿De qué te ríes? Ya sabes que me pongo muy nervioso con las bodas.

Me recuerda a la nuestra.

Por cierto, fue preciosa. Preciosa sería para ti.

Me tuviste más de media hora en el altar esperando.

Estuve a punto de irme corriendo.

Qué mal lo pasé, Dios mío.

Y yo. No te imaginas el ataque de pánico que me entró.

Con todos los preparativos de la boda,

se me olvidó que había final de copa en el Calderón.

Y yo a punto de cancelarlo todo.

Calles cortadas, atascos por todas partes, hinchas.

No podía avisarte. No había móviles.

Pues mira,

cuando te vi aparecer,

el cuerpo me pedía darte un bofetón con la mano abierta.

Eso sí, cuando llegaste hasta mí,

se me pasaron todos los males.

Anda, cuando llegué. Menudo bronca me echó todo el mundo.

Pero tú estabas ahí de blanco, estabas radiante, preciosa.

Tú también estabas muy guapo, cariño.

A pesar de lo mal que empezó todo,

lo recuerdo como el día más feliz de mi vida.

A ver si hay suerte y ellos lo recuerdan igual de bien.

¿Y por qué no? Lo han preparado todo con mucho mimo.

Además, ayer hablé con Elías a última hora

y estaba cenando tan tranquilo con su hijo.

No te digo que en el último momento no se ponga nervioso.

¿Quién le lleva a la boda?

Ni se te ocurra ofrecerte. No quiero que María pase por lo mismo que yo.

¿Vas a pasarte toda la vida reprochándomelo?

(Timbre)

¡Anda! ¿Se puede saber qué haces aquí?

Llevo cuatro horas despierto y no sé qué hacer en casa.

Pues disfrutar de tu mañana libre que te casas esta tarde.

Por eso.

¿Cómo voy a disfrutar? Si estoy que se me sale el corazón por la boca.

Pues tranquilízate porque te quedan un montón de horas por delante.

¿Tú no me puedes dar algo para quitarme esta ansiedad?

Estoy como un cable pelado, de verdad.

(RÍEN)

-A ver el pulso cómo lo llevas.

Está muy bien. Elías, no sé. Tómate una valeriana.

Échate una siesta, yo qué sé.

-Una valeriana no que me quedo frito.

-No sé, date un paseo. Piensa en otra cosa.

-Ya sé qué hacer. Me voy a trabajar. Eso sí que no, eso no.

¿Qué tiene de malo?

¿Cómo qué tiene de malo? Te casas esta tarde, es tu boda.

¿Cómo vas a pasar el día de tu boda trabajando?

Yo en comisaría es el único sitio

donde puedo vencer esta ansiedad.

Prefiero irme para allá.

-Me alegro mucho y dale recuerdos a tu hermano.

¿Tú qué haces aquí?

Habíamos quedado en que no nos veíamos hasta la ceremonia.

-No pasa nada.

-¿Y eso de que trae mala suerte ver a la novia antes de la boda?

-Ya hemos dormido separados. Con eso cumplimos con la tradición.

-¿Y qué has venido a hacer?

-Yo a trabajar.

-¿Cómo que a trabajar? ¿No te habías cogido el día libre?

-Pero he cambiado de opinión. ¿Qué problema hay?

-No, ninguno.

¿Estás de los nervios? -La verdad es que un poquito.

Tengo ya todo listo y no sé qué hacer. Ponme un café.

-¿Será descafeinado?

-Con que sepa a café, ponme lo que tú quieras.

-Bueno.

¿Miralles ya sabe que hoy vas a currar?

-Pues vengo de decírselo.

¿Cuál es el problema? Tú también estás trabajando.

Podías haber dejado encargada a Paty y estás aquí currando.

-Yo ya lo tengo todo listo.

¿Y qué hacía allí mirando el traje todo el día?

He venido y así me entretengo.

-Lo mismo que yo. Estamos en paz.

-Bueno.

Pero prométeme una cosa.

Cuando nos casemos, dejas a un lado el trabajo

y te centras en nuestro viaje de luna de miel.

-Prometido.

-Ven aquí. Dame un beso.

-Cuidado.

-Pero ¿se puede saber qué hacéis?

Da mala suerte ver a la novia antes de la boda.

Y encima la besas.

-Lo que da mala suerte es ver el traje de novia.

-Vosotros veréis. Yo para mi boda me pareció más emocionante

no ver a Armand hasta el enlace.

-Oye, ¿y no venía hoy? -Sí, luego voy al aeropuerto.

Quería daros una buena noticia antes.

Pues nada, que ya está.

-¿Que ya está el qué? -La adopción.

Por fin vamos a ser padres.

Hemos recibido un "e-mail" de la organización y nos han dicho

que es una niña, que tiene cuatro meses y se llama Naiara.

-Pero... pero bueno, enhorabuena.

Nos habéis hecho el mejor regalo a tu padre y a mí.

¡Que vamos a ser abuelos!

-No corras tanto. Pero ¿cómo es el proceso? ¿Cuánto...?

-Creen que alrededor de un mes.

-Es fantástico.

-Estaréis locos de contentos.

Ay, madre mía, qué alegría.

-Madre mía, con lo que me gusta a mí el cordero asado.

No he desayunado hoy ya para comer bien.

-Parece que lo único que te importa de la boda es el banquete.

-No, lo que más me importa es tu discurso, Nachita.

-Ay, muy gracioso. Si supieras el miedo que tengo

de hacerlo mal no estarías con estas bromas.

-Tranquila que te lo he dicho para relajarte.

-No lo has conseguido.

-Leí lo que vas a decir y me pareció precioso.

A los novios les va a encantar.

-Oye, muy importante, enviadnos fotos de la boda.

Que no me quiero perder a Elías en traje.

Ni a vosotros así en plan elegante de boda.

-Eso, eso. Ya que nosotras nos quedamos aquí

protegiendo el fuerte, es lo menos que podéis hacer.

-Eso está hecho.

-Y muy importante, fotos del baile.

Que quiero veros dándolo todo en la pista.

-Ya estoy aquí.

¿Qué pasa? Ni que vierais a un fantasma.

-¿Tú qué haces aquí? Hoy es tu día libre, hoy te casas.

Es el día de tu boda.

-Me caso esta tarde. Habrá que trabajar, ¿no?

Sí, señor, con un par.

¿Eso qué es? ¿No será el traje?

-Quita. Si crees que lo vas a ver antes de tiempo,

vas listo. Lo verás en la boda como todos.

Si es que además...

he venido a trabajar para olvidarme de ese follón y estrés

y hacer lo que tenemos que hacer, perseguir a los malos.

-Hablando de perseguir a los malos, Salgado y Morales

me han dicho que ayer vieron al Púas.

-¿Ha salido del talego? -Parece ser que sí.

-¿Quién es el Púas? -Diego Moreno, alias el Púas.

Un pobre carterista que llevo persiguiendo desde que me destinaron.

-Robaba carteras, móviles, bolsos, todo lo que pillaba.

-Al principio era un tirón, un hurto menor,

pero luego fue desarrollando la imaginación el tío.

-¿Te refieres a los métodos que utilizaba?

-El año pasado lo trajo detenido disfrazado de nazareno.

-¿Disfrazado? -Más que disfrazado, camuflado.

Aprovechó que era Semana Santa para meterse en la procesión

de nazareno con un capirote. -¿Qué dices? ¿En serio?

-Luego resultó que le había robado el traje y el capirote

a un cofrade y se lio la cosa.

-Vaya personaje el Púas.

-Para personaje yo. A mí no me la dio.

-Me estoy acordando de una anécdota que me contó mi padre...

-¿Qué te contó?

-Que iba corriendo delante de un policía y al policía,

yo no sé si es verdad, se le cayeron los pantalones

y se quedó sin pantalones. -¿En serio?

-¿Qué pasa? No. ¿No serás tú el policía?

-Venga ya, dejadlo. -Esa no me la has contado.

-Que... lo dejemos ya. ¿Qué te dijeron esos dos del Púas?

(RÍEN)

-Me dijeron que estaban patrullando y le vieron

con un mapa preguntando una dirección.

-Seguro que es otra acucia para engañar a la gente.

-Estos días no han denunciado ningún hurto.

Ni con mapa ni sin mapa.

-Dale tiempo al tiempo.

Ya verás como vuelve a las andadas.

Si es que no sabe hacer otra cosa.

-Cualquier cosa nos avisas.

-Si hubiese algún hurto de esos nos avisas.

-Vale, perfecto. Hasta luego. -Gracias.

-Chao.

¿Qué, Paula, nos ponemos a currar o vamos a seguir aquí?

-Yo te llevo esperando un rato. -Venga.

-Hasta luego. -Adiós.

Esa de Toni es buena, no me la habías contado

lo de los pantalones y el Púas.

-Oye, que me caso hoy. No es día para hablar de esa bobada.

-¿Este es el traje el que te sugirió Israel?

-Sí, no es el que hubiera comprado yo,

pero me fío del gusto de Israel

y este es. -Seguro que está genial. A ver.

-¡No, no! De ninguna manera. Para esto no hay privilegios.

Lo verás en el momento de la boda.

-Oye, pues guárdalo para que yo no tenga tentaciones.

-Sí, aquí se queda.

Venga, tira.

-¿Qué te cuentas, bombón?

-¿Qué te pongo? ¿Qué quieres?

-Yo solo quiero una cosa, pero es lo único que no me das.

-Ramón, tengo mucho trabajo, no estoy para adivinanzas.

-Me gustaría que vinieras hoy conmigo a un concierto.

Los Wallaby

graban su nuevo videoclip y darán un miniconcierto en el parque.

Venga, anímate.

Y no me pongas de excusa lo del trabajo.

Solo sería media hora y si le cuentas a tu jefa

lo que hay, seguro que se enrolla.

-Si le cuento a mi jefa lo que hay, tú hoy duermes en comisaría.

-"Relax", Paty, sabes que me refiero a lo del concierto.

-Bueno, vale, pues...

no, no quiero ir a ninguna parte. Lo único que quiero es

seguir con mi vida como me dijiste que podía.

-Pero si en el fondo lo estás deseando.

Entre tú y yo hay algo.

Cuanto antes lo admitas y te quites la coraza, mejor.

-Yo es que flipo contigo, te lo digo de verdad.

No sé si las películas que te montas

en la cabeza realmente te las crees

o la sueltas por ver a ver qué pasa.

-Si es la verdad. ¿No lo notas?

-Lo único que noto cada vez que te veo...

es miedo.

-No sé por qué me tienes miedo. Nunca te haría daño.

-Es verdad, no.

Me llevaste el otro día al bosque a dar un paseo, ¿no?

-Tuve que hacerlo. Viniste a cenar conmigo con una grabadora.

Me traicionaste. Me dolió mucho.

-No te estás escuchando.

Lo único que haces es darme la razón con ese discurso.

Solo te sabes relacionar con las mujeres a través del miedo.

-Eso no es verdad.

Deja que te demuestre que soy legal.

-Lo que me faltaba ya por escuchar.

-Ayudé a la policía a que trincaran a un camello.

Solo quiero estar un rato contigo tranquilos,

un rato agradable.

-Es que no.

Es que por más que insistas la respuesta seguirá siendo no.

-Yo sé que lo de los Wallaby te apetece.

Así que te doy un rato para que lo pienses.

Vengo después a buscarte y nos vamos.

-Ni te molestes porque encontrarás el bar cerrado.

-Búscate otra excusa mejor que esa no cuela.

-Lo que tú quieras.

Hay un cartel bien grande en la puerta.

"Cerrado esta tarde por evento". -Ya.

¿Qué evento?

-María se casa y obviamente estoy invitada.

-Vale pues obviamente voy contigo. (RÍE)

-Paty.

¿Has avisado a los de las bebidas?

Que no te da tiempo a arreglarte. -Sí, sí. Tienes razón.

Ahora me pongo con ello.

-¿A qué hora te recojo?

-No me gusta meterme donde no me llaman, pero...

¿qué te traes con el chulo este?

-Yo nada. Se ha encaprichado de mí y no para de invitarme a salir.

No paro de decirle que no quiero nada y no...

no se entera.

-Paty, ese tío es peligroso.

Creo que deberías denunciarle.

-¿Por meterme fichas?

Qué va.

La comisaría no está para esas tonterías. Lo que haré es

seguir pasando de él y ya se cansará en algún momento digo yo.

Tú deja de preocuparte por tonterías

y sube arriba a cambiarte

que no querrás ir a tu boda oliendo a tortilla.

-Si todavía es... No, no.

Me voy a ducharme y a la peluquería.

¡Ay!

Paula, estás aquí.

Sí, repaso las diligencias del caso de Mauro Collado

antes de llevarlas al juzgado. Precisamente anoche me dijo Antonio

que había estado en el centro de salud

preguntando por el proceso de transición de género

y que fue con Ángela.

Tenía muchas dudas y ahora tendrá toda la información

que necesita para decidir. Me alegro.

El caso ha ido muy bien. Al menos

yo estoy muy contenta. Sí. (RÍE)

¿Qué pasa?

Nada, que me has recordado a otra persona.

¿A quién?

Es alguien que no conoces, no te preocupes.

Y aprovechando que estás aquí, ¿tendrías un minuto?

Por supuesto. ¿De qué quiere hablar? ¿He hecho algo que no le ha gustado?

No, no, no.

No, quería aprovechar para hablar contigo sobre tus prácticas:

cómo van, qué opinión tienes, cómo te sientes.

Pues muy bien. La verdad es que estoy muy contenta de hacerlas aquí.

Al principio no las tenía todas conmigo, pero...

¿Y eso por qué?

Pues por mi tío.

Tenía miedo de que me vieran como la sobrina enchufada.

¿Y? Y me equivoqué.

Al final todo mis compañeros son un encanto.

¿Incluido Ríos? Incluido Ríos.

Me alegro. ¿Entonces las prácticas están siendo como esperabas?

¿Cuánto tiempo tienen? ¿Para que me lo cuentes?

Pues todo el que necesites.

A ver.

(SUSPIRA) -Buenas.

-Buenos días, guapa.

Ponme un café. -Muy bien, ¿cómo lo quiere?

¿Con leche, manchado, solo,

en vaso, en taza?

-Qué ganas tenía de volver al barrio

y de que me pongan un café como Dios manda.

Que sea con leche y en taza.

-Muy bien. La leche, ¿templada?

-Templadita, gracias. Claro que sí.

-Hola, Paty, ¿me pones un cafecito, por favor?

Y a ti ni se te ocurra pedirte un café, ¿eh?

-¿Qué pasa, Púas? Cuánto tiempo sin vernos. ¿Qué haces por aquí?

¿Qué pasa, no te acuerdas de mí o qué?

-Claro que me acuerdo, Guevara.

Y de tus pantalones también.

-Qué jodido.

¿Qué, cómo te va la vida?

-Bien, dando una vuelta por el barrio.

-¿Qué pasa, ves mucho "Cuéntame"?

¿Necesitas un mapa para buscar la calle o qué?

-¿Lo dices por esto?

Estoy buscando trabajo

y hay calles que no conozco.

-Es el único tipo del planeta

que no usa un móvil para buscar una calle.

-Sabes que con la tecnología no me llevo muy bien.

-Porque trincas por aquí y la sueltas por ahí.

No te da tiempo a mirar las instrucciones.

-Eso era antes. Te he dicho que estoy buscando trabajo.

No pienso volver a la trena.

-Eso dicen todos.

Ten cuidado con este, Paty, que lo mismo en un descuido

se levanta una cartera o un pincho de tortilla.

¿Te han entrado las prisas?

¿Sigues con tu alergia a las fuerzas del orden, o qué?

-Déjame tranquilo, yo no quiero líos.

Además, tienes que confiar un poco más en la gente.

Cambia esa cara.

-¿No te gusta mi cara o qué?

-Mi madre decía que sonreír no costaba dinero.

(RÍE) -¿Sabes cuándo voy a sonreír?

Cuando te trinque haciendo de las tuyas. Ándate con ojo.

-Venga.

-Pues eso, que estoy muy contenta en rasgos generales.

Me doy cuenta de que las prácticas son importantes

para situarte de verdad en lo que va a ser tu trabajo, ¿no?

Claro, sí, para eso se hacen, desde luego.

Me alegro mucho de todo lo que me has contado.

Si puedes, ¿dejas las diligencias en mi despacho?

Por supuesto. Fenomenal.

Hola... ¿Se puede saber qué haces aquí?

Pues vengo a tomarme un café.

Tú no puedes tomar café, mira cómo estás.

Ya, bueno, pero es que tengo que hacer un seguimiento.

Por cierto, me tienes que autorizar un K.

¿Qué estás contando, estás loco? Te casas en un rato.

Esto es serio, Miralles.

Acabo de encontrarme con el Púas.

¿El Púas, el Púas...? ¿No es el que se vestía de nazareno

en Semana Santa para robar carteras? El del capirote.

Sí, y el de la carrera, cuando se te cayeron...

Cuando se me cayeron los pantalones, sí.

¿Ha salido de prisión? ¿Ha terminado condena?

Le metiste tú en el trullo después de haberle detenido

como unas 30 veces por hurto, ¿no?

33, para ser más exactos.

Ha vuelto a salir a la calle

y me temo que está haciendo otra vez tonterías.

¿Qué tonterías hace

para que te dediques a seguirle el día de tu boda?

Pues anda por ahí con un mapa, preguntando direcciones.

Pero eso no es delito.

Me ha dicho que busca direcciones para buscar trabajo. No me lo creo.

¿Y entonces qué?

Va enseñándole a la gente el mapa mientras le levanta la cartera.

Ya, muy sagaz, tú. Bueno...

Pues sí, has estado muy listo

pero ese seguimiento lo hará otro agente.

Aquí hay muchos que pueden hacer ese trabajo.

¿Qué dices, pero si está al caer?

¡Que no! Que no.

Elías, mira, ahora mismo me voy a mi despacho,

leo unas diligencias, apago el ordenador

y me voy a casa a ponerme guapa para tu boda.

Yo también me voy a poner guapo.

Como sabes que soy previsor,

he traído aquí el traje. Que te digo que no, hombre.

Que sé lo que sufre una novia esperando al novio.

No quiero que María pase por eso. Haz el favor, vete a vestir.

¿Y si se lo encargamos a Nacha? ¿Nacha?

Pero ¿Nacha no va a leer el discurso en tu boda?

La chiquilla se estará arreglando.

Ten un poco de cabeza. ¿Te quieres cargar tu boda?

Que te vayas. A vestir. A vestir.

Ay, señor...

Me encanta cómo te ha quedado el pelo.

-¿Sí? -¿Qué te has hecho?

-No me dio tiempo de ir a la peluquería.

He hecho lo que he podido, o sea...

-Tienes mucho estilo, te quedó excelente.

Me gusta mucho.

-Muchas gracias.

Tía, me encantan estos pendientes. Son superoriginales, ¿eh?

Bueno, y tus zapatos.

Qué envidia, yo no me puedo poner ese taconazo nunca.

-Porque no quieres.

-Bueno...

Hoy es una ocasión especial.

Pero es verdad, normalmente me da vergüenza.

Me lo pongo y parezco una farola, ahí sacando una cabeza a todos.

-Qué exagerada eres, de verdad. Bueno, ¿y María? ¿Qué hace?

-Tía, no sé, voy a llamarla.

(CARRASPEA)

-Estás muy guapa. Me gusta.

-María, ¿qué tal van las cosas por ahí arriba? ¿Necesitas algo?

Vale.

Eh... No es por meterte prisa,

pero creo que Espe piensa que es mejor ir tirando ya para allá.

Se lo digo, vale.

-¿Qué pasa?

-Que le han entrado dudas.

Que dice que no... Que no sabe

lo que va a hacer, no lo tiene claro.

-¿Cómo? Subo. Subo ahora mismo.

(RÍE) -Es broma. -Pero ¡tía!

No me hagas esas bromas.

Qué susto me has pegado.

-Te tenías que haber visto la cara.

(RÍE)

Ay, ahí viene, ahí viene.

-Bueno, chicas.

Ya estoy.

-A ver, guapa, estás guapísima.

Pero ¿y el vestido de boda?

-En el coche. Se viste allí. Venga, vámonos.

-¡No, no, no! Un momento, un momento.

Hace falta algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul.

-Espe, son supersticiones antiguas. María es mucho más moderna que eso.

Venga, vamos.

-Qué raro, en Colombia se sigue la misma tradición.

-¡Claro!

Lo nuevo para simbolizar el optimismo,

lo viejo para simbolizar pues

la relación con el pasado, con la familia,

lo prestado

para compartir la felicidad de la novia,

lo azul...

Lo azul no me acuerdo. -Es para el amor puro y la fidelidad.

-Eso.

-Oye, pues son cosas muy importantes, ¿eh?

Pero es que no...

A ver, no... Hay que irse.

-Ay...

-El ramo es así un poquico azulado, ¿no puede pasar como azul?

-María, por favor, son margaritas. Es blanco.

-Bueno, tampoco hay que ser tan exigente. Esto vale, yo creo.

-A ver, a ver...

La piedrita de los pendientes es azul.

-Sí, son turquesas.

¿Ves? Bueno, y lo nuevo también.

El traje de novia es nuevo, los zapatos también.

La lencería que llevo monísima, también.

O sea, ya lo tenemos también. -Ya está, no te hace falta nada más.

-No... -Sí, lo viejo y lo prestado.

-¡Ah, mira! Lo prestado. ¿Te gusta esta pulsera?

-Me encanta, es finísima, mujer.

-Venga. -Sí.

-Venga, pues pónmela. -Hala.

-A ver, yo creo... -Muchas gracias.

-Que con esto ya tenemos hasta lo viejo.

-¿Qué viejo ni viejo? La compré hace nada.

-Ya está. -Hala.

Marchando, pues vamos.

-Bueno, ¿y lo viejo qué?

-Lo viejo...

Lo... Voy.

¿A ver qué me vas a dar? No me des un paño.

¿Eso qué es?

-¿Esto? Es de la caja de los bollos.

Esto vale, ¿no?

-Toma, Paty, el abrigo. -Además es azul.

Ve enrollándolo ahí, venga.

Pasad, que cierro.

-¿No se queda nada?

-Yo creo que no. -Venga.

-No seas pesada, que estoy... que estoy acabando.

Que sí, que llego enseguida. Claro que llego.

¿Dónde voy a estar? Estoy en comisaría

acabando y vistiéndome.

Venga, voy corriendo.

Que sí.

(SUSPIRA)

Hombre, comisario.

¿Qué? Ya...

Ya sé que no parezco yo con este traje.

Pero bueno, es que me lo compró Israel

que me acompañó a comprarlo y se empeñó en que llevase esto.

Dice que es muy elegante y no quería llevarle la contraria.

Elías, que te queda muy bien.

Bueno. En cualquier caso, a la protagonista que es María

le encanta, así que, nada.

Eso es lo importante, ¿no?

La verdad es que nunca me imaginé que te volvieras a casar.

Pues la verdad es que yo tampoco me lo había imaginado.

Elías, de verdad, quiero desearte que tengas un día

muy feliz, ya que no puedo asistir por lo que te conté de mi hijo.

Ahora tiene que estar con él, eso es lo más importante.

Dale un beso a María.

De su parte.

Y si no te veo antes de vuestra luna de miel,

que lo paséis muy bien.

¿Dónde ibais?

A Madeira.

Es verdad. Pues lo dicho,

que seáis muy felices para siempre, Elías.

Bueno, que, y si usted... No sé,

si se libera de sus cosas,

pues puede pasarse a tomar un trozo de tarta

y bailar un poquito.

Nosotros encantados.

Me encanta el baile. Lo intentaré.

Muy bien.

(Móvil)

Oye, Nacha, no seas pesada que estoy saliendo ya...

Oye, perdona, Flaco, no.

Que creía que eras mi compañera, que...

¡Ay!

¿Cómo?

¿Has visto al Púas?

Le has visto liándola, ¿no?

¿Dónde?

Sí, sé dónde es, sí.

Sí. Venga, te debo una.

Chao, Flaco.

¡Vamos!

(Puerta)

María, ¿se puede?

-¿Estás bien? ¿Necesitas ayuda?

-No, no, pasad si queréis. Si yo ya estoy lista hace rato.

-¡Ah! -¿Os gusta?

-Pero, María, si estás espectacular.

Ojalá a ese gruñón no le dé un infarto cuando te vea.

-Sí, Dios mío, es que estás guapísima.

Creo que voy a llorar.

-Qué bonito, qué bonito. No es el típico vestido de ceremonia.

Es que tienes un gustazo. Es muy tú, muy tú.

-¿Sí? No sé, yo tenía mis dudas. Igual es un poco soso.

-¿Soso? ¿Qué dices? ¿Tú te has visto?

Es espectacular.

-¿Sí? Como no es muy de novia...

-Es el vestido ideal para ti, para tu boda con Elías, de verdad.

-Oye y Elías, ¿qué? ¿No ha venido todavía?

-Eh... Bueno...

Creo que no... ¡Creo, creo! No lo sé, no lo sé.

-Ya y... ¿abajo en el salón hay mucha gente ya?

-Bueno, pues... Me imagino que ya están todos los invitados.

-Yo lo mato, ¿eh? -¡No! María.

-María, tranquila que de pronto Elías tuvo algún inconveniente

para llegar por el camino.

-Ya, él solo, ¿no? Los invitados han llegado estupendamente.

-Mujer, no digas... -Lo mato.

Te juro que lo mato. Me da igual que él y sus amigos sean policías

y que mi bar se llene de policías,

como no venga hoy, lo mato.

¿Te has cuenta de la hora que es?

-¡Cuidado! -María, por favor.

Ay...

Cálmate.

-¡Mari, ten cuidado, te vas a matar!

-María, por favor, tranquilízate, ¿vale?

Pero ¡qué guapísima estás, María, por Dios!

No me creo que Elías me esté haciendo esto.

De verdad, ¿el día de su boda y llega tarde?

-Esas cosas pasan.

(SUSPIRA)

No me lo diga. Lo sé, concejal,

que vamos con retraso, pero ¿qué quiere que haga?

El novio no ha llegado, no podemos empezar.

Estará a punto de llegar. Le llamaron hace un rato y salía ya.

Tranquila, María, mi padre aparecerá seguro.

-Ya, pero ¿cuándo? ¿Y dónde?

-Bueno, vamos a intentar calmarnos un poco, ¿eh?

Como no llegue en cinco minutos voy a buscarle yo misma.

Debí prohibirle que fuera a comisaría.

Vale, a ver. ¿Qué hacemos? María se está poniendo muy nerviosa.

Ya lo veo, hija. No sé, no... Antonio, ve con ella.

Tranquilízala. No sé...

Cuéntale lo que sea, un chiste, dos, tres, cuatro. Una historia tuya.

Nacha, ¿qué te ha dicho exactamente Elías? ¿Dónde estaba?

Saliendo de la comisaría. Se supone que ya debería haber llegado aquí.

No sé si es que pasó algo o qué, jefa.

-Estamos en Madrid, hay mucho tráfico.

Como no venga ya, a esta mujer le da un "parraque".

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Joder...

-Perdone, señora, un momento,

estoy buscando esta calle de aquí de...

Sí, correcto. Me han dicho que estaba por aquí, por la zona.

-Pues sí, mira...

Eh... vas todo recto y giras aquí a la izquierda...

-Sí, espera, déjame pensar... -¡Hasta aquí hemos llegado, listo!

Quedas detenido por robo. Devuélvele la cartera a la señora.

-¿Y ese traje, Guevara?

¿Han llegado los Carnavales

y no me he dado cuenta? -Vamos, que no estoy de cachondeo.

Vaya usted a comisaría a poner una denuncia.

Diga que va de parte de Guevara.

Le acompañaría yo mismo, pero tengo una cita muy importante.

-¿No me lees mis derechos?

-Pero si te los he leído ya 30 veces, macho, que te los sabes de memoria.

Póntelas por delante que vamos de boda.

(Móvil)

¿Sí? "No, dime tú dónde estás.

María está histérica

y el concejal a punto de marcharse." Bueno, ya me imagino.

Tardo dos minutos, que me ha salido un asunto importante.

"No me cuentes milongas. ¡Te quiero aquí ya!

¡Es una orden!" A sus órdenes, Miralles.

No... no me da tiempo a llevarte a comisaría.

-Pero ¿de qué hablas?

-Pues que al final me fastidias mi propia boda, listo.

-¿Estás en serio?

-¿Tengo cara de chiste?

-Pues hacía mucho tiempo que no iba a una boda.

Pero te voy a decir una cosa, Guevara.

¿A quién has engañado tú para casarte?

(RÍE) -Qué gracioso es. (RÍE)

-¿A que te llevo todo el camino con la cabeza por la ventanilla?

¡Eh, taxi!

Tú quieto.

-A María le hacía ilusión que viniera a la boda

aunque no vaya a cantar.

Pensó que me vendría bien pasar un buen rato.

-Claro que sí, mujer, te lo pasarás estupendamente.

Le voy a volver a llamar y, como no me lo coja,

no sé lo que le hago.

Viene alguien en taxi, parece que es mi padre, acompañado.

-¿Perdona?

Pero ¿con quién viene?

¿Ese no es el Púas?

La madre que lo... ¿Ha sido capaz?

¿Qué?

¿Y este?

Elías, estoy muy cabreada. -Ya me imagino, lo sé, pero...

Es que he pillado al Púas robando una cartera

y ya sabes que la ley nunca descansa.

Y con este, quédate con él en custodia.

Oye, cariño...

O sea, que Guevara te ha pillado robando

así, de casualidad, ¿no? Pues sí es mucha casualidad.

Ocúpate, Toni.

¡Venga!

Siéntate ahí, haz el favor.

-Conozco a Guevara

desde hace la tela de años

y ese traje no le pega nada.

De hecho una vez, en una carrera que tuvimos

perdió los pantalones.

-Pues no me toques las pelotas porque te amordazo la boca.

-Vale, vale, ya me callo.

Oye, ¿después hay convite?

Digo yo que si tú te quedas, yo también me quedaré.

Por si tienes que avisar y que pongan otro cubierto para mí.

¿Qué, Paula?

Parece que la cosa está tranquila.

Pues sí, eso parece, sí.

Ya me ha comentado Miralles tu buen hacer el otro día

en la agresión por odio.

Enhorabuena.

Muchas gracias, me ha gustado mucho haber podido ayudar a Mauro.

(Mensaje de móvil)

Mira, me están pasando Espe y Toni fotos de la boda.

Ay, qué guapos están todos.

¿Viene foto de los novios?

Pues... no.

La verdad es que no

y me encantaría ver a Elías. Vino esta mañana con el traje

en un portatrajes y fue imposible que nos lo enseñara.

Pues te va a sorprender.

¿Tú lo has visto?

Sí. ¿Y cómo era?

Bueno, mejor que se lo veas puesto.

Porque no va a ser lo mismo si te lo cuento.

Madre mía, el secreto mejor guardado.

Ni que hubiese dado una exclusiva.

Pues casi, casi. Ojalá le vaya bien.

Ojalá.

-No sé si te pillo en mal momento.

Siento presentarme así, de improviso.

-No te preocupes, estaba de papeleo.

Así que me viene bien despejarme un poco. Muchas gracias.

Siéntate, por favor.

-Gracias. Bueno...

He venido porque ya he tomado

una decisión con respecto a mi futuro.

Ayer Ángela me acompañó a ver al doctor Torres,

y él me explicó exactamente cuál es el proceso.

Así que, bueno...

Me he camino a emprender el camino de la transición.

Quería que fueras la primera en saberlo.

Si no llega a ser por ti, no me habría atrevido a dar el paso.

-No he hecho nada más que presentarte a Ángela.

-El trato que me diste me devolvió la dignidad.

Y me hizo pensar en lo que de verdad quería para mi vida.

-Me alegro mucho.

-También he decidido que quiero seguir con mi vida en Madrid.

Quiero ser Mabel aquí.

No en Albacete.

-Encantada, Mabel. Espero que cuando tengas tu nuevo DNI

te pases por aquí. -Todavía queda muchísimo para eso.

Antes de la resignación de género

tengo que estar un par de años hormonándome.

Es la fase que se llama el test de vida real.

Tengo que pasar ese tiempo viviendo con el género que me reconozco.

Luego si lo tengo claro, ya puedo operarme.

-¿Qué pasa si no lo tienes claro?

-Dejo de tomar las hormonas y volvería a mi estado original.

Antonio me lo ha explicado muy bien.

Creo que mi felicidad no va a depender de la operación.

-Pensaba que es lo que querías.

-No, Paula.

Lo que quiero es ser capaz de vivir mi vida como cualquier mujer

y eso pues solo depende

de aceptarme como Mabel y aceptarme como soy.

Habrá quien lo acepte, habrá quien lo rechace, pero...

tendré que lidiar con ello.

-Eres muy valiente

y quiero que sepas que tienes todo mi apoyo.

-Muchas gracias. Espero que mi hermana se lo tome igual de bien.

Es a la siguiente a la que se lo contaré.

-Segurísimo que sí.

-Bueno.

No te quito más tiempo.

Muchísimas gracias por todo de nuevo.

Tu labor ha ido más allá de tu labor policial.

-Muchas gracias a ti.

Espero volver a verte pronto. -Claro.

Hasta pronto. -Chao.

-Pues nada, aquí me tenéis.

Recuérdame que te la devuelva, compañero.

(RÍEN)

Cuando me pediste que dijera unas palabras

para el día de tu boda

te puse como excusa que se me daba

un poco mal hablar delante del público.

Bien. En realidad no es del todo cierto,

pero no sabía si encontraría las palabras adecuadas

para poder expresar

lo importante que es celebrar hoy este día con vosotros.

Ahora en serio, que...

me da una envidia tremenda de la buena

ver ese amor tan bonito y esa unión que tenéis.

Y... significáis mucho para mí.

La Parra es como mi segunda casa.

Bueno, después de la comisaría que es como la primera.

(RÍEN)

¿Y qué te voy a decir?

Que eres una de las personas

más cálidas y cariñosas que he conocido.

Gracias, María, por estar siempre ahí

dispuesta, alegre.

Y por cuidar de todos los que estamos hoy aquí.

Y a ti, compañero, ¿qué te voy a decir?

Mira que siempre te sales con la tuya.

¿Te parece normal llegar de esta manera el día de tu boda

con un detenido?

Pero bueno.

Estás muy guapo con ese traje, te sienta muy bien.

Buena elección, Isra.

(RÍE)

Ay, Elías Guevara, eres...

una de las personas más importantes de mi vida.

Aquí en España creo que...

eres todo para mí.

Eres...

mi familia,

mi compañero, mi amigo,

mi hermano, mi camarada.

Me has apoyado y me has ayudado siempre

en todo lo que he necesitado sin dudarlo

y además me lees siempre muy bien.

Sabes perfectamente lo que me pasa

y no hace falta que me lo preguntes.

Me has enseñado a...

a ser fuerte, me has enseñado a levantarme,

me has enseñado a ser una buena policía creo.

Y sobre todo a ser mejor persona,

a sacar la mejor versión de mí desde la honestidad,

la fuerza

y la valentía.

Me has demostrado que aunque a veces me caiga, pues...

que nos podemos levantar

y para mí has sido el mejor ejemplo de eso siempre. Gracias.

Y María también.

No me cabe duda que eres una persona igual que Elías.

Aunque en una versión un poco más cariñosa y menos cascarrabias.

-Y más guapa.

(RÍEN)

-Eso es verdad, no cabe duda.

Pero igual de honesta y de luchadora. Los dos.

Así que estoy muy orgullosa de vosotros

y...

Que os quiero un montón.

Y de parte de todos los que hoy estamos aquí presentes

me siento muy contenta

de poderos decir que os queremos.

Y, María, quiero que sepas que cuando Elías me...

me comentó que empezaba a sentir como...

ciertas cosillas y ciertos sentimientos hacia ti

que parecía que tú también le correspondías

y que las cosas iban por buen camino.

Pues... me di cuenta de que la vida a veces es justa

y compensa a las personas buenas uniéndolas con quienes se merece.

Y os merecéis el uno al otro.

No sé.

Que os quiero mogollón y que de parte de todos

y con todo mi amor y todo mi cariño os deseo que seáis muy felices

y que vuestro amor dure y os queremos. Os quiero.

-Me he emocionado mucho.

Si yo algún día me caso,

me encantaría que pudieran hablar así de mí en la boda.

(SOLLOZA)

Toma. Anda.

El discurso me ha ablandado.

-Por favor, los novios en pie.

María,

¿quieres contraer matrimonio con Elías?

-Sí, quiero.

-¿Y tú, Elías? -Sí, quiero, sí.

-Os declaro marido y mujer.

-¡Vivan los novios!

-Estoy muy orgulloso de ti.

-Bueno, chicos. Todos preparados que voy a tirar el ramo.

A ver.

Una...

dos...

y tres.

-Sara.

-¿Qué pasa, que no descansas nunca?

Vengo de la boda de María y Elías.

Se supone que iba a cantarles algo, pero no ha podido ser.

Y, bueno, insistieron en que fuera de invitada.

-¿Y te ha tocado el ramo?

Ya sabes lo que significa. Eres la próxima.

-No, no, no. Yo soy un caso perdido.

-Bueno, nunca digas nunca jamás. Nunca se sabe.

Cuéntame. ¿Qué tal ha ido?

-Pues muy bien.

Aunque con un comienzo un poco accidentado porque

Elías ha llegado con un detenido y que se ha chupado toda la boda.

-¿En serio? (AFIRMA)

-Al parecer era un carterista que se conocían de hace tiempo

porque Elías le ha detenido como treinta veces.

Y el tío se lo ha pasado bomba. Superdivertido.

Y, menos tarta, ha comido de todo.

Luego ha llegado la patrulla y no veas qué pena le ha dado

que casi llora y todo, literal.

-O sea, que no os ha faltado diversión, por lo que veo.

-Ha sido... ha sido una boda muy emotiva.

Y Nacha ha dado un discurso muy bonito.

-Y tú eres...

una de esas personas...

que se emocionan en las bodas, ¿verdad?

-¿Por qué lo dices?

-Por tus ojos. Cuando has hablado del discurso, de lo emotivo y tal.

-Pues en realidad, no, pero...

no sé, es que ha sido una boda tan especial.

Los novios que se quieren muchísimo.

Los invitados que también les quieren muchísimo.

Las cosas tan bonitas que les han dicho.

Y, bueno, que... estoy un poco ñoña.

-Bueno, se te ve muy contenta.

Y muy guapa.

-Me siento muy bien.

El discurso de Nacha me ha hecho pensar en la gente que me importa

y en cómo me relaciono con ellos.

-Se ve que te ha llegado.

-Pues sí.

Y hay algo que te afecta.

No te conozco mucho todavía.

Y bueno, tampoco empezamos con muy buen pie.

-No, no lo hicimos. (RÍE)

-Pero lo que conozco de ti...

me gusta.

Y me gusta mucho.

Tu trabajo aquí en el centro,

cómo te implicas con los jóvenes.

Cómo me has ayudado a mí.

-Ha sido un placer.

-Aprecio mucho tu trabajo, pero...

sobre todo me gustas tú.

Y...

en la boda me he dado cuenta de que me importas.

Y bueno,

que tenía ganas de verte y... tenía que decírtelo.

-Yo también estaba pensando en ti.

-Ah, ¿sí?

-Sí.

-¿Y... qué pensabas?

-Pensaba que...

que me gustas.

Mucho.

Y en que no sabía cómo... te estaría yendo el día.

Y que tenía ganas de verte.

-Pues ya estoy aquí.

-¿Qué tal la boda? Llegaste a las tantas, ¿no?

(SISEA) -Calla, calla, calla. No grites, por favor.

-Menudo resacón tienes.

-Buenos días, compañera.

Mira lo que encontré camino del aparcamiento

cuando iba a coger el coche que me iba de la fiesta.

-Anda, qué bien.

-La señorita se quedó descalza y se la pasó toda la noche bailando.

-¿En serio? ¿Bailaste sin zapatos?

-¿Qué pasa? No es delito, ¿no?

-Pero, bueno, ¿ya le contaste a Lara sobre Alfonso y todo ese ruido?

Dime, Celia.

Sí, sí, claro. Dile que pase.

Antes de que digas nada,

necesito un poquito más de tiempo para organizar todo lo que prometí.

Desde que decidí tenerlo...

no he dejado de pensar que quiero lo mejor para el bebé.

Ya. Lo que pasa es que tal y como están las cosas ahora

ya me está costando justificar la pensión que voy a pasarte.

De momento no puedo hacer más. No he venido a hablar de dinero.

Se han convocado las plazas para subinspectora.

¿Ya? Tienes exactamente diez días

para repasar y concentrarte en la oposición.

He perdido el hábito de estudio si alguna vez lo he tenido.

Que de verdad, que es que...

hace mucho que no me presento a un examen

y estoy cagada. No me voy a presentar.

-Me equivoqué al llevarle al bosque.

Pero habrá algo que pueda hacer para que lo olvides.

He conocido a muchas mujeres y nunca...

nunca me he permitido sentir nada.

Pero tú eres distinta.

Me gustaría que me vieras tal como soy

y que me dieras una oportunidad.

No sé si sabes que están

en el barrio haciendo una colecta para ayudar a familias desfavorecidas

con hijos drogadictos

y como sé que te a esa movida, he pensado que...

así donas el sueldo y de paso lavas tu conciencia.

-¿Tú qué sabes cómo tengo yo la conciencia?

-A mí no me la cuelas.

Seguro que cuando te vas a la cama

escuchas esas voces de las personas que mataste en África.

-Fernando Quintero.

-¿Tom?

¿Eres tú?

No me lo puedo creer. ¿Qué haces tan lejos de Cabo Verde?

Ven aquí, dame un abrazo.

Siéntate, anda.

-Ya ves, aquí en Madrid.

Intentando buscarme la vida.

-No te habrá costado mucho trabajo aclimatarte.

-Bueno.

No está siendo tan fácil como yo pensaba.

Es como que...

como que no encuentro mi sitio.

Y tampoco encuentro trabajo.

-Oye, Sara, estoy pensando...

¿por qué no te pones algo también y te tomas cualquier cosa

con Miguel y charláis tranquilamente?

(RÍE)

-Espero que no lo estés haciendo para distraerme y ganar la partida.

-No, qué va.

-Son casi las 00:00. ¿Por qué no te vas a casa

con Verónica y con Paula?

Eres el último que llega a casa y el primero que se va.

He estado pensando en lo que has dicho esta mañana,

lo de contárselo a tu familia.

Está claro que no hablaba en serio.

Pues yo sí que hablo en serio.

Y creo que afrontar la realidad es la única salida que te queda

para no perder a Verónica

y para conservar tu familia.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 696

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 696

10 feb 2020

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 696" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 696"
Programas completos (709)
Clips

Los últimos 2.196 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Rafael

    Sigo la serie: Servir y proteger a través de RTVE a la Carta, y desde el capítulo 697 en adelante, no es posible verlos porque se reproducen en cámara acelerada. He probado con capítulos anteriores y se reproducen bien. Y también he probado con otras series, y se ven bien. Cómo se subsana esto? Gracias por su atención un saludo, Rafael

    15 feb 2020