Servir y proteger La 1

Servir y proteger

Lunes a viernes a las 17.15 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5853333
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 944 - Ver ahora
Transcripción completa

Quintero guarda toda la información de la ruta del sur en un móvil.

-Y quieres que lo robemos. Que lo robe yo.

-Claro.

-Cristina no se puede enterar bajo ningún concepto

de lo que hace su padre aquí por las noches.

-¿Dónde está tu hermana? -Ha tenido que salir.

-Eva, sabes a lo que vengo.

Quiero saber cómo funciona la "dark web".

-Fueron como 6000, ¿no? ¿Nos quedan 3000 o...?

-¿En serio?

-¿Qué haces aquí? -¿Habéis montado un casino ilegal?

-¿Casino ilegal? Claro que no.

-Hay una parte del expediente de la muerte de Lorenzo Tamayo

que está clasificada.

No puedo saber si hay algo más relacionado con Ramiro.

-¿Es la "hacker"? -Sí, que nos confirme

que están los contactos de la ruta.

En cuanto no dependamos de Hariri, "bye-bye", Quintero.

-"Bye-bye", Quintero.

(Música emocionante)

Ay.

Pasa, pasa.

Buenos días, comisario.

Vengo a reincorporarme después de los dos días de sanción.

¿Has recuperado tu placa y la pistola?

Sí, antes de venir he pasado por Régimen Disciplinario

y me lo han devuelto todo.

¿Cómo te han ido estos dos días?

Mal. Al principio me subía por las paredes,

pero luego le hice caso y los usé para reflexionar.

Bien, ¿sobre qué? Me interesa saberlo.

Sobre mi comportamiento

y la repercusión que ha tenido en mi vida y en mi trabajo.

¿A qué conclusión has llegado?

A que metí la pata con Saturnino Morales.

Perdí el control de la situación.

Si ahora me encontrara con algo parecido, no actuaría igual.

¿Lo dices por convicción o para evitar una nueva sanción?

Por convicción.

Pues me alegro mucho por ti y por todos nosotros.

De todas formas, me gustaría contarle las razones por las que actué así.

No es necesario, con lo que me has dicho es suficiente.

Se lo quiero contar, es mi comisario y tiene derecho a saberlo.

Además, me gustaría que volviera a confiar en mí.

¿Qué te hace pensar que no confío en ti?

Bueno, yo lo haría y no se lo reprocho.

Si se lo cuento no es para justificarme, es para que...

para que sepa la situación personal que me llevó a actuar de ese modo.

Está bien, te escucho.

El caso de Greta Olsen me recordó a la desaparición de mi hermana

y al dolor de no saber nada todavía de ella.

Estoy al tanto de esa tragedia

y créeme que entiendo que la presencia de Saturnino

te revolviese,

pero precisamente por eso es más importante que te controles.

Lo sé, lo sé.

Néstor también me lo decía, pero no le hacía caso.

Supongo que tenía ganas de reabrir el caso y encontrar un culpable.

De verdad, siento mucho lo de tu hermana,

pero no eres la única en el cuerpo que tiene que pasar por situaciones

que le hacen revivir circunstancias trágicas.

Precisamente es donde se nota cuando uno es profesional.

Lo sé.

De todas formas, si te sirve de consuelo,

te diré que creo que eres una buena policía

y que puedes llegar muy, muy lejos si sabes controlarte.

Por eso te voy a dar un voto de confianza.

Gracias, comisario.

Venga, pues basta de chácharas. Supongo que estarás deseando

meterte en harina, ¿me equivoco?

No, no. Tengo muchas ganas de volver a trabajar.

Pues busca a Néstor y que te ponga al día

sobre todas las novedades que hay en el caso de Ramiro Infante.

Vale. Bienvenida, oficial Alonso.

Gracias, comisario.

(Teléfono)

Bremón al habla.

¿Tan pronto?

Sí, sí, por supuesto que acudiré a esa reunión. Gracias.

(Música de suspense)

No, por Dios, no.

Dime que no, dime que no.

¡Dime que no! ¡Maldita sea!

(Puerta)

Soy Hanna.

-Hanna, pasa y cierra la puerta.

-Pero, Fernando, ¿qué pasa?

¿Qué pasa? -Nada, nada.

Que estoy como loco buscando el teléfono

con los contactos de la ruta del sur

y no aparece. Creo que me lo han robado.

-Pero entonces, ¿quién ha sido? -No lo sé, Hanna, no lo sé.

Eso estoy intentando averiguar.

Ahora mismo mi cabeza va a mil por hora.

A ver, ayer cuando tú llegaste yo estaba hablando por teléfono

y salimos juntos de aquí. Antes de irnos cogí ese teléfono,

lo guardé aquí en el armario dentro de la caja fuerte

donde lo tengo siempre y entonces, salimos

para que yo fuese a la reunión esa que tenía con Eva...

Maldita sea, claro.

¿Cómo no me he podido dar cuenta? Ha sido Eva, ha tenido que ser ella.

-A ver, es la primera interesada en tener un móvil así, ¿no?

Pero espera, ¿cómo supo que tenías ese móvil?

-Hace un par de días o tres estuvo aquí precisamente

porque teníamos que hablar unos asuntos

con todo el marrón este que teníamos con lo del pedido extra de Hariri.

En un momento empezó a sonar ese teléfono.

Yo lo tenía en un cajón y se dio cuenta que estaba sonando

y vio que mi teléfono personal estaba en la mesa

y no estaba dando ninguna señal de llamada,

así que rápidamente ató cabos.

Ya sabes que Eva Velasco es muy lista.

-Vale, vamos por partes, espera.

En la reunión en la mensajería, ¿estaba Beatriz?

-No, no estaba allí. Estábamos Eva y yo solos.

-¿Y no te parece un poco extraño que justo la persona

que gestiona la "dark web",

la venta de las armas, no estuviera en una reunión así?

-No me parece extraño. Tú misma te estarás dando cuenta

al verbalizarlo, al decirlo en voz alta.

¡Está claro que fue Bea la que entró aquí

para robar el maldito teléfono porque se le da mucho mejor

hacer este tipo de cosas!

No sé cómo me he dejado engañar tan tontamente por esas dos.

-Vale, la reunión.

Te estuvo explicando sobre la "deep web", entonces...

¿notaste algo raro? -No, no noté nada raro.

Sabes que llevaba mucho tiempo detrás de las dos

para que me explicasen cómo demonios funciona la "dark web",

la "deep web" o cómo leches se llame.

Pensaba que por fin iba a funcionar bien

lo de la historia esta de asociarnos.

-Pues ya ves que era para retenerte ahí.

-Está claro que era para retenerme allí.

Por eso se pasó todo el tiempo mandando mensajitos por el teléfono.

Pero claro, normal, le estaba diciendo a la hermana

que podía estar aquí registrando porque yo seguía allí

en la mensajería.

Y al mismo tiempo me daba la información a cuenta gotas

que la hermana le decía que me dijese.

-Vale, el teléfono ya no está, OK.

¿Qué hacemos? -No sé lo que voy a hacer ahora.

Bueno, sí lo sé. Esto no va a quedar así.

-Fernando, espera, no cometas ninguna locura.

(Música de suspense)

Ángel, ese café lo tienes que tener ya mareado,

¿te pongo alguna cosica?

-No, no, gracias, María.

Estaba esperando a alguien, pero no sé si va a venir.

-Tiene que ser alguien importante, porque te veo un poco nervioso.

-Hola. -Hola, guapa, ¿qué te pongo?

-Ponme un café con leche de almendras.

-Claro. -Gracias.

Perdón por el retraso.

Me ha costado encontrar el sitio.

Podríamos haber quedado más cerca del hotel.

-Bueno, pero mejor aquí, ¿no? Un lugar más discretito

y lejos de Novasur.

-Bueno, ¿y de qué quieres hablar? ¿De lo que vi anoche?

-No le dijiste nada a tu papá, ¿no, Cristina?

-De verdad, qué pesadito estás.

Esta noche no pude dormir con tus mensajes

para que no dijera nada.

-Yo tampoco, porque como no contestabas.

-No, no he dicho nada.

Pero porque tengo que asimilar primero todo esto.

Me parece muy fuerte que mi padre haya sido capaz

de montar un casino ilegal en el hotel.

-Aquí tienes, guapa. -Gracias.

-Gracias.

-Pero ya entiendo por qué contrató a un expresidiario.

Quién mejor que tú para ayudarle a montar un negocio ilegal, ¿no?

-Ah, claro, porque nosotros, los expresidiarios

no tenemos escrúpulos, ¿no?

-Que no es eso lo que quería decir. -Ah, ya no lo arregles.

-Si es que a mí me da igual lo que tú hagas.

Mi padre va de honrado y de ejemplar por la vida

y luego, mira.

-¿Y qué quieres, Cristina?

Dos mujeres, dos hijos, un buen ritmo de vida.

¿De dónde crees que va a salir lo del máster?

-¿Y es la única forma que tenía de darnos esta vida

o la que tenía más a mano?

Que vale, que sí, que igual estoy siendo un poco injusta,

que según dices, lo hace solo por sus hijos, no por él.

-Mira, yo lo único que sé

es que tú papá haría cualquier cosa por ti.

-Ya, eso ya lo sé. -Y por eso quería hablar contigo.

Porque yo quiero saber si tú harías lo mismo por él.

-¿Qué quieres decir?

-Tu papá se está arriesgando mucho.

Se está saltando todos los protocolos de seguridad

y quiere hacer una jugada tras otra.

Si tú renuncias al máster sería mejor para todos.

-Se nota que le tienes mucho aprecio a mi padre.

-Pues sí, la verdad es que sí.

Ya me gustaría tener un papá la mitad de lo que es él.

-Eres un buen chico, Ángel.

Perdóname por haberme enfadado tanto contigo ayer.

Sobre todo después de lo bien que lo pasamos

arreglando la calefacción.

-Sí, la verdad es que fue lo mejor de mi semana.

Oye, que igual tampoco es buena idea que sepa lo nuestro, ¿no?

-No, no te preocupes, serán nuestros secretos.

Así es mucho más divertido.

(Música emotiva)

¿Querías verme? -Sí.

-¿Qué? -Ha costado,

pero la "hacker" ha desencriptado la copia del móvil de Quintero.

-¿Sí? ¿Lo tienes ya? -Me ha mandado un "mail"

con lo que creo que son los contactos de la ruta, pero ahora comprobamos.

-Pues espero que sí porque pasé unos nervios robando ese móvil.

Cómo sudaba. -Vamos a ver.

Aduana del Puerto de Algeciras,

almacén Madrid descarga,

contacto Autoridad Portuaria, contacto Guardia Civil de tráfico.

-Uf. Qué maravilla. -Cargas peaje A-6...

Estamos a un paso de tener la ruta del sur

y librarnos de este imbécil.

-¿Se puede saber a qué demonios estáis jugando?

-Buenos días.

-¿Qué pasa? -Cuidado, Beatriz.

Mucho cuidado porque vengo con ganas de arrancar cabezas.

Sé que has sido tú la que ha entrado en la habitación de mi hotel

para robar ese móvil.

¿Qué pensabais, que no me iba a dar cuenta?

-Al contrario. Estábamos deseando que entrases.

-Pero qué pena no haberte visto la cara

cuando te diste cuenta de que no tenías el móvil.

-¿Vosotras dos sabéis que estáis jugando con fuego?

-Puede ser, pero ¿qué te creías?

¿Que nos quedaríamos de brazos cruzados

mientras hacías lo que te daba la gana

con nuestro negocio o qué?

-¿Y tú qué piensas?

¿Que solo por tener ese móvil

con esos contactos podéis hacer lo que os dé la gana

con la ruta del sur? -No, no.

Es verdad, nosotras no tenemos ni idea, ilústranos, por favor.

-Pues mira, verás, Eva.

Esa gente solo responde ante mí.

Me es fiel y me es leal porque para eso llevo años

trabajándome su confianza.

-No sé, Quintero, igual deberías saber

que con dinero nos podemos ganar esa misma lealtad y fidelidad que tú,

pero sin invertir tantos años.

-Cuánto te equivocas y cuánto tienes que aprender todavía.

-A ver, que tampoco hace falta que saques pecho.

No hemos hecho esto para suplantarte.

-Bueno, entonces, ¿por qué?

-Bueno, para darte una lección.

Somos socios, ¿no?

No querías compartir información, recursos, la ruta del sur...

No era justo.

-Añado, has cerrado tratos con clientes y con proveedores

a nuestras espaldas, luego nos has pedido

que te enseñemos cómo funciona la "dark web" sin nada a cambio.

Ahora que tenemos la ruta del sur, me parece más que justo.

-¿Vosotras pensáis que yo soy tonto?

Estoy seguro de que no lo habéis hecho por eso.

Lo habéis hecho porque esto es el primer paso

para algo más gordo que estáis preparando

para quitarme de en medio.

-A ver, Fernando, yo creo que estás ahora en caliente

y no estás pensando con claridad.

Mira, Beatriz y yo hemos sido capaces de trabajar contigo

aunque nos habías robado un cargamento.

Pusiste en peligro nuestro negocio.

-Eso estuvo bastante feo.

Así que ahora, con lo del móvil, la balanza está equilibrada.

-Ya.

¿Vosotras sabéis que si yo llamo a Hariri

para contarle lo que acabáis de hacer,

os dará una patada en el culo para quitaros de en medio

y os dejará con una mano delante y otra detrás?

No vais a tener más remedio que empezar vuestro negocio de cero

buscando otro proveedor.

-Pues fíjate

que yo creo, mi opinión,

que es al revés.

Que eres tú el que debería tener miedo de la reacción de Hariri

porque claro, si él descubre que su experto en seguridad

ha sido burlado,

su opinión sobre ti va a cambiar.

-Sí. Yo creo que no le va a hacer gracia.

Tú sabrás mejor que le conoces, yo no.

Pero cuando se entere de que has bajado la guardia

y una niñata como yo te roba el móvil con tanta información...

-No te ofusques, Quintero.

Míralo por el lado positivo, estamos en paz.

Y yo ya no necesito esto.

-Sabéis perfectamente que esto no va a quedar así. ¿Me oís?

Esto no va a quedar así.

(Música de tensión)

Ajá.

No, pero es que ya tengo compañera de piso.

Nada, hasta luego.

-¿Qué pasa? ¿Te siguen llamando por lo del piso?

-Cinco o seis llamadas diarias, es que no sé cuándo va a parar.

-Ostras, yo me acabo de acordar

de que tengo colgado el cartel en el centro cívico.

Luego lo quito, seguro que lo ve mucha gente

y por eso te llaman.

-Sí, no lo había pensado. Muchas gracias, Paty.

-Nada. ¿Y qué? ¿Qué tal te apañas con la subidita de sueldo? ¿Bien?

-Pues muy bien, la verdad. María es un amor.

-Sí que lo es, yo la echo un montón de menos como jefa.

Aunque tenerla como amiga está bastante bien.

-Y como compañera de flamenco, ¿eh? -Hombre, ¡olé!

-Hola, Daniela. ¿Me pones un café solo, por favor?

-Claro que sí. -Gracias.

Hola, Paty. ¿Cómo estás? -Muy bien, ¿y tú cómo estás?

-Bien, tirando. -Me alegro.

-Hola, comisario.

¿Qué hay?

Ya tenemos de vuelta a la oficial Alonso.

Espero que estos días le hayan sentado bien.

Ya la he visto y me alegro mucho de que se haya reincorporado.

A veces me saca de mis casillas, pero bueno,

hay que reconocer que es trabajadora y resoluta.

No podemos dejar en casa a gente así.

No. Bueno, no volverá a darle problemas. Estoy convencido.

Además, he visto que venía con una actitud más reflexiva.

Aunque tratándose de Alonso, nunca se sabe.

Bueno, es un riesgo que merece la pena asumir.

-Aquí tienes, Néstor. -Muchas gracias, Daniela.

Dice Salgado que ayer le estuvieron dando vueltas

al tema de la medalla al mérito policial de Tamayo.

Sí, vamos a poner en marcha los cauces legales para retirársela.

¿En serio? Y tan en serio.

Esta mañana he estado en Jefatura para tratar el tema.

¿Y qué le han dicho?

Bueno, a unos cuantos les ha sentado mal

que hiciera esta propuesta,

pero ha habido división de opiniones.

Ahora, los que están en contra de retirar la roja

alegan un montón de motivos para no hacerlo.

¿Como cuáles?

Pues que es malo para la imagen del cuerpo,

que sería perjudicial para la moral de la tropa,

que si nos centramos en retirar medallas

no vamos a estar trabajando bien para lo que realmente importa

que es detener al asesino de policías... Cosas así.

Ya. ¿Y qué han dicho los que defendían su propuesta?

Bueno, pues que si verdaderamente Tamayo traicionó a un compañero

y le costó la vida a él y a su familia,

no estaría bien que conservara una medalla

que se da al mérito en la acción policial.

Bueno, habrá habido barullo seguro. Imagínate.

Nadie niega que Tamayo muriera en acto de servicio.

Está claro que la actuación de Tamayo con Ramiro Infante

ha tenido consecuencias desastrosas para todos.

Pues sí.

Pero es un equilibrio complicado.

Todo el mundo tiene su punto de vista en este conflicto.

La verdad es que, de alguna manera, todos tienen alguna parte de razón.

¿Tú qué opinas? ¿Yo?

Es complicado.

Creo que, por muchos méritos que hiciera Tamayo,

lo que hizo no se puede justificar de ninguna manera.

Entonces también serías partidario de retirar la medalla, ¿no?

Sí.

Eso no tiene por qué provocar desánimo, más bien al contrario.

Fomenta el hacer justicia hasta el final caiga quien caiga.

No sabes cómo me alegra ver que coincido contigo.

Está claro que no se lo van a poner fácil.

¿Está convencido de seguir hasta el final?

Sí, sí. Sé que hay muchos

a los que no les gustaría cambiar nada las cosas

y que a partir de ahora me van a coger manía,

pero es lo que hay.

¿Cuál es el siguiente paso?

Pues ahora mismo tengo que ir al Ministerio para una reunión

en donde se va a decidir si se inicia el proceso legal o no.

Va el director adjunto operativo y algún alto cargo del Ministerio,

así que puede pasar cualquier cosa.

Bueno. Comisario, que sepa que cuenta con el apoyo de todos nosotros.

Gracias.

¿Me cobras lo de los dos, por favor?

Vale, pues serían 3,40.

-Pasa, pasa. Siéntate. Cierra.

-Bien la ruleta de ayer, ¿no? -Sí, claro. Sobre todo para Jimeno.

Dice que le avisemos para la siguiente.

-Y...

¿me quería decir algo en concreto? -No te hagas el loco, Ángel.

Sabes que tú y yo tenemos un asunto pendiente.

¿O no?

(Música de suspense)

Tu parte de ayer.

(RÍE)

Te lo has ganado. -Muchas gracias, jefe.

-Estás un poco despistado hoy. ¿Te pasa algo?

-No, ¿por qué?

-Nada. Date un homenaje tú que puedes.

Yo tengo que ahorrarlo todo

para pagar el dichoso máster de "USA" de mi hija.

-Me imagino.

-No sé, yo creo que con unas cuantas ruletas más,

bastantes, y lo que tengo ahorrado, me llegará.

No me gusta tener que aumentar tanto la frecuencia de las partidas,

ya se sabe cómo funciona esto. Paso en falso y te pillan.

-Eso es verdad.

-Yo en realidad estoy orgulloso de que mi hija

quiera ser alguien importante el día de mañana,

ganarse la vida de forma desahogada y honesta.

-Usted tampoco se la gana mal, ¿no? -Sí, ¿cómo? ¿Haciendo chanchullos?

-A lo mejor...

si ella supiera todo el esfuerzo que usted está haciendo,

igual ella renunciaría más fácil a...

-Ni hablar. No puede enterarse de lo que hacemos aquí. ¿Está claro?

-Clarísimo, clarísimo. -¿Cómo te lo diría, Ángel? Mira.

Ella me tiene un poco idealizado.

Si se entera de que estoy haciendo estos tejemanejes,

me caería de su pedestal.

Se nos rompería el corazón a ella y a mí.

No podríamos mirarnos el día de mañana a la cara con limpieza.

-¿Y ya pensó qué le va a decir

para justificar lo del dinero?

Es mucho dinero y tampoco creo que sea ella tonta.

Jefe, eh...

Hay algo que le quiero decir y no sabía cómo decirle,

pero lo he pensado y se lo tengo que decir.

-No me asustes. ¿Qué pasa? ¿De qué se trata?

-Pues es de su hija.

Yo creo que ella puede comprender la situación

y si usted se la comunica como se la tendría que comunicar,

ella lo va a comprender. Yo eso es lo que pienso.

-Pero ¿tú qué te piensas?

¿Que te la cruzas dos veces por el pasillo y ya la conoces?

-No, digo que es la sensación que me da, es el filin...

-Quizá lo que tú quieres decirme es que yo la he consentido demasiado.

-Sí.

-Se lo permito todo, eso viene de cuando me separé de su madre.

Yo me sentiría culpable por no dedicarle a Cristina

todo el tiempo que merecía y así acabamos.

Ahora ya es tarde para cambiar.

-Bueno, pero reconoce que un poquito caprichosa sí...

-Sí, pero tiene otras virtudes.

Es lista y trabajadora, no se le escapa una.

Eso desde pequeñita.

No critiques tanto a mi hija, no se lo merece.

-No, no, no. Esa no era mi intención.

-Y ahora a trabajar.

-¿Qué me toca hoy?

-Carlota me ha dicho que, por lo visto,

se ha fundido un fusible en la tercera planta.

-Sí.

Sí, se lo propuse a Daniela, pero finalmente no acepta

venirse a vivir con nosotros.

Vaya, ¿y eso por qué?

Porque piensa que es un poco precipitado.

Acabamos de volver a estar juntos

y piensa que nos lo tendríamos que tomar con más calma.

Tal y como me lo ha expuesto, razón no le falta.

Bueno, a ver. Si lo tenéis tan claro, no hay más que hablar lógicamente.

Creo que es mejor llevar estas cosas con más cabeza que corazón, ¿sabes?

Sí.

¿Te dije que me ofrecí para ayudarle con el tema económico?

Sí. Vale, tampoco quiere.

Bueno, es normal.

Lo de vivir juntos habrá que esperar a ver si nos afianzamos como pareja.

Claro. Claro, claro. Lógico.

¿Qué va a pasar con el piso? ¿Se queda ella sola?

¿Va a buscar un compañero? ¿Qué va a hacer?

Se queda ella sola. María le sube el sueldo y se puede encargar.

Fabuloso. Joder, me alegro un montón de que todo haya salido bien

y de que no se venga a casa, claro... O sea, no.

Ha sonado fatal. Quiero decir, si esto os ha afianzado como pareja,

me alegro un montón.

Yo estaba superdispuesto a que viniese a vivir con nosotros.

Lo sé. Gracias. Siempre estás ahí. Me alegro un montón

de haberte encontrado como compañero.

Perdonad por llegar tarde. -Nada.

¿Qué ha pasado?

Nada. Salgado quería saber cómo llevábamos el caso.

¿Alguna novedad? -Sí, tengo buenas noticias.

Matías Vives, el empresario estafador,

realmente usó un nombre falso, su verdadero nombre es Anselmo Pérez.

-Genial. ¿Sabes si trabajaba solo o con alguna mafia?

-No, este trabaja por libre.

Para trabajar libre ha montado un buen engaño.

Bueno, es que lo tenía muy bien montado, la verdad.

Utilizaba los datos de una empresa de márquetin activa.

Se llama Personal call.

De hecho, aquí tenéis todos los datos. He impreso dos.

-Por eso a Paty no le pareció raro cuando comprobó los datos,

eran reales.

Pobre Paty. Se siente fatal por habérselo dejado en bandeja

al estafador. ¿Cómo te has enterado de su verdadera identidad?

Como os dije, rastreando el dinero que robó.

Me he dado cuenta de que la aplicación

que les hizo bajarse a los desempleados

era la que le transfería los códigos y las contraseñas de las cuentas.

-Claro, así es cómo pasaba el dinero de esas cuentas a la suya.

-Eso es, sí. Exacto. Eran cantidades de 200 a 1200 euros.

Lo que sí que hizo y fue inteligente, o eso creía el tal Anselmo,

es eliminar la cuenta de destino,

pero le cacé en una transacción que no canceló.

Por ahí le he cogido.

-¿Sabes si ha hecho lo mismo en otras ciudades?

-Bueno, pues a ver.

Viendo cómo controla con identidades falsas

pues es muy probable.

-Pues nada, solo nos queda encontrarle, detenerle

y que deje de estafar.

Vale, nos ponemos con eso y después nos adentramos

en intentar averiguar su "modus operandi".

Ah, una cosa. Antes he dejado el geolocalizador. Vamos a ver.

Vale, está aquí en Distrito Sur, ¿eh?

Está en una pensión en la esquina de calle Muros con Valverde.

Calle Muros con Valverde. Vamos para allá.

Eres muy máquina como compañero de piso y como policía.

Dale. Chao. Chao.

(Notificación de móvil)

(Música de suspense)

Buenas tardes.

-Buenas tardes, comisario.

Alonso, Cepeda.

¿Cómo ha ido la reunión en el Ministerio?

¿Se puede preguntar?

Buf.

El juez quería escuchar todas las opiniones

a favor y en contra de retirarle la medalla a Tamayo

y ha habido una discusión bastante acalorada.

¿Se ha llegado a alguna conclusión? Sí.

Tras muchas dudas han decidido iniciar

el proceso para retirarle la medalla.

Ahora mismo me lo acaban de notificar.

Bueno, pues me alegro de que se haga justicia.

Aunque sea tarde. ¿Suelen tardar mucho esos trámites?

Bueno, es un asunto delicado que al final lo decide un juez.

El proceso es complejo,

o sea, que se puede dilatar bastante en el tiempo.

¿Piensan darle mucho bombo?

No, quieren tratar el asunto de forma discreta.

Vamos, que no sea ejemplarizante para nadie.

Enmendar el error y ya está.

A no ser... que se filtre en la prensa, ¿no?

Espero que eso no suceda, la verdad.

Ya, pero ¿y si sucede? ¿A usted le importaría?

A mí lo que me importa es que las cosas se hagan bien,

pero si al final salta a los medios

van a tratar con cierta frivolidad un caso que es muy complejo.

Prefiero que no salte a la prensa, la verdad.

Me voy a mi despacho que hoy tengo mucho trabajo.

Muy bien.

-Si fuera por mí, le quitaba la medalla directamente,

sin tanta tontería, ni juicios ni nada.

-Yo creo que sí debe ser un juez quien lo decida.

Al fin y al cabo, a Tamayo lo mataron

en un operativo policial contra una banda de narcos mexicanos.

Esa medalla es un reconocimiento póstumo por ello.

-Ya, pero no olvidemos que por su culpa

murió la mujer y la hija de Ramiro y Lucas casi no lo cuenta.

Por no hablar de los compañeros que han muerto.

-No olvidemos que de esto último

los únicos responsables son Ramiro y Lucas, pero no Tamayo.

-¿Le estás defendiendo? -No, no. Ni mucho menos.

Yo también se la quitaría.

Entiendo que, aunque fuese un vendido y traicionase a Ramiro,

murió en acto de servicio cumpliendo con su deber.

Solo digo que la decisión es delicada y por eso debería tomarla un juez.

-Yo lo único que digo es que si está comprobado que es un corrupto

y que ha vendido a su amigo,

¿cómo no le retiran la medalla automáticamente?

-Te vuelvo a ver muy vehemente otra vez.

¿No decías que estos días de sanción

te habían servido para reflexionar?

-¿Qué tiene que ver con lo que estamos hablando?

-Pues mucho.

Debes vigilar cómo dices las cosas

porque sin darte cuenta puedes herir sensibilidades.

Es un consejo de veterano.

-Cuéntame. ¿Qué tal van las prácticas?

-No van mal. Estoy descubriendo cosas que no me imaginaba.

-Típico en los primeros contactos

con el mundo empresarial. Espero que esto

te sirva para entender bien los engranajes de una empresa.

-Sí, estoy descubriendo que el funcionamiento de la economía

es diferente de lo que explican en la universidad.

-Ah, ¿sí? ¿En qué?

-Estoy conociendo los recovecos de una empresa importante

y descubriendo los secretos en su funcionamiento y todo eso.

-Cuéntame esos secretos

porque en mi negocio no hay nada que ocultar,

es todo sota, caballo y rey.

-Quiero decir que no es lo mismo la teoría en clase

que luego la práctica empresarial.

-Hija mía, a ver. Lo importante aquí,

la premisa fundamental, es que cuadren los números.

Aunque la teoría es importante.

A mí me ha salvado de bastantes marrones.

-Ah, ¿sí? ¿Cómo cuáles?

Bueno, pues yo qué sé. La lista sería interminable:

gastos imprevistos, cancelaciones que tampoco te esperas,

inspecciones que casi provocan que pierda la categoría...

Un montón de situaciones que hay que afrontar

y con criterio para encontrar la mejor solución.

-Claro. Esa es una de las razones

por las que quiero hacer el máster en EE.UU.

Es tan prestigioso porque todos salen muy bien preparados.

-No, no, si no lo dudo, hija, con lo que cuesta, desde luego.

-¿Eso va con segundas? -No, no, para nada, al revés.

De hecho quería hablarte de este tema.

Mira, Cristina, sí, yo he estado echando números.

-¿Y qué?

-Y... bueno, primero de todo, decirte que yo valoro muchísimo

tu capacidad de trabajo y tu empeño en seguir adelante.

Eres una luchadora, hija.

-Bueno, tengo a quién parecerme.

Sabes que siempre has sido mi modelo a seguir.

-A ver, tú sabes que yo me mato a trabajar

y soy hormiguita, pero... honestamente,

con lo que tengo ahorrado no me da

para poder pagarte ese máster.

-¿Me estás diciendo que me olvide de ir a "USA"?

-No, hija, no te digo que te olvides de "USA" todavía,

simplemente te comento que con mis ingresos habituales

pues es que no puedo afrontar yo ese gasto.

-Y entonces, ¿qué sugieres?

¿Conseguir el dinero por otra vía? -Sí.

He pensado...

Bueno, pedir un crédito, es la única forma que se me ocurre

de reunir esa cantidad de dinero.

¿Te sorprende o qué?

-No, bueno, no esperaba que fueras a salir por ahí.

¿Y se lo has dicho a mamá?

-A ver, tu madre ni pincha ni corta en este asunto.

-¿Y estás dispuesto a endeudarte de esa manera por mí?

-A ver, Cristina, si tú fueses una vaga, una caradura,

ni me lo planteaba, pero tú respondes, hija.

Así que tú vas a hacer ese máster aunque yo coma patatas

el resto de mis días.

¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan seria?

-Eres el mejor padre del mundo.

Muchísimas gracias.

-Nada.

-O sea, que la investigación del asesino de policías

tiene como efecto colateral iniciar el proceso

para quitarle la medalla a Tamayo.

Y no veas el revuelo que se ha montado en Jefatura.

Ya.

¿Y Salgado? ¿Qué piensa?

Pues no sé, todavía no he podido comentarlo con él.

¿Te sigue evitando como me dijiste?

No es eso, es que está muy centrado en capturar a Ramiro Infante.

No me extraña, después de que quiso llevárselo por delante.

Se siente muy culpable

porque mató a Nacha y a él lo dejó con vida.

Lo entiendo.

De todas maneras, para que te quedes tranquilo,

te diré que tenemos una relación muy fluida ahora.

Me alegro de que haya llegado todo a la normalidad,

aunque supongo que la procesión va por dentro.

Bueno, la suya y la de todos

porque lo de Nacha nos ha dejado muy tocados.

¿Por qué no hablamos de cosas más alegres?

Llevas razón. Hoy he estado hablando con Olga.

Ah, ¿sí? ¿Qué te ha dicho?

Que le va muy bien, que tiene mucho trabajo,

pero que va a buscar un par de días para venir a vernos.

Estás pensando lo mismo que yo.

Seguro que quiere ver con sus propios ojos

que nos llevamos bien.

Lo mejor sería organizar una videollamada esta noche.

Así se queda tranquila. Mejor, así le evitamos el viaje.

(Móvil)

Es Iker.

Disculpa, tengo que cogérselo.

Iker, ¿qué tal? Dime.

Oye, ¿cómo está Leo?

Vaya, me alegro mucho.

Antonio, perdóname, pero es que he oído hablar de Olga,

¿cómo le va por Verona?

-Muy bien, muy bien.

La van a nombrar chef de repostería, cuidado.

-¿Qué me dices? Pues estaréis muy orgullosos, ¿no?

-Mucho, mucho, claro que sí.

Es igual que su madre, una luchadora nata.

Persigue sus objetivos a base de trabajo, dedicación

y echarle muchas horas.

Va a llegar muy lejos. Estoy muy orgulloso, sí.

Está muy feliz.

-Pero para que esté feliz también habrá hecho mucho

lo de que Claudia y tú hayáis vuelto juntos.

-Sí, sí, tuvo que sufrir mucho con nuestra situación.

Más de lo que se atreve a confesar.

-Tu hija es muy responsable y seguro que no ha querido

añadir más leña al fuego,

ni deciros nada para que no sufrierais.

-Pobrecita, se tuvo que sentir muy impotente.

Pero bueno, esto es agua pasada. -No sabes lo que me alegro, Antonio.

¿Qué le vamos a hacer? Pues nada.

Sí.

Venga, oye, dale un beso muy fuerte a Leo. De acuerdo.

Gracias.

¿Alguna novedad?

La novedad es que no aparece Vlado Khan por ningún lado.

No hay ni rastro de él. Bueno, pero le están buscando.

Sí. La Europol está detrás de él y con todos los datos que tienen,

es como si se lo hubiera tragado la tierra.

No aparece en ningún sitio.

No se sabe nada de él ni en Túnez,

ni en Turquía, ni en Rumanía

que son los últimos tres países donde se le ha visto.

Nadie puede estar desaparecido todo el tiempo.

En algún momento asomará la cabeza y le pilláis.

¿Sabes lo que me preocupa?

Lo que me preocupa es que aparezca y nos pille desprevenidos. Eso es.

Yo, de verdad, que lo siento muchísimo.

En serio. Solo te puedo decir ahora que la policía está haciendo

todo lo posible por encontrarle.

Ya, si nos han engañado a todos.

Sobre todo a mí, que lo tenía que haber visto venir, de verdad.

Por favor, no llores, no llores.

En serio, confía, que se va a solucionar todo, ¿vale?

Yo en cuanto sepa algo, te llamo y te lo cuento.

¿Vale? Y tranquila, por favor.

Hasta luego. Chao.

-Hola, Paty.

-Decidme que traéis buenas noticias porque de verdad,

yo con estas llamadas no puedo más. Está la gente pasándolo muy mal.

Paty, no te preocupes porque tu pesadilla se ha acabado.

¿En serio? (ASIENTE)

-Le hemos detenido.

Está ahora en el calabozo en comisaría.

-¿En serio?

"Bua", qué bien, qué alivio.

Cuando pienso en el daño que ha hecho este tío...

Y en el que podía seguir haciendo si siguiese campando a sus anchas.

Qué guay. Voy a llamar a todos ahora para decírselo.

-Espera, ¿no quieres saber qué hemos averiguado?

-Claro, perdón, que tengo la cabeza no sé en dónde. Contadme, ¿qué?

En realidad no se llamaba Matías Vives.

Vivía con una identidad falsa.

Utilizaba los datos de Personal call,

la empresa de la que te hizo pensar que era directivo,

de manera fraudulenta.

Vamos que nos la ha colado, pero bien colada.

-Se la hubiese colado a cualquiera, lo tenía muy bien planeado.

-Por eso a mí no me saltaron las alarmas,

porque es que todo cuadraba.

Es una estafa muy complicada de detectar a primera vista.

Iba de ciudad en ciudad repitiendo el mismo patrón

con diferentes identidades.

-¿Ha estafado a mucha gente?

De momento hemos conseguido reunir otras 40 denuncias similares

a las de Distrito Sur en seis ciudades diferentes.

Y aunque no le quitaba mucho dinero a cada persona,

la suma en total era muy elevada.

Pero va a tener que cumplir una buena pena.

Le van a acusar de delito de usurpación de cargo público.

Eso son entre seis meses y tres años de prisión.

Además del delito de estafa, claro.

-Qué fuerte.

No entiendo cómo hay gente que es capaz de robar

a personas que están en paro,

que están buscando desesperadamente trabajo.

De verdad, no puedo, no entiendo.

Esto nos lleva a la reflexión de que...

Bueno, así son los estafadores.

Se las saben todas.

Es que yo debería sabérmelas también.

No sé, a veces pienso

que no estoy capacitada para llevar un centro cívico.

-¿Qué dices? Claro que estás capacitada.

-No sé yo.

Es que tú no sabes las cosas que me han dicho las víctimas.

Que yo no las juzgo. Lo entiendo perfectamente.

Se han quedado en una situación precaria

y ha sido todo por mi culpa. Paty, escucha.

Estaban desesperados y necesitaban a alguien

sobre la que volcar todo su enfado y la han tomado contigo,

pero lo importante es que ya hemos encontrado

al verdadero culpable.

Ya, pero es que eso no me hace sentirme mejor.

Aparte de haberles robado el dinero,

esta gente tenía también la ilusión por empezar a trabajar

y ahora ya no tienen nada.

Bueno, piensa en lo que haces día tras día por ayudar

a toda esta gente.

Bueno, pues entonces que sepas que en comisaría

todos pensamos que no hay

mejor directora para el centro cívico.

(RÍE) -Anda.

Jo, muchas gracias, chicos.

De verdad.

Aunque me gustaría hacer algo más por ayudarles, no sé.

-¿Se te está ocurriendo algo?

-No, todavía no,

pero algo se me ocurrirá, ya lo verás.

-Bueno, te dejamos, ¿vale?

-De verdad, en serio, gracias.

Gracias de verdad.

-Chao. -Nos vemos, ¿vale?

(SUSPIRA) Qué bien.

Ya, mire, siento tener que decírselo,

pero las pruebas contra su marido son bastante evidentes.

(Puerta)

Está usted en su derecho.

Claro que sí, pero tenga en cuenta

que la última decisión no la tomamos nosotros, sino un juez.

Por supuesto, puede llamarme cuando quiera.

Estoy a su disposición.

Lo siento. Gracias.

¿Qué ocurre?

Era Ángela Muñiz, la viuda de Lorenzo Tamayo.

Se ha presentado en Jefatura para poner una queja

por lo que estamos haciendo con la medalla de su marido

y después pues me ha llamado. ¿Cómo se ha enterado?

No lo sé.

En Jefatura le iban a comunicar

que se había iniciado el proceso contra él.

Pero ya ves tú.

Seguro que conoce a alguien en Jefatura

y se les deben haber adelantado.

¿Y por qué te ha llamado a ti precisamente?

No sé, le habrán dicho que he sido yo quien ha iniciado todo esto

y ha querido comunicarme su enfado.

No me extraña que no le guste.

Primero, poner en cuestión la actuación de su difunto marido

y si esto sigue adelante, puede que pierda la compensación económica

que conlleva esa medalla.

Se ha quejado de que

la policía cuidamos mal de sus viudas.

Me ha recordado que tiene hijos

y que ese dinero le venía muy bien para llegar a fin de mes.

Bueno, pues esta llamada es el comienzo.

Hará todo lo que esté en su mano para no perder la compensación.

Ya, pero no era solamente el dinero lo que le preocupaba,

sino también lo que estamos haciendo con la memoria de su marido.

Sostiene que nunca fue un corrupto y que no traicionó a nadie.

Está claro que no conocía bien a su marido.

Por eso no quiere aceptar la realidad.

En cuanto conozca las pruebas que hay en contra de Tamayo,

tendrá que cambiar de actitud.

Las conoce e insiste en que nos equivocamos.

Bueno, pues entonces está en fase de negación.

¿Ha dado argumentos para defender su postura?

Sí.

Dice que ella siempre ha sido la que ha llevado las cuentas en su casa

y que allí no ha entrado ningún dinero

que no fuera del sueldo de su marido.

Además, según ella, solo iba de casa al trabajo y del trabajo a casa.

¿Y no dice nada sobre el dinero de Andorra?

Que no sabía nada de Andorra. Que desde luego ella y su marido

nunca fueron juntos allí.

Y, para terminar, nos reta a que investiguemos el nivel de vida

que llevaba cuando vivía su marido.

Dice que nunca se permitieron ningún lujo.

Siento decirlo, pero...

debía llevar una doble vida y le ocultó el dinero.

Es lo más probable,

teniendo en cuenta que su marido trabajaba

en misiones de infiltración.

Y además sería un especialista.

No he querido decirle nada al respecto a la mujer,

bastante nerviosa estaba ya

y no he querido tensar más la situación.

¿Te arrepientes de haber levantado la liebre?

No, desde luego que no.

Ya sabías que al poner en marcha toda esta maquinaria

ibas a levantar muchas ampollas.

Lo sé, pero cuando ves de cerca las consecuencias,

pues se hace duro.

Bueno.

Ánimo.

Y ya sabes que no estás solo en esto.

Lo sé y se agradece el apoyo.

Bremón.

(SUSPIRA)

(Música emotiva)

Hola.

-¿Qué haces aquí, Lidia?

Pensaba que te hacía daño tenerme cerca.

y preferías alejarte de mí.

-Venía a pedirte perdón

por lo que te dije el otro día en La Parra.

Lo siento, no estaba pasando un buen día.

-Lidia, yo solo quería animarte.

-Lo sé.

-Y fuiste muy injusta conmigo.

¿Te crees que eres la única que tiene problemas?

-No, claro que no.

Pero me está costando digerir tu decisión

de que no podemos estar juntas.

Y hay días que lo llevo mal, hay días que lo llevo peor.

(SUSPIRA) No es fácil.

-Lidia, para mí tampoco es fácil.

Pero ¿piensas en cómo me sientan a mí las cosas?

-Sí, claro.

Lo que pasa que lo pienso cuando el mal ya está hecho.

-No es mi culpa que te hayan sancionado

o que te hayan mandado a casa.

-Ya lo sé, pero es que se me juntaron muchas cosas:

la sanción, la muerte de Nacha,

tener a un compañero en el hospital

debatiéndose entre la vida y la muerte...

Y... y sobre todo revivir

la desaparición de mi hermana por culpa del caso de Greta Olsen.

¿No dices nada?

-Te escucho.

-En estos dos días he llegado a pensar que igual

nunca voy a saber nada de Blanca.

-¿Y has podido hablar de esto con alguien

o te lo has comido tú sola, como siempre?

-Sí, lo he hablado un poquito con Paula y con Lara.

-Me alegro de que hayas tenido a gente que te haya podido ayudar.

-Tuve un momento chungo.

Estuve a punto de tirar todos los recuerdos de mi hermana.

-No lo habrás hecho, ¿no? -No, no.

Fue ese momento y ya está. Ahora estoy mejor.

-¿Y qué? ¿Piensas que...

podrías encontrar a Blanca?

-No voy a tirar la toalla.

No voy a parar hasta saber qué fue de ella.

(Música emotiva)

No sabía que lo estabas pasando tan mal, Lidia.

-Bueno, creo que hay cosas que uno no puede superar en la vida,

así que lo mejor que podemos hacer es aprender a vivir con ellas.

(SUSPIRA) -Sí.

Lo sé por experiencia.

-Quería darte las gracias

por intentar animarme el otro día, porque lo necesitaba.

Mucho.

Lo que pasa que, Hanna, cuando te veo solo pienso

que no podemos estar juntas y me enfado.

No lo llevo bien. -Lidia.

Ya lo hemos hablado, ¿no?

Mientras Khan esté suelto,

no puedo... no puedo arriesgarme

porque irá a por la gente que más quiero, irá a haceros daño.

-Sí, ya lo sé. No estoy aquí para intentar convencerte de nada.

Estoy para decirte que...

que me gustaría que estuvieras en mi vida.

Aunque sea a la distancia.

-Pues ya somos dos.

-Entonces no te importará que venga de vez en cuando por aquí a verte,

aunque sea así de reojo. (RÍE)

-Me encantaría.

-Y no te importará que te salude o que te pregunte

qué tal estás en La Parra o en la calle.

-Bueno, chica, siempre y cuando no me sueltes ningún bufido.

-No, no, te prometo que eso ya no te lo haré más.

-Pues por mí, encantada.

De hecho, me entristecería si no lo hicieras.

Y no sé.

Quizás con el tiempo pues...

no estar juntas se hará más llevadero.

-Igual sí.

-Bueno, pues ¿sin rencores entonces?

Vale, me voy.

Tengo que irme. Cuídate.

-Chao.

(Música emotiva)

Nosotras buscamos un proveedor,

sustituimos a Hariri y adiós Quintero.

-Quiero hacer una criba de todos los candidatos

que vienen a jugar.

Así distinguiremos a quién llamamos para el póquer,

a quién para la ruleta y a quién no llamamos.

-¿No es este el momento perfecto para salirte ya del juego?

-¿Qué estás queriendo decir?

-Que dejes de lado a las hermanas Velasco ya, Fernando.

-Tal vez deberíamos acudir otra vez a Rosalía Ferrer,

su jefa en el GRECO.

¿Crees que hablar con ella puede servir de algo?

Esta vez no deberíamos preguntar por él, sino por su entorno.

-¿No estarás incubando el virus ese

que ha tumbado a cuatro o cinco parroquianos?

-Que no, que no, que esto es solo cansancio, ya verás.

-Este negocio es así, ¿o tú te crees que a Hariri tú y yo le caemos bien?

-Es deprimente este negocio, ¿eh? No te puedes fiar de nadie.

Suerte que tú y yo somos hermanas

y somos completamente sinceras la una con la otra, ¿no?

(RÍE) Sí.

Ay.

¿Qué pasa?

-Ey, ¿qué pasa?

-No sé. -¿Paty? ¿Estás bien?

-¿Algo más? No quiero que te lo tomes a mal,

pero si queremos salir airosos, debemos mantener la cabeza fría

y dejar a un lado los sentimientos.

Lo estoy intentando, te lo aseguro.

A veces no se nota.

¿Tú qué vas a saber de vida honrada? Si eres poli.

¿O es que ahora me vas a decir que detrás de la mensajería

ocultamos algo turbio?

-Pues sí, porque está claro que detrás de esa mensajería

os dedicáis a otras actividades delictivas.

-Ya. Pues estás tardando como mucho en demostrarlo, ¿no?

-Oye, ¿tú crees que les voy a gustar a tus amigos los ricachones?

-¿Quieres conocerlos?

¿Cómo que lo notaste? ¿A qué te refieres?

Cuando estábamos en La Parra y vino Salgado,

estábamos cogidos de la mano y la retiraste. Me fastidió un poco.

-Pero si eres tú el que no para de repetir que somos socios, ¿no?

¿Revisamos las transacciones?

-Sí, sí, claro. Pero antes me gustaría aclarar algo contigo.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 944

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 944

22 abr 2021

Lidia se reincorpora a comisaría tras dos días de suspensión y pide disculpas a Hanna. Bremón plantea en Jefatura iniciar los cauces legales para que se retire al corrupto Tamayo la cruz al mérito policial. Quintero descubre que Eva y Beatriz le han robado el móvil en el que guarda los contactos de la ruta del sur y las encara. Para alivio de Paty, la policía detiene al falso empresario que ha estafado a desempleados. Ángel pide a Cristina que no cuente a su padre que descubrió el casino ilegal ni que ambos se acostaron.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 944" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 944"
Programas completos (1014)
Clips

Los últimos 2.576 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios