Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 958 - Ver ahora
Transcripción completa

Sea quien sea ese cirujano, es un testigo vital.

A Ramiro le conviene mucho quitárselo de en medio.

Pero no entiendo por qué no ha contactado con la policía

de manera voluntaria.

Quizá tenga miedo, de Ramiro, digo.

Sabe que es la última persona que lo vio con su aspecto real.

No hay que ser muy inteligente para darse cuenta

de que estaba en el punto de mira.

¿No será porque no has encontrado nada

ni parecido a una prueba de tráfico de armas?

-Es cierto, pero hay indicios.

-¿Por ejemplo?

-Toda la gestión de la empresa está informatizada.

Todas las maquinitas están conectadas a una red.

Menos una cosa.

-¿Qué cosa? -El portátil de Eva.

No está conectado a nada.

¿Te digo por qué no lo conecta al "wi-fi"?

Para que no rastreen su IP cuando vende armas en la "dark web".

-Me intriga, lo admito.

Pero ni siquiera es un indicio de que trafiquen con armas.

-Por sí solo no, pero deja que encuentre algo más.

-¿En qué piensas? En mi hermano.

Es un cirujano muy conocido y conoce a mucha gente.

A lo mejor nos podría ayudar a elaborar

el perfil de ese otro cirujano.

Es una idea estupenda.

La hija de Joaquín Rodríguez está secuestrada.

Tenemos 24 horas para encontrar a esa chica.

(Música tensa)

¿Qué haces?

-Busco un cargador, me he quedado sin batería.

-¿Tú qué te crees, que me he caído de un guindo?

-No, claro que no.

¿Me estás acusando de algo en particular?

-De tocar lo que no es tuyo "pa" empezar.

Como sigas por ahí pongo una queja en comisaría.

-Estás en tu derecho.

-Y también de cesar mi colaboración, porque es voluntaria.

Deberías estar en el mostrador, no aquí tocando mis cosas.

-No insinúo nada, te lo digo:

no pierdes ocasión de fastidiar a Claudia.

Creo que no son cosas de trabajo,

sino que lo haces porque...

no te eligió a ti, ya está.

-Eso son imaginaciones tuyas.

Y a ver si dejas de regodearte. Parece que lo estás disfrutando.

-Al contrario, me resulta muy desagradable.

-¿Qué pasa? -Nos van a enviar al abogado.

-¡No! ¿Cuándo?

-Mañana mismo. ¡Bua, tía, qué guay!

El tipo es de fuera de Madrid, creo.

Pero, bua, no sabes lo bien que me viene.

Es que vivo enterrada en papeles. ¡No puedo más!

¿Cómo ha ido con el juez? Bueno, nos liberaron.

-Sí, según el abogado

no están contempladas penas de cárcel en este caso. Parece.

-Pero nadie nos va a librar de la multa que nos viene.

-¿Se sabe algo de Cristina?

Nada.

A no ser...

que nos dé el nombre de alguien que haya pensado en extorsionarle.

Martín Páez.

Un jugador que perdió mucho dinero.

(Música emocionante)

¿Cómo se presenta el día? ¿Bien?

-La verdad es que sí.

-Me ha llamado la ONG para decir que van a mandar al nuevo abogado.

-¿Ves qué bien hiciste en insistir? Estabas desbordada.

-Ya te digo.

Es que sé que nos va a venir tan bien al centro...

Necesitamos a alguien que sepa de papeleos,

de los procesos de extranjería...

Yo no controlo tanto de eso.

-Cómete los churros, anda.

-Me has echado un montón, María.

-Los mismos que a todo el mundo.

Con todo el jaleo que tienes ahí tienes que tener energía.

-Vale, mami.

-"Mami" no.

Verás cuando se entere todo el barrio

de lo que Hanna ha hecho por esas dos mujeres

que querían dejar la prostitución.

Cuando se enteren otras se pondrá así el centro cívico.

-Bueno, no sé si se nos va a llenar.

Lo que sé es que Hanna está haciendo un trabajo increíble.

-Sí lo está haciendo.

-De hecho, el primer caso para el abogado

es asistir a una de esas chicas.

No tiene papeles y debe regularizar su situación.

-Paty, ¿no hay ningún día que te levantes

y te arrepientas de meterte en esos berenjenales?

-La verdad es que no.

A ver, es agotador.

Pero me hace muy feliz ayudar a otras personas.

-Esa es mi Paty.

-¿Dani dónde está? Hace mucho que no la veo.

¿Está mala?

-No, mala no.

Está nerviosa por la detención de su hermano.

¿Lo sabes? -Sí, de algo me he enterado.

Han montado un casino ilegal en el hotel Novasur, ¿no?

Y el hermano estaba en el ajo.

-Ayer cuando se enteró la pobre se puso fatal.

Le dio un vahído. Menos mal que estaba Antonio para socorrerla.

Le he dicho que entre más tarde para que descanse.

-Pobrecica, haces muy bien.

-Buenos días. -Hola.

-Un café solo, por favor.

¿Sabe cuándo abren el centro cívico? Está cerrado.

-Es que todavía es un pelín pronto.

Pero si necesita algo, aquí está su directora.

-Encantado. Soy David Pineda.

-Yo soy Patricia Fernández, pero todo el mundo me llama Paty.

¿En qué puedo ayudarle?

-Soy el abogado que manda Distrito Sur Acoge.

-¿En serio? No sabe cuánto le necesitamos.

-Eso me han dicho.

-Si quiere desayunar mientras le voy poniendo un poco al día...

-Perfecto, Patricia. -Por favor, llámame Paty.

Y, ya que vamos a ser compañeros, podríamos tutearnos,

si no te importa. -No me importa.

-Perfecto. Cuéntame, ¿qué casos has llevado?

-Trabajo con colectivos vulnerables: inmigrantes en situación irregular,

exconvictos en proceso de reinserción,

personas en riesgo de desalojo...

-Qué barbaridad, Paty, otro fichaje de altura.

Vais a hacer un equipazo... Perdone, yo soy María,

la dueña de La Parra.

Supongo que nos veremos a menudo. -Seguramente.

-María tiene razón.

Tu perfil nos viene como anillo al dedo.

De hecho, el caso que más nos urge

es el de Esmeralda Reyes, una chica dominicana

que acaba de dejar la prostitución. -Un segundo, si no te importa.

Tomo nota.

-Perfecto.

¿Esmeralda Reyes? -Esmeralda Reyes.

(Timbre)

-¡Ángel!

(DANIELA SUSPIRA)

¿Cómo estás?

¿Te trataron bien en comisaría?

-Sí, estoy bien.

-¿Has desayunado? Tengo café recién hecho. Te sirvo.

-Dani, estoy bien, no necesito nada. Gracias.

-¡Ay! ¿Por qué tardaste tanto en avisarme cómo estabas?

Estuve todo el día esperando que me llamaras.

-Lo siento.

-Desde que Carlos me dijo que estabas en comisaría

le dije si te podía ir a ver. Pero me dijo que no,

que te iban a llevar al juzgado. Y yo sin saber nada de ti.

-Te mandé el mensaje cuando me liberó el juez.

-Pero ya bien noche. ¡Te tardaste un montón!

-Ya sabes cómo son los juzgados.

Nos tuvieron a mí y a Joaquín esperando y esperando.

Y lo mismo en comisaría, estuvimos esperando un buen rato.

-Pero si te dejaron libre en los juzgados,

¿por qué te tardaste tanto?

-Ya sabes, haciendo papeleos y esas cosas.

Siempre está la cosa de la burocracia y eso.

-Bueno, lo que importa es que ya estás aquí.

-Lo sé. Aunque me quitaron el pasaporte.

-¡Ay, no! ¿Te quitaron el pasaporte?

¿Y puedes volver a la cárcel?

-No, no creo.

-¿No estás seguro?

-De lo que estoy seguro es de que me caerá una buena multa,

que pagaré toda la vida.

-Pero ¿puedes volver a la cárcel o no?

-No sé, Dani, no sé...

Soy reincidente, no sé. Pero falta un montón para el juicio.

Muchísimo. Ahorita hay cosas más urgentes en que pensar.

-¿Qué cosas más urgentes?

-Buscar trabajo.

Me despidieron del hotel y tengo que pagar esa multa.

-Ay, Ángel. -Cuántas veces me lo dijiste.

Una y otra vez hablando de las timbas.

Qué necio que no te hago caso, carajo.

-Pues sí, pero...

-Con todos los sacrificios que tú has hecho por mí...

Y yo necio. Dani, es que no te merezco.

Me cansé de repetírtelo, pero no te merezco.

Me voy porque no quiero que llegues tarde al trabajo.

-No, hoy entro más tarde.

Espera, te voy a preparar algo. No te vayas así.

-Dani, no. De todas maneras, tengo cosas que hacer.

Estoy bien.

-¿Qué cosas tienes que hacer?

(SE LAMENTA)

Ya sé que Antonio no lo hizo mala intención.

Pero no tiene por qué hablar con Salgado.

Que no se meta en berenjenales. Si yo te entiendo.

Además, es que Salgado está a la que salta.

Y una discusión con Antonio puede empeorar las cosas.

Pero creo que Antonio habrá captado el mensaje, ¿no?

Sí, seguro. Es que eso no se puede volver a repetir.

¡Buenos días! Miralles.

¿Me pones un café doble para llevar? Bien cargadito.

-Muy bien.

¿Sabes si Bremón ha hablado con su hermano en la cárcel?

Me imagino que debe de estar allí, no ha venido a comisaría.

A ver si le dice quién pudo operar a Ramiro Infante

para cambiarle el rostro. Sería una pista

porque después de lo de Yuri... Sí, es verdad.

He estado pensando yo en este hombre, Yuri Nabokov.

Qué triste, tantos años huyendo de su pasado

para que al final caiga víctima de él.

Y lo peor es que puede ir detrás del cirujano que lo operó.

Esperemos dar con él antes. Sí, desde luego.

Hablando de otra cosa. Sé que ayer Antonio y tú discutisteis.

No lo hizo con mala intención,

pero no me gusta que pasen estas cosas.

A mí tampoco.

Lo que no quiero es que eso nos afecte.

De todas formas, tengo asuntos más importantes en la cabeza.

-Aquí tienes tu doble. -Gracias, María.

Aquí tienes. ¿Estamos de acuerdo?

Estamos de acuerdo. Christine Jacobs.

Europol.

Dime, Christine.

Vaya, esa es una muy buena noticia. ¿Cuándo lo habéis detenido?

Ya, ya, ya.

Pues, si crees que puedo seros útil en algo,

no tenéis más que decirlo.

Claro, mujer, ya imagino. Por supuesto.

En cualquier caso, se decida lo que se decida,

me mantienes informada.

Venga. Gracias, hasta luego.

No me digas que han detenido a Khan.

Ojalá, pero no.

Han detenido a Pavel Kaninski, el que llamaban el Polaco.

¿No fue el que encargó a Kenneth Williams

el asesinato de Quintero?

Por orden de Khan. Así que la detención es un paso importante.

¿Y dónde lo han detenido?

En el aeropuerto de Fiumicino, en Roma.

Parece que quería montar unos negocios turbios en Italia.

Christine no me ha contado más. Ella será quien lo interrogue.

Y te has ofrecido a colaborar con ella.

Sí. Tiene que consultarlo con sus superiores,

a ver qué opinan.

Ojalá accedan, podrías serle de gran ayuda.

Tú te encargaste aquí del caso.

Sí, pero mientras toman una decisión,

no pienso quedarme mordiéndome las uñas.

Prefiero concentrarme en la detención de Ramiro Infante.

Cómo me alegro.

Miralles, estoy contactando con los cirujanos plásticos

que pudieron tener relación con Ramiro Infante.

¿Me ayudarías? Claro, vamos.

Hasta luego, María. ¡Hasta luego!

Y aquí es donde impartimos los talleres.

-¿De qué clase? -Un poco de todo.

Artísticos, culinarios... Tenemos de nuevas tecnologías,

informática para adultos, damos charlas... de todo.

-Qué interesante.

-¿Yo dónde voy a trabajar? -Te lo iba a enseñar ahora.

Primero quería enseñarte esto para que te puedas mover solo.

-Prefiero ponerme cuanto antes con los casos pendientes.

-Claro. Va a haber tiempo para que te ubiques.

Pues ven...

Este es el despacho. Esa es tu mesa.

-"Ok". ¿Y esa mesa?

-Aquí es donde voy a trabajar yo.

-Vamos a compartir despacho entonces.

-Sí. Sí, siempre lo hemos hecho así.

Con el anterior director era igual. Así fluye más la comunicación.

¿Te molesta?

-No, qué va. Preguntaba por curiosidad.

-Obviamente, puedes modificar todo esto a tu gusto.

Siéntete como en tu casa.

-¿Los casos que debo revisar están en la red?

-Sí, sí.

A ver.

Aquí tienes las claves de los ordenadores.

Aquí está la carpeta de asuntos legales.

Están todos los casos.

Cada caso está nombrado por el nombre de la persona.

Y en esta carpeta están los casos que más urgen.

-No esperaba tantos casos.

-Es que el barrio es un poquito movidito.

Eso me recuerda que colaboramos mucho

con la comisaría de Distrito Sur.

-La que está enfrente.

-Justo. Si tienes un problema, no dudes en llamarles.

Son supermajos, te los presentaré.

Y, bueno, te dejo para que te vayas adaptando.

Yo vengo ahora, que tengo que resolver un asuntillo.

Y perdona por el desorden. Si quieres quitar algo...

-Tranquila, yo me apaño. -Ahora te veo.

-Hola, buenas.

Joaquín, qué sorpresa.

¿Trae novedades del secuestro?

No, las suyas. Ayer cuando me llamaron

no me lo podía creer.

¿No han conseguido localizar a Páez?

-Le dijimos que no estaba allí. Mira, Joaquín,

su teléfono está desconectado.

La última localización es de ayer por la tarde,

cerca de su casa.

Habrán entrado a comprobar que mi hija no está allí.

-Hemos ido en cuanto hemos tenido la autorización del juez.

No había nadie.

-¿Eso es todo lo que piensan hacer?

¡Si es el principal sospechoso!

Joaquín, es un posible sospechoso.

Hemos hablado con los vecinos

a ver si había habido algún movimiento extraño.

Uno nos ha dicho que el señor Páez

a veces duerme en casa de su hijo Esteban.

Su hijo nos dijo que llevaba dos semanas sin verle.

-Estaría ocupado secuestrando a mi hija,

metiéndola en un cuchitril y pidiéndome el rescate.

-No fue por eso, discutieron por dinero.

Esteban confirma que Páez es ludópata.

Le pidió dinero y se negó

porque se lo iba a gastar en juego y alcohol.

Páez se le encaró, casi llegan a las manos.

Pero su hijo pudo retenerle.

-¡Ahí tienen el móvil! ¡Necesita dinero para jugar!

No es tan sencillo, confíe en nosotros.

Estamos trabajando en ello.

Nuestro experto está revisando las llamadas

que nos pueden llevar hasta su hija.

Entonces me quedo aquí hasta que ese experto diga algo.

-No, no puede quedarse aquí.

-No molesto a nadie. Hagan como si no estuviese.

-Entiendo por lo que está pasando, pero...

-¡Pero nada, porque Cristina no es su hija!

Haga el favor de tranquilizarse.

Si quiere ayudar a Cristina, tranquilícese,

para, cuando lleguen las 17:00, hablar con los secuestradores.

Entonces sí le necesitamos aquí. Pero ahora hágase un favor,

váyase a su casa a descansar.

Está bien.

Pero denme su palabra de que harán lo posible por localizar

a ese desgraciado y a mi hija. -Por supuesto.

Está desesperado. Normal.

No me gustaría estar en su piel.

-Traigo novedades sobre el móvil de Páez.

Ha empezado a emitir señal. ¿Dónde está?

Lo he geolocalizado y os lo he enviado al móvil.

Tenéis la ubicación exacta.

Lo tenemos. Está en El Pardo, en el campo,

en una casa perdida. -Perfecto para retener a alguien.

Gracias, Iván. ¡Vamos! (PAULA) Vale.

Chao.

(CARRASPEA)

-Perdona, es que he tenido una movida en una de las clases.

-No pasa nada.

-¿Todo bien? ¿Te vas adaptando? -Sí, todo bien.

Oye, de verdad, si necesitas quitar cosas que te molesten, hazlo.

Sobran ficheros, archivadores y manualidades por todas partes.

-Si vieras en los sitios que he trabajado, te sorprenderías.

El orden está sobrevalorado.

-Es una forma de verlo.

Lo importante es que te sientas cómodo.

-Gracias.

-Ya te he dado permiso para todos los ficheros

y archivos del ordenador.

Y todo esto tienes permiso para verlo.

Y si te quieres apuntar a algún taller, puedes.

-De momento, me centraré en el trabajo.

Al menos hasta que haya menos atasco de casos judiciales.

-¿Te ha dado tiempo a revisar alguno?

-Sí, el de Esmeralda Reyes.

He contactado con ella para acelerar lo de sus papeles.

-Muy bien. ¿Cómo ves su situación legal?

-No parece muy complicado.

Lo primero es empadronarla en un domicilio distinto,

porque en el actual consta el proxeneta al que ha denunciado.

Y después proporcionarle un número de identificación

para que pueda optar a ayudas.

-¿Y cómo ves los casos de Abdul y Jasmín?

-He contactado con ellos.

Parece que pueden acreditar la relación laboral

con sus empresas, así que podrán renovar la tarjeta de residencia.

Quien me preocupa es otra persona.

-¿Quién? -Pamela Constante.

No contesta, no sé si tengo mal los datos.

-A ver.

Espera.

Voy a comprobarlo.

Aquí está.

Sí... Sí, están bien.

Esta chica vino hace un mes y medio desde Colombia.

Ese es el teléfono que me dio.

-Tiene un hijo en su país y quiere pedir la reagrupación familiar.

-Sí, sí. Estaba desesperada.

Por eso me extraña que no te coja el teléfono.

Igual se lo han robado.

-Bueno, seguiré llamando a los demás, para no perder tiempo.

-Genial. Oye, por cierto,

me dijeron que no vivías en Madrid, ¿no?

-No, no soy de aquí.

-¿Y tienes un sitio para dormir o te busco algo...?

-No, me he alquilado un apartamento aquí en el barrio.

-Ah, genial. El barrio te va a encantar.

Tiene mucha vidilla.

Y yo vivo por aquí, si necesitas algo, ya sabes.

-Gracias.

-Veo que le vas cogiendo el tranquillo, así que te dejo.

Tengo cosas que hacer también. -Vale.

-Me voy, pero si necesitas algo, me llamas, ¿vale?

-"Ok", gracias.

-A tope con el primer día. -Venga.

-Chao.

-¿Te gusta este trabajo?

-Bueno, no me apasiona. No está mal.

-¿Te imaginaste alguna vez trabajando en una mensajería

con tu hermana? -Qué va.

Yo era un culo inquieto, siempre de aquí para allá.

-Pues al final vas a echar raíces y todo.

-Eso parece.

Y mi hermana es mi única familia, no me queda otra.

-¿Y tu padre? ¿Te llevabas bien con él?

-¿En serio? ¿Quieres hablar de mi padre?

-¿Sabes por qué lo llamaban el Balas?

-Sí, era rapidísimo en los 100 metros lisos.

(RÍE) -Qué graciosa. -Y tú qué listilla.

Un segundo, que este será Lucho.

Vale. Salgo un segundo a darle un paquete urgente.

¿Te puedo dejar sola?

-Sí, ya sé cómo organizáis los paquetes.

-Ya, me imagino.

Me refiero a esta manía que tienes un poco fea

de hurgar en lo ajeno.

-Ah, has hablado con tu hermana. -Correcto.

-Me portaré bien.

-Vale. No tardo.

-Hola. ¿Qué desea?

-Enviar este paquete.

-A Himez,

Marruecos.

¿Me rellena este impreso? -¿Yo?

-Sí. Soy nueva y el ordenador no lo controlo bien.

Prefiero que el cliente escriba la dirección,

así no hay error.

Policía.

Estás detenido.

-Mira, si...

-Vale. Suéltala. (ASUSTADA) -Vale, vale.

-Lidia. -Suéltala y no hagas tonterías.

-¿Qué tal te ha ido en la cárcel?

¿Te ha contado tu hermano algo útil?

Sí, me ha hablado de un cirujano plástico

que trabajaba en Madrid hace diez años

y tenía una reputación sospechosa.

¿Por qué motivo?

Era todo un personaje, caprichoso, que vivía a todo tren

y adicto a cualquier sustancia que callera en sus manos.

Presto a conseguir dinero a cualquier precio

para mantener su estatus.

Y más después de haber dilapidado su capital.

No le quedó más remedio que ganarse la vida

operando a personajes variopintos.

Se dice que le cambió el rostro a un narcotraficante.

¿Y por aquí hay novedades?

Hemos investigado a cirujanos con mala fama.

Pero, por fechas y localizaciones,

ninguno encaja con nuestro perfil.

¿Cómo se llama tu hombre?

Ramón Boza.

¿Ramón Boza? ¿Lo conoces?

Me suena. Déjame ver la lista.

Sí, aquí está. Todavía no está investigado.

Fue denunciado por mala praxis.

Pues ya puedes ponerlo de los primeros de la lista.

Sí, vamos a localizarlo lo antes posible.

¿Tu hermano te ha dicho dónde tenía la clínica?

Mateo solo recordaba que era por la zona de Ventas.

Pero de esto hace muchos años. Quizás ha cambiado

o ya no está en activo.

Me ocuparé de investigarlo.

Por fin tenemos un hilo del que tirar.

Emilio.

Oh, por Dios, no te he preguntado.

¿Cómo has visto a tu hermano?

Mejor de lo que pensaba.

Para ti ha debido de ser duro.

Todo ha ido bien.

(SUSPIRA)

Suéltala, hazme caso.

-Déjame ir, ¡o la mato! -Joder.

-Vamos a hacer una cosa. Voy a dejar la pistola aquí

y tú la vas a soltar.

Está bien.

Yo he cumplido mi trato, ahora te toca a ti.

-¡Lidia! -Vale, vale, tranquilo.

Tranquilo. Es que no vas a poder huir.

Está la mensajería rodeada para detenerte.

Si logras huir, ¿qué te espera? Si estás fichado.

Y tus compañeros te van a dar la espalda.

¿Entonces qué vas a hacer? -Cállate.

-¿Te vas a jugar la vida por tus jefes?

Mira, si la sueltas, igual te puedo ayudar.

Pero si le haces daño, no hay nada que hacer.

Has hecho bien.

¿Estás bien? -Estoy bien, estoy bien.

-Quedas detenido por robo y pertenencia a banda criminal.

Tienes derecho a guardar silencio, a no declararte culpable

y a no declarar contra ti mismo.

Y a solicitar la presencia de un abogado.

(Sirena lejana)

-¿Has sacado ya las armas de la mensajería?

-"Claro, anoche, como acordamos. ¿Eres mi secretaria?".

-Vamos, no digas tonterías. Si estuvieses en mi lugar,

también querrías asegurarte

de que la policía no husmea en tus asuntos.

-"Yo he cumplido con mi parte. ¿Has cumplido con la tuya?".

-Que sí, mujer, estoy en ello. He quedado con Joaquín,

le estoy esperando.

Te tengo que dejar porque acaba de aparecer. Adiós.

¡Joaquín! ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Hola. -Muchas gracias por venir.

¿Te pasa algo? No tienes buena cara.

-¿Por qué me has hecho venir? ¿Y por qué me mandas un mensajero?

¿No es más fácil llamar? -Sí, habría sido más fácil,

pero no me pareció prudente, por decirlo de alguna forma.

Con todo este follón que tienes con la policía,

es probable que te hayan intervenido los teléfonos.

¿No crees?

-Al grano. ¿Qué ocurre?

-Nada, no pasa nada.

Solo que como Ángel y tú estáis entrando y saliendo

tanto de esa comisaría estos días,

estaba un poco preocupado. -No tienes por qué.

-El juez nos ha liberado a la espera de juicio.

Nos caerá una multa de la leche y se acabó.

-Bueno, supongo que habrás ganado el dinero suficiente

con las timbas de póquer como para pagar esa multa.

-No tengo un duro.

Los del hotel me han puesto en la calle por lo del casino

y me van a demandar.

Así que ¿me vas a decir para qué he venido?

-Nada, no te preocupes.

Quería saber de qué demonios has hablado con la policía.

-Del casino, de las timbas. -¿Ya está?

¿Solo has hablado de eso?

En esa comisaría hay muy buenos profesionales.

Saben cómo abordar un interrogatorio.

Y, para alguien que es su primera vez,

igual se pone nerviosa y termina hablando más de la cuenta.

-¿Puedes ser más claro?

-¿Quieres que sea más claro? Está bien, hombre.

Voy a ser más claro.

Quiero saber si has dicho algo de Eva Velasco o su mensajería.

-¿Y por qué haría algo así?

-No lo sé, Joaquín.

Creo que Eva te ha pedido algún que otro favor

bajo cuerda. Por eso quiero saberlo.

-No he dicho nada de los clientes que Eva traía al hotel,

si es lo que te preocupa.

-No estaré tranquilo hasta que saber de qué demonios has hablado.

-Ese es tu problema. Yo me voy. Ya te he dicho lo que querías.

-Espera, Joaquín.

Si tanto a ti como a ese chico que trabaja contigo, ese Ángel,

se os ocurre decirle algo a la policía sobre Eva Velasco

o sobre mí,

los dos vais a tener un serio pero que muy serio problema conmigo.

-¿Tienes alguna amenaza más que echarme o me puedo ir?

Tengo cosas más importantes que hacer que estar aquí.

(Móvil)

Perdón.

¿Sí?

¿Qué novedades?

Ahora mismo voy a comisaría. Sí, gracias.

Me tengo que ir ya. -¡No, tú no te vas!

Dime para qué te llama la policía y para qué quieren que vayas allí.

-¡Que me dejes en paz! -Que no hagas ninguna tontería

y dime por qué quieren que vayas.

-Porque mi hija está secuestrada.

Y no dan con ella. Por eso me tengo que ir.

A mí me importan un carajo tus asuntos con las Velasco.

-¿Estás de broma?

-¿Tú bromearías si tu hija estuviera en peligro?

-¡No! No se me ocurriría bromear con nada así.

¿Quién ha sido el cerdo que está haciendo una cosa así?

-Hay uno que venía a las timbas y está resentido conmigo.

Pero no lo localizan. Me tengo que marchar.

-Está bien, lárgate.

-Adiós.

De acuerdo.

Muy bien, muchas gracias por la información.

Chao.

¿Qué dicen?

En el hospital corroboran lo que ha dicho él.

Perdón. ¿El inspector Okoye?

Ya estoy aquí. ¿Cuáles son esas novedades?

Siéntese, que le va a dar algo.

Bueno, gracias.

¿Han localizado a Páez? ¿Saben algo de mi hija?

Hemos conseguido localizar a Páez,

pero no al secuestrador de su hija.

¿Cómo es eso?

-Encontramos a Páez en una casa abandonada,

tirado en el suelo y borracho. Pero su hija no estaba allí.

Hemos conseguido mantener una conversación con él.

Tiene una coartada para esa noche.

No es el secuestrador de su hija.

¡Que les ha tomado el pelo! ¡Es él! -No, de verdad.

La noche del secuestro, Páez estuvo en el hospital.

Dice que se cayó.

Pero por los moratones que tiene parece una pelea.

¿Y se lo han creído?

Hemos llamado al hospital. Dicen que es verdad.

¡Que no puede ser!

Sí puede ser, Joaquín.

Tenía un fuerte golpe en la cabeza. Estuvo en observación.

Además, le hemos encontrado muy borracho.

No estaría en condiciones de llamarle a las 17:00.

-Si no ha sido Páez,

no tengo idea de quién puede haber sido.

Nosotros seguimos investigando, pero trabajamos contra reloj.

Para las 17:00 no conseguirán nada. -Si eso ocurre,

siga sus instrucciones y vaya donde y cuando le digan.

Y montaremos un operativo para detenerlos.

Eso si llaman. Nada garantiza que lo vayan a hacer.

-¿Por qué no lo van a hacer? -Porque están locos.

Porque se hayan enterado de la redada en el hotel.

Lo sabe medio barrio.

En ese caso, sabe lo que tiene que hacer,

decirles que ha conseguido el dinero del rescate.

¿Y si descubren que me he chivado a la policía?

Me dijeron que no lo hiciera. Y es justo lo que he hecho.

Van a matar a mi hija.

-Joaquín, eso no va a pasar. -Van a matar a mi hija.

-El detenido se llama Samir Benani, es de Tetuán.

Tiene más miedo que vergüenza.

¿Qué le habéis sacado en el interrogatorio?

No quería decir nada, pero Alonso le ha convencido de colaborar

para que el juez no lo envíe a Marruecos.

-Tiene miedo de volver. Prefiere cumplir condena.

-Nos ha dado el paradero del resto de miembros de la banda.

-La idea es hacer una redada para detenerlos.

Y después fingir que traemos a Samir detenido de la calle.

Así no sufrirá represalias.

Te veo preocupada por ese joven. Pero esa decisión no la tomas tú,

sino el juez.

Pero cuando vea que Samir se ha mostrado colaborador,

supongo que le ayudará a protegerle.

-Comisario, en esto estoy con Alonso.

Samir no solo ha delatado a todos sus compinches,

también nos ha facilitado la dirección de los trasteros

y el resto de mensajerías donde llevan a cabo sus envíos.

Si os ha dado esa información, no era un don nadie allí.

Sí que lo era, lo que pasa es que lo utilizaban de enlace

y se enteraba de todo.

¿Habéis pedido orden de registro de los trasteros?

Sí, llegarán de un momento a otro.

Entonces todo está listo para montar el operativo.

Sí, estamos trabajando con Salgado.

Alonso, estarás contenta.

No tendrás que volver a la mensajería Velasco.

No me hubiese importado quedarme unos días más.

¿Y eso por qué?

Porque no tengo pruebas de que trafican con armas.

Pero tengo mis sospechas.

¿Sospechas como cuáles?

Por ejemplo, el ordenador de Eva.

No está conectado a la red como el resto de dispositivos.

Y lo guarda bajo llave.

¿Y nada más?

Sí... Me vigilaba todo el rato

y cuando hablaban, si me acercaba, se callaban.

Allí hay algo.

Sabes perfectamente que eso son vaguedades.

Pero podríamos abrir una investigación oficial.

¿No se te ha ocurrido que si no encontraste nada allí

es porque realmente no hay nada allí?

Lo dudo.

Pero es obvio: si no hay pruebas, nada.

Pues, si no tenéis nada más,

podemos dar por terminada la reunión.

Informadme de los detalles del operativo cuando lo tengáis.

Mira que te lo advertí.

(Teléfono)

Sí, dime.

¿De Europol? Claro, pásame.

Pero no te ha hecho daño, seguro.

-No, ha sido el susto. Estoy bien.

-Pero te ha puesto la navaja. Deberías denunciarle.

-No, Eva, ¿para qué?

Bastante tiene con el atraco a los camiones. No voy a denunciar.

-A la que deberías denunciar es a Lidia.

Te ha puesto en peligro con la detención.

-Bueno, no tenía otra opción.

-Que el tío mande lo que sea y que lo detenga en la calle.

-No, es que no había nadie en la mensajería.

He entrado y el tío me ha enganchado.

-Es que tú trabajas ahí, es normal que entres.

-Te entiendo, pero no ha pasado eso.

Lidia me ha salvado, ha detenido al tío este

y es su trabajo como policía. -Lo ha hecho fatal.

Mentirle diciéndole que estaba rodeado... ¿Tú te crees?

Imagínate que te hace daño.

-Vale, pero no es lo que ha pasado.

¿Tienes hambre? Porque yo sí.

-Vale. Pincho de tortilla.

-Aguacate con tomate.

-¿Qué tal? ¿Recuperada del susto?

-Sí. Mejor, mejor.

-¿Y tú no deberías estar dentro?

-Sí, pero he salido a que me diera un poco el aire.

-Ya.

Oye, Lidia, es tu trabajo al fin y al cabo,

pero gracias por lo de antes.

-Ah, nada. -Pensaba que no lo contaba.

-Al final no ha sido nada.

-No hay manera de librarse de ti. -Yo también te quiero.

-Estarás contenta. Has puesto en peligro a mi hermana.

-Eva, vale, por favor.

-No. Esta señora, cada vez que la veo, me trae un problema.

-En cuanto Bea entró en la mensajería,

mi prioridad era que no le pasara nada.

-No, tu prioridad era detener a ese pringao y colgarte la medalla.

-Bueno, pero yo estoy bien y el tío está detenido.

Asunto cerrado. -No, cerrado qué va.

Porque saben que hemos colaborado con la policía.

¿Y si toman represalias? -Eso no va a pasar.

-¿Y tú qué eres, vidente además de policía? Os da igual.

Por conseguir el objetivo os lleváis a quien sea por delante.

-Tenemos información para desmantelar a la banda entera

y llevárnoslos a todos detenidos.

-A todos, sin excepción.

No hay ninguno que pueda destrozarme una moto o quemarme el garito.

-No, no hay nada de que preocuparse.

Sabemos hacer nuestro trabajo.

Aunque haya gente que intente entorpecerlo.

-¿Estás queriendo decirme algo?

-¿Te das por aludida?

-Contigo siempre. ¿De qué me acusas?

-No, para nada, no era mi intención.

Solo digo que la policía está para servir al ciudadano.

No tenéis nada que temer.

(EVA) -Palabra de policía. -Eva, por Dios.

-En fin, me voy que tengo mucha plancha.

(SUSPIRA)

Hola. Hola, Carlos.

Me he enterado de lo de tu mareo. ¿Estás bien?

Sí, estoy bien.

¿Quieres algo de tomar?

Dos cafés para llevar. Vale.

¿Has podido hablar con tu hermano? Sí, sí.

En la mañana fue a verme y le reñí un poco,

porque no sabía nada de él. Estaba preocupada.

Bueno, al menos has visto que está bien.

Sí. Me dijo que lo detuvieron mucho tiempo en comisaría

y en los juzgados, por el papeleo.

¿Es cierto eso?

Sí, teníamos que hacer el papeleo administrativo,

pero ya está todo resuelto.

Vale.

Bueno, solucionado, solucionado no está.

Me ha dicho que le ha caído una multa muy gorda.

Quien juega con fuego, Daniela...

A ver, sé que estás enfadado conmigo.

Te debo una explicación y quiero dártela.

Hablemos ahora que la cosa está tranquila.

No...

No creo que sea un buen momento, Daniela.

Tengo que hacer cosas y además no estoy de humor.

Vale.

-Nena, ¿todo bien con Carlos?

Me ha parecido que había tensión entre vosotros.

-Sí, todo bien, María.

Bueno, no.

La verdad es que no estamos bien.

Tengo miedo de que...

de que lo nuestro termine a raíz de lo de mi hermano.

-Eso no tiene por qué pasar.

El que hacía timbas ilegales era él, no tú.

-Ya, pero Carlos está muy enfadado

y hasta cierto punto tiene razón.

-No tiene por qué enfadarse.

No tienes culpa de lo que haga tu hermano.

-Ay, María.

-¿No serás tú la que está enfadada con Carlos por detener a Ángel?

-No, no. Enfadada no es la palabra.

-Me alegro. Porque él estaba haciendo su trabajo.

Y ni tú ni él tenéis la culpa.

-Yo sí, por no haberle contado todo.

-¿Me estoy perdiendo algo?

-Yo sabía que Ángel trabajaba en las timbas ilegales.

-Chica...

No me digas.

-Joaquín Rodríguez organizaba las timbas

y Ángel se encargaba de la seguridad y de que todo estuviera bien.

Y, bueno, no le dije nada a Carlos.

-Me dejas de piedra, Daniela.

-No sabes cuántas veces le dije a Ángel que, por favor,

que, por favor, dejara el hotel. Pero no me hizo caso.

Y cuando se volvió insostenible fue cuando se fue de la casa.

-Madre mía.

Lo que habrás pasado teniendo que llevar esto sola.

-Pues sí, sí.

Porque no soportaba estarle mintiendo a Carlos

y por eso en su día terminé con él.

No quería decirle mentiras todo el tiempo.

-Ahora entiendo por qué decías que Carlos y Ángel eran incompatibles.

-Pues sí.

Tenía miedo de que mi hermano volviera a la cárcel y ya ves.

Después de este juicio, a lo mejor vuelve.

-Ven aquí.

-Perdóname. Tú también debes de estar decepcionada de mí,

porque no te dije nada.

Y Carlos y tú han sido mi único apoyo.

Pero es que es mi hermano, María.

Muchas gracias por su colaboración.

Sí...

Sí, sí. Un placer.

Claudia, ¿podemos hablar? Claro. ¿Qué pasa?

Salgado y yo nos hemos dividido la lista de cirujanos

que quedan por contactar.

Si necesitas información sobre Ramón Boza, lo lleva él.

No, no quería hablar de eso.

Tú me dirás.

Me han llamado de Europol para pedir tu colaboración

en el interrogatorio a Pavel Kaninski, alias el Polaco.

Al parecer ha sido detenido en Italia

y requieren tu presencia allí.

No parece que te sorprenda demasiado.

No. Estaba al tanto de la detención

y me gustaría colaborar con ellos.

Pero al estar tan centrados en el caso de Infante,

no sé qué opinarás. Esa no es la cuestión.

No puedo rechazar una petición de Europol.

Lo que me resulta curioso es que hayan requerido

tu presencia en Italia cuando llevas tanto tiempo

sin tener nada que ver con el caso de Khan.

Tenías terminante prohibido participar en ese caso.

Y no porque lo dijera yo,

fue una orden directa que vino de Jefatura.

Lo sé y lo siento. Si me permites que te explique...

¿Ahora? ¿Me lo vas a explicar ahora?

Claudia, me he enterado

por el director de operaciones de Europol

de que mi inspectora jefe, mi mano derecha,

está colaborando con ellos, con Christine Jacobs.

Se me ha puesto cara de idiota

y he tenido que disimular de la forma más vergonzosa.

De verdad, Claudia,

tenía plena confianza en ti y me pagas de esta manera.

Lo siento, Emilio. Deja que te explique desde el principio.

Te escucho.

A ver...

Te voy a ser completamente sincera.

En ningún momento abandoné la investigación de Vlado Khan.

Lo intenté por todos los medios,

pero ni mi cabeza ni mi corazón me lo permitían.

No podía dejar de pensar que el asesino de Alicia

estaba libre y riéndose de nosotros.

Desobedeciste una orden directa. Lo sé.

Y por eso no te lo dije, para no implicarte a ti.

Me obsesionaba atraparlo y que pagara por sus crímenes.

Además, me sentía responsable de la muerte de Alicia

por haber permitido que Vlado Khan agotara el plazo

en los calabozos. No me puedo perdonar ese error.

Esa no es justificación.

Y ahora remítete a contarme lo que pasó

y dime en qué consistió tu colaboración con ellos.

Desde el principio he mantenido contacto permanente con Iker.

Fue quien me dio las primeras informaciones

sobre los presuntos movimientos de Vlado Khan.

Él fue quien me puso en contacto con Christine Jacobs,

que es quien lleva el caso en Europol.

No me lo puedo creer.

Christine y yo hemos estado colaborando

en la medida de nuestras posibilidades, claro.

Ella me ha tenido al tanto de las pesquisas

y valoró mucho mi trabajo de investigación sobre Vlado Khan,

sobre su perfil

y sobre la estructura que mantenía en España.

O sea, que has invertido un montón de horas.

Sí. Pero te aseguro que ni una sola de esas horas

se la he restado a los casos de esta comisaría.

Ha sido todo en mi tiempo libre.

Claudia, me has decepcionado.

Muchísimo, además.

Nunca pensé que tú pudieras hacerme una cosa así.

Y además has trabajado a mis espaldas

durante muchos meses.

Emilio, no sé qué decir.

No digas nada. Ya he oído suficiente.

Te he gestionado un vuelo para Italia para hoy mismo.

Lo mejor es que te vayas a casa a hacer la maleta.

Ya te lo haré llegar de algún modo.

A tus órdenes.

Es comprensible que esté disgustado.

Le ocultaste información.

Es posible que me equivocara, pero no le quería implicar.

Nadie pone en duda tu buena fe.

Pero no le culpes por estar decepcionado.

No solo es tu jefe, es tu amigo.

No le culpo.

Precisamente por ser un buen amigo,

me duele más que haya salido así.

Es un placer echar una mano.

Bea, ¿ocupas al señor al coche y me encargo yo de la oficial?

-Sí, claro. ¿Me acompaña?

-Gracias.

-Es Gerardo Navales, lo he visto en la mensajería.

¿Adónde quieres llegar con todo esto?

Pues, comisario, no creo que sea una visita de cortesía,

sino más bien una reunión de negocios.

¿Y ahora qué?

Vamos a centrar la investigación en el cirujano que le operó.

Por eso he ido a ver a tu padre. Es un especialista

y a lo mejor podía darnos alguna pista útil.

¿No te ha pedido que me dijeras de ir a verle?

No.

No quiere presionarte y sabe que debe salir de ti.

Pero me ha pedido que te pregunte si puede enviarte alguna carta.

¿Una mujer?

-Agnes Wass.

Y con un par de ovarios más bien plantados...

-Mira tú. ¿De dónde es? -Holandesa.

Por lo que me ha dicho, creo que nos vamos a entender.

-¿Y el siguiente paso cuál es?

-A ella le ha hablado de nosotras y ha habido "match".

Así que espera nuestra llamada.

-Me gustaría ver a mi clienta, Pamela Constante. ¿Es posible?

-Sí, enseguida aviso a un compañero.

De todas formas, se niega a hablar. -Hace bien.

-No se anda con rodeos.

-Un detenido no debe hablar con la policía

antes que con su abogado. Usted ya lo sabe.

-¿Por qué hablas con segundas? Habla claro.

-¿Qué hacía Gerardo Navales en tu mensajería?

-¿Perdona?

-Porque no es una hermanita de la caridad.

¿Sabes que se le relaciona con cárteles mexicanos?

-Hay que quitarse a esa tía de encima.

No dejará de dar por saco.

-¿Y cómo lo hacemos?

-Tú vas a ir a la reunión con Agnes.

-Espera, ¿qué? ¿Yo? -Sí.

-Eva, ¿seguro? -Esta tía me quiere a mí.

La voy a tener entretenida.

-Dígame.

-"¿Por qué has tardado en responder?".

-Perdone, pero me ha pillado en el baño.

Ya tengo el dinero.

-"Quiero que lo metas todo en una bolsa de deporte".

-¿Y dónde tengo que llevar esa bolsa?

-"Conoces el parque de la Granola?". -Sí.

-"En uno de los lados hay una fuente.

Enfrente hay unos matorrales. ¿Te quedas con la copla?".

-Sí. -"Deja la bolsa de deporte

en los matorrales y te largas. A las 18:30".

-Mucha tranquilidad.

Seguro que está vigilando la zona.

Que nadie se mueva de su posición hasta que Okoye o yo lo ordenemos.

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Servir y proteger - Capítulo 958

12 may 2021

Bremón pone a Salgado y Miralles en la pista de Ramón Boza, un cirujano de moral dudosa que pudo operar a Ramiro. Además, el comisario se enfada al descubrir que Miralles ha buscado en secreto a Vlado Khan durante meses. Paty recibe aliviada al nuevo abogado del centro cívico: David Pineda. Uno de los 'loneros' amenaza a Beatriz con una navaja y Lidia debe intervenir para salvarla. Daniela vive con angustia la detención de Ángel.

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