Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 957 - Ver ahora
Transcripción completa

No hay ninguna pista de Ramiro.

¿Y testigos oculares?

Una trabajadora de una panadería que sacaba la basura

y vio pasar una moto a toda velocidad,

de "motocross". Lucas Infante tenía una moto así.

La que llevó al invernadero cuando disparó a Lidia.

Llevo siete meses organizando partidas,

póquer y ruleta.

Y Ángel Moreno es tu socio. No.

¡Venga ya, Joaquín!

No es mi socio.

-Ángel, ¿cuánto tiempo llevaban durando las timbas?

-Seis o siete meses.

Soy todo oídos.

A principios de mes envían desde Mensajerías Velasco.

Y he pensado que si me meto de infiltrada...

-Hacerse pasar por empleada.

Si se presenta un tipo con un paquete destino Himez,

se le detiene.

Está bien,

vete infiltrada allí.

Pero ten mucho tacto con las Velasco.

Deberíamos buscar al cirujano que operó a Ramiro.

Habla con la asociación de cirujanos plásticos

o el colegio de médicos.

Cirujanos de Madrid y Marbella.

Si Infante quería someterse a una cirugía plástica,

lo haría en uno de los dos lugares.

No ha habido más envíos a Marruecos. ¿Qué pasa?

-Nos gustaría que su empresa facilite que un agente

permanezca de incógnito en las instalaciones,

haciéndose pasar por empleado.

-¿Haciéndose pasar por empleado?

-Empleada, voy a ser yo.

-Si no me queda otra...

-¡Dijeron que la matarían en 48 horas!

¡El dinero lo han confiscado y no sabemos cuándo acaba el plazo!

-¡Ya lo sé! -¡Bueno, pues pide ayuda!

-Se pasó la noche en el calabozo y no me dijiste nada.

Porque necesitaba saber si era algo grave.

Tendrías que habérmelo dicho, somos una pareja, ¿no?

Lo siento.

Tú lo sabías, ¿verdad?

Lo sabía.

Pero ¿qué querías que hiciera, Carlos?

Es mi hermano.

-Deja de meterte en mi vida.

No es solo tu vida.

Ayer estabas espalda con espalda con Bremón

a punto de enfrentaros a Ramiro Infante.

En una situación así, esperas que tu compañero pueda responder.

Si no estás segura de que pueda responder,

pide que te releven del caso.

Te prohíbo que hables de mi salud con nadie. ¿Queda claro?

-Mi hija está secuestrada, me piden 100.000 euros.

¿Cómo?

He pedido el móvil porque me llaman con número oculto,

pero podréis rastrear las llamadas. Para, para. ¿Esto es verdad?

Lleva días desaparecida. Oí cómo le pedían los 100.000 euros.

-Naturalmente, no tengo ese dinero. Por eso llamé a los jugadores.

¿Qué plazo tenéis?

No sé ni siquiera si hay plazo ya. No te preocupes.

Vais a hacer una declaración oficial.

Debéis decirnos todos los detalles, sin medias tintas.

(Música emocionante)

No, el presidente de la asociación de cirujanos

sí que está por la labor.

No dábamos con él porque estaba de congreso en congreso,

pero ha enviado la foto de Ramiro a sus asociados.

Entonces pronto tendremos resultados.

¿Ha dicho que es un tema policial?

Le pedimos que fuera discreto para no provocar alarma.

Ha dicho que urge encontrar a esa persona

y al cirujano que lo operó.

Espero no poner en peligro la vida de nadie.

No teníamos otra opción.

Pero si resulta que Ramiro también tiene ojos

para los cirujanos plásticos, ya no sé qué hacer.

Hay que estar al quite.

Que no se nos adelante como pasó con Yuri.

Sea quien sea ese cirujano,

es un testigo vital en el caso

y a Ramiro le conviene quitárselo de en medio.

Ya. Pero no entiendo por qué no ha contactado con la policía

de manera voluntaria.

La foto de Ramiro lleva días en los medios.

A lo mejor no ve la televisión.

No lee la prensa ni internet... Es un poco raro.

Quizá tenga miedo.

De Ramiro, digo.

Es la última persona que le vio con su aspecto real,

no hay que ser muy listo para darse cuenta

de que está en el punto de mira.

A lo mejor tiene miedo de nosotros, la policía.

¿En qué sentido? Piénsalo.

No tiene sentido que Ramiro fuese a un cirujano dando su nombre real.

Y tampoco pagaría con tarjeta.

Ya entiendo. Crees que pagó en negro y bajo cuerda, ¿no?

Será el tipo de cirujano que gana dinerito en B

limpiando los trapos sucios del crimen organizado:

operando prostitutas, cambiando identidades de un narco

al que busca la policía... Cosas de esas.

Eso explicaría por qué tarda en dar la cara.

Por otro lado, es lógico que Ramiro quiera matarlo.

Pero igual sigue trabajando para él.

Para qué cargarse a un tío que te puede cambiar la cara.

Tienes mucha razón, la verdad.

No sé, a lo mejor ha sido una confusión.

-Pero ¿cómo va a ser una confusión?

Si se lo llevaron detenido es por algo.

-Sí, sobre todo...

Si Carlos se lo ha llevado detenido,

se habrá asegurado mucho antes de que sí...

Ay, hija, cuánto lo siento.

-¿Qué tal, María? ¿Me dices qué tenéis de menú?

-Sí, corazón, aquí lo tienes. -Gracias.

-¿Quieres irte a tu casa?

-No, es la hora de la comida. No te voy a dejar sola.

-Pues métete a la cocina y me quedo yo atendiendo aquí fuera.

(ASIENTE ENTRE LLOROS)

-¿Va todo bien?

-Es que le acaban de dar una mala noticia.

-Ya, ya veo que está un poco afectada.

Pero ¿es algo grave?

-Es que no sabemos todavía mucho. Lo peor es la incertidumbre.

-¿Es algo familiar, algún problema de salud...?

-No, de salud no es; familiar, sí.

Y también de su novio.

Sabes que el novio de ella es Carlos, que es policía.

-No. Sí sé que Carlos es policía,

pero no que eran pareja. ¿Han roto?

-A ver...

Lo que pasa es que ayer el novio

tuvo que entrar en el hotel donde trabaja el hermano de Daniela

y se lo llevó detenido.

-Eso sí que es una faena bien gorda.

Pero, espera, ¿el hermano de Daniela

no es el chico que trabaja en el Novasur?

-Ángel, sí.

-¿Y ese chico no tuvo ya problemas con la justicia?

Estuvo un tiempo en la cárcel, ¿no?

-Por eso se ve ahora donde se ve.

Sí, estuvo unos cuantos años

y yo creo que no ha hecho nada muy grave,

pero, como tiene antecedentes...

-Pero ¿por qué lo han detenido? ¿Qué es lo que ha hecho?

-Ya te digo que hacer, quien ha hecho ha sido Joaquín,

el director del Novasur.

-Sí, lo conozco de vista, de verlo por el barrio.

-Pues tenía montado un casino ilegal en los bajos del hotel.

Y se movía dinero a base de bien.

-Quién lo iba a decir del bueno de Joaquín.

-Sí. Pero miles y miles de euros cada noche.

Y entró la policía y los detuvieron a los dos.

Bueno, y a los que jugaban allí, que los han interrogado.

-¿Han interrogado a los jugadores?

-Sí. Parece que jugar también está multado.

Ángel estaba allí poniendo copas.

Pero, como entraron y lo pillaron,

se lo llevaron y ahora está en el calabozo.

-Pues no pinta bien el asunto, la verdad.

Porque hoy en día está la cosa... Depende del juez que te toque,

pero hay algunos que dictan sentencia según sople el viento.

-Que no te oiga, no quiero preocuparla más.

-Sí, bastante mal lo tiene que estar pasando ahora.

-En fin, no podemos hacer mucho. ¿Qué te pongo?

-Espera un momento. Es que me está vibrando el teléfono.

Sí.

¿No podrías haber venido antes? Llevo toda la mañana esperándote.

Está bien, voy para allá.

Toda la santa mañana esperando que venga el proveedor de la cerveza

y se presenta justo ahora.

-Suele pasar. -Ya.

Me paso luego más tarde, lo siento.

-No te preocupes, hasta luego.

-¿Y si lanzamos una búsqueda de cirujanos plásticos

que estén ya fichados?

No perdemos nada.

¿En qué piensas?

En mi hermano, el cirujano plástico.

Está cumpliendo condena en Madrid 6.

¿Crees que tuvo algo que ver? No, no... Lo que pasa es que

es un cirujano muy conocido y conocía a mucha gente.

A lo mejor nos podría ayudar

a elaborar el perfil de ese otro cirujano.

Es una idea estupenda.

Aunque no será agradable para ti ir a preguntarle esas cosas.

La verdad es que no.

Si quieres lo hago yo, no me cuesta nada.

Me cojo un K y voy para allá. Hablo con Miralles, coordino y...

No, es algo que debo hacer yo. Además, hay que pedir cita.

La cortesía está muy bien, pero es un caso urgente.

Mi hermano se enterará de que vas de mi parte

y le sentará fatal que envíe a un desconocido a interrogarlo.

Eso lo entiendo.

Además, hace un tiempo que no voy a visitarle.

Yo me encargo y te cuento.

Por supuesto.

Salgado, por favor,

no comentes que voy a ir a verle a la cárcel.

No, mantendré la boca cerrada.

Es por mi sobrina.

No quiero que se entere, al menos de momento.

Ya se lo comunicaré yo.

Pues voy a pedir la cita

y mañana a primera hora estaré allí. Hasta luego.

Emilio.

Si a esa hora tiene taller, ¿me la podría adelantar?

Sí, me viene perfecto. Gracias.

Hay novedades del caso del casino ilegal.

¿El juez ha cambiado la vista? No, lo hemos hecho nosotros.

¿Y qué ha pasado?

A 20 min de que el furgón saliese,

los detenidos han cambiado la declaración.

La hija de Joaquín Rodríguez está secuestrada.

A ver, un momento. ¿Lo decís en serio?

Tiene llamadas de un teléfono oculto

y una foto de su hija con el periódico.

El otro detenido confirma que oyó cuando llamaban los secuestradores.

Lo que nos faltaba, un secuestro en Distrito Sur.

¿Cuánto lleva desaparecida?

5 días y le piden 100.000 euros. Por eso montó las timbas.

Le dan de plazo hasta mañana a las 17:00.

¿Por qué ha tardado tanto en denunciarlo?

Le amenazaron con matarla.

Y como tenía el casino ilegal quizá no quería que lo supiéramos.

De todos modos, el hombre muestra una preocupación real por su hija.

¿Y pensáis que dice la verdad? ¿No lo dice para ganar tiempo?

Yo creo que no. Las llamadas las tenía antes de la redada

y no sabía que íbamos. ¿Qué gana mintiendo?

Las timbas llevan meses, el secuestro no cambia nada.

A ver, tenemos 24 horas para encontrar a esa chica.

Quiero que aviséis a la UIT

para que le den máxima prioridad.

Yo voy a llamar al juzgado

para pedir autorización para clonar su móvil.

Íbamos a ir al hotel. La chica hacía prácticas allí.

Pensamos que la ficharon allí

y, como el padre está metido en juegos ilegales,

van tras el dinero de la recaudación.

Tiene todo el sentido del mundo,

pero no hagamos elucubraciones.

Ahora lo importante es encontrar a... ¿Cómo se llama la chica?

Cristina Rodríguez.

Pues lo importante es que salga de esta ilesa completamente.

Ya nos ocuparemos de los cómo y de los porqués de su secuestro.

Investigad en el hotel, pero sin levantar la liebre.

No diremos nada del secuestro, buscaremos una excusa.

Lo que nos interesa son las cámaras de seguridad.

Puede haber algo.

A ver que consigue Díaz con los metadatos de la foto.

Y necesitaré el teléfono de Cristina Rodríguez

a ver si autorizan monitorizar sus comunicaciones.

Está en el teléfono de su padre. Está desconectado,

pero habría que rastrear hasta la última desconexión.

Decidle a Díaz que mire si el teléfono de Joaquín

tiene algún "malware" o como se llame

para saber si lo están rastreando.

De acuerdo, comisario.

¿Algo más?

Ángel Moreno nos ha contado que tenía una relación con ella,

pero hemos descartado que fuera él.

Ha estado en la cárcel, pero...

Es mejor no descartar nada. Sería raro que estuviera en el ajo

estando detenido, pero puede tener un compinche.

No cerremos ninguna puerta. Tiene razón, comisario.

Ya me informáis de lo que vayáis averiguando.

Escucha, ponme con plaza de Castilla.

Con el juez que lleva la instrucción del casino ilegal.

Se le acaba de complicar la tarde.

Hola. -Hola.

-Qué rico, comida calentita y casera.

-No sé qué tiene La Parra,

pero huele como la comida de mi madre.

-Y todavía hay gente que pide "pizzas" y cosas de esas.

-¿Qué tal te va la mensajería?

-Una pérdida de tiempo, Néstor.

De momento nadie es sospechoso ni nada interesante.

-¿Nada interesante?

Cuidado, que tienes al comisario entre ceja y ceja.

-Cuando al comisario le entregue un caso de tráfico de armas

envuelto en papel de regalo, me mirará distinto.

No, la verdad es que poquita cosa voy a rascar.

Tengo a Eva en los talones y, si no, a la hermana

o al maromo ese, al Lucho.

-Nadie quiere a un extraño cotilleando en su negocio.

Por muy policía que sea.

-Sobre todo si tienes una tapadera para el tráfico de armas.

-Vamos a ver.

Pongamos que no es una tapadera, que es una mensajería.

Y no quieren que una persona sin experiencia la líe parda

atendiendo al público.

-Gracias, compañero.

Ahora no valgo ni para mandar un puñetero paquete.

-Yo no he dicho eso.

-Has dicho que la lío parda.

-No, tampoco he dicho eso.

Si eso es lo que eliges oír, allá tú, compañera.

-¿Sabes lo que he oído? Ese tono tuyo sarcástico

cuando saco el tema del tráfico de armas.

-¿Y no será porque no has encontrado ninguna prueba

del tráfico de armas?

-Es cierto, pero hay indicios.

-¿Por ejemplo?

-Toda la gestión de la empresa está informatizada.

Los envíos, los recibos, el etiquetado... todo.

Todas las maquinitas están conectadas a una red.

Los ordenadores, la fotocopiadora, el datáfono... todo.

Menos una cosa.

-¿Qué cosa? -El portátil de Eva.

No está conectado a nada y solo lo maneja ella.

Y, si se va, lo guarda bajo llave.

Aunque se vaya tres minutos a por un café.

-No te negaré que es llamativo.

Pero seguro que los "riders" los cambian cada cuatro días,

querrá guardarlo en un lugar seguro.

-Néstor, no lo conecta ni al "wi-fi" de la empresa.

-¿Y tú cómo sabes eso?

-Bueno, porque igual no valgo para atender al público,

pero de informática sé algo.

¿Te digo por qué no lo conecta al "wi-fi"?

Para que no rastreen su IP cuando vende armas en la "dark web".

-Ah. -¿Qué, qué?

-No...

Puede que tu intuición sea buena, pero puede no ser nada.

-Pero no me negarás que te intriga un poquito eso del portátil.

-Me intriga, lo admito.

Pero ni siquiera es un indicio de que trafiquen con armas.

-Por sí solo no, pero deja que encuentre algo más.

-No, tú vas a echar el freno y no vas a encontrar nada.

-¿Porque lo digas tú? -Lo dice tu comisario.

Y aunque encuentres algo, no servirá en un juicio,

porque ya te ganaste una sanción. ¿Qué pasa, te va la marcha?

-Néstor, no me seas dramas.

No voy a hacer nada ilegal.

Y, si lo hago, me aseguraré de que no me vean.

-¡Alonso! -Que es broma.

No voy a hacer nada, hombre.

Mantendré los ojos abiertos y ya está.

-Y nada, me dijo que le costaba denunciar a su chulo.

Y le dije que lo entendía perfectamente,

que yo pasé por esa situación.

Y le conté toda mi historia con Vlado para que viera

que incluso de las redes del proxeneta más peligroso

se podía salir.

Y que denunciar es muy importante.

-Normal que la convencieras. Tienes argumentos de primera mano.

-No sé, a mí me ayudaron a salir, ¿no?

Ahora es mi deber ayudar a las demás chicas.

-Jo, tía, te lo digo de verdad.

Muchas gracias por implicarte en esto.

-No, Paty, gracias a ti

por insistirme tanto, por convencerme.

Porque nunca me había sentido tan bien.

Tenías razón, el voluntariado llena muchísimo.

Y te ayuda a luchar con esas inseguridades.

-Muy bien. ¿Y cuándo vais a ir a comisaría?

-Pues ahora, en un rato.

Sí, hemos quedado ahora. -Genial.

Pues me voy a poner con el papeleo,

a ver si regularizo su situación.

-Ya. -¡Llevo un agobio con eso...!

-Chicas, ¿qué os pongo? ¿Postre o café?

-Yo café, por favor.

-Yo una tila, a ver si se me calman los nervios.

-¿Por qué estás nerviosa?

-Porque me da angustia pensar que puedo hacer algo mal

con el proceso de extranjería de Esmeralda

y que no le den sus papeles.

-¿Eso lo tienes que tramitar tú personalmente?

¿No hay un abogado en el centro cívico?

-Sí, pero se ha ido y me toca a mí comerme el marrón.

-Llama a la ONG y que manden otro, no te cargues con ese trabajo.

-Ya he llamado, y van a traer otro, pero pasan los días y no viene.

Y no solo es por Esmeralda.

Tengo a Abdul y a Jasmín, que van a acabar su plazo de residencia

y no tienen papeles. ¡No sé qué hacer!

-Hablando de plazos,

pensaba que tenía más tiempo, pero he quedado ya.

No quiero el café. -Vale, vale.

-Vale.

-Luego hablamos y me cuentas.

-Gracias. -Hasta luego, guapa.

-Yo te voy a poner la tila.

Pero una tila no arregla problemas legales.

Llama e insiste con la ONG.

-No, que tampoco quiero ser la más pesada.

-Pero ¿qué "pesá"? Aquí el que no llora, no mama.

Tú no puedes responsabilizarte de que esas personas

se queden sin papeles porque un abogado no lo ha tramitado.

Llámalos y pégales dos gritos.

-Vale.

Pues, oye, tienes toda la razón del mundo.

Pues les voy a llamar ahora mismo. Y se van a enterar.

¡Chavales...!

-Traigo a los detenidos.

Que pasen, por favor. Pasad.

¿Necesitas algo más? No, gracias, Merinero.

Siéntense.

¿Qué pasa? ¿Hay algún avance con respecto a mi hija?

Sí, el inspector Díaz,

de la Unidad de Investigación Tecnológica

ha analizado los metadatos de la fotografía de su hija

y es una fotografía real, no ha sido manipulada.

Por supuesto. ¿Qué está intentando decir?

¿Que yo me he inventado algo del secuestro?

Y ha comprobado que su teléfono no ha sido monitorizado,

así que los secuestradores no le están vigilando.

Gracias a Dios.

Hemos podido acceder al teléfono de Cristina

y tenía muchas llamadas perdidas. Llamadas de sus padres,

llamadas de Ángel... Esto coincide con su versión.

Pero ¿han tenido algún avance con respecto a la investigación?

A lo mejor, si se tranquilizase y me dejase continuar,

por favor, avanzaría, con muchísimo gusto.

En el teléfono también había llamadas perdidas de su exnovio.

¿Jacobo?

Sí. ¿Lo conocías?

No, yo no lo conocía. Pero quería regresar con Cristina,

a toda costa.

Es importante que me digas lo que sepas de él.

No sé nada más, solo que es un niño de papá,

ahora, no creo que...

-Perdón, pero ¿hay algún avance significativo

en la investigación, por favor?

Sí, ya tenemos intervenidas las comunicaciones.

Tenemos localizado su teléfono.

La última conexión fue cerca de casa de su madre.

¿Han hablado con Pura? Yo no le dije nada

para que no llamase a la policía.

Sí, hemos hablado con ella.

Es importante informar a todo el mundo.

Para que nadie entre en pánico

si los secuestradores intentan contactar.

¿Y cómo está?

Se lo puede imaginar, Joaquín.

No le hizo gracia que le mintiese a la cara.

Me va a querer matar, con razón.

Bueno, más cosas.

El teléfono desde el que llamaron los secuestradores,

es imposible de rastrear.

Pertenece a un fallecido, es de prepago.

Nos estamos centrando

en las grabaciones del hotel y los alrededores.

Será como buscar una aguja en un pajar.

Hemos encontrado muchas de esas.

Su teléfono móvil, tenga.

Aunque, en principio, le contactarán mañana a las 17:00,

por si acaso.

¿Por si acaso qué?

Por si quieren hablar con usted. Es importante que usted

coja el teléfono y que les diga que todo marcha bien,

que está intentando hacerse con el dinero.

¿Y si se enteran de que estamos detenidos?

En ese caso, Joaquín, no mienta.

Diga que hemos descubierto lo de las timbas

y que tiene un amigo que va a hacer una transferencia a su cuenta

con todo el dinero. Que no le vean las orejas al lobo.

¿Es todo lo que piensan hacer?

Es un protocolo que ha resultado en otros muchos casos.

Su teléfono está pinchado.

Probablemente podremos localizarlos.

¿Probablemente?

Sí, y es importante que mantenga la calma.

Ya está el furgón para los juzgados.

Gracias, Merinero.

¿Ahora? ¿No es mejor esperar? No, no es mejor esperar.

Escúcheme.

El que ha secuestrado a su hija sabe lo de las timbas.

Si no, no le pediría 100.000 euros.

Sabe que Ud. estaba a cargo del dinero del casino.

Es positivo: reduce mucho los sospechosos.

Estamos más cerca de lo que parece.

Pero es de vital importancia que nos diga ahora mismo

si tiene algún enemigo,

de los negocios, de las timbas. ¿Alguno de los jugadores?

¿Algún enemigo?

¿Esto es una broma? ¿Ustedes no hacen nada

y me dicen que esté pensando en enemigos?

Tranquilícese.

¡Van a matar a mi hija!

-Tranquilo. Están vigilando las cámaras de seguridad,

han pinchado los teléfonos.

-Si le pasa algo no respondo. -Yo tampoco.

-Venga, vamos. -¿Nos van a traer después?

-Este ordenador... Qué asco, de verdad. Se ha bloqueado.

-A ver, déjame.

(Teléfono)

-Tranquilo, lo cojo.

-Mensajería Velasco, dígame.

Está aquí, ¿te lo paso?

Ah, vale. ¿Apuntas?

Apunta: Plaza...

Chozas de canales, número 2. Local.

Vale, se lo digo, Eva. Hasta luego.

Eva, que si puedes ir a ese sitio a recoger un paquete.

-¿Eva? ¿Por qué no me ha llamado a mí?

-Pregúntaselo tú.

¿Esto ya está? A ver. Ah, genial.

Guay, sí, sí.

Yo de ti iría, dice que es urgente.

Gracias.

-¿Qué haces?

-Busco un cargador, que me he quedado sin batería.

Lucho, al mostrador. Y cierra.

Así que un cargador. (ASIENTE)

Ya.

¿Y Chozas de canales qué es, el pueblo de tu abuela?

¿Crees que me he caído de un guindo? -Claro que no.

¿Me estás acusando de algo?

-De tocar lo que no es tuyo "pa" empezar.

Como sigas por ahí, pongo una queja en comisaría.

-Estás en tu derecho.

-Y también de cesar mi colaboración, porque esto es voluntario.

Deberías estar en el mostrador, no aquí tocando mis cosas.

-No sé qué te piensas que estaba haciendo.

¿O tienes algo que ocultar?

-Qué pesadez contigo.

No, no oculto nada.

Pero tienes tantas ganas de encontrar unas pruebas,

que igual me colocas una pistola por ahí...

para acusarme de tráfico de armas.

-Ya, una pistola por ahí. Sí, sí.

Tú has visto muchas pelis.

-Las que puedo.

Como vuelvas a entrar por esa puerta,

me voy directa a comisaría a denunciar. ¿Está claro, Alonso?

-Está claro, Velasco.

-Tatúatelo si hace falta.

-Buenas tardes, María.

¿Me pones un bocadillo de lomo con queso?

Voy con un poco de prisa.

-Dame un momentico.

Nena, uno de lomo con queso para llevar.

-¿Qué tal, Antonio? ¿Está difícil el crucigrama?

-Como siempre.

-Miralles tardará un rato.

-Ya lo sé.

-¿Pasa algo? ¿Está todo bien?

-Ya que preguntas, no. Hay cosas que no están bien.

-Pues si tienes algo que decirme, hazlo sin rodeos.

-Me ha parecido fatal el numerito

que le has montado a Claudia esta mañana.

Ya está.

-Ya me he disculpado con ella y está todo aclarado.

Solo son problemas de trabajo.

-Si solo fueran de trabajo...

-¿Qué insinúas, exactamente?

-No insinúo nada, te lo voy a decir.

No pierdes ocasión de fastidiar a Claudia.

Creo que no son cosas de trabajo,

sino que lo haces porque...

no te eligió a ti, ya está.

-Eso son imaginaciones tuyas.

Y a ver si dejas de regodearte. Parece que lo estás disfrutando.

-Al contrario, me resulta muy desagradable.

¿Por qué no pides ese traslado que ibas a pedir?

O, ya que estamos, pide una baja por depresión.

Igual te sienta bien.

-¿Lo dices como marido de la afectada?

¿O es un diagnóstico personal?

-Bocata de queso con lomo. -Voy.

Te voy a dejar una cosa clara:

yo de Distrito Sur no me voy

hasta que Infante esté en el calabozo.

Y me importa un carajo que te afecte o te deje de afectar.

Quédate con el cambio.

-Gracias. -Hasta luego.

-¿Qué pasa, Antonio?

-Que soy un bocazas.

-María, voy a salir un momento fuera.

En la cocina hace mucho calor.

-Pero ¿te encuentras bien? -Sí, estoy bien.

-Estás pálida, Daniela. -No, estoy bien, de verdad.

-¿Seguro? -Sí.

-No, nena, no estás bien. ¡Antonio!

Coge un paño y envuelve un poco de hielo.

Y trae algo que tenga azúcar.

Concéntrate en la respiración. Voy a tomarte el pulso.

(Llaman a la puerta)

-¿Quién es? -"¿Quién va a ser? Yo".

-Pasa, Eva.

-¿Qué era eso que no podías decirme por teléfono?

-Te tengo que contar algo importante.

-Cuando esta tía saque su culo de mi mensajería.

Está metiendo las narices en todos lados.

-¿No me dijiste que estaba allí solamente por un operativo

por la banda de loneros marroquíes?

-Pero está obsesionada conmigo.

Hasta que no me pille, esta no para.

-¡No me lo puedo creer! -Bueno, calma.

Está vigilada, no se moverá del mostrador.

-¿Y qué le has dicho a tu gente? ¿Les tienes vigilándola?

Si quiere fisgonear por tu empresa,

¿que empleen la fuerza o algo así?

-Si tanto te preocupa, no me hagas perder el tiempo.

-Está bien, está bien.

No sé si lo sabes.

La policía ha hecho una redada en el Novasur.

-¿Cómo? -Lo que oyes.

Han detenido a Joaquín y al chico que trabaja con él.

Se han dado cuenta de que hacían timbas ilegales en el almacén.

-La madre que me parió... ¿Por eso nada más?

-No lo sé. Espero que sea por eso y no por otra cosa.

Por eso quería consultarlo contigo.

Mírame a los ojos.

¿Ese tío sabe a qué nos dedicamos realmente?

-Sabe que tú y yo nos hemos reunido.

-Pero ¿sabe qué negocios nos traemos entre manos?

-¿De las armas? No sabe nada.

¿Para qué le voy a contar nada de las armas?

-Eva, si me tienes que decir algo, dímelo ahora mismo.

Porque ese tío está en la sala de interrogatorios

y si le aprietan puede empezar a cantar la Traviata.

-Que no sabe nada.

Ha tenido a gente alojada que le he pedido que no registre.

-¿A quién le has pedido que no registre?

-A Abel y a los Vinuesa. -¡No me lo puedo creer!

Ese tío te puede relacionar con lo que pasó en la Red Star.

-Le preguntaron y no sacaron nada.

-Sí, le preguntaron hace tiempo. Hace tiempo no es ahora.

Ahora está en esa sala de interrogatorios.

Y, conociéndolo como lo conozco,

si le aprietan las clavijas,

dirá de todo para conseguir beneficios delante del juez.

¿No lo ves? ¿Hariri también estuvo allí?

-Sí. -Y se hacía llamar Tariq.

¿Le pediste tú que lo alojase allí?

-Sí.

-No me digas eso, por favor.

-Calma, no sabe ni quién es Hariri ni a qué se dedica.

-Hasta que le pongan una foto delante

y le digan que es uno de los mayores traficantes de armas

de todo el mundo.

-A ver, ¿para qué le van a enseñar una foto?

A este tío le han detenido por las timbas.

No tiene nada que ver. -Sí, no tiene nada que ver,

hasta que lo tenga.

Por eso debemos pensar qué demonios podemos hacer.

¿Quieres tomar algo? -No, escucha:

por mucho que ese tío quiera meterse a la poli en el bolsillo,

¿nos va a echar mierda encima

sabiendo que se la echa a él también?

No tiene sentido. -¿Qué quieres decir?

-Que lo único que consigue es que le acusen de encubrimiento.

Y por mucho que sepa que me reúno con gente chunga,

no tiene sentido... Me voy, tengo a esta tía metida ahí.

Tengo que sacar las armas del armario.

-Está bien, haz lo que tengas que hacer.

Yo me aseguraré de que ese tío no diga ni tu nombre ni el mío,

ni ahora ni nunca.

-Cuando dices "asegurarte", no pensarás cargártelos.

-Haré lo que tenga que hacer, Eva.

-Bien.

Procura que no sea ninguna tontería.

-Haz tu trabajo, yo me encargaré de hacer el mío.

Y, cuando saques las armas, avísame para quedarme tranquilo.

-Claro.

-¿Mucho estrés en el trabajo?

-No, qué va. Aquí estoy divinamente.

-¿Y en casa, algún problema?

-Algo, sí, algo hay.

-Cuéntale a Antonio. Él es médico y es de confianza.

-Han detenido a mi hermano.

-Vaya por Dios, lo siento.

-No lo van a meter en la cárcel ni nada.

Pero el disgusto no se lo quita nadie.

-Las preocupaciones son normales, pero hay que gestionarlas.

Cuando te pase eso, concéntrate en la respiración.

-Vale. Como si meditara.

-Funciona. Te encontrarás mucho mejor, ya verás.

-Lo que necesito es saber cómo está mi hermano.

-Me tengo que ir. Mira.

Si te vuelves a encontrar mal, me llamas por teléfono.

O vas al centro de salud.

Alguien que esté de guardia te atenderá.

-Vale. -Antonio, ni se te ocurra.

De ninguna manera, venga. -Vale.

Hasta luego. Que te mejores. -Gracias, Antonio.

-Bueno...

-¡Chist!

Te voy a preparar un bacalao, que eso sube mucho la tensión.

-No, María, ya me siento bien.

-No quiero ni un pero.

No puedes trabajar con el estómago vacío.

O comes o te vas "pa" tu casa.

-No, por favor, que quiero tener la mente ocupada.

-Bueno, pues la ocupas comiéndote lo que yo te traiga.

-"Ok".

(MARÍA SUSPIRA)

-No me lo puedo creer. Dónde está el maldito formulario 83.

Dios mío...

(Teléfono)

Centro cívico de Distrito Sur. Dígame.

Sí, soy yo.

¿En serio?

¿Mañana?

¡Ay, qué bien, muchísimas gracias! ¡Menos mal!

Sí.

David Pineda. Vale, perfecto.

Claro, en cuanto llegue yo le pongo al día de todo.

Genial. Oye, pues muchísimas gracias de nuevo, de verdad.

Qué bien.

Vale, hablamos. Adiós.

¡Sí!

¡Por fin, no me lo puedo creer! -Hola.

-Hola, Hanna. -¿Qué tal?

-Un mazo de feliz, tía.

-¿Qué pasa?

-Nos van a enviar el abogado. -¡No! ¿Cuándo?

-Pues mañana mismo. Tía, qué guay.

El tipo es de fuera de Madrid, no lo sé...

Es que no sabes lo bien que me viene.

Últimamente vivo enterrada en papeles. No puedo más.

-Me alegro muchísimo.

-Gracias. ¿Tú qué tal?

-Me tengo que ir corriendo al "pub", pero quería decirte

que Esmeralda ha denunciado al chulo.

-Qué bien. ¿Y habéis hablado con Lara?

-Sí. Fue simpatiquísima, muy maja.

Y gracias a la denuncia va a poder ayudar

a muchísimas más chicas.

-Qué bien. Me alegro un montón.

Yo mañana, en cuanto llegue el abogado, David Pineda,

le paso el caso de Esmeralda.

Si le llega algún papel de comisaría,

que sea él quien lo gestione todo.

-¿Este tipo sabe de extranjería?

-Creo que sí. Pero tampoco me voy a poner exquisita.

Me han dicho que van fatal de abogados,

que no hay muchos que quieran currar gratis

en plan abogado, obviamente.

Así que no han tenido dónde elegir.

-Pues sí que lo han encontrado rápido.

-¡Hombre, porque les he montado un pollo...! ¡Pero vamos!

Les he dicho de todo, es que esto es insoportable.

Es que yo no podía sacar el centro adelante.

Y mira si se han puesto las pilas. -Bien, así me gusta.

-Estoy contenta.

Y lo de extranjería, no lo sé.

Ellos dicen que sí, pero que no ha trabajado en esto,

así que...

-Es que si no ha trabajado nunca, no saben cómo va a responder.

-No, no lo sé. Pero mira,

es voluntario y trabaja gratis. Eso ya me dice mucho.

Vamos a pensar que lo hará bien. -Sí, desde luego.

-Mejor que yo sí que lo va a hacer.

Yo me estoy volviendo loca con tanto papelito.

-Oye, Paty, me alegro muchísimo. Me voy corriendo al "pub",

que se está llenando y Miki está solo.

-Pues, nada, luego hablamos.

-¿Te pasas para tomar una cerveza?

-Pues no te prometo nada.

Como mañana tengo que poner al día a este hombre,

primero me tengo que organizar yo.

-Pues ánimo.

-Gracias, luego te digo. -Chao.

(RESOPLA)

(SUSPIRA CANSADA)

¡Hola! ¿Qué tal?

(SUSPIRA CANSADA)

¿Tú cómo me ves?

No muy bien. ¿Tienes hambre?

No sé si tengo hambre, sueño o qué es lo que tengo.

¿Todo bien en el trabajo?

No, cariño. En mi trabajo y en el tuyo

las cosas nunca van bien. Siempre está todo mal.

Se trata de que lo arreglemos como podamos.

Ya no soy capaz de arreglar nada. Este caso acabará conmigo.

Venga...

Puedes con todo y vas a poder también con Ramiro Infante.

No, cariño, ese tío nos lleva demasiada delantera.

Es muy rápido.

Cuando vamos, él está de vuelta. Y de vuelta de matar a alguien.

Ese psicópata

es uno de los más peligrosos a los que te has enfrentado.

No me extraña que estés cansada. Yo vivo con el corazón en un puño.

¿Tú, por qué?

El tal Infante es el padre del tío que te intentó matar.

No parará hasta vengarse.

Hasta que no lo cojas no dormiré tranquilo.

Pero tengo confianza.

Pues no sé, porque no hemos hecho más que pifiarla con él.

Ni siquiera hemos protegido a los testigos que podían ayudar.

El ruso ese, el chef, Yuri.

Sí, claro, Yuri.

Es que lo apuñaló prácticamente delante de las narices

de Bremón y Salgado.

Teníamos un operativo alrededor del restaurante, ¡y se escapó!

Es que estáis solos, necesitáis refuerzos.

Tendría que haber seis veces más policías buscándole.

Quizá tengas razón. Pero hablemos de otra cosa.

¿Hablamos de la cena?

Sí, porque me está llegando un olorcito...

He hecho merluza de pincho sobre cama de patatas con cebolla.

¿Sí? ¿Le has puesto almejas?

¿Almejas? No.

¿Por qué pones esa cara?

Sí, estaría bien. Te he hecho una ensalada.

Con canónigos, rulo de cabra, nueces...

una vinagreta de frutos rojos...

Pues me parece fenomenal.

¿Vamos? Venga, vamos a cenar.

¡Ay, Dios! Ah, por cierto...

Que... ¿sabes...?

Salgado ha pedido hora con el neurólogo.

Vino a disculparse por la bronca en La Parra

y aproveché para decírselo.

Ya me lo dijo, ya.

¿Cómo que te lo dijo?

Me estaba terminando el café

y apareció en La Parra para pedir un bocadillo.

¿Y se disculpó también contigo?

Todo lo contrario, tuvimos un agarrón.

¡No fastidies! ¿Qué pasó?

Apareció por allí tan tranquilo, como si no pasara nada,

haciéndose el simpático.

Le dije que dejara de pagar sus problemas contigo.

¿Le dijiste eso?

Todo el mundo lo ve, te está castigando

porque está celoso.

Es indignante que te ponga problemas en el trabajo

solo porque no quisiste romper tu matrimonio.

Pues no quiero que vengas a defenderme

como si fuera una damisela que necesita a su caballero andante

para que le proteja. No es eso,

es que es injusto.

Ya, y aquí llegas tú para impartir justicia.

He metido la pata, soy un bocazas.

No era mi intención,

pero es que apareció haciéndose el simpático

después de haber montado el número.

Ya sé que lo has hecho con buena intención.

Te pido que los problemas con Salgado

dejes que los solucione yo.

Tienes toda la razón. No volverá a ocurrir.

¿Cenamos? Venga, esto tiene muy buena pinta.

Vale. Seguro que la merluza ya está.

Ya están aquí.

Gracias, Miguel.

Buenas noches. ¿Alguna noticia sobre mi hija?

Enseguida les contamos. ¿Cómo ha ido con el juez?

Nos liberaron, que es lo importante.

-Sí, según el abogado no hay pena de cárcel en este caso.

Parece.

-Pero nadie nos libra de la multa que nos viene.

-¿Se sabe algo de Cristina?

-Hemos revisado las imágenes de seguridad del hotel y nada.

Tampoco hay evidencias de que alguien vigilara el hotel,

como dijeron los secuestradores.

-¿Alguna pista, algún sospechoso?

Nada.

A no ser...

que Ud. sepa de alguien que conociese las timbas

y quisiera extorsionarle.

Joaquín, el tiempo corre. No es momento de guardar secretos.

-Es mi hija quien está secuestrada. ¿Y bien?

Martín Páez.

Un jugador que perdió mucho dinero en una noche.

¿De cuánto dinero hablamos?

Mucho dinero. Miles de euros.

Aparte, montó un pollo delante del resto de jugadores.

¿La noche que llegaste a casa lleno de moratones?

¿Otra vez con eso? -Siga, siga.

-Después de aquello le dijimos que a las timbas no volvía.

El tío estuvo insistiendo, porque es un enfermo.

Le dijimos que ni hablar.

-Quizá esta es su manera de recuperar su dinero.

¿Tienen su contacto?

Sí, tengo su teléfono.

Y en el registro de llamadas del hotel

verán que llama muchas veces. Últimamente para ponerme a parir.

-¿Volvió al hotel después de aquel episodio?

-A las timbas ya no.

Pero un día regresó. Yo estaba hablando con Cristina.

Y llegó y no nos quitó la mirada.

¿Hablaste con él?

Hablar, no. En cuanto me vio salió corriendo.

Intenté agarrarlo y no pude.

Se me hizo raro. ¿Para qué iba? -¿Recuerdas cuándo fue?

-Un día antes del secuestro.

-Vamos a revisar las grabaciones para ver si encontramos algo.

A ver si tenemos fichado a este tal Martín Páez.

Aquí está. ¿Qué tiene?

Está procesado por impago, alteración del orden público,

alguna agresión... ¿Algo más grave?

Nada como un secuestro, pero siempre hay una primera vez.

Tiene apuntado un nuevo domicilio. Podríamos ir allí.

Ojalá haya suerte. Saco el Z. Perfecto.

Pueden irse a su casa.

Nosotros nos encargamos de Martín Páez.

Joaquín, esté pendiente del teléfono móvil.

Les informaremos de cualquier novedad.

Marta, acompáñelos a la puerta.

Eh, hizo lo correcto.

-Dios te oiga.

-Encantado. Soy David Pineda.

-Yo Patricia Fernández. Pero me llaman Paty.

¿En qué puedo ayudarle?

-Soy abogado de Distrito Sur Acoge.

-¿En serio? No sabe cuánto le necesitamos.

-Bueno, lo que importa es que ya estás aquí.

-Aunque me quitaron el pasaporte.

-Y...

¿Puedes volver a la cárcel?

-¿Sabes si Bremón ha hablado con su hermano?

Ni idea, pero debe de estar allí

porque no ha venido a comisaría.

A ver si le dice quién pudo operar a Ramiro Infante

para cambiarle el rostro. Así tendríamos una pista.

-¿Eso es todo? Pero si es el principal sospechoso.

Joaquín, es un posible sospechoso.

Hemos hablado con los vecinos para ver si ha habido algo extraño

y solo uno nos ha podido decir que el señor Páez

a veces duerme en casa de su hijo.

Su hijo dice que llevaba dos semanas sin verle.

-Estaría ocupado secuestrando a mi hija,

metiéndola en algún cuchitril y pidiéndome el rescate.

-Me dijeron que tú no vivías en Madrid, ¿no?

-No, no soy de aquí.

-¿Y tienes un sitio para dormir o te busco algo?

-Me he alquilado un apartamento aquí en el barrio.

-Ah, genial. Te encantará, el barrio tiene mucha vidilla.

-¿Cómo se llama tu hombre?

-Ramón Boza.

-Me suena. A ver, que tengo aquí una lista.

Aquí está. Todavía no está investigado.

Fue denunciado por mala praxis.

Ya puedes ponerlo de los primeros de la lista.

Hay que localizarlo lo antes posible.

-Ya te he dicho lo que tenía que decirte.

-Espera. Si tanto a ti como al chico que trabaja para ti

se os curre decirle algo a la policía

sobre Eva Velasco o sobre mí,

los dos vais a tener un serio problema conmigo.

¿Entiendes?

-A ver, sé que estás enfadado conmigo.

Te debo una explicación y quiero dártela.

Hablemos ahora que la cosa está tranquila.

Me resulta curioso que hayan requerido tu presencia

en Italia, cuando llevas tiempo

sin tener nada que ver con el caso de Khan.

Tenías prohibido participar en ese caso.

No porque lo dijera yo, fue una orden directa de Jefatura.

Lo siento, Emilio. ¿Me permites que te explique?

¿Ahora? ¿Me lo vas a explicar ahora?

Claudia, me he enterado

por el director de operaciones de Europol

de que mi inspectora jefe, mi mano derecha,

está colaborando con ellos, con Christine Jacobs.

Se me ha puesto cara de idiota.

He tenido que disimular de la forma más vergonzosa.

De verdad, Claudia,

tenía plena confianza en ti

y me pagas de esta manera.

El móvil de Páez ha empezado a emitir señal.

¿Dónde está? Lo he geolocalizado.

Os lo he mandado al móvil con la ubicación exacta.

Lo tenemos. Está en El Pardo,

en una casa perdida.

-El lugar prefecto para retener a alguien.

Gracias, Iván.

Policía. Estás detenido.

-Pues mira...

-No, no, suéltala.

-Vale, vale, vale.

¡Lidia! -Suéltala y no hagas tonterías.

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Servir y proteger - Capítulo 957

11 may 2021

Carlos y Paula investigan a contrarreloj el secuestro de Cristina. Para buscar información sobre el cirujano plástico que operó a Ramiro Infante, Bremón recurre a su hermano Mateo. Lidia urde un plan para quedarse sola en la mensajería, pero Eva la descubre. Quintero se entera de que Joaquín y Ángel han sido detenidos y teme que se vayan de la lengua sobre los negocios sucios de Eva. Antonio se enfrenta a Salgado por arremeter contra su mujer.

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