www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5503460
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 693 - ver ahora
Transcripción completa

Este sobrecito lo he preparado yo.

Es marihuana.

-Esta es la que le vendió la marihuana a mi vieja, seguro.

-En Formentera estuve unos años de jipi.

Fueron los mejores de mi vida.

(GRITA)

(GRITA) -¿Dónde tienes la marihuana?

-Vengo a denunciar a uno que intentó colocarme dos kilos de marihuana.

No sé por qué pensó que yo los querría.

Será por la buena fama que tengo.

-Cariño, son ellos.

¡Son ellos! Los que me robaron en casa.

Lara, tú los has visto en la plaza. Sí.

¿Son ellos?

Sí, 100%.

Esta mañana vamos a por el chico. -¿Tú vas a participar?

-Sí, lo he pedido. -¿Qué detención?

-La del chico que te robó la marihuana.

-Pobrecito, no me lo quito de la cabeza.

-¿Pobrecito has dicho? (JULIA) Sí.

¿Has visto la edad que tenía? Si es un crío.

-Un crío que intentó atracarte a punta de navaja.

-No creo que fuera a usarla.

-Si tenéis tantas pruebas, ¿qué hago aquí?

-Preferimos que firmes la declaración.

Será más útil para los jueces, para nosotros...

y para ti.

-¿Y qué gano yo firmando?

-Protección.

La vas a necesitar si te encuentra. -¿Quién?

El traficante al que le robaste la maría, el Galgo.

-El palo fue solo cosa mía.

Contaré mis delitos.

No voy a acusar a nadie.

Hemos dado un primer paso deteniendo a ese joven,

pero es una parte pequeña de una red que se dedica

a colocar cánnabis en el barrio.

Al que tenemos que detener es al Galgo.

Para eso, Lara, tu madre es una pieza fundamental.

Que no cuelgue. En Comisaría intentan registrar la llamada.

-Vale.

Sí, he conseguido reunirlo todo.

¿Dónde nos reunimos?

¿Cómo, cuándo? ¿Dónde quiere...?

Sí, un momento.

¿Cómo?

¿Aquí? ¿En esta casa?

-Tómame en serio. Nunca había sentido esto por nadie.

-Te has encaprichado y ves lo que quieres ver.

-Y tú te niegas a verme como soy. -No.

Yo te veo perfectamente, tal y como eres.

Eres un delincuente y tengo el cupo cubierto con ellos.

-Te equivocas.

Ya no soy el que crees. En parte, gracias a ti.

(RÍE) -Sí, seguro que sí.

-Has conseguido lo que nadie: que quiera ser mejor persona,

parecerme más al hombre que mereces.

¿No me crees?

La gente puede cambiar.

Buenas, comisario.

¿Ha servido la información que le di?

La verdad es que sí.

Ese soplo nos fue de mucha ayuda.

¿Un mal día? Ayer también tuve un día de mierda.

-Gracias por ser amable y venir, pero prefiero estar solo.

No quiero que suene a excusa barata, pero tenía un día de mierda.

-¿Qué tal si empezamos de cero?

Esa mujer casi me arruina la vida.

Qué bien que le hice caso a Emilio y pedí el test.

Quiero hablar contigo urgente.

Falsificaré el test de paternidad.

Voy a buscar una clínica para hacerme la prueba hoy mismo.

Tienes quirófano en nada y la agenda repleta.

Ya, para variar.

Yo me encargo.

Nadie, jamás, va a enterarse de esto.

Y nadie, nunca, nos va a juzgar

-Quiero cantar, pero uno no es lo que sueña, es lo que hace.

¿Y tú, con qué sueñas?

-Que gente como ellos tenga oportunidades.

Tienen menos armas para lidiar con todo.

Con mejorar su vida, no sé, con eso sueño.

Voy para allá.

(Música emocionante)

-Hola, cariño.

Vero.

¿Por qué querías verme urgente?

Siéntate, por favor.

Verás.

Tú ya sabes que, en el pasado, no he sido buen marido

y que he cometido errores.

Pero de un tiempo a esta parte he cambiado.

Lo estoy haciendo mejor

y quiero ser el hombre que te mereces.

Sí, ya hemos hablado de esto y yo confío en ti.

¿Qué pasa?

Tengo que contarte algo.

Pero quiero que sepas que eres lo que más quiero en este mundo.

Habla claro. Me estás preocupando.

Hace poco, una...

una chica con la que tuve una aventura

contactó conmigo y me ha dicho que...

está embarazada.

¿Qué?

Al principio no la creí

porque siempre tomo precauciones

pero para salir de dudas he hecho una prueba de paternidad.

¿Y?

Y ya tengo el resultado.

Es positivo. (ELLA RESPIRA HONDO)

¿Positivo?

Sí, el niño es mío.

Esa mujer no significa nada para mí,

aunque creo que debo asumir mis responsabilidades

y debería pasarle

una pensión para que cuide a su hijo.

Bueno, que también es mi hijo.

Quería contártelo. No quiero más mentiras.

Di algo, por favor.

Entiendo que te enfades, mi amor.

No me llames mi amor.

Tú no me quieres ni me has querido nunca.

¿Piensas que me puedes soltar que tendrás un hijo con otra mujer

y lo aceptaré como si nada? No.

Ya lo sé. Es muy difícil lo que te pido.

Es un esfuerzo enorme.

Si me dejas arreglarlo todo y nos mantenemos unidos,

creo que ni a Paula ni a ti os afectará.

¡Eres un cínico!

No aguantaré esta humillación. ¡Me voy!

No, Vero. ¡Espérate! ¡Suéltame!

Has sobrepasado el límite.

¡Quiero el divorcio! ¡Ya debía habértelo pedido!

Pero ya no te estoy engañando.

¿De cuánto está? ¿De poco, no?

Esto significa que...

hace pocos meses estabas con ella.

Fue una noche. Te lo juro. ¿Y qué?

¡No puedes evitar acostarte con otras!

¡No vas a cambiar! Olvídate de mí y dedícate a cuidar a tu hijo!

No, ¡Verónica!

¡Verónica!

¡Verónica, por...!

¡Lo sabía! ¡Me cago en...!

¡Sabía...! ¡Joder!

¡Verónica, no me dejes!

(GRITA) ¡No me dejes! ¡No!

(ECO) ¡No!

¡No!

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Mateo, ¿qué ha pasado?

Nada.

No, nada no.

Has dado un grito horrible.

(SUSPIRA)

Estaba soñando.

Ha sido una pesadilla.

Estás muy agitado. Cuéntamela.

No tiene importancia. Sí la tiene.

Mírate. Anda, cuéntamela. Te sentirás mejor.

Ah.

Estaba en el quirófano y...

de repente...

Estaba haciendo una mamoplastia

y la paciente entraba en...

en parada cardiorrespiratoria por una arritmia...

¡Uf!

E intentaba reanimarla

con desfibrilador y...

un masaje cardíaco, pero no lo conseguía.

Bueno.

Solo ha sido una pesadilla. Ya.

(SUSPIRA)

Pero parecía real.

Intentaba arreglar lo que había hecho mal,

pero no podía.

Estaba perdiendo a mi paciente

y no podía evitarlo.

Perder a un paciente ha sido tu gran miedo.

¿Te acuerdas que lo hablábamos cuando abrimos la primera clínica?

Pero nunca te ha pasado.

¿Mm?

Por suerte.

Por suerte, no.

Nunca te pasará.

Estás conmigo y todo irá bien.

Gracias por animarme. Estoy mejor. Venga.

Voy a hacer el desayuno.

No puedes hacer como si no pasara nada.

Tienes una angustia dentro y deberías sacarla.

Solo ha sido un sueño. No tiene importancia.

Conozco la causa de ese sueño.

Ah, ¿sí?

¿Y cuál es?

El estrés por exceso de trabajo.

Tu cerebro te manda una señal y no debes ignorarlo.

Ya lo sé.

¿Y qué hago? Pues cambiar.

Estás al borde del ataque y, si no cambias, te dará algo.

No exageres. No exagero.

Nunca te había visto así.

Le levantas la voz a Paula, duermes mal, estás agitado.

Vives torturado por el estrés.

Hay responsabilidades de las que uno no puede desentenderse.

¿Cómo que no?

Claro que puedes. Si no, pueden ellas contigo.

Lo primero que debes hacer es ir a un médico y pedir ayuda.

De acuerdo.

¿Me lo prometes? Te lo prometo.

Vete a dar una ducha y ya preparo yo el desayuno.

Gracias.

(Ducha)

(PAULA) Hoy llevo yo el coche, que llevas tú varios días.

-Vale, lo llevas tú hoy.

-No, hoy, mañana y pasado, para compensar.

-Venga.

-¿Qué tal? Menos mal que os veo.

Necesito vuestra ayuda.

-Ya sabía yo que llegaría el día

en que la gran Aguirre me pidiera ayuda para un caso.

-No, Sherlock Holmes, en eso te equivocas.

Todo lo que se trate de la Policía se me da muy bien

pero hay cosas, que peor.

-¿Qué pasa?

-Es el discurso de la boda de Elías.

Me lo pidió hace días y conforme se acerca el momento,

se me cruzan los cables y no sé si está bien o es un churro.

-Di algo sencillo y que llegue al corazón.

-Eso intento, pero cuanto más escribo el borrador

menos segura estoy.

-No seas dramas. Eres la que mejor conoce a Elías.

-Eso sí. -Déjame ver.

-Me da vergüenza. Está todo tachoneado y horrible.

-Si te da vergüenza ahora, en la boda ya verás.

-Deja de decir tonterías y déjame ver el discursito.

-Ah, el discursito.

-A ver, de momento, corto no es.

Tienes don de palabra. -No sé.

(TONI RÍE)

(RÍEN)

-¿Qué? ¿Está mal? (TONI) No, está bien. Está gracioso.

Lo que pasa es que, en esta parte, el lenguaje es demasiado policial.

No sé si se entenderá.

-Vale, pues eso lo quito.

-Con esto se me pone la piel de gallina.

-¿Sí? ¿No es demasiado cursi?

-¿Y esto? (TODOS SONRÍEN)

-¡Tu madre sigue durmiendo!

-Ayer por la noche cayó rendida y prefiero dejarla dormir.

(Timbre)

Hola, Claudia.

¿Qué tal? Hola, Claudia. ¿Qué tal?

¿Quieres un café? No, gracias, he de irme.

Vamos a organizarlo para detener al Galgo.

(LARA ASIENTE)

Bien, lo haremos según él había propuesto.

Aquí, a la hora prevista, a las 12:00.

Tú, en el piso,

y Nacha, en las escaleras para cortarle la retirada.

En cuanto llegue, le abres, que pase

y le detienes inmediatamente. Vale, muy bien.

¿Vamos a estar las dos solas? ¿No tendremos apoyo externo?

Habrá un par de agentes en un Ka observando quien entra y sale

y os podrán dar apoyo si se complica.

Buenos días.

¡Cuánto cuerpo de policía junto! (RÍE)

Buenos días. Buenos días.

He venido a organizar el operativo para detener al narco.

Ah, y yo, ¿tengo que hacer algo?

No, usted no tiene que hacer nada.

Afortunadamente, sabemos a qué hora vendrá,

así que no es necesario.

Usted estará todo el tiempo con Espe hasta que haya pasado.

Por una vez, haré caso a las expertas.

(Móvil)

Número oculto.

¿Será él?

Conteste tranquila, con normalidad. (JULIA) ¿Tranquila?

Sí.

Sí, claro que tengo el dinero.

Aquí, en la casa.

¿Eso no es lo que habíamos quedado?

¿Qué...?

¿En el pub Moonlight?

Nunca he estado en ese sitio, no sé ir.

Sí, no se preocupe, yo lo busco.

¿A qué hora?

Muy bien.

Pues nos vemos.

No se preocupe.

¿Le ha cambiado la cita? (JULIA) Sí.

Dice que no quiere venir aquí. Habrá desconfiado.

¿Habéis quedado en el Moonlight? -Sí.

Allí, a las 18:00 de la tarde.

-Esto nos obliga a cambiar todo.

No te preocupes. Hay tiempo para reorganizarlo todo.

¿Sospechará algo?

Habrá pensado que no le interesa ir a un piso particular.

No entiendo. ¿Por qué es mejor ir a un bar que a una casa?

Un bar es un sitio público y es más fácil pasar desapercibido.

Incluso puede mandar a alguien para comprobar si usted ha llegado.

O sea, ¿yo tengo que estar allí, en el pub?

-No. No.

Organizaremos todo el operativo sin usted y todo saldrá bien.

¿Y si se raja?

Encontraremos otro momento para atraparle.

No, insisto. Yo quiero estar allí presente.

-No, mamá. Es mejor que te mantengas al margen.

-No, cariño, no estaré tranquila

hasta que ese cerdo esté en la cárcel.

Por eso quiero colaborar.

Si está colaborando. Para nosotros, esto es el pan de cada día.

Usted se queda con Espe y todos tranquilos.

Saldrá bien.

Venga, va, decid algo.

Por favor, ¿está bien, regular o qué?

-Está fenomenal.

-Es precioso. Le encantará a Elías y se emocionará.

-Tiene suerte de tenerte como binomio.

-Ya ves.

Ojalá algún día tenga un binomio que hable así de mí. (RÍE)

-Toni, que se te ha caído el papel. -No, esto es mío. Gracias.

-¿Qué pasa? ¿Interrumpo algo o qué?

-Es una lista de... -Los turnos, a ver si coincidimos.

-Ah. (PAULA) Venga.

-Tienes un binomio que no te lo mereces.

¡A cuidármela! -Si yo la cuido.

-Gracias por pasarme los turnos.

-¿Desde cuándo te interesan los turnos de Toni?

-Desde que intentamos coincidir

para jugar al pádel, que me va a enseñar.

-Pero ¿a ti te gusta el pádel?

-Pues claro, a mí me gustan todos los deportes.

Por cierto, ¿qué tal todo con Israel?

-Bien, ayer me acompañó de compras. Me ayudó a elegir el traje de boda.

-Ah, ¿sí? ¿Es chulo?

-No es el traje que yo me hubiera comprado.

Él tiene buen gusto.

(RÍE) -Me alegra que te renueves.

¿Tienes una foto? -¿Quieres verlo?

-Sí. -Mira.

¿Te gusta? -¡Guau!

¡Esto es rompedor! Es lo siguiente.

Me encanta, pero no me esperaba algo así.

¿Lo elegiste tú?

-¿Cómo voy a elegir yo esto? Lo ha elegido Isra.

-Ya.

-Y, además, es que tienen problemas con la adopción y estaba tristón

y cada vez que me probaba un traje que le gustaba, sonreía.

Igual se reía de mí.

(AMBOS RÍEN)

-Que no, ¡qué va! Lo que no hagas por tu hijo...

-Me porté mal con él en el pasado, así que...

-Anda, el pasado, pasado es. Y seguro que serás un abuelo genial

y un marido excelente.

-¡Y un gran amante! Dejémonos de cháchara y, al lío.

(RÍE) -Venga, va.

-Ya estoy. Vamos.

-¡Maldita sea!

Con todos los bares que hay en Madrid,

¿no podría haber elegido otro? Ha tenido que ser el mío.

Lo sé.

Y hemos intentado atraerlo a una vivienda,

donde hubiera sido más sencillo detenerlo.

Hubiera sido todo más discreto y sin correr demasiados riesgos,

pero ha sido imposible.

Eso demuestra que...

ese narco de tres al cuarto no es ningún tonto.

Sabe lo que hace,

que para ese tipo de cosas lo mejor es un sitio público.

Pero podría haber elegido otro sitio.

Será porque lo conoce bien.

O porque tengo un imán para esos desgraciados.

Entonces, ¿qué?

¿Estás dispuesto a colaborar o no?

¡Qué remedio!

No me queda otra. Sí, hombre.

Lo que quiero saber son todos los detalles del operativo.

Un agente se hará pasar por camarero y otros tres, por clientes.

Por seguridad, es mejor que tus empleados y tú

dejéis el campo libre.

A Sara le diré que coja el día libre.

Con lo que le ha pasado, le vendrá bien descansar.

A Felipe le diré que venga luego,

pero yo he de estar o resultará sospechoso, ¿no?

Puede que tengas razón.

Eso dará apariencia de normalidad.

Además, sé cómo manejar a esos tipos de tres al cuarto

que trapichean con marihuana y creen que son los reyes del mambo.

¿Cómo has dicho que se llama?

Se hace llamar el Galgo. ¿Te suena?

Vagamente.

Solo que ya sabes que llevo un tiempo retirado

y ha estado entrando gente nueva por el barrio.

Fernando, voy a pedirte que te mantengas en un perfil bajo

para no interferir en la operación.

No te preocupes. Sé perfectamente cómo montáis los operativos.

No es la primera vez que colaboro.

Nos vemos allí.

Miralles, ya he hablado con Quintero.

(RÍE) ¿En serio?

¡Qué fuerte! -Y tan en serio.

Quiere quitarle protagonismo a la novia.

(RÍE) -Quitarte protagonismo, no sé.

Igual ha querido darle el punto moderno a la ceremonia.

-Y tanto.

-No hace falta competir.

-No es por competir, pero este no es mi Elías.

Él es más clásico. (PATY ASIENTE)

-¿Por qué ha elegido este traje?

-Por una buena causa que no le puedo reprochar.

Israel quiso ir con él a comprar el traje

y como lo están pasando mal con lo de la adopción,

que se les está complicando,

pues el chaval se vino arriba.

-Es que Elías no sabe decir que no a su niño.

-Ya, eso también.

-Pero piensa en positivo:

un problema menos.

-Pues sí. -¿Los demás cómo van?

-Quedan algunas cosillas. -¿Qué cosillas?

-Pues mira, ahora que me lo preguntas,

una de ellas depende de ti.

-¿De mí?

-No tengo madrina.

-¿Cómo que no? ¿Y tus primas de Barinas?

-Yo, a mi Macu, la quiero mucho, pero hace mucho que no nos vemos.

-Pero esto se supone que es la familia, ¿no?

-Paty, tú eres familia.

(MUJER) ¡María, por favor!

(MARÍA) ¿Qué tomáis?

Con leche y cortado.

Venga.

-Sí, vale. Ahora voy para allí. Hasta luego.

-¿Con quién hablabas, cariño?

-Con Miralles. Me tengo que ir ya.

-Cariño, sigo pensando que debería acompañarte

para atrapar al Galgo.

-No, ya has escuchado a la inspectora.

Y no solo te lo pide ella, también yo, por favor.

-Sí, Julia. Nosotras nos quedamos aquí tranquilas a esperar novedades.

-¿Y si las novedades son malas?

¿Y si pasa algo extraño, raro? -¡Qué no!

No pasará nada raro. Nada fallará. Irá fenomenal.

De fallar, igual el Galgo, que no se presente.

Y contamos con eso. -Ya.

-Y me quedo más tranquila si te quedas con Espe.

-¡Qué ganas tengo de que termine esto, por favor!

-Ya verás, acabará pronto. -¿Sí?

Hay que ver lo que es la vida.

Yo siempre echando pestes de la Policía y las autoridades

y ahora me ves aquí rogando para que este operativo salga bien.

-Bueno, si ha servido para cambiar tu opinión sobre la Policía, bien.

-No, no ha cambiado.

No, cariño. (RÍE) Que sí, que es broma.

Verte trabajar a ti y a tus compañeros

me ha hecho valorar más lo que hacéis, claro.

-Bueno, entonces, ¿tus ideales han cambiado o qué?

-¡Qué va!

Yo me moriré siendo una mujer reivindicativa.

Y, cariño,

quiero pedirte perdón

por lo injusta que fui contigo cuando te hiciste policía

y también quiero pedirte perdón

por la forma en que te he educado.

He sido una irresponsable.

-Bueno, ya está, mamá. No te preocupes.

-Sí. -Lo hiciste lo mejor que pudiste.

-Sí, pero no lo hice bien porque fui muy egoísta.

Y, mi vida,

espero que me perdones algún día.

-Mamá, no me sentí nunca abandonada.

-Sí, porque yo pensaba todo el tiempo:

libertad, fuera compromisos y no estuve a la altura.

-Mamá, de verdad, que yo no te guardo ningún rencor.

Ya me he olvidado. Estás perdonada.

Todo bien. -¡Ay!

Cariño mío, gracias.

-Te quiero mucho, pero me tengo que ir al operativo.

-Ten mucho cuidado. -Mucha suerte.

-Gracias. Adiós. -Cariño, que eres mi única hija.

Ten mucho cuidado. -Ya, venga.

(LARA) Adiós. (JULIA) Adiós.

(JULIA SUSPIRA)

¿Un cafelito?

-Ah, yo pensaba que no tomabas café.

-Han cambiado tantas cosas estos días.

-Mientras lo haces, me voy a dar una ducha.

-Venga, perfecto.

-Aquí tiene las vueltas.

Ah, gracias.

-Pon esa ensaladilla ahí y dame la otra bandeja.

-Toma.

-Oye, que...

Si no quieres, no seas la madrina. No te sientas obligada.

-Que no. No me siento obligada, pero me ha pillado de sorpresa.

-Ya.

Como no me has dicho nada.

-No he tenido tiempo. Ya has visto la que se ha liado en un momento.

-Yo es que pienso que...

La verdad es que...

Con todo lo que has vivido con lo de Paolo,

a lo mejor, no estás para ser madrina de una boda.

-Lo de Paolo está olvidado.

Luego han pasado otras cosas.

-Sé que lo de Toni también te dejó tocada.

Llamo a mi Macu y ya está.

-Que no, que...

me hace mucha ilusión.

-¿Sí? ¿No lo dices por cumplir?

-Esto es lo que...

Es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo.

-¡Ay! A mí también me hace mucha ilusión.

-Eso sí, acepto con una condición. -¿Cuál?

-Que me tengo que ir de compras,

que eso de que Elías sea el protagonista no lo veo,

que los novios son los novios, pero la madrina...

-Ya, pues me voy a ir contigo.

No quiero más sorpresas. (AMBAS RÍEN)

-Lo entiendo. Mira, tengo ya fichadas un par de tiendas.

-A ver.

-¿Qué te parece?

-Paty, va a parecer mi boda la antesala de los Goya.

(PATY RÍE)

-Pues aquí tiene, señorita.

Su mojito sin alcohol. -Muchas gracias.

-No te preocupes, Quintero. Te lo abonaremos todo.

-No me preocupa eso.

No se te da mal servir copas.

-Me crie en Formentera.

Mis primeros sueldos fueron de camarera en chiringuitos.

-Ya veo. Por eso decía que se te da bien.

(LARA) Pues si alguna vez dejo la Policía

vengo a pedirte trabajo.

(QUINTERO RÍE)

-Por cierto, Nacha, Bremón no me dio mucha información del Galgo.

¿Me puedes decir algo más?

No hace falta. Lo importante es estar prevenidos y eso te incluye.

-Está bien. La Policía, manda. Yo, a callar y obedecer.

-Te dejo. Voy a atender a mis clientes.

-Venga.

-Chicos.

-¿Qué tal? ¿Cómo vais? -Deseando entrar en acción.

-Ya. -Han pasado 14 minutos de las seis.

-Quizá se haya retrasado para dejar claro quién manda aquí.

-Espero que no se lo haya olido y se raje.

-Al loro por si envía a alguien para ver si es una trampa.

(TONI ASIENTE)

-Hija. -Mamá, ¿qué haces aquí?

-Vengo a ayudar.

Aún no ha llegado ese, ¿no?

-¿Y Espe? -Espe no tiene culpa de nada.

(Móvil)

(Móvil)

-Espe.

¿Qué ha pasado?

¡Hombre, pero vaya marrón!

Vale, venga. No pasa nada.

-Tranquila, todo saldrá bien. Dime qué tengo que hacer.

Y no me mandes a casa, que no hay tiempo.

-Vale. -¿Qué hago?

-Siéntate ahí y, cuando venga, voy a atenderos y le detenemos.

-Vale. Tú, con cuidado. (LARA) Sí.

-Hola. ¿Qué te pongo? (ARTICULA SIN HABLAR)

-Ahí tienes.

(RESPIRA HONDO)

-Buenas tardes. Pensaba que ya no venía.

-¿Qué quieres beber?

-Un gin tonic. -Perfecto.

(JULIA CARRASPEA)

-¿Qué pasa? -¡Ni se te ocurra!

(NACHA) ¡Quieto!

-El arma, en la mesa. ¡Ya!

¡Contra la pared! (JULIA GRITA)

(TONI) Tiene derecho a guardar silencio,

a contar con un abogado o se le asignará uno de oficio.

-Lo que le han dicho a su amigo aplica para usted.

(PAULA) ¿Necesitas ayuda? -¡Qué va! Todos a Comisaría.

-¡Ay!

¡Ay! -Mamá.

Mamá. -¿Sí?

-¿Cómo estás? -Estoy.

Tengo el corazón "desbocao", a punto de salírseme...

por la boca.

Por lo demás, estoy bárbara.

(INSPIRA) -¿Ha acabado? -Ya ha acabado. Ya está.

-Ha sido de película. Visto y no visto.

-Lo has hecho muy bien. -¿Sí?

Yo estoy tranquila... No, no estoy tranquila.

¡Ay, cariño!

¡Ay! (RESPIRA AGITADAMENTE)

-Déjame. Voy a llamar a Claudia. -Sí.

-Un momento.

Claudia, ha ido todo bien. Ya hemos detenido al Galgo.

Sí, mi madre está aquí conmigo. Ya te lo explicaré.

Gracias.

-Laruqui. -Ya está.

-¡Laruqui, mi niña!

¡Ay!

¡Ay!

-No se preocupe, Dolores. Su hijo ha colaborado

y eso pone más fácil su defensa.

Creo que lo libraré de la cárcel.

Sí.

Bueno, ahora, tranquilícese e intente descansar.

-¿De qué se trata?

-De una vecina del barrio.

A su hijo lo han detenido por robo y tráfico de marihuana

y me pedía asesoramiento.

-¿Has podido asesorarla?

-Sí. No puede pagar un abogado y le he propuesto llevar la defensa.

-Ok.

¿No es mejor un abogado de oficio, con todo el trabajo que tienes?

-Últimamente estoy más tranquila y me apetece hacerlo.

Está claro que este chico ha cometido un error,

pero puede rectificar.

Además, su madre no soportaría que lo encerraran.

Me ha comentado que nunca lo han detenido.

Pero bueno, iba con malas compañías.

Lo expulsaron del instituto por trapichear.

-Ya.

Me imagino que su madre ha intentado llevarlo por el lado bueno

y no lo ha conseguido.

-Sí. Y la pobre es viuda, sufre fibromialgia

y tiene un mal sueldo.

-Menudo panorama. Y con un hijo conflictivo.

-Ahí entrarías tú, Miguel.

Aunque le libre de prisión, si Jorge no tiene expectativas,

será difícil alejarlo de la delincuencia.

-Se me ocurre que le inscribamos en alguno de los cursos formativos,

como el de jardinería

o informática.

-No sé si será suficiente.

A ver si se nos ocurre algo para que entienda

el peligro que es ser un camello de barrio.

-Hay una persona con la que le vendría bien hablar

y que le contara las verdades de un estilo de vida así.

-Ah, ¿sí? -Sí.

-¿Lo conozco?

-Lo has hecho muy bien, mamá, pero no me has hecho caso.

Sigo un poco enfadada.

-Pero perdóname un poquito aunque sea.

¿Eh? -Bueno, un poquito.

-Cuando habéis sacado las pistolas yo, como soy antiarmas,

casi me da un jamacuco.

-Ya. -¡Hija!

Dime una cosa: tú no te verás en situaciones como esas, ¿no?

-No, yo no suelo salir a la calle.

Lo mío es atender a los ciudadanos en la ODAC.

-Haciendo los DNI, claro.

-Bueno, no solo eso. -Ya.

-¿Qué tal? Ya hemos registrado la vivienda del Galgo.

-¿Habéis encontrado algo? -Sí.

Hemos encontrado un vivero de marihuana en su sótano,

varias armas, mucha metanfetamina y mucho dinero en efectivo.

-¡Qué barbaridad! No le falta detalle.

Buen trabajo, compañeras.

Gracias. Esta es mi madre.

-Sí. Encantado, señora.

Julia. Llámame de tú, por favor.

Lo intentaré.

Ya me han contado que se ha portado fenomenal.

La verdad es que sí.

Me he sentido muy bien arropada por todos sus agentes.

-Nacha me acaba de decir que el Galgo era

un traficante más importante de lo que creíamos.

Sí. Su negocio estaba en plena expansión.

Ya. ¿Han caído todos? No, aún no.

Ángela está intentando localizarlos a través del móvil del Galgo.

Ese teléfono es una mina.

Y yo que pensaba que era un principiante.

-No era un pez tan gordo, pero sí que apuntaba maneras.

Lo bueno es que hemos logrado frenarle a tiempo

antes de que amplíe su mercado.

Sí, al parecer aspiraba a sentarse en el trono de sus predecesores,

como Quintero, Somoza o Santos Mercader.

Esta vez nos hemos adelantado

y hemos cortado de raíz esa mala hierba.

-Comisario, pensará que soy una drogadicta o una "traficanta"

por liarme con esa gentuza. No se preocupe.

No pienso eso. Yo tenía buenas intenciones.

Quería usar la maría para ayudar

a los enfermos crónicos con los dolores esos tan grandes.

No se preocupe. Sé que tenía buenas intenciones.

Pero el uso terapéutico del cánnabis en España no está regulado

y la gente que lo necesita para paliar el dolor

y para ayudar a otras personas han de recurrir al mercado negro.

Lo ves, nena. -Ya, mamá.

La ley es la ley y hemos de hacer que se cumpla.

Tu hija conoce bien las normas. Es muy aplicada.

Comisario, ¿qué va a pasar conmigo?

-Hemos de esperar que el juez te juzgue

y tenga en cuenta tu colaboración y tus buenas intenciones.

Lo veo muy factible.

Julia, tiene que prometerme que, desde ahora, tendrá más cuidado.

Sí, lo prometo.

Nunca más me quiero volver a ver en un lío de esos.

Ha sido un placer conocerla.

Siento que haya sido así.

Cuídese. Te. Cuídate.

Y el gusto es mío. ¡Gracias, comisario!

¡Comisario, gracias!

Pues nada, voy a seguir trabajando. He de recibir una llamada

en relación con el detenido que tenemos.

Lo dicho, un placer. Gracias.

-Voy a redactar el informe, si te parece, compañera.

-Sí. Me llevo a mi madre a casa ya.

-Claro, no te preocupes. Que descanséis. Yo te llamo.

-Muchas gracias, Nacha. -De nada.

-Por todo. -A ti, Julia.

-Mamá, vamos a casa. -Vamos.

Adiós, Nacha. -Adiós.

Ya.

Pero mañana, sin falta, ¿eh?

Y a primera hora.

Hecho. Gracias.

¿Qué haces aquí aún?

Haciendo tiempo.

Creía que me darían el resultado del test de paternidad.

¿Y te lo han dado?

No, he hablado con el laboratorio y dicen

que para hoy no puede ser. Están sobrecargados.

No es tan raro. A veces, pasa.

Ya, pero me fastidia que me ocurra a mí.

Es normal que quieras tenerlos.

Ten paciencia. Hay que hacerlo bien.

Un error puede ser fatal.

Está claro pero no me sale a cuenta tener un ataque al corazón antes.

(RÍE) Dios aprieta pero no ahoga. Eso decía mi madre.

Y Verónica me nota alterado.

He tenido una pesadilla y me he despertado gritando.

¿Ha sospechado algo?

No. Se ha preocupado bastante y me ha pedido que vaya al médico.

Si lo supiera, se moriría.

No exageres.

-¿Cómo lo lleváis?

-Nos íbamos ya a casa, cada uno a la suya.

-Muy bien. -Os dejo.

-Hasta luego. -Adiós.

No te esperaba.

Vengo a rescatarte. Tanto trabajo no te sienta bien.

No te preocupes. Ya había terminado.

¿Fuiste al médico? Sí.

Me ha dado pastillas para dormir y me ha dicho que descanse más.

Te lo digo yo y no me haces caso. Espero que al médico, sí.

Te prometo que cuando pueda me tomo unos días.

Ese "cuando pueda" me ha sonado a nunca.

Que no. Y lo que menos necesito es una bronca.

Venga.

No es habitual verte tomando algo y menos a estas horas.

Solo si no estoy de servicio.

¿Sabes qué?

Te voy a acompañar pero yo, sin hielo.

Estoy muy contento, Quintero.

Hemos puesto a disposición judicial a un narco importante

y he de darte las gracias por colaborar.

No es poca cosa dejar tu local.

No tenía otra alternativa, ¿no?

Pues no.

Espero que, al menos, esto sirva para que, de una vez, te des cuenta

de qué bando estoy.

Te lo has ganado a pulso. Choca.

Tampoco vayamos a decir la frase típica de la película de Tarantino.

"No vayamos a empezar a comernos las...".

(RÍEN) En fin, ya me entiendes.

Te entiendo. Y tranquilo, nunca diré eso.

Pero sí te diré que he escuchado que colaboras con el centro cívico.

Enhorabuena.

Lo que no sé si sabes es que esa charla terminó mal.

La gente me echó en cara mi pasado y salí bastante escaldado.

No me dirás que Quintero tiene miedo a enfrentarse a su pasado

y dejará de ayudar al prójimo. No.

Nada de eso, pero si es cierto

que si se me ofrece la oportunidad de dar otra charla por el estilo,

me lo pensaré mejor.

Sé que encontrarás la manera de seguir ayudando al barrio.

Claro que sí.

Ya sabes que nací y me crie aquí.

Adoro el barrio y haré lo posible por ayudar a mi gente.

Me largo. Cóbrame.

Nada, Emilio. No te preocupes. Estás invitado.

Buenas noches. Hasta luego, amigo.

-¡Qué hombre tan guapo y agradable, por favor!

-¡Uh! A tu madre le ha gustado el comisario.

-No, es que desprendía energía positiva.

Se le ve muy buena persona

y esos ojazos, esa boca, esa altura...

-Es un gran comisario, sí.

-¡Cómo se ha portado!

-Y ya ves lo que te ha aconsejado. (JULIA) Sí.

-No te vuelvas a meter en líos. Pienso igual.

-Déjala. Con lo mal que lo ha pasado no se meterá en más problemas.

-Tienes razón y te vuelvo a pedir perdón por engañarte.

Sabía que si te lo decía no me dejarías salir de casa.

-Claro que sí, ya está olvidado.

Ahora concéntrate en la consulta de terapias alternativas.

-Um.

Ya no voy a montar la consulta.

-¿Y eso? ¿Han cogido el local que te gustaba?

-No, es que me estoy replanteando mi futuro.

-¿Y lo de ayudar a la gente aquí?

-La gente de Distrito Sur se las tendrá que apañar

porque yo me vuelvo a Formentera.

-¿Estás segura? -Muy segura.

Y no solo porque me lo diga mi instinto.

También me lo dice esta.

Y me lo ha dicho Bremón.

Julia, no hagas más castillos en el aire.

(RÍE) -Tú nunca tiras la toalla.

-No la voy a tirar. No pienso.

La voy a usar para secarme después de bañarme en la playa,

a la luz de la luna, en Formentera.

(TODAS RÍEN) -Eso suena fenomenal.

-Si no lo has probado, no lo sabes.

¿Verdad, Lara? Cuéntaselo. -Sí.

Nadar bajo la luna en Formentera es...

¿Qué te voy a contar? Maravilloso.

(JULIA) Tiene que ser desnuda, si no, nada.

(RÍE) -Voy a coger el calendario y ver si tengo tres días libres.

Lo apunto, ¿eh?

-Oye, mamá. Y ¿cuándo te vas a Formentera?

-Cuando encuentre un billete para Ibiza.

Es que... No sé.

Siento que aquí necesito ver el mar todos los días.

Y rodeada de edificios y de tanto estrés

se me estaba apagando el aura.

-Te voy a echar mucho de menos. -¡Ay, ven aquí!

Tú puedes venir cuando quieras, ya lo sabes.

Lara, ven aquí.

Ven aquí, mi vida.

Y tú también. Ya sabes que allí tienes tu hogar.

-Ya lo sé. -Entonces, ¿vendrás?

-Sí. -Dime que sí.

-Te lo prometo.

Vamos a cenar. -Sí, estoy hambrienta.

-Espera. Saca una botella de vino.

Hay que celebrarlo. Ha salido todo bien.

-Sí. ¡Dos, saca dos! -¡No, una primero!

-Bueno, vale, o tres. (RÍE)

-Toma, aquí tienes.

-Hola, Fernando. -Miguel.

¿Cómo estás? ¿Quieres tomar algo? -No.

Quería hablar contigo un momento. -Claro.

-¿Recuerdas que comentamos que igual podrías hablar con algún chaval

para concienciarle sobre las drogas?

-Sí. Estoy dispuesto a ayudar en lo que necesitéis. Dime.

-El caso es que hay un chico en el barrio

que creo que necesita un cara a cara contigo.

-Ya. ¿Quién es? ¿Qué tipo de antecedentes tiene?

-Se llama Jorge. Lo detuvieron por robar marihuana

e intentar trapichear.

-Sí que empieza pronto. Supongo que será joven.

¿Qué hace en su tiempo libre? ¿Estudia, trabaja?

-Nada.

No estudia ni trabaja y se centra en el menudeo y el trapicheo.

En el centro estamos llevando su defensa

y había pensado en ti.

-Yo, encantado de ayudar y colaborar en lo que sea necesario.

Si puedo echarle un cable, dispuesto a lo que necesitéis.

-Perfecto. Si te parece, cerramos una cita

y le cuentas.

-Estupendo. Ciérrala cuando quieras y ahí estaré.

Le hablaré de mi experiencia y trataremos de ayudarle.

-Hecho.

-Sara, ¿qué haces aquí? ¿No tenías que estar descansando?

-Sí, pero se me cae la casa encima

y quería saber qué tal había ido el día.

-Bueno...

Esta tarde hemos tenido un operativo policial

para detener a un traficante de poca monta,

uno que trapichea con marihuana por el barrio.

Bremón acaba de irse. Ha venido a felicitarme

y a darme las gracias por haber prestado el Moonlight.

Y Miguel se acaba de presentar

para pedirme si puedo echar una mano

para ayudar a un chaval y que no se meta en líos.

Ya ves: un día más en el Moonlight.

-Lo de Miguel suena bien.

-Sí, suena bien.

¿Por qué no os tomáis algo

y tú, en vez de estar en la barra, estás fuera como cliente,

en vez de estar trabajando? ¿Qué tomas?

-Ponme una tónica. -¿Y tú, Miguel?

-Cerveza sin alcohol. -Estupendo.

Sentaos en una mesa y os lo llevo. -Venga.

-¡Qué bien que Fernando vuelva a colaborar!

-Estoy muy contento porque, aparte de que está muy implicado,

la otra vez no salió muy bien la charla y él se quedó rallado.

-Seguro que ya se le ha olvidado.

Es importante que la gente le conozca tal y como es:

una buena persona.

Que se olviden de que fue narco.

-A veces es complicado dejar atrás tu pasado.

-Todos merecen una segunda oportunidad.

-Sin duda. Es mi lema.

-¿Cuál dices que es tu lema?

-Las segundas oportunidades. -Ah, vaya.

Igual que el mío.

Disfrutad.

-Por las segundas oportunidades.

-Brindo por ello.

-Se ha portado muy bien conmigo.

Sería hacerle un feo muy grande.

Si te tienes que ir a trabajar, te vas y ya entro sola.

-No, yo prefiero acompañarte y te dejo metida en el taxi.

-Tú tienes miedo de que no me vaya.

(LARA) Que no. No seas boba. (JULIA) ¡Que sí!

-Hola. -Ni se te ocurra acercarte.

-Tranquilas. No le haré daño. -¿Qué haces en la calle?

Un juez decide hoy tu condena.

-Así es, pero...

-¿Qué ha pasado?

Acabo de recibir un mail

de Jefatura sobre vosotros.

¿Por lo del Galgo? ¿Por la detención?

(PAULA) Es que fue un canteo, Toni.

Pero, al final, todo salió bien.

-Con Jefatura nunca se sabe. -¡Madre mía!

Perdón.

¿Habéis terminado?

Sí, perdón.

Es que cuando son cosas de Jefatura nos ponemos nerviosos.

No hay ningún motivo porque, en el mail,

solo hay elogios sobre vosotros.

¿En serio?

-Hola, Jorge. Perdona el retraso pero me han entretenido.

-¿Qué dice el juez?

Cuando declaré, quería mandarme a prisión.

-Allanamiento y robo con arma blanca

te dan para unas vacaciones en Soto del Real.

(TONI) Hola. -Hola.

-¿Cómo se llama?

-En mi DNI pone Mauro Collado, pero prefiero que me llamen Mabel.

-Por supuesto.

¿Qué ha sucedido? (MABEL) Sí, claro.

-Estoy afectada por lo de Amparo.

-Normal, es reciente y te has llevado un gran susto.

-Pero tú no te preocupes.

Puedo con todo. Me pongo las pilas y esta noche doy el concierto.

-¿Segura?

-Sí, de verdad.

Me viene bien volver a la normalidad.

-La persona que manipulará el test es un técnico de laboratorio.

No puede hacerlo si tiene a su jefe cerca.

La única persona que supervisa su trabajo es su jefe.

Y hoy se va a Barcelona a un congreso.

Este es el momento que utilizará mi contacto

para hacer el trabajo sin riesgos.

Prefiere ser prudente y no dejar rastro.

-Esos dos bestias no dejaban de gritarme "maricón".

-Es lamentable.

-Es más que lamentable.

Me gustaría que volviera esta tarde para seguir hablando.

-¿Cómo que Mateo ha cancelado las operaciones de hoy?

No, espere. Voy para allá.

-Me daba miedo cruzarme con los que me dieron la paliza.

-Que la intolerancia no coarte tu libertad.

-Vamos a tratar tu caso como un delito de odio.

No estoy en condiciones de operar.

Tendré que ofrecerles una contrapartida.

Y tú también.

Habla con Verónica y cuéntale la verdad.

-Buenas noches a todos.

Gracias por venir.

(CARRASPEA)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 693

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 693

05 feb 2020

Mateo espera en vilo los resultados del análisis de paternidad. Su estado de nerviosismo atrae la atención de Verónica. Miguel pide a Quintero que hable con Jorge para convencerle de que se aleje del mundo del narcotráfico.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 693" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 693"
Programas completos (738)
Clips

Los últimos 2.233 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios