Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 953 - Ver ahora
Transcripción completa

¿Dónde está Cristina?

-Está secuestrada, Ángel.

Estaban los dos en la cocina. Alertados por el tiroteo, salieron

y solo vieron pasar a un hombre encapuchado

huir del local a toda prisa.

No tuvieron en cuenta a Ramiro

y su deseo de venganza por la muerte de su familia.

Nosotros deberíamos hablar

con el dueño del local otra vez.

Te hago depositario

del único borrador de mi relato.

La pistola que ha utilizado el Ricardo Gil este

tiene el número de serie borrado.

-Con ácido.

Y digo yo, si un número de serie se puede seguir,

también se podrá el rastro de un tipo de borrado, ¿no?

-¿Adónde quieres llegar con esto?

-El inspector Moya y yo sospechábamos

que detrás de las armas de los Vinuesa, estaba Eva Velasco.

-"Escúchame bien: consigue ya los 100.000.

Se te acaba el tiempo y a tu hija también".

(Música emocionante)

Pero, María, no te preocupes. Habrá gente que solo vaya a saludar.

Hombre, sí, otros irán a picar, pero...

pero habrá gente que solo vaya y entre un rato y se vaya.

Ya, pero mejor que sobre que no que falte.

Que luego la gente si falta comida se ponen muy impertinentes.

Te digo que no te preocupes.

Estoy segura. Vamos, has calculado perfectamente.

Y va a salir todo fenomenal.

Estoy contenta porque he tenido una idea

para darle una sorpresa a Antonio,

que le va a hacer una ilusión loca, ya verás.

Vale. Ah, oye, lo de las tartas.

"¿Qué hacemos: de almendra o chocolate?".

Hija, pues no sé. Qué ricas las dos. Ya te diré luego, ¿no?

No sé, déjame pensarlo.

(Puerta)

Oye, te dejo.

Hasta luego.

"Hasta luego".

-Buenos días.

Buenos días.

¿Con quién estabas hablando?

¿Algún problema en comisaría?

Pues... estaba hablando con Néstor.

Me ha dicho que iba a llegar un poco tarde.

Ya.

Ponme el café, anda.

Bueno, mejor lo pongo yo.

Que con lo nerviosa que te has puesto,

lo vas a poner todo perdido.

Qué mal se te da disimular.

Menuda policía estás hecha.

Sé que me están preparando una fiesta mis compañeros

y que tú estás colaborando.

Jo, Antonio.

Se suponía que era una sorpresa.

Ya, ya, ya.

Se le ha escapado a una enfermera.

Menos mal que no he sido yo la que ha metido la pata.

Técnicamente, te he pillado hablando con María del cáterin.

No sabes qué rabia me da que te hayas enterado,

porque lo están preparando todo con mucha ilusión.

No te preocupes, anda.

A mí tampoco me hace gracia.

No me gusta ser protagonista.

No.

Pues escúchame.

Tienes que dejarte querer.

Es una fiesta que te preparan

para demostrar el cariño que te tienen.

Ya lo sé, ya. De todas formas, les estoy muy agradecido.

Si estás agradecido, hazme el favor, no sabes nada. ¿Eh?

Haces como si fuera una sorpresa de verdad.

Voy a tener que ensayar la cara de sorpresa.

(RÍE)

Lo digo en serio, hombre.

Que se lo están currando muchísimo.

Que sí, no te preocupes que no se va a notar.

Hablando de otra cosa.

¿Alguna novedad sobre el caso este de Infante?

La prensa le está dando una caña de cuidado.

Ya lo sé, ya.

Están poniéndose duros.

Más... más que cuando hablaban de Lucas.

Hombre, también es normal.

A medida que va pasando el tiempo, la presión crece.

Y no estamos haciendo grandes avances.

Daniela.

-Dime, María.

-Al final tartas vamos a hacer las dos, ¿vale?

-Vale, las dos, OK.

-Porque a Antonio le chifla la de almendra,

pero la gente es más de chocolate.

-Sí, a mí me gusta más la de chocolate.

-Vale.

-Oye, ¿y qué pasó?

¿Te contó Miralles lo de la sorpresa?

-Sí.

Bueno, es que...

está intentando traerle a Antonio

un antiguo compañero del centro de salud,

Sebastián Vázquez, que se jubiló hace 10 años y se mudó a Toledo.

Y para Antonio es muy especial, es como un mentor o algo así.

-Ah, vale, vale.

Oye, pues qué bonito, ¿no? Le va a hacer mucha ilusión.

Se va a emocionar y todo.

-Pues sí, eso es lo que se espera.

A ver si pueden traérselo porque el hombre...

está un poco mayor.

En fin, nena, vamos a ir adelantando, que no quiero que nos pille el toro.

-Sí, sí.

Pero tranquila, que eres la que más está sufriendo con todo esto.

-A ver, no, sufriendo tampoco.

Pero yo quiero mucho a Claudia y Antonio

y quiero que salga todo perfecto.

-Va a salir todo perfecto, ¿vale?

Pues el capo de la mafia rusa

que ordenó la muerte de Ramiro Infante y su familia

murió tiroteado en un restaurante de Marbella.

Y ahora estamos buscando al dueño de ese restaurante

porque suponemos que puede darnos algún dato más sobre Ramiro.

Supongo que en Marbella no está.

No, no. Ha desaparecido.

Podría haber montado otro restaurante.

Pero vamos, en el Registro Mercantil no hay nada a su nombre.

O sea que es muy difícil.

¿No habéis mirado a nombre de un familiar?

Y tampoco.

A veces la gente pone nombres a su negocio de...

de cosas personales, apellidos, cosas así.

Fíjate en lo de... en lo de...

Mensajería Velasco o Droguería Puri.

Sí, sí, sí.

Sí, de hecho, él puso... el nombre de este restaurante era Irina

que es el nombre de su hija mayor.

Pero no hemos encontrado nada así.

También es verdad porque...

la sociedad se llamaba Irina Restauración S.L.

Pero no hay nada así.

¿Y si no se lo puso a nombre de su hija?

¿Se lo puso a su nombre, de su mujer o su mascota?

(Música de suspense)

Podría ser.

¿Qué pasa?

Pues...

pues que Yuri Nabokov

que es el nombre del dueño del restaurante

tiene otra hija.

Masha.

Ahí lo tienes.

Sí.

Sí, sí, sí, sí.

Sí, sí.

Salgado.

"Dime, Miralles".

Oye. A ver.

Yuri Nabokov

le puso el nombre de Irina

al restaurante de Marbella.

Irina es el nombre de su hija mayor,

pero Nabokov tiene otra hija que se llama Masha.

"Igual ha montando otro restaurante con ese nombre".

Pues me parece que es algo que deberíamos de tener en cuenta.

Buena idea.

Pues habría que ir investigándolo.

Lo que pasa que yo ahora tengo un juicio y promete ser largo.

Descuida.

Me voy adelantando con Cepeda.

"Hasta luego, Miralles".

Vale.

Esa idea era mía. ¿Para qué te la apuntas?

Sé por qué lo has hecho. No te preocupes.

No me gustan los protagonismos.

Oye, de la fiesta, por favor, tú no sabes nada.

Nada.

(Música de suspense)

Buenos días.

-Buenos días. -Qué puntuales.

Os había convocado a primera hora para asignaros un caso

que llegó anoche a última hora y...

Pero te sigo necesitando, Cepeda,

así que tendrás que encargarte tú sola del caso, Alonso.

Si necesitas ayuda, tienes a Castro y a Matías.

Cualquiera de los dos que esté libre.

Se trata del robo de mercancía

de un camión aparcado en un área de servicio de Distrito Sur.

-¿Qué tipo de mercancía?

-Móviles, ¿no? -Sí.

Cuando el camionero fue al baño,

los ladrones rajaron la lona del camión

y se llevaron una cantidad importante de "smartphones" que llevaba.

-Pero ¿qué hay, más de un ladrón? ¿Alguien vio algo?

-Una persona no pudo llevarse esa cantidad de móviles

en tan poco tiempo.

Suponemos que hubo varias personas implicadas en el robo.

-Pero habla como si la investigación ya estuviera iniciada.

Y esto ha pasado hace unas horas.

No hay atestados, solo denuncia.

¿Qué me estoy perdiendo?

-La empresa de camiones está investigando por su cuenta.

-Pero aquí solo pone que el camionero no vio nada

y la empresa redacta lo que pasó.

Ya está.

-Así es.

Queremos abrir una investigación en esta comisaría

para que se averigüe lo que ocurrió en esa estación de servicio.

-Vale, pues hablaré con el camionero y que me cuente su versión.

-Yo hablaría también con los empleados del área, ¿no?

Por si han visto algo.

-Sí, sí, sí, y hablaré con más camioneros

que estuvieran por la zona justo a esa hora

y pediré las imágenes de la cámara de seguridad

de la estación de servicio.

Acotaré las horas y las mandaré a la UIT.

-Bien. Bien enfocado de momento, Alonso.

En cuanto sepas algo, me vas comunicando.

-Vale, me pongo con ello.

-Oye, y en cuanto a ti, Cepeda.

Eh...

Ya tenemos una nueva idea para localizar a Yuri Nabokov.

Hay que buscar restaurantes con el nombre de Masha.

-¿Masha?

Es el nombre de su hija pequeña, ¿no?

-Exacto. Muy buena memoria, Cepeda.

Yuri tenía dos hijas.

¿Por qué no homenajear a la segunda poniendo su nombre a un restaurante?

-Como con la hija mayor, ¿no?

Interesante. -Sí.

Imprimimos la lista de restaurantes rusos que hiciste

y la cotejamos.

-Muy bien. -A mi despacho.

-¡Qué sorpresa! Que no sé nada de mi hermano desde anteayer.

-Perdón, Dani, he estado bien ocupado.

-Ya, pero pues me escribes un mensaje.

-Ya sabes que yo no soy de mensajes.

-Pues mándame un audio.

-Bueno, pero ya así mejor, ¿no? Así nos vemos un poquito

y también aprovechamos y me invitas a un zumito de piña, ¿cómo ves?

-Va, también me voy a tomar uno.

A ver.

¿Cómo va la búsqueda de empleo?

-Pues no va.

Creo que al final me voy a quedar en el hotel.

-¿Sí? Pero hasta que encuentres algo mejor, ¿no?

Eso dijiste.

-A ver, es que...

Hablé con Joaquín.

Y me pidió una disculpa y pues yo también le pedí una disculpa a él.

Y estamos bien, ¿me entiendes?

-Vale.

Bueno, pues ya sabes qué opino de ese tema.

Pero como tú veas.

-No, lo tengo claro, de verdad.

-Vale.

¿Y Cristina qué? ¿Dio señales de vida?

-Sí, sí, sí. De hecho, me enteré que estaba con una amiga.

Pero bueno a mí ya me da igual, ya paso de ella.

Ya me da igual.

-Bueno, si tú lo dices.

-Ya he encontrado dos restaurantes rusos

con el nombre de Masha: uno en Barcelona

y otro aquí en Madrid,

pero ninguno de los dos a nombre de Yuri Nabokov.

-¿Y quién figura como dueño?

-El de Barcelona alguien con nombre español,

Ignacio Viloria,

y el de aquí de Madrid alguien

que se llama Tatiana Ivanova.

Habrá que ver si tiene alguna relación con Yuri Nabokov.

Mira.

-¿Tatiana Ivanova? (ASIENTE)

-Me suena muchísimo,

este nombre lo he leído hace poco.

-Ahora que lo dices...

¡Bingo!

Está en la lista de empleados del restaurante Irina de Marbella

y también estaba la noche del asesinato de Zakar el Viejo.

-Cuando sucedió todo aquello, Yuri ya se había divorciado,

lo he leído en el informe.

-¿Insinúas que podría mantener una relación con Tatiana?

-¿Y por qué no?

-Quizá todavía podían estar juntos

y él ha puesto el nombre del restaurante a ella

para pasar desapercibido.

-O simplemente lo montaron entre los dos, sin más.

-Quizá, pero deberíamos ser más prudentes,

igual el restaurante está a nombre de ella

y no tiene nada que ver con Yuri Nabokov.

-Vamos a comprobarlo inmediatamente.

Voy a buscarlo en Internet.

-Ah.

-A ver.

Aquí.

Restaurante Masha, Madrid.

(Música de suspense)

Aquí está.

Está la carta,

la dirección...

-Clica donde los clientes...

ponen fotos a ver si están alguno con Yuri.

-No, nada.

Si trabaja en el restaurante, tendremos que llamar directamente.

-Ya. Oye, pero no les digas nada de Zakar el Viejo, ¿eh?

Ni tampoco del restaurante Irina de Marbella, no se vaya a alarmar.

-Descuida, que solo voy a hacer una reserva. Vamos a ver.

Venga.

(SUSPIRA)

-"Buenos días, restaurante Masha, ¿en qué puedo ayudarle?".

-Hola, mira, quería hacer una reserva para comer hoy a las 14:00,

seríamos dos personas.

-"Claro, no hay problema.

¿A nombre de quién anoto la reserva?".

-Néstor Cepeda.

¿Yuri sigue siendo el chef del restaurante?

-"¿Por qué quieren saberlo?".

-Unos amigos míos comieron allí hace tiempo y, bueno,

me hablaron muy bien del local y de su chef.

Quería asegurarme de que estoy llamando

al mismo restaurante.

Me hablaron maravillas del "strogonoff" de ternera.

¿Lo siguen teniendo en la carta?

"Es una de nuestras especialidades junto al "steak tartar".

No se preocupe, el restaurante al que acudieron

sus amigos sigue siendo el mismo,

conmigo como chef a la cabeza".

-Estupendo, muchas gracias.

-"Ya tiene su reserva para dos a las 14:00.

'Spasiva'".

-"Spasiva".

Lo tenemos.

-Muy bien, pues vamos a por él.

Hola, cariño.

¿Qué tal, amor? ¿Cómo estás?

Muy bien, muchas gracias.

Qué bueno. Qué guapa estás.

Gracias. ¿Qué pasa, Ángel?

¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Bien, gracias. Bueno verte.

Te veo contento, ¿eh?

Ya ves,

el trabajo que a veces te da alegrías.

Ah, ¿sí? ¿Por qué? ¿Qué pasó?

Hemos desarticulado una banda que timaba a personas mayores

en el barrio.

Ay... sí hay gente mala en el mundo, de verdad.

Se pasaban por enfermeros del centro de salud y les vendían

todo tipo de materiales: desde rodilleras, fajas,

andadores... Les hacían pagar por adelantado, pero claro,

el material nunca llegaba.

Menos mal que un par de ellos se han acercado a comisaría

y han denunciado y han dado constancia,

porque si no es como si no hubiese sucedido.

A mí me quedó superclaro con todo lo que pasó con Chloe.

Claro, pero en tu caso había un parte de lesiones.

Te sorprenderías la cantidad de gente a la que le pasan cosas

y no denuncian,

yo creo que por vergüenza o por temor a represalias.

Ya.

¿Quieres tomar algo?

Sí, por favor, una tónica. Vale.

-Oye, Carlos, pero habrá alguna situación

en donde... no se pueda denunciar, ¿no?

No se me ocurre ninguna ahora mismo.

Es que justo en el hotel estaba escuchando a unas personas

que estaban hablando de... de un secuestro exprés.

¿Aquí en España?

No, no, no, no escuché toda la conversación,

pero más o menos por ahí iba.

¿Y tú te has tenido que enfrentar a algo así?

Sí, la verdad es que...

en una ocasión, un hombre... yo trabajaba en otra comisaría,

vino con la cara descompuesta diciéndonos que habían secuestrado

a su hijo en Latinoamérica.

Lo habrán amenazado, ¿no?

Sí, le dieron un máximo de dos horas para hacer el pago del secuestro,

así que mientras la mujer estaba al teléfono con los secuestradores

yendo al cajero a por el dinero, él vino a poner la denuncia,

y menos mal.

¿Menos mal por qué? ¿Qué pasó?

Que pudimos rastrear la llamada y descubrir que

su hijo estaba...

perfectamente, y menos mal que lo hicimos antes

de que la mujer sacase el dinero.

¿Y dónde estaba el hijo?

El hijo estaba en Latinoamérica,

pero estaba de vacaciones, tan tranquilo.

Era una estafa.

Claro, le llaman secuestros virtuales,

todo sucede muy rápido. Entonces, llaman a las víctimas,

le extorsionan, esta queda en "shock", no sabe cómo actuar

y como las cantidades que les piden no son muy elevadas,

terminan haciendo el pago.

El "modus operandi" es muy similar al del secuestro exprés.

Ya, ya.

-Pero habrá alguna vez en donde...

sí pasa de verdad, ¿no?

Sí.

Es muy fácil reconocer esas situaciones.

En los secuestros de verdad, en los secuestros formales,

los captores analizan a la víctima,

le estudian a él y a sus familias, se aseguran de que sea gente

con dinero que pueda hacer el pago del secuestro.

De la otra manera, en los secuestros virtuales

es todo más chapucero. Pillan al primero que vean,

es... es un timo.

Claro, claro, si tiene... si tiene toda la lógica.

Óyeme, Dani, eh...

Gracias por el zumito. Me tengo que ir.

-¿Ya? ¿Tan pronto?

-Sí, es que entro a trabajar, pero... qué gusto verte.

-Bueno, pero ven a visitarme más seguido.

-Sí.

Gracias.

-Chao. Chao.

Qué bien veo a tu hermano.

¿Sí? ¿Tú crees?

Sí, parece que esto de Cristina ya lo tiene superado, ¿no?

No le he preguntado para no incomodarle.

No, no, sí está bien.

Lo que pasa es que estaba bastante entusiasmado con esta chica,

pero bueno, sí se le ven ganas de pasar página.

-Pues yo creo que, en estos momentos, Ricardo Gil tiene que estar camino

de prisión porque le ha caído la provisional.

Y a ver qué pasa en el juicio,

me da a mí que... que no se va a librar de la cárcel.

-Pues me alegro por la víctima.

-Y yo.

-Oye, ¿y sabes si los compañeros de Científica

han sacado algo del arma?

-Está limpia. Solo tienen las huellas dactilares de Ricardo

y no han encontrado coincidencias con delitos anteriores.

-Ya, ¿y tú en el interrogatorio has sacado algo?

-Este chico sigue con la estrategia de no abrir la boca.

Lo único, eso sí, me ha dicho que...

que era la primera vez que utilizaba el arma

y que por eso se le disparó accidentalmente.

-¿Accidentalmente? En el vídeo se ve perfectamente

que dispara a conciencia. -Está claro, sabía lo que hacía.

-¿De la procedencia del arma tampoco te dijo nada?

-Sí, me dijo que se la compró a un tipo, que este a su vez

la adquirió en... en la "dark web".

-¿Y quién es ese tipo?

-No lo sé, o sea, nos dijo el nombre, ¿eh?

Pero una de dos, o nos mintió y se lo inventó,

o... o el hombre que le vendió el arma le dio otro nombre

para protegerse.

-Ya.

-Uy, qué caras.

¿Me he perdido algo?

-¿Te acuerdas del caso que estaba llevando Lara?

El del maltratador. -Sí, ¿qué pasa?

-Por lo visto, el tipo consiguió el arma en la "dark web"

a través de un intermediario.

-¿Y no sabemos la identidad del intermediario?

-Pues no, lo único que sabemos es que es otra arma más

con el número de serie borrado con ácido.

-Oye, si quieres te paso el informe de Científica,

que a lo mejor encuentras algo que a mí se me haya pasado, no sé.

-Vale, sí, estaría bien.

-Pues te lo paso al correo, ¿vale? -Vale.

-Venga, me piro. Hasta luego. -Gracias.

-Hasta luego, Lara.

-Oye, ¿y tú qué tal con...

con lo de los restaurantes rusos?

-Mejor de lo esperado, acabamos de traer a Yuri Nabokov,

el chef que buscábamos.

-Buenas noticias, ¿no?

-Ya te digo, a ver ahora qué le sacamos.

¿Y el robo del camión? ¿Has hablado con el camionero?

-Sí, sí, sí, y me ha dicho algo interesante.

Por lo visto no es al único que le han robado de esta manera.

-¿No? O sea que, ¿el robo de ayer no fue un caso aislado?

-No, no tiene pinta.

El "modus operandi" siempre es el mismo:

aprovechan que el conductor para para descansar y cuando se aleja

del vehículo es cuando se acercan, rajan la lona

y se llevan la mercancía.

-Eso indica que se trata de una banda organizada.

-Sí, tiene toda la pinta.

Voy a llamar al resto de comisarías a ver si tienen casos parecidos.

-Buena idea. ¿Las imágenes de las cámaras

de seguridad las habéis cotejado? -Está Abarca con ello.

-¿Serás capaz de seguir con el caso sin mí?

-Pues lo mismo que tú, para peinarte.

(Música de suspense)

Perdonen, pero todavía no entiendo muy bien

qué es lo que hago aquí.

¿Qué es ese tema por el que he sido denunciado?

Porque... no recuerdo a nadie que se me haya quejado

o que haya pedido la hoja de reclamaciones nunca.

-Verá, en realidad, no está usted aquí por nada de eso.

-¿No? Y entonces, ¿por qué?

¿Estoy detenido?

¿O algo así? -No, no, en absoluto.

Solo queremos hablar con usted.

-¿En una sala de interrogatorios?

-Podríamos haber ido a nuestra sala de descanso

y hablarlo delante de un café,

pero aquí estaremos más tranquilos, allí el trajín es continuo.

-Está bien, ¿de qué quieren hablar?

-De Zakar el Viejo.

-Todo lo que ocurrió ya se lo comenté

a la policía de Marbella en su momento.

No entiendo por qué...

vienen a preguntarme ustedes ahora,

después de tanto tiempo de aquello.

-Bueno, verá, hemos leído su declaración

y nos gustaría repasar con usted qué pasó aquella noche.

-Es que tengo que volver al restaurante,

es casi la hora de las comidas,

me necesitan, soy el chef.

-Le prometo que no le robaremos mucho de su tiempo, señor Nabokov.

-Está bien.

(Música de tensión)

Hola, guapa. -Hola, María, ¿qué tal?

¿Me pones un café con leche para llevar?

Descafeinado, importante.

-Oye, me llegó el vídeo

del loco este que se puso a dispararle a su ex.

Eras tú, ¿no? La que salía.

-Sí, y Marta. Marta también.

Ya veo que el vídeo está corriendo como la pólvora.

-¿Es que a quién se le ocurre

ponerse a disparar aquí en medio del barrio?

-Era más peligroso de lo que parece en el vídeo.

-Hombre, ya te digo,

es que podría haber pasado cualquier cosa allí.

A mí lo que me ha llegado es que fue un caso de maltrato, ¿no?

Que la estaba amenazando y eso...

bueno, si estabas tú, blanco y en botella.

-Sí, sí, bueno.

La chica, imagínate, lo ha pasado fatal.

-Ya, me lo supongo, menudo susto la pobre.

Haberle dado a ella o a cualquiera que pasara por allí.

Un hombre armado en el barrio, de verdad,

qué horror.

-Pues ya lo hemos detenido, así que puedes estar tranquila.

Está en prisión provisional, está acusado de intento de homicidio.

-No, no, si yo tranquila estoy,

con vosotros, sabiendo que estáis ahí encima del ciudadano,

defendiéndolo siempre,

pero no sé, lo que me preocupa es...

¿una persona puede conseguir un arma así de fácil?

-Bueno, eso estamos investigándolo todavía.

Lo más probable es que lo haya comprado

en el mercado negro, de manera ilegal, por supuesto,

y bueno, para nosotros es difícil

averiguar la procedencia de un arma.

-Ya, bueno,

creo que les borran el número de serie

abrasando la superficie.

-Madre mía, María,

si no fueras la mujer de un policía pensaría que... vamos,

esta conversación me daría bastante miedito.

-No, mujer. La mujer de un policía

y que aquí, la mayoría de mis clientes sois policías.

-Venga, hasta luego. -Adiós.

Fernando, ¿te traigo el postre?

-Sí, sí, María.

Oye, lo que estabas hablando con Lara antes,

¿es sobre el tiroteo ese que hubo ayer en el barrio?

-¿Has visto el vídeo? Son Marta y ella

las que detuvieron al tipo. -¿En serio?

Sí, sí, he visto el vídeo, pero no...

no las había reconocido, la verdad,

como van todos con el mismo uniforme, pues no...

Pero en fin, le han tenido que echar un buen par de ovarios

porque el tipo estaba hecho un energúmeno

pegando tiros ahí en mitad de la calle, ¿no?

-Podría haber pasado cualquier cosa,

la chica debe seguir con un susto en el cuerpo.

-Ya, ya, me lo puedo imaginar.

En fin, no sé, me ha resultado muy...

muy raro, porque no creo que sea tan fácil...

Supongo que sería una pistola como de fogueo, de estas de mentira.

No es nada fácil conseguir una pistola de verdad

a cualquiera de la calle, no sé.

-Pues por lo visto sí que era de verdad.

-Ah, ¿sí? -Pues sí,

y el que la llevaba sabía lo que hacía.

Se la deben haber vendido en el mercado ilegal o algo.

A ver si pillan también al que se la vendió.

¿Te traigo el postre?

-Sí, pero que sea un carajillo, por favor.

-¿Solamente? -Sí, solo eso.

-Vale. -Gracias.

(Música de suspense)

La noche que mataron a Zakar y a sus hombres era viernes,

y como todos los viernes,

estaban de sobremesa en el reservado del restaurante.

-¿Y recuerda a qué hora aproximadamente

sucedieron los hechos?

-Era tarde, el restaurante estaba vacío,

casi no quedaban clientes, solo ellos.

-¿Y dónde estaba usted?

-En la cocina, recogiendo.

De repente, escuché unos disparos,

recuerdo que me asomé

y vi a un hombre encapuchado

salir corriendo del reservado hacia la puerta trasera.

Hasta donde yo sé, aquel tipo huyó y nunca consiguieron atraparlo.

-Cierto, nunca se encontró al autor de los disparos.

-Y después de aquello, usted se esfumó.

-Quería dejar atrás todo,

vendí el restaurante,

me fui de Marbella, pero...

ustedes eso ya lo saben porque seguro que está en su informe.

-Sí, también sabemos que se esforzó mucho

por mantenerse oculto.

-Mataron al Viejo en mi restaurante.

Quería desvincularme de esta gente.

-¿Y qué relación tenía con Zakar?

Ha dicho usted que todos los viernes iba a su restaurante,

¿por qué motivo?

-Le gustaba mi comida, supongo.

Y teníamos el reservado

y esto le hacía sentir muy cómodo.

-¿Cómo entró el asesino?

-Supongo que por la puerta trasera,

era la única que quedaba abierta a esas horas.

-¿Y cómo el asesino pudo llegar hasta el reservado

sin cruzarse con nadie?

-El personal ya se había ido a su casa

y solo quedábamos una empleada y yo recogiendo la cocina.

-¿Y para llegar desde la puerta trasera

hasta el reservado,

diría usted que hacía falta conocer el local?

-Había que recorrer parte del local, pero...

el restaurante estaba vacío

y solo había que seguir

el sonido de la conversación.

-¿Y no vio a nadie vigilando el restaurante

de una manera extraña?

¿O algún cliente sospechoso?

-No, ya se lo comenté en su momento a la policía.

Pero ¿qué pasa?

¿Por qué están buscando al asesino ahora?

-¿Qué sabe usted de este hombre?

-Hace tanto tiempo de aquello.

-Fíjese bien, intente hacer memoria, es importante.

-Puede ser, sí.

Creo que le vi algunas veces

en la compañía de los hombres de Zakar.

Le apodaban el Español,

porque era el único de aquí que trabajaba para ellos.

-¿No puede decirnos nada más de él?

-Es que no sé nada más.

-Pues...

supongo que usted verá las noticias

y sabrá que hay un asesino de policías suelto.

-Sintiéndolo mucho, ¿qué tiene que ver esto conmigo?

¿Y a qué viene este interrogatorio?

-Acaba de decirnos que lo conocía

y que trabajaba para las personas

que acudían a su restaurante cada viernes.

-Nunca he tenido nada que ver con el Español

y ahora tampoco.

No soy un asesino.

Todo lo que tengo

lo he conseguido con mi esfuerzo.

-Y nadie le acusa de lo contrario, señor Nabokov.

Solo queremos aclarar su ayuda.

-Y se la he dado.

Les he contado todo lo que sabía.

Y ahora tengo que dejarles,

tengo que volver a mi restaurante.

-Bueno, pues le agradecemos muchísimo su colaboración.

-Disculpe las molestias.

-Siento no poderle ayudar más.

-Muy bien. Si recuerda usted algo más,

no dude en llamar.

-Claro. -Javier,

acompaña al señor Nabokov hasta la salida.

-Que tengan suerte. -Gracias.

-Adiós. -Adiós.

(Música de suspense)

¿Cómo lo has visto?

-Pues... nervioso.

-Sí, yo diría que en un pasado se dedicaba a blanquear dinero

para la organización de Zakar,

pero eso ahora no nos aporta nada.

-A mí hay cosas que no me cuadran.

¿Cómo es posible que cruzara todo el local

hasta llegar al capo sin cruzarse con nadie?

-El asesino debía conocer muy bien el restaurante

y con toda probabilidad, debió estudiar

los movimientos de Zakar durante días.

-Ya, esa premeditación forma parte del "modus operandi" de Ramiro,

pero eso no excluye que de algún modo Yuri pudiera ser su cómplice.

-No sé, podría haber negado que lo conocía

cuando le hemos enseñado su foto y no lo ha hecho.

-Quizás se ha mostrado colaborador para que no sospecháramos.

-Puede.

Pero no veo cómo seguir apretándole las tuercas sin cometer un exceso.

-Ya.

Yo no me quedo tranquilo, voy a dar una vuelta.

Cepeda, tienes que volver con Alonso, ¿eh?

Y seguir investigando el robo de camiones.

-Muy bien. -Venga.

(Música de suspense)

Si un cliente te dice de hacer el "check out" más tarde,

¡te tienes que apuntar eso hasta en la frente!

-Lo siento mucho. -¡No puedes sacar a la gente

de la cama así de buena mañana porque sí!

¿Para eso te doy más responsabilidad?

Vuelve a tu puesto.

(Música dramática)

Jefe.

Necesita calmarse por el bien de todos.

-¿Qué me estás contando, Ángel?

Tengo que reunir 100.000 euros y no sé de dónde lo voy a sacar.

-Ya, ya lo sé. Ya lo sé.

Pero es que no paro de pensar quién puede ser el secuestrador.

-¿Tú sospechas de alguien o qué?

-Es que todo es muy raro.

Si fuera un secuestro exprés,

sería al azar y le hubieran pedido menos dinero.

Pero cuando secuestran a alguien es porque lo tienen observado.

La pregunta es: "¿Por qué querrían secuestrarla?".

O sea, a usted, ¿me entiende?

-Pero ¿adónde quieres llegar?

-Pues que tiene que ser alguien que conoce las timbas de póquer.

Porque ahí hay dinero.

-Pues a lo mejor tienes razón, no sé, no lo había pensado.

-Y si mi razonamiento está en lo cierto,

no son ningunos profesionales

y habrán cometido muchos errores en el camino.

-Si lo que vas a decir es que llamemos a la policía,

puedes ir olvidándote, sabes lo que pienso.

-No, no, yo también estoy de acuerdo, ¿eh?

No hay que llamar a la policía,

pero podemos hacer nuestra investigación

y a ver... y a ver quién es.

-Así lo único que conseguiríamos es poner en riesgo la vida de mi hija.

No, Ángel, ¡ni pero ni nada!

Lo que hay que centrarse es en buscar el dinero para el rescate.

Déjate de jugar a detectives y ponte a lo que te tienes que poner.

-Está bien. Entonces, usted prométame que va a estar más tranquilo.

-Sí, sí, pero no es fácil.

-Pues ya sé, ya lo sé.

Pero hoy, por ejemplo, llamó el jefe de jefes, el Ortega,

toda la mañana.

-Pero ¿cómo? ¿Y por qué te llama a ti?

-A mí no, a Carlota.

-¿Por qué no me dice nada? -¿En qué momento?

Si le está gritando todo el tiempo. Tiene que calmarse, por favor.

-Sí, sí...

He visto que me llamó...

este, pero que necesito tener el teléfono libre

por si llaman estos tíos. -No.

Lo que necesita es hacer vida normal.

¿Vale?

Para que nadie levante sospechas.

-Tienes razón, Ángel, luego le llamo.

(Móvil)

¿Dígame?

-"Espero que hayas tenido tiempo de reunir los 100.000 euros

porque la entrega será mañana".

-Primero quisiera hablar con mi hija.

-"No, no, eso no puede ser".

-¿Y cómo sé que no le han hecho ustedes nada?

Mire, señor, o hablo con mi hija

o se puede usted olvidar del dinero.

(CRISTINA) -"Papá, soy yo, Cris".

-Cristina, hija mía, ¿estás bien?

¿Te han hecho algo? ¿Estás bien?

-"No, tranquilo, estoy bien.

Pero tengo muchísimo miedo, papá.

Da todo lo que te pide esta gente, por favor".

-"Ya es suficiente.

Si quieres volver a ver a tu hija con vida,

mañana nos entregarás los 100.000".

-Todavía no los tengo.

-"Tienes hasta mañana a las 10:00.

Llamaré para darte instrucciones de cómo realizar la entrega".

-Le repito que todavía no tengo los 100.000 euros,

necesito más tiempo.

-"Mañana, es mi última palabra".

-Pero...

(Móvil comunicando)

¿Qué hago yo, señor? ¿Qué hago?

(Música de tensión)

En ese capi es cuando cambian los géneros, entonces, él dice:

(CON ACENTO EXTRANJERO) "Eso es lo que dice él".

¿No te acuerdas? Es buenísimo.

-¿Qué tal?

-Bien.

-¿Habéis visto el vídeo ese que está circulando por ahí

del tipo que ha salido pegando tiros? -Sí.

Lleva toda la mañana rulando, ¿por?

-Pues porque estoy convencido de que esa pistola ha salido de aquí.

-No, esa pistola no ha salido de aquí.

-Tiene el número de serie borrado.

-¿Cómo lo sabes?

-Quintero, a ver, la mayoría de pistolas obtenidas

en el mercado negro lo tienen borrado.

No es algo que solo hacemos mi hermana y yo.

-Da igual, eso él no lo sabe.

-Lo sé, lo sé.

Y os repito, estoy convencido de que esa pistola

ha salido de aquí.

-Bueno, yo creo que eso es una tontería.

-Ah, ¿sí? Mira, verás, apenas se puede apreciar en el vídeo,

pero yo diría que se trata

de una semiautomática del 17 o del 19,

justo las mismas pistolas que tenéis ahí,

dentro de ese armario, dispuestas para venderlas.

-Qué precisión.

-Si tienes alguna duda, solo tienes que sacar el libro de registro

de entrada y salida de mercancías, y lo comprobamos.

-No voy a hacer eso, Quintero, es nuestra parcela.

Dedícate a lo tuyo, por favor. -Eso hago, dedicarme a lo mío.

Intento hacer todo lo posible por cubriros las espaldas

porque estoy convencido,

sé que la policía va a seguir el rastro de esa pistola.

-¿Y eso cómo lo sabes?

-Porque en este barrio yo tengo ojos y oídos en todas partes.

Y la policía

va a seguir el rastro de esa pistola y van a llegar hasta aquí,

hasta vosotras.

-Eso no va a ocurrir.

-¿Por qué lo sabes?

¿Por qué estás tú tan segura? ¿Puedes poner la mano en el fuego?

Llevo un tiempo comentando

que todo ese negocio que tenéis de menudeo, de venta al por menor

en la "dark web" y por Internet es demasiado arriesgado.

-O pasa lo de siempre, que estás empeñado en quedarte

con una parte del negocio que no te corresponde.

-Mira, por mí puedes quedarte con esa parte del negocio

tú entera, sí quieres, no la quiero.

Yo vuelvo a repetir lo mismo.

Es un negocio en el que estáis corriendo muchísimo riesgo

y todo para conseguir cuatro duros que no os van a llevar a nada.

-¿Te das cuenta? ¿Que siempre vienes a contarnos cómo funciona el negocio?

Cuando sabes de sobra que conocemos este negocio desde pequeñas.

-Si seguís vendiendo pistolitas

a los cuatro descerebrados del barrio para que peguen tiros

en mitad de la calle, ponéis el foco de la policía encima vuestra.

¿No os dais cuenta? Van a llegar hasta vosotras.

-O no, Quintero, porque hasta ahora no han relacionado ningún arma

con esta mensajería. -Tú lo estás diciendo, hasta ahora.

-A ver, vamos a ver.

Te lo expliqué.

Estas ventas son anónimas, muy seguras. Aunque le pongan

una pistola en la cabeza, no sabe quiénes somos.

-Este tío no tiene que decir absolutamente nada.

Es la policía, solo tienen que seguir el curso, el rastro de esa pistola,

nada más. -¿Sin número de serie?

Sabes lo complicado que es.

Y no creo que la pistola saliera de aquí.

-Bueno, si estás tan convencida... te vuelvo a proponer lo mismo,

enséñame el libro de registro de entrada y salida de mercancías

y lo comprobamos. -Sí además no somos las únicas

que vendemos este tipo de piezas. -Me da exactamente igual, Eva.

Aunque haya diez personas más, 100 personas más vendiendo en Madrid

ese tipo de armamento o de pistolas, da exactamente igual.

¿No sois conscientes? ¿No os dais cuenta

de que desde que pasó lo que pasó en la Red Star

tenéis el foco puesto de la policía encima?

Y en vez de quedaros tranquilitas,

retiraros un poco y mantener un perfil bajo,

hacéis lo contrario. Provocar a la policía llamando su atención.

-Rebaja el tono, por favor. -No, Eva.

Porque estáis a punto de echar por tierra,

de mandar a la mierda un negocio en el que podemos ganar millones

y todo a cambio de empecinaros en seguir manteniendo ese negocio

de menudeo, de venta a través de la "dark web", de Internet,

lo que queráis.

Pero os hace asumir demasiado riesgo para ganar cuatro duros

que no os van a sacar de pobres, maldita sea.

-¿Y qué propones?

-Que dejéis de lado todo eso una buena temporada.

Hasta que se calmen las cosas.

Vamos a dedicarnos a lo que sí importa,

vamos a dedicarnos a los envíos y a los pedidos gordos,

donde está realmente el dinero.

-Está bien.

-¿Cómo?

Eva, no está bien porque no vamos a ceder.

-Pero si es que no es ceder.

No es ceder, es que tiene razón.

(SUSPIRA)

Esto no nos va a sacar de pobres y es verdad.

(CARRASPEA)

-Beatriz, dejar la "dark web" no nos va a arruinar.

-¿Estás hablando en serio o es otra jugadita de las tuyas?

-Totalmente en serio.

Si no te fías, compruébalo.

Al final de mes mira las armas que entran y las que salen.

-Muy bien, me alegra comprobar

que puedes llegar a ser una mujer razonable.

Estamos en contacto.

-Alucino contigo, Eva.

Alucino.

(Música de tensión)

(Timbre)

¡Voy!

Hola. -Hola.

-Uy, ¿esa carita?

-Es que estoy agotada y acelerada. Las dos cosas a la vez.

-Bueno. -Que vengo de comisaría directa.

-¿Mucho curro? -Mucho.

-Bueno, mira. Tengo una idea. Tú siéntate en el sofá.

Relájate mientras yo termino de preparar la cena, ¿vale?

-Me parece muy bien. -Venga, perfecto.

-Oye, ¿qué estás cocinando que huele tan bien?

-¡Boloñesa!

Sé que los hidratos por la noche no es lo suyo, es pecado mortal.

Si nos viese Carlos diría algo, pero me apetecía mucho.

-Bueno, da igual. Un día es un día.

-Eh... yo creo que me ha quedado buenísima.

¿Quieres una copita de vino? ¿Quieres que ponga música?

-Pues no. No quiero ni vino, ni música, ni nada.

Solo quiero estar así abrazada contigo y ya está.

-A ver. Pero eso...

eso tiene fácil solución. Mira. -¿Sí?

-Claro, eso es fácil.

¿Por qué estás tú hoy tan cariñosa?

-Bueno, porque vengo de comisaría.

Todo el día viendo cómo algunos hombres

maltratan a sus parejas.

Y llego aquí, me encuentro con todo esto. No sé.

-Ya, pero es que esto es lo normal.

¿No? -Bueno. Debería serlo, sí.

-Prueba la salsa, a ver cómo esta de punto de sal.

-A ver.

(SABOREA) Está muy buena, ¿eh? -¿Está rica?

-Quiero más. -Perfecto.

-Oye. Y...

¿Qué has hecho hoy además de currarte esta supercena?

-Pues la verdad que podría haber aprovechado más mi día libre,

pero me he dedicado a limpiar el baño que estaba... bueno, daba asco.

-¿En serio? -En serio.

Me ha costado quitar la cal de los grifos y de la mampara.

-No ha colado, cariño, no ha colado. He estado a punto, ¿eh?

Pero con lo de la cal, te has delatado.

Carlos tiene los baños para comer en ellos.

-Para comer en ellos, sí. La verdad, me he venido arriba.

No he hecho nada. He estado en calzoncillos vagueando.

-Calzoncillos. -Calzoncillos, calzoncillos.

Bueno, y echándote muchísimo de menos.

-Eres un zalamero, ¿lo sabes? -Un poco, un poco.

Pero contigo.

(Música dramática)

Pasa, Ángel.

A ver, he estado echando cuentas.

-¿Y? ¿Ya ha encontrado la manera de sacar más dinero?

-Eh, sí. Bueno, la única forma que se me ocurre es...

organizar, por lo menos, dos noches de ruleta.

-Eso tendría dos cuestiones.

Una, que yo tendría que montar en tiempo récord, que no es fácil.

¿Y cómo vamos a conseguir tanta gente?

-Bueno, para la primera confío en ti. -Sí, sí. Cuente conmigo,

pero ¿cómo vamos a conseguir a los jugadores con poco tiempo?

-A ver, pero les ofrecemos incentivos:

una noche de hotel gratis, cáterin, barra libre, yo qué sé.

Ya se nos ocurrirá algo.

-Luego está el factor suerte también, ¿no?

Le tiene que ir bien a la banca para poder...

-También lo he pensado.

La única forma es convocar

a la mayor cantidad de jugadores posible.

Así tendremos ganancias aunque solo sea de la comisión de entrada.

-Perfecto. Me pongo manos a la obra. -Pero hay otro problema.

Acuérdate que para...

para organizar una noche de ruleta, nosotros necesitábamos dos días.

Y el plazo que me han dado los secuestradores acaba mañana.

-Entonces, ¿qué vamos a hacer? -Nosotros seguimos con nuestro plan.

Y yo hablaré con los secuestradores y les pediré más tiempo.

-Bueno, pero eso hay que pensarlo bien.

¿Sabe cómo les va a decir? ¿Cómo...?

-Sí, cuando me llamen para darme las instrucciones

de cómo se va a hacer la entrega de Cristina,

hablaré con ellos y les preguntaré. Les pediré dos días.

Sé que es muy arriesgado, pero no nos queda otra.

-A ver. Tranquilo, jefe, ¿eh?

Todo esto lo hacen por dinero.

Saben que conseguir 100.000 euros en dos días es una locura.

Entonces, más les vale que nos den más tiempo.

Ya verá que sí. -Ojalá tengas razón.

-Ya verá que sí. Ya verá que sí.

Jefe.

Yo estoy aquí para lo que necesite.

Ya sea temas burocráticos, traer, llevar cosas. Lo que sea.

-Gracias. Ahora lo mejor que puedes hacer es...

ayudarme con las noches de ruleta. -Cuente con eso.

-Cuando tenga la lista de jugadores, te la paso

y empiezas con la convocatoria.

-Por supuesto.

-Y ahora trabaja como si no pasara nada.

-Ánimo, jefe.

(Música dramática)

Buenas noches. ¡Eh!

-¿Qué tal, Carlos? Muy bien. ¿Cómo estáis, pareja?

Oye, ¿a qué huele? Boloñesa.

Hoy me tocaba cocinar a mí. No, no es eso. Es...

¿Amor? ¡Ay, qué tonto!

A lo mejor.

La próxima escríbeme un mensaje y busco un plan.

Pero ponemos otro plato y cenas con nosotros.

No, para nada. Muchísimas gracias. Si es que he cenado y...

solo quiero ir a la habitación, verme una peli y ya está.

Descansar un poquito. Vale.

Pues es lo suyo. Muy bien.

Cama, peli... Buenas noches.

Buenas noches. Hasta mañana.

Por cierto, ¿llegaste a leer mi relato?

Te he querido preguntar esta mañana, pero estabas durmiendo.

Me he levantado a las mil. Sí. No pasa nada, no pasa nada.

No te quería agobiar. Te iba a llamar, pero he dicho:

"Oye, no le agobies". Pero ¿sabes qué pasa?

El plazo de entrega está cerca y me veo obligado

a meterte un poco de presión para saber si te lo has leído.

¿Qué te parece? ¿Lo has leído?

Me lo he leído, sí. ¿Qué te parece?

Pues a ver. Eh... Por favor.

La verdad. Iván, sea lo que sea. Yo no me lo voy a tomar a mal.

Vale, bueno, bueno. Pues siendo sincero...

me gustaría releérmelo para darte... no sé,

una crítica más pulida, un análisis más profundo.

¿En serio?

Te lo estás tomando... Bueno...

Muy bien. Que sepas que no pienso darte comisión si gano el premio.

Con que me invites a una cerveza por aguante y colaboración, me vale.

Cuenta con ello. ¡Venga! Una reseña, aunque no sea muy elaborada.

Un avance. ¿Ahora?

Sí, ahora. Vamos a cenar, Carlos.

-Por mí no os preocupéis.

Dime aunque sea qué te ha parecido la construcción del protagonista.

La construcción del personaje protagonista. Eh...

Preferiría no decirte nada,

porque no quiero hacerle espóiler a Lara.

A lo mejor quiere leerlo también el relato y no quiero... ¿no?

¿Sí? Sí. Si no te importa.

No, para nada. Me parece bien.

Pues en cuanto termine yo, se lo paso.

Y cuantas más opiniones haya, mejor, ¿no? Para...

Sí, sí. Mucho mejor, mucho mejor.

Pero que sea rápido. Tengo que entregarlo.

Sí, no te preocupes. Vale, gracias.

Buenas noches. Buenas noches.

-Cuéntame. ¿De qué va el relato? Me he quedado intrigada.

-Pues ni idea.

Ayer me lo estuvo contando un poco, pero no le hice ni caso.

-Pero ¿no te lo habías leído, Iván?

Pero, tío, ¿cómo eres tan mentiroso? -No, no, no.

Me lo dio ayer y se me olvidó. ¿Qué querías que hiciera?

No, no. Lo tengo aquí... O sea, no. Bastante que tengo muchas cosas.

-De verdad...

(Música de suspense)

¿Qué pasa?

-Pues que juraría que lo había metido en la mochila.

-Ostras. -Aquí no está.

-A ver si lo has perdido, ¿eh? -Hombre, no fastidies.

Estará en el despacho. Me lo habré dejado allí.

Sí, sí. Lo más probable. -No sé.

-Sí, seguro que sí. Sí, mañana me lo leo y ya está.

Asunto zanjado y me lo quito de encima.

-Vale. -¿No?

-Sí, sí. Claro. -Venga, vamos a emplatar.

Tengo ya esto listo. -Vale.

-Oye, ¿y si nos tomamos unos "Bloody Mary" antes de irnos?

-Pues no. No me apetece evidentemente.

-¿Qué te pasa?

-¿A mí? Nada. Me gustaría saber qué te pasa a ti.

Que me dejas en ridículo delante de ese imbécil

y ahora te quieres tomar unos "Bloody Mary" conmigo.

¿Para qué? No lo sé. -Pues precisamente para hablar.

-O sea, Eva. ¿Cómo le has dicho que sí a Quintero?

Yo soy la encargada de la "deep web".

Soy la que tiene la responsabilidad y la última palabra es mía.

Y confías en este hombre que sabes perfectamente

que nos la tiene jurada. -Lo sé.

Y lo siento.

Pero es importante que Quintero esté tranquilo.

-No comparto. Es una tranquilidad que nos está saliendo muy cara.

Desde que entró en el negocio, se hace lo que dice él.

-Pero ¿no ves que es parte de la estrategia?

Si este tío está tranquilo y despreocupado

baja la guardia y es mucho más fácil acabar con él.

-Tú y tus estrategias. Se me olvida. -Es que es una cuestión de tiempo.

Ten paciencia, te lo pido por favor.

Si queremos recuperar el control del negocio

esta es la única salida.

-O sea, sigues pensando en matar a Quintero.

(Música de tensión)

¿Por?

-Porque igual hay otra forma.

No tenemos que hacer eso. No sé, simplemente pues...

cortamos relación con él y seguimos con el negocio. Ya está.

-Cortamos relación. ¿Qué es, un novio?

Beatriz, que no. No seas naíf.

La única manera es esa. Y yo pensé que lo tenías claro.

-Sí, lo tengo, pero...

o sea, es la primera vez que me veo tan cerca de algo así

y no es fácil.

-Lo sé, créeme.

(SUSPIRA)

Igual es mejor que te mantengas al margen.

-No.

No quiero que lo hagas tú sola.

-Si no estoy sola. Tengo a Montes.

Bea. Mira, escúchame una cosa.

Yo creo que lo que tenemos que hacer es que a partir de ahora

yo no te cuento y tú no preguntas.

-Que no, Eva, que no quiero eso.

Quiero que cuentes conmigo precisamente al 100%.

Y te voy a ayudar con lo que sea.

-¿Seguro? -Muy segura.

Cuando llegue el momento, vamos a matar a Quintero.

Pero juntas.

-Pero juntas.

(Música emotiva)

Típico de los loneros.

Hacen la cata para ver el contenido de la carga.

-Rajan el camión, y si lo que hay no les interesa, ni lo tocan.

-Exacto.

-Les interesa robar cosas que puedan vender

en el mercado negro por más de 50 euros.

-Nos enfrentamos a una banda organizada

con capacidad para actuar en varias zonas del país.

-Amenazó con matar a mi familia y a mí

si no hacía lo que pedía.

-¿Dices que tenía otra cara pero todo lo demás igual?

-Eso es, se lo juro.

-¿El asesino de Zakar es Ramiro Infante, el Español?

¿Pudo haberse operado?

-¿Qué te pasa, Iván?

-Que tengo un marrón encima que alucinas, Néstor.

-Ah, ¿sí? ¿Es por la carpeta azul que buscabas esta mañana?

-Sí. No me digas que lo has encontrado fuera.

-Le dije a los habituales que podían invitar a amigos

que fueran de toda confianza. Eso sí.

-Sí, pero escogiendo la estrategia más peligrosa...

-Han detenido a un lonero en Zaragoza. Es marroquí.

Llevaba cinco años de residencia aquí.

Iba con documentación falsa.

-¿Y cómo lo han encontrado?

Si el tal Yuri conoce el nuevo rostro de Ramiro Infante,

podíamos pedir su colaboración para hacer un retrato robot.

Lo he hecho. He pedido un especialista

a la Unidad Central de Identificación.

-Le "hackeo" el ordenador, entro en sus archivos,

cojo el cuento, lo imprimo, me lo leo y le doy mi opinión.

-Iván, eso que dices es un delito.

Es un trabajo en equipo.

Si no lo hacemos así, estamos vendidos.

Muy bien. A partir de ahora iré corriendo cuando haya avances.

¿Estás contenta?

¿Se puede saber por qué estás tan a la defensiva conmigo?

He vendido mi coche, he vaciado todas mis cuentas,

pero no he conseguido todo el dinero. -"¿Qué quiere?

¿Que le corte el cuello a su hija? ¿Quiere oír cómo grita?".

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Servir y proteger - Capítulo 953

05 may 2021

Tras localizarlo en Madrid, Miralles y Salgado interrogan a Yuri, que dice no saber nada sobre Ramiro. Quintero exige a Eva que cese la venta de armas por la dark web. Joaquín decide organizar un par de noches de ruleta con la esperanza de conseguir el dinero para pagar el rescate de su hija.

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